El modelo de la ganadería extensiva y la sociedad
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EL MODELO DE LA GANADERÍA EXTENSIVA Y LA DESTRUCCIÓN DE LOS BOSQUES EN LA REPÚBLICA DE PANAMÁ: 1950-2000 

Ariel José García Aguilar  

 

 

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3.2.1. El modelo de la ganadería extensiva y la sociedad

En los tiempos coloniales, para los conquistadores españoles la inexistencia de población y de mercados amplios les permitió apropiarse de los espacios vacíos, lo que dio paso a los posteriores latifundios en América Latina y al mismo tiempo se constituyo en un mecanismo de control territorial. (Gligo, 1999) El Istmo de Panamá no escapó de este fenómeno social donde poseer tierras y ganado era una forma de mantener la población de la hacienda, proveía productos a la población minera, a la burocracia estatal y era símbolo de una alta posición social. Estatus elevado por parte de los poseedores de semovientes, versus la población que no poseía medios de producción. Situación que prevalece en la cosmovisión de los habitantes de las áreas rurales .

El modelo de la ganadería extensiva, en el Istmo de Panamá, se remonta al 1521 cuando Pedrarias Dávila trajo el primer rebaño de “50 reses desde las haciendas que poseía en Jamaica. Este fue, hasta donde se conoce, el primer rebaño de ganado introducido en la vertiente sur del Istmo, donde constituyó el núcleo inicial del que se desarrollarían los rebaños que posteriormente poblaron las campos de Nicaragua y Perú.” (Castro, 2004: 95)

Es a partir del siglo XVIII cuando se inicia la permanencia de los grupos ibéricos en Panamá, de esa forma dejan de ser meros transeúntes en el Istmo para ser parte integral de la historia panameña.

En tiempos de la colonia la decadencia de las ferias de Portobelo promovió la emigración hacia otros países y hacia el interior de país. Tal como se manifiesta en la siguiente cita:

“El siglo XVIII económico es el período de tránsito bajo, de las vacas flacas, de la penuria económica, de la ruralización mayor de la economía, de la gran miseria urbana. Fenómenos que se están gestando desde la segunda mitad del siglo XVII, cuando se advertía el espaciamiento cronológico mayor de la feria de Portobelo, momento crucial en la función de servicios del istmo panameño en la gran época colonial.” (Jaén, 1991: 23)

A mediados del siglo XVII ante la crisis del modelo colonial, los pobladores de la ciudad de Panamá migraron hacia el interior, por lo que se fundaron las grandes haciendas ganaderas, desarrolladas con un anclaje socio-cultural luso-hispánico que impregna las relaciones de los habitantes con los recursos naturales; las mismas se fraccionarán en el transcurso de los años, a través de las herencias. Diferencia cultural que se manifiesta al comparar la relación de los pueblos indígenas con los recursos naturales, los cuales tienden a conservar su medio y extraer sus alimentos y medicamentos del bosque.

Con respecto a la ocupación espacial colonial de un área específica del Istmo, en la región Oeste de la capital, Arturo Guzmán Navarro plantea lo siguiente:

“Mientras que en las márgenes del Caimito y más allá hacia Occidente, hasta Chame, se van desarrollando progresivamente haciendas ganaderas que son atendidas por negros esclavos, mientras sus propietarios residen en la ciudad de Panamá. Esto explica, por qué en los inicios de siglo XVII (1609) existían seis hatos con una totalidad de 4,000 reses en la región caimiteña; en Perequeté, dos hatos con 3,000 reses en Capira, dos hatos con 3,000 reses y en Chame, de cuatro a seis hatos con 9,500 reses.” (Guzmán, 2006: 35)

Stanley Heckadon-Moreno menciona en el libro intitulado Naturalistas del Istmo de Panamá que Berthold Seemann en 1848 mencionó las sabanas y bosques secos del Pacífico como lugares propicios para la cría de ganado “los distritos de la costa del Océano Pacifico -señala- especialmente los cantones de Natá, Santiago y Alanje, abundan en llanos, planicies extensas cubiertas de hierbas, que al dar pasto a numerosos manadas de ganado, constituyen la riqueza principal del país.” (Heckadon-Moreno, 1998: 32)

El desarrollo del modelo de la ganadería extensiva es un arrastre histórico, unido al poco riesgo, que tiene la cría de bovinos, en contraposición a los cultivos de granos, tubérculos, hortalizas y legumbres. “La preferencia cultural por la ganadería sobre la agricultura ha persistido a través de la historia de la ocupación Ibérica de la América; las prácticas medievales importadas por los conquistadores, pero definitivamente adaptadas a las condiciones de América han sido modernizadas, pero no siempre mejoradas .” (Dickinson, 1994: 129)

Actualmente, las prácticas de la ganadería extensiva se combinan con nuevas tecnologías, de ese modo se da un mayor impacto en los recursos naturales; por lo que se acelera las contradicciones entre la naturaleza y el modelo de la ganadería extensiva.

