LA GESTIÓN LOCAL DEL DESARROLLO
EXPERIENCIAS DE PANAMÁ, ESPAÑA. MÉXICO, ARGENTINA Y PERÚ

LA GESTIÓN LOCAL DEL DESARROLLO EXPERIENCIAS DE PANAMÁ, ESPAÑA. MÉXICO, ARGENTINA Y PERÚ

Lorena G. Coria (coordinadora)

Volver al índice

 

 

 

 

1. Introducción

Actualmente los temas relacionados con lo local, el territorio y la territorialidad y con la regionalización son, más que nunca, objeto de estudio y reflexión en la Geografía y, en general, en todas las Ciencias Sociales. Lo mismo sucede con los términos globalización, mundialización, economía –mundo, pensamiento único y un largo etcétera que, en algunos casos, por demasiado usados están perdiendo valor.

Estamos viviendo momentos de verdadero protagonismo de lo global y también de lo local y no hay incompatibilidad en ello.

El recorrido de ambos conceptos tiene que ver con la evolución de los acontecimientos que han tenido lugar en Occidente y en general en todo el mundo derivados de las revoluciones industriales, que han contribuido a consolidar los procesos de crecimiento, concentración y diferenciación espacial, a la par que han generado graves desequilibrios territoriales y demográficos.

La generalización de los procesos globales en la actualidad es un hecho aceptado, como lo es que la globalidad es la norma en las decisiones económicas y geopolíticas. Y, además, el objetivo es conseguir la mejora de la calidad de vida de todos los ciudadanos sin exclusión. Por lo tanto, si esto es así, forzosamente hemos de pensar que, a esas acciones globalizadoras, se han de contraponer opciones descentralizadoras en los ámbitos de decisión cuya última escala es la local. Es ahí, en el territorio más cercano donde mejor se pueden plantear las alternativas de futuro, para conseguir la cohesión social, la convergencia territorial, el asentamiento de la población, la disminución de las disparidades entre lo rural y lo urbano más inmediato y donde podemos y debemos desarrollar todas las capacidades humanas más sublimes, bien de manera individual o colectiva.

La globalización no significa la desaparición del ámbito local. Al contrario, con ella el concepto de desarrollo rural ha ido evolucionando hasta llegar al enfoque de desarrollo territorial. Según IZQUIERDO (2005) en el futuro, las sociedades rurales mejor desarrolladas serán aquéllas que sean capaces de organizar sus estrategias de desarrollo alrededor de la revalorización del lugar, del conocimiento profundo de lo universal y global y de la pertenencia a una comunidad virtual. Lo local, lo global y lo virtual son las tres concepciones fundamentales para organizar el nuevo mundo rural. En cualquier caso, el nuevo orden mundial, sigue diciendo este autor, será el resultado de la interacción equilibrada entre miles de órdenes locales, o no será. De ahí la importancia de empezar a organizarse desde la base, desde las comunidades locales. No obstante, el camino no es fácil y los retos planteados son enormes en términos de afirmación de la competitividad territorial.

El territorio surge como un espacio vivo, una escala socioeconómica donde la experimentación es viable. En el pueblo las relaciones humanas son más cercanas, constantes y fluidas; se desarrolla la vida cotidiana y se gesta una mentalidad propia y una peculiar manera de concebir el mundo. La población rural, en coherencia con la perspectiva global, interioriza las características del territorio y obtiene una representación mental colectiva y compartida, derivada de la asimilación de la población con una identidad territorial, fruto del sentimiento de pertenencia a un espacio geográfico concreto, con todas sus características, su carga histórica, su filosofía propia, que se refiere al lenguaje, las creencias, las supersticiones, las opiniones, los lazos de amistad y odio, la solidaridad etc. En definitiva, las distintas formas de ser, vivir y actuar. Y la acción colectiva de todos los agentes locales, internos y externos en el territorio, supone un alto valor añadido, porque lo usan lo reproducen, lo revitalizan y construyen una nueva territorialidad.

Y, aunque las relaciones que se establecen actualmente en cualquier espacio son reflejo e imitación de las globales, en este ámbito más restringido, las personas mantienen relaciones más cercanas y directas entre sí; se conocen más y por eso las bases del liderazgo y la legitimidad son más reales.

Lo global y lo local está permanentemente interactuando. Hay ejemplos claros al respecto. Las actuaciones que afectan a las actividades del sector primario, se deciden en foros europeos y mundiales. Y las que afectan a nuestro modo de vida, derivan igualmente de políticas globales. Por lo tanto toda la actividad está dentro de decisiones globales.

Lo mismo sucede con las nuevas propuestas de desarrollo sostenible que, aunque se aplican a escala planetaria, tienen una proyección concreta en cada territorio, con planteamientos locales que se incardinan en contextos globales, para conseguir un mayor equilibrio socioterritorial.

En este trabajo vamos a intentar dejar constancia de algunas actuaciones de Desarrollo Local en Aragón (España) , que se han realizado en zonas que, por sus características demográficas y de actividad sectorial, se denominan rurales y en las que se ha puesto en práctica un modelo de desarrollo que se aplica a un territorio definido como rural pero con enfoque local.