BIBLIOTECA VIRTUAL de Derecho, Economía y Ciencias Sociales

ENSAYOS DE GERENCIA SOCIAL
OTRA GERENCIA ES POSIBLE

Roberto Carlos Oñoro Martínez

 

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LA CENTRALIDAD DEL TRABAJO HOY

La centralidad del trabajo hoy es un área de discusión ardua ya que a partir de allí se pueden estructurar otros debates que tiene que ver con las nuevas formas de lucha, la caracterización del capital en su nueva fase, es de esta manera que pretendemos presentar el terreno de debate de manera propositiva y afirmativa. En ese sentido Manuel Castells en un texto publicado en internet expresa “…estoy muy alarmado del crédito que se le ha dado en Europa a cosas como el libro de Jeremy Rifkin, eso del fin del trabajo, prologado por Michel Rocard, defendido por socialistas europeos. No todos…El libro de Jeremy Rifkin, que se llama "El fin del trabajo", en EEUU nadie lo considera serio, ni en los medios académicos ni en los medios sindicales. Sin embargo, en Europa se le ha dado una gran importancia…Tiene dos características, primero que no da ni un sólo dato. Hay que tener cara dura para decir que se acaba el trabajo y no dar ni un dato. Lo que da son recortes de prensa diciendo que tal empresa ha cerrado y ha echado a tantos. Hombre, pues sí, pero cabe matizar cuántos abren, qué otra empresa se crea, etc. Segundo, que proclama la idea de que se acaba el trabajo, que el trabajo lo destruye la tecnología y, por tanto, que hay que hacer otro modelo de sociedad…” , dicha expresión invita a analizar que este documento de Jeremy Rifkin, el cual utilizan para afirmar la perdida de la centralidad del trabajo, es un documento que especula sin bases reales para construir el argumento.

Por otro lado el profesor Enrique de la Garza Toledo nos plantea en relación a la crisis del trabajo “El problema teórico de la crisis del trabajo adopta varias formas, aunque se le ha querido reducir a una de ellas, la del fin del trabajo: 1. La crisis de la actividad laboral como centro de la creación de identidad de sujetos sociales, que es una preocupación de los sociólogos ex-marxistas y postmodernos (Jáuregui, 1998), lo es también de las doctrinas del Management en tanto identidad con la empresa, pero no de los economistas neoliberales. 2. La crisis del trabajo como núcleo de la acumulación del capital, negación de toda teoría del valor trabajo como anticuada, afirmación del mercado como mecanismo de fijación de los precios frente a los enfoques productivistas (Pérez, 1997). Se le relaciona con dos procesos de gran importancia actual: el sobredimensionamiento del sector financiero, sin relación estricta con la economía real, y la nueva etapa de automatización de los procesos productivos, en la cual el trabajo se reduce sustancialmente frente al capital constante. Dos extensiones de esta polémica serían las de la Globalización (Waters, 1995) y sus tendencias a la homogeneidad económica internacional, y la de la convergencia en Modelos de Producción (De la Garza, 2000) en el nivel mundial. 3. La crisis de la centralidad del trabajo en la sociedad postindustrial (Touraine, 1999)…” , resaltando en esta argumentación que en parte la discusión la han generado teóricos ex-marxitas y postmodernos y del management pero no una preocupación de los economistas neo-liberales.

Nos apoyaremos en un texto de los investigadores Ricardo Antunes y Enrique de la Garza Toledo, estos no plantean en relación al trabajo que “…cuando concebimos la forma contemporánea del trabajo, en tanto expresión del trabajo social que es más complejificado, heterogéneo y, aún, más intensificado en sus ritmos y procesos, no podemos concordar con las tesis que desconsideran el proceso de interacción entre trabajo vivo y trabajo muerto. En verdad, el sistema de metabolismo social del capital necesita cada vez menos del trabajo estable y cada vez más de diversificadas formas de trabajo parcial o part-time, tercerizado, de los trabajadores "hifenizados" de que habló Huw Beynon y que se encuentran en explosiva expansión en todo el mundo productivo y de servicios…” , es decir que este sufre una especie de mutación que no cambia necesidad del capitalismo de cada vez mas trabajo descualificado, a tiempo parcial y tercerizado.

