LA OTRA PARTE DEL TURISMO: LA DINÁMICA INTERNA DEL PREJUICIO

LA OTRA PARTE DEL TURISMO: LA DINÁMICA INTERNA DEL PREJUICIO

Maximiliano Korstanje

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¿LA INTERACCIÓN CON EL OTRO DISMINUYE EL PREJUICIO?

Según el mismo autor, parecía claro que en ciertas circunstancias el prejuicio no disminuía por el contacto. Entonces afirma “Es obvio que el efecto del contacto dependerán de la clase de asociación que se establezca y del tipo de personas involucradas” (ibid: 289). El contacto casual, en una tienda o en un negocio es insuficiente para reducir el prejuicio. Dice Allport “parece correcto, entonces, sacar como conclusión que el contacto, como variable situacional, no siempre puede superar la variable personal en el prejuicio … el prejuicio (salvo que esté firmemente enraizado en la estructura de carácter del individuo) puede ser reducido por un contacto a igual status entre los grupos mayoritarios y minoritarios, en procura de objetivos comunes”. (Ibid: 309)

En relación al nivel de estatus Allport (pp. 291) se pregunta ¿la relación se establece en base a una actividad competitiva o cooperativa?, ¿existe una relación de funciones que implique subordinación o superioridad?. En lo que respecta a la atmósfera social pregunta ¿el contacto es voluntario o involuntario?, ¿es real o artificial?, ¿el contacto es considerado como algo importante o transitorio?. Por último, la personalidad del individuo también era importante, ¿su prejuicio es de tipo superficial o está enraizado en la personalidad de su carácter?, ¿Cuál es la experiencia previa con el grupo en cuestión?, ¿Qué educación recibe la persona?, ¿se siente seguro o amenazado?

La comprensión del rol que juega la ignorancia como barrera para las relaciones intergrupales es un concepto central para comprender la génesis del prejuicio. La introspección y la auto-punitividad entre otras son piezas necesarias para el estudio y la investigación de las formas más comunes de xenofobia según el autor. (Allport, 1977: 471). Allport estaba convencido que el prejuicio se reducía cuando el contacto se daba bajo estas condiciones en igualdad de status, hecho que permitía entre otras cosas la concreción de objetivos conjuntos entre las partes antagónicas. En resumen cabe señalar entonces que la disminución del prejuicio y sus tipologías se enfocaba por el descubrimiento de similitudes que los grupos compartían entre sí. (Castro Smith, 2003) (Allport, 1954:310) (Hollander, 2000:405).

Fundamentalmente, para el autor existían cuatro condiciones por las cuales el contacto permitía la reducción del prejuicio: un fin u objetivo en común, apoyo de las instituciones, cooperación intergrupal e igualdad de status entre los actores involucrados.

Entre los científicos sociales que apoyaron la tesis de Allport podemos citar a Paul Mussen (1950) y a Marian Radke Yarrow (1952). Ambos, habían realizado experimentos con grupos de jóvenes en una colonia de veraneo y admitían que los grupos en donde imperaba el contacto el grado de prejuicio era menor que en los grupos en donde existía poco o un contacto casi nulo. (en Allport, 1977:307)

Utilizando la escala de distancia social de “Bogardus” con estudiantes “blancos y negros” de Georgia, Gray y Thompson (1953) observaron que el grado de etnocentrismo era más alto en aquellos grupos en los cuales existía un menor contacto inter-étnico. (ibid: 293).

F. T Smith (1943) realizó un experimento similar con 46 estudiantes “blancos” para que pasen dos fines de semana en un barrio negro de Harlem y tuvieron entrevistas con personajes destacados de la zona como editores, doctores, artistas entre otros. El grupo control estaba conformado por 23 estudiantes quienes no formaron parte de esa interacción. Cuando las actitudes con respecto a los negros fueron medidas, aquellos del grupo control manifestaban un rechazo superior con respecto a aquellos que habían convivido en Harlem. Sin embargo, los “negros” con los que se vincularon eran de estatus elevado y esto condicionaba los resultados del experimento. (ibid: 295)

Bárbara Mc Kenzie (1948) condujo un trabajo con veteranos de guerra y concluyó que aquellos que habían tenido contacto con “negros” (sic) de un nivel de especialización similar, tenían una percepción más positiva de ellos en comparación con aquellos que habían entablado un contacto con “negros” de menor especialización. Esta misma tendencia se corroboró en otro experimento que condujo el autor, con estudiantes universitarios que habían trabajado en industrias bélicas durante la guerra. (ibid, 302)

En lo que respecta, a la concreción de objetivos conjuntos, Stouffer (1949) demostró que en situaciones de combate, y persiguiendo un mismo objetivo soldados “negros” y “blancos”, la imagen de ambos había mejorado. (Ibid: 305). Singer (1948) afirmaba “póngase a un blanco y un negro en la misma trinchera y lucharán juntos hasta el último aliento, compartiendo la comida y el agua; si uno de ellos resulta herido, el otro arriesgará su vida” (Ibid: 307).

