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J.M. KEYNES, EL PROFETA OLVIDADO

Mario Guillermo Gómez Olivares

 

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5.2.3. La crítica monetarista al keynesianismo

La impugnación más grave al programa de Keynes, en términos teóricos, partió de M. Friedman, que como veremos se dirige a la curva supuestamente keynesiana de Phillips. Mismo admitiendo que esta fuese keynesiana, que ella hubiese sido elaborada implícitamente en la Teoría General, la crítica es demasiado parcelar y no refuta el programa de Keynes en sus partes constituyentes. En verdad las posiciones de Friedman y de la escuela de Chicago ganaran amplia aceptación y difusión más allá de los limites académicos, cuando esta crítica correspondió a las urgencias de círculos políticos y empresariales que utilizaran el regreso político de los conservadores en Inglaterra y en los E.E. U.U. para disciplinar el movimiento sindical y revisar el estado de bienestar

M. Friedman concretizó a victoria circunstancial y momentánea de los monetaristas sobre la “ortodoxia keynesiana” suministrando la prueba, de la imposibilidad de mantener el pleno empleo aceptando un crecimiento de los precios más elevado, rechazando la referencia teórica predilecta de los keynesianos- la curva de Phillips- y atacando así las posiciones keynesianas sobre el problema del empleo .

El choque a la incapacidad explicativa de la curva de Phillips se consolidaría suministrando una explicación alternativa convincente sobre ese fenómeno:“(...)in order to explain the apparent tendency for an acceleration of inflation”, cuando se pretendía reducir el desempleo .

Un elemento indispensable para tal propósito es la creencia en la hipótesis de existencia de una tasa natural de desocupación, que Friedman, inspirándose en los estudios de E. Phelps, define como “the equilibrium unemployment ratio”. La tasa natural de desocupación:“(...) is the unemployment at which the actual rate of inflation equals the expected rate of inflation so that the expected inflation rate remains un-changed” .

Esta noción de tasa natural corresponde a la tasa que existe en cada economía, donde sea el mercado de bienes como el mercado de trabajo están equilibrados, de modo que no se produce ni aceleración, ni desaceleración de la inflación . Existe una desocupación natural, la cual es producto de varias situaciones descritas tradi-cionalmente como desocupación voluntaria, que se expresa en una tasa de tres, cuatro, cinco, seis, etc. por ciento.

Segundo Friedman, se busca estudiar la desocupación más allá del desempleo na-tural que puede ser explicado por el impacto de tasas no anticipadas en la demanda agregada nominal, en un mercado caracterizado por “long term labor commitment”, entre el capital y el trabajo. estos compromisos de largo plazo se explican por las di-ficultades en adquirir información sobre las diferentes empleos alternativos por parte de los trabajadores, pero los costos del capital humano específico: “(...) that makes an employe’s value to a particular employer grow over time and exceed his value to other potential employers” .

En la crítica a la curva de Phillips, Friedman constata la existencia de expectativas adaptativas, lo que implica que más temprano o más tarde la política monetaria keynesiana fracasará. Nada cambiará, excepto que el nivel de los precios será en el fu-turo próximo más elevado. Si las expectativas son racionales, solo el engaño como regla política puede provocar algún cambio momentáneo, que más tempranamente será solo un cambio en el nivel de los precios, pues el sistema dejado a si propio con certeza retornará al equilibrio en que existe una tasa de desocupación que es natural. Los mercados se ajustan y los agentes toman decisiones en ese sentido, haciendo cualquier intervención del estado no solamente necesaria e superflua co-mo redundante, excepto al controlo del stock de moneda, que asegura la estabilidad de los precios, condición indispensable para el rentier .

Para explicar en pormenor el problema de la desocupación, Friedman se auxilia en la teoría del Job Search, concediendo mayor coherencia a su explicación, en la me-dida en que la desocupación natural, al ser vista como un problema de los indivi-duos, es susceptible de ser abordado en términos microeconómicos, lo que repre-senta un regreso metodológico al individuo e un virar de espaldas a los agregados keynesianos.

