LA OTRA PARTE DEL TURISMO: LA DINÁMICA INTERNA DEL PREJUICIO

LA OTRA PARTE DEL TURISMO: LA DINÁMICA INTERNA DEL PREJUICIO

Maximiliano Korstanje

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Surgen los primeros prejuicios

En principio, al igual que lo observado en las entrevistar semi-estructuradas, las manifestaciones prejuiciosas no son sólo sobre los chilenos como grupo objeto, sino también sobre otros colectivos que no participaron del sondeo exploratorio tales como “judíos, villeros, homosexuales, bolivianos y negros”. Los datos pre-suponen que el prejuicio o la discriminación son fenómenos que no necesariamente recaen sobre un grupo exclusivo sino que lo hace sobre aquellos con quienes el sujeto y su grupo de referencia tienen mayor contacto. (Belvedere, 2003:85)

Las manifestaciones prejuiciosas observadas en ninguna forma fueron exteriorizadas hacia los turistas fuera del propio grupo. En su mayoría, se observaban en horarios de descanso y estaban vinculadas directamente al volumen de trabajo. El grado y virulencia con la que se manifiesta el prejuicio varía depende el sujeto. Sin ir más lejos, ante el “problema chileno” para algunos había que “deportarlos, negarles el servicio de alquiler o matarlos” mientras que para otros con ignorarlos era suficiente. Llegado el caso, puede hacerse una división entre un comportamiento radicalizado relacionado con la xenofobia propiamente dicha, y otro más moderado vinculado al prejuicio evitativo. Curiosamente, la mayoría de las manifestaciones prejuiciosas no sólo hacia chilenos sino hacia otros grupos se dieron dentro de Operaciones, un grupo que tiene contacto personal directo con turistas extranjeros. No así en la Central de Reservas, donde si bien existe un contacto, éste es esporádico, masivo e impersonal.

Durante los meses observados, se han encontrado 39 expresiones xenófobas, discriminatorias y prejuiciosas; de las cuales 39 se dieron en el seno de Operaciones. Si ese número se desagrega por nacionalidad sobre la cual recae, se obtiene que 13 fueran sobre “chilenos”, 13 sobre “negros”, 4 hacia “bolivianos”, 3 hacia “judíos”, 2 homosexuales, 2 hacia “uruguayos”, 2 hacia los villeros y 1 hacia los brasileros.

Con respecto a los chilenos (en forma general) el discurso discriminatorio apunta a los chilenos como un grupo de turistas que son soberbios, agrandados, fríos y despectivos para con el empleado que los atiende. Este discurso coincide con aquel que se observara en las entrevistas expuestas en el capítulo precedente y al igual que éstos los entrevistados manifiestan no haber tenido un conflicto con turistas de nacionalidad chilena o de haberlo tenido no lo recuerdan.

Entre los empleados que mayores prejuicios demostraron están Emiliano, Juan, José y Alejandra. Sobre ellos, se han realizado un conjunto de entrevistas abiertas, informales y en profundidad con el fin de construir biográficamente los motivos que influyen en su discurso discriminatorio. Esta metodología permite arribar y estudiar el tema desde una perspectiva (micro) que se escapa a la entrevista formal-estructurada o la encuesta.

Alejandra

Alejandra (30 años) es licenciada en publicidad y hasta hace poco estudiaba la licenciatura en economía. La carrera, la tuvo que dejar por insatisfacciones personales con respecto al contenido de las materias, sin embargo intentará con otra carrera muy pronto. Al momento no está decidida sobre ninguna en particular.

Proveniente de una familia acomodada de Pilar, reside actualmente con su pareja en Villa Urquiza. Durante el año 2005 fue galardonada con el premio a la mejor vendedora de toda la red. Aunque no tiene un manejo fluido del idioma inglés, ha demostrado sentir admiración por esa “cultura” e intentar (en algún momento) estudiar el idioma.

En efecto, como ella misma confiesa, lo que económicamente logró su familia fue en base a trabajo duro. En una época, cuando niña, estuvieron muy mal en ese aspecto. Su padre, a diferencia de su madre, siempre exacerbó el optimismo en su familia aún en procesos de extremas limitaciones. Alejandra ha tomado la postura de su madre, y ante eventos que la desconciertan, siempre toma una visión negativa y crítica de la situación.

Ella misma se autodenomina “meticulosa, controladora, analítica y super racional”. A diferencia de sus amigas, Alejandra cree que uno debe superarse constantemente, se considera competitiva, crítica y en algunos casos especuladora. Prefiere no tener hijos, hasta no alcanzar un nivel económico que supere los $ 3000 de ingresos por mes. Esto le ha traído no pocos problemas con su actual pareja.

En relación a sus prejuicios, Alejandra expresa evidente aversión por “negros”, “bolivianos”, “chilenos” y “provincianos”. Considera, aunque a veces en forma de chiste y a veces en serio, que una de las políticas que debe asumir el gobierno es la legalización de la droga. Parte del supuesto, que todos esos grupos a los que ella no tolera, la consumen. De esa manera, la sociedad se asegura una paulatina exterminación de “elementos no deseados” en forma “natural” (sic).

