LAS NUEVAS FORMAS DE GOBERNABILIDAD TRANSNACIONAL EN EL ESCENARIO DE LA RACIONALIDAD ECONÓMICA DE LOS PROCESOS DE GLOBALIZACIÓN

LAS NUEVAS FORMAS DE GOBERNABILIDAD TRANSNACIONAL EN EL ESCENARIO DE LA RACIONALIDAD ECONÓMICA DE LOS PROCESOS DE GLOBALIZACIÓN

José Gpe. Vargas Hernández

Volver al índice

 

 

 

 

 

La sociedad civil.

El ser humano es un ser eminentemente social, que busca establecer lazos de identidad y amistad con otro. En establecimientos organizacionales, los diversos grupos de personas usan estos lazos para apoyos sociales y para la consecución del trabajo (Mehra, Kilduff y Brass, 1998) La sociedad civil se encuentra según Wolfe (1989) en “familias, comunidades, redes de amistad, conexiones solidarias en los lugares de trabajo, voluntarismo, grupos espontáneos y movimientos”.

La sociedad civil es la forma de autoorganización social más natural y orgánica de todas las formas de organización. El capital social fortalece las relaciones y capacidades de la sociedad civil. La sociedad civil se organiza en forma política fuera del Estado. Es de hecho, un forma de organización de la sociedad que es anti-política, con interese demasiado fragmentados. El concepto prevaleciente de sociedad civil es que es un sistema de asociaciones civiles autorreguladas, descentralizadas y voluntarias, basadas en una vida moral y organizadas en forma autónoma del Estado.

La función central de las conductas y prácticas asociativas se fundamentan en relaciones interdependientes de confianza mutua, reciprocidad e intercambio en el desarrollo de nuevas formas de ejercicio de derechos ciudadanos que se conquistan a través de luchas políticas y sociales y que definen los derechos civiles que se originan del Estado y cuya burocracia liberal es quien debe garantizarlos además. Son las mismas luchas políticas que en el ámbito del Estado-nación cuestionan la legitimidad de sus gobiernos pero no la legitimidad misma del Estado.

Los derechos ciudadanos se conquistan a través de las prácticas democráticas que resultan de una redistribución del poder político. Las redes de poder atrapan a los ciudadanos y los somete a la lógica de una esfera de influencias y competencias con altos costos para quienes optan por alternativas diferentes que implican la negación de las telarañas de poder. Ramos (2001) concluye que la red de poder democrático se activa en un proceso cíclico que fluctúa entre la mercantlización y la estatalización, la adhesión y la apatía, la participación y la inhibición”. Los derechos políticos por el régimen político y los derechos sociales por el aparato social del Estado y la sociedad. Tanto el Estado y la sociedad son dos actores sociales que promueven el desarrollo el cual puede ser más justo y equitativo.

La sociedad civil se basa en normas de reciprocidad, confianza e intercambio mutuo que tienen lugar dentro de ciertos espacios institucionales y que median la relación entre los hogares y las instituciones que controlan y tienen el poder sobre los recursos económicos, políticos y culturales. La definición o el concepto de sociedad civil implica recurrir a referencias filosóficas, económicas, políticas, sociales, culturales, históricas, funcionales, etc.

La sociedad civil se conceptualiza también como una esfera directamente conectada al ámbito del Estado por medio de una red de autoridades administrativas autogobernadas y otros cuerpos cooperativos, pero de carácter anti-político. El lugar en el que la sociedad entra en relación con el Estado constituye la sociedad civil, la cual no actúa como un sujeto sino como un espacio o esfera donde expresan y se manifiestan sus instituciones y entidades que la forman.

Por lo tanto la sociedad civil no debe ser considerada como un sujeto, sino como una esfera o espacio donde se expresan determinados intereses. El mismo carácter anti-político de la sociedad civil fragmenta los intereses y limita sus aportaciones a la construcción de las instituciones. Los Estados controlan y limitan las prácticas políticas de la sociedad mediante el establecimiento de fronteras, como por ejemplo, la articulación del discurso político.

Por lo tanto, los gobiernos locales pueden contribuir a crear las condiciones para que se garantice la confianza entre los diferentes agentes y actores que conciertan las políticas y estrategias del desarrollo. Así, el lugar en que se efectúan mediaciones y contestaciones entre la sociedad y el Estado y con las macro instituciones del poder económico y cultural, es lo que Rocco (1999) denomina sociedad civil. Estos sitios de mediación son los lugares de la vida diaria, donde los individuos y los grupos entran en contacto mediante normas, fronteras, tradiciones, y redes que definen las relaciones institucionales, etc.