Se trata entonces de “…Como el capital no puede eliminar el trabajo vivo del proceso de mercancías (materiales o inmateriales), porque cesaría la producción de valor, de plusvalía y, por consiguiente, de riqueza social de acuerdo con Marx(Cf. Carlos Marx, El capital, FCE, México, 1999, 1ª reimpresión, capítulo 1, donde Marx demuestra que es el tiempo de trabajo socialmente necesario para la producción de las mercancías y, en especial, de la fuerza de trabajo, la ley fundamental que explica la producción de valor y de riqueza social en el capitalismo), él debe, además de incrementar sin límites el trabajo muerto materializado en la maquinaria técnico científica con el fin de aumentar la productividad del trabajo y la intensificación de las formas de extracción de sobretrabajo en un tiempo cada vez más reducido. Tiempo y espacio de producción y explotación se transforman, así, en esta nueva fase de los capitales. La reducción del proletariado taylorizado, la ampliación del trabajo intelectual abstracto en las plantas productivas de punta y la generalización de los nuevos proletarios precarizados y tercerizados de la "era de la empresa enjuta" son ejemplos de lo que decimos…” , lo que nos muestra que el trabajo se ha complejizado, precarizado y tercerizado manteniendo y profundizando su condición de explotación.

En cuanto a la recuperación de la parte intelectual del trabajo “…La nueva estructuración del mundo del trabajo con fuertes expresiones en el sector de los servicios y en el del conocimiento, donde se aloja el "analista simbólico", no hace más que confirmar la expresión fenómenica de ese proceso que denominamos "liofilización" y que se ha incorporado al sistema del metabolismo social del capital en la actual etapa de mundialización…” del capital que se transforma y que mantiene en sector de trabajadores analistas simbólicos su carácter explotador.

Por otro lado se nos plantea que “…La síntesis de Tosel explica la necesidad que tiene el capital del desperdicio y la exclusión: es la propia "centralidad del trabajo abstracto la que produce la no centralidad del trabajo, presente en la masa de los excluidos del trabajo vivo" que, una vez (des)socializados y (des)individualizados por la exclusión del trabajo, "procuran desesperadamente encontrar formas de individualización y socialización en las esferas aisladas del no trabajo (actividades de formación, de beneficiencia y de servicios)"( Ver Tosel, “Centralité e Non-Centrelité du Travail ou La Passion des Hommes Superflus”, La Crise du Travail, J. Bidet e J. Texier (org.), Actuel Marx, PUF, 1995, p. 210) Lo que quiere decir que más que una "anulación" del trabajo, como postulan los pensadores postmodernistas, lo que tenemos en realidad es una nueva configuración del mundo del trabajo donde el trabajo asalariado, estable, con derechos jurídicos reconocidos en las legislaciones laborales, mantiene una fuerte tendencia a su reducción cuantitativa en función de la extensión de "nuevos proletarios" que trabajan a tiempo parcial, tercerizados y precarizados. Nuevas poblaciones humanas de obreros desempleados y subempleados que resguardan no solamente las fábricas, sino también las ciudades tugurizadas nutriendo las filas de las corrientes migratorias por todo el mundo…” .

