BIBLIOTECA VIRTUAL de Derecho, Economía y Ciencias Sociales

Comunicación móvil y sociedad, una perspectiva global

Manuel Castells
Mireia Fernández-Ardèvol
Jack Linchuan Qiu
Araba Sey

 

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Difusión y uso de la telefonía móvil entre los jóvenes

La difusión de la comunicación móvil en la década de los noventa fue extraordinaria. Un elemento clave de la velocidad de difusión ha sido la amplia aceptación de la tecnología entre las generaciones jóvenes a medida que la densidad de usuarios de móvil alcanzaba su punto más alto en Japón o en los países de la Europa del Norte y occidental.

El rápido índice de difusión entre la población joven puede explicarse a partir de una combinación de factores que incluyen la apertura de la juventud a las nuevas tecnologías y su habilidad para apropiarse de ellas y utilizarlas para sus propios propósitos. De hecho, esta mayor capacidad para usar las nuevas tecnologías se ha convertido en un factor de superioridad respecto a sus mayores, así como en un símbolo de reconocimiento entre iguales. Conviene señalar que la telefonía móvil posee una particularidad especial relacionada con la ergonomía y la edad. Debido a las características físicas del móvil, la gente mayor encuentra dificultades para utilizarlo (a causa de las dimensiones de la pantalla y, en especial, de las teclas). Estas dificultades superan la brecha generacional común a los aparatos de las nuevas TIC.706 Es evidente que la noción de «usuarios jóvenes» engloba condiciones muy diversas. Podemos diferenciar, como mínimo, entre jóvenes adultos (veinteañeros o al inicio de la treintena), adolescentes y niños. Sin embargo, creemos que existe una cultura común de comunicación, con manifestaciones distintas en función de la edad.

Ampliaremos este análisis tras presentar algunas conclusiones de nuestra investigación, detallando el análisis para los diferentes grupos de edad. Con el objetivo de mostrar la información disponible de forma ordenada, esta sección se estructura siguiendo el criterio geográfico ya establecido.

EUROPA Como ya hemos indicado (capítulo 1), la difusión de los teléfonos móviles en Europa durante la última década ha pasado de aproximadamente un abonado por cada 100 habitantes en 1992-1993 a una penetración de 71,55 % en 2004. Si nos centramos en la UE-25, y con niveles similares de penetración hace diez años, en 2004, de cada diez personas, más de nueve son suscriptoras de móvil (índice: 93,4 %). De entre estos abonados, los jóvenes europeos de 15 a 25 años, y los jóvenes adultos de 25 a 34 años, tienen el índice de uso más alto (77,2 y 75,8 %). El índice de penetración baja hasta el 70 % de entre los 35 y los 44, y se reduce considerablemente hasta menos del 55 % en el caso de la gente mayor.707 Los jóvenes adolescentes, los de veinte y treinta años, no sólo conforman la mayor proporción de usuarios, sino que también son los primeros en adoptarla, los que inventan usos no previstos por los diseñadores de dicha tecnología.708 Ciertamente, en este campo de la comunicación la clave del éxito empresarial pasa por identificar y seguir las innovaciones de los usuarios jóvenes.

En Europa, existe un conjunto de resultados de acceso público fruto de la investigación mucho más significativo que en otros continentes.

Un primer retrato de la situación en 2002 para determinados países europeos (figura 9) nos muestra que, cualquiera que sea el índice de penetración del país, los jóvenes son los que tienen un mayor acceso a la telefonía móvil. Es más, la gente mayor es la que tiene menos probabilidad de acceso a esta tecnología, una tendencia que se hace más pronunciada para los mayores de 60 años. De todos modos, las diferencias entre segmentos de edad disminuyen cuanto más se difunde la telefonía móvil en la sociedad. Así, los países nórdicos suelen mostrar una mayor penetración entre quienes tienen 55 años o más en comparación, por ejemplo, a España, donde la penetración es del 50 % en dicha cohorte. Es más, las diferencias desde el punto de vista de la edad no se encuentran tan solo en el acceso al teléfono móvil, sino también en su uso diario. Ya hemos observado esto en Asia- Pacífico y en EE.UU. (capítulo 2), si bien la investigación en Europa proporciona una evidencia más detallada del fenómeno en lo que se refiere tanto a los jóvenes como a los mayores.

