LAS NUEVAS FORMAS DE GOBERNABILIDAD TRANSNACIONAL EN EL ESCENARIO DE LA RACIONALIDAD ECONÓMICA DE LOS PROCESOS DE GLOBALIZACIÓN

LAS NUEVAS FORMAS DE GOBERNABILIDAD TRANSNACIONAL EN EL ESCENARIO DE LA RACIONALIDAD ECONÓMICA DE LOS PROCESOS DE GLOBALIZACIÓN

José Gpe. Vargas Hernández

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Comunidad / sociedad y organización / estado ante los desafíos de la globalidad.

La comunidad constituye la tercera forma organizacional típica ideal, después del mercado y de la jerarquía. La construcción de comunidades es quizá uno de los grandes y más viejos retos que confronta la organización de la humanidad, la cual llega a expresarse en la angustia social por encontrar la identidad comunitaria. La transformación del capital social tiene relación con los cambios a niveles sociales y con los cambios en la identidad de los individuos. Esta identidad comunitaria se expresa en diferentes espacios nacionales y transnacionales que representan sus propios intereses. Es precisamente en el espacio global donde tienen ocurrencia los fenómenos globales en un contexto de fragmentación. La identidad y el sentido de pertenencia a la comunidad posibilitan las decisiones colectivas en los proyectos de desarrollo comunes.

Pero también las comunidades encierran a los individuos dentro de sus limites y en sí mismas, como una unidad se autolimitan dentro de las jerarquías del sistema formando especies de apartheids. No olvidemos sin embargo que Aristóteles se refiere explícitamente a la propiedad común de los hijos en la República de Platón, criticando el uso de la palabra "todos" ("los hijos de todos") a la manera que hizo Rousseau al distinguir entre "la volonté de tous" y "la volonté générale"). Aristóteles pensaría que estaba en la esencia humana el ocuparse más de lo propio que de lo común. La palabra panta, o nuestra "todos" es, según Aristóteles, un paralogismo, pues decir que algo es de todos significa a veces que es de todos colectivamente y otras veces que es de cada uno. "Soy del pueblo, pueblo soy, y adónde me lleva el pueblo voy", decía la bonita pero manipulativa canción cubana allá por los 60. "El pueblo" al final significa Fidel Castro. una pura metonimia.

La comunidad se fundamenta en la confianza como mecanismo de coordinación y es una forma de organización que responde más adecuadamente a los retos que plantea los procesos de la globalización, sobretodo la globalización del conocimiento. El término comunidad captura el sentido de responsabilidad y de acción independiente que caracterizan a esta forma organizacional y que al mismo tiempo puede funcionar dentro de las fronteras de otras formas de organización, llámese nación, mercado, organización, jerarquía, etc.

Las diferentes formas de organización representan diferentes modos de gobernabilidad con diferentes fortalezas y debilidades y desde luego presentan un conjunto de elementos que son característicos. El orden se crea y se mantiene mediante comportamientos de cooperación que tienen referencias continuas para respetar la tradición a cambio de no encontrar la censura o desaprobación de la comunidad. Los manipuladores pueden tener la expectativa de que otros cooperan, creando lo que se ha dado en llamar la ación del “gorrón”. El capital social resuelve este problema del gorrón, mediante la implantación de estrategias de sociabilidad que fortalecen los lazos de confianza, cooperación y generosidad entre las partes.

La comunidad es uno de los componentes centrales de cómo las organizaciones tienen que ser diseñadas. De acuerdo a Putnam (1993: 183), “la comunidad cívica tiene profundas raíces históricas. Ello es una observación deprimente para quienes ven la reforma institucional como una estrategia de cambio político”. La reforma del Estado modifica su capacidad reguladora y su papel de protección y asistencia a la comunidad. Las condiciones para que el ejercicio de poder se transforme a favor de la comunidad, de acuerdo a Solis (2000), son la multiplicidad y complejidad de problemas que deben resolverse colectivamente, participación en la economía mundial, incremento en las capacidades locales, aspiraciones de las comunidades y los individuos a ser sujetos y no sólo objetos de la acción pública.

Las redes de poder atrapan a los ciudadanos y los somete a la lógica de una esfera de influencias y competencias con altos costos para quienes optan por alternativas diferentes que implican la negación de las telarañas de poder. Las economías locales adquieren importancia frente a las economías nacionales y el desarrollo de competencias y diseño de las instituciones locales tienen un impacto en la reforma del sistema político nacional.

De hecho, las transformaciones en las competencias y funciones del Estado nación ha dado lugar a que también se presenta una nueva formulación de competencias y funciones en los demás niveles de gobierno, sobretodo los locales y municipales. La tendencia hacia las reformasen los gobiernos municipales y en su autonomía se expresa en las reformas constitucionales en muchos países del mundo. Además, las instituciones locales tienen como reto asumir nuevas funciones para intervenir en las actividades económicas.

Este diseño se da bajo un conjunto universal de principios con base en el desarrollo natural de equipos autodirigidos y semiautónomos, cuyos miembros tienen conciencia de su papel de “spirit of corps”, autoorganizados en jerarquías planas y en forma de redes no rígidas de asociaciones profesionales, con menos mecanismos de control y más mecanismos de coordinación. El diseño de la comunidad presupone una reinvención de espacios y redes sociales en los que los individuos encuentran alivio a su ansiedad en la búsqueda por encontrar la identidad a la comunidad que pertenece. El desarrollo de las redes sociales están determinadas por un desplazamiento existente de las relaciones fuertes, permanentes y estables por otras más débiles, flexibles y pasajeras.

El espacio social en que las relaciones sociales se expresan, elaboran el imaginario colectivo en que se permite la realización de actividades colectivas para el logro de fines comunes. El mercado es una construcción social que operacionaliza relaciones sociales. Lo colectivo tiene como complemento necesario la autonomía personal y lo individual, de tal forma que al mismo tiempo que se reconocen derechos y obligaciones, también se parte de la comunidad. El vínculo social de lo colectivo persiste en proyectos comunes a pesar de que la visión de la colectividad sea débil.

Ninguna de las comunidades tendría la misma estructura de organización por ser un proceso orgánico, dinámico y por lo tanto, cambiante que desarrolla medios ambientes para servir en la satisfacción de las necesidades de sus miembros y de quien depende su éxito. El culturalismo comunitario logra la afirmación mediante la consideración de que sus valores son irreductibles y que por lo tanto, entran en contradicción con los principios de la democracia. El culturalismo acepta la transhistoriedad de la diversidad y las diferencias étnicas y culturales de los pueblos. Si se elige la forma de gobernabilidad de la comunidad se requieren de grandes esfuerzos para crear comunidades donde nunca antes han existido. De acuerdo a Putnam (1993: 183), “la comunidad cívica tiene profundas raíces históricas. Ello es una observación deprimente para quienes ven la reforma institucional como una estrategia de cambio político”.

En este punto, no hay que desestimar las capacidades y potencialidades de las comunidades en la promoción del desarrollo, así como la posibilidad de que mediante programas de capacitación y desarrollo comunitario, ejerciten un sistema democrático más participativo y mejoren su desempeño. En el modelo de desarrollo comunitario, los promotores tienen fines pragmáticos cuando buscan hacer algo por los miembros de la comunidad y fines democráticos cuando mantienen la afirmación comunitaria en sus decisiones.

Las nociones de gobernabilidad derivados de sociedades sin Estado, con recursos comunales, no se comparan fácilmente con otras nociones de gobernabilidad que enfatizan los derechos humanos, económicos y culturales. Las comunidades que participan en la determinación, asignación y aplicación de presupuestos para realizar obras, tienden a realizar aportaciones locales, a vigilar la ejecución y en términos generales a reducir los presupuestos gubernamentales. Son las mismas comunidades las que conocen mejor que nadie, la prioridad que debe darse a sus necesidades.

Los estudios empíricos de las sociedades sin Estado y la administración de recursos, proveen evidencia para argumentar acerca de los costos de transacción en formas de gobernabilidad comunitarias sustentables con fundamento en los siguientes “principios de diseño”:

1. Definición clara de fronteras. La gente que tiene el derecho de uso de los recursos y sus fronteras físicas tienen que ser claro.

2. Congruencia entre las reglas de apropiación y provisión y las condiciones locales, es decir la delimitación de cuánto de los recursos pueden tomarse y las obligaciones de los miembros del grupo deben sustentar las condiciones locales y las características técnicas de los recursos.