Tradicionalmente, el potrero se hace poco a poco, se derriba el bosque tropical seco (que se encuentra por debajo de los 500 metros sobre el nivel del mar) en las sabanas del Pacífico o el bosque tropical húmedo submontano (ubicados entre los 500 y los 1000 metros sobre el nivel del mar), se quema en la estación seca, se siembra el pasto y se le da mantenimiento (según el argot popular, a través de la “repica”, “chapía”, “limpia”) y últimamente, la limpieza de los potreros se realiza a través de la fumigación de herbicidas. Es el proceso continuo de artificialización de la naturaleza, generando sucesiones ecológicas orientada siempre por la racionalidad económica.

Desde inicios de la República, el Estado panameño promovió la colonización de las áreas rurales para usos agropecuarios, como parte de las políticas de aprovechamiento de los recursos naturales. De este modo se desvió la presión poblacional hacia las áreas no colonizadas. El Estado podría tener presencia en esos territorios, además de reservas de recursos naturales y fuerza de trabajo, para que posteriormente el capital pudiera utilizarlas.

“Al igual que el café 100 años atrás, la expansión ganadera se convirtió en una prioridad gubernamental. Las políticas crediticias de los bancos nacionales e internacionales contribuyeron enormemente a la actual expansión de los potreros a expensas de los bosques tropicales. Desde las planicies del Pacífico y las montañas del interior, la crianza del ganado comienza a introducirse en las regiones más húmedas del Caribe.” (Heckadon, en Coates: 212)

En la República de Panamá los primeros potreros se hicieron con la hierba “pará” y con la hierba “guinea” las cuales son altamente nutritivas para los bovinos, pero no resisten mucho pastoreo. Posteriormente, se introduce desde el Brasil la “faragua”.

La “faragua” (Hyparremia rufa) se extendió por todo el país en los terrenos de baja y mediana calidad, sus semillas eran dispersadas por el ganado, el hombre y los vientos a otros lugares, durante los meses de noviembre, diciembre y enero; siendo el pasto dominante en las sabanas del Pacífico. Menciona el profesor Alberto Mckay que en la Península de Azuero la difusión que tiene la ganadería “se inicio con la revolución forrajera, es decir la introducción de pastos de mayor rendimiento y con la instalación de empresas agroindustrias en la provincia de Coclé.” (Mckay, 1985: 399)

Actualmente, está siendo desplazado, muy lentamente, por nuevos pastos más nutritivos, resistentes al clima del trópico, como las Brachiarias en los terrenos de baja y mediana calidad y por la Swazi (Digitaria Swazilandensis) en los terrenos de mejor calidad. En el área que comprendía la Zona del Canal y las zonas adyacentes, se ha extendido una planta consumida por el ganado cuando está nueva y los moradores la llaman “paja mala”, “hierba canalera”, “paja canalera” (Scharum spontaneum). Podemos decir que la relación de los panameños con la ganadería es de carácter raizal, signado por la tradición luso-hispánica. Hoy esta lógica es impactada por la crisis ambiental global y la crisis económica del subsector. Así se da paso, lentamente, a otro tipo de relaciones entre los seres humanos y la naturaleza.

John y Mavis Biesanz en su libro Panamá y su Pueblo (1961) hacen referencia al sistema agrícola de roza que utilizaba el campesino panameño a mediados de la centuria pasada y hablan sobre la quema de los montes, rastrojos, potreros, la cual estaban, en alguna medida, consagradas por la tradición.

“Ahorra trabajo, ablanda el suelo y destruye la cizaña y algunos plagas de insectos. Pero sus desventajas son mucho mayores que las pequeñas ventajas. La quema acaba con el mantillo y arruina rápidamente la tierra, ya deslavada por las lluvias tropicales. Por lo tanto, el campesino debe mudarse y repetir todo el procedimiento al año siguiente, o bien emplear la misma tierra un año más, a lo sumo. Abandona la tierra desmontada, que el propietario tal vez emplee después como pastizal; o si se le deja sin uso, vuelve a convertirse en selva y a los pocos años es necesario repetir todo el procedimiento. Este tipo de agricultura no afecta tanto el medio si la población es poca, pero si aumenta la población, la agricultura itinerante causa un enorme daño en la medida que necesita más bosques para desmontar y sembrar sus productos.” (Biesanz, 1961: 101)

Observa la relación entre la agricultura itinerante característica de la población campesina y la creación de los potreros propio de un sector productivo que posee mayores recursos, que ha logrado capitalizar en alguna forma (por ejemplo: a través del comercio, trabajos con el gobierno) e invierte en tierras como alternativa para acumular capitales, haciéndoles mejoras al terreno o esperando que el Estado realice obras, para que las mismas adquieran un mayor valor.

