LAS NUEVAS FORMAS DE GOBERNABILIDAD TRANSNACIONAL EN EL ESCENARIO DE LA RACIONALIDAD ECONÓMICA DE LOS PROCESOS DE GLOBALIZACIÓN

LAS NUEVAS FORMAS DE GOBERNABILIDAD TRANSNACIONAL EN EL ESCENARIO DE LA RACIONALIDAD ECONÓMICA DE LOS PROCESOS DE GLOBALIZACIÓN

José Gpe. Vargas Hernández

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Las nuevas formas de la gobernabilidad económica.

Con la liberalización de los mercados y la regulación de las actividades de valor agregado, están emergiendo nuevas formas organizacionales. La geografía de la actividad del valor agregado y los mercados pueden afectar la gobernabilidad óptima de la asignación de recursos, por lo que el mercado, al igual que el Estado no son mecanismos perfectos para la asignación de recursos y presentan sus fallas correspondientes. La geografía política y económica circunscrita a un espacio nacional está cediendo su lugar a una geografía política y económica regionales o globales.

No obstante, la estructura económica regional, las variables macroeconómicas nacionales y los procesos de globalización económica influyen en las transformaciones de las economías regionales y locales. El capitalismo de alianza refleja la estructura socio-institucional emergente en las economías basadas en el mercado, que enfatizan la asociación entre los diferentes modos organizacionales de asignación de recursos, así como el papel asignado al gobierno como el supervisor del sistema económico y el árbitro último para dirimir los conflictos entre los diferentes agentes privados y públicos.

La estructura espacial delimitada por territorios con base en fronteras físicas o geográficas definen las interrelaciones entre las diversas entidades geográficas. Kali (1999) desarrolla una teoría que sugiere que los grupos diversificados de negocios son un elemento de transición de las organizaciones que facilitan el desarrollo económico bajo la presencia de limitaciones institucionales, especialmente los mercados financieros.

La ubicuidad de los grupos diversificados de negocios se explica por sus respuestas económicas privadas que evaden las distorsiones de las políticas y la influencia del patronazgo político. Además, constituyen respuestas valuables a las fallas de la infraestructura institucional. El fortalecimiento de los nexos económicos y sociales de los grupos de empresas y el incremento de su intermediación en el mercado mejora los problemas de coordinación que surgen de la existencia de las asimetrías organizacionales generadas por la ausencia o la carencia de habilidades e incentivos de intermediarios financieros especializados. Las empresas difieren de los mercados en su acceso al fiat, debido principalmente a las diferencias en los contratos legales. Los individuos que deciden contratar en forma privada y fuera de las estructuras de gobernabilidad del estado, encuentran suficientes estímulos para hacerlo. Una nueva estructura institucional global puede garantizar la protección de los derechos de los ciudadanos.

Entre las nuevas formas organizacionales, por ejemplo, encontramos aquéllas con las implicaciones de las diferentes interconexiones que tienen los sistemas de organización económica (enfoques de sistemas de negocios y cadenas globales de mercancías) con los contextos políticos, sociales y culturales, permiten explicar las variaciones en la coordinación de sistemas económicos a escalas internacionales, nacionales y locales (Whitley, 1996)

Por lo tanto, los elementos distintivos del acercamiento de sistemas de negocios, según Gereffi (1996), se fundamentan en el distinto contexto institucional. Se hace un énfasis predominante en sistemas de negocios nacionales, e incluso en raros casos de regiones supranacionales que tienen suficiente homogeneidad étnica, continuidad histórica, y aislamiento de influencias externas que constituyen un sistema distintivo de negocios bajo la presunción de proximidad geográfica. Pareciera que este enfoque justifica el estudio de la formación del capital social y sus implicaciones en la creación del valor (Tsai and Ghoshal, 1998). De acuerdo a Lechner (2000), el análisis de la dialéctica de la individualización y socialización subyascente al desarrollo humano, conceptualiza el capital social como la “trama de confianza y cooperación desarrollada para el logro de bienes públicos”.