Según Honneth (1999), este concepto "sitúa el núcleo civil de una sociedad a igual distancia de la esfera económica y política de la sociedad". La ausencia de una cultura institucional impide el logro de mejores resultados, incluyendo la autonomía. La sociedad civil al ser parte de la superestructura facilita la operabilidad de las relaciones con otras instancias al mismo nivel, como el Estado-aparato y que difieren de las contradicciones que se generan entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción.

El concepto de sociedad civil, del Inglés civil society, tal como lo conceptualizó Adam Ferguson, se refiere a "Todas las instituciones y organizaciones civiles que preceden al Estado, ya que son la condición previa a cualquier resistencia por parte de los ciudadanos, contra la dictadura de la burocracia de partido." En este sentido, Thoreau ha dicho que los hombres reconocen el derecho a la revolución, como el derecho a rechazar la obediencia, lealtad y a resistir un gobierno cuando su tiranía e ineficiencia son insoportables (Honneth, 1999) El término anglosajón de civil society hace referencia más al concepto de sociedad civilizada que al de sociedad natural.

El concepto de civil society hace alguna referencia al concepto de societas civiles de Aristóeteles con que se denominaba a la forma de comunidad de la pólis. En el libro II cap. 2 {1261 a} refuta Aristóteles la tesis platónico-socrática de que el Estado o Polis deba ser lo más unitario posible. "La Pólis -dice Aristóteles- no es un unidad de la manera que algunos afirman. Y lo que algunos llaman el mayor bien común en realidad lo destruye", "No hay pues que buscar la unicidad de la sociedad en grado exagerado". Para Aristóteles la familia es la forma social más unitaria, pero no la más autosuficiente. El estado-ciudad es autosuficiente no siendo tan unitario, pues la autosuficiencia es preferible a la unicidad. Todo estado-ciudad que tienda a mayor unicidad tiende a dejar de ser un estado-ciudad para convertirse en una especie de alianza militar. Pues una pólis se caracteriza por una pluralidad de individuos que son diferentes.

Así la sociedad civil comprende las “instituciones, entidades, personalidades que representan y manifiestan los intereses de las clases sociales, pero sobretodo de las clases dominadas “mediante la actuación de instituciones e individuos que no pueden representar esos intereses en el Estado (espacio) o sociedad política”. La sociedad civil “Es un espacio donde las clases y las fracciones de clase, expresan sus intereses a través de diferentes instituciones, organismos e individuos, los cuales se confrontan y resuelven a nivel de la suoperestructura en una formación social determinada” (Urquiza y Ulloa, 2001).

Las clases dominantes cuentan con otras instituciones de la superestructura para expresar y manifestar sus intereses, tales como el Derecho, el Estado, la ideología, etc. En este sentido el concepto de sociedad civil se expande hasta comprender los conceptos de ciudadanía y derechos humanos. Salamon y Anheier, (1997) ven a la sociedad civil como “la plétora de organizaciones privadas, sin fines de lucro y no gubernamentales que han emergido en las décadas recientes en virtualmente cada esquina del mundo para proveer vehículos a través de los cuales los ciudadanos pueden ejercer iniciativa individual en la persecución privada de los propósitos públicos”.

En un concepto más amplio, la sociedad civil comprende a las diversas instituciones sociales, económicas del mercado, la libre asociación de los ciudadanos para debatir, la que tiene que ir acompañada de la libertad de expresión. El capital social fortalece las relaciones y capacidades de la sociedad civil. Las instituciones económicas, sociales y políticas son determinantes en las decisiones y procesos sociales. Así, la sociedad civil no es un sujeto en sí misma, sino la esfera en la actúan y realizan sus actividades las instituciones y entidades que la forman. En la sociedad civil se involucran fuerzas que se contraponen en sus intereses irreconciliables, muchas de las veces.

