EXPERIENCIAS Y LECCIONES DE DESARROLLO RURAL

Dr. Iván Ureta Vaquero

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PROGRAMA CHALACO

Las cocinas mejoradas.

Según hemos mencionado en las partes introