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EL FRACASO DEL NEOLIBERALISMO EN EL ECUADOR Y ALTERNATIVAS FRENTE A LA CRISIS

Carlos Alfredo Uquillas

 

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1.4.- DISTRIBUCIÓN DEL INGRESO A NIVEL URBANO Y RURAL

Varios son los enfoques que se refieren al origen de las desigualdades en el país; nosotros nos apoyaremos en el estudio realizado por el Dr. Marco Guzmán 199639, en el que sostiene que el problema de concentración de la riqueza tiene comienzo en la Conquista Española, en la que en su primera fase los colonizadores despojaron de sus tierras y sus tesoros a los indígenas; Luego con el trabajo servil se apoderaron de ingentes capitales obtenidos vía plusvalía y se enriquecieron pequeños grupos de españoles radicados en América o Europa; Después se profundizó por la concentración del circulante que se operaba a través del comercio; Agravado por la perdida de nuestros derechos territoriales y finalmente ejecutado por los grupos económicos que han administrado el poder de acuerdo a sus necesidades y no al de las mayorías.

Estos fenómenos causaron que la población se agrupe y habite en la sierra, los pajonales, en las altas cumbres o se refugie en las selvas orientales y occidentales de la cordillera de los Andes y una pequeña parte de indígenas campesinos cultive predios sin potencial agrícola, que en su mayoría eran minifundios en los que se cultivaban productos que les permitían apenas satisfacer sus necesidades más apremiantes; Las mejores tierras estaban constituidas en extensos latifundios, territorios dedicados a la producción para la exportación, quienes obtenían importantes recursos y a través de los cuales a inicios del siglo XX se estaban constituyendo en grandes y poderosos grupos económicos dueños de la tierra y el capital. Con el incremento de las exportaciones cacaoteras se logró ampliar la frontera agrícola, demandar mano de obra serrana y agilitar el enriquecimiento vía explotación laboral; De esta manera empiezan a formarse los grupos económicos y financieros quienes fundaron el Sistema Financiero Ecuatoriano, nuevas industrias y con ello se constituyeron en banqueros e industriales dueños del poder político local y nacional.

En un análisis resumido estos hechos marcan el inicio de las desigualdades, mismas que más tarde se fueron ampliando, profundizándose, estigmatizando y segmentando a la población; Aunque cabe anotar que durante el Periodo Desarrollista se constato una notable mejoría en la distribución del ingreso, disminución de la pobreza y otros fenómenos que en fin mejoraron la calidad de vida de la población.

A partir de 1980 nuevamente las desigualdades económicas, sociales y políticas arremeten con fuerza al grueso de la población nacional, empeorando dramáticamente el nivel de vida de los ecuatorianos vía caída del empleo, mínima participación de las remuneraciones en el PIB, descenso de los salarios de los hogares, escasa cobertura de servicios públicos e incremento del consumo suntuario importado. Causando que una amplia proporción del excedente generado se apodere los dueños del capital; se amplíe la brecha entre pobres y ricos; se registre una caída del consumo interno y ocasione graves problemas de subsistencia de las familias ecuatorianas.

Los diversos programas económicos emprendidos por los gobiernos neoliberales han enfocado sus esfuerzos en todo momento por condicionar el consumo de los hogares y disminuir la demanda interna, con el fin de obtener el suficiente ahorro para financiar la inversión. Medida que puede operarse bajo patrones de crecimiento, estabilidad económica y en países donde la repartición del ingreso casi es equitativa; no en sociedades donde la pobreza y la miseria es extrema y se mezcla con nuestro diario vivir; Donde el accionar de la justicia no ampara a las mayorías; Con órganos policiales y militares represores y violentos en amplia contradicción con las aspiraciones y necesidades sociales y por último donde las altas inflaciones y las devaluaciones se manifiestan como una constante.

La merma del poder accionario del Estado en la distribución del ingreso, ha contribuido que el gasto social en los 20 años de neoliberalismo disminuya tanto en su valor real como en su participación en el gasto público total y en relación con el PIB. De ahí que amplios sectores de la población no son participes y beneficiarios de los servicios que oferta el Estado, encontrándose en el completo abandono, especialmente la zona rural y las periféricas de las grandes ciudades ecuatorianas.

Los principios con que los impuestos deben ser gravados han sido violentados, al no cumplir con lo estipulado en la Constitución Política del Estado en la que manifiesta expresamente que la tributación debe guardar igualdad, generalidad y proporcionalidad; cualidades que en lo fundamental debe perseguir la justa distribución de la riqueza y la renta nacional; y al contrario los impuestos han sido gravados casi siempre en forma regresiva y no progresiva, perjudicando aún más las escuálidas economías de los hogares.