Dos estudios, llevados a cabo en Finlandia en el año 2000, determinan cinco categorías en función de la relación que los niños y los adolescentes establecen con el teléfono móvil.709 En primer lugar, los niños menores de 7 años a menudo tienen una relación con el aparato que o bien es indiferente (imaginativa) o personificadora (animista).

Para éstos, los juegos son la característica más importante del aparato, lo cual puede resultar un dato importante per se, aunque los juguetes continúan siendo el elemento más valorado. El siguiente grupo de edad lo engloban niños entre los 7 y los 10 años de edad, cuyas actitudes empiezan a diferenciarse: algunos niños se muestran muy interesados por el teléfono móvil como aparato, mientras que a otros les resulta indiferente. Podría ocurrir que los niños, por ejemplo, se olviden de llevarse el teléfono cuando van a casa de un amigo, mientras que no olvidarían tan fácilmente otros juguetes, como las cartas de Pokemon.

Su relación con el aparato es, de hecho, bastante pragmática y, considerando que la comunicación móvil por sí misma es demasiado abstracta para niños tan pequeños, la mayoría ve el teléfono móvil como una máquina de juegos. En el mundo de los preadolescentes (de 10 a 12 años), la telefonía móvil cambia de posición, deviene más central y lidera el camino hacia el inicio de la edad de la «fiebre del móvil» que llega aproximadamente cuando aumenta la importancia de los hobbies y los amigos, y la significatividad de los juguetes disminuye.

Así, el teléfono móvil se convierte en una aplicación importante como medio de comunicación entre iguales. Lo utilizan de un modo creativo, por ejemplo, enviando mensajes de texto vacíos (sin contenido) para tomar el pelo a la gente, o juegan con las llamadas perdidas.

En cuanto a la cuarta categoría, los adolescentes de 13 a 15 años, podemos afirmar que tienen diferentes actitudes; así, la telefonía móvil puede ser práctica e instrumental o expresiva y afectiva. Es más, es en esta edad cuando la personalización del aparato adquiere importancia y la estética gana terreno. Finalmente, los preadultos finlandeses (16- 18 años), tienden a disminuir el uso offline del aparato a la vez que aprecian más el lado práctico e instrumental. Sin embargo, esto no significa que no utilicen los mensajes de texto. De hecho, en el Reino Unido encontramos la situación contraria, ya que el mismo grupo de edad podía mantener, de forma habitual y por la noche, «conversaciones» mediante mensajes de texto SMS durante varias horas.710 Bajo una perspectiva más amplia de edad, para los adolescentes europeos en general, «lo más importante de la comunicación móvil es que permite la construcción y el mantenimiento de sus redes sociales».711 Dicha observación, realizada en Finlandia, puede aplicarse también a países como Noruega712 y España.713 Resulta particularmente cierto «cuando (los jóvenes) forman sus primeras relaciones románticas»,714 ya que la adopción tecnológica en esta situación combina coordinación y usos expresivos de las comunicaciones móviles en un grado similar.715 Comparados con otros dos grupos de edad (16-18 años y 50-60 años) el grupo británico de jóvenes adultos (25-35 años) es el más multimodal (se comunican de forma presencial, por teléfono, por correo electrónico, mediante mensajes instantáneos) y el único que declara que su forma más frecuente de comunicación no es la presencial.

716 Esto sugiere que ya han desarrollado una serie de comportamientos en red selectivos e individualistas. Es más, los hombres jóvenes adultos, en Noruega, hacen un uso extremadamente alto de la telefonía de voz que acompañan con otros modos de comunicación.

En comparación con los adolescentes, escriben muchos menos mensajes de texto y personalizan mucho menos los dispositivos.717 Los trabajadores adultos fueron los primeros en adoptar la telefonía móvil.718 La información disponible respecto a este grupo de edad señala que el uso de la voz es más común719 y que los usos de coordinación son los más habituales.720 Además, cabe añadir que son los hijos e hijas de estos adultos quienes les enseñan a utilizar los mensajes de texto y otros usos creativos, como las llamadas perdidas. A partir de entonces, estos adultos utilizarán el SMS para comunicarse con otros adultos, aunque a menudo con una menor intensidad.721 Cuando se hace mayor, la gente centra sus relaciones en la familia y los amigos más cercanos, lo que configura redes sociales más pequeñas.

