BIBLIOTECA VIRTUAL de Derecho, Economía y Ciencias Sociales

 

LOS CONDICIONANTES EXTERNOS EN LOS PROCESOS DE INTEGRACIÓN
El rol de Estados Unidos de América ante los casos europeo y latinoamericano


Eduardo Rivas

 

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Capítulo 6. Los años 80

El despegue del Cono Sur

Fue a partir de la Revolución Sandinista de 1979 que Europa y América Latina comenzaban a escribir su propia historia, sin tanta intromisión estadounidense.

Pero éste no era el único cambio, ya que el sistema internacional en los años ochenta comenzó a mostrar modificaciones de carácter estructural especialmente en los ejes económico y político.

América Latina en esta época comienza a perfilar su propia política como región. Son ejemplos el ya mencionado “Grupo de Contadora” y su grupo de apoyo (1), Esquipulas (2), las reuniones de presidentes democráticos, etc., y en esta evolución política tuvo un peso determinante el cambio de régimen de gobierno en la mayoría de los Estados de la región, puesto que en 1983 asumía la Presidencia de la Nación Argentina Raúl Alfonsín, y en 1985 José Sarney (3) y Julio María Sanguinetti hacían lo propio en Brasil y Uruguay respectivamente,  poniendo fin al péndulo de gobiernos cívicos y militares al que ya hicimos referencia.

Estos cambios representaron el inicio de los nuevos tiempos para América Latina en términos de integración, puesto que los nuevos gobiernos democráticos establecieron, como parte importante de su acción gubernamental, la buena relación con sus vecinos, a diferencia de los gobiernos dictatoriales que los asumían como hipótesis de conflicto.

En el plano político-económico, también se buscó una asociación de Estados, puesto que para afrontar las consecuencias de la “crisis de la deuda”, que explotó en 1982 cuando México decidió el no pago de su deuda externa, los Estados latinoamericanos apostaron por la creación de un “club de deudores”, que se plasmó en el Consenso de Cartagena firmado en 1985 por los principales Estados deudores de la región, para hacer frente al “club de acreedores”, conocido también como Club de París (4).

Sin embargo, no todos los Estados tenían la misma concepción sobre el tema de la integración, por lo que Brasil y Argentina, en el marco previsto por la ALADI, y al igual que con anterioridad se había realizado en el caso de  integración andino, decidieron dar un paso adelante al respecto. Para ello, el 30 de noviembre de 1985, se firma la Declaración de Iguazú, en la que los presidentes Sarney y Alfonsín expresan la voluntad de sus gobiernos de acelerar el proceso de integración bilateral. El 29 de julio de 1986, ambos gobiernos suscribieron el Acta para la Integración Argentino-Brasileña, y el 10 de diciembre del mismo año, con la firma del Acta de Amistad Argentino-Brasileña, “democracia, paz y desarrollo”, se da impulso político al Programa de integración y Cooperación Económica (PICE), al que Uruguay adhiere en 1986, encaminado a impulsar la cooperación entre estos países en las esferas del transporte, comunicaciones y energía, así como también a estimular los vínculos científicos y tecnológicos (5).

Las reuniones de la Comisión Mixta, y otros encuentros de alto nivel entre los representantes de los gobiernos de Argentina y Brasil, se sucedieron con regularidad y contribuyeron al avance de la integración económica bilateral, hasta que el 29 de noviembre de 1988 se firmó en Buenos Aires el Tratado de Integración, Cooperación y Desarrollo que fue la base de lo que hoy conocemos como MERCOSUR.

Estos hechos se enmarcaban dentro de los cambios internacionales impulsados por el gobierno británico de Margaret Thatcher, quien llegó al poder en 1979, y el gobierno estadounidense de Ronald Reagan, quien accedió a la  presidencia en 1981. Ambos líderes irrumpieron con propuestas neoliberales que intentaron exportar, Thatcher a Europa, y Reagan a América Latina y al resto del mundo.

Esta posición generó una situación paradójica, ya que mientras las democracias emergentes de América Latina eran apoyadas por EUA para evitar el ascenso de grupos militares nacionalistas, las mismas estaban claramente enfrentadas a EUA en temas económicos. Aunque, cabe mencionar que, la Administración Reagan siempre contó a su favor con la cuestión de la deuda externa para imponer su criterio económico en la región. Sin embargo la propuesta no fue aceptada inicialmente por América Latina y hubo que esperar, casi una década, para ver plasmada su implementación.


1. El Grupo de Apoyo, creado en julio de 1985, recibió el nombre de Grupo de Lima y estaba conformado por Argentina, Brasil, Perú y Uruguay.

2. Así se denomina el compromiso para la pacificación de Centroamérica, firmado en la localidad guatemalteca de Esquipulas por los presidentes de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, el 7 de agosto de 1987. Por él, los países firmantes se comprometieron a establecer un alto el fuego, amnistiar a los presos políticos, democratizar sus respectivos países, no conceder apoyo a fuerzas irregulares y movimientos insurreccionales y a no usar su propio territorio para agredir a otros Estados.

3. Si bien quien había sido electo Presidente por el colegio electoral en abril de 1985 fue Tancredo Neves, éste nunca llegó a gobernar a causa de una grave enfermedad que le llevó a la muerte y ocupó el cargo de Jefe de Estado José Sarney, quien era el vicepresidente en ejercicio.

4. El Consenso de Cartagena fue el acuerdo que alcanzaron los días 21 y 22 de junio de 1984 los cancilleres y ministros de Economía de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, México, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela, quienes reunidos en la ciudad colombiana de Cartagena conformaron un grupo de presión para obtener de los países acreedores una solución multilateral alternativa a la adopción de las recetas de austeridad propuestas por los organismos internacionales de crédito. Sin embargo, a medida que transcurrió el tiempo este Grupo perdió fuerza por divergencias entre los tres principales países deudores, Argentina, Brasil y México, por lo que las propuestas formuladas nunca fueron llevadas a la práctica de forma completa.

5. “Alfonsín y Sarney inauguraron un nuevo estilo institucional en la larga historia de la integración económica latinoamericana, según el cual la necesidad de avanzar con la negociación regional debe prescindir de la formación de organismos permanentes. La formalización institucional se tildó de «burocratización», y se la acusó del fracaso del proceso integracionista latinoamericano en la década de los ´70, en gran medida, por haber creado un conjunto de instituciones y organismos que, aunque idealistas en diseño, no se ajustaban a la realidad económica y política de la región”. PERALES, J. R., La economía política del MERCOSUR y la coordinación macroeconómica, Escenarios Alternativos, Número 9, Buenos Aires, invierno de 2000.

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