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J.M. KEYNES, EL PROFETA OLVIDADO

Mario Guillermo Gómez Olivares

 

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4.4.4. El empleo y la insuficiencia de la política monetaria: liquidity trap y tasa de interés positiva.

El problema que surge es el de la determinación de la oferta monetaria. Si la autoridad monetaria controlase fácilmente la tasa de corto plazo, sea porque las agentes estén convencidos de que en el corto plazo no existirán alteraciones, sea porque las pérdidas de capital sean pequeñas en comparación con el ingreso corriente, la tasa de largo plazo podrá ser más tenaz una vez alcanzado un cierto nivel, pues el público puede considerarla insegura, apoyándose en la experiencia transmitida y en las expectativas presentes en relación a la futura política monetaria, o aun porque el método convencional sea compatible con una considerable estabilidad en los negocios, en relación se pudiera confiar en la permanencia e continuidad de la convención.

De este modo, una política monetaria que el público considere experimental o fácilmente sujeta a modificaciones, podrá no conseguir su objetivo de reducir substancialmente la tasa de interés de largo plazo, porque la demanda especulativa podrá inclinarse a aumentar casi sin límite en respuesta a una caída de la tasa de interés abajo de un cierto nivel. Contrariamente, la misma política podrá tener éxito fácil si la opinión predominante la considerar razonable, practicable y orientadora del interés del público, basada en una convicción fuerte y promovida por una autoridad que no corra el riesgo de ser substituida.

Aunque sea evidente, para Keynes, que la tasa de interés es un fenómeno psicológico, esta puede no estar en equilibrio a un nivel inferior al de pleno empleo, pues en ese nivel existirá un estado de inflación real, en el cual la demanda de moneda, por el motivo ingreso, irá absorber las cantidades siempre crecientes de efectivo. En ese sentido, la tasa de interés deriva en un fenómeno convencional, porque su valor real es en grande parte influenciado por la opinión que prevalezca sobre su valor futuro. Cualquier nivel de la tasa de interés que sea acepte como duradero, será probablemente duradero, mismo que este sujeto las fluctuaciones en torno del normal esperado en una sociedad en mudanza.

Pero si fluctuar a un nivel demasiado alto para conseguir alcanzar el pleno empleo, en particular cuando el aumento de M1 fuese mayor al aumento de M, la tasa de interés subirá e viceversa. Designadamente, si prevalece la opinión de que el ajuste de la tasa de interés será automático, de forma a que se crea que el nivel establecido por la base convencional sea una razón más fuerte que el propio convencionalismo, suponiendo que la cantidad de moneda mude, cuando el banco comprar títulos (creación de moneda).

Una subida de los precios de los ´consols‘ equivale a una disminución de las tasas de interés, lo que estimula la inversión y se repercute en el motivo ingreso y en el motivo precaución, tendiendo ambos los motivos a hacer con que la preferencia por la liquidez aumente con una reacción en el precio de los ´consols‘‘. Pero, observa Keynes, no existe solo una situación en la cual los precios crezcan proporcionalmente, existe cuando hay más output y entonces el equilibrio con más moneda implica una tasa de interés menor y un ingreso real mayor.

No se puede decir que el público y las autoridades están mentalmente asociadas a la vigencia de una tasa de interés inadecuada a un nivel óptimo de empleo: “The difficulties in the way of maintaining effective demand at a level high enough to provide full employment, which ensue from the association of a conventional and fairly stable long-term rate with a fickly and highly unstable marginal efficiency of capital, should be, now, obvious to the reader” .

Las dificultades que resultan de una política monetaria que no consigue, no puede o no quiere, hacer con que la tasa de interés de largo plazo disminuya hasta el punto en que la eficiencia marginal del capital incentive la inversión, son un obstáculo a la creación de una demanda efectiva compatible con el pleno empleo. Esas dificultades comienzan a ser señaladas si consideramos el equivoco que provoca la tasa de interés convencional de largo plazo que se sitúa demasiado arriba de una eficiencia marginal del capital muy inestable y movediza.

