Crisis de los ecosistemas
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EL MODELO DE LA GANADERÍA EXTENSIVA Y LA DESTRUCCIÓN DE LOS BOSQUES EN LA REPÚBLICA DE PANAMÁ: 1950-2000 

Ariel José García Aguilar  

 

 

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3.4. Crisis de los ecosistemas

Hasta hace poco tiempo la humanidad consideraba los recursos naturales infinitos, hoy día sabemos que los mismos tienen límites, muchos de ellos no son renovables y su utilización inadecuada genera grandes problemas. Este cambio de paradigma, con respecto a los recursos naturales se hace imperioso y necesario, ya que peligra la existencia de muchas especies, entre ellas el mismo homo sapiens.

El problema ambiental va ganando espacio en la prensa escrita y hablada, en los círculos educativos, en fin, en la conciencia de los ciudadanos y los grupos de presión. La deforestación en Panamá, impacta a miles de familias rurales que observan los recursos de los bosques en franca reducción; ejemplo de esto es que cada día para muchas comunidades rurales es más difícil conseguir la leña para cocinar y los sitios para recolectarla quedan más distantes, las fuentes de aguas cercanas a los poblados rurales se están agotando. Lo que impacta negativamente en las economías familiares.

La crisis ambiental muestra la ignorancia que la mayoría de los humanos tenemos sobre los intercambios energéticos y las interacciones que mantenemos con el ambiente a través de los elementos abióticos (energía solar, suelo, aire) y bióticos (organismos vivos) . Ante los problemas ecológicos, cada día es mayor la conciencia sobre los problemas ambientales de los habitantes del tercer planeta del Sistema Solar, a tal punto que se habla del riesgo ecológico como un problema planetario nacido de la aplicación de las tecnologías para dominar el mundo, Max Horkheimer en su libro Eclipse de la Razón considera:

“… que el racionalismo científico de la Ilustración encarna la concepción de que la naturaleza es un objeto de manipulación y control humano, lo que conduce necesariamente a una visión similar del mismo hombre, en sus relaciones sociales, como un objeto de dominación.” (Bottomore, T. B., 1976: 7-8)

Igualmente, Anthony Giddens habla de las crisis de la postmodernidad; es la crisis de la racionalidad que considera que la aplicación de las nuevas tecnologías a los recursos naturales promueve el bien común, y la creación infinita de riquezas. Es una crisis amalgamada a la existencia del ser, donde se cuestiona la forma como se organiza la sociedad.

“La modernidad es intrínsicamente propensa a las crisis en muchos planos. Siempre que una actividad referida a metas importantes de la vida del individuo o de una colectividad se muestra de pronto inadecuada, se produce una “crisis”. En este sentido, la crisis se convierte en un componente “normal” de la vida pero, por definición, no puede ser transformada en rutina. (...) La proclividad de la modernidad tardía a la crisis tiene, pues consecuencias inquietantes en dos sentidos: alimenta un clima general de inseguridad que resulta preocupante para el individuo sin que importe a que zonas retiradas de la mente intente relegarlo, y expone inevitablemente a todos a una diversidad de situaciones de crisis de mayor o menor importancia que podrán afectar a veces el núcleo mismo de la identidad del yo.” (Giddens, 1997: 235)

Jürgen Habermas, habla también, sobre la crisis en la sociedad postmoderna:

“Las crisis surgen cuando la estructura de un sistema de la sociedad admite menos posibilidades de resolver problemas que las requeridas para su conservación.” (Habermas, 1973: 16-17)

Las crisis socioambientales regionales manifiestan en su interior la crisis de acumulación. Una nueva racionalidad esta emergiendo en función del fracaso del modelo que ve en la naturaleza un grifo que suministra todos los recursos. Es una crisis global que tiene manifestaciones en los más alejados terrenos cultivados de pastos y tiene impactos en todos los aspectos de la vida.

“La salud y el trabajo rural en este modelo productivo se encuentran en un contexto global muy particular, que representa la crisis de una etapa histórica que se construyó de espaldas a la complejidad de la realidad y redujo el progreso al mecanismo simplificador de la racionalidad instrumental productivista, sea industrial o agraria… También esta crisis epocal es la crisis de un modelo de conocimiento y de una concepción sobre la cultura y el desarrollo, es una crisis del conjunto de los artefactos culturales de esa época que produjeron un crecimiento insustentable y excluyente.” (Galano, 2004 en: Silva, 2005: 19)

La crisis ambiental se manifiesta en las actividades pecuarias en la medida que hay más presiones de la sociedad para que estas actividades sean más eficientes y no impacten negativamente a los ecosistemas; ya que se considera el modelo de la ganadería extensiva tiene una baja ecoeficiencia.