3. Los arreglos de elección colectiva que afectan a los individuos y quienes pueden participar para modificarlas.

4. Monitoreo del uso de los recursos debe ser continuo.

5. Sanciones graduales. Quienes rompen las reglas deben ser penalizados en proporción a la seriedad de la ofensa.

6. Mecanismos de resolución de conflictos, así como otras formas de medición y arbitración deben estar disponibles.

7. Reconocimiento mínimo del derecho a organizarse. Las autoridades del gobierno externo no deben debilitar los procesos de auto-administración. (Ostrom, 1990).

Ostrom (1990) no explica por qué los grupos exitosos son capaces de monitorearse así mismos y por qué las sanciones endógenas son suficientes. Las transacciones que brindan beneficios mutuos a todos los involucrados, son las transacciones que deben ser consideradas en los diseños de las estructuras de los grupos. Los grupos con altos costos de transacción son inherentemente más difíciles de organizar. Los grupos exitosos tienen características en virtud de las cuales los costos de transacción son bajos en una solución endógena, tales como:

1. La estabilidad de las relaciones entre los miembros quienes esperar seguir tratándose entre sí en un mayor número de transacciones a largo plazo.

2. Relaciones múltiples de trato entre unos y otros en diferentes contextos.

3. Relaciones directas de trato entre unos y otros de cara a cara, sin la mediación de oficiales.

4. Creencias y preferencias compartidas.

Ejemplos de estas nuevas formas organizacionales son las denominadas comunidades estratégicas y las comunidades prácticas. Las comunidades estratégicas están integradas por un número grande de profesionales en tecnologías de la información trabajando en un centro corporativo y en unidades de negocios. Las comunidades estratégicas proveen un medio a los profesionales de la tecnología de la información para manejar más efectivamente una infraestructura compleja, proveer alta calidad, manejar problemas no estructurados y validar soluciones, operando como un mecanismo eficiente para compartir el conocimiento y la motivación para el aprendizaje y desarrollo de los individuos es mayor.

Las estructuras de las comunidades estratégicas privilegian el modelo abierto de una organización de aprendizaje activo basado en una filosofía donde los aprendices juegan un rol activo en la adquisición del conocimiento, por sobre el modelo de una organización que promulga un conocimiento previamente elaborado (Ellerman, 1999) Bajo el acercamiento de aprendizaje abierto y activo, se centra en la transformación del aprendiz más que en la mera transferencia de la información. El desarrollo institucional puede funcionar como el modelo de la iglesia que promulga la existencia de una mejor manera de hacer las cosas, o bien, como una organización de aprendizaje abierto donde a las diferentes teorías se les permite contender públicamente y enfatizan la experimentación. Bajo este último enfoque, el aprendizaje tecnológico institucional es la clave del crecimiento económico.

Además, las organizaciones de aprendizaje muestran similitudes reveladoras con las instituciones internacionales de desarrollo que tratan de inducir el desarrollo económico en los países de los Estados-nación. Así, el aprendizaje se convierte en un proceso activo auto dirigido de razonamiento crítico, diálogo, experimentación e interpretación de resultados que impulsan a los individuos, organizaciones y sociales a estar en constante movimiento hacia el futuro y hacia delante re-aprendiendo de las experiencias del pasado.

Las formas de gobernabilidad y los funciones de liderazgo de la comunidad estratégica se muestran a continuación:

Formas de gobernabilidad y funciones de liderazgo.

Formas de gobernabilidad

Funciones de liderazgo Matriz gruesa Matriz delgada Comunidad estratégica

Centro corporativo Diseño y mandato estratégico Provee de dirección. Define la estrategia, provee de apoyo y facilita la comunidad.

Administrador de unidades de negocios Asegura el cumplimiento de los mandatos corporativos. Interpreta los consejos corporativos y la toma de decisiones Comparte el conocimiento entre las unidades de negocios y provee de realimentación al centro corporativo

Adaptado de Storck y Hill (2000)

Para que las comunidades de este tipo funcionen eficazmente, es necesario que sigan ciertos principios fundamentales: que el diseño y el formato de interacción que promueva apertura y permita la serendipity, construir sobre una cultura organizacional común, demostrar la existencia de intereses mutuos después del éxito inicial en la resolución de asuntos y lograr las metas corporativas, capitalizar aquellos aspectos de la cultura organizacional que respeten el valor del aprendizaje colectivo, incluir prácticas para compartir el conocimiento en los procesos de trabajo del grupo, y establecer un medio ambiente en el que el conocimiento compartido se base en procesos y normas culturales definidas por la comunidad más que por otras partes de la organización.

Existe una relación estrecha entre sociedad y desarrollo de valores cuando los valores y el profesionalismo son compartidos y expresan la cultura de una organización, como en el caso en que se percibe el mundo y la forma en que se encuentran soluciones a los problemas de adaptación a su entorno, la cultura de la administración y los valores que puntualizan son heredados de los valores sociales dominantes.

La cultura corporativa de las grandes corporaciones multinacionales está fuertemente influida por los apoyos y las restricciones que reciben de los estados nacionales imperiales con quienes actúan en sinergia. Pero la situación parece ser al revés. Los intereses de las grandes corporaciones atentan contra el Estado por considerar que su acción reguladora limita su avidez por la consecución de materias primas y recursos en abundancia y a bajo costo, penetración en nuevos mercados y reducción en los costos de transacción de sus operaciones mercantiles, etc., todo lo cual redunda en la obtención de la máxima utilidad.

Las comunidades estratégicas muestran características y principios similares a las denominadas organizaciones de aprendizaje. Estos principios se representan en la siguiente tabla.

Principios clave de las comunidades estratégicas

Características de la comunidad Acciones

Formato de interacción - Organizar regularmente reuniones cara a cara.

- Estimular el diálogo cándido.

- Estructurar para la serendipity.

Cultura organizacional - Capitalizar entrenamiento común, experiencia, y vocabulario.

- Facilitar el trabajo alrededor de las restricciones.

Interés mutuo. - Construir compromisos demostrando el progreso visible hacia metas comunes.

- Promover la mejora continua de los procesos de la comunidad.

Aprendizaje individual y colectivo - Reconocer y recompensar a los que enseñan a otros y a los que aprenden de otros.

- Capitalizar conocimiento y experiencia de compañeros respetables.

- Proveer un medio ambiente en que ocurra la reflexión acerca del aprendizaje.

Aprendizaje compartido - Incluir el aprendizaje compartido en la práctica laboral.

- Reforzar su valor con realimentación inmediata.

Procesos y normas de la comunidad - Permitir el establecimiento de una “zona de seguridad” que construya confianza e identidad comunitaria.

- Minimizar la conexión al control de la estructura formal.

- Motivar a la comunidad a establecer su propio proceso de gobernabilidad

Adaptado de (Storck y Hill, 2000)

Las comunidades de prácticas son usualmente consideradas estar formadas por grupos voluntarios que emergen de las prácticas de trabajo común (Strock y Hill, 2000) Las comunidades de prácticas son grupos de personas informalmente reunidas para compartir experiencia y pasión por una empresa conjunta. La naturaleza informal, espontánea y orgánica de las comunidades de prácticas las hace ser resistentes a la supervisión e interferencia en las organizaciones.

Sin embargo, representan una nueva frontera en la organización y ayudan a manejar la estrategia, empiezan nuevas líneas de negocios, solucionan problemas rápidamente, transfieren las mejores prácticas, desarrollan habilidades profesionales, ayudan a reclutar y retener el mejor talento, generan conocimiento y se renuevan a sí mismas. Las comunidades de prácticas son tan diversas como las mismas situaciones que las originan y pueden formarse dentro de las organizaciones, entre diversas divisiones y unidades de negocios y entre varias empresas.

A pesar de que las comunidades de prácticas son fundamentalmente informales y auto-organizativas, sin embargo, también se benefician de su cultivo. Para que las comunidades de prácticas se desarrollen, es necesario que se identifiquen los potenciales para impulsar las competencias de la organización, se provea de una infraestructura que las apoye y les permita aplicar su experiencia efectivamente y se usen métodos no tradicionales para evaluarlas. Las diferencias de las comunidades de prácticas con otras formas de organización, las cuales presentan conjuntos de elementos característicos, se muestran a continuación:

Comparación de las características de las comunidades de prácticas con otras formas de organización.

¿Cuál es el propósito? ¿Quién pertenece? ¿Qué los mantiene juntos? Cuánto dura?

Comunidad de prácticas Desarrollar las capacidades de los miembros, construir e intercambiar conocimiento. Miembros que se seleccionan a sí mismos. Pasión, compromiso e identificación con los grupos de experiencia Mientras exista interés en mantener al grupo.

Grupo formal de trabajo Para entregar un producto o servicio Cualquiera que reporte al grupo del gerente Requerimientos del trabajo y metas comunes Hasta la siguiente reorganización.

