LAS NUEVAS FORMAS DE GOBERNABILIDAD TRANSNACIONAL EN EL ESCENARIO DE LA RACIONALIDAD ECONÓMICA DE LOS PROCESOS DE GLOBALIZACIÓN

LAS NUEVAS FORMAS DE GOBERNABILIDAD TRANSNACIONAL EN EL ESCENARIO DE LA RACIONALIDAD ECONÓMICA DE LOS PROCESOS DE GLOBALIZACIÓN

José Gpe. Vargas Hernández

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Los mecanismos coordinadores de servicios públicos y las implicaciones en la gobernabilidad.

La coordinación de los servicios públicos puede apoyarse en estructuras y procesos (mecanismos) que tienen su fundamento en los esquemas conceptuales de las nuevas teorías organizacionales tales como los modelos de mercado, jerarquías y clanes, los cuales como modelos de mecanismos coordinadores tienen una utilidad descriptiva y también sirven como una herramienta analítica para la predicción de desarrollos futuros, tal como se muestra en la siguiente tabla:

Cada uno de estos acercamientos para la administración plural de los servicios públicos y de los servicios sociales, tiene diferentes ventajas y desventajas, además de las diversas implicaciones para la gobernabilidad de la sociedad, ya que el problema central para cada uno de estos modelos de coordinación de mecanismos de servicios sociales es como obtener resultados en un ambiente cambiante y de alta incertidumbre.

Forster (1999) lista las razones por la cuales la actual administración y gobernabilidad de la provisión de bienes y servicios públicos es deficiente y no tienen relación. Las instituciones y otros organismos diferentes al gobierno proveen bienes con características de bienes públicos, las características de exclusividad o no exclusividad son limitantes del concepto de bienes y servicios, los análisis deficientes sobre la naturaleza contingente de los bienes y servicios y los problemas teóricos relacionados con la invención y creación de bienes públicos.

La coordinación de estos mecanismos de servicios sociales deben reorientarse a fin de evitar la diferenciación regional en cuanto a la calidad y cantidad de los servicios sociales administrados, principal causa de la ampliación de la brecha de desigualdades.

El sistema redistributivo territorial sobre la base de las iniciativas y aportaciones locales “no es compatible con el objetivo de equidad” (Finot, 2000). La orientación social, más que la territorial, “asegura a las personas un acceso igualitario a una canasta equivalente de servicios, independientemente de su lugar de residencia.” Los procesos de descentralización deben ser más responsivos a las preferencias generales, más que a las territoriales. El gobierno local ha sido marginado a un espacio por una política de descentralización que limita la misma reforma del Estado. La descentralización tiene como objetivos aumentar el poder, la autonomía de la decisión y el control de los recursos, las responsabilidades y las competencias de las colectividades locales, en detrimento del poder del poder de los órganos del gobierno central (Mattos, 1990:165-167).

De hecho, las transformaciones en las competencias y funciones del Estado nación ha dado lugar a que también se presenta una nueva formulación de competencias y funciones en los demás niveles de gobierno, sobretodo los locales y municipales. La tendencia hacia las reformasen los gobiernos municipales y en su autonomía se expresa en las reformas constitucionales en muchos países del mundo.

Kaiser (1997) propone tres principios básicos los cuales pueden explicar los procesos y resultados de ingeniería constitucional: el conservadurismo institucional, la dependencia institucional y el aprendizaje institucional. Mientras que el conservadurismo institucional y las propuestas dependentistas institucionales nos conducen a esperar que la evolución de los sistema políticos democráticos exhiben diferentes patrones, la propuesta de aprendizaje institucional apunta a la convergencia. La investigación en la ingeniería constitucional ha tomado nota de los efectos de difusión, tales como la globalización de las comunicaciones que enriquece las bases cognitivas de las cuales escoger.

La hipótesis del conservadurismo institucional sostiene que las reformas constitucionales en las democracias son relativamente poco comunes, no debido a factores institucionales sino al cálculo de los actores políticos, solamente cuando una gran crisis ocurre, ya sea por un abrupto cambio de factores contextuales o a través de un deterioro dramático de la satisfacción de la política pública, es una ventana de oportunidad abierta para la persecución de planes de reformas.

La propuesta de la dependencia institucional sostiene que estas propuestas son preferidas aquellas que están más cercas a la mayoría original o al diseño de negociación más posible. La propuesta de aprendizaje institucional sostiene que los actores políticos que quieren cambiar aspectos de sus sistema son influidos por un grado considerable ya sea por el sistema político al cual están cultural o geográficamente más próximos, o cuando hay un acuerdo para un cambio fundamental por modelos que son considerados ser historias de éxito excepcional..

