POLÍTICAS Y GESTIÓN PÚBLICA PARA EL ESTUDIO MUNICIPAL: ÓPTICA ACADÉMICA

POLÍTICAS Y GESTIÓN PÚBLICA PARA EL ESTUDIO MUNICIPAL: ÓPTICA ACADÉMICA

Maria Cecilia Montemayor Marin y otros

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LAS NEGOCIACIONES GOBIERNO FEDERAL-EZLN.

A la par de los acontecimientos anteriores, se fueron desarrollando los diálogos del EZLN con el gobierno federal, teniendo como base de interlocución a la Comisión de Concordia y Pacificación (Cocopa).

En ese momento, la lucha del EZLN se concentraba en la inclusión de derechos indígenas en la Constitución, y en esa temática, suscribió, en acuerdo con el gobierno federal, los Acuerdos de San Andrés, logrando negociar los siguientes puntos:

a) El reconocimiento de los pueblos indígenas en la Constitución, y su derecho a la libre determinación en un marco constitucional de autonomía.

b) La ampliación de la participación y representación políticas. El reconocimiento de sus derechos económicos, políticos, sociales y culturales, como derechos colectivos.

c) La garantía de acceso pleno a la justicia. El acceso a la jurisdicción del Estado. El reconocimiento de sus sistemas normativos. El respeto a la diferencia.

d) La promoción de las manifestaciones culturales de los pueblos indios.

e) La promoción de su educación y capacitación, respetando y aprovechando sus saberes tradicionales.

f) El impulso a la producción y empleo. La protección a los indígenas migrantes .

Posteriormente, a la Cocopa le correspondió la elaboración del documento formal, el cual llevó por nombre Iniciativa de Ley Cocopa – también conocida como Ley Cocopa-.

El documento fue objeto de una serie de observaciones por parte del gobierno federal, en las cuales, el EZLN no estuvo de acuerdo. Para 1998, el primero hizo de aquellas observaciones una iniciativa propia y la envió al Senado, mientras el EZLN pugnaba por la aprobación de la Ley Cocopa de manera integral. Al final, la iniciativa gubernamental, junto con otras en materia de reconocimiento indígena, no lograron su aprobación a causa de las elecciones de 1997 y su consecuente cambio en el número de diputados asignados a los partidos –lo que implica nuevas negociaciones dentro de la Cámara-, y de su contenido poco relacionado con el tema de fondo.

En el 2001, bajo el gobierno de Vicente Fox, se reimpulsa el proceso de negociación, y esta vez, el Presidente de la República envía la Iniciativa de Ley Cocopa al Congreso. No obstante, éste último aprobó una reforma constitucional –también conocida como Ley Indígena- distanciada de los Acuerdos de San Andrés, la cual presentó múltiples críticas en materia de los derechos demandados: reiteraciones innecesarias a principios constitucionales, la representación política es colocada en un artículo de vigencia temporal y con la posibilidad de ser aplicable o no, el apartado B presenta programas de asistencia social, así como la falta de una legislación reglamentaria –que remite, indiscutiblemente, al caso de la reforma constitucional de 1992-.

El tajante rechazo del EZLN a la Ley Indígena se conoció mediante un comunicado:

Primero.- La reforma constitucional aprobada en el Congreso de la Unión no responde en absoluto a las demandas de los pueblos indios de México, del Congreso Nacional Indígena, del EZLN, ni de la sociedad civil nacional e internacional que se movilizó en fechas recientes.

Segundo.- Dicha reforma traiciona los acuerdos de San Andrés en lo general y, en lo particular, la llamada “Iniciativa de Ley de la Cocopa” en los puntos sustanciales: autonomía y libre determinación, los pueblos indios como sujetos de derecho público, tierras y territorios, uso y disfrute de los recursos naturales, elección de autoridades municipales y derecho de asociación regional, entre otros.

Tercero.- La reforma no hace sino impedir el ejercicio de los derechos indígenas, y representa una grave ofensa a los pueblos indios, a la sociedad civil nacional e internacional, y a la opinión pública, pues desprecia la movilización y el consenso sin precedentes que la lucha indígena alcanzó en estos tiempos.

Cuarto.- El señor Fox saludó la actual reforma a sabiendas que no es ni lejanamente parecida a la que presentó como propia. De esta manera se demuestra que Fox sólo simuló hacer suya la “Iniciativa de la Cocopa” mientras negociaba con los sectores duros del Congreso una reforma que no reconoce los derechos indígenas.

Quinto.- Con esta reforma, los legisladores federales y el gobierno foxista cierran la puerta del diálogo y la paz, pues evitan resolver unas de las causas que originaron el alzamiento zapatista; dan razón de ser a los diferentes grupos armados en México al invalidar un proceso de diálogo y negociación; eluden el compromiso histórico de saldar una cuenta que México arrastra en sus casi doscientos años de vida soberana e independiente; y pretende fraccionar al movimiento indígena nacional al ceder a los Congresos estatales una obligación del Legislativo federal.

Sexto.- El EZLN formalmente desconoce esta reforma constitucional sobre derechos y cultura indígenas. No retoma el espíritu de los Acuerdos de San Andrés, no respeta la “Iniciativa de Ley de la Cocopa”, ignora por completa la demanda nacional internacional de reconocimiento de los derechos y la cultura indígenas, sabotea el incipiente proceso de acercamiento entre el gobierno federal y el EZLN, traiciona las esperanzas de una solución negociada de la guerra en Chiapas, y revela el divorcio total de la clase política respecto de las demandas populares.

Séptimo.- En consecuencia, el EZLN comunica lo siguiente:

a) Que ha indicado al arquitecto Fernando Yánez Muñoz que suspenda totalmente su trabajo de correo entre el EZLN y el Ejecutivo Federal. No habrá más contacto entre el gobierno de Fox y el EZLN.

b) Que el EZLN no retomará el camino del diálogo con el gobierno federal hasta que sean reconocidos constitucionalmente los derechos y la cultura indígenas de acuerdo a la llamada “Iniciativa de Ley de la Cocopa” .

Es cierto que, aunque en comparación con la reforma constitucional de 1992, la de 2001 podría ser calificada como un avance, pareciera que ésta última fue un acto deliberado de élite política para no otorgar privilegios a nuestras etnias. Éstos son los problemas de un Estado moderno, y mientras los siga habiendo, no dejarán de surgir movimientos sociales, que en este caso, serán de carácter indígena.