Equipo de proyecto Para lograr una tarea específica Empleados son asignados por la alta dirección. Los puntos importantes del proyecto y las metas Hasta que el proyecto se complete

Red informal Colectar y pasar la información de los negocios Amigos y negocios conocidos Necesidades mutuas. Mientras que las personas tengan una razón para seguir conectados.

Adaptado de Wnger y Snider (2000)

Para otros investigadores, el principal principio de la formación de las comunidades es la confianza que existe entre los miembros. Adler (1999) sintetiza la literatura sobre la confianza, sus fuentes, mecanismos y sus metas.

DIMENSIONES COMPONENTES

Fuentes - Familiaridad a través de una interacción repetida

- Cálculo basado en los intereses

- Normas que crean predictibilidad y confiabilidad.

Mecanismos - Contacto interpersonal directo.

- Reputación.

- Contexto institucional

Objetos - Individuos.

- Sistemas

- Colectividades

Bases

- Consistencia, confianza contractual.

- Competencia.

- Benevolencia, lealtad, preocupación, buena voluntad, confianza fiduciaria

- Honestidad, integridad

- Apertura.

Basado en Adler (1999)

La identificación nacional es una forma legítima de entender a los seres humanos como pertenecientes a una comunidad determinada. De acuerdo a Putnam (1993: 183), “la comunidad cívica tiene profundas raíces históricas. Ello es una observación deprimente para quienes ven la reforma institucional como una estrategia de cambio político”. La reforma del Estado modifica su capacidad reguladora y su papel de protección y asistencia a la comunidad. No obstante, el culturalismo comunitario que acepta la transhistoriedad y se afirma en sus propios valores irreductibles, los cuales de alguna manera contradicen a los principios de la democracia. No obstante, el culturalismo ha sido exitoso cuando acepta la diversidad cultural y étnica de los pueblos.

Las naciones en sí mismas se constituyen en éticas que fundamentan las identidades y determinan el significado moral de las obligaciones de los ciudadanos, bajo la guía racional de un principio de nacionalidad (Miller, 1998). En la comunidad se expresan una pluralidad de identidades, las cuales buscan las diferentes formas para expresarse como pertenecientes o no. La identidad encuentra instrumentos y medios en los diferentes espacios nacionales y transnacionales para expresar sus propios intereses económicos, políticos y sociales. La transformación del capital social tiene relación con los cambios a niveles sociales y con los cambios en la identidad de los individuos.

Estos intereses se han redefinido del espacio nacional a los espacios local, regional y global. En el espacio global se expresan las diferentes formas de globalización en un contexto fragmentado. Si se elige la forma de gobernabilidad de la comunidad se requieren de grandes esfuerzos para crear comunidades donde nunca antes han existido. El mundo se está transformando aceleradamente a través de fenómenos que Melucci (1990) describe como “el declive de grandes formas colectivas de identificación, y el surgimiento de actores colectivos múltiples y fragmentados”. Las redes de actores individuales y colectivos “representan un nexo sobresaliente en la relación entre las personas y los sistemas funcionales” (Lechner, 2000).

Una comunidad describe un conjunto existente o alternativo de relaciones entre los individuos. En forma diferente a otros términos de organización social, tales como el Estado, la nación o la sociedad, el término comunidad no se usa desfavorablemente (Williams, 1976) El sentido verdadero de comunidad encaja mejor con las cualidades esenciales de la condición humana. Dentro de una comunidad, las conductas de los miembros son guiadas por el sentido de identidad. La transformación del capital social tiene relación con los cambios a niveles sociales y con los cambios en la identidad de los individuos. En la gobernabilidad por la comunidad, la coordinación se logra por normas de compartidas de comportamientos apropiados. Las costumbres evolucionan y dividen el trabajo y para compartir los productos.

El orden se crea y se mantiene mediante comportamientos de cooperación que tienen referencias continuas para respetar la tradición a cambio de no encontrar la censura o desaprobación de la comunidad. Este proceso de colectivización puede ser si las sospechas iniciales son eliminadas. Estar en contra de la comunidad significa estar en contra de un bien colectivo no argumentable sólo por un interés egoísta e individualista, por la fragmentación y la negación de un valor común (Parker, 1998) De acuerdo a Putnam (1993: 183), “la comunidad cívica tiene profundas raíces históricas. Ello es una observación deprimente para quienes ven la reforma institucional como una estrategia de cambio político”.

Al involucrarse en la acción colectiva, los actores buscan traer el ansiado bien colectivo y dar forma a la colectividad con respecto al bien colectivo. Los grandes actores pueden iniciar acción y subsidiar otros participantes. La acción colectiva y la cohesión comunitaria dependen más de lazos interpersonales débiles que de lazos interpersonales fuertes los cuales incrementan la cohesión de quien es parte del grupo y la exclusión de quien no lo es. Lo colectivo tiene como complemento necesario la autonomía personal y lo individual, de tal forma que al mismo tiempo que se reconocen derechos y obligaciones, también se parte de la comunidad.

El vínculo social de lo colectivo persiste en proyectos comunes a pesar de que la visión de la colectividad sea débil. Los miembros de una misma comunidad se conectan por determinadas “relaciones sociales” que facilitan los procesos de colaboración entre sí. El mercado es una construcción social que operacionaliza relaciones sociales. Los grandes actores pueden iniciar acción y subsidiar otros participantes. Una vez que la acción colectiva se inicia, en el curso de este mismo proceso emerge una colectividad que puede aplicar sanciones informales contra los que contravienen y recompensar a colaboradores a bajo costo (castigo u ostracismo), a ningún costo e incluso a premio (avergonzar, reprochar o criticar) (De Swaan Abram, 1997).

La noción de comunidad, del latín com que significa estar juntos, se ha enfocado más en los estudios de las formas en que los significados y la conducta en un territorio conducen a la integración social y a la coherencia, empleando un punto de vista orgánico de la cultura. Para Weber (1981) entiende a la “comunidad de una relación social cuando y en la medida en que (...) se inspira en el sentimiento subjetivo (afectivo o tradicional) de los participantes de construir un todo”.

En el modelo actual de desarrollo, la integración social, política e inclusive la integración económica, quedan supeditadas a los mandatos del mercado y el Estado a renunciado a su facultad para garantizarlas. En la sociedad moderna hay un conflicto latente entre capitalismo y política. Esta sociedad moderna se organiza en torno al Estado-nación asentado en un territorio en donde se realizan las diferentes interacciones, entre las décadas de los 30 y los 70 del siglo pasado. La política exige por lo menos un uso comunitario sometido a reglas que se regulan por leyes, desde el impuesto obligatorio a las reglas de tráfico, pasando por la reglamentación de la construcción, el comercio etc.

No obstante, la formación de redes de información y de conocimiento es uno de los principales requisitos para esta integración económica, política y social. La sociedad del conocimiento se fundamenta en la flexibilidad de los flujos que proporcionan las redes locales, nacionales y globales. El conocimiento es ahora un recurso más importante que el capital y las materias primas que profundiza o estrecha las brechas del desarrollo entre los países. La formación de nuevas formas de relación social que promuevan la dinámica del desarrollo local integral en los procesos de globalización.

Las organizaciones son culturas y son comunidades. Las comunidades y Las organizaciones comparten algunas características. La conexión definicional entre organización y comunidad hace más para establecer las mínimas condiciones de orden social. Este enfoque se ha centrado más en los estudios de la comunidad iniciados por el sociólogo Alemán, Tönnies (1957), quien distinguió el concepto de comunidad o 'gemeinschaft' del concepto sociedad o 'gesellschaft'.

La distinción tiene como base los diferentes tipos de relaciones humanas que se dan en cada una, aunque ligados a divisiones espaciales y temporales, presentando estos conceptos como "temas para el análisis" más que como formas sociales ligadas a tipos de asentamientos particulares. Sin embargo, otros análisis concluyen en que las relaciones de comunidad y sociedad son independientes de los caracteres espaciales de los lugares (Phillips, 1998)

La modernidad no acepta todavía la disolución del orden social establecido y la construcción de uno nuevo basado en múltiples asociaciones o "gesellschaft" que las organizaciones necesitan para ser más cohesivos en los términos de valores. La modernidad erigió al Estado-nación como una forma de gobernabilidad que aseguraba a la nación y a la comunidad el ejercicio de su vocación histórica. Esta tendencia y otras son las causantes de lo que Wagner (1996) denomina el final de la modernidad organizada.