Como el capital físico y el capital humano, el capital social afecta el crecimiento económico y el desarrollo social y político. Existen diferencias entre las diferentes formas de capital y el capital social. De acuerdo a Lechner (2000), el análisis de la dialéctica de la individualización y socialización subyascente al desarrollo humano, conceptualiza el capital social como la “trama de confianza y cooperación desarrollada para el logro de bienes públicos” Por capital humano se hace referencia a una “dotación de capacidades”, “ contenidas en cada una de las personas, bajo el supuesto de que todas esas capacidades son igualmente una forma de “capital” y que la manera en la que esas capacidades son utilizadas no afecta al capital humano de cada uno” (Yañez, 2001). El capital humano se encuentra incorporado inherentemente a los seres humanos y el total agregado sería mayor si su acumulación se encuentra distribuida entre los individuos que forman la sociedad.

El capital humano es una condición necesaria pero no suficiente para apalancar el desarrollo de los pueblos. En tanto se incrementa el retorno al capital humano, debido a la complementariedad de habilidades de manejo de capital, el capital humano llega a ser el motor más importante del crecimiento y la igualdad, en la presencia de restricciones crediticias, estimula las inversiones en capital humano y promueve el crecimiento económico. El capital humano asignado a las actividades financieras mejorará el crecimiento económico a largo plazo, pero los reducirá en el corto plazo.

Las relaciones causales entre las actividades financieras y el crecimiento económico, de acuerdo a Graff y Karmann (2001), se agrupa en cuatro categorías: cuando no tienen ninguna relación de causalidad, cuando la actividad financiera se toma como el resultado de la actividad económica, cuando la actividad financiera es vista como una actividad económica y cuando es vista como un impedimento para la actividad económica real. En los estadios posteriores de desarrollo, cuando el retorno del capital humano se incrementa debido a la complementariedad de las habilidades del capital, el capital humano llega a ser el motor del crecimiento (Galor y Moav, 2000).

Los resultados de la investigación de Graff y Karman (2001) indican que durante los ochentas, las finanzas obviamente importaron al crecimiento. Sin embargo, mientras la causalidad corrió principalmente del desarrollo financiero al desarrollo real con poca evidencia para una causalidad mutua y ninguna evidencia por una causalidad reversible del desarrollo real al desarrollo reversible. Los proponentes del desarrollo financiero están en lo correcto cuando restringen sus conclusiones a las economías desarrolladas del mercado. Una política de desarrollo financiero debe estimular solamente después de una evaluación cuidadosa con un resultado que lo hace ver como eso, en cuanto se relaciona con un crecimiento financiero.

El capital humano visto como promotor de la capacidad para obtener mejores niveles de “empleabilidad” y “emprendedoriedad”, representa un activo del crecimiento económico y desarrollo social. Así, el desarrollo social se apuntala en los programas de desarrollo humano que promueven la formación de capital humano y social y el incremento de oportunidades de acceso a los bienes y recursos sociales, para elevar los niveles de calidad de vida. El nivel de existencia del capital social (Putnam solo acepta la existencia o no existencia) es determinante de oportunidades para una nación las cuales dependen de sus tradiciones históricas (path dependence). El capital humano destinado a las actividades financieras aumentará los niveles de crecimiento económico a largo plazo, mientras que tenderá a reducirlos a corto plazo. El capital humano es una variable de desempeño económico cuyo impacto en el crecimiento es difícil de determinar, lo cual aumenta las dificultades para incorporarlo al diseño de las políticas públicas.