722 El análisis de las agendas del móvil demuestra que el número de contactos que se almacenan disminuye significativamente en el caso de la gente que supera los 60 años en comparación con los adultos de mediana edad y, naturalmente, los jóvenes y los adolescentes.

723 En general, la gente mayor no está acostumbrada a comunicarse a través de los SMS.724 Aunque podría llegar a considerarse que los mayores se sienten incómodos con este nuevo canal de comunicación, lo cierto es que existen problemas ergonómicos (por ejemplo, las teclas o las dimensiones de la pantalla) que les impiden hacer un uso más extenso de las diferentes características del teléfono móvil.725 La accesibilidad económica es también muy importante. El sistema de precios europeos, junto con la disponibilidad de una red de telefonía común dentro de cada país y en el conjunto del continente,726 ha facilitado en gran medida la popularización de la tecnología incluso entre los colectivos de presupuestos más bajos (como los jóvenes en los países desarrollados). Deben subrayarse tres características del sistema de precios europeos. En primer lugar, la llamada siempre va a cargo de quien inicia la comunicación. El receptor paga parte del coste de la llamada que recibe cuando está en itinerancia (roaming).

La itinerancia, o el uso de una red telefónica perteneciente a otro sistema,727 sólo se produce en Europa cuando uno se encuentra fuera de las fronteras nacionales.

En segundo lugar, el sistema prepago ha permitido el acceso al teléfono móvil a los individuos y a las familias con un bajo poder adquisitivo.

Este sistema de facturación tiene bajos costes fijos, aunque los costes variables son normalmente más altos que los de un contrato pospago. Cuando se introdujo el sistema prepago, tal vez se podía percibir como un sistema favorecedor del sobreconsumo, ya que el compromiso (es decir, el pago) se realiza antes del acto de consumo real (la llamada). Muy al contrario, el sistema permite controlar el gasto, ya que el compromiso monetario previo al gasto actúa también como límite efectivo del consumo final. Sin embargo, los paquetes prepago conllevan mayores niveles de gasto en telefonía, ya que el número de adolescentes que dispone de un teléfono móvil es alto, porque los padres pueden controlar fácilmente los gastos de un dispositivo que se usa de forma diaria.

En tercer lugar, los SMS son compatibles entre las diferentes compañías de teléfonos móviles. El usuario no tiene ninguna necesidad de conocer la realidad de las compañías involucradas en sus comunicaciones.

Por tanto, todos los usuarios, sea cual sea su compañía, pueden comunicarse por SMS al mismo precio y con las mismas facilidades técnicas. El SMS se desplegó dentro del estándar del European Global System for Mobile (GSM) (Sistema europeo global para móviles), como un servicio insignificante, auxiliar.728 Su bajo coste729 contribuyó a su adopción generalizada entre los adolescentes, más allá de las inconveniencias de interface. A pesar de su gran éxito, los SMS son el único servicio de telecomunicación que ha mantenido su precio730 o lo ha incrementado. De hecho, hoy en día es casi imposible enviar un SMS gratis a través de internet.

Estados Unidos En Estados Unidos los jóvenes están adoptando de forma activa los teléfonos móviles, lo que genera una plétora de diferentes estilos de vida joven, tal y como han descrito las empresas de investigación.

731 Dado que por su corta edad no disponen de una línea fija propia, los jóvenes americanos que han adoptado el teléfono móvil como su línea principal de teléfono están por encima de la media de la población en general.732 Sin embargo, mientras que hay un importante volumen de investigación sobre los usos jóvenes de la tecnología inalámbrica en algunos países europeos y asiáticos, en EE.UU. el estudio sistemático y académico sobre la forma en que la juventud utiliza esta tecnología emergente es mucho menor. Probablemente se deba a que la gente joven no haya sido un elemento a tener en cuenta en la industria de EE.UU. hasta hace poco. Tras años centrándose en el mercado de las grandes empresas, la industria de la comunicación inalámbrica de EE.UU. empieza a interesarse por el mercado joven.733 Los analistas industriales han observado la extraordinaria adopción de la tecnología inalámbrica entre los jóvenes de otros países, especialmente en Europa y Asia, con la esperanza de repetir dichos resultados en EE.UU.734 Como existe evidencia de que el mercado general está llegando a la saturación735 la industria busca mercados alternativos y más segmentados, entre los que la juventud se ha identificado como el más prometedor.

