LA GESTIÓN LOCAL DEL DESARROLLO
EXPERIENCIAS DE PANAMÁ, ESPAÑA. MÉXICO, ARGENTINA Y PERÚ

LA GESTIÓN LOCAL DEL DESARROLLO EXPERIENCIAS DE PANAMÁ, ESPAÑA. MÉXICO, ARGENTINA Y PERÚ

Lorena G. Coria (coordinadora)

Volver al índice

 

 

 

 

1. Introducción

La globalización y la localización, entendidas como la integración a la economía mundial y la creciente demanda de autonomía local, son identificadas como las dos fuerzas que, en la actualidad, más influyen en la forma que adopta el desarrollo en cada sociedad (The World Bank, 1999).

La globalización generó cambios en los patrones de localización del capital; el mayor flujo de comunicación permitió incentivar el desarrollo de nuevas interacciones en el territorio produciendo competencia entre las regiones y ciudades, concentración y desestructuración del tejido productivo de base fordista. También la globalización generó la crisis del Estado-Nacional, el que perdió capacidad de regulación y de soberanía al ser sometido a una doble erosión: por arriba, las empresas multinacionales y los organismos internaciones, y por debajo, la revalorización de lo local que el discurso y la dinámica de la globalización alentaba en desmedro de los estados nacionales, que se presentaban como demasiado pequeños para los grandes problemas y demasiado grandes para los pequeños problemas (Cravacuore, 2004).

En el contexto actual, las sociedades locales deben por un lado enfrentar los cambios de la economía internacional y sus consecuencias, por otro asumir nuevas funciones y responsabilidades de las que los niveles estatales supralocales se han desentendido, y juntamente intentar coordinarse, esto es articular su diversidad; junto a esta tarea las tendencias propiamente urbano-locales marcan la necesidad de que junto a los avances en la articulación entre el estado y la sociedad se hace necesaria una coordinación entre gobiernos locales que son atravesados por una creciente interdependencia regional, por problemáticas de escala en la prestación de servicios y por externalidades que tienen alcance más allá de ámbito territorial de influencia de un gobierno local (Mazzalay, 2003).

El desarrollo local, es un proceso multidimensional vinculado a tres ejes claves: el crecimiento económico, la equidad social y la sustentabilidad ambiental. Este último eje, por su propia naturaleza es transversal a los primeros, ya que se refiere en principio, a la base de recursos naturales a partir de los cuales se puede generar crecimiento económico y beneficios sociales e incluye, a los procesos físico naturales de causa efecto que compromete a todos los elementos involucrados en el diseño e instrumentación de las estrategias de desarrollo.

Visto así, el proceso de desarrollo busca trasmitir capacidades, organización, disciplina y educación congregando a distintos actores provenientes de tres sectores: Estado, Mercado y la Sociedad Civil con manifestaciones y dinámicas que se desenvuelven y que responden a distintas escalas territoriales.

En este sentido, el territorio junto con las condiciones ambientales que lo caracterizan define la “matriz de desarrollo” que puede emprender un recorte territorial determinado. En este contexto, las unidades municipales se constituyen como una categoría que permite identificar en la escala más proxima a lo local, los componentes y relaciones que configura la matriz de desarrollo.

Una “organización municipal”, en el contexto de América Latina y El Caribe, es el órgano jurídico y político de un municipio, siendo este último la unidad primaria político-administrativa del Estado. Su rol queda determinado por la constitución política del Estado y el cuerpo jurídico instrumental, en donde se identifica medios y fines característicos (Arriegada, 2002).

El “régimen municipal” argentino comprende distintas formas de gobierno con particulares denominaciones y estructuras organizativas: municipios –con o sin carta orgánica-, comunas, delegaciones, comisiones municipales, vecinales o de fomento.

Para el encuadre y posicionamiento del lector debe señalarse que la República Argentina adopta para su gobierno la forma Representativa, Republicana y Federal, según la establece el articulo Nro. 1 de la Carta Magna. En este sentido se agrega:

 Las provincias conservan todo el poder no delegado por esta Constitución al Gobierno federal, y el que expresamente se hayan reservado por pactos especiales al tiempo de su incorporación. (artículo Nro. 121)

 Cada provincia dicta su propia Constitución (…) asegurando la autonomía municipal y reglando su alcance y contenido en el orden institucional, político, administrativo, económico y financiero. (artículo Nro. 123)

 Las provincias pueden crear regiones para el desarrollo económico y social y establecer órganos con facultades para el cumplimiento de sus fines y podrán también celebrar convenios internacionales en tanto no sean incompatibles con la política exterior de la Nación y no afecten las facultades delegadas al Gobierno federal o el crédito público de la Nación; con conocimiento del Congreso nacional. La ciudad de Buenos Aires tendrá el régimen que se establezca a tal efecto. (artículo Nro. 124)

Las Provincias poseen todas las facultades menos las delegadas a través de la Constitución al Gobierno Federal. Por otra parte, ellas son las que delegan facultades a los municipios. Las facultades de éstos podrían ser modificadas en cualquier momento mediante una reforma constitucional provincial (Drnas de Clement, 2003).

