COMO ROMPER CON LA HISTORIA DEL CHOLO BARATO

Velisario Cieza Pérez

 

3.3. En capital humano.

Ya no cabe duda de que la inversión en capital humano constituye un factor crítico del crecimiento económico, en el que cobran especial importancia las nuevas tecnologías, su divulgación por intermedio de la educación y los efectos externos inesperados (Romer, 1989; Lucas, 1988; Barro, 1991; Mankiw, Romer y Weil, 1992). En los países más industrializados se ha demostrado en diversos estudios realizados por el Banco Mundial que la tecnología y el crecimiento económico guardan una estrecha y mutua relación.

 

La calidad de la educación y, por ende, la calidad de la mano de obra, también incide en el crecimiento económico (Barro, 2001; Hanushek y Kimko, 2000). Por ejemplo, los logros en el campo de las ciencias ejercen un efecto positivo en el crecimiento. Los avances tecnológicos pueden elevar el valor de la educación en cuanto a la producción de capital humano (Schultz, 1975).

La masiva inversión en educación es un buen mecanismo para lograr crecimiento con mejoras en la equidad distributiva del ingreso, estas lecciones se pueden contrastar con las experiencias el los países de México y Taiwán, que muestran cifras en ese sentido, como se puede ver a continuación:

 

Por lo tanto se torna necesario y urgente una intervención paralela del estado en su rol social con participación del sector privado, para aumentar el nivel y la calidad en salud y educación de la población pobre, específicamente la que está por debajo de la línea de pobreza para romper con la trampa de la pobreza; no solo con becas sino, con otras medidas como el condicionamiento mediante subvenciones en efectivo a las familias extremadamente pobres para que envíen a sus hijos a la escuela y asistan a los centros de salud del estado, bajo un estricto seguimiento de los beneficiados para el aseguramiento del uso de los mismos con el fin de mantener su integridad física y psicológica particularmente de la niñez. Como la iniciativa llevada a cabo por México, para dichos fines, que inicialmente se denominó Progresa, comenzó en 1997 y que actualmente se denomina Oportunidades; cuyos resultados de evaluación de impacto de la muestra del programa en número de matriculados escolares son positivos (por ejemplo, un aumento del 17% en la matricula de educación básica) y reducciones en el número de niños que trabajan (25 por ciento).

 

Si bien actualmente la mayor educación y mayor capacitación por si solas han dejado de ser un seguro de desempleo, estas constituyen una ventana abierta de oportunidades, ya que ejercen una influencia considerable en diversos resultados más allá del mercado, tales como la reducción de la criminalidad, la cohesión social, la distribución del ingreso, las donaciones a obras de caridad y una búsqueda más eficiente de empleo en el mercado laboral. El valor anual de un año de escolaridad en relación con estos resultados equivale aproximadamente a los efectos anuales de los ingresos. Es decir, el valor de la escolaridad incremental que se registra en los cálculos normales de capital humano puede capturar únicamente alrededor de la mitad del valor total de un año adicional de escolaridad (Wolfe y Haveman, 2001).

En los siguiente gráficos podemos apreciar como el nivel educativo en el Perú contribuye a mejorar el ingreso percápita y a reducir la informalidad, es decir a mayor nivel educativo en años de escolaridad la renta per cápita mejora significativamente; de igual manera en los estratos con menores ingresos se relacionan con menos años de escolaridad. En el Perú, la informalidad se encuentra alrededor del 70%, pero a medida que se incrementa los años de escolaridad la informalidad disminuye significativamente ubicándose alrededor del 40% en los estratos de mayores ingresos.

 

 

Pero en el Perú y en la mayoría de los países en desarrollo las condiciones educativas en los distintos niveles no son adecuadas. “Aulas atestadas de alumnos, docentes poco calificados profesionalmente y escuelas equipadas con infraestructuras deficientes y dotadas con escaso material pedagógico, he aquí un panorama demasiado común todavía en muchos países”, estima el Director General de la UNESCO, (Koichiro Matsuura, 2004) (1).