En algunas ocasiones, el número de personas influye en la percepción sobre el otro grupo. Es común, como planteaba R. Williams (1947), que un solo niño japonés o mexicano, en una clase del colegio, sean considerados como mascotas, mientras que si comienzan a llegar más niños japoneses o mexicanos, éstos pasen ya a formar parte de una supuesta amenaza. El autor señala que el número relativo de la población local y la rapidez del flujo inmigratorio son factores que aumentan las probabilidades de conflicto. (Ibid: 253).

Otro investigador, David Heer (1948) reconfirmó los supuestos de Williams, mediante un experimento limitado pero bien planteado. Según datos recogidos en Carolina del Sur para la elección de 1948, Thrumond quien tenía un programa de “derechos para los estados”, el sentido de esta campaña iba en contra de la campaña demócrata que realzaba los derechos de las minorías “negras”. Tal como predijo Williams, en distritos con mayoría de población negra, el voto a favor de Thrumond fue más alto en comparación con aquellos distritos donde eran minoría. (Ibid: 254)

Sin embargo, la tesis del contacto no escapó a las críticas de algunos psicólogos y sociólogos de la época. Entre ellos, Robert Park (1939) quien pensaba que los conflictos raciales eran simplemente una lucha de intereses no regulados normativamente y el contacto por sí mismo era insuficiente para controlarlos o reducirlos y en algunas ocasiones sino los empeoraba (en Puigbó, 1966:275)

En condiciones similares Sherif y Sherif observaban que el prejuicio crecía con más intensidad cuando se afirmaban que la agresividad intergrupal era por la incompatibilidad de intereses reales o ficticios. Estos autores, realizaron un experimento con chicos de doce años de edad, en una colonia de vacaciones. Ninguno de ellos se conocía previamente antes del campamento. Los organizadores realizaron diversas pruebas de competición entre los grupos, fijaron un premio para el ganador y ninguno para el perdedor. Rápidamente, observaron una hostilidad manifiesta elevada entre los dos grupos. Luego, para reducir el conflicto subordinaron un objetivo conjunto los dos grupos antagónicos. Los resultados, finalmente, fueron que la agresividad y la imagen negativa (estereotipos) en los participantes se vieron disminuidas (Sherif y Sherif, 1953)

Hamilton y Bishop (1976) condujeron diversas entrevistas con 200 “blancos” en las cuales encontraron que aquellos que tenían más contacto con vecinos negros habían reducido la puntuación de racismo. Sin embargo, luego pudieron probar que esto no se debía a un mayor acercamiento y conocimiento reciproco, sino a que ambos se ignoraban. Paradójicamente, la cercanía les provocaba mayor indiferencia y el prejuicio clásico disminuía. (en Brown, 1998: 264).

Brewer y Campbell demostraron como en África se descalificaba más a las tribus geográficamente vecinas que a las más lejanas. El ser vecino, se asume, implica una lucha por los recursos básicos de alimento y agua. En otros casos, como también muestran los autores, la correlación puede ser inversa y mostrarse grados elevados de cooperación. Se denominó a esta corriente teórica del prejuicio como “Realistic Group Conflict Theory” (Teoría del conflicto del grupo realista). (Brewer y Campbell, 1976)

Seago encontró que los estereotipos se vuelven menos favorables tras un hecho negativo que conmocione a la vida de una nación, como el caso de los estereotipos japoneses en universitarios estadounidenses antes y después del bombardeo a la base de Pearl Harbor. (Seago, 1947:63)

En esta misma línea, MacIver y Page sostienen que los cambios en los estereotipos son rápidos y muy variables. A veces vinculados a hechos externos a los grupos. Como ejemplo cita las relaciones internacionales entre Estados Unidos - Rusia durante la guerra fría y su influencia en la percepción de los estadounidenses hacia los rusos. (Mac Iver y Page, 1966: 434)

Ruppert Brown hace lo propio en Inglaterra afirmando que en 1982, tras la invasión argentina a Malvinas, recuerda muy claramente la manera en que repentinamente surgieron un sin número de estereotipos negativos hacia los argentinos. (Brown, 1998:187)

Para Lewis Coser los conflictos sean estos reales o irreales como así también la agresión supone un contacto directo y la exasperación sobre tensiones inmediatas agravadas por la cercanía. “cuanto más unido se halla por ciertos intereses comunes y por la convivencia cotidiana, es más fácil que los miembros se irriten y encolericen mutuamente” (Coser, 1961:72)

En muchas ocasiones el contacto, o mejor dicho la falta de él, es un medio por el cual se reducen la intensidad de los conflictos (Boulding, 1962: 306). En efecto, la hostilidad ha de ser más intensa cuando la estructura social no pueda institucionalizar el conflicto. La disgregación es más factible cuando los conflictos o las disputas no son regulada por una estructura normativa común a los dos o más grupos.