BIBLIOTECA VIRTUAL de Derecho, Economía y Ciencias Sociales


TERRITORIO Y POBLACIÓN

Fabricio Vázquez

 

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El sistema ganadero

La producción ganadera del Chaco toma fuerza al finalizar la Guerra del Chaco cuando se crean las primeras haciendas en la zona Sur de la región, manteniéndose la misma como una de las más productivas pero con el déficit de acceso al mercado nacional por la inexistencia de una buena red vial y de puentes entre ambas regiones. La construcción de la ruta Transchaco en los años ’60 y, posteriormente de los dos puentes que enlazaron a ambas regiones, generó nuevas implantaciones y mejoró el sistema productivo y comercial de las existentes.

Los colonos menonitas asentados en el Chaco central comenzaron con la cría de ganado para el mercado asunceno, aunque en la década de los ’80 se reconvirtieron.  Los menonitas, que dan nombre a las colonias en las que se asientan en el Paraguay, descienden de los colonos de religión protestante (anabaptistas) llegados al Chaco en 1927 y luego también a la región Oriental en la década de 1940. La denominación ya no es operativa pues hoy, más que una comunidad religiosa, se constituyen en modernos y prósperos productores agrícolas, ganaderos e industriales integrados al sistema nacional e internacional y en constante expansión y ascensión social. Esta nueva posición no niega las bases confesionales de su cultura pero enfatiza el carácter socioeconómico de su rol en la región más que el religioso, aun cuando el proceso de integración de esta comunidad a la sociedad nacional amerita investigaciones de mayor alcance.

Este producto mantiene las propiedades de la leche sin refrigeración, lo que resulta en una amplia aceptación y demanda especialmente en las zonas rurales y en el Chaco, cuyas condiciones climáticas no favorecen la circulación de alimentos perecederos. Además de implantarse en el mercado lácteo, antes incipiente, a través de marcas que se convirtieron en emblemáticas del Chaco central y de los productores menonitas, la leche y sus derivados fueron, durante los años ’80 y ’90, los productos que mejor permitieron la sustitución de importaciones originarias de Argentina. La emergencia de la producción e industrialización de la leche del Chaco central y sus derivados (yogurt y quesos de diversos tipos), contribuyó al cambio de hábitos en el consumo de este rubro en todo el país, notándose el paulatino abandono de la leche en polvo proveniente de Argentina y el aumento de la producción nacional con la tecnología “larga vida”, desarrollada por la empresa Tetra Pack. Así mismo, aumentó también el consumo de leche cruda en la misma medida del avance de la electrificación del interior del país y de las zonas urbanas y rurales que fueron beneficiándose de la infraestructura básica y la posibilidad de contar con refrigeradores domésticos para el mantenimiento de los productos perecederos. Sin embargo, la leche “larga vida” se apropió de gran parte del mercado metropolitano por sus estándares de calidad, desplazando en mucho a la leche cruda. Además, la multiplicación de productos lácteos favoreció a las industrias del Chaco que pudieron incorporar valor agregado a esa materia prima.

Por su parte, en la región Oriental y durante el mismo periodo 1980-2000, el espacio agrícola se transformó notablemente pasándose de una estructura campesina minifundista, con producción casi exclusivamente de autoconsumo, a la emergencia de una agricultora empresarial paralela con fuerte orientación al mercado y la exportación, lo que ocurrió de manera coincidente con el proceso de expansión de la frontera agrícola y la canalización de los flujos nacionales en dirección Oeste-Este y de la colonización brasileña en sentido contrario.

Este proceso produce su impacto en la producción láctea de la región Oriental, donde la ganadería destinada a producir leche cede su espacio a la agricultura debido a los márgenes superiores de rentabilidad de esta última. El descenso de la producción de leche y la casi nula industrialización de la misma en esta región, permitiría al Chaco central ocupar ese espacio y lograr una expansión aun mayor.

El avance tecnológico, genético y de manejo del ganado en el ámbito menonita hizo progresar la productividad de vacas lecheras, pasándose de un promedio de producción inicial de 274 litros por año por animal a 452 litros en el año 1980; a 1.337 en la década de los ’90 y a 2.238 en el año 2000.

Sin embargo, la última década, 1990-2000, no ha sido muy exitosa para las cooperativas del Chaco central, debido principalmente a la crisis económica nacional que tuvo efectos directos sobre el consumo de leche. Por esta y otras razones, las cooperativas comenzaron a exportar sus productos al mercado internacional siendo Bolivia el principal, aunque con volúmenes muy bajos. El proteccionismo brasileño impidió por un tiempo el ingreso de productos del Chaco central a su mercado. La sumatoria de dificultades, tanto productivas por sucesivas sequías como comerciales, fundamentalmente por la crisis económica nacional, desencadenó una serie de transformaciones económicas, sociales y territoriales en toda la región.