Las investigaciones sobre capital social documentan la existencia de una correlación entre el capital social y el crecimiento económico, pero no necesariamente la relación existe entre el capital humano y el desarrollo económico. El capital social es una forma de reducir los costos de transacción mediante el involucramiento de las relaciones económicas en las relaciones sociales. El paradigma moderno es dominado por dos enfoques: Mercados imperfectos de capital y el acercamiento de economía política. Bajo el enfoque de mercados imperfectos de capital, la igualdad en economías desarrolladas estimulan las inversiones de capital humano tales como en proyectos individuales específicos y estimula el crecimiento económico, mientras que el enfoque de economía política, la igualdad disminuye la tendencia a la inestabilidad socio-política o a una redistribución distorsionada y por lo tanto, estimula las inversiones y el crecimiento económico Galor y Moav, 2000).

El fortalecimiento de las capacidades humanas y el aumento de capital humano son condiciones necesarias pero no suficientes para le desarrollo (Yañez, 2001). En este sentido, el capital social está determinado por el grado de confianza que existe entre las instituciones, organizaciones, gente, etc., y el capital humano considera las condiciones de educación, salud, etc.

Este concepto que es aplicable a un amplio conjunto de fenómenos sociales, incluyendo desde las relaciones dentro y fuera de las familias, relaciones dentro y fuera de las empresas, las interacciones entre la organización y el mercado y la vida pública en las sociedades contemporáneas. Pero a decir de Fukuyama (1999b), el capitalismo está desgastando el capital social de los países y por ende, la construcción social. Este desgaste del capital social tiene como origen el ethos mismo del capitalismo centrado en la especulación financiera.

Las inversiones en capital humano tienen una rentabilidad esperada en un período posterior, en forma de retribuciones económicas. El capital humano destinado a actividades financieras producirá altas tasas de crecimiento a largo plazo, pero las reducirá en el corto. Las inversiones de capital humano localizado en los individuos, está sujeto a retornos individuales disminuyentes, los retornos agregados a las inversiones en capital humano se maximizan si los retornos marginales son iguales entre los individuos.

Así, el capital social individual emerge conceptualizado como las características sociales de las personas que incluyen ciertas habilidades intrínsecas como su extroversión y carisma, y los resultados de sus inversiones de capital social, como por ejemplo el tamaño grande de su “Rolodex” que le permiten la obtención de ganancias mercantiles y no mercantiles de las interacciones con otros. De acuerdo a Lechner (2000), el análisis de la dialéctica de la individualización y socialización subyascente al desarrollo humano, conceptualiza el capital social como la “trama de confianza y cooperación desarrollada para el logro de bienes públicos”.

El capital social simbólico se conecta a la lógica de los diferentes campos específicos sin que exista transferencias entre sí. Así, el capital social individual es visto como el componente social del capital humano. (Glaeser, Laibson and Sacerdote, 2000:4). Los miembros de la generación orientada a la comunidad formados por la experiencia de la Segunda Guerra Mundial están siendo reemplazados por nuevas generaciones formadas por sus propios hijos y nietos, más centradas en el individualismo.

Por capital humano debemos entender el conocimiento y las habilidades de la fuerza laboral de una organización o bien en un concepto más amplio, de la ciudadanía. La disposición de destrezas en áreas de la telemática expande las posibilidades y las oportunidades para ejercitar la ciudadanía y brindan mayores opciones de desarrollo humano. El concepto de desarrollo humano es un concepto intrincado al concepto de buen gobierno. El desarrollo humano debe apuntalar el desarrollo social. Los sistemas democráticos se encuentran limitados para desplegar a plenitud sus programas de desarrollo humano, debido principalmente a la crisis de gobernabilidad y a la inestabilidad de sus instituciones por la que atraviesan. El desarrollo de estas capacidades y destrezas constituyen un activo que incrementa significativamente las oportunidades de movilidad y desarrollo de una sociedad.