La recomendación keynesiana es la de mantener una base convencional nueva y sólida que permita a la opinión pública de adecuar su preferencia por la liquidez, aquella que sea compatible con el pleno empleo, a través del incentivo provocado por informaciones creíbles, y, por medidas destinadas a establecer el restablecer el estado de confianza . La opinión de Keynes es de que, en cualquier situación dada de expectativas, el público revela una inclinación a conservar más moneda de lo que es necesario a fin de satisfacer, sea por el motivo de transacción, sea por precaución, una pose real de moneda en una magnitud que depende de los términos en que la autoridad monetaria esté dispuesta a crear liquidez.

De acuerdo a la cantidad de dinero creada por la autoridad monetaria existirá, caeteris paribus, una determinada tasa de interés para deudas con diferentes vencimientos. Existe así, cree Keynes, una relación especial entre las alteraciones en la tasa de interés bancario r y las alteraciones en la cantidad de dinero M, basado en el hecho simple de que el sistema bancario y la autoridad monetaria negocian con dinero y deudas y no con activos o bienes de consumo.

La relación entre el complejo de tasas de interés y la cantidad de dinero seria directa, si la autoridad estuviese dispuesta, en cualquier sentido, a negociar en términos definidos las deudas de cualquier vencimiento, o aun, si estuviese dispuesta a nego-ciar deudas de riesgos variables. El complejo de tasas de interés seria simplemente una expresión de los términos en que el sistema bancario estuviese en la disposición de adquirir o se deshacer de deudas. La cantidad de moneda seria el montante existente en la pose de los individuos de acuerdo a sus preferencias en el control de la liquidez o renunciar a esta, es decir al trueque de una deuda en las condiciones indicadas por la tasa de interés de mercado.

Pero la autoridad monetaria no está dispuesta, por regla general, a negociar con facilidad deudas de cualquier vencimiento. En la práctica, se concentra sobre las deudas de corto plazo y deja que el precio de las deudas de plazo más largo se some-tan a la influencia tardía e imperfecta de las reacciones procedentes del precio de las primeras.

Para se poder aplicar esta teoría a un caso concreto, advierte Keynes, deberá tomarse en consideración la influencia que ejerce el precio real y prospectivo de corto plazo sobre los títulos de largo plazo, pudiendo establecerse un conjunto de limitaciones a la habilidad con que la autoridad monetaria establece cualquier complejo de tasas de interés dado, para deudas de diversos plazos y riesgos: i) existen limitaciones que emergen de la práctica de la autoridad monetaria al restringir las operaciones a títulos de tipo particular; ii) existe la posibilidad de que, así como la tasa de interés podrá haber bajado hasta cierto nivel, la preferencia por la liquidez pueda tornarse absoluto, en el sentido en que todos prefieran mantener efectivo conservar una deuda. En ese caso, la autoridad monetaria pierde el controlo de la tasa de interés ; iii) en el caso de ruptura completa de la estabilidad de la tasa de interés, pues la función de liquidez se mueve en cualquier dirección, producto de la perdida de la confianza en el valor de la moneda o de los títulos; iv) la opción de hacer bajar la tasa de interés, cuando esta es suficientemente baja, pone en riesgo los costos de ar-bitraje entre prestamista y agente emprestador, a margen de riesgo que el prestamista exige por arriba de la tasa de interés pura. Así, la tasa a pagar por el prestatario baja más lentamente que la tasa de interés en el sentido puro.

Establecida la relación entre la tasa de interés y la preferencia por la liquidez, entre la tasa de interés y la cantidad de moneda, entre las expectativas de la tasa de interés y las posibilidades de la política de la tasa de interés, todo el problema está en saber por que la tasa de interés monetaria de largo plazo es persistentemente alta, lo que implica esclarecer definitivamente por que las tasas de interés y los salarios nominales son recalcitrantes a la baja.


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