En ese sentido contra el argumento de que el trabajo muerto suplantara el trabajo vivo afirmamos que “…Las máquinas inteligentes no pueden extinguir el trabajo vivo. Al contrario, para su introducción se utiliza el trabajo intelectual de obrero que, al interactuar con la máquina informatizada, acaba también por transferir parte de sus nuevos atributos intelectuales a la nueva máquina que resulta de este proceso. Establece, entonces, un complejo proceso interactivo entre trabajo y ciencia productiva, que no conduce a la extinción del trabajo, sino a un proceso de retroalimentación que genera la necesidad de encontrar alguna fuerza de trabajo aún más compleja, multifuncional, que debe ser explotada de manera más intensa y sofisticada, al menos en los ramos productivos dotados de mayor incremento tecnológico. Con la conversión del trabajo vivo en trabajo muerto, a partir del momento en que, por el desarrollo de los softwares, la máquina informacional pasa a desempeñar actividades propias de la inteligencia humana, lo que se puede presenciar es un proceso que Lojkine denominó como objetivación de las actividades cerebrales junto a la maquinaria, de transferencia del saber intelectual y cognoscitivo de la clase trabajadora para la maquinaria informatizada. Esta transferencia, que se convierte en lenguaje de la máquina propia de la fase informacional, a través de las computadoras, acentúa la transformación del trabajo vivo en trabajo muerto. Pero no puede eliminarlo. En la imposibilidad estructural y ontológica para eliminar la fuerza humana de trabajo por parte del capital radica la fuente de las contradicciones y crisis estructurales del capitalismo: valor de uso y valor de cambio, trabajo abstracto y trabajo concreto, insatisfacción de necesidades humanas y afirmación de la sociedad de la exclusión, superflua y mortífera. Estos pares dialécticos, cuyas contradicciones sólo se revelan en el plano de la lucha de clases y de las contradicciones del capitalismo, se imponen como fuerzas objetivas, pero nunca en el plano de la "autonomía" de la ciencia y de la tecnología…” ; en el sentido de reafirma que el trabajador en la actualidad sufre una especie de retorno al manejo intelectual del proceso del trabajo.p> SSe presenta entonces un debate sobre la categoría de trabajo material e inmaterial “…Hay en curso en la sociedad contemporánea otra tendencia dada por la creciente interacción entre trabajo material e inmaterial, una vez que se presencia, en el mundo contemporáneo, además de la monumental precarización del trabajo arriba señalada, una significativa expansión del trabajo dotado de mayor dimensión intelectual, tanto en las actividades industriales más informatizadas, como en las esferas comprendidas en los servicios o en las comunicaciones, entre tantas otras. La expansión del trabajo y los servicios en esferas no directamente productivas, pero que muchas veces desempeñan actividades imbricadas con el trabajo productivo, se muestra como otra característica importante de la noción ampliada de trabajo, cuando se quiere comprender su significado en el mundo contemporáneo…”, se amplia la concepción del trabajo en consecuencia de la complejización del trabajo.

Es con este argumento se puede decir que“… el desarrollo de la sociedad informática, con todas sus categorías y conceptos expresados en la postmodernidad, no justifica la tesis que postula que cuando el trabajo asalariado disminuye relativamente en el sector industrial junto con el surgimiento de nuevos sectores como los servicios, ya no es el eje central del conflicto social y de la reproducción del sistema. Por el contrario, lo que sigue siendo una realidad palpable es que él ha ensanchado su esfera de acción al calor de la expansión del capital por todo el planeta y las "nuevas formas" de trabajo que generalmente se ponen como ejemplo para "comprobar" la supuesta pérdida de centralidad del trabajo (como el trabajo a domicilio, el trabajo a destajo, los servicios, el trabajo por cuenta propia, el trabajo intelectual en las industrias de la computación y de microchips, etcétera) socialmente corresponden a la lógica del capital global, mientras que el comercio, la informalidad y la marginalidad no se sustraen a las determinaciones del ciclo del capital, particularmente, a la dinámica capitalista de los precios: salarios, tasas de interés, moneda, tipo de cambio, etcétera, por conducto del mercado capitalista…” , es la expansión del capital a escala planetaria la que complejiza el trabajo.

Por ultimo planteamos que “…Ni siquiera los emporios selectos del "analista simbólico" del capitalismo informático escapan a esas contradicciones. Nos referimos en concreto al mercado de trabajo de Silicon Valley (Valle del Silicio) en California, Estados Unidos, donde, además de las largas jornadas de trabajo de 60 horas a la semana en promedio, que privan para grandes contingentes de trabajadores, el aumento de la categoría de éstos ha sido muy intensa en la forma de contratación como "trabajadores temporales" y por "cuenta propia"” .p> Lo cual nos plantea la perversidad del sistema capitalista dado que en la ”La nueva fase del capital, por tanto, transfiere el savoir faire (saber hacer) al trabajo, pero lo hace apropiándose crecientemente de su dimensión intelectual, de las capacidades cognitivas, procurando integrar más fuerte e intensamente la subjetividad obrera. Pero el proceso no se restringe a esta dimensión porque una vez que parte del saber intelectual es transferido hacia las máquinas informatizadas que, por ello, se vuelven más "inteligentes", reproduciendo parte de las actividades humanas a ellas transferidas por el saber intelectual del trabajo…” .