La sociedad local y regional es un actor que puede impulsar el desarrollo equilibrado y equitativo. Las sociedades más humanas o más avanzadas, son aquéllas en que sus ciudadanos tienen oportunidades para adquirir capacidades y competencias que posibiliten ser más que tener más. En forma similar al capital físico y humano, el capital social es un recurso productivo facilitador de acciones que varían desde los logros ocupacionales de los individuos, hasta las operaciones de negocios de una empresa. El capital social es una forma de reducir los costos de transacción mediante el involucramiento de las relaciones económicas en las relaciones sociales. El nivel de existencia del capital social (Putnam solo acepta la existencia o no existencia) es determinante de oportunidades para una nación las cuales dependen de sus tradiciones históricas (path dependence). Es desde este último enfoque donde se encuentra el cruzamiento entre los sistemas de negocios y la formación del capital social.

El término capital social es conceptualizado como un conjunto de recursos sociales involucrados en las relaciones sociales (Burt, 1992; Loury, 1977) y en las normas y valores asociados (Coleman, 1990; Portes & Sensenbrenner, 1993; Putnam, 1995). Putnam (1993: 167) define como capital social aquellos “rasgos de la organización social como confianza, normas y redes que pueden mejorar la eficiencia de la sociedad facilitando acciones coordenadas" que resalta la existencia de una comunidad cívica, la cual resulta de un “proceso histórico, cuyas tradiciones asociativas son preservadas mediante el capital social” y que como forma de organización “permite evitar los dilemas de la acción colectiva mediante lazos de confianza social” (Lechner, 2000). Los grandes actores pueden iniciar acción y subsidiar otros participantes. La acción colectiva y la cohesión comunitaria dependen más de lazos interpersonales débiles que de lazos interpersonales fuertes los cuales incrementan la cohesión de quien es parte del grupo y la exclusión de quien no lo es. De acuerdo a Putnam (1993: 183), “la comunidad cívica tiene profundas raíces históricas. Ello es una observación deprimente para quienes ven la reforma institucional como una estrategia de cambio político”.

Putnam (1995: 67) define capital social como “redes, normas y confianza social que facilitan la coordinación y cooperación en beneficio mutuo”. Putnam define el capital social como redes, y lo considera como un atributo a nivel en el ámbito de comunidad. El capital social es la suma de las densas y complejas redes de conexiones, valores, normas y relaciones recíprocas en una comunidad. Glaeser, Laibson y Sacerdote (2000) definen el capital social como una característica que incluyen las habilidades sociales, carisma y el tamaño de su Rolodex..

El capital social es el “stock” que históricamente se ha acumulado y que determinan las opciones de desarrollo. Sin embargo, las relaciones de confianza y compromiso cívico representan un flujo más que un stock. Así, un elevado desarrollo económico puede coexistir con un debilitamiento de las relaciones de confianza y cooperación cívica (Grootaert, 1998). Para Putnam (1993b), “El capital social encarnado en normas y redes de compromiso cívico parece ser un prerequisito para el desarrollo económico así como para un gobierno efectivo”. El capital social se expresa en la relación existente entre relaciones de confianza y cooperación cívica.

Después de los trabajos de Coleman (1990), el capital social es visto como un atributo de las comunidades. El orden se crea y se mantiene mediante comportamientos de cooperación que tienen referencias continuas para respetar la tradición a cambio de no encontrar la censura o desaprobación de la comunidad. El capital social comprende muchos aspectos del contexto social, tales como las conexiones sociales, las relaciones de confianza y los sistemas de valores que facilitan las acciones individuales localizadas en ese contexto. Así, un elevado desarrollo económico puede coexistir con un debilitamiento de las relaciones de confianza y cooperación cívica (Grootaert, 1998). El capital social es una forma de reducir los costos de transacción mediante el involucramiento de las relaciones económicas en las relaciones sociales. El mercado es una construcción social que operacionaliza relaciones sociales.

De acuerdo a Lechner (2000), el análisis de la dialéctica de la individualización y socialización subyascente al desarrollo humano, conceptualiza el capital social como la “trama de confianza y cooperación desarrollada para el logro de bienes públicos”. El capital social simbólico se conecta a la lógica de los diferentes campos específicos sin que exista transferencias entre sí. Las actitudes que generan confianza entre los diferentes actores, tiene una influencia importante en el rational choice o elección racional.