Urquiza y Ulloa (2001) hacen una distinción operativa al interior de la sociedad civil entre lo que denomina la “sociedad civil del capital” y la sociedad civil descapitalizada”. El concepto de “sociedad civil del capital” lo expresa como “el conjunto de individuos y organismos privados que controlan el gran capital, y que por tanto, poseen intereses comunes y guardan una mayor afinidad ideológica”, mientras que la “sociedad civil descapitalizada está caracterizada por la no propiedad del capital y por situarse frente a él como una masa asalariada, y por tanto, por asumir o “deber asumir” una posición existencial de lucha contra la explotación y buscar una mayor participación de los beneficios del trabajo que garantice una adecuada sobrevivencia humana”. Distingue Aristóteles entre la homonoia o concordia, el acuerdo que reina entre los ciudadanos y la mera homodoxía o igualdad de pareceres. Pues no se trata de que los ciudadanos opinen lo mismo de cualquier cosa, sino de la misma cosa.

La concordia es la amistad de la ciudad. La concordia supone un diálogo o deliberación entre los ciudadanos. Solamente dialogando puedo saber qué intereses nos igualan y nos distinguen y podemos obrar coordinadamente y no cada uno por su cuenta y riesgo, como cuando compramos o vendemos acciones en la bolsa. Esto es comparable al paralelogramo de fuerzas de la física. Si cada uno tira de un cuerpo para un lado distinto, el cuerpo se mueve en una dirección que es distinta de la deseada por cada uno. Ahora bien ese diálogo coordinador de nuestras acciones no es otra cosa que la actividad que estudia Aristóteles en su Retórica. Hablando se entiende la gente, decimos. Pero hablando bien y con entendimiento del otro. La Retórica es el Organon de la acción común, de la política. La Retórica no es tanto el duíscurso de la verdadero cuanto el discurso de lo bueno.

Sin embargo, la caracterización dual de la sociedad civil en términos de quien tiene capital y no lo tiene es confusa sino se delimitan los sujetos, las instituciones que representan sus intereses y el espacio o esfera donde resuelven sus conflictos. La dualización de la sociedad es un fenómeno que resulta de los beneficios que reciben los individuos de los procesos de globalización y que genera profundas desigualdades entre los ricos que tienen acceso y los excluidos o marginados que no lo tienen. Un análisis crítico de los efectos del capitalismo revela que ha creado extremas desigualdades en la región así como en el mundo entero. Las manifestaciones de este avance del capitalismo emergente se enmarcan en la paradoja consistente en que mientras se centra en función de los mecanismos autorreguladores del mercado, por otro lado desencadena reacciones en contrario para contrarrestar y compensar los efectos de los mecanismos perversos del mercado.

Visto desde la perspectiva global y a través de los lentes conceptuales de la integración contemporánea en la economía capitalista global, se ha reforzado, sino acentuado esta extrema desigualdad así como las relaciones injustas de subordinación y dominación que mantiene y complementa esta desigualdad. La economía capitalista del mercado tiene un carácter social. La naturaleza de la integración regional en la economía capitalista global ha reforzado las formas extremas de desigualdad e injusticia ampliamente esparcidas que prevalecen en esta parte del mundo

Así, su teoría dicotómica de la sociedad civil, intenta establecer “la línea divisoria entre la gran empresa unida a los altos dirigentes del Estado-aparato y la gran mayoría restante, mayoría que encierra potencialidades similares de cara al cambio social.” La propuesta para el análisis del cambio institucional es opuesta a la democracia mayoritaria y negociadora como el punto de partida. Como tipos polares, las democracias con un mínimo de puntos de veto son mayoritarias en carácter, mientras que las democracias de negociación contienen un máximo de puntos de veto.

Los puntos de veto son instrumentos institucionales que pueden ser o no usados por los actores políticos, dependiendo de sus estrategias. Puede también ser el caso que los actores políticos pueden elegir que puntos de veto quieren usar (Kaiser, 1997). La sociedad civil conceptualizada como el espacio donde se expresan las mayorías por sí mismas o a través de sus instituciones, es considerarla como una instancia de resolución de conflictos económicos, políticos y sociales, o que bien los trasciende en forma de demandas al espacio estatal.

La sociedad civil del capital puede guiar las acciones y manipular los comportamientos y voluntades de la sociedad civil descapitalizada. El Estado-aparato sigue una política de dualidad, mientras que con la sociedad civil capitalizada entra en procesos de negociación de políticas e intereses y resolución de conflictos, desprecia con trato diferenciado a la sociedad civil no capitalizada la cual es fácilmente manipulable para fines corporativos electorales. La dualización social es un fenómeno que es resultado de las oportunidades de acceso a los beneficios del modelo de desarrollo capitalista que tienen los individuos y que genera profundas desigualdades. Los ricos tienen acceso completo a todos los beneficios que el sistema les brinda, mientras que en el otro extremo, los excluidos y marginados carecen de las oportunidades mínimas.