El trabajo de la organización puede ser reimaginado como una comunidad - a Gemeinschaft- cuyo resultado puede ser el deseo de todos los miembros de la organización (Parker, 1998) Gemeinschaft o comunidad se relaciona con las "relaciones humanas cercanas desarrolladas a través del parentesco... el habitat común y... Cooperación y acción coordinada para el bien social". Gesellschaft o sociedad es creada a través de "ligas impersonales y relaciones basadas en el intercambio formal y contractual". En este intercambio, "no acciones... manifiestan la voluntad o espíritu de... unidad" (Harper, 1989)

En el Gemeinschaft los seres humanos permanecen esencialmente unidos a pesar de todos los factores que los separan, mientras que en el Gesellschaft los seres humanos son esencialmente separados a pesar de todos los factores que los unen. En la Gemeinschaft o comunidad, la resistencia a los procesos de homologación cultural es más poderosa que en la Gesselschaft. Una vida íntima, privada y exclusiva se entiende como una vida en comunidad (Gemeinschaft), mientras que la Gesellschaft es la vida pública y el mundo por sí mismo (Tönies, 1957), de tal forma que la comunidad o Gemeinschaft ha sido vista como preferible a la sociedad o Gesellschaft, término que, además, sugiere tener una manifestación más humanista (Phillips, 1998)

Bürgerliche gesellschaft describe "una esfera social en la que la relación entre los ciudadanos no queda simplemente confinada a los procesos económicos de intercambio y trabajo, sino que también incluye a las instituciones del debate público de modo que formen una unidad sociológica anterior a cualquier integración política" de acuerdo a Honneth (1999).

A mediados del siglo XIX empieza a desarrollarse una sociedad capitalista corporativa que antepusieron el valor monetario a todas las cosas para ser intercambiadas en el mercado. Se inicia una batalla por el dominio corporativo sobre los mercados civiles. Esta sociedad capitalista orientada por las estructuras del mercado tiene contradicciones que requieren la intervención política centrada en el Estado para regular las relaciones sociales, las que a su vez demandan de mecanismos de intercambio y mercantilización, generando así procesos simbióticos entre el mercado y el Estado. El mercado es una construcción social que operacionaliza relaciones sociales.

Marx critica la sociedad civil burguesa rompiendo con el esquema Hegeliano al argumentar que el Estado capitalista sería reemplazado por la fuerza de un movimiento comunista que separaría a la sociedad de la opresión del Estado y la explotación del mercado. Marx ubica en la sociedad civil el espacio negativo de lo privado donde se desarrollan las relaciones económicas o materiales y en donde además, la familia representaba lo opuesto a la parte más organizada de la sociedad denominada Estado o sociedad política.

El concepto Durkheimiano de la "densidad moral" ayuda a distinguir entre sociedad y comunidad. La sociedad se refiere a una identificación sostenida de un grupo grande de personas a través de ligas afectivas débiles y más generalizadas, existen en grandes espacios con frecuencia en un Estado, mientras que la comunidad se refiere a una comunicación sostenida con un grupo pequeño, pero con similaridades fuertes más localizadas en pequeños espacios territoriales.

No obstante, el concepto de espacio evoluciona de su mera caracterización física y territorial a una caracterización más dinámica y multilineal. Este nuevo concepto de espacio es caracterizado como “un concepto dinámico, abierto, cambiante, flexible y multilineal e histórico que se va aplicando a diversas circunstancias, coyunturas, cambios, actores, sujetos y relaciones.”

Las comunidades están formadas por pequeños grupos humanos en los que por supuesto, sus arreglos sociales no están exentos de tensiones y fricciones. La existencia de arreglos institucionales entre los diferentes agentes económicos, no solamente reduzca los niveles de incertidumbre, sino que también resuelve las pugnas y conflictos de intereses. Es difícil imaginar una comunidad en donde no exista una tensión como resultado de la división del trabajo, por ejemplo dando como resultado la formación de un tipo ideal de burocracia. La distinción sociedad-comunidad puede ser representada en un continuo en el cual si la frontera es más amplia la densidad de interacción es más débil y viceversa. Si se elige la forma de gobernabilidad de la comunidad se requieren de grandes esfuerzos para crear comunidades donde nunca antes han existido.

Después de la estrepitosa caída del socialismo soviético y de los países del este de Europa, la versión democrática del poder es el sustento de la sociedad civil. La proliferación de las organizaciones de la sociedad civil, con actividades organizadas, voluntarias y privadas, representan la innovación social del siglo XX, como lo fueron el gobierno representativo en el siglo XVIII y las grandes burocracias públicas y privadas en el siglo XIX (Salomon y Anheier, 1997)

La comunidad se distingue de una sociedad porque ésta última es resultado de un contrato en que las decisiones individuales, según Villoro (2000) La comunidad es inestable debido a los acechos del liberalismo que exalta el individualismo a su máxima expresión. Los principales elementos que diferencian a una comunidad de una sociedad, se muestran en la siguiente tabla:

COMUNIDAD SOCIEDAD

Libertad Asegurar la libertad de todos, sin exclusión. Igualdad de oportunidades para realizar lo que elijan. Igualdad en las condiciones mínimas para satisfacer las necesidades básicas e igualdad de oportunidades sociales para ejercer la elección. Libertad individual y respeto a los derechos humanos. Libertad es la capacidad de elegir un plan de vida, pero no la posibilidad de realizarlo.

Decisiones Comunales Individuales

Equidad Mayor equidad Mayor desigualdad y marginación.

Tensión de intereses Interés por el todo. El individuo es un elemento perteneciente a una totalidad. Postula fines y valores comunes Intereses particulares

Democracia Participativa, que

Complementa y corrige a la democracia representativa Representativa

Identidad personal No renuncia a la afirmación de la propia identidad personal con la apertura a otros. Obsesión por sí mismo.

Ética Exaltación de virtudes sociales: respeta la pluralidad de fines y valores de cada individuo, respeta la libertad de otros y contribuye a su realización mediante el servicio recíproco. Exaltación de las virtudes individuales: libertad, etc.

Fundamento El servicio recíproco asumido con libertad. Cálculo del propio beneficio

Estado Un fin comunitario eliminando la exclusión, pero sin imponerse a los ciudadanos. Liberal: Actuar lo menos posible.

La sociedad / comunidad se refiere a un sentido subjetivo de colectividad, mientras que el Estado / organización se refiere a un tipo de construcción jurídica que define la membresía sin referirse a percepciones subjetivas y por lo tanto, no necesariamente se refieren a algún tipo de conexión afectiva. Ante el embate de los procesos de globalización, la idea de colectividad autodeterminada como el fundamento para la concepción del Estado-nación, es rebasada en sus límites.

Al involucrarse en la acción colectiva, los actores buscan traer el ansiado bien colectivo y dar forma a la colectividad con respecto al bien colectivo. En la dialéctica individuo-colectividad, el capitalismo responde con un potencial de autoritarismo. Los procesos de globalización orientados por el mercado tienen efectos sobre la estructura social y alteran la concepción y naturaleza de comunidad.

Hasta cierto punto el Estado / organización es afectivamente neutral y definido contractualmente por un conjunto de relaciones y arreglos entre las personas y las cosas. Los arreglos institucionales reducen las posibilidades de fricciones y pugnas entre los diferentes agentes económicos y actores políticos mediante estructuras de gobernabilidad apropiadas que reduzcan los costos de transacción, los problemas de la agencia y simplifiquen las complejidades de los contratos internos que regulan las relaciones y transacciones entre los diferentes individuos y grupos dentro de la organización. Los “costos de transacción” resultan de una interpretación subjetiva de información, monitoreo y sanción de los acuerdos establecidos.

El dilema de la acción colectiva característicamente emerge en un nivel transaccional cuando los agentes son independientes, están conscientes de su interdependencia y no existen agencias que puedan coordinar las acciones de los agentes involucrados. Si nuevos problemas ocurren o nuevos actores políticos entran al juego, la adaptación es preferida sistemáticamente a la reforma, lo que significa que no nuevos puntos de veto son institucionalizados, lo cual cambiará considerablemente la posición del sistema político en el continuo mayoritario-negociación.

Tanto los actores políticos, sociales y económicos estratégicos se apoyan en las estructuras del poder para ejercer influencia en las decisiones que favorezcan sus intereses. Los actores políticos que persiguen la estrategia de consolidación apuntan a la excesiva polarización del proceso político, mientras que aquellos que descansan en puntos adicionales del veto experto no están obviamente satisfechos con el resultado de la toma de decisiones democrática en una escala más general. En esta forma, se filtran a través de las percepciones del medio ambiente de los actores políticos. Se tienen que considerar los factores contextuales como variables que intervienen, las cuales engrandecen o disminuyen el rango de alternativas que los actores políticos piensan están disponibles para las situaciones de la toma de decisiones.