Cuando se le pregunta cúal es su opinión sobre los turistas chilenos, señala “como clientes son lo peor, son fríos, distantes y soberbios”.Sin embargo, según su punto de vista existen algunos chilenos que por motivo de su “clase” (sic) tienen más que ver con ella que algunos argentinos. Eso puede observarse, en los modales y la forma de dirigirse de algunos clientes chilenos que son sumamente educados y correctos. (Esto se observa para la entrevistada sino a la inversa en las clases bajas de turistas). En esta línea, el problema no son los chilenos como grupo distinguido por su nacionalidad.

Para el caso de los turistas, Alejandra parece estar fuertemente imbuida en conceptos de “clase y estatus” social, si bien evidencia un prejuicio abiertos hacia los chilenos, los divide en aquellos que forman parte de la clase alta: muy parecidos a ella, blancos, cultos y educados; y a los de clases inferiores “oscuros”, “incultos” y “con escasa formación.

Con respecto a su trabajo específico, Alejandra está disconforme. No por su desenvolvimiento personal, sino por las líneas que lleva la dirección de la empresa. Considera a la dirección sin visión, un entorno laboral sumamente dinámico e inestable, un sistema de premios y castigos injusto, un dueño caprichoso y mediocre con escasos conocimientos de “management” (sic) y manejo de personas.

En Septiembre de 2006, se organizó un juego en el cual cada uno debía ponerse en la espalda pegado con cinta, un papel en blanco. Cada compañero, entonces, procedía a anotar aquellas particularidades que veían del participante con el ingrediente que éste no sabía quién era el que le estaba escribiendo la espalda. El cuadrante se dividía en dos, una columna donde iban todos los aspectos positivos de la persona, y otro donde iban los negativos.

A los ojos de sus compañeros de trabajo, Alejandra en su faz positiva era: trabajadora, bien organizada, le alcanzaba el tiempo y auto exigente. Pero en la parte negativa, creía siempre tener razón, era sumamente quejosa, incapaz de delegar, y muy pesimista.

Juan

El caso de Juan es análogamente similar. Con 20 años de edad y proveniente de un pueblo de la Provincia de Buenos Aires, Juan vino a la ciudad para probar suerte como jugador de fútbol en un importante club, donde quedó inmediatamente fichado. Actualmente, vive en una pensión de la Avenida de Mayo. Su preocupación no es el estudio ni mucho menos sino jugar al fútbol. Hoy por una cuestión de tiempo ha tenido que alejarse profesionalmente de las canchas. En el año 2005, al igual que Alejandra, Juan fue galardonado con el premio al mejor compañero en Operaciones.

Visto desde los ojos de sus compañeros y desde una perspectiva positiva Juan: hace el mejor café de la sucursal, es trabajador, responsable, no es sumiso, es muy divertido, buena persona y se puede confiar entre otros. En su aspecto negativo, es quejoso, tiene mal carácter, es efusivo y enérgico, contesta mal y es criticón.

Con referencia específica a sus prejuicios, el entrevistado no esconde su xenofobia hacia los inmigrantes ilegales de países limítrofes, los “negros”, y los “villeros”. A diferencia de Alejandra, en Juan no existe una admiración hacia la cultura anglo-sajona. Y en cierta forma, tampoco esa división de “clase” tan marcada. De hecho, los turistas chilenos, según su percepción, primero ingresan al país en calidad de tal, pero luego se quedan ilegalmente viviendo donde encuentran lugar. Al no encontrar lugar en Buenos Aires, se recluyen hacia las villas miseria donde se juntan y mezclan con otros grupos: “los villeros” y “los negros”. En ese sentido, “ilegales” y “villeros” tienen un punto de unión, se confabulan para vivir a expensas de “todos los argentinos”. Esto parece empeorar, cuando tienen a sus hijos aquí. Por un lado, aumentan demográficamente mientras por el otro eso impide la deportación. En palabras del propio Juan, se expone a continuación el siguiente texto.

¿Vos crees que los villeros no son argentinos? “Lamentablemente por papeles lo son, al igual que los inmigrantes chilenos o bolivianos que tienen a sus hijos aquí pero en la realidad racial no lo son. Los argentinos somos una raza más europea que ellos y eso de alguna manera genera cierta envidia por eso también nos quieren joder la vida, nos cortan las rutas, no nos dejan llegar a nuestros trabajos, nos miran las mujeres, etc.”

¿Te molesta que miren a las mujeres de tu grupo?.“No al revés, para mi es un trofeo tener sexo con una mujer del grupo de ellos. Hay que marcar distancias, ahora que estamos en democracia, este país es enorme porque no dividimos una parcela de tierra y todos ellos se van y los distribuimos y ya.

¿Crees que eso solucionaría el problema?. Si, completamente, este sería un país avanzado como EUA. Ese país redujo a los negros a los ghetos y por eso pudo avanzar. Imaginate que hubiera pasado si los negros entraban en los negocios, en la vida política de ese país. Hubiera habido una segunda Argentina. Puede sonar feo y duro lo que digo, pero esto es porque quiero a mi país y me duele verlo así entrevistá a los cholos ilegales y a toda esa mierda y fijate qué sienten ellos por nuestro país.