La política social que debe ser conducida hacia las familias para que le brinden servicios de seguridad, salud, educación, protección social, alimentación, etc, no ha sido capaz de encontrar asidero pleno en estos temas, siendo el impacto y cobertura mínimo; La reducción del gasto público emprendida desde los 80 ha conseguido disminuir la capacidad operativa de los Organismos Seccionales Autónomos, imposibilitándolos de ofertar un servicio que satisfaga las necesidades que el colectivo demanda; Por otro lado el control del gasto público ha implicado que el Estado disminuya la plantilla de trabajadores, congele el número de empleos y vía modernización reduzca su tamaño; trasladándoles a la desocupación a miles de familias, ampliando el desempleo abierto y la informalidad. De lo que se infiere que el costo social del programa siempre paga la población pobre.

A la par de estos acontecimientos los ingresos han ido disminuyendo paulatinamente su valor real en razón del deterioro constante del poder adquisitivo de los salarios; “de la desigual distribución del ajuste económico y de la caída del ingreso per cápita”40.

Aspectos que están vinculados directamente al abandono de la política social, a la política económica recesiva, y a la persistente caída del PIB.

Es tan grave el problema de la distribución de los ingresos, tanto así que al interior de las familias ha forzado que varios miembros se integren al trabajo para poder fortalecer el ingreso familiar y a pesar de estos esfuerzos se observa que bienes como la leche, carne, huevos, pollo, pescado, mariscos, queso, etc, no sean parte de su alimentación diaria y se les considere como de lujo.

Las políticas de ajuste y reforma estructural en la práctica se han demostrado muy ineficientes, contradictorias y perversas; Por un lado dicen perseguir la distribución del ingreso en medio del estancamiento económico, cuando lo que en la realidad han conseguido es ampliar el beneficio del capital financiero nacional e internacional. Por otro lado esta política persigue el desarrollo con el financiamiento del ahorro interno vía caída del consumo; ahorro que se considera como el motor del crecimiento económico; Cuando en la práctica lo que permite experimentar progreso es el desarrollo tecnológico, la productividad de la mano de obra y el incremento de las remuneraciones; tal como lo hacen los países desarrollados.

De ahí que entre ahorro y distribución de los ingresos hay una relación inversa, el cual puede corregirse a través de la intervención adecuada y oportuna del Estado, si no lo hace a tiempo podría generar efectos que conduzcan a la fragmentación social; Hoy por hoy existe un gran porcentaje de la población que vive en condiciones críticas, peor que en las anteriores décadas, mientras que una minoría exhibe mejores condiciones; este desface entre realidades distintas conduce a que la población se divida en bandos de tensión política y social.

La forma como miden los organismos especializados la distribución del ingreso es a través del indicador de Gini, coeficiente que muestra la concentración de la riqueza y lo obtienen a través de la Curva de Lorenz, la que mide la desigualdad entre 0 y 1; si se acerca a 1 presenta mayor desigualdad, y una mejor distribución si se aproxima a 0.

Según datos del Banco Mundial se observa que el Ecuador de acuerdo a las estadísticas de 1987 ocupa el sexto lugar de los mejor situados en América Latina, pero con información más actual se aprecia que los ingresos sufrieron un deterioro sustancial en los últimos años del siglo; constatándose además que en los hogares rurales Gini es superior que el de los hogares urbanos.

Durante el Modelo Agroexportador se puede determinar que la distribución de los ingresos fue un fenómeno poco estudiado y analizado, pero de acuerdo a los hechos históricos se puede inferir que el ingreso fue muy desigual y solo conseguir mejoría cuando el Estado emprendía las grandes obras de infraestructura, como es el caso del ferrocarril, vías de comunicación, escuelas y otros; Además cuando el país vivió los periodos de auge cacaotero, bananero y en los años de la post guerra. Aseveración que se compadece con la apreciación porque de acuerdo al ingreso per cápita éste solo creció al 2,2% durante todo este periodo, siendo su mejor año en 1944 cuando crece al 6% y el PIB lo hace a cerca del 8%; el peor año comprende 1933 cayendo ampliamente el PIB y el Ingreso –4,2% y –5.9% respectivamente.

El Periodo Desarrollista como se mencionó líneas arriba, efectivamente logra mejorar la distribución, incrementándose notablemente el ingreso per cápita de 1951 a 1980 en 3,26%, como media de crecimiento anual, siendo ampliamente superior al modelo anterior, el mejor año corresponde a 1973 con 22%, el peor año lo encuentra en 1963 cayendo en –0,7%; Política que en lo administrativo buscaba consolidar la independencia económica del Estado con relación a los grupos y centros tradicionales de poder; Con el fin de mejorar las condiciones de vida en el agro y provocar el crecimiento del sector se llevó a cabo dos Reformas Agrarias una en 1964 y la otra en 1973, objetivos que a la postre no lo consiguió y condujo solo a la eliminación de las formas precarias de tenencia de la tierra más que a su distribución; Además se trató de eliminar las formas feudales de explotación e incorporar a la población campesina a la economía de mercado “y transformar excedentes económicamente improductivos en capitales de inversión para la industria”41 y a la modernización de la producción agraria.

