POLÍTICAS Y GESTIÓN PÚBLICA PARA EL ESTUDIO MUNICIPAL: ÓPTICA ACADÉMICA

POLÍTICAS Y GESTIÓN PÚBLICA PARA EL ESTUDIO MUNICIPAL: ÓPTICA ACADÉMICA

Maria Cecilia Montemayor Marin y otros

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3.5. Descripción de las Finanzas Públicas y los Ayuntamientos del Municipio tipo Rural

Para finalizar sólo falta describir el municipio tipo rural, al cual corresponden 20 municipios, de los cuales 16 son evaluados como municipios de alta y muy alta marginación y 4 son municipios con grado de marginación media. En promedio, el porcentaje de viviendas sin drenaje o servicio sanitario es del 25.33% y el 17.94% de la viviendas no cuenta con agua entubada. En éstos municipios sólo habita el 0.55% de la población total en el Estado de Puebla.

En promedio para el año 2002 el número de empleados que laboran en un Ayuntamiento de tipo Rural es de 19, en ningún caso existe trabajadores de base, 11 son de confianza, 8 eventuales y 1 por honorarios. El salario mensual promedio (estimación para el año 2002) para un empleado de un ayuntamiento de tipo rural es de 4,528.39 pesos.

Para el mismo año que los datos dados en el párrafo anterior, el número de presidentes municipales con hasta o menor a instrucción básica es de 15, 2 presidentes cuentan con instrucción media superior y 3 son profesionistas. El nivel educativo de los funcionarios de nivel directivo es bajo. Considerando el tesorero, secretario, director de seguridad pública y el contralor; sólo 8 cuentan con instrucción superior (2 en cada caso).

Revisando la situación de las finanzas públicas, encontramos que ése tipo de ayuntamientos nos ejemplifica el máximo de dependencia financiera, ello es justificable dado su situación de marginación y la cantidad de habitantes que vive en los municipios (el mínimo de habitantes en un Municipio en el Estado de Puebla de acuerdo con el último censo de población es de 722, situación que se presenta en el Municipio de La Magdalena Tlatlauquitepec).

No presentamos algún gráfico ya que se encuentra los mismo fenómenos descritos con anterioridad, si se mostrara el gráfico fácilmente se podría señalar que el gasto corriente es superior a la obra pública, el fenómeno de subejercicio es un fenómeno que se repite en cada observación en el tiempo, por último señalaremos que los ingresos propios apenas representan un 2% del total de los ingresos municipales, pero a lo largo del tiempo permanecen constantes.

Resumiendo a partir de la tipología de municipios elaborada, Puebla es la cuarta ciudad más poblada en México, y los indicadores oficiales la ubican en los niveles más bajos de pobreza en el país. Sin embargo la realidad es otra. De acuerdo con la Secretearía de desarrollo Social municipal, más del 50 por ciento de los poblanos viven en zonas territoriales con índices de media y muy alta marginación, el 40 por ciento de la Población Económicamente Activa gana menos de dos salarios mínimos; casi cuatro de cada 10 habitantes sufren problemas de hacinamiento y existen 31 polígonos de pobreza, en donde la gente cuenta con 51 pesos para vivir diariamente ($5.00 dólares).

Por si fuera poco, casi la mitad de las juntas auxiliares de Puebla están atrapadas entre la semiruralidad y la semiurbanizaciòn, ademán de que en la periferia de la ciudad, principalmente al noroccidente y al sur, es donde están las 239 Áreas Geoestadìsticas Básicas (AGEB”s) que tienen los más altos niveles de marginación en la ciudad: La Resurrección, La Libertad, Azumiatla, San Miguel Canoa, San Francisco Totimehuacàn. Allí viven 730 mil personas.