Más allá de las consideraciones anteriores, Friedman distingue entre los efectos de corto y de largo plazo que se producen a partir de un cambio no anticipado en la demanda nominal agregada, reunindose así los ingredientes para el estudio del efecto de una variación no anticipada en la demanda global agregada, estudiando los efectos que se genera cuando prevalecen compromisos de largo plazo en el mercado de trabajo, que es una manera de reintroducir el tema de los salarios rígi-dos y, las expectativas basadas en la información sobre el mercado, el cual se ajusta de acuerdo a las variaciones en la demanda y la oferta en el mercado de bienes cuando la procura se desplaza como producto de un choque monetario o fiscal, no solo a través de los precios como de las cantidades. Se trata de descubrir efectos sobre los compromisos de largo plazo, en la medida que estos tienden a ajustarse en alta. Los compromisos pactos de largo plazo significan que no existe un ajuste instantáneo: “(...) but only a lagged adjustement of both prices an quantities, to changes in demand and supply” .

En una posición estable, de aceleración no anticipada de la demanda nominal agre-gada, los productores piensan que se trata de una situación favorable no esperada, a la cual reaccionan racionalmente, en lo mínimo aumentando su producción, en la perspectiva de aumentar las vendas a un precio que es superior al esperado en el mercado. Correspondientemente, el empresario estará dispuesto a pagar salarios nominales superiores a fin de atraer la mano de obra adicional necesaria al aumento de la producción.

El salario real que interesa al empresario es el salario relativo al precio de su producto, en cuanto que el salario percibido por el trabajador, es el salario que determi-na su poder de compra en relación a los bienes de consumo en general. Los ajustes percibidos se realizan más lentamente, pues el costo de información para todos los productos es mayor comparativamente con la información necesaria para solo un precio. Es decir el proceso toma tiempo. Una variación positiva en el salario nominal es percibida como un crecimiento del salario real, provocando en el trabajador un aumento de su oferta de trabajo, siendo esta percibida por los empresarios como una caída de los salarios reales, precipitando de este modo un aumento de la de-manda de trabajo y d bienes necesarios al aumento de la producción. Los salarios reales, cuando comparados relativamente con la media de los precios futuros perci-bidos, son más bajos, pues la expectativa es de que los costos serán más bajos, pe-ro cuando comparados en términos de los precios medios percibidos en el presente, son más altos.

Una situación errática como esta, una variación positiva superior de demanda agre-gada nominal y de los precios, solo puede ser transitoria, la percepción ilusoria de precios más altos de los costos y más elevados de los bienes acabará por ajustarse a la realidad desapareciendo el efecto del choque inicial.

Los nuevos contratos entre empresarios y trabajadores son inapropiados, el empleo regresará al nivel anterior, se regresa a la tasa natural de desocupación; las fuerzas de mercado, las leyes naturales, prevalecen sobre la acción subjetiva de los agentes económicos. La retórica friedmaniana propone subliminalmente que la noción de ta-sa natural nos da la idea de que contrariando la naturaleza de los equilibrios se violan las propias leyes de la naturaleza; la racionalidad maximizadora es perturbada a través de choques basados en una teoría errada que guía la política económica, fru-to de una política económica perniciosa que desconoce que en el estado natural de equilibrio, se debe verificar que el salario debe ser igual a la productividad marginal del trabajo.

A partir de una situación de equilibrio, una variación de la cantidad de la moneda o una variación de la tasa de interés no provocará necesariamente efectos reales ni en el corto plazo, ni muy menos en el largo plazo. El problema es que pueden existir situaciones, y de hecho existen con frecuencia, en que no se verifica el equilibrio. Los ajustes, en los diferentes mercados, o son viscosos o son inflexibles o no se realizan sin la ayuda externa, como raciocinan los keynesianos, impiden que un ex-ceso de oferta de trabajo sea absorbido en plazos socialmente aconsejables. El pro-pio abordaje monetarista normalmente olvida y es socialmente insensible al efecto del tiempo de ajuste necesario. Toda intervención política presupone la existencia de desequilibrios, ciertamente Keynes no tendría dicho lo contrario.

Cualquier modificación de la demanda efectiva solo podría conseguirse con una re-distribución del ingreso, lo que viola, de acuerdo los neoclásicos, la efectividad del sistema medido a través del óptimo de Pareto. La crítica a la intervención del esta-do, cualquier que sea el medio utilizado, genera conductas erráticas no racionales, si pensamos que de acuerdo a la lógica y racionalidad del sistema, existe una relación natural entre la afectación y distribuición del producto.