Los valores que mantiene una sociedad constituyen un tipo de capital social que beneficia a la sociedad misma como un todo. Las inversiones en capital social mediante la creación de fondos para el fortalecimiento de los valores éticos permiten la formación de una nueva sociedad. Una característica del capital social que lo diferencia de otras formas de capital es la complementariedad interpersonal en inversiones. Los patrones de acumulación del capital social son consistentes con el modelo de inversiones de capital.

De acuerdo con Glaeser, Laibson and Sacerdote (2000:27) cuando se hacen inversiones en capital social en una comunidad que luego abandonan los individuos, dicho capital social se deprecia como resultado de la movilización. Inversamente, si hay altos retornos de capital social, entonces pueden hacerse mayores inversiones de capital social, cuyo costo puede estar determinado por la proximidad espacial y el costo de oportunidad del tiempo. Las personas que pertenecen a grupos con mayor capital social tienden a invertir más en capital social para sí mismos.

El déficit ético en la cultura administrativa está ligado a los procesos de desarrollo nacional y los efectos que tienen en los aparatos burocráticos, lo que se acentúa más por los efectos mercantiles de una ideología predominantemente neoliberal. La cultura administrativa que domina el medio ambiente de las corporaciones, creció en tamaño y ha adoptado la forma de organización basada en estructuras multidivisionales a efecto de lograr la ventaja competitiva. En realidad, la estructura industrial determina el desempeño de las empresas dentro de la industria.

A pesar de que la administración de finales del siglo XX obscurece la del siglo XXI, las ciencias administrativas enfrentan la tarea de forjar una nueva administración en las sociedades que se encuentran en crisis de dirección, lo cual debilita las percepciones colectivas, exacerba el individualismo y la introversión y erosiona los fundamentos morales de la vida comunitaria. El estudio de Nahapiet and Goshal (1997) identificó los diferentes aspectos del contexto social en tres dimensiones del capital social, el estructural, el relacional y el cognitivo, en aspectos que incluyen las formas de la interacción social, el nivel de la confianza como un atributo de las relaciones y en los códigos y paradigmas compartidos.El capital social simbólico se conecta a la lógica de los diferentes campos específicos sin que exista transferencias entre sí.

Por su parte, los elementos distintivos de las cadenas globales de mercancías enfatizan los mecanismos organizacionales de las múltiples redes económicas, involucran formas de organización económica a través de las nacionales y sus estructuras de gobierno coordinan y controlan actividades geográficamente dispersadas y su preocupación por las variaciones intra e intersectoriales. Las cadenas globales de mercancías se conceptualizan como redes de exportación global que resultan en especialización geográfica y en el aprovisionamiento internacional global ligado fuertemente. Las cadenas globales de mercancías entienden la producción como un conjunto dinámico de procesos entre las empresas más que como una propiedad estática de las naciones, más típica de los sistemas mundiales y de formas similares de la teoría del desarrollo (Appelbaum and Henderson, 1995)

Desde la perspectiva de la teoría organizacional, las cadenas globales de mercancías extienden la noción de los campos organizacionales para abarcar las redes estratégicas de los actores económicos, innovadores y diseñadores, proveedores de insumos y manufactureros de productos terminados, comerciantes y financieros, mayoristas y minoristas, que proveen un conjunto particular de bienes en la economía global. Estas redes se apoyan en una creciente innovación de la tecnología informática y facilitan la organización informal y sus efectos que ocurren espontáneamente. La sociedad del conocimiento se fundamenta en la flexibilidad de los flujos que proporcionan las redes locales, nacionales y globales

La organización de estas redes puede ser centralizada o descentralizada, y tienen un amplio o angosto enfoque geográfico. El concepto de una posición central de una empresa en el contexto industrial, sugiere que para maximizar su poder y control, las organizaciones deben buscar múltiples socios y conectarse todos formando una red industrial en la que cada socio persigue un poder mayor o al menos igual. Tener muchos socios incrementa el poder en el corto plazo, pero decrece la flexibilidad estratégica a largo plazo.