Sin embargo, hasta ahora el mayor grupo de usuarios en EE.UU.

tiende a estar formado por jóvenes profesionales con edades a partir de los 30 años.736 Otras fuentes muestran, también, que los usuarios de teléfonos móviles suelen ser personas acomodadas de entre 25 y 54 años.737 Además, por lo que se refiere a las aplicaciones de datos inalámbricos, las aplicaciones con más éxito como las Blackberry se utilizan principalmente en los círculos empresariales.738 TNS concluye que el mercado juvenil no es crítico, por el momento, para el mercado inalámbrico de EE.UU.739 Por tanto, mientras que a principios de este siglo los jóvenes del Reino Unido, por ejemplo, otorgaban a sus teléfonos móviles un lugar íntimo en sus vidas, los jóvenes de EE.UU. todavía tendían a considerar los teléfonos móviles principalmente como un instrumento práctico de comunicación.740 Todavía no se dispone de una imagen precisa del mercado joven en EE.UU. ya que, aunque existen estudios, los datos recogidos en las diferentes investigaciones no resultan demasiado compatibles. Sin embargo, las estadísticas y los comentarios en las publicaciones económicas, periódicos, así como la investigación académica nos ofrecen algunas percepciones que nos ayudan a comprender cómo los niños, los adolescentes y los jóvenes adultos incorporan la tecnología de la comunicación inalámbrica a su vida diaria, que cada vez es más móvil.

Aunque existe la percepción de que los jóvenes tienen una inclinación natural hacia los aparatos de comunicación inalámbrica como los teléfonos móviles, existe una variedad de opiniones respecto a cuál es la auténtica fuerza subyacente. Hay quien cree que se trata del estilo de vida cada vez más móvil y más ocupado de los jóvenes; otros opinan que dicha tendencia se debe a los padres; mientras que un tercer punto de vista cree que la industria del teléfono móvil ha creado la demanda del producto a través de un marketing inteligente.

741 Sin embargo, existe cierta evidencia que indica que el mercado joven se está expandiendo gradualmente, también gracias a un esfuerzo coordinado de la industria en este segmento, a pesar de los prejuicios existentes al respecto. El número creciente de operadores que ofrecen planes prepago es prueba de ello: en 2001, los abonados prepago constituían un 12 % del total de suscriptores inalámbricos, cifra que era del 6 % en 2000 cuando sólo una compañía (Leap Wireless) ofrecía servicios prepago, centrándose principalmente en los jóvenes.742 El mercado previo pago está diseñado para servir a quienes tienen problemas de crédito, de entre los que los jóvenes son una parte significativa.

Los datos de que disponemos sugieren que entre el 29 y el 80 % de los jóvenes de EE.UU. posee teléfono móvil, dependiendo del segmento de edad considerado (la tabla 11 muestra los datos de 2001 procedentes de una de las fuentes). El amplio alcance de esta estadística ilustra la falta de datos extensivos e uniformes sobre el mercado juvenil de telefonía móvil. Un informe señala que el 32 % de la población con edades comprendidas entre los 5 y los 24 años poseía un teléfono móvil en 2001;743 otro indica que el 79 % de jóvenes poseía un teléfono móvil en 2002.744 Jorgensen destaca que el 40 % de los niños en EE.UU. posee un dispositivo inalámbrico, generalmente teléfonos móviles, aunque también Palms, PocketPCs, buscas y ordenadores portátiles ultraligeros.745 TNS informa de que en 2003, el 29 % de los niños de edades comprendidas entre 6-14 años tenían teléfono móvil,746 y un estudio realizado por Selian revela que el 87 % de jóvenes universitarios tiene teléfono móvil.747 Parece ser que los jóvenes tienen un mayor interés que los mayores por los usos no orales de la tecnología de la comunicación inalámbrica como el SMS e internet inalámbrica.748 Por ejemplo, el 14 % de los jóvenes adultos han usado los mensajes de texto para votar en algún concurso o participar en algún sorteo, frente al 4 % de adultos.749 Los jóvenes fueron el primer grupo que se apropió del SMS a raíz de los shows televisivos de entretenimiento que animan a su audiencia (en su mayoría jóvenes) a enviar mensajes de texto a través de sus teléfonos móviles, un fenómeno conocido hoy en día como «el efecto American Idol».750-751 Por otro lado, los abonados mayores de 25, o incluso de 35 años, son los más activos en el envío de mensajes de texto a través de los sitios web americanos de mensajería de texto, tales como Verison TXT Messaging, Yahoo!Mobile SMS, y SMS.ac, si bien el grupo de edad entre 18-24 años es el más activo entre los abonados a Spring PCS Messaging.

