BIBLIOTECA VIRTUAL de Derecho, Economía y Ciencias Sociales

 

TEORÍA ECONÓMICA Y ALGUNAS EXPERIENCIAS LATINOAMERICANAS RELATIVAS A LA AGROINDUSTRIA.

Francisco Javier López Macías
Pepe Castrillón

 

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5.4. LA AGROINDUSTRIA RURAL (AIR), EN COLOMBIA.

En la academia colombiana, el debate sobre las agroindustrias rurales AIR, también se inicio a mediados de los años setentas, cuando el Ministerio de Agricultura planteó una serie de problemas atinentes al tema, se generó una amplia discusión sobre la conceptualización imperante en ese momento; considerándose que la vinculación de las actividades agrícolas con la industria de alimentos, determinaba la presencia de agroindustrias de base rural (AIR).

La síntesis de las discusiones adelantadas, concluyo en términos generales: que la agroindustria rural, tenía funcionamiento a través de pequeñas unidades productivas, que usaban tecnologías rudimentarias o poco automatizadas, los productos eran heterogéneos, el trabajo era fundamentalmente familiar y en algunos casos con énfasis en cooperativas y asociaciones productivas, la participación laboral femenina e infantil era amplia, la producción se basaba en las expectativas de los consumidores en relación con los alimentos naturales o tradicionales y, por último, en referencia a los mercados, la presencia era esencialmente de nivel local o regional y con algunas excepciones de alcance nacional o internacional.

En una investigación realizada en Colombia, por CANDICON, REDAR (1992), sobre las agroindustrias rurales, se estudiaron los diferentes subsectores y factores de producción involucrados, el mercado y su alcance, detectándose que las posibilidades reales de la AIR, se continuaba fundamentando en el acceso a los mercados locales y regionales, tal y como se aprecia en la TABLA 12.

TABLA 12. PRINCIPALES MERCADOS DE LOS PRODUCTOS DE LAS AGROINDUSTRIAS RURALES AIR, EN COLOMBIA.

La importancia de la agroindustria rural se destaca en el área investigativa, como lo confirman Boucher y Muchnik (1995), al reunir varios estudios que buscaban precisar la disponibilidad de recursos técnicos locales en la agroindustria rural, coincidieron en afirmar que su principal efecto, era el de mejorar la calidad de vida de los habitantes del campo. En este mismo sentido, la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), promovió el debate, que permitió evaluar diferentes experiencias que muestran, que en determinadas condiciones, es posible la articulación producción agropecuaria y procesamiento industrial; estableciendo que es una alternativa válida que contribuye a la modernización y transformación de las sociedades rurales, conformando dinámicas locales de acumulación y aportando productos que son la base de programas de seguridad alimentaria que se realizan con base en la diversificación productiva.

La AIR de carácter local, sería viable como proceso de agregación de valores, pero para ser sostenible en el tiempo, requiere de una sólida organización socioeconómica, apoyada con el uso de tecnología de punta, que permita producir a más bajos costos, incluyendo los costos de transacción y, por ende, vender a menores precios que los competidores en el mercado.

La incidencia económica de las agroindustrias rurales, se expresa en función: del aumento de la diversificación productiva agropecuaria, en la reducción de las pérdidas de postproducción, en el aumento del ingreso de los productores, en la promoción del desarrollo empresarial, no solo de las unidades agropecuarias (empresas en pequeña escala), sino también en las actividades industriales, comerciales e institucionales, involucradas en este proceso. Esta notable incidencia, ha permitido a su vez, reducir los costos asociados con el almacenamiento, el transporte y en general con la logística productiva.

Entre las políticas más exitosas adoptadas para las agroindustrias rurales AIR para competir en los mercados locales o regionales, se destacan su promoción y desarrollo, mediante el apoyo financiero a proyectos dirigidos a la transformación de productos específicos, el mejoramiento de programas productivos con la utilización de tecnologías apropiadas y la aplicación de procesos de transferencia de tecnología y capacitación que involucren a todos los agentes económicos responsables de las cadenas productivas.

Uno de los productos de la agroindustria rural colombiana, con mayor presencia a nivel interno y con reconocimiento internacional es la producción de panela, el cual analizaremos seguidamente a nivel de estudio de caso. En la siguiente figura, se hace la comparación sobre las tendencias de producción nacional y mundial.

FIGURA 3. TENDENCIAS DE PRODUCCIÓN DE PANELA EN COLOMBIA Y EL MUNDO EN EL PERÍODO 1961- 2001.

FUENTE: Organización de las Naciones Unidas para la agricultura y la alimentación. FAO.