La construcción espacial de los gobiernos locales debe ser promovente de un diseño institucional y de políticas públicas que contribuyan a lograr niveles altos de crecimiento económico y desarrollo social. El argumento convencional contra el acercamiento es que los diseños institucionales no están realmente diseñados en el sentido que hay una relación directa entre las intenciones de los actores políticos y los resultados institucionales, pero son más o menos el resultado de la evolución histórica (Kaiser, 1997).

De acuerdo con esto, si estamos interesados en la explicación del cambio institucional, se debe estar consciente que la información disponible para los participantes es limitada. Esto significa que cuando se asume que las intenciones de los actores políticos están conectadas lógica y empíricamente a los resultados institucionales, tenemos que reconocer el hecho que esto es una relación más compleja la cual está influenciada adicionalmente por una amplia gama de factores contextuales. Las instituciones duran un largo período de tiempo mientras que los intereses de los actores políticos pueden cambiar más rápidamente.

Cada uno de estos mecanismos ofrece una solución al problema: el mercado asimila la incertidumbre como un principio de la competencia, la jerarquía provee una estructura para tratarla y controlarla y el clan ofrece un vehículo flexible que limita el impacto de esta incertidumbre en sus miembros (Osborne, 1997:325-327). De hecho, las jerarquías tienen su propio organismo de carácter judicial para resolver las controversias que internamente surjan. Los problemas que tienen las jerarquías para lograr coordinaciones más efectivas han impulsado a la aplicación de procesos de flexibilización post-fordista que facilitan la coordinación horizontal mediante redes.

Sin embargo, en las jerarquías, el conocimiento es un recurso escaso que se concentra en los niveles altos en unidades funcionales especializadas, lo cual demuestra que el óptimo de Pareto falla como un mecanismo para optimizar la producción y distribución del conocimiento. La globalización del conocimiento produce grandes beneficios en la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos del mundo más desarrollado. La jerarquía simplemente puede mandar la libre disponibilidad del conocimiento y sobrepasa al mercado en la asignación óptima de este recurso. La debilidad de las jerarquías está en el establecimiento de los incentivos necesarios para la producción del conocimiento, área en la que los mercados tienen mayor ventaja. Hasta ahora no ha sido posible crear un modelo que equilibre las formas del mercado y la jerarquía.

La organización del trabajo en clanes puede contraponerse al dominio de las empresas transnacionales y multinacionales, como en el caso de algunos países, China por ejemplo, y con una organización semejante en menor medida en México. El acercamiento adoptado en el análisis de Osborne enfatiza las interrelaciones entre los diferentes tipos de contratos, la naturaleza de las relaciones contractuales y los procesos de contratación y los conecta con el más amplio medio ambiente societal dentro de los cuales los servicios públicos deben ser administrados.

El desarrollo de estos sistemas contractuales de administración para estos servicios públicos cuestiona en gran medida las implicaciones de la gobernabilidad. Los modelos de coordinación de servicios sociales están contenidos esencialmente en las interacciones de los individuos y las redes que forman en la sociedad. No hay que olvidar la creciente tendencia del Estado a desatender los servicios sociales. La descentralización administrativa ha alcanzado ciertos logros en lo que se refiere a ampliar la cobertura en la provisión de los servicios y bienes sociales.

Los bienes sociales que son gratuitos o libres al acceso de la población, deben ser regulados y gobernados por las instituciones de la sociedad y del Estado. El diseño de las instituciones de la sociedad civil por el Consenso de Washington limita sus agendas y sus desafíos al cumplimiento de una importante función para limitar la acción del Estado.

Mientras que estas redes sociales representan un papel de mediación que disminuye los problemas y los costos más problemáticos en los modelos del mercado y en el de estructuras, en el modelo del clan las interacciones y redes sociales constituyen una parte integrante de su funcionamiento, lo que paradójicamente permite una mayor flexibilidad interna al costo de su responsabilidad externa. Los problemas que tienen las jerarquías para lograr coordinaciones más efectivas han impulsado a la aplicación de procesos de flexibilización post-fordista que facilitan la coordinación horizontal mediante redes. No obstante, la descentralización administrativa debe concentrarse en mejorar la eficiencia y la sustentabilidad financiera de los servicios sociales. La modernización puede lograr la sustentabilidad social si se acerca a los fundamentos culturales de la sociedad.