Cabe mencionar que durante las décadas sesenta y setenta los “cultivos agrícolas generaron un proceso de proletarización del campesinado que fue complementado por la apropiación latifundista de las tierras para la ganadería extensiva.” (Castillo, 1974: 197) Significa que el modelo de la ganadería extensiva fue funcional al desarrollo del sistema capitalista dependiente, en la medida que permitía la expulsión de la mano de obra en las áreas rurales y el suministro de productos de la canasta básica a precios por debajo de los costos de producción.

Los ganaderos en los procesos de comercialización dejan parte de sus ganancias a los intermediarios, matarifes, mataderos, supermercados; quienes son los que se benefician de los trabajos en el campo y no los consumidores . Se invierte en la ganadería en la medida que sea un buen negocio. Hoy día los costos de producción tienden a subir y se reducen los márgenes de ganancia. Para lo que se necesita mejorar las especies vegetales que consume el ganado, mejorar la genética de los mismos y los procesos productivos.

Actualmente se realizan cambios tecnológicos como el de estabular ganado y la semi-estabulación, lo que implica costos adicionales como la construcción de galeras, bebederos, el suministro constante de alimento, disposición de los desechos orgánicos en formas adecuadas.

A continuación presentamos las principales clases de pastos y ganado utilizados en la ganadería panameña.

 Pasturas naturales (gramas, ratana (Ischaemiun ciliare))

 Pastos artificiales y adaptados (pará, king grass, elefante, faragua (Hyparremia rufa), pangola, zacate alemán, tanner, estrella o africana, guinea o indiana (Panicum maximun), andropogon, angleton).

 Pastos mejorados de reciente data (swazi, brachiarias (brizantha, decumbes, marandú, libertad, victoria, dictyoneura, mombaza, ruziziensis)).

 Productor de Carne Cebú (Brahman, Indo Brasil, Gyr, Nellore, Gusera, Santa Gertrudis), Angus, ganado criollo, Red Poll, Charolais.

 Productor de leche (Holstein, Jersey, Simental).

 Doble propósito (productor de carne y leche) (Pardo Suizo, Suizbú (cruce de Pardo Suizo con Cebú), Simbrah (cruce de Simental y Brahman).

Presentamos la Tabla No 5. Clases de usos de la tierra, en porcentaje, en la República de Panamá en los años: 1950, 1960, 1970, 1980, 1990, 2000, según los datos suministrados por la Contraloría General de la República, para observar como disminuye, en los años 1990 y 2000, el porcentaje de pastos, en relación con el total de hectáreas utilizadas.

Tabla No. 5

CLASES DE USOS DE LA TIERRA, EN PORCENTAJE, EN LA REPÚBLICA DE PANAMÁ EN LOS AÑOS: 1950, 1960, 1970, 1980, 1990, 2000

Fuente: Contraloría General de la República, Primero, Segundo, Tercero, Cuarto, Quinto y Sexto Censos Nacionales Agropecuarios, Dirección de Estadística y Censo, República de Panamá.

Las tierras con pastos en año 2000 llegaron a los niveles relativos del año 1960, lo cual evidencia que los mecanismos del mercado y los controles Estatales, a través de la aplicación de las normas, la creación de parques nacionales y áreas protegidas, tienen sus efectos en la contención del crecimiento de las tierras insertas en el modelo de la ganadería extensiva.

Tabla No. 6

SUPERFICIE DE TERRENO DEDICADAS A LOS CULTIVOS PERMANENTES, CULTIVOS TEMPORALES; PASTOS NATURALES, TRADICIONALES Y SEMBRADOS EN LA REPÚBLICA DE PANAMÁ, AÑOS 1950-2000

Fuente: Contraloría General de la República, Dirección Nacional de Estadística y Censo, Censos Agropecuarios, años: 1950, 1960, 1970, 1980, 1990, 2000. Panamá, República de Panamá.

En los cultivos anuales y plurianuales, para el año 2000, se utilizaron el 14.1% de la tierra trabajada, mientras que para los pastos se utilizaron el 45.4%; un 31.3% más del total de la superficie de terreno sembradas. En Panamá hasta la fecha la relación agricultura–ganadería, combina muy poco la asociación agropastoril y/o silvopatoril, lo cual ha generado la degradación de los suelos y la destrucción de los bosques.

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