El concepto de ecosistema tiene que ver con la comunidad natural y su ambiente, tomando en cuenta las cadenas tróficas de plantas, animales, bacterias, algas, protozoos y hongos que interactúan y generan un flujo energético. En el caso del ganado este es un consumidor primario que transforman la celulosa de las plantas (pastos) en carne; la cual es posteriormente, consumida por los seres humanos, consumidores secundarios, quienes transforman la misma en energía.

En un principio la ganadería extensiva, se desarrolló a expensas de tierras boscosas, que habían sido desmontadas y posteriormente cultivadas por pocos años, convertidas en tierras de pastoreo .

Este ciclo le cuesta mucho repetirse, debido a que la frontera pecuaria se esta agotando (entre más alejados los puntos de producción de los centros de consumo los costos de producción suben y se les hace difícil competir). Es cada vez más difícil conseguir tierras para realizar las tradicionales formas de criar el ganado. Las tierras que se encuentran en el mercado no son accesibles a los pequeños y medianos ganaderos, que tienen que endeudarse para adquirirlas. Igualmente, las normas de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) sobre las talas, quemas y destrucción de la flora y la fauna, están presionando a los campesinos y productores pecuarios hacia otras formas de relación entre los seres humanos - naturaleza en la República de Panamá.

Es importante mencionar, que estas contradicciones se reflejan en las existencias de ganado a nivel nacional. El hato ganadero desde 1977 al 2001 se ha mantenido estable con un promedio de 1,418,162 cabezas de animales. A diferencia de las décadas del sesenta y setenta cuando el hato ganadero creció significativamente; entre 1962 a 1972 el hato ganadero creció en un 52.30%. De 1971 a 1981 la existencia de ganado creció en un 13.72%. De 1981 a 1991 el hato ganadero decreció en un 2.32%; debido a la crisis política que afectó al país a mediados de la década de los ochenta. De 1991 al 2001, cuando se hizo el último censo agropecuario el hato ganadero creció en un 9.57%.

Tabla No. 11

PORCENTAJE DE CRECIMIENTO DEL HATO GANADERO,

ENTRE LOS AÑOS 1962-2001

Fuente: Contraloría General de la República, Dirección Nacional de Estadística y Censo, Censos Agropecuarios, años: 1961, 1971, 1981, 1991, 2001. Panamá, República de Panamá.

A partir de la década de los cincuenta las políticas ganaderas del Estado eran bien definidas: desarrollar una Reforma Agraria, para legalizar las tierras que estaban siendo trabajadas, el incentivar la cartera de préstamos para la compra de tierras y ganado. En alguna mediada esta era una forma de integrar miles de hectáreas que de otra forma no estaban integradas en la economía nacional.

Fue el avance del capital en las áreas rurales y la consecuente destrucción de los bosques, lo que hizo que el modelo de la ganadería extensiva creciera. Este fenómeno se contrae a mediados de la década del noventa, cuando la tasa de rentabilidad de las nuevas tierras incorporadas va decayendo y la actividad no se perfila como muy rentable . Igualmente, en Panamá y Centroamérica la competencia con otros usos del suelo crea conflictos, James French dice:

“Para poder suplir las necesidades de población, la región tendrá que aumentar su producción. Para ello tiene dos maneras de lograrlo; aumentando la cantidad de tierra sembrada en pastos o aumentando la productividad de los pastizales. Con el primer camino entrará en conflicto con otros usos de la tierra, particularmente agrícola y manejo de bosques. Existen varios factores y argumentos en contra de estas opciones. Primero, el aumento de la rentabilidad de las actividades agrícolas como el banano y cultivos no tradicionales ha aumentado la demanda de tierras más adecuadas para estas actividades. Muchas de estas tierras están actualmente con pastos.” (French, 1994: 19)

Aun el aumento de la productividad de los pastizales tiene límites biológicos por lo cual hay que repensar la forma como se relacionan los productores pecuarios con los recursos naturales.

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