De alli que hay que”…retomar lo mejor de la reflexión marxista sobre la centralidad del trabajo (fuerza de trabajo) dentro del modo de producción capitalista para proyectarla con fuerza y entender la nueva configuración del mundo del trabajo que emerge de la reestructuración y mundialización del capital en el curso de las décadas de los 80 y 90 del siglo pasado. Y esta configuración, en el contexto de los nuevos paradigmas productivos (reingeniería, onhismo, postfordismo, hondismo, kalmaranismo, etcétera) no puede responder sino a la profunda crisis que el capitalismo ha experimentado y experimenta en la actualidad…” .

AAun se mantiene el debate sobre la centralidad del trabajo y se plantea que“…Hasta mediados de los setenta era muy aceptada la centralidad del trabajo en las relaciones sociales, a partir de los ochenta los intelectuales se dividen entre aquellos que hablan del fin del trabajo a partir de marcos teóricos amplios más que de investigación empírica concreta y los que desde diversas disciplinas como la sociología del trabajo, las relaciones industriales, etc., han seguido los derroteros de la reestructuración productiva y de los mercados de trabajo (Leicht, 1997). La declinación del trabajo es sobre todo por la marginación de los trabajadores y sus organizaciones; es una crisis de deslegitimación. Su pérdida de centralidad no la ha substituido la simple fragmentación posmoderna sino otra centralidad: la del capital y la del empresario como sujeto. No solo los neoliberales han contribuido a marginar al trabajo en la teoría, también han sido los posmodernos con la reivindicación de la fragmentación y la imposibilidad de sujetos e identidades amplios, así como la corriente de Offe, que parte en este problema de las consideraciones de Gorz. Pero es difícil sostener la tesis de la desarticulación absoluta; en todo caso las relaciones sociales pueden articularse y desarticularse, sin llegar, ciertamente, a formar un todo…” , lo cual es afirmado desde datos empiricos que tratan de darle la estocada final al problema.

Sin embargo esas afirmaciones son rebatidas por los mismos hechos “…En apoyo de las tesis… se han esgrimido datos empíricos diversos. Por un lado la caída en la tasa de sindicalización en casi todos los países desarrollados. Sin embargo, la sindicalización a nivel internacional siempre fue muy dispersa y la fortaleza de los sindicatos no se relacionó con su capacidad de afiliación (Baglioni). Actualmente, si bien los datos globales muestran caídas en afiliación sindical, hay países con aumento como Suecia y Dinamarca. Un fenómeno complementario es que la decadencia de la afiliación en países como Francia y España se produce con un aumento en las votaciones para comités de fábrica, que son estructuras paralelas a las sindicales, de representación en el lugar de trabajo (Fairbrother; Visser). En cuanto a las huelgas, hay una declinación global desde mediados de los 70 (cuando termina la oleada obrerista). Algunos afirman que la disputa obrero-patronal ahora se mueve hacia el lugar de trabajo sin llegar necesariamente a la huelga, pero con una visión muy diferente de la simple integración toyotista de los intereses obrero-patronales…” .p> PPor otro lado se da que “…Las negociaciones colectivas se han transformado sobre todo en los casos en que eran centralizadas a nivel nacional. Este cambio, si bien reconoce más descentralización y flexibilización, muestra una gran diversidad por países. A nivel nacional, excepto en España y Portugal, las negociaciones colectivas no han cesado del todo, aunque se combinan a nivel de empresa- la descentralización a nivel de empresa también reconoce varios niveles siendo las de Italia e Inglaterra los mayores. Sin embargo, la negociación colectiva en cualquiera de sus formas no ha disminuido en Europa: en Suecia Bélgica y Dinamarca sigue en niveles semejantes a los de antes de la reestructuración en España y Francia ahora se ha vuelto más institucionalizada; en Italia ha aumentado y sólo en Inglaterra ha decaído. Es decir, la negociación colectiva no ha desaparecido, pero se ha tensado por las presiones empresariales de descentralizar y desregular. Para lograrlo, el management ha seguido varias vías: los cambios constitucionales, las formas consultivas con los sindicatos y las desregulaciones unilaterales. Habría que agregar que las estrategias gerenciales de hacer partícipes a los sindicatos en los cambios flexibilizantes son todavía escasos en Europa y en algunos países no existen, y que la inducción de la flexibilidad sin sindicato no tiene tampoco la extensión imaginada por algunos. En cuanto a los contenidos de la contratación colectiva no han cambiado mucho en Alemania, Suecia e Italia; han perdido los sindicatos en Inglaterra y Dinamarca; más aún en Holanda y Bélgica; han ganado los sindicatos en Francia y se han mantenido con pérdidas y ganancias en España y Portugal…” .