La hipótesis de Friedman parte por considerar un aumento de la oferta de trabajo, una modificación del stock existente de mano de obra. Representando la tasa natu-ral un stock, cualquier variación es responsabilidad del desocupado que abandona su estado natural, exigiendo un salario que no corresponde a su productividad mar-ginal. De este modo, la ilusión monetaria (aumento del salario monetario) inducida no genera efectos reales, apenas y solo una modificación en los precios en consonancia con la teoría cuantitativa de la moneda. Entre el trade off phillipiano de la variación de los precios (salarios) y de la desocupación existe una barrera natural de largo plazo que es consistente con las fuerzas reales, o sea, un incremento de la in-flación contra natura, lo que hace con que los precios de mercado permitan:“(...) a less efficient system for coordinating economic activity” .

Las variaciones en la tasa natural de empleo tiene sus causas, de acuerdo con Friedman, en factores demográficas, en el aumento de la oferta de trabajo provoca-da por el ingreso en el mercado de los jóvenes, en el aumento de la demanda del empleo en part time. Estos grupos son extremamente movibles:“(...)shifting more betwen the jobs”...” they tend to experience higher average rates of unemploy-ment” . Visto que existe un aumento de la seguridad en el empleo, de la seguridad social, se concluye que:“(...) workers who lose their jobs are under less pressure to look for other works” .

En consonancia con la teoría del Job Search, las alternativas a considerar dependen de la demanda de información, donde se confronta un salario de reserva con ofertas de salarios superiores. Evidentemente todos aquellos lugares vagos que ofrecen un salario inferior a aquel quedan sin llenar, provocándose un desencuentro temporal entre oferta y demanda originadas por las fricciones en el proceso de demanda de empleo o por las imperfecciones en la información . Friedman afirma que: “Just as the natural rate hypothesis explains a negatively sloped Phillips curves over short periods as a temporary phenomen that will disappear as economic agents adjust their expectations to realite, so a positively sloped Phillips curves over somewhat periods may occur as a transitional phenomen that will disapear as economic agents adjust not only theirexpectation but their institutional and political arrangement, to the new reality, when this is achieved, I believe that as the natural rate hypothesis suggest the rates of unemployment will be largely independent of the averages of inflation, thought the efficiency of the utilization of resources” .

Lo que equivale a decir que existe una tasa de desocupación que es explicada por la conducta voluntaria de los trabajadores, por la oferta excesiva dados los salarios de equilibrio. Toda la argumentación desarrollada tendiente a probar que no es posible una reducción de la desocupación sin provocar a seguir un aumento incontrolable de los precios equivale a decir que :“(...) if the recalculated “optimal” unemployment ra-tio does not changes in the faces of the shift, greater inflation will result than before and the patern will repeat as expectations are continually revised upward: there will occur what is popularly called a “wages price spiral” that is explosives or hyperinfla-tionary in character” .

En esta concepción, la desocupación es un problema que se relaciona con la afec-tación óptima de los recursos, por lo que el abordaje es posible solo desde un punto de vista microeconómico. Los desarrollos que de hecho la teoría del Job Search pro-porciona, apuntan en este sentido, como es reconocido efectivamente, donde hay un claro regreso a la situación pre-keynesiana, lo que permite subrayar que el programa keynesiano nunca propinó una derrota decisiva al programa clásico, corroborando la idea de Lakatos sobre la persistencia de los programas y la tenacidad de los científi-cos.

Siguiendo esta misma tradición doctrinal, una nueva corriente teórica, crítica de modo radical al keynesianismo basándose en una otra hipótesis: la hipótesis de las ex-pectativas racionales. Esta nueva corriente de la teoría clásica asume que las agentes hacen uso el mejor posible de las informaciones limitadas que tiene, que cono-cen la distribución probable objectiva de los futuros acontecimientos. Esta hipótesis adhiere simultáneamente a la teoría del equilibrio, buscando inserir la teoría de los ciclos en el cuadro del equilibrio general. En un regreso a las viejas premisas de la teoría “clásica”, el sistema o se encuentra en equilibrio o tiende para el.

La nueva teoría se propone también explicar las correlaciones positivas entre las re-visiones en el output agregado y los incrementos inesperados en la oferta de mone-da. Si la teoría prevé correlaciones positivas entre la tasa de inflación o oferta de moneda por un lado y el nivel del output por otro, ella afirma que tales correlaciones no pueden describir “trade offs” que puedan ser explorados por la autoridad política. No existe camino posible a ser seguido por la autoridad, de modo sistemático y acti-vo, a fin de obtener una tasa de output que en media sea superior a la del ciclo económico.