Aunque se afirma que el teléfono móvil es «un icono de la generación joven», el informe de Mobile Youth (Juventud móvil) del 2002 señalaba que la cultura juvenil «es compleja y no es fácil descifrarla a primera vista. Cambia radicalmente entre géneros y los diferentes estratos de edad..., las normas culturales determinan la aceptación de los nuevos servicios, el grado en que «mola», la forma en que debe usarse el teléfono, el porqué se usa y, muy importante, qué significado va a tener el aparato en el futuro».752 Sefton-Green declara que «hoy en día existen diferentes tipos de infancia y juventud».753 A pesar de las variadas subculturas que existen en el segmento demográfico joven, se pueden identificar ciertas características que podría decirse que definen a la juventud en general, y que devienen evidentes en su uso de la tecnología de la comunicación móvil. Entre éstas se encuentran el deseo por la independencia, la comunidad y la conectividad, el entretenimiento, la identidad personal y el estar «en la onda». Dichos valores se pueden apreciar en los usos personales, sociales y políticos de la tecnología inalámbrica, especialmente los teléfonos móviles, que hacen los jóvenes de EE.UU. Según otra investigación, en general, los jóvenes utilizan el teléfono móvil para jugar, enviar mensajes de texto y de correo electrónico, descargar tonos y enviar fotos, por ese orden.754 Además, la razón más habitual para tener un teléfono móvil es la conveniencia. El lugar más común de uso es o las tiendas o el transporte público. Otras áreas engloban las horas de la comida, el baño, en una cita, en un concierto, en la biblioteca, en el trabajo, en el hospital, en reuniones/clase y en lugares de culto.

América Latina Los datos para América Latina son muy escasos, aunque tenemos cierta evidencia del despegue del mercado del SMS, que previsiblemente, indica la popularización del servicio entre los jóvenes. En este sentido, la tabla 13 muestra el crecimiento de los ingresos por SMS en el conjunto de América Latina y en algunos países de la región.

Los datos agregados muestran que los ingresos fueron 12 veces mayores en 2003 de lo que lo fueron en el 2000. Es más, en todos los países excepto en uno, Honduras, el mercado del SMS ya se ha desarrollado, aunque las cifras no sean siempre altas.

Los países que más contribuyeron a los ingresos de 2003 fueron México (que representa el 29,5 % de los 578 millones USD totales), Brasil (25,6 %) y Venezuela (20,9 %). Como se ha visto en otras regiones, la compatibilidad entre los sistemas de las diferentes compañías de móviles resulta crucial para la popularización del servicio SMS. Esto resulta especialmente válido para Venezuela, el primer país en América Latina que ordenó la interconexión de las plataformas SMS que operan en el país. En noviembre de 2002, se hizo posible la interconexión entre dos operadoras de telefonía móvil, uniéndose la tercera en 2003 lo que conllevó un «aumento significativo en el volumen de tráfico en Venezuela».755 México siguió el ejemplo de Venezuela,756 cosechando resultados similares. También en Brasil la compatibilidad entre los operadores está plenamente vigente.

En el caso específico de Bolivia, los datos disponibles muestran un comportamiento colectivo similar a otros países en lo relativo a la telefonía móvil. Esto es, los jóvenes usuarios urbanos están por encima de la media general en términos de posesión de aparatos de telefonía móvil. Un estudio llevado a acabo en septiembre de 2004 en cuatro grandes ciudades de Bolivia, mostraba que un 44 % de la población joven, de 18 a 30 años de edad, tenía teléfono móvil.757 Asimismo, a mayor nivel de ingresos más alto era el nivel de posesión de teléfono móvil. En este sentido, el 72 % de los jóvenes más ricos (niveles socioeconómicos A y B) tenían aparato, cifra que caía hasta el 34 % en el caso de los más pobres (nivel socioeconómico E).758 Esta evidencia contrasta con el índice de penetración de todo el país, que en 2004 era de 20,07 aparatos por cada 100 habitantes.