En el Perú no podemos seguir hablando que vivimos en un país libre, con las mismas oportunidades de educción y salud para todos, por lo menos en los primeros años de nuestras vidas; mientras la cobertura de calidad educativa y de salud sea altamente deficiente y el acceso sea inequitativo en todos los niveles. Por ejemplo mientras en algunos colegios privados como el Markan, el Newton entre otros, los alumnos reciben clases de algunas materias en ingles de profesores con calificación internacional, además cada alumno en vez de cuadernos tiene una PC portátil, pizarra digital y sus padres invierten un aproximado de $6 mil dólares anuales por alumno; mientras en el otro lado están los colegios públicos que en lugares de extrema pobreza estos colegios no tienen infraestructura básica como luz, agua, desagüe y el local no cuenta con carpetas, ni ventanas, ni techo adecuado; donde los padres de familia a penas pueden reunir S/ 7 nuevos soles para poder matricular a cada hijo, además cuentan con profesores mal remunerados y mal calificados cuyos resultados son niños pobres que no aprenden a leer y escribir adecuadamente, lo que trae como consecuencia el un circulo vicioso de pobreza, con un futuro para este niño pobre en dichas condiciones le esperan altas probabilidades de ser un potencial ciudadano pobre, como lo muestran los estudios del BID.

Por otro lado según el Banco Mundial “la educación universitaria en el Perú sigue siendo altamente elitista, y la mayor parte de los estudiantes provienen de los segmentos más adinerados” de la sociedad peruana, por una razón muy sencilla: los estudiantes de origen humilde que fueron a escuelas públicas no pueden ingresar o llegan tan mal preparados a la universidad que la mayoría deserta y, que en nombre de la igualdad social, se está excluyendo a los pobres, al no darles la posibilidad de recibir becas o créditos educativos para poder estudiar (2). Los hechos evidentes en las evaluaciones internacionales de los estudiantes indican que países como el Perú y ciertas economías en transición se encuentran considerablemente rezagados en relación con los países más industrializados, en lo referente a impartirles a sus ciudadanos las habilidades que necesitan para operar dentro de una economía cada vez más globalizada basada en el conocimiento. Para esto se requieren medidas de políticas encaminadas a disminuir las desigualdades en la distribución de oportunidades de aprendizaje así como las discrepancias en cuanto a la incidencia que tienen los costos y beneficios de la educación.

Pero el nivel educativo es el mecanismo más efectivo para mejorar la distribución del ingreso y disminuir significativamente la pobreza como lo muestra el siguiente gráfico con datos proporcionados por el BID, en donde se tiene claramente que la probabilidad de ser pobre y pobre extremo se reduce drásticamente, a medida que aumenta el nivel educativo, específicamente en la población que cuenta con educación superior o universitaria; mientras que en el otro extremo está los que no tuvieron la oportunidad de tener educación y los que tienen solo educación primaria, para quienes las probabilidades de ser pobre y pobre extremo son significativamente altas, cercanas al 50%.

 

 

Por otro lado, es tan importante como la educación universal para todos, la calidad de educación que se imparte, es decir el dominio temprano de un nivel de alfabetización adecuada es importante para darles a los jóvenes acceso al aprendizaje. No obstante, muchos niños de los países en desarrollo, como el Perú, enfrentan un obstáculo significativo cuando ingresan al sistema educativo formal, debido a que el lenguaje o las herramientas con lo que se les enseña, no se relaciona o integra al medio en que viven.

En la actualidad existen estudios internacionales sobre medición del nivel educativo, como el Timss y el PISA; el Timss consiste en el estudio internacional comparativo más amplio que se haya realizado sobre el desempeño de los estudiantes en matemáticas y ciencias que mide los logros correspondientes a tres grupos de edades diferentes durante la enseñanza primaria y secundaria; el PISA , mide la capacidad que tienen los estudiantes de aplicar sus conocimientos y habilidades a situaciones de la vida real (OCDE, 2001), esta prueba mide la capacidad de aplicación de los conocimientos. Aunque el Timss y el PISA según UNESCO tratan de medir cosas diferentes, a partir de los resultados concluye generalmente que:

1. El desempeño relativo de los países se debe a una combinación de factores, más que a una sola característica. Este resultado indica que las iniciativas globales de reforma tienden a causar un mayor impacto en los logros que las reformas de menor alcance.

2. El estatus socioeconómico de los planteles educativos produce un mayor efecto en el desempeño que los antecedentes socioeconómicos de los estudiantes y docentes.

3. La organización de la enseñanza en la educación básica es un factor preponderante. Entre los factores que marcan una diferencia se encuentran los exámenes centralizados, los mecanismos de control centralizados en materias curricular y presupuestaria, la autonomía del plantel en las decisiones sobre procesos y personal, los incentivos y la discreción de que disfrute cada profesor individualmente para escoger sus métodos de enseñanza, la escasa influencia de los sindicatos de docentes, los exámenes que practican los docentes del desempeño educativo de los alumnos, el apoyo de los padres de familia interesados en el tema de la enseñanza, un nivel intermedio de administración que realice las tareas administrativas y el financiamiento de la educación, y la competencia que presentan los establecimientos de formación privados.

