LA GESTIÓN LOCAL DEL DESARROLLO
EXPERIENCIAS DE PANAMÁ, ESPAÑA. MÉXICO, ARGENTINA Y PERÚ

LA GESTIÓN LOCAL DEL DESARROLLO EXPERIENCIAS DE PANAMÁ, ESPAÑA. MÉXICO, ARGENTINA Y PERÚ

Lorena G. Coria (coordinadora)

Volver al índice

 

 

 

 

4. Los parques culturales factores del desarrollo. Localización y características

Los Parques Culturales responden a las mismas o similares características; estar ubicados en un medio rural pobre y con profundos desequilibrios demográficos, con pérdida de funcionalidad, pero con un medio natural privilegiado, además de otros recursos materiales o inmateriales de carácter histórico, pictórico, arqueológico, geológico…, algunos de ellos declarados Bien de Interés Cultural (BIC).

Todos tienen en común la consideración del binomio cultura-naturaleza como el principal recurso patrimonial, derivado de una reinterpretación del entorno, que ha pasado a constituirse en el elemento primordial para la reactivación económica de la zona en la que se ubican.

El valor cultural lo constituye en cuatro de ellos, fundamentalmente el Arte Rupestre, representado con todos los estilos desde el Paleolítico al Esquemático. Las manifestaciones pictóricas han permanecido guardadas celosamente en las numerosas cuevas y abrigos rocosos generados por la acción fluvial, que han sido declarados Patrimonio Mundial por la UNESCO. En el quinto, el de San Juan de la Peña, el valor cultural lo aporta la Historia por ser el origen y la cuna del viejo Reino de Aragón y punto de referencia en el camino de Santiago de Compostela, que discurre por el norte del mismo. Y también el monasterio del siglo XI, que da nombre al parque y está catalogado como Monumento Nacional desde 1889.

Además de estos hitos referenciales, en todos ellos existe alguna figura de protección en numerosos municipios de su entorno, declarados Conjunto Histórico o Histórico-Artístico. Se ha considerado también valor cultural la arquitectura popular, la artesanía, las tradiciones orales y escritas, las costumbres, la lengua y un largo etcétera hasta considerar todo aquello que tuviera en cuenta la revalorización de las señas de identidad local como punto fuerte de la cohesión social.

Los recursos que representan los valores naturales tienen distinta consideración. En el Parque Cultural de San Juan de la Peña lo constituyen las 300 hectáreas de riqueza vegetal, declaradas Monumento Natural por el Gobierno de Aragón y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA). En el Parque Cultural de Albarracín el Paisaje Protegido de los Pinares de Rodeno. En los demás, están relacionados con la existencia de Espacios Naturales Protegidos, Parques Naturales, Parques Fluviales y por la existencia de una morfología superficial y subterránea, de gran variedad y vistosidad, elaborada por la acción erosiva de la red fluvial. Los ríos, junto con los procesos Kársticos han formado espectaculares cañones, marmitas de gigante, dolinas, lapiaces, surgencias, en definitiva un paisaje de gran riqueza natural, desde una perspectiva geológica, arqueológica y geográfica. El mejor ejemplo lo conserva la llamada “Gruta de Cristal” en el parque del Maestrazgo.

De todo lo anterior se puede intuir que están ubicados en zonas de montaña o montaña media, con especiales dificultades para las prácticas agrícolas, en zonas que han perdido funcionalidad y tienen problemas para adaptarse a las nuevas oportunidades. Por eso su proyecto de desarrollo responde a una apuesta decidida por el ocio, el deporte de aventura y el turismo, actividades relacionadas con el binomio naturaleza-cultura.

Estos valores naturales y culturales se han convertido en recursos territoriales, que han generado actuaciones innovadoras con incidencia social, económica, medioambiental, cultural y global, por su repercusión y mimetismo extraterritorial