El concepto de sociedad civil como sujeto, asume “roles y representaciones que corresponden a sujetos específicos” (Urquiza y Ulloa, 2001) tales como los partidos políticos, las organizaciones no gubernamentales, etc., toma ventaja de sus posiciones dentro del espacio, para la defensa de sus propios intereses. La sociedad civil como espacio debe contener a las instituciones, organismos e individuos que representan los intereses de las clases sociales.

Las instituciones sociales tienen diferentes formas organizativas que van desde aquellas fundamentales que representan intereses económico y sociales, hasta aquellas que representan al conocimiento, la información y la ideología. Las instituciones sociales, económicas y políticas determinan las decisiones y los procesos sociales. La sociedad civil compendia un grupo heterogéneo de individuos y colectividades cuya característica común es que no forman parte del Estado, y que son capaces de movilizarse como actores políticos para la defensa de sus intereses y para la promoción de cambios económicos, sociales, políticos, culturales, etc. Las representaciones colectivas de la realidad de los individuos inciden en los anhelos de cambio. Al cambiar el orden de la vida social debido a los impactos de la globalización en las diferenciaciones en las estructuras sociales, también se modifican las estructuras culturales y sociales.

En esta forma, se filtran a través de las percepciones del medio ambiente de los actores políticos. Los actores políticos estratégicos, así como los económicos y los sociales aprovechan las estructuras de poder para ejercer influencia sobre los procesos de toma de decisiones que les favorezcan sus propios intereses. Las ilusiones acerca de los bajos costos de cooperación pueden prevalecer. Los grandes actores pueden iniciar acción y subsidiar otros participantes. Se tienen que considerar los factores contextuales como variables que intervienen, las cuales engrandecen o disminuyen el rango de alternativas que los actores políticos piensan están disponibles para las situaciones de la toma de decisiones.

Este compendio heterogéneo de componentes que actúan en la esfera de la sociedad civil, de acuerdo a Murillo Castaño (2000), constituye un “modelo que valora la pluralidad y el respeto a las diferencias, culturales, étnicas y religiosas. Un modelo que aprecia y respeta la existencia de diferencias (sic) expresiones de acción colectiva, tendientes a la articulación y a la representación de intereses...un modelo que propugna por el fortalecimiento y la progresión de la democracia como el régimen político acorde con el logro de la justicia social sin importar que esta se da en los Estados de Derecho a secas o en los estados Sociales de Derecho”.

Los grandes actores pueden iniciar acción y subsidiar otros participantes. La acción colectiva y la cohesión comunitaria dependen más de lazos interpersonales débiles que de lazos interpersonales fuertes los cuales incrementan la cohesión de quien es parte del grupo y la exclusión de quien no lo es.El pobre confrontó al rico con un problema de acción colectiva: cómo crear arreglos colectivos para controlar los efectos externos de la pobreza, al mismo tiempo que prevenir que otros ricos obtengan ganancias de sus acciones sin contribuir, (De Swaan Abram, 1997)

El desarrollo actual de la sociedad civil ha sido motivo de diversos análisis. Según Bruyn (1999), los conservadores la denominan el “sector voluntario”. Los filósofos la ven como la ”esfera pública” de la sociedad evolucionando dentro de una esfera privada de la misma sociedad, aunque algunas de las redes de acción social constituyen parte de esta “esfera pública” por su forma y contenido de la vida social.

Sin embargo, las formas voluntarias privadas están limitando las responsabilidades públicas de los Estados-nación por el bienestar de sus ciudadanos. Los teóricos culturales la ven como “la resolución de tensiones entre los principios opuestos en la modernidad” como por ejemplo: individual contra comunidad, público contra privado, con orientación hacia la sociedad postmoderna. Muchos de los habitantes de la región viven bajo condiciones que pueden ser descritas como modernidad desigual más que postmodernidad, Esta tendencia y otras son las causantes de lo que Wagner (1996) denomina el final de la modernidad organizada.