759 El sistema más popular entre los jóvenes era el de prepago, con una presencia del 93 % del total de abonados. Como en otros países, la preferencia por el sistema previo pago no es la misma en todos los niveles socioeconómicos. En el nivel socioeconómico más bajo (nivel E), la facturación es prepago, mientras que, entre los jóvenes de niveles A-B, sólo el 86 % escoge este sistema de pago.760 Además, el sistema previo pago en Bolivia, considerado en su totalidad, asciende al 84,5 %761 del total de abonados, una observación común en la región.

África La naturaleza específica y la distribución del uso del teléfono móvil entre los jóvenes de África carece, en gran medida, de datos que la documenten. Por el momento, el único estudio disponible que mide la penetración por edad nos muestra que, en general, el uso de teléfonos móviles en África tiende a ser mayor entre los jóvenes adultos, especialmente en el segmento de 20 a 35 años. En Sudáfrica y Tanzania, entre el 50 y el 60 % de los usuarios de teléfonos móviles se encuentran en el segmento de 24 a 45 años.762 Sin embargo, a pesar de la ausencia de una mayor evidencia, se pueden obtener ciertas conclusiones sobre posibles tendencias a partir de las observaciones disponibles sobre la población en general. Es obvio que, incluso con la reducción de costes y la mayor accesibilidad de los teléfonos móviles en la región, la comunicación móvil sigue estando fuera del alcance de la mayoría de la gente joven, que está, o bien en la escuela, o bien sin empleo. Es más probable que los países más ricos y las familias más acaudaladas de esos países presenten mayores tasas de penetración móvil entre sus jóvenes. Por ejemplo, los jóvenes de Sudáfrica son una población significativa de usuarios de teléfonos móviles.763 Los padres que poseen recursos suficientes suelen comprar teléfonos prepago para sus hijos con el objetivo de limitar el uso de la línea fija de la vivienda y así hacer a sus hijos responsables de sus propios niveles de uso.764 Es más, como tiende a suceder en todas partes, los jóvenes en África aprecian en gran medida determinados aspectos de los teléfonos, como el entretenimiento y la cámara.765 Además, existen anécdotas sobre jóvenes, e incluso niños, que, obligados a encontrar algún medio de vida para sobrevivir, han hallado en los teléfonos móviles un modo útil de llevar sus actividades empresariales como el comercio en el mercado o en la venta ambulante.

Asia-Pacífico Aunque la telefonía móvil empezó en Japón como una tecnología orientada hacia los negocios, son las generaciones más jóvenes, especialmente los estudiantes, las que constituyen el grupo de usuarios de teléfono móvil más prominente.766 La penetración del teléfono móvil es mucho más alta entre los estudiantes de instituto (76,8 %) y de universidad (97,8 %) que entre la población general (64,6 %).767 Los estudiantes pagan asimismo facturas mensuales de teléfono móvil más altas (7.186 JPY, o 67,5 USD, de media) que la población general (5.613 JPY o 52,7 USD).768 En Tokio los jóvenes urbanitas gastan una media mensual de 150 US$ en el teléfono móvil, cifra que refleja su alto poder adquisitivo como consecuencia de «una generación de índices de natalidad descendientes [que] ha llenado Tokio de familias con un solo hijo».769 Aparte de la dependencia financiera de los adultos, hay limitaciones estructurales fundamentales entre las que se incluyen: 1) el tamaño extremadamente pequeño de los hogares japoneses, lo que significa que la juventud urbana tiene que socializarse, normalmente, en espacios públicos tales como la calle; 2) el coste, alto y prohibitivo, de la instalación de una línea fija (desde 600 USD, dos veces más que un teléfono móvil), y 3) la tradición de los padres de utilizar el teléfono de casa para controlar y regular las relaciones de los niños con sus amistades.770 Además de lo visto, se comprueba que una persona japonesa de treinta o menos años tiene más probabilidad que otra persona de mayor edad de ser suscriptora de i-mode, el servicio de internet de Docomo.771 De hecho, la centralidad del mercado juvenil también se observa en Corea del Sur.772 Los jóvenes usuarios se inclinan, en particular, por la adopción del SMS. Según Cheil Communications de Corea del Sur, en mayo de 2003, el 93 % de los jóvenes coreanos entre 17 y 19 años envió o recibió un SMS al menos una vez por semana. Dicho porcentaje disminuye con la edad: 92 % para edades entre 20 y 24 años, 79 % en el segmento de 25 a 29, 58 % entre los 30 y los 34 años, y 47 % en el tramo 35-39 años. Para poder llegar al mercado juvenil de un modo más preciso, las tres operadoras móviles del país establecieron tarifas especiales para estudiantes universitarios (de edades entre 18-23 años) y alumnos de instituto (de edades entre 13-18 años).773 Más aún, las operadoras están incorporando también nuevos servicios como el entretenimiento móvil para responder a las demandas de la cultura juvenil móvil.