Los sujetos de la relación federal en Argentina son la Nación, las Provincias y desde 1994 la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Los municipios argentinos no son “sujeto” de la relación federal, aún cuando sean un factor inductivo muy importante del mismo (…). (Marchiario, 2005).

Así planteada la “distribución territorial del poder” en Argentina se identifican 23 provincias más la ciudad Autónoma de Buenos Aires y un total de 2.172 Municipios.

Una breve radiografía del contexto municipal permite señalar:

 El número mínimo de habitantes para constituir un municipio debe ser superior a 500 habitantes. El 21.74% de las provincias requieren más de 500 habitantes mientras que otro grupo de provincias que representa el 21.74% requiere más de 2.000 habitantes. No obstante, más del 26.09% de las provincias no mencionan población o no cuantifica.

 Casi un tercio de las provincias presenta un total de tres categorías de municipios, mientras que el 21.74% presenta un total de dos categorías, otro 21.74% presenta un total de cinco categorías de municipios.

 Cinco provincias tienen un promedio de población por municipio que está entre los 58.000 y los 107.000 habitantes, un grupo muy numeroso (14) de provincias tiene entre 5.000 y 20.000 habitantes por municipio (Iturburu, 2001). La disparidad en la distribución es muy pronunciada tal como se observa en las cifras.

 Se observa una gran dispersión entre los gobiernos locales argentinos: mientras los pequeños (de menos de 10.000 habitantes) representan el 80% del universo, tienen una población promedio de 2.400 habitantes y reúnen apenas al 13% de la población total; los medianos (entre 10.000 y 250.000 habitantes) constituyen el 18%, concentran en promedio 40.000 habitantes y en ellos vive el 48% de la población; los gobiernos locales grandes (más de 250.000 habitantes) representan apenas el 1%, tienen un promedio de 470.000 y concentran al 39% de la población (Iturburu, 2001).

La Región del Noroeste Argentino agrupa un total de cinco provincias: Catamarca, Jujuy, Salta, Santiago del Estero y Tucumán. La región es resultado de las gestiones de las provincias y el Consejo Federal de Inversiones, instituyéndose en el año 1962.

Las regiones producto de la concertación política, constituyen el comienzo de un proceso de integración que busca dar respuesta a la necesidad de coordinación a mayor escala, para la promoción del desarrollo económico y social. Como muestran las experiencias de integración subnacional luego del retorno de la democracia en Argentina, todas las fases desde la creación, consolidación, letargo y eventual relanzamiento regional coinciden con la evolución del grado de acuerdo entre gobernadores, condicionados a su vez por los propios ciclos políticos y afectados por las distintas coyunturas económicas, tanto en el ámbito local, como nacional e internacional y su correspondiente impacto en el grado de conflictividad social (Castillo, 2006).

La región del Noroeste Argentino, presenta una extensión de 559.864 km2 y 4.458.470 habitantes, en este contexto, la provincia de Catamarca representa en la región el 7.5% de la población y el 18.33% de la superficie regional.

Estos cinco estados se encuentran fuertemente unidos por su historia indígena y colonial y por sus tradiciones, cultura, folklore y composición étnica, todo lo que ha conformado un tipo particular de personalidad.

Catamarca forma parte de la Región Noroeste Argentino y de otra serie de regiones concertadas y de macroregiones. Se puede mencionar la Región Norte Grande , ATACALAR y ZICOSUR. Con un total de 334.568 habitantes para el año 2001 y un territorio de alrededor de 102.602 km2, la provincia de Catamarca representa sólo el 2.73% de la superficie nacional y contiene el 0.92% de la población argentina.

Conforme al número de gobiernos locales, Catamarca representa sólo el 1.66% del conjunto del orden nacional (2.172 municipios). El panorama municipal conforme a las categorías usadas para definir y comparar las realidades municipales (Iturburu 2001. Arroyo 2001) permite señalar que el 77.77% de los municipios catamarqueños cae en la categoría de pequeños (menos de 10.000 habitantes) (Iturburu, 2001b) y un 22.22% recae en la categoría de municipios medianos (10.000 a 250.000 habitantes). No se identifican en el contexto provincial municipios grandes, es decir, de más de 250.000 habitantes, ya que aun la capital provincial (San Fernando del Valle de Catamarca) no supera los 150.000 habitantes.

Una categorización más acotada aplicable a la realidad catamarqueña (CAO:2006) permite señalar que el 69,44% de los municipios en el orden provincial presenta un tamaño de 1.000 a 10.000 habitantes y albergan sólo el 25.42% de la población catamarqueña.

El 42.22% de la población se ubica en municipios de más de 100.000 habitantes, paradójicamente Catamarca presenta sólo un municipio en esa categoría: el municipio Capital. La información se sintetiza en los cuadros Nro.3 y Nro.4.