La revolución cultural alentada por los movimientos sociales del 68, radicalmente cuestionan los fundamentos de la cultura occidentalizada, centrada en el individualismo y la racionalidad, porque destruyen el tejido social. Thoreau ha dicho que todos los hombres reconocen el derecho a la revolución, como el derecho a rechazar la obediencia y la lealtad y a resistir un gobierno cuando su tiranía e ineficiencia son insoportables. De hecho, la imposición de los valores de la cultura occidental ha provocado muchas disfuncionalidades en los pueblos colonizados. Las grandes corporaciones transnacionales socavan la soberanía y autonomía de los pueblos colonizados o recolonizados, para una toma de decisiones independiente en la regulación de su propia economía.

Por lo tanto, los Estados recolonizados, “actúan para servir los intereses de capitalistas extranjeros…Sin un estado (recolonizado) fuerte los objetivos imperialistas estarían en peligro. La fuerza se mide en este contexto por la capacidad de los actores del estado y las instituciones para llevar a cabo importantes cambios estructurales y asegurar su establización contra la mayoría de movimientos sociales populares, sindicatos y partidos políticos” Petras (2001d).

De hecho, el elemento central del concepto de sociedad civil es la práctica que tiene como base una actividad asociacionista y que tiene lugar fuera de la esfera de influencia de las funciones del Estado y fuera de las estructuras formales de las organizaciones e instituciones oficialistas. El capital social fortalece las relaciones y capacidades de la sociedad civil. La sociedad civil se organiza en forma autónoma al Estado, pero no como un sujeto sino un espacio o esfera donde se expresan intereses. Sin embargo, tanto la sociedad civil como el Estado son actores sociales del desarrollo.

La sociedad civil es evolutiva, pasa por procesos de transformación, hasta llegar a desarrollarse en redes formales e informales de individuos voluntarios. La facilidad de acceso que tienen los individuos a las redes formales e informales para la consecución de sus objetivos, se posibilita por lo que ofrecen los contactos con estas mismas redes, en los términos de recursos instrumentales, tales como el apoyo y el consejo relacionado con las actividades, y por los recursos emocionales como la amistad. La sociedad civil se enfoca al entendimiento y a los diferentes modos conscientes y a las prácticas de la naturaleza comunitaria de las culturas y prácticas diarias de los ciudadanos, sus valores y creencias, etc., fuera de las instituciones del Estado y en donde las instituciones y entidades que la forman desarrollan sus actividades y funciones

Las formas de organización comunitarias pueden ser menos efectivas en sociedades modernas, multiculturales, con mayor desigualdad económica. Una erosión de las creencias colectivas sólo se explica en la medida en que se fragmentan los fundamentos políticos, religiosos, culturales, etc. Para resolver este problema, la composición homogénea de la sociedad como característica del Estado nacional es suplido por una concepción de Estado que acepta una sociedad más plural y multicultural.

En todo caso, es, como sostiene Bruyn (1999), un orden basado en normas sociales, contratos, costumbres, tradiciones, reglas, convencionalismos, etc. En situaciones de amistad, las personas tienen la tendencia a interactuar preferentemente con quienes son sus similares, en situaciones caracterizadas como de homofilia, formando redes informales de apoyo. La sociedad civil constituye una red de individuos privados unidos por sus relaciones legales (contrato social) y se concibe su esfera como una comunidad de valores compartidos basada en las múltiples asociaciones de los ciudadanos (Honneth, 1999). Los ciudadanos como sujetos de derechos y obligaciones actúan en forma individual o colectiva, ya sea con personalidad propia o como una forma organizativa. El capital social fortalece las relaciones y capacidades de la sociedad civil.

Sin embargo, cuando existen presiones exclusionarias de grupos mayoritarios, la formación de redes informales basadas en procesos de formación de amistad de los individuos que comparten las mismas características distintivas, sustenta las bases para su propia identificación social. De acuerdo con esta teoría de la distintividad (McGuirre, 1984), los miembros numéricamente sub representados en los grupos mayoritarios, exhiben tendencias más fuertes para la manifestación expresiva de su segregación (Mehra and Brass, 1998), la cual también puede convertirse en el instrumento para la defensa de sus intereses y la consecución de sus propios objetivos. Por qué algunas redes son más efectivas que otras, es un tema que está siendo investigado y cuestionado por los teóricos (Provan and Sebastian, 1998) La sociedad del conocimiento se fundamenta en la flexibilidad de los flujos que proporcionan las redes locales, nacionales y globales