Estas cadenas están modeladas por una variedad de fuerzas institucionales, incluyendo políticas estatales, variaciones nacionales en sistemas laborales, estructuras industriales domésticas, y así otras. Lo que es esencial es que las fronteras tradicionales entre las naciones, empresas e industrias son reconfiguradas y tanto la teoría de la organización como la teoría del desarrollo necesitan encontrar formas de abarcar todos los actores relevantes dentro de un solo marco de referencia. (Gereffi, 1996)

La teoría de la organización realiza importantes contribuciones a la teoría de la empresa con fundamento en la economía de los costos de transacción que incluye la descripción de los agentes y actores, los procesos de transformación intertemporal, las elecciones de la unidad de análisis y los diferentes arreglos de las formas de gobernabilidad. La teoría de la empresa fundamenta las formas de gobernabilidad no como procesos terminados sino como procesos en constante transformación.

La teoría de la organización y la economía se juntaron para reducir las tensiones y conflictos que había entre ellas. La teoría de la organización proporciona los fundamentos para la formación de las estructuras de gobernabilidad cuyas diferencias tienen implicaciones en las políticas públicas. La teoría de la organización incorporó en la economía algunas contribuciones importantes tratando de empujar una lógica racional. Las fronteras entre los Estados y las empresas resultan ser más porosas que entre las existentes entre los Estados-nación, a pesar de que comparten o entran en conflicto por intereses.

La teoría de la empresa como una forma de gobernabilidad (Williamson, 2000), responde al seguimiento de los desarrollos de la teoría de la organización en aspectos, tales como la racionalidad limitada en que trabaja bajo el establecimiento de contratos incompletos, en los cuales surgen riesgos y peligros entre las partes bilaterales dependientes, tales como en la especificidad de activos, cuando son empujados fuera de los contratos establecidos por los disturbios causados por la incertidumbre, en donde las partes involucradas busca ejercitar su oportunismo. Los inversionistas capitalistas toman en consideración los riesgos que tienen sus inversiones en los diferentes países para exigir bonos de utilidades que les garanticen el máximo retorno.

El concepto de contrato legal establece las regulaciones entre las relaciones y transacciones que realizan los individuos y los grupos dentro de las organizaciones. El dilema de la acción colectiva característicamente emerge en un nivel transaccional cuando los agentes son independientes, están conscientes de su interdependencia y no existen agencias que puedan coordinar las acciones de los agentes involucrados. Este concepto de contrato como marco de referencia para regular las transacciones tiene una perspectiva de continuidad a largo plazo y acepta su naturaleza imperfecta.

Este tipo de transacciones invita a las partes con visión a largo plazo a relevar el conflicto y a promover adaptación cooperativa mediante el involucramiento de las transacciones, ya sea en la credibilidad de los contratos o en las estructuras de gobernabilidad, en donde estas dos alternativas de gobernabilidad difieren en la discreción de sus estructuras, de lo cual, las cargas comparativas de la burocracia y los accesos diferenciales al fiat son dos.

Una comparación de los elementos clave de estos dos acercamientos para el análisis de las formas de organización económica, tomando en consideración que para el análisis cualitativo institucional, las alternativas institucionales que se comparan son discretas, tal como se muestra a continuación:

Se han identificado diferentes formas de capitalismo las cuales se interrelacionan con instituciones sociales, políticas y culturales, para regular los flujos de organización y de acceso a los recursos, como por ejemplo, las instituciones que gobiernan el acceso al capital y al trabajo. Las instituciones de la sociedad civil tienen muy diversas formas organizativas, desde las formas fundamentales que representan intereses económicos y sociales, hasta aquellas formas que tienen como objeto el desarrollo del conocimiento, la información y la ideología. El capital social fortalece las relaciones y capacidades de la sociedad civil. Estos intereses han sido redefinidos de lo nacional a lo regional, local y global. El Consenso de Washington orienta las agendas y los desafíos de las instituciones de la sociedad civil a limitar las acciones del Estado.