El declive de la producción láctea representa un periodo de crisis del modelo menonita chaqueño que, obligado a buscar nuevos mercados y rubros, encuentra en la producción ganadera de carne una nueva oportunidad productiva con proyección internacional, relacionada directamente con las crisis europeas provocadas por la aparición de la enfermedad de la “vaca loca”. Surgen de esta forma nuevos nichos comerciales mundiales para la producción e industrialización ganadera, que serán aprovechados no solamente por los ganaderos del Chaco central sino también por los del Sur, así como por los de las zonas ganaderas de la región Oriental.

En términos comparativos, el Chaco posee algunas ventajas sobre la región Oriental siendo la principal el costo de la tierra, muy inferior en el Chaco. Además, las estancias del Chaco son más seguras que las de la región Oriental que sufren de ocupaciones de campesinos autodenominados “sin tierra” y del robo de animales. En la macro región Mercosur también ha aumentado la producción de carne para la exportación con la apertura, relativamente obligada, tanto de Europa como de América del Norte así como de varios países emergentes. De esta forma, diversas regiones en cada uno de los países del Mercosur comenzaron a optimizar y estandarizar los requerimientos sanitarios y de manejo mediante la trazabilidad, requisito indispensable para conquistar nuevos mercados.

En ese contexto, los productores menonitas del Chaco central mejoraron la producción ganadera para cubrir tanto las demandas internas como las externas. Las transformaciones sociodemográficas y económicas operadas en este periodo histórico, 1980-2000, alteraron profundamente los hábitos culturales de una población cada vez más urbana y concentrada en la región metropolitana.

Una de las innovaciones en los hábitos culturales y de consumo es la multiplicación y expansión de los supermercados, modificando el sistema de distribución tradicional de la carne para consumo local, que se realizaba mediante carnicerías barriales, mientras que en la actualidad se lleva a cabo en su mayor parte en los supermercados. De esta forma, la “supermercadización” del circuito comercial de la carne, de por sí consumidora de grandes volúmenes de dicho producto, incidió negativamente no solo en los niveles de venta de las carnicerías barriales sino también en la de los productores que las abastecían caracterizados por integrar sistemas productivos rudimentarios y de escasas infraestructuras de higiene, prácticas que se volvieron cada vez menos toleradas por los consumidores.

Internamente las colonias menonitas fueron obligadas a implementar algunas modificaciones a sus sistemas productivos y organizativos que, aunque exitosos en el periodo de auge de la leche, exigía cambios y nuevas inversiones para la producción e industrialización de la carne. A diferencia de la producción de leche, la actividad ganadera produce un consumo mucho mayor del recurso tierra lo que generó una expansión de las colonias mediante la compra masiva de nuevas superficies disponibles en los alrededores o en zonas alejadas, pero potencialmente fértiles. Así mismo, el crecimiento demográfico obligó a las cooperativas a comprar más tierras para los productores jóvenes que no dispondrían en el futuro de tierras suficientes en sus respectivas fincas familiares.

El aumento del “stock” y de la venta de ganado vacuno llevó a cada una de las cooperativas menonitas del Chaco central a diseñar diferentes estrategias territoriales de industrialización. Así, la Cooperativa Chortitzer decidió construir un moderno frigorífico en la misma región en tanto que la Cooperativa Ferheim lo hizo en los alrededores de Asunción. El conjunto de situaciones, tanto locales como regionales y mundiales, ha sido el origen de las profundas transformaciones territoriales ocurridas en el Chaco.

La lenta transición de la agricultura y la ganadería lechera a la ganadería para producción de carne, se percibe en las estadísticas. El cuadro 14 muestra el crecimiento de la cantidad de animales entre 1991 y 2003, siendo el departamento de Boquerón el de mayor incremento en ese período. La mayoría de las explotaciones activas de este departamento se sitúa en la zona de las colonias menonitas. En los demás departamentos se nota un débil crecimiento quizás debido a que las explotaciones se caracterizan en los mismos por la práctica de producción extensiva. No obstante, el departamento de Alto Paraguay habría experimentado un fuerte crecimiento en el periodo 2004-2005, cuando los nuevos inversores brasileños comenzaron a instalarse con mayor intensidad.

Por su parte, los ganaderos paraguayos de la zona Sur del Chaco, actores importantes dentro del sistema, fueron los primeros en insertarse en los mercados nacionales e internacionales ya que tenían un mejor conocimiento del circuito comercial, especialmente el asunceno. Varios productores pecuarios de la zona Sur del Chaco fueron introduciendo mejoras sustanciales en la calidad genética de los animales y sobre todo en el manejo productivo. Sin embargo, los menonitas del Chaco central y los ganaderos de la zona Sur no son los únicos actores del sistema productivo en la región, ya que vieron aparecer a un nuevo grupo de inversionistas ganaderos que comenzaron a instalarse hace más de una década en la zona fronteriza Este del Chaco: los brasileños.