En las organizaciones de la sociedad civil descansa un potencial de cambio económico, político y social. La sociedad local y regional es uno de los principales actores del desarrollo que puede ser más justo, equilibrado y equitativo. Las acciones y las formas operativas de una sociedad civil pueden abrir, profundizar y ampliar los procesos de cambio para la institucionalización de una cultura democrática sustentada en un código de principios democráticos. A mayor complejidad de las relaciones de poder entre los diferentes agentes y actores económicos y políticos, la sociedad civil tiende a ser más democrática. En la sociedad civil, los ciudadanos tienen las posibilidades de ejercitar su libertad y en los términos de igualdad de oportunidades. El impacto que tiene la sociedad civil para resolver los grandes problemas contemporáneos de una sociedad más democrática, todavía está por verse.

Las organizaciones voluntarias y el voluntarismo parecen ser los elementos centrales de la sociedad civil de acuerdo con Decaer y Van den Broque (1998) Estos autores proponen la “voluntariedad como el principio guía de la sociedad civil y las asociaciones como sus actores colectivos dominantes. Las redes de actores individuales y colectivos “representan un nexo sobresaliente en la relación entre las personas y los sistemas funcionales” (Lechner, 2000).

El capital social fortalece las relaciones y capacidades de la sociedad civil. Un prerrequisito de participación en la sociedad civil es la entrega: la voluntad para sostenerse a sí mismo en un curso de acción y tomar responsabilidades.” El hecho que las organizaciones privadas sean voluntarias para proporcionar servicios limitados a la ciudadanía, atenta contra la función y la responsabilidad pública que tiene el Estado para proporcionar esos servicios, buscando el bienestar general de la ciudadanía.

Así, los proyectos económicos y políticos nacionales deben estar suficientemente apoyados y respaldados por la voluntariedad entre las fuerzas sociales y políticas. Esto a través de consensos que inician con las disposiciones para buscar los acuerdos, para establecer las estrategias de negociación y para materializarlos en resultados que beneficien a todos los actores sociales (Latapí Sarre, 1998) La negociación, más que la voluntad general, es el instrumento complementario para resolver las diferencias en cualquier sistema democrático. El Estado es el principal actor social que debe impulsar un desarrollo equlibrado y equitativo entre las diferentes regiones.

La toma de decisiones idealmente toma forma a través del debate y los argumentos constituyen el medio de intercambio. El grado del poder que ejercitan los agentes de participación popular, tales como las organizaciones voluntarias y los movimientos populares en los procesos de toma de decisiones, puede ser interpretado políticamente, como un instrumento para el “apoderamiento” (empowerment) de los estratos socioeconómicos de más bajo nivel.

Bajo un acercamiento pragmático (Schönwälder, 1997) de la participación popular en los procesos de descentralización de los gobiernos locales, vista como una herramienta de las políticas del Estado, las organizaciones voluntarias locales representan un papel importante en el éxito de programas de descentralización para la provisión de los bienes públicos. La inviabilidad e incapacidad de los gobiernos municipales para alcanzar y mantener la gobernabilidad puede ser alcanzada mediante el desarrollo de redes voluntarias e informales de solidaridad en programas de participación local, de tal forma que se mantenga un equilibrio entre gobernantes y gobernados La sociedad del conocimiento se fundamenta en la flexibilidad de los flujos que proporcionan las redes locales, nacionales y globales Las estrategias de descentralización que han perseguido varios gobiernos han sido motivadas por darle un mayor poder a la gente. En el caso de la provisión de bienes públicos por particulares, éstos persiguen utilidades más que acciones meramente caritativas.

Aparte de movilizar recursos locales, estas organizaciones voluntarias se constituyen en intermediarias entre el Estado y la población, proveyendo invaluable información acerca de las comunidades-meta y permitiendo a los tomadores de decisiones enfocar mejor sus políticas. La participación de las asociaciones en la sociedad civil representa un potencial democrático que une los movimientos populares al sistema político, estabilizando y fortaleciendo sus instituciones.

Las demandas de aquellos movimientos progresistas se establecen para lograr la ampliación y profundización de los procesos democráticos y para luchar en contra de sistemas de explotación económica, social y política. A mayor complejidad existente entre las relaciones de poder existentes entre los diferentes actores y agentes económicos y políticos, existen más posibilidades de que la sociedad civil se democratice.