Las agendas de las instituciones globalizadas de la sociedad civil son contestatarias frente a las agendas de las instituciones multilaterales que promueven los procesos de globalización económica. Los principios de selección permanente y competencia a que están sujetos el capital y el trabajo en el sistema capitalista globalizador, se mueven siempre a favor del capital al que le proporciona una mayor movilidad que al trabajo. Existe una gran discusión con respecto al papel significativo que tiene el valor del trabajo frente al capital.

En este mismo sentido, cualquier sociedad que pretenda ser económicamente moderna, sostiene Fukuyama, no tiene más alternativa que dotarse de instituciones políticas democráticas y de estar integrada en una economía de mercado (Llorente, 1999) La globalización, reconoce Fukuyama, obliga a las sociedades a adoptar instituciones económicas y políticas similares. Las sociedades están capacitadas para conducirse a sí mismas, para readecuarse y restablecer el equilibrio perdido. Por lo tanto, concluye en la idea de que la democracia y la globalización, por sí mismas, pueden producir una sociedad realmente satisfactoria. Conclusión en la que no estamos del todo de acuerdo.

Como resultado de estas conectividades interinstitucionales, no puede existir una sola forma de capitalismo eficiente en particular a través de los procesos competitivos universales. El análisis del desarrollo de los mercados dentro del capitalismo mundial ha demostrado las estrechas interdependencias existentes con el desarrollo y la organización de las instituciones del estado y la sociedad a pesar de algunas variaciones históricas. Withley (1992b) encontró que estas formas diferentes de organizar las actividades económicas han sido caracterizadas como sistemas de negocios los cuales varían en un número de dimensiones en conexión con las diferencias institucionales.

Los sistemas de negocios, de acuerdo con Withley (1996), son formas particulares de organización económica que se han establecido y reproducido en ciertos contextos institucionales a escala local, regional, nacional e internacional. Estas son formas distintivas de coordinar y controlar las actividades económicas las cuales se desarrollaron en forma interdependiente con instituciones clave que constituyen los tipos particulares de sistemas políticos, financieros, de trabajo y culturales. Los sistemas políticos democráticos pueden interpretarse como las que contienen puntos de veto institucional que dan forma a las estrategias de los actores políticos.

Entre más puntos de veto en un sistema político, más difícil es cambiar las políticas así como la estructura en sí misma. Si nuevos problemas ocurren o nuevos actores políticos entran al juego, la adaptación es preferida sistemáticamente ala reforma, lo que significa que no nuevos puntos de veto son institucionalizados, lo cual cambiará considerablemente la posición del sistema político en el continuo mayoritario-negociación. Los puntos de veto son instrumentos institucionales que pueden ser o no usados por los actores políticos, dependiendo de sus estrategias. Puede también ser el caso que los actores políticos pueden elegir que puntos de veto quieren usar (Kaiser, 1997).

Los establecimientos institucionales de los sistemas políticos democráticos se explican por factores tales como el tamaño, demografía, desarrollo socio-económico, homogeneidad cultural, herencia colonial o el lugar del país en el sistema económico y político internacional. Entre más integrada y mutuamente reforzados son estos sistemas institucionales sobre un territorio particular o población, más cohesivo y distintivo será su sistema de negocios.