Estos son los costos sociales del modelo de descentralización-centralista del federalismo mexicano, que ha probado ser eficaz para concentrar la riqueza basado en la competencia entre ciudades, la exclusión social la degradación ambiental y ha mostrado su ineficacia para repartir con equidad las oportunidades de desarrollo. El modelo de desarrollo que debe de construirse por tanto, es un modelo de desarrollo territorial basado en la cooperación, en la inclusión social y en la conservación ambiental a partir de la localización de la economía en un proceso inverso al actual, con muchos puntos de generación de riqueza en el estado y en el país lo cual significa apostarle al desarrollo microregional, no tener que viajar cientos de kilómetros para encontrar una oportunidad de vivir mejor, sino que en la propia región tener la oportunidad de desarrollar la propia vocación económica y social

Se puede asentar que, debe elaborarse de manera objetiva y ordenada una política presupuestaria de ingresos y sobre todo de gastos, de acuerdo con las características de cada municipio dada su tipología, es decir de acuerdo a su nivel de pobreza de marginación y grado de dependencia, su presupuesto multianual de gastos ya que a la fecha no resulta ser una práctica ordinaria es decir, debe contemplarse el alto grado de heterogeneidad que se muestra en los diversos estratos de municipios existentes, desde el metropolitano – Puebla – hasta los municipios rurales pequeños.

De esta manera los gobiernos locales, podemos plantear- incidirán en la lucha contra la pobreza ya que, la enorme heterogeneidad en la que se encuentran es consecuencia del centralismo del sistema político existente. Como se deriva del trabajo, el 90 por ciento de los recursos que manejan los municipios proviene de las transferencias federales. Esto ha convertido a dichas instancias locales de poder en sujetos pasivos de la recaudación, lo cual tiene muchas desventajas, entre las que sobresale el hecho de que las autoridades no se preocupen por buscar nuevos canales de financiamiento pues, los recursos federales del ramo -33 vienen etiquetados es decir, condicionados desde la federación.

Lo cierto es que hay muchas necesidades y escasos recursos, los gobiernos locales como podemos observar. Los urbano-pequeños, semirurales y rurales no se preocupan por estimular la autogestión, que sería una de las formas a través de las cuales la comunidad puede trabajar en consenso con las autoridades a fin de enfrentar las carencias más graves.

Podemos mencionar que ha llegado el momento de que los gobiernos municipales superen la concepción, tan arraigada, de que la lucha contra la pobreza es solo una tareas gobiernos estatales y de la federación pues se han limitado a observar como las legislaturas federal y estatal establecen y ejecutan las formulas de distribución de recursos sin que los municipios o sus comunidades intervengan y sean actores de las estrategias de desarrollo local que les competen.

Esto atraviesa, entre otras cosas, por desplegar un gran esfuerzo de imaginación encaminado a generar condiciones para aprovechar al máximo los escasos recursos de que disponen. Por lo general éstos desaparecen de las comunidades en cuento llegan, por la razón de que e estos ámbitos no hay empresas o negocios que puedan proporcionarles los materiales que necesitan para sus obras de beneficio social, o solamente que existan concesiones al respecto como en el municipio de Juan Galindo pero, con las consecuencias catastróficas que genera.

Algo semejante sucede con las remesas que llegan a las comunidades del exterior y que en Puebla suman alrededor de 2 mil millones d pesos anuales, por lo que, se están volviendo un soporte fundamental para las mismas comunidades en cuanto a complementar substantivamente los esfuerzos de la colectividad, ya que las mismas se gastan en los grandes centros regionales, pero también propicia que los municipios no estén en condiciones de generar sus propias fuentes de riqueza pues se han atenido a lo que transfiera el gobierno.

Otro problema central es que reside en que el hecho de que la mayoría de los gobiernos locales siguen siendo discrecionales en sus decisiones y, ello obedece a que no disponen de información o análisis concretos acerca de su territorio, de estrategias de desarrollo territorial ni cuentan con bases de datos adecuadas como puede ser la base de contribuyentes que les permita actuar en terreno firme. Por ello se requiere que los gobiernos de los estados estimulen a las autoridades municipales la formación de una sólida infraestructura de información analítica con el objeto de que sus decisiones se apoyen bien.