En la teoría de la nueva escuela clásica, las perturbaciones en la demanda agrega-da, conducen a una correlación positiva entre cambios inesperados en el nivel agre-gado de los precios, y revisiones en el output agregado al nivel planeado previamente. La idea central de las explicaciones basadas en el equilibrio sobre el ciclo económico, es que las fluctuaciones económicas emergen cuando los agentes reaccionan a los cambios inesperados en las variables que afectan sus decisiones. Estas explicaciones limitan ampliamente la capacidad de la política gubernamental de compensar los cambios iniciados, pues el gobierno debe ser capaz de hacer prever los “shocks” invisibles a los agentes, pero al mismo tiempo debe ser incapaz de revelar la información avanzada.

Por otro lado, la política gubernamental pro cíclica debe ser ella misma no previsible a los agentes privados, pero al mismo tiempo debe estar correlacionada sistemáti-camente con el estado de la economía. La efectividad residiría en la incapacidad de los agentes privados en reconocer los padrones de la política monetaria o fiscal.

Como sabemos, una característica de la teoría del equilibrio es que todos los mer-cados se ajustan automáticamente, lo que significa que los precios y las cantidades son vistos como el resultado de las decisiones tomadas por las firmas y consumidores, implicando la aceptación de la hipótesis convencional de equivalencia entre de-manda oferta, no se anulan así hipótesis de otras formas de equilibrio.

Si se pensar en el hecho obvio de que el mercado de trabajo “not clear”, se des-prende que los hechos niegan la hipótesis. Lucas y Sargent afirman que “cleared markets” son solo un principio, lo cual no se verifica por observación directa y que puedes o no ser utilizado en la construcción de hipótesis bien sucedido sobre el comportamiento de las series correlacionas. Si todos los mercados se ajustan, se rechaza la política monetaria e fiscal keynesiana.

Un refinamiento del postulado inexplicado de un mercado de trabajo excedentário ha sido sugerido por el hecho de existieren contratos de largo plazo, con horizontes de 2 o 3 años que exige que la existencia de esta hipótesis no invalide la aplicabilidad del equilibrio: “Thus equilibrium theorizing provides a way, probably the only way we have, to construct a model of long term contract” .

La teoría sugiere que el conjunto particular de información sobre la cual los contratos son contingentes, no es inmutable, pero depende de la estructura de los costos y beneficios, de la captación de las varias especies de información . La estructura de costos y beneficios variará con el cambio en los procesos estocásticos exógenos en relación a los agentes.

La nueva escuela clásica postula que los errores de previsión, que son los impulsos en la demanda agregada, no son correlacionados en serie (correlaciones entre de-manda e inflación por un lado es el output y el empleo por otro), pero que es cierta-mente posible que el mecanismo de propagación trabajen a la fin de convertir los impulsos en la demanda agregada en movimientos correlacionados en serie con las variables reales tales como el output y empleo.

¿Cuales son esos mecanismos? Primero, la firma convierte los errores de previsión no correlacionados en serie en movimientos correlacionados en serie, es la necesi-dad racionalizadora de la búsqueda del lucro máximo; segundo, los planos de acu-mulación óptimos de los consumidores, relativamente a sus exigencias por capital físico y otros activos, convierten impulsos no correlacionados en serie en demandas correlacionadas en serie para la acumulación de activos reales; tercero, se pueden estudiar los comportamientos de los trabajadores al interior de la teoría de Job Search.

La reconstitución de algunas de las viejas ideas clásicas, envueltas en el misterio de las propagaciones engendradas por los agentes virtuales, retoman nueva vida a tra-vés de la hipótesis de las expectativas racionales. Esta nueva base de la conducta de los agentes permite a la nueva escuela clásica encarar el problema de la des-ocupación en términos más generales, una tarea a ser encarada por el nuevo mentor de la nueva economía clásica. Pero, el equilibrio con subempleo permanece in-explicable.

Un segundo elemento a ser tomado en consideración es la rigidez de los precios nominales, posición que distancia Lucas de la hipótesis de Friedman, pues son con-siderados no tanto los efectos de información, como sobre todo sus efectos directos, que significa que los precios nominales no responden proporcionalmente a los mo-vimientos en la cantidad de moneda. Para Lucas significa a hipótesis de elaborar: “(...) monetary business cycles based on some kind of of nominal price rigidity” .

La introducción de la hipótesis de la rigidez, a que Lucas hace recurso, abandona la tesis de que una alteración en la moneda solo tiene efectos en los precios absolutos y nada en los precios relativos e cantidades:“(...)but in which prices are observed to respond less than proponertionally, and quantities similarly react ‘inappropriately’” .