Para Fukuyama por ejemplo, un componente cultural al que denomina las redes de confianza, las cuales varían en las diferentes partes del mundo, constituye el "capital social" fundamental para el funcionamiento adecuado de las instituciones económicas y políticas sociedades democráticas modernas. El capital social es una forma de reducir los costos de transacción mediante el involucramiento de las relaciones económicas en las relaciones sociales. La gobernabilidad efectiva de un sistema económico, social y político, facilita en desarrollo y formación de capital social y humano. Sin embrago, resulta altamente cuestionable que para la formación de capital social se promueva las diferentes formas asociaciativas basadas en la confianza, lo cual entra en contradicción con el modelo de desarrollo del capitalismo globalizador que fomenta el individualismo y fragmenta lo social.

Entre más fuertes sean las ataduras de las conexiones de las redes mayor es el potencial para la cooperación cívica y la confianza que puede mejorar las condiciones de vida de todos y cada uno de los ciudadanos, o bien para mejorar las condiciones del medio ambiente dela mayoría de la población mundial. La inversión social, y más específicamente, la inversión civil, fortalece programas que destinan fondos al fortalecimiento de valores éticos. Por lo tanto, la caída de los fundamentos éticos y los estándares profesionales en los países en desarrollo reflejan lo que está pasando en estas sociedades en general. Alentar las transformaciones culturales y de los valores de una sociedad, facilita su estructuración pluralista y fortalece la tolerancia a los nuevos estilos de vida y a la innovación de nuevas ideas. Las transformaciones económicas y políticas también implican transformaciones de los valores sociales, culturales y sobretodo de valores morales.

Donde las instituciones nacionales son poderosas y altamente estandarizadas dentro de un país y diferente entre países, las características distintivas de los mercados y las firmas se institucionalizan sobre bases sociales. Las variaciones en las formas de organización económica se encuentran en cualquier parte donde existan diferencias fuertes en instituciones clave, particularmente aquellas que gobiernan el acceso a los recursos del capital y el trabajo. Las formas de organización económica están relacionadas con el nivel de sustentabilidad del desarrollo. Es en este sentido que la modernización puede lograr la sustentabilidad social si se acerca a los fundamentos culturales de la sociedad.

La discusión por la búsqueda de una mayor significación al valor del trabajo frente al capital no concluye todavía Las formas de organización económica en las economías de mercado consisten en distintas formas de llevar a cabo y coordinar las actividades económicas dentro y entre las diferentes unidades de acción económica. Si el desarrollo sustentable está íntimamente relacionado con estas formas de organización económica, por lo tanto, las actividades empresariales desempeñan un papel importante en este desarrollo, porque crean las bases de las actividades económicas.

De acuerdo a Tarapuez Chamorro (2001), las condiciones regionales para la promoción de la actividad empresarial requieren del fomento de la integración o diversificación de la estructura económica regional y la coordinación interinstitucional de planes, programas y proyectos de impacto regional. La estructura económica regional, las variables macroeconómicas nacionales y los procesos de globalización económica influyen en las transformaciones de la economía local y regional.

Una perspectiva socioeconómica y de conducta económica para la obtención de utilidades, denominada como acción social por Zafirovski (1999) es planteada como una alternativa al modelo económico puro de la economía neoclásica, con un mayor énfasis en el establecimiento social dentro del cual emerge y se desarrolla. Finanzas es la rama de la economía en donde se aplica más la conducta económica. Dentro de un marco de referencia socioeconómico Weberiano, la obtención de las utilidades como una acción social no sólo es una acción orientada racionalmente contando con cálculos de costo-beneficio o racionalidad formal, sino también acción racional del valor que consigue fines no económicos o racionalidad sustantiva. Esta racionalidad sustantiva es el fundamento de la creación de consensos que se orientan a lograr el interés público. Los elementos de este acercamiento a la obtención de utilidades y a la conducta económica contra el acercamiento puramente económico se muestran a continuación.

Acercamiento de economía pura y acercamiento socioeconómico a la obtención de utilidades y la conducta económica

Fuente: Basado en Zafirovski (1999: Página 77)