Teniendo en cuenta estos estudios internacionales, La UNESCO estableció en el diseño de este estudio para Latinoamérica distinguiendo cinco niveles de desempeño observables. La información de los resultados de este último estudio corresponden solo a los cinco países de la región que han participado de la primera rueda de evaluaciones Los resultados obtenidos son bastante dramáticos, pues dan cuenta que solo un 9.8% de los alumnos de 15 años saben leer y escribir adecuadamente y un 0.03% resuelve adecuadamente las pruebas de matemática y que solo entre un 40% y un 80% de dicha muestra logran un nivel de desempeño muy rudimentario (nivel I) o inferior a éste, ubicándose el Perú en el último lugar, después de Chile y Brasil. Pero lo peor es que el Perú se a retirado de dichas evaluaciones internacionales, para esconder dicho problema (para mayor información los datos se encuentran disponibles en la web site de UNESCO).

 

Concluyendo que la educación básica y las habilidades continúan siendo los cimientos del aprendizaje permanente, en el Perú, la cobertura en educación básica no es baja pero si decadente respecto a calidad; debería establecerse como máxima prioridad en mejoramiento de la calidad y el proceso de aprendizaje sin descuidar la cobertura. En nuestro país los sistemas educativos tradicionales, aquellos en los que el docente constituye la única fuente de conocimiento, muy poco aportan para dotar de lo necesario a las personas que deban trabajar y vivir en una economía del conocimiento. Algunas de las competencias que exige este tipo de sociedad -trabajo en equipo, capacidad para resolver problemas, motivación para aprender durante toda la vida- no se pueden adquirir en un ambiente de aprendizaje en el que los docentes les impongan los hechos a los estudiantes que buscan aprenderlos, únicamente para que estos últimos los repitan como maquinas cada vez que se les imponga una orden.

Por lo tanto es preciso adoptar un nuevo modelo pedagógico. Éste difiere del modelo tradicional en muchos aspectos, dado que los docentes y formadores actúan más como facilitadores que como transmisores de conocimiento, y el énfasis en esto conllevan principalmente a aplicar los métodos que enseñan a aprender haciendo, a trabajar en equipo y a pensar creativamente.

El cuestionamiento viene por el lado de cómo asegurarse de la calidad de la educación que se imparte con el nuevo modelo; para ello se requieren nuevos mecanismos de aseguramiento de la calidad, que les otorguen certificaciones a los estudiantes y acreditaciones a las instituciones, con el diseño propio de un modelo de gestión de la calidad, como por ejemplo el modelo de gestión escolar de calidad que viene siendo desarrollado por la Fundación Chile en su país.

 

Teniendo en cuenta que para el otorgamiento de la Certificación de competencias a los estudiantes que en la lucha por la supervivencia, un diploma académico ya no constituye un seguro de vida, ya que los jóvenes enfrentan preocupaciones como: o bien estas sobrecalificado o te falta experiencia para el trabajo que demandan las organizaciones; por eso es necesario que el aprendizaje se haga más flexible y diversificado con el fin de permitir mecanismos alternativos para impartirlo, tales como la educación a distancia con el e-learning, el ingreso y salida libre de los estudiantes, matrícula flexible, cursos modulares y la capacitación disponible en la forma y momento en que se requiera. Además se debe tener en cuenta la adquisición de habilidades y el aprendizaje acumulado de los estudiantes alcanzados fuera de los establecimientos educativos formales.

Por otro lado para la acreditación de instituciones, las autoridades que fijan las políticas deben replantear el tema de la acreditación de las instituciones educativas y evitar situaciones como por ejemplo que universidades del país, cuyo único fin es el lucro, funcionen sobre un chifa, impartiendo títulos universitarios de más de 20 especialidades en todo el país. Con la revisión de los mecanismos de acreditación se busca establecer un nexo entre la evaluación de las competencias individuales y la evaluación de la capacidad y el desempeño institucionales. “los productores de la educación tienen que rendir cuentas ante alguien, tal vez a los padres de familia, o a la sociedad en general. No se puede permitir que hagan cualquier cosa, y que no existan consecuencias por su buen o mal desempeño” (Puryear) (3), en los sistemas educativos estatales del Perú, pueden existir profesores buenos o malos pero eso poco o nada importa porque no genera consecuencias: un profesor no pierde su trabajo por su mal desempeño, ni gana más por ser el mejor de su institución educativa. Las consecuencias se dejan notar en las evaluaciones internacionales, como es el caso del ranking elaborado por el suplemento educativo del periódico Times que le dio una pésima nota a las universidades latinoamericanas a excepción de la UNAM, que ocupa el lugar 195 de las encabezadas por Harvard, California y el MIT, explicable talvez debido a que la mayoría de las universidades son estatales y estas, se escudan en el principio de la autonomía universitaria para evadir la evaluaciones externas sobre calidad, escondiendo de esta manera su incompetencia (Puryear) (4).

