LA GESTIÓN LOCAL DEL DESARROLLO
EXPERIENCIAS DE PANAMÁ, ESPAÑA. MÉXICO, ARGENTINA Y PERÚ

LA GESTIÓN LOCAL DEL DESARROLLO EXPERIENCIAS DE PANAMÁ, ESPAÑA. MÉXICO, ARGENTINA Y PERÚ

Lorena G. Coria (coordinadora)

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5.2. El cambio de metodología

Paralelamente a las actuaciones derivadas de la aplicación de la Ley de Parques Culturales de Aragón, en los respectivos territorios, se planifican las propuestas que se han de implementar con la aplicación del Método LEADER como nueva fórmula de Desarrollo. Este cambio de metodología va a ser decisivo para profundizar en la puesta en valor del Patrimonio Cultural y Medioambiental y convertirlo en recurso económico de primera magnitud. Dicho método ha impuesto la expresión desarrollo rural con enfoque local y ha sido un verdadero paradigma para el desarrollo de los municipios. Pertenece a la misma familia de ideas y planteamientos prácticos que el desarrollo rural integrado, desarrollo local, desarrollo endógeno, ecodesarrollo, nuevo desarrollo, desarrollo rural global, desarrollo comunitario, armónico, a escala humana. Y todas estas acepciones tienen en común sus planteamientos propios frente al desarrollo económico imperante. El desarrollo rural con enfoque local esta respaldado por la misma filosofía y teoría que el desarrollo local, pero con planteamientos y estrategias diferenciadas según su aplicación al espacio urbano o al rural. (VALCÁRCEL- RESALT, G.,1999).

Las leyes macroeconómicas del mercado han generalizado un sistema que es considerado el más idóneo para el avance y el progreso de la humanidad, porque identifica el crecimiento con el desarrollo.

Pero nosotros no lo consideramos así. Crecer no significa exactamente desarrollarse. Nuestra interpretación del modelo no presupone que los espacios marginales puedan llegar al estado del bienestar siguiendo el mismo camino que han recorrido los desarrollados. Eso ha sido así hasta ahora y los costes para los territorios han sido demasiado elevados, en pérdidas de población y riqueza.

Aquí es donde marcamos el punto de inflexión, la diferenciación en el modo de actuar de los procesos locales en el contexto global.

Vamos a recorrer el camino que lleva del llamado crecimiento económico al desarrollo local con otros métodos diferentes. Esto es posible porque la macroeconomía no es la mejor ni la más adecuada para resolver las nuevas situaciones del siglo actual. El crecimiento económico no basta para generar desarrollo. Pero no quiere decir que consideremos el desarrollo económico como no local y éste como no económico. No se trata de negar importancia a la economía. Es, como señala Vachon (2001) cuestionar su “pretensión totalitaria” porque protagoniza el funcionamiento de un modelo de desarrollo excluyente, que prima la polarización de la riqueza.

Este aspecto es importante tenerlo en cuenta porque en España y en Aragón concretamente, como ya hemos comentado anteriormente, la dimensión de lo local es considerable.

Ante estas evidencias, en la década de los ochenta y más en los 90 las cosas empiezan a cambiar. En esa fecha, en España, ya se ha generalizado la descentralización, que ha propiciado un considerable nivel de autogobierno en las regiones y en los pueblos. El dato más significativo, según el MAP (Ministerio de Administración Pública) es la evolución del gasto público que desde 1981 al 2000, en el nivel central, ha pasado de representar el 87’3 % al 54 %, en el autonómico del 3% al 33% y en el local del 9’7 % al 13 % (MORENO, 2005).

Se ha admitido también que actualmente todos los problemas del mundo se expresan de alguna manera a nivel local, tanto si se trata de problemas sociales como políticos económicos o ecológicos. Y es en la escala local donde se inventan actualmente las respuestas alternativas a los planteamientos de la política centralizada del desarrollismo. Castells habla de la emergencia del hecho regional y local como el resurgir de las identidades en el nuevo contexto globalizado de la sociedad de la información. Pero también añade que una vez que tiene lugar la descentralización, los gobiernos locales pueden tomar la iniciativa en nombre de sus poblaciones y participar en estrategias de desarrollo frente al sistema global, con lo que acaban entrando en competencia con sus propios estados (CASTELLS; 2000). De ahí que, en nuestro caso, consideremos como muy importante la intermediación de las estructuras de gestión a las que más adelante nos referiremos.

La política europea comunitaria está impregnada de esta filosofía. El cambio hacia el desarrollo rural con enfoque local se inicia cuando añade a lo económico la dimensión social, la cultural y la medioambiental. El informe sobre El futuro del mundo rural (1988), es considerado en Europa como el punto de partida por el cambio de planteamientos que ha propiciado. Se implanta el método LEADER (Relación entre Actividades de Desarrollo de la Economía Rural) y de acuerdo con esta estrategia, se formula la llamada declaración de Cork, como conclusión de la conferencia sobre desarrollo rural, celebrada en 1996. Se establece un programa, que prioriza el desarrollo sostenible, con enfoque integrado, la diversificación de las actividades económicas y sociales, el mantenimiento de la calidad y la función de los recursos naturales y culturales, para propiciar la sostenibilidad. Se establece igualmente el principio de subsidiariedad, la simplificación de la gestión y la aplicación de proyectos coherentes, que favorezcan y estimulen el uso de los recursos financieros locales. Finalmente se insiste en que se genere la cultura de la transparencia, la evaluación y el análisis crítico de los resultados.