Los acuerdos de voluntades privadas mediante contratos celebrados fuera de las estructuras de gobernabilidad del Estado, encuentran mejores incentivos para efectuarlos. Las estructuras de gobernabilidad se alinean con los diferentes atributos de las transacciones las cuales tienen diferentes necesidades de adaptación, ya sea autónoma o cooperativa. La adaptación involucra costos de transacción más bajos y más alto los resultados del cambio que la reforma. Las diferencias de las estructuras de gobernabilidad, tales como los costos y competencias, así como las formas de economizar los costos de transacción, se alinean con los atributos de las transacciones.

Las estructuras de gobernabilidad tienen diferentes capacidades para proveer la adaptación autónoma o cooperativa. La adaptación involucra costos de transacción más bajos y más alto los resultados del cambio que la reforma. La perspectiva de economizar mediante los costos de transacción sostiene que bajo el criterio de remediación, la ineficiencia invita a su propia desaparición, en donde la ineficiencia es evaluada en relación a las alternativas viables, más que ideales hipotéticos y por lo mismo se hace la provisión para los costos de implementación (Williamson, 2000:31).

Las diferencias en las estructuras de gobernabilidad deben estar en relación estrecha con los atributos de las transacciones debido que los mercados son desplazados en forma selectiva más que uniforme. No obstante, economizar mediante el empleo de los costos de transacción es un concepto perverso a pesar de que los costos y beneficios adscritos a las formas alternativas de organización necesitan trabajarse comparativamente. Cuando los costos de transacción son altos, resultan inherentemente más difíciles de organizar.

El orden social constituye un contrato social y es, por tanto, afectivamente neutral. Además, las sociedades y las comunidades son materia de definición ínter subjetiva, mientras que los Estados y las organizaciones son materia de definición legal que no requieren de ninguna afiliación emocional a fin de operar. Si se elige la forma de gobernabilidad de la comunidad se requieren de grandes esfuerzos para crear comunidades donde nunca antes han existido. Un aspecto de consideración es que ni la comunidad ni la organización combinan la cálida persuasión con la efectividad instrumental (Parker, 1998) La separación entre las estructuras económicas públicas y los intereses privados y de la comunidad es un punto crucial para el sistema capitalista globalizador. De acuerdo a Putnam (1993: 183), “la comunidad cívica tiene profundas raíces históricas. Ello es una observación deprimente para quienes ven la reforma institucional como una estrategia de cambio político”.

El Estado / organización puede ser poderoso y efectivo si sus miembros tuvieran el apego emocional característico de las sociedades / comunidades (Parker, 1998) Pero lo que es claro, es que los procesos económicos, políticos, sociales y del medio ambiente escapan más allá de las fronteras y espacios territoriales del Estado-nación. El espacio nacional se delimita territorialmente mediante las fronteras físicas y geográficas que definen la ocurrencia de ciertos fenómenos económicos, políticos, sociales y culturales, y que por lo tanto también determinan los espacios de soberanía en función de estas unidades de espacios nacionales.

En el espacio nacional se origina la geopolítica del cual emergen los niveles espaciales internacionales y globales en donde adquieren relevancia la geoeconomía. Es en el ámbito espacial global en que las diferentes expresiones de la globalización dse manifiestan en un contexto altamente fragmentado. Las grandes corporaciones transnacionales tratan de avanzar en su proyecto globalizador en sinergia con los Estados imperiales, la geopolítica y la geoeconomía del nivel de espacio nacional al espacio internacional y global. Las corporaciones transnacionales se reparten los mercados internacionales con el apoyo de los Estados imperialistas que aumentan el poder e influencia, detentan y concentran la propiedad y el control de la mayor parte de las transnacionales. Estas mismas fuerzas también motivan a los capitalistas individuales y a las empresas capitalistas a concentrar y centralizar su control en varios medios donde la riqueza se acumula.

El espacio como un concepto territorial y físico evoluciona a una conceptualización más abierta y dinámica. Los procesos de globalización tan acelerados están dando lugar a una desterritorialización del Estado nacional que trae consigo la emergencia de nuevas formas espaciales de organización geopolítica y geoeconómica. Las comunidades de seres humanos no pueden ser normadas exclusivamente con criterios de racionalidad económica. El dominio de la racionalidad instrumental que ha derivado en un tratamiento tecnócrata de la sociedad moderna es criticado por el posmodernismo que aporta las bases para el desarrollo de una racionalidad más comunicativa, inspirado en una disatisfacción de la tradición humanista occidental y en el orden racionalista que daba certidumbre ala mente modernista.

La posmodernidad de la cultura política se caracteriza por una fragmentación de valores compartidos por las colectividades y el distanciamiento de los ciudadanos a las instituciones, marcado por una creciente desconfianza que provoca crisis de las democracias institucionalizadas. En este tipo de democracia, el ciudadano se adapta con una participación limitada por los entramados de las redes del poder para formular y exigir el cumplimiento de las demandas. Lechner (2000), señala que en la posmodernidad inciden como tendencias, el desmoronomaineto de la fé en el progreso y una creciente sensibilidad acerca de los riesgos fabricados por la modernización; el auge del mercado y el consiguiente debilitamiento de la política como instancia reguladora y el cuestionamiento de la noción misma de sociedad como sujeto colectivo capaz de moldear su ordenamiento.

Esta sociedad moderna se organiza en torno al Estado-nación asentado en un territorio en donde se realizan las diferentes interacciones, entre las décadas de los 30 y los 70 del siglo pasado. Muchos de los habitantes de las diferentes regiones viven bajo condiciones que pueden ser descritas como modernidad desigual más que postmodernidad. Esta tendencia y otras son las causantes de lo que Wagner (1996) denomina el final de la modernidad organizada.

Aún, la corriente del posmodernismo es vista como una pomposa denominación de la crisis de la creación sociocultural. El posmodernismo representa la lógica cultural del capitalismo tardío que privilegia el espacio como símbolo y como realidad. Es en las comunidades donde los individuos que la forman se expresan a través de una continua elaboración de la cultura y una atribución del valor que llega a ser esencial contra el imperialismo cultural de los centros económicos y políticos. Las personas están conscientes de su cultura y experimentan su distintividad (Cohen, 1982) no a través del desempeño de un ceremonial especializado y elaborado, sino a través de la evaluación de sus prácticas diarias.

Las organizaciones no son solamente estructuras formales constituidas por la división del trabajo y el trabajo de división, o alineamientos segmentados de complejas organizaciones, (Parker, 1998) sino que son "instituciones". La organización informal coexiste con la organización formal, haciéndola viable mediante tres funciones indispensables: la comunicación, mantener la cohesión mediante la voluntad de servir y la estabilidad de la autoridad objetiva, así como mantener el espíritu de integridad del personal el auto respeto y la elección independiente (Barnard, 1938:122). . Las sociedades son más cohesivas y plurales a medida que se alejan de la gobernabilidad reluctante. La gobernabilidad reluctante se caracteriza por la nula o poca presencia del Estado, por un control difuso territorial y por una diversidad de fuerzas que pretenden legitimar la autoridad. La eficacia de la organización informal varía con la elección de las formas de organización interna.

La organización informal también tiene una importancia en la formación de una comunidad mediante el establecimiento de normas que son aceptadas y compartidas por todos sus miembros. Si se elige la forma de gobernabilidad de la comunidad se requieren de grandes esfuerzos para crear comunidades donde nunca antes han existido. En la interpretación del término comunidad, encontramos las nociones de relaciones internas e inter organizacionales.

Institucionalizar es más que infundir valor a los requerimientos técnicos de las tareas (Selznick 1957) Las teorías institucionales enfatizan la importancia de la comunidad política más allá de la simple agregación de individuos y sus intereses y conectan la teoría organizacional con la ciudadanía. La tendencia hacia una democracia sin ciudadanos como la determinante de las democracias institucionalizadas en una estructura en la cual se afirman en la confianza del sistema o se niegan en la pasividad de la participación política.

Sin embargo, hay que considerar que hasta antes de la modernidad, el viejo dilema si el individuo o la comunidad, el problema se solucionó con el reconocimiento de sus diferentes roles en las colectividades, tales como la familia y la sociedad, es decir, mediante la plena asimilación del individuo a la colectividad. Al involucrarse en la acción colectiva, los actores buscan traer el ansiado bien colectivo y dar forma a la colectividad con respecto al bien colectivo. Lo colectivo tiene como complemento necesario la autonomía personal y lo individual, de tal forma que al mismo tiempo que se reconocen derechos y obligaciones, también se parte de la comunidad. El vínculo social de lo colectivo persiste en proyectos comunes a pesar de que la visión de la colectividad sea débil.