Este grupo está compuesto por poderosos y experimentados ganaderos provenientes de los estados brasileños de Sao Paulo y Mato Grosso quienes, ante la alta demanda del mercado mundial de la carne que afecta también a la demanda interna del Brasil, decidieron implantarse en el departamento de Alto Paraguay buscando nuevas tierras para la producción ganadera y aprovechando la diferencia de precios, ya que las mismas cuestan en promedio 220 dólares por hectárea en el Estado de Mato Grosso mientras en el Chaco paraguayo oscilan entre 5 y 11 dólares por hectárea. La gran diferencia de precio fue una invitación tácita a ocupar y explotar un territorio que nunca fue atendido por el Estado paraguayo y que, por el contrario, marginó siempre a importantes centros económicos y sociales del país. Con estas características, la instalación de nuevas haciendas de brasileños se realizó sin inconveniente alguno pues el aparato gubernamental no contaba con los recursos para dirigir el desarrollo de la zona que, en poco tiempo, se convirtió en una región productiva brasileña en territorio paraguayo, estimándose que el 90% de las tierras del departamento de Alto Paraguay son de propiedad de ganaderos de esa nacionalidad. Como consecuencia de las actividades productivas de los nuevos actores, se vivieron modificaciones ambientales, económicas y culturales que transformaron el paisaje y los recursos naturales en esa región y produjeron la integración de una zona antes marginada a los procesos productivos regionales, conectándola al sistema mundial de la carne. El modelo productivo de los ganaderos brasileños en Alto Paraguay se distingue por su ausentismo, ya que los propietarios viven en Brasil y dejan la administración de sus haciendas a cargo de trabajadores brasileños que viven y trabajan en el país, por lo general en contravención con las leyes migratorias y laborales.

Otro aspecto fundamental para entender la producción ganadera brasileña en esta región es el desmonte intensivo y los consecuentes daños ambientales producidos bajo la fuerte presión de la demanda de carne en Brasil y en el mundo.

Al igual que el sistema productivo de la soja en la región Oriental, también pilotada por empresas brasileñas, los ganaderos del vecino país instalados en el Chaco no realizan inversiones ni generan desarrollo local ni regional; sin embargo, obtienen importantes ingresos por la actividad productiva a costa de los recursos naturales del país y de los graves problemas ambientales ocasionados, como fue detectado recientemente por la Secretaría del Ambiente del Paraguay. El poder económico de los mismos hace que acaparen en poco tiempo grandes superficies de tierra, generando especulaciones con el precio de las mismas. Se estima que el 90% de la superficie del departamento de Alto Paraguay está bajo el dominio de los ganaderos brasileños, quienes transportan su producción hacia el Brasil mediante embarcaciones con las que cruzan el río Paraguay.

De esta forma, los actores de la ganadería chaqueña, paraguayos del Chaco central y Sur, y brasileños del Chaco Noreste, se disputan la expansión, el control territorial y la vitalidad económica en una región en proceso de profundas transformaciones productivas, culturales y territoriales. Ante la falta de presencia física del Estado paraguayo para ordenar y administrar los procesos de desarrollo en esta gran región, los actores privados implementan distintas estrategias productivas y comerciales generando crecimiento económico con desarticulación territorial, además de afectar un ecosistema frágil. El Chaco se integra entonces a los mercados nacionales, regionales y mundiales de la carne sin crear desarrollo social, especialmente en la zona fronteriza del departamento de Alto Paraguay. En pocos años el inhóspito territorio chaqueño se convirtió en un espacio deseado por múltiples actores económicos, quizás porque es una de las últimas grandes áreas geográficas vacías del continente sudamericano, integrándose lentamente al sistema productivo mundial. Como mencionamos anteriormente el último actor en implantarse en la región ha sido la Iglesia de la Reunificación Universal o Secta Moon.

La construcción del puente entre Carmelo Peralta, en Paraguay, y Puerto Murtinho, en Brasil, además de la creación de los corredores bioceánicos que conectarán varias regiones, son consideradas como infraestructuras de comunicación que producirán el desarrollo de las regiones atravesadas y darán vida a las economías locales.

Dos problemas graves afectaron al sistema económico ganadero del Chaco en los últimos años: las prolongadas y recurrentes sequías que obligaron, en algunos casos, a desplazar los animales a la región Oriental y la aparición de la fiebre aftosa, enfermedad que desencadenó el cierre temporal de varios mercados internacionales.

Mapa N° 14. Los Chacos


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