La tendencia de los países de la OCDE por ejemplo apunta hacia acreditar a las instituciones tomando como base su producto o desempeño (por ejemplo, las tasas de graduación o la adquisición de conocimiento y competencias), en lugar de los insumos (como el tamaño del profesorado, o el número de libros de la biblioteca). La otra cuestión es el financiamiento de las instituciones educativas se debe basar, cada vez más, en el desempeño. La experiencia internacional indica que si bien es importante aplicar un proceso de licenciamiento obligatorio para garantizar un nivel mínimo de calidad, la acreditación y evaluación regulares deberían ser actividades voluntarias, para que sean verdaderamente apreciadas por las instituciones como una forma de mejorar su desempeño. La acreditación y la evaluación deben recibir un impulso mediante información al público, incentivos financieros y retribuciones monetarias (Banco Mundial, 2002). Con la finalidad de responder a cuestionamientos actuales que sostienen que en el Perú el estudiante recibe su grado o título del último establecimiento al que haya asistido, sin importar cuánto le haya contribuido éste al estudiante en su aprendizaje general.

Como ya se mencionó en el Perú, como en todos los países pobres, el acceso al aprendizaje y, por consiguiente, los logros en este campo está distribuido de manera muy inequitativa en las diferentes estratos sociales, quienes menores oportunidades tienen de aprender son las mujeres, los habitantes de zonas rurales, las minorías étnicas, los desempleados, las personas que trabajan en el sector informal y los trabajadores de mayor edad. Las barreras que enfrentan estos grupos son diversas, y son muchos los casos individuales que se presentan en los que las personas deben enfrentar múltiples situaciones adversas, para su autorealización como seres humanos. Por ejemplo, la discriminación contra la mujer en el mercado laboral disminuye la motivación de ésta de invertir en su formación o empeñarse por terminarla (Gill, Fluitman y Dar, 2001). La falta de acceso a escuelas situadas a distancias a las que se tiene acceso a pie desfavorece particularmente a los niños de las zonas rurales de la Sierra y la Selva, en las que tienen que caminar más de una hora para poder estudiar en al escuela.

Y para finalizar otra herramienta importante de política es la descentralización efectiva, mediante la transferencia de responsabilidades de los ministerios de Educación a las autoridades educativas o municipales (5) y comunidades organizadas, un ejemplo a seguir es el modelo de educación básica aplicado en Finlandia, país que ocupa actualmente el primer lugar en las evaluaciones de Timss y PISA; donde de esta, alrededor del 90% es estatal, 100% gratuita y obligatoria, administrado por las municipalidades y el presupuesto educativo asignado al sector constituye el 14% de su PBI. El aprendizaje adicional a la adquisición de competencias y conocimientos básicos debe ser financiado, como ya se viene haciendo pero de manera muy restringida, mediante dos tipos de componentes: los esquemas de distribución de costos y los subsidios gubernamentales. Las cuentas de ahorro para educación, los préstamos del sector privado, los contratos de capital humano, los créditos estudiantiles garantizados por el gobierno, las cuentas para desarrollo individual, los vales y bonos educativos, las becas, las deducciones en impuestos y otros mecanismos. La mayoría de países utiliza una combinación de estos instrumentos.


1. La Nación de Chile, 9 de noviembre de 2004.
2. Lauritz Hola y Kristian Thorn, “Higher Education in Latina America”, Banco Mundial.
3. Jeffrey Puryear, entrevista por mariza Carvajal, Diálogo Interamericano, Octubre, 2004.
4. Jefrey Puryear, Experto Internacional en temas de Educación en América Latina y funcionario del Diálogo Interamericano.
5. Para más detalles véase: Banco Mundial, Informe del Banco Mundial, Aprendizaje Permanente en la Economía Global del Conocimiento, 2003
 

 

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