La modernidad erige al Estado-nación como la forma de gobernabilidad para asegurar un espacio a la nación a fin de que ejercite su vocación histórica. El espacio nacional se encuentra delimitado territorialmente por fronteras físicas y geográficas que definen la ocurrencia de ciertos fenómenos económicos, políticos, sociales y culturales. Estas características también definen las unidades de los espacios soberanos en función de los espacios nacionales.

En el espacio del Estado-nación surge la geopolítica, la cual da lugar a niveles espaciales internacionales y globales en donde tienen relevancia la geoeconomía. Pero la desterritorialización del Estado nacional está dando lugar a la emergencia de nuevas formas espaciales de organización geopolítica y geoeconómica.

Pero en las diferentes expresiones de los procesos de globalización que cubren el ámbito espacial global se expresan en un ámbito contextual fragmentado. Las corporaciones transnacionales y multinacionales cubren los espacios estatales con espacios de economía de mercado, apoyados por los Estados imperialistas. Precisamente, son estos Estados imperialistas los que concentran y detentan el control y propiedad de las grandes transnacionales. Una organización no necesita para existir el cuidado de sus miembros, quienes racionalmente calculan que los beneficios que reciben por su membresía son mayores que los no beneficios.

Pero la verdadera gobernabilidad democrática resulta de individuos actuando como ciudadanos (Pal, 1966). Como gobernabilidad democrática vincula su componente sustantivo con el concepto de orden social en un contexto institucional en el cual los individuos tienen oportunidad de elección en función de sus preferencias e intereses, se dirimen los conflictos y se absorbe la incertidumbre. La tendencia de las sociedades a alcanzar la gobernabilidad democrática a pesar de la inestabilidad política y económica es lo que Torrijos (2001) ha denominado como gobernabilidad reluctante, la cual considera que es una gobernabilidad desde la ingobernabilidad y que por lo mismo se construye a partir de la inestabilidad, la incertidumbre y el caos.

La gobernabilidad democrática está relacionada a los conceptos de orden, seguridad, estabilidad, etc. Así las políticas públicas son las responsables del capital social y de las virtudes cívicas de una comunidad que forman la identidad democrática o no democrática de una sociedad con incidencia en su gobernabilidad. La transformación del capital social tiene relación con los cambios a niveles sociales y con los cambios en la identidad de los individuos.

De acuerdo a Lechner (2000), el análisis de la dialéctica de la individualización y socialización subyascente al desarrollo humano, conceptualiza el capital social como la “trama de confianza y cooperación desarrollada para el logro de bienes públicos”. Los sistemas de gobernabilidad democrática facilitan el desarrollo y al formación de capital humano y social. Los gobiernos locales tienen un importante papel en el desarrollo de instituciones que promuevan y fortalezcan la formación de capital social y la identidad comunitaria. La transformación del capital social tiene relación con los cambios a niveles sociales y con los cambios en la identidad de los individuos.

Estas políticas públicas no deben causar daño o debilitar a las instituciones comunales existentes como consecuencia de perseguir una globalización más abstracta que concreta. Cuando las comunidades entran en contacto con instituciones económicas más desarrolladas, la cooperación interna entre los miembros de la comunidad se deteriora, de tal forma que de acuerdo al análisis de Spagnolo (1998), entre más cerca estén las comunidades de los mercados organizados más rápido es la erosión de los recursos comunitarios. La reforma del Estado modifica su capacidad reguladora y su papel de protección y asistencia a la comunidad.

El hecho de que la propiedad privada debe ser garantizada y los incentivos para competir por recursos escasos, son alentado y descritos como naturales para el funcionamiento del mercado. Por lo tanto, argumenta Birchfield (1999), los valores comunales y la cooperación no son nutridos porque debilitan el papel que tiene la escasez de los recursos, como la idea central que rige el sistema completo. Por lo tanto, concluye el investigador, la democracia se debilita.

La sustitución de las relaciones recíprocas que ligan a los miembros de las comunidades en los mercados anónimos colapsa la cooperación. El "intercambio de relaciones recíprocas" (Kranton, 1996) entre los miembros de las comunidades. En donde el cumplimiento de los acuerdos bilaterales es sancionado por la amenaza de terminar la relación, cuando se introducen métodos más sofisticados de intercambio con base en "los valores individualistas del mercado" (Jodha, 1988), la cooperación se hace imposible de sostener. Por ejemplo, todo contrato laboral conlleva en la racionalidad intrínseca, cierto grado de “violencia estructural” (Bourdeau, 19998) Este se encuentra envuelto en el discurso de la cultura organizacional que habla de valores como confianza, cooperación, lealtad, etc. Mientras que elimina todas las garantías y derechos de adherencia al trabajo y deja a la voluntad de los patrones el derecho de terminar y rescindir los contratos laborales.

El fenómeno de la cooperación en situaciones estratégicas ha sido estudiado en los modelos estáticos de la teoría de juegos, tales como el "dilema del prisionero". La explicación alternativa propuesta por Spagnolo (1998) se basa en la interacción entre la aversión de los jugadores (agentes) a la sustitución intertemporal, su habilidad para accesar bienes mercados financieros y su habilidad para sostener la cooperación. La evaluación de los agentes reduce las ganancias a corto plazo de las desviaciones unilaterales relacionadas con pérdidas por castigos. Las relaciones estratégicas se realizan entre dos o más agentes cuando se influyen mutuamente en las decisiones, es decir, cuando la decisión de uno depende de la decisión del otro. De esta forma, el aparato de la economía institucional, la teoría de juegos y la elección racional están disponibles para la teoría empírica de la democracia.

Sin embargo, el comunitarismo organizacional es una ideología en la que los más poderosos convencen a otros menos poderosos de que están actuando en tal forma que benefician a ambos grupos y a la sociedad. Las personas tienen intereses colectivos en el trabajo, unos más que otros. Se encuentran relacionados a través de varias formas de estratificación social, lo cual resulta muchas de las veces en un problema político cuya raíz está en la enajenación o anomia. Disfuncionalidades que seguramente las organizaciones deben encontrar formas de remediar (Parker, 1998)

Sin embargo, el comunitarismo ataca al Estado por considerarlo un instrumento de ejercicio de poder de las elites hegemónicas por sobre las minorías, a las que intenta reivindicar cultural y económicamente. Aristóteles hace una distinción entre lo que llamaríamos colectivismo, una acción común dirigida desde arriba y un comunitarismo en el que los ciudadanos tienen fines personales no siempre coincidentes, pero saben ponerse de acuerdo acerca de los medios. Pues la buena economía dice que hay que utilizar los recursos comunes para favorecer a todos en la mayor medida posible. Usamos los mismos instrumentos para lograr fines personales no idénticos. Pero si cada uno obra por su cuenta, el resultado puede ser que todos salgan perdiendo

Para asegurar la lealtad de las minorías nacionales, se propone la defensa y la aceptación de su diversidad nacional y cultural, desde el punto de vista, muy cuestionable por cierto, de que los grupos minoritarios no tienen derecho para separarse cuando tienen autonomía dentro de un Estado-nación y no son oprimidos política y económicamente. Con la excepción de derechos minoritarios constitucionalmente protegidos, ningún actor político está equipado con el poder de veto. Es en este sentido que la política y la administración pública del Estado debe estar orientada a administrar la diversidad, a aceptar la pluralidad ideológica y la multiculturalidad, superando las viejas posiciones del proceso de homogeneidad/destrucción cultural e ideológica del Estado-nación. Pocos gobiernos nacionales han logrado administrar y manejar en forma democrática la diversidad étnica y cultural.

En la diversidad se acepta el ejercicio de un principio básico de la democracia que no admite excepciones. Por lo tanto, las minorías tienen posibilidades de organizarse para expresar sus posiciones y sus puntos de vista e influir en los procesos de decisiones de las elites hegemónicas. Sin embargo, la tradición ideológica de las elites viejas como estrategia de los grupos de nivel socioeconómico alto, se orienta a limitar la modernización económica al mismo tiempo que fortalece los valores tradicionales de socialización centrada en la familia y en la escuela (Germani, 1966).Los actores políticos que persiguen la estrategia de consolidación apuntan a la excesiva polarización del proceso político, mientras que aquellos que descansan en puntos adicionales del veto experto no están obviamente satisfechos con el resultado de la toma de decisiones democrática en una escala más general. Los nacionalismos de las poblaciones étnicas minoritarias están tomando las formas de autonomía territorial mediante formulas complejas de sistemas basados en el federalismo.

Hay una tendencia hacia la formación de Estados multinacionales para dar acomodo a los grupos étnicos minoritarios, también denominadas por Kymlicka (2000) como “federaciones multinacionales” cuya aceptación se debe a la creencia de que los criterios para la evaluación de los sistemas políticos se fundamenta en los valores liberales de la democracia, la libertad y justicia social. Entre más puntos de veto en un sistema político, más difícil es cambiar las políticas así como la estructura en sí misma. Los puntos de veto son instrumentos institucionales que pueden ser o no usados por los actores políticos, dependiendo de sus estrategias. Puede también ser el caso que los actores políticos pueden elegir que puntos de veto quieren usar (Kaiser, 1997).