Lucas contesta que la hipótesis de precios rígidos sea compatible con la hipótesis de competitividad, lo que equivale a decir que si el mercado de trabajo no se ajusta, no se puede pensar que la oferta de trabajo irá comportarse como se no tuviese restric-ciones. El postulado de la competitividad presupone que los individuos contribuyen para que, en principio, los mercados se ajusten, comportándose racionalmente.

La existencia de rigidezes, de acuerdo los modelos que Lucas critica, se apoyan ra-zones motivadas por la conducta de los agentes. La atención en esos modelos de rigidez se concentra en los contratos que los agentes aprueban por períodos de varios años fijando precios y salarios. En la crítica al ´modelo keynesiano‘, la nueva escuela clásica toma como bases el modelo desequilibrista que asume a la partida rigidez de los precios, lo que como vimos anteriormente no es necesariamente una premisa del modelo de Keynes.

En alternativa a los modelos del desequilibrio keynesianos, Lucas piensa que la teoría que asuma la naturaleza de la conducta de los agentes (competitiva o monopolística), deberá hacerlo en la base de la información que las agentes poseen sobre el estado del sistema a cada momento. En el caso de la información monetaria nece-saria, de modo a que los agentes rectifiquen los cambios en las unidades de medi-da, ella es pública:“(...)then one would expect this information to be used, independent of the form of interaction among agents” .

Si la información no esta disponible para todos los agentes, las correcciones no son posibles, permitiendo la eventualidad de la desocupación. Es importante entender que la teoría de Lucas pretende explicar la desocupación de tipo friccional, estructu-ral, y consiente implícitamente un tercer caso que resulta de la rigidez de los precios provocadas por las incoherencias generadas a partir de una política monetaria errá-tica. Este último caso envuelve la hipótesis de que el papel de la inestabilidad mone-taria es vista como variable independiente generando fluctuaciones reales, y por tanto del empleo/desocupación.

Los elementos de este análisis son desarrollados a partir de la hipótesis de expecta-tivas racionales, que como escribimos anteriormente, presupone una información pública y conocida para todos los agentes. Las implicaciones de esta hipótesis son visibles pues, por ejemplo, si consideramos un “shock” monetario anticipado, su efecto será obviamente neutro, invalidando la eficacia de cualquier política que com-bata la desocupación cíclica con manipulaciones monetarias que permitan el círculo virtuoso de las inversiones que absorban el exceso de oferta. Si se considerar las fluctuaciones económicas como el resultado de las afectaciones eficientes de los re-cursos, la desocupación es eficiente, constituyendo una tasa natural.

Si la política es ineficaz a la capacidad de responder a un determinado conjunto de cuestiones críticas, permite precisar mejor el alcance de la teoría. ¿Porque es que el individuo no trabaja o realiza una investigación de ofertas diferentes de empleo? ¿Por acaso no aprende nada sobre las oportunidades de empleo en relación a la demanda? Porque encara una distribución de posibilidades de salarios, en oposición a una distribución de ofertas de empleo al salario dado, que es mucho más real en el mundo de hoy? Porque se asume que el individuo inicia una actividad de desocupación abandonando voluntariamente el trabajo antes de buscar empleo, presuponien-do que esa actividad es óptima a fin de recoger y elaborar la información sobre la distribución de la “oferta de salarios”? Es evidente que tratando el problema de este modo, la desocupación solo puede caracterizada en términos de voluntariedad .

Esta hipótesis reductora de la conducta de los individuos, simplifica bastante el estudio de la movilidad de los trabajadores. Es difícil imaginarse que los trabajadores en general opten por abandonar su empleo a fin de buscar otro mejor, sin antes haber hecho una investigación en el mercado. Es el eterno drama de la teoría económica ortodoxa, en su visión existencial de la sociedad capitalista, de un lado la búsqueda de la estabilidad del equilibrio de la oferta y la demanda a través de pre-cios y cantidades, que refleje la armonía de la sociedad, toda la potencialidad huma-na del capitalismo de proporcionar bienestar y felicidad, que se dibuja en la curva de demanda creciente cuando los precios bajan y la necesidad continua de ajuste de la oferta, adecuando la productividad marginal de los costos a su utilización útil en ca-da instante de tiempo. La intervención económica a fin de corregir errores o atrasos en instantes de tiempo imprecisos es ver a Lucifer en el Jardín del Eden de Boticelli.


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