Igualmente, la llamada ETE (Estrategia Territorial Europea) aprobada por la Unión Europea en 1999, insiste en el desarrollo equilibrado y sostenible valorando la territorialidad, para conseguir la unidad pero sin uniformizar, teniendo en cuenta la diversidad, que contribuye a enriquecer la calidad de vida de los ciudadanos.

Uno de los principios o directrices de la política europea es conseguir un desarrollo territorial policéntrico y una nueva relación entre campo y ciudad para superar la densidad o incluso el enfrentamiento. Este planteamiento se deriva del cambio de visión y de la asimilación del desarrollo rural como territorial, integrado y participativo, ascendente, multisectorial, descentralizado, donde la cooperación interna y externa y la organización en red son imprescindibles. Son distintas formas de actuar, que constituyen, en definitiva, un nuevo paradigma científico y político, aunque su utilización como referente es reciente en el tiempo (RADR, 2000).

No es extrapolable, no se puede diseñar a distancia. Hay que planificar en el territorio donde se actúa y con los habitantes que son a la vez beneficiarios. Los proyectos se realizan en función de las singularidades de cada territorio, con sus recursos reales y potenciales. Se trata de poner en valor las especificidades propias, por parte de la sociedad local, que tiene que apostar por la transformación y la innovación, valorando y creyendo en sus propios recursos; recuperando la autoestima que nunca debió perder y favoreciendo en definitiva la superación de la exclusividad del trabajo agrario por la multifuncionalidad. Así, se incorpora al sistema global, como un eslabón más, perfectamente interconectado entre las distintas redes territoriales.

En esta metodología son los habitantes los que participan en la toma de decisiones y en el proceso de desarrollo de su propio territorio, obviado antes por el modelo económico centralizado y descendente. Lo fundamental radica en que el protagonista de este modelo es la persona; ésta es el motor de cambio y su inteligencia da forma a las sociedades (VACHON, 2001). Las personas son las que generan los proyectos a través de los cuales ponen en valor los recursos. Incluso convierten en recurso algo que no se tenía como tal. Es, sencillamente reintroducir lo humano en las políticas y procesos de desarrollo. Así el espacio físico pasa a ser espacio vivido, sentido, creado y recreado. Significa tener en cuenta las necesidades inmateriales, no cuantificables y de carácter social, cultural, mental, psicológico; toda la dimensión humana. Se debe recordar que la calidad de vida de los ciudadanos, individualmente considerada, sigue dependiendo de la situación de su entorno local más inmediato y si se procura el desarrollo de las personas se obtiene el respectivo de los pueblos y países, pero no al revés. La frase de Machado:” si quieres ser universal, ama a tu pueblo” es ilustrativa también para este caso (MAYOR ZARAGOZA, 2000).

El proceso globalizador ha mermado la capacidad del estado para actuar en las escalas territoriales inferiores. Y, además, se ha constatado que los servicios personales, más cercanos al individuo se atienden mejor a escala del municipio.

Con estas consideraciones es evidente que, en Aragón, se haya favorecido la puesta en valor del patrimonio cultural y natural de unos entornos privilegiados, como consecuencia de una interpretación del territorio en el que tenemos que destacar la conjunción de varios hechos:

 La posibilidad de realizar la gestión descentralizada desde el nivel local, porque ha recibido las competencias necesarias con la puesta en marcha del proceso de comarcalización, que ha hecho posible que se cumpla el principio de subsidiariedad.

 La participación activa del capital social, que ha sabido revalorizar un recurso no considerado previamente como tal, más bien desconocido e incluso infravalorado. El cambio de actitud y de mentalidad de los habitantes del medio rural ante la consideración de las actividades del sector primario que han tenido el protagonismo durante el siglo XX, pero que no ha conseguido satisfacer las necesidades propias ni permitir diversificar la economía rural.

 La perfecta complementariedad entre la protección y conservación de los bienes naturales y culturales y la transformación en producto comercial.

 El respeto y rehabilitación de las señas de identidad para conseguir la necesaria cohesión social

 El respeto y protección del medioambiente

 La capacidad de exportación del modelo de desarrollo como ejemplo de demostración en el contexto internacional

 La participación activa de los hombres y mujeres del territorio sin distinción de sexo ni edad

 La perfecta actuación de la iniciativa privada trabajando conjuntamente con la Instituciones públicas.

Estas prácticas de desarrollo local tienen en cuenta, a la vez, criterios económicos, socioculturales, político-administrativos y ambientales, propiciando un desarrollo sostenible y con capacidad para integrarse en la economía regional nacional e internacional, a través de redes de cooperación.