Los sistemas políticos democráticos pueden interpretarse como las que contienen puntos de veto institucional que dan forma a las estrategias de los actores políticos. Si nuevos problemas ocurren o nuevos actores políticos entran al juego, la adaptación es preferida sistemáticamente a la reforma, lo que significa que no nuevos puntos de veto son institucionalizados, lo cual cambiará considerablemente la posición del sistema político en el continuo mayoritario-negociación.Los sistemas políticos que no evolucionan están impedidos de hacerlo, entre otros motivos, por las crisis y cambios en las estructuras económicas, o porque su soberanía se limita al supeditarse al diktat de otro Estado u organización transnacional.

Se asume que un federalismo más democrático reduce las posibilidades de separación y fragmentación de las comunidades, pero también se lanzan retos a la concepción de que la principal función del Estado-nación es el mantenimiento de la integridad y seguridad territorial, si se considera que los Estados y las fronteras territoriales de los Estado no son sagrados a perpetuidad.

La fragmentación del espacio nacional en regiones y localidades es una fuerza que se contrapone a los procesos de globalización y generan tensiones fuertes a tal grado que están dando origen a un fenómeno de dispersión internacional. No obstante, en una sociedad integrada con diferentes flujos a los procesos de globalidad, sus formas de organización se fragmentan espacialmente y se territorializan localmente. La sociedad regional y local es uno de los principales actores sociales que pueden promover el desarrollo en forma más equilibrada y equitativa.

Es interesante analizar cual es la aplicabilidad de una comunidad como una descripción de lo que son las organizaciones, así como también de un modelo potencial para pensar en la emancipación en las organizaciones. Una organización que puede ser el tipo ideal de comunidad es descrita por Parker como "organidad" basada en especulaciones acerca de una neoburocracia utópica pensada como un experimento para mostrar que tan lejos puede ir la comunidad en las ideas de las organizaciones, no como una alternativa de trabajo comunitario de la burocracia. La "organidad” propuesta se basa en la membresía unitaria y su afiliación provee identidad al individuo.

Los individuos encuentran siempre los medios en los espacios nacionales y transnacionales para expresar y manifestar sus propios intereses. La categoría de membresía de la organización se subordina a otras potenciales afiliaciones del lugar de trabajo con relaciones extendidas de entretenimiento. La división espacial entre el trabajo público y el hogar privado tendrá poco sentido y se minimizan la estructura de las relaciones jerárquicas y laterales. La organización no especifica ni predefine las relaciones entre sus miembros ya que se asume la consensualidad, minimizando la diferenciación interna mediante un sistema de recompensas igualitariamente justas y asegurando un alto grado de armonía normativa y mediante el reforzamiento de una socialización continua.

Poco crédito se da al carácter experto y especialista de la administración social y la burocracia en particular, dependiente de personal equipado con experiencia técnica y capacidades profesionales que no son tan trasparentes al escrutinio público, ni tampoco afectas a la voluntad popular (Meredyth, 1997; Minson, 1993; Hunter, 1994) Debe también tener una dimensión ética debido a la función representativa de la administración en la sociedad. Cualquiera que sea el tipo de control solamente tiene que ver con las funciones del oficial administrativa que se relaciona con esa ética, porque no todas las obligaciones de los oficiales caen dentro de este campo.La globalización económica requiere de reacciones rápidas en la mayor parte de la administración a las demandas de los agentes económicos, la burocracia administrativa encuentra difícil abandonar los viejos hábitos que crean bloqueos, desaniman a inversionistas y resulta en pérdidas de utilidades o competitividad para ciertas empresas. Ya que las empresas nacionales y locales carecen de los medios para competir en igualdad de términos con el capitalismo transnacional, tienen pocas posibilidades de elección que no sea otra que convertirse en los socios junior locales.

Ya los trabajos de Ouchi (1981), Peters y Waterman (1982) y Deal y Kennedy (1988), rechazaron el lenguaje racionalista burocrático y la administración científica, argumentando que el éxito organizacional se gana mediante una nueva forma de pensamiento acerca de las organizaciones. Ouchi afirma que la "organidad" es un arreglo que voltea de arriba hacia abajo a la organización burocrática. Es tal vez un modelo ideal para las organizaciones pero más viable en comunidades grandes y autosuficientes, en donde las personas crean un sentido de identidad. En las comunidades se expresan la pluralidad de las identidades. Esta pluralidad de identidades manifiestan sus propios intereses en los diferentes medios espaciales locales, nacionales y transnacionales. La organización pretende ser la expresión de las identidades colectivas de los miembros.

El éxito económico de las organizaciones estadounidenses, de acuerdo a estos y otros autores, está determinado por la capacidad de dichas organizaciones para transformarse en un tipo de comunidades. Las organizaciones son potencialmente comunidades unitarias y por lo tanto pueden desarrollar un cálido comunitarianismo organizacional en vez de una maquinaria burocrática deshumanizada, a pesar de que uno de los problemas del comunitarianismo es que define una vida significativa como aquélla en que se ejercita una menor libertad. La expansión económica, el crecimiento y la subversión de la autoridad burocrática quedan relacionadas estrechamente. La administración y la cultura burocrática no están suficientemente bien establecidos y asimilados por la población y los oficiales del servicio público.

Un sentido de comunidad y membresía de una organización son divisibles analíticamente. Así las organizaciones no solamente son culturas, sino también son comunidades, uno de los recursos que usamos para construir los sentidos de la identidad. Los sentidos de comunidad relacionadas con el trabajo no son exclusivas ni tampoco puede reproducir otros sentidos de identidad de la comunidad. La afirmación de la identidad comunitaria constituye uno de los principales obstáculos al avance del proyecto hegemónico globalizador, por lo que su estrategia principal es fraccionar todo poder que se oponga a sus intereses a fin de poder manejar en forma separada las demandas de acuerdo a las identidades. La lógica del sistema hegemónico es inversa al protagonismo de lo colectivo, dando mayor énfasis a las políticas y estrategias individuales.

Pero una teoría y una política que niegan la importancia de un sentido de identidad comunitaria pueden ser contraproducentes para la tolerancia de las diferencias entre sus diversos miembros. Las formas de organización comunitarias pueden ser menos efectivas en sociedades modernas, multiculturales, con mayor desigualdad económica. En este sentido, concluye Parker (1998) el Estado-nación no es un modelo de promoción de la emancipación humana. Por más de dos siglos, el Estado-nación ha sido el promotor del desarrollo, y todo giraba en torno a esta entidad. Las fuentes de información al igual que las industrias eran nacionales. Los Estados-nación erigían barreras para detener el avance de la intervención foránea.

No obstante, la extensión lateral de las relaciones sociales y económicas intensifica las presiones hacia una mayor autonomía e identidad cultural de las localidades. El mercado es una construcción social que operacionaliza relaciones sociales. La autonomía local se asume cuando los ciudadanos están preparados para juzgar las acciones de los gobiernos locales y para exigirles el cumplimiento de sus responsabilidades en las decisiones de competencias ante la comunidad. La inviabilidad e incapacidad de los gobiernos municipales para alcanzar y mantener la gobernabilidad puede ser alcanzada mediante el desarrollo de redes voluntarias e informales de solidaridad en programas de participación local, de tal forma que se mantenga un equilibrio entre gobernantes y gobernados

A pesar de que los procesos de globalización económica presionan a la apertura de las economías locales, es en este sentido que las localidades con actividades económicas semi-autónomas son consideradas como sistemas semi-cerrados. El Federalismo ha propuesto diversas fórmulas de autonomía territorial que han sido adoptadas por diversos Estados-nación como medios para dar acomodo a grupos étnicos minoritarios, como los señalados por Kymlicka (2000), las “naciones sin Estado” y la “gente indígena”, los mismos que están tratando de reconstruir su identidad. Con la excepción de derechos minoritarios constitucionalmente protegidos, ningún actor político está equipado con el poder de veto.

Las comunidades indígenas se resisten a los procesos de homologación/destrucción de sus formas de vida cultural y social, por lo que su movimiento es de rebelión para lograr autonomía política y cultural. De acuerdo a Cabanellas (1979:423), la autonomía política se refiere a la potestad que tiene el municipio para elegir sus propias autoridades y para dirigir sus asuntos de acuerdo a sus propias leyes. El Federalismo permite la creación de unidades políticas regionales controladas por grupos nacionales minoritarios.