De ahí que, los municipios deben dejar de ser simples prestadores de servicios para pasar a convertirse en protagonistas fundamentales del combate a la pobreza invirtiendo la tendencia a realizar más gasto de inversión prioritariamente, por sobre el gasto corriente que se ha incrementado en detrimento del primero. Esta cuestión no sólo un problema de recursos, sino también y sobre todo, de políticas públicas y atraviesa por permitirles a los gobiernos locales ejercer potestades y facultades que hasta hoy han sido prerrogativas de los gobiernos estatales y de la federación, como la autogestión de los recursos públicos, independientemente del tipo de municipio que se trate.

Las fuentes de financiamiento que existen actualmente no permiten en definitiva, una adecuada gestión del desarrollo local ya que han mostrado serias limitaciones en su origen y destino pues, tienen que ver como hasta hora, con uno visión centralizada de la gestión del desarrollo con vistas a aliviar las grandes desproporciones entre las regiones pero, asignado centralmente los recursos financieros y fiscales, focalizandolos, es decir, ubican individuos a los que hay que asistir y las políticas dejan de lado el contexto comunitario en que se desenvuelven la mayoría de los municipios y ya no dignamos las micro regiones que se pueden conformar intermunicipalmente.

Otra limitante de las fuentes de financiamiento, tiene un papel relevante en la última década es que el estado promueve en la dinámica globalizarte, ciertos “polos de desarrollo” pero sin tener continuidad en los planes regionales o estatales, mucho menos municipales.

Desde la perspectiva macroeconómica, lo sucedido en los últimos años en América Latina nos muestra que, tanto en la etapa inicial de los procesos de descentralización fiscal (principios de los 90”s) como en el actual periodo de transición en que se encuentran gran parte de los países de la región la centralización territorial y económica financiera son las tendencias predominantes y además, profundizan la inequidad y las disparidades intra e interregionales.

Se producen fuertes prisiones políticas y fiscales para el traspaso neto de recursos del gobierno central a los gobiernos subnacionales y, en menor grado, de atribuciones lo que de alguna manera dificulta el manejo equilibrado de las finanzas públicas dado el enorme de la deuda interna y externa que en el caso de México llega ya al 20 por ciento de su PIB, lo cual paraliza materialmente el proceso de distribución de recursos.

Si no se crean condiciones adecuadas en términos de apoyo institucional y de administración financiera y coordinación Intergubernamental, la descentralización puede plantear problemas de revisión -como ya esta ocurriendo en México-, para la asignación de recursos como para la estabilización macroeconómica.

En algunos países de la región, las trasferencias Intergubernamentales constituyen relativamente una parte importante del total de los ingresos nacionales y un alto porcentaje del ingreso total de las entidades territoriales.

Si bien esta fuente de recursos viene creciendo de manera cuantitativa como en México, lamentablemente ha ido acompañada hasta el momento de un insipiente sistema de seguimiento del gasto público a nivel subnacional, que no permite avaluar, conforme a ciertos criterios de eficiencia y equidad, la utilización de los recursos en el ámbito territorial y su crecimiento.

Un diagnóstico primario, pero revelador de la situación de las fuentes de financiamiento local que existen actual mente y que dificultan la gestión del desarrollo se resume en la siguiente problemática:

 Se ha desarrollado y profundizado desde 1998 una alta dependencia de los estados y los municipios respecto de las Trasferencias financieras federales, a partir del denominado “Federalismo Hacendario” que se profundiza con el ramo-33

 El esquema de coordinación en materia de los ingresos públicos entre las tres esferas de gobierno es sumamente deficiente, dados los recortes y regazos en cada año fiscal.

 No hay correspondencia entre las facultades y responsabilidades de los gobiernos municipales con las disponibilidades de LS hacienda publicas para satisfacer las de mandas básicas de la población.

 Persiste una profunda inequidad en la distribución de los ingresos públicos que reciben los municipios y las transferencias y aportaciones.

 Las fuentes locales de recaudaciones estancadas o son suma mente limitadas en contados municipios grandes, lo que profundiza las brechas de pobreza y desigualdad como disparidades regionales al interior del estado.