Si nos fijamos en Filipinas, debemos tener en cuenta ciertos matices que la diferencian de Japón y Corea del Sur. Filipinas es un país en vías de desarrollo con niveles de ingresos más bajos, una mayor diversidad religiosa y una historia colonial de múltiples facetas, que incide en la lengua local para crear manifestaciones particulares de su cultura juvenil móvil como la jerga empleada en la lengua de los mensajes de texto.

En este caso concreto, el factor ingresos se halla tras la popularidad del uso de las tarjetas prepago entre la juventud filipina, así como tras el fenómeno de los mensajes de texto.774 Por ejemplo, en Filipinas, los mensajes de texto han sido la forma de comunicación móvil preferida desde 1999, «cuando las dos mayores cadenas de distribución, Global y Smart, introdujeron los mensajes gratis y, más tarde, a bajo coste, como parte de su servicio habitual».775 Los informes de los medios de comunicación del país han afirmado que las Filipinas era «la capital del mundo de los mensajes de texto».776 En 2001 unos 100 millones de mensajes de texto circularon cada día en Filipinas, que «situaba al país muy por delante del anterior líder mundial, Alemania, con mil millones de mensajes al mes».777 El bajo coste de los mensajes de texto, junto con las tarjetas de teléfono móvil prepago «otorga a los proveedores de teléfono móvil un modo de atraer un espectro más amplio de usuarios con niveles de ingreso diferentes».778 Los grupos urbanos de Metro Manila, el área metropolitana de Manila, también son conocidos por su «texto manía»,779 razón por la cual se les suele dar el nombre «Generación Txt».780 Esto tiene que ver con los bajos precios de los SMS que, tal y como hemos comentado, al principio eran gratis en Filipinas. Sin embargo, a nivel nacional, la edad de los usuarios de texto activos en Filipinas es significativamente superior al de mercados más desarrollados.

Cabe matizar que, a nivel nacional, el segmento de población más activo en el envío de mensajes de texto es el de los profesionales treintañeros (entre 33 y 36 años), según un estudio de 500 usuarios de nueve regiones.781 Dicha situación contrasta con la de países más acaudalados donde los más activos son los adolescentes y los estudiantes universitarios, resultados comprensibles debido a las discrepancias de ingresos entre naciones.

Mientras tanto, los informes indican que la penetración de los SMS resulta también mayor en el caso de los usuarios de móvil chinos menores de 35 años,782 muchos de los cuales se han convertido en usuarios de mensajes de texto tan habilidosos que se denominan a sí mismos la «Tribu del pulgar»,783 término inicialmente adoptado por los usuarios de mensajes de textos de Japón (los oyayubisoku).784 En este sentido, se puede observar que, a pesar del tamaño de su mercado, hasta ahora se han llevado a cabo pocos estudios sobre la cultura juvenil móvil y la influencia de la adopción del móvil en las relaciones sociales existentes en la escuela, en casa y en los grupos de iguales. Aparte de nuestro estudio preliminar sobre los trabajadores emigrantes, la mayoría de los informes son periodísticos, lo que ofrece un esbozo de los patrones de uso del teléfono móvil entre los jóvenes chinos que no parece diferir de lo que sabemos de otros países de Asia-Pacífico. Los diferentes elementos en combinación están dando lugar a una cultura juvenil que llama la atención de periodistas y ciudadanos de a pie. Tal y como sucede en muchos otros países, existe una preocupación creciente entre las generaciones mayores sobre esta nueva emergencia, que, sin embargo, es vital para los procesos de la formación de la identidad entre los jóvenes. Pero, ¿cuál es el significado de esta profunda conexión entre la cultura juvenil y la telefonía móvil?


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