José

El caso de José es parcialmente diferente al de los otros dos. Su odio (xenofobia) va dirigido hacia todos los extranjeros por igual. En este punto, los chilenos y los brasileros son objeto del mismo prejuicio, en su calidad de no pertenecientes al endo-grupo. Padre de dos hijos, con residencia en la Provincia de Buenos Aires, Juan es uno de los empleados más antiguos que tiene la compañía. Con él, en la misma empresa, trabajan dos de sus hermanos: Emiliano (jefe de Operaciones) y Santiago (Administración). A diferencia de sus compañeros los prejuicios observados en el entrevistado son extremadamente virulentos. Por una cuestión de respeto a los lectores, dejaremos los datos y testimonios para un anexo suplementario.

Según es visto por sus compañeros, Juan es (en su aspecto positivo): organizado laboralmente, muy buen amigo, confiable, laburador, y muy divertido. Pero desde su contralor, es visto también como: temperamental, calentón (en 3 oportunidades) y tiene poca paciencia.

Según los datos expuestos en Alejandra, José y Juan existen particularidades (discursivas) que los unen a la vez que los diferencian. Se rescatan, así, tres elementos analíticos similares a otras entrevistas: los conflictos fronterizos con Chile, “la clase” y “la cultura” (sic) como generadores de la diferencia.

¿Qué comparaciones pueden hacerse con aquellos que muestran otra clase de prejuicios?

Comparativamente existen otras clases de prejuicio que siguen una dinámica similar a aquella que es estudiada. A continuación se expone el caso de Emiliano en quien se ha observado un prejuicio basado en la pigmentación.

Emiliano

Como ya se adelantó, Emiliano es hermano de José, y se desempeña como jefe operativo de la sucursal más importante de la empresa en Buenos Aires. Al igual que Juan y Alejandra, Emiliano es premiado en 2005 por su desempeño como supervisor del sector (Revelación).

Casado en primeras nupcias hace 6 años, tiene una hija y ha cursado estudios secundarios. Su sueldo es uno de los más altos de toda la empresa y trabaja en forma excesiva de 08:00 a 20:00 horas más fines de semana, lo cual le ha traído más de un problema con su mujer, con quien estuvo al borde del divorcio.

De todos los entrevistados, Emiliano es uno de los pocos que tienen en su legajo un perfil psicológico pre-establecido por una consultora organizacional. Según el informe, sus capacidades son normales, su personalidad algo independiente y estructurada demuestra una inercia a dominar las variables del entorno:

“Su nivel intelectual es acorde al término medio, siendo su forma de pensamiento de tipo lógico y analítico. Presenta capacidad para todo lo que tenga que ver con la planificación. Puede desarrollar planes bien concebidos y diseñar estrategias dirigidas a la consecución de objetivos globales. Es una persona que rápidamente se responsabiliza y se pone en acción. En este sentido, se podría decir que es una persona muy resolutiva, organizada y estructurada. Se adapta a situaciones nuevas, disfrutando de ellas si éstas le exigen la resolución de problemas complejos. Presenta un grado medio de tolerancia a la frustración. Se muestra como una persona con un estilo independiente, que usa su capacidad de reflexión para dominar la mayor parte posible de su entorno. Le gusta estar en una posición directiva, en este sentido se podría decir que es un líder natural. Se hace cargo con responsabilidad, con un estilo comandante. Presenta baja tolerancia a la incompetencia.”

En Emiliano, no se han observado prejuicios decididamente negativos hacia los chilenos pero sí hacia uno de sus subordinados por motivos de su color de piel. Sin embargo, la dinámica que toma el prejuicio en Emiliano se manifiesta a través del “chiste” o la “broma”. Por lo menos eso, parece experimentar Rogelio quien es objeto de las burlas que Emiliano le hace una y otra vez. Con motes de “oscurito”, “negro”, “carbón” etc. Estas burlas, son acompañadas por otros empleados sobre los cuales ya se ha hablado tales como Juan y José.

Precisamente, esa energía y poca tolerancia a la incompetencia es que le hizo ganar más de un rose laboral con sus colegas y sus subordinados. Considerado, por estos últimos como: malo, gritón, carácter de mierda, muy nervioso, impulsivo. Desde un punto de vista positivo, Emiliano fue catalogado como abierto, confiable, gracioso, y responsable en el trabajo.

Se introduce, entonces, una idea que hasta ahora no se había tenido en cuenta. El prejuicio hacia los chilenos puede extenderse e interactuar con otra clase de prejuicios, e incluso coexistir en una misma persona.

Así también, los entrevistados en cuestión parecen tener particularidades psicológicas en su personalidad (comunes) de control, eficiencia, y cierto dogmatismo que los hacen proclives al prejuicio. En esta idea, coincidían tanto Adorno (1950:430) con su tesis de “la personalidad autoritaria”, como el mismo Allport (1977:429) en su exposición sobre “la personalidad prejuiciosa”.