Las naciones sin Estado son naciones que no tienen un Estado en el que su grupo étnico sea mayoría, que comparten un Estado con otras naciones, pero que tuvo o trató de tener un Estado en el pasado. Por diversas razones, en algunos casos se da origen a la existencia de Estados multinacionales cuando existen acuerdos voluntarios entre dos o más grupos étnicos nacionales para dar forma a una federación. Las “gentes indígenas” son aquellos pobladores que originalmente poseían las tierras, pero que fueron quitadas o tomadas por la fuerza o a través de tratados por pobladores posteriores que las incorporaron a Estados gobernados por personas considerados como extranjeros.

Probablemente ningún otro sector de la población de Latinoamérica más desigualdades e injusticias que las gentes indígenas de la región. Durante los últimos cinco siglos, las gentes indígenas de Latinoamérica han sufrido casi todas las indignidades y abusos imaginables. Desde la conquista europea de la región, la sociedad latinoamericana se ha basado en la maximización de la explotación laboral entre las líneas étnicas y el trajo diferencial de los grupos étnicos tanto por el capital como el Estado han creado una compleja estructura de ethnoclases (Harris, 1997).

Relaciones paternalistas, autoritarias y clientelistas de subordinación entre las elites locales y las masas a los niveles nacionales y subnacionales han ido de la mano con la subordinación de las sociedades latinoamericanas a las elites externas coloniales y neocoloniales interesadas en la explotación de los recursos naturales, trabajo y capital de estas sociedades. Relaciones paternalistas, autoritarias y clientelistas de subordinación entre las elites locales y las masas a los niveles nacionales y subnacionales han ido de la mano con la subordinación de las sociedades latinoamericanas a las elites externas coloniales y neocoloniales interesadas en la explotación de los recursos naturales, trabajo y capital de estas sociedades.

Sin embargo, a pesar de las condiciones económicas, sociales, etc., hay posición y resistencia al mantenimiento de la estructura de ethnoclases existente de un creciente número de organizaciones, incluyendo los nuevos movimientos sociales organizados. Las gentes indígenas tienen generalmente ocupado el más bajo nivel de esta estructura de extrema desigualdad económica y social y hasta muy recientemente han estado excluidos o marginados del proceso de la política. El cuadro general es uno de un muy pequeño grupo de dueños de la tierra quienes poseen grandes extensiones de tierra.

Hay que distinguir las federaciones multinacionales que dan respuesta al acomodo de los diversos grupos plurales etnoculturales que desean retener autonomía y formas de gobierno propio, de aquellas federaciones cuyas unidades federales eliminan la existencia de los grupos minoritarios. Esta eliminación se da mediante diversos mecanismos de control de derechos y que no acepta una autonomía territorial donde se les permita establecer sus propias instituciones políticas, económicas, sociales, culturales, etc. La identidad de “lo público” es el limite de las instituciones políticas y del Estado, aunque se entiende que también comprende las discusiones y debates que van más allá del sistema político. Lo publico hace referencia al “espacio para la discusión de los intereses generales y la apelación de los valores.

Estos cambios implican una redefinición del Estado-nación tradicional por el de Estado multinacional. El concepto de Estado-nación es reemplazado por una nueva forma que Kymlicka denomina “federaciones multinacionales” . Constituyen un modelo de Estado en el que las minorías nacionales son federadas al Estado a través de algunas formas de autonomía territorial, en el que se delinean fronteras internas y se distribuyen poderes de tal forma que aseguran a cada grupo nacional su capacidad para mantenerse por sí mismo como una cultura societal distinta y autogobernada.

Las federaciones multinacionales como forma de gobernabilidad manejan los conflictos que surgen entre las diferentes identidades y sus diversos intereses económicos y otorga un mayor grado de libertad a sus ciudadanos. La transformación del capital social tiene relación con los cambios a niveles sociales y con los cambios en la identidad de los individuos. Los intereses han sido redefinidos en su ámbito espacial nacional para pasar a los espacios global, regional y local.

Esta forma de gobernabilidad ha demostrado manejar apropiadamente los nacionalismos, pero hasta ahora reducen pero no han logrado eliminar los movimientos separatistas totalmente de la agenda política. Su fundamento radica en la correlación existente entre democratización y nacionalismo minoritario. Con la excepción de derechos minoritarios constitucionalmente protegidos, ningún actor político está equipado con el poder de veto. Los grupos minoritarios autogobernados usan su propio lenguaje y símbolos en sus instituciones y constituyen el grupo dominante en su territorio autónomo y autogobernado.

Por su participación y contribuciones, comparado con los beneficios que reciben de la federación multinacional, se reduce la presión para la separación. Sin embargo, los beneficios de un federalismo democrático se deben aceptar los planteamientos de separación que formulen los diferentes actores políticos y someterse al mandato democrático. Tanto los actores políticos estratégicos, como los económicos y los sociales ejercen influencia a través de las estructuras de poder a favor de las decisiones que benefician sus propios intereses. Las ilusiones acerca de los bajos costos de cooperación pueden prevalecer. Los grandes actores pueden iniciar acción y subsidiar otros participantes. Los actores políticos que persiguen la estrategia de consolidación apuntan a la excesiva polarización del proceso político, mientras que aquellos que descansan en puntos adicionales del veto experto no están obviamente satisfechos con el resultado de la toma de decisiones democrática en una escala más general.

Lo que se requiere es de actores políticos que en un marco institucional del Estado, observen comportamientos acordes a una cultura política democrática y por lo tanto, actúen en forma congruente con los valores democráticos y de justicia social. Las instituciones duran un largo período de tiempo mientras que los intereses de los actores políticos pueden cambiar más rápidamente. En esta forma, se filtran a través de las percepciones del medio ambiente de los actores políticos. De acuerdo a Lechner (1999:22) la política democrática “no es sólo una cuestión de procedimientos e instituciones o de quiénes y cómo deciden; la política democrática tiene que ver igualmente con las condiciones sociales e históricas en los que estos procesos tienen lugar”.

El federalismo democrático, se asume, trabaja mejor cuando se permite y se acepta la legitimidad de las manifestaciones y movilizaciones políticas que buscan la separación. El federalismo no trabaja cuando se asume que la separación no es aceptada por el Estado y por lo tanto, no se toleran las movilizaciones. Estas movilizaciones políticas aseguran una mayor justicia etnocultural.

Sin embargo, el objetivo de establecer una sociedad sin grandes negocios y sin grandes gobiernos ha sido olvidado por una política económica y social que se desarrolló desviándose hacia un control de una elite que comanda desde lo más alto de la pirámide económica y que controla diferencialmente el acceso a los recursos basados en el conocimiento. El conocimiento es ahora un recurso más importante que el capital y las materias primas que profundiza o estrecha las brechas del desarrollo entre los países. La globalización del conocimiento produce grandes beneficios en la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos del mundo más desarrollado. No puede limitarse a la acción única del mercado la distribución de activos basados en el conocimiento.

El riesgo que se corre ha sido ya señalado por la Comisión para América latina y el Caribe (Cepal): “Un mundo futuro dividido entre informatizados y no informatizados será tal vez más contrastante que la división que estamos superando entre alfabetizados y analfabetos. Reproduciría brechas tanto en las capacidades productivas como en la posibilidad del ejercicio de la ciudadanía”. La complejidad de la realidad social de Latino América Contemporánea es quizás pensada como una complejidad híbrida de ideologías, prácticas y condiciones de la premodernidad, modernidad y postmodernidad.

Así pues, resulta obvio que los ciudadanos que integran la nueva sociedad del conocimiento deben estar vinculados entre sí y con las diferentes formas de interpretación de la realidad que desean controlar. La sociedad del conocimiento se fundamenta en la flexibilidad de los flujos que proporcionan las redes locales, nacionales y globales El ciudadano considerado como sujeto de derechos y obligaciones, considerado en forma individual o colectivo, actúa con personalidad propia o como parte de una entidad institucional.

Una combinación de relaciones de mercado y relaciones de "clan", estas últimas al estilo de la influencia japonesa, basada en una filosofía de cuidado y socialización de empleados en objetivos que son comunes y empleo de por vida, parece ser una forma adecuada para el rescate de la burocracia. En un clan a cada individuo se le dice afectivamente hacer lo que la persona quiere, mientras que en un mercado a cada individuo se le pide perseguir intereses egoístas. Sin embargo, estos dos mecanismos de gobernabilidad realizan el potencial humano y maximizan la libertad humana porque no constriñen la conducta (Parque, 1998) Finalmente, poco énfasis descriptivo se ha puesto en el logro de aquellos aspectos que forman parte del dominio de lo social (Doncelote, 1991)