La Reforma Tributaria tampoco se llevó a efecto por la abundancia de recursos con que contaba el fisco, producto de las exportaciones petroleras y luego por el agresivo endeudamiento externo que se llevo a cabo en la época; además no se realizó tal reforma con la finalidad de mantener pasivas las contradicciones con el poder económico y el Estado.

Sin embargo a pesar de todos estos acontecimientos se logró conseguir importantes avances redistribucionistas, en inversión social, en la infraestructura que agilita y favorece la reproducción del capital y provoca la generación de empleo, en el incremento del consumo el cual creció al 8% anual; Así mismo el ingreso per cápita entre 1970 a 1980 pasó de 10.847 a 18.751, prácticamente duplicándose.

Posteriormente este desarrollo es cortado con el advenimiento del Neoliberalismo que en lo principal como manifestamos líneas arriba condujo a un sistemático deterioro del salario real, recuperándose levemente a mediados de 1990 y volviendo a caer al final del siglo; La tasa de inversión descendió ampliamente pasando de 24% en 1980 al 13% en 1990 y 11,6% en el 2000; La restricción financiera durante este periodo se expresa a tasas de crecimiento negativas de la inversión pública y privada, a excepción de uno que otro año; Sumada la eliminación de los controles de los precios de los bienes de la canasta básica de consumo masivo, la disminución de los subsidios a los servicios públicos, la reducción del gasto público, la desregulación laboral y otros han contribuido a que la distribución del ingreso se empeore; Las perspectivas de cambios inmediatos que consigan reibindicaciones está tácitamente relegada, porque en lo fundamental este modelo persigue la concentración del capital financiero y no del desarrollo del capital humano, “estimula la acumulación de capital sin límites en lugar de un mejoramiento de una calidad de vida sin límites”42.

Quedan aún sin solución los problemas de: distribución de la tierra, del minifundio serrano, el cómo aplacar el desgaste y erosión del suelo, resolver el problema de escasez del agua y otros; Las reformas emprendidas en estas dos últimas décadas no han tenido el impacto redistributivo necesario, a excepción del periodo del Ing Febres Cordero que debido a los lazos que tenía éste con los Agroexportadores en algo mejoró, hay iniquidad manifiesta en la concentración del ingreso, así, “el 20% de los hogares rurales de más altos ingresos captan el 60% del ingreso rural”43.

En el ingreso familiar rural prevalecen niveles de concentración bastante elevados, así, si en 1979 Gini era 0,579 en 1995 fue de 0,514 demostrando una leve mejoría, como igualmente lo experimentó el consumo con un coeficiente Gini de 0,4. Por esta alta concentración en 1979 el 40% de los hogares más pobres apenas captaban el 5,2% del ingreso, a comparación con el 20% de los hogares más ricos que reciben el 54% de este ingreso; Esta iniquidad se mejora levemente en 1995, en la que el 40% de los hogares rurales más pobres reciben el 8,8% frente al de los altos ingresos que capta el 59,6% del ingreso, mejorando mínimamente el índice de Gini 0,575. En conclusión, en el área rural cerca de, 91 de cada 100 ecuatorianos que viven en el campo son pobres y de ellos casi 60 de cada 100 viven en la miseria44, es decir que un 64% de estos casos de pobreza viven en la indigencia, faltos de todo.

En el área urbana las condiciones son en algo mejor, claro está por las características propias del sector; pero si comparamos el desarrollo del coeficiente de Gini año a año ha ido empeorándose, así, a 1975 era 0,408, en 1991 fue 0,469 y en 1995 0,516, mostrando la disminución de la calidad de vida y la disparidad entre pobres y ricos.

La distribución del ingreso operaba de la siguiente manera; mientras en 1975 el 10% de los hogares más pobres captaban el 2,3% del ingreso el 10% de los hogares más ricos recibía el 31,6%, hacia 1991 el primer decil capta el 1,9%, el último decil obtiene el 40,3%, lo que quiere decir que en 1975 la relación entre grupos pobres y ricos era de 13,8 veces más y para 1995 esta se duplicó, pasando a 21, 5 veces mayor45.

A nivel nacional en 1995 el 20% de los hogares más ricos captaban el 63% del ingreso, el 80% restante apenas el 37%; de estos el 40% más pobre recibe apenas el 8% del ingreso. De ahí que esta iniquidad siempre será fuente de violencia, de protesta, que genera inestabilidad, inseguridad y desesperanza. La mayoría de la población esta excluida del bienestar y las minorías son las que ostentan la riqueza, mientras ese grueso de los habitantes es el que carga con el ajuste y se las arregla entre la penuria y la supervivencia.


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