La India ocupa el primer lugar y Colombia el segundo lugar en producción en el mundo, de este producto que es también conocido como azúcar no centrifugado (panela), en la FIGURA 3, se observa la presentación de ciclos de producción mayores a una década, derivados de situaciones relacionadas con el consumo y el comercio exterior.

La extensión ocupada por el cultivo de la caña panelera, en Colombia, supera al de la caña azúcar, participando con el 10,6% del área dedicada a cultivos permanentes, destacándose en el quinto lugar, después de café, maíz, arroz y plátano.

Las fincas productoras de caña panelera, son alrededor de 70.000 predios y constituye la base económica de 236 municipios en 12 departamentos; el número de trapiches asciende a 15.000 establecimientos, en donde se procesa panela y miel de caña (cuyos volúmenes de producción oscilan entre 100 y 300 kilogramos de panela procesada por hora).

La producción de panela es intensiva en el uso de mano de obra, puesto que emplea permanentemente a más de 350.000 personas, equivalente a 25 millones de jornales (12% del total de la población económicamente activa del sector agrario).

La panela es consumida principalmente por los estratos populares en el país, quienes consumen más de 34,2 kilogramos por año y su participación en el gasto representa el 2,18% de las erogaciones alimentarias de las familias consumidoras.

Las principales zonas productoras de panela, están ubicadas, en: la Hoya del Río Suárez, Cundinamarca, Antioquia y Nariño; regiones que a su vez cumplen las condiciones para el establecimiento de Distritos Agroindustriales.

La cobertura de mercado es de carácter local o regional, y en algunos casos de alcance nacional, pero tiene la restricción determinada por la elasticidad ingreso de la demanda, ya que la panela esta catalogada como un bien inferior; o sea, que a medida que aumenta el ingreso de los consumidores, disminuye su consumo (la elasticidad ingreso de la demanda es –0,5%).

Los limitantes más reconocidos de la agroindustria panelera, para una incursión exitosa en los mercados internacionales, son: la presentación del producto, la presencia de residuos, los empaques poco atractivos y la calidad inadecuada, derivada de un mal manejo en la logística de transporte y almacenamiento.

Para superar estos obstáculos, y de esta manera lograr competir con éxito en los mercados internacionales, las agroindustrias rurales AIR, no pueden actuar aislada e individualmente, por cuanto, deben poseer características similares a las agroindustrias propiamente dichas AI, entre ellas las ventajas organizacionales de que disponen las empresas transnacionales que operan en el sector; se requiere obtener mayores economías de escala y mayor penetración en los mercados, lo que determina la urgencia perentoria consistente en que las AIR se asocien e integren en primera instancia en Concentraciones de Agroindustrias Rurales, para después pasar a conformar Distritos Agroindustriales.

Se supone que de esta forma pueden estar en capacidad de resistir los efectos negativos que implica la globalización para las microempresas y pequeñas empresas, en general.

En el mercado colombiano, se han conformado concentraciones agroindustrias rurales, con amplio reconocimiento internacional, como en los casos de: la panela en Cundinamarca, La Hoya del Río Suaréz y los Departamento de Cauca y Antioquia, el café en el eje cafetero, la guayaba en los Santanderes, los quesos en la Sabana de Bogotá y el Departamento de Nariño, las rayanderías de yuca en el Cauca, las plantas de secado natural de la yuca en la Costa Atlántica y la papa en el Departamento de Boyacá; las cuales a su vez, pueden ser integradas posteriormente, en Distritos Agroindustriales (el más conocido es el del Departamento de Caldas) con el fin de que sean más competitivas en los mercados internacionales.

Los Distritos Agroindustriales según la Gobernación de Caldas (2003), es un: “Espacio socioeconómico y ecológico con base fundamentalmente en lo rural, donde la producción agropecuaria se articula con la transformación y procesamiento industrial en un proceso de modernización y diversificación productiva sostenible, dentro de las pautas empresariales y de organización y coordinación de los diferentes agentes económicas e institucionales para mejorar y estabilizar los ingresos y el bienestar de sus habitantes”.

La importancia de la conformación y puesta en marcha de nuevos distritos agroindustriales, estriba en que permiten el desarrollo de núcleos agroindustriales que utilizan tecnologías apropiadas y maximizan el uso de los servicios productivos, siendo más competitivos en los mercados globalizados. En este sentido, existen posibilidades favorables para instaurar Distritos Agroindustriales entre otros, en los Departamentos de: Antioquia, Boyacá, Caldas, Cauca, Cundinamarca y Nariño y en las regiones de: el Eje Cafetero, la Costa Atlántica, los Santanderes y la Sabana de Bogotá.


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