Se presenta que “…El problema de la descentralización en las relaciones laborales también varía mucho por país. Suiza y Austria permanecen sin descentralización; en Italia la negociación articulada por rama y a nivel de empresa continúa pero ahora institucionalizada; en Alemania e Italia hay moderada descentralización manteniendo la negociación por coaliciones productivas; Inglaterra es el único caso europeo de descentralización neoliberal amplia. Otro tanto se puede decir de la evolución de los pactos neocorporativos: en Holanda y Suecia se han debilitado, en Italia han perdido y ganado, en Austria, Irlanda y Portugal se han fortalecido (Baglioni/Crouch; Hyman 1996; Ferner/ tíyman)…” .p>EEn cuanto “…a la tercerización en el mundo desarrollado, no en todos los países ha declinado la industria. Dice Castells que más bien hay dos trayectorias aquella como la de Alemania y Japón hacia servicios avanzados manteniendo una industria poderosa; y la de Inglaterra y EEUU con decadencia industrial manteniendo servicios tradicionales e incrementando los avanzados…” , lo cual muestra que el trabajo como fenómeno no es posible ubicarlo a escala mundial únicamente en el sector servicios.

Los detractores manifiestan “…la idea de que la riqueza social ahora depende más de la creación de conocimientos que de bienes, con el incremento de las ocupaciones con alto contenido de conocimiento e información. Esta tesis se complementa con la idea de crecimiento en la empresa de las ocupaciones de management ingenieriles y técnicas. Lo anterior no se constata en los casos de Alemania y de Japón, que por otra parte mantienen una estructura industrial sólida. El crecimiento de los trabajadores de cuello blanco es muy disparejo por país y en Europa el autoempleo no ha aumentado, dándose una correlación negativa entre autoempleo con ingreso y jornadas de trabajo, además de estar muy concentrado en restaurantes, comercio y hoteles. En este sector sí hay una fuerte presencia femenina. Además su evolución por países es disímil: aumenta en Bélgica, Irlanda, Italia, Holanda e Inglaterra; no ha cambiado en Francia, Alemania y Luxemburgo; y ha disminuido en Dinamarca y Portugal…En América Latina la heterogeneidad y dudas acerca del impacto de las estructuras ocupacionales sobre identidades y acciones colectivas también surgen de la información empírica. El trabajo asalariado en la población económicamente activa (PEA), en la mayoría de los países de la región sigue siendo el más elevado; la presencia de técnicos y trabajadores de oficinas no es tan importante, en cambio sí hay una tendencia hacia la feminización; el trabajo industrial con relación al asalariado en general sigue manteniendo su proporción histórica, así como la de los trabajadores en los departamentos de producción. La reestructuración productiva en la región es una realidad, pero se presenta polarizada entre una minoría de empresas modernizadas y una mayoría sin cambios. Además, el perfil de la fuerza de trabajo involucrada en las empresas modernas de manera masiva no tiene las características de alta calificación y alto salario. Las estrategias empresariales de flexibilización unilateral no se han…” , se presenta que el proceso de reestructuración del trabajo es complejo, y que se incrementa la participación femenina sobre todo en el caso del sector servicios, se presenta que la reestructuración del trabajo en América latina se plantea como polarizada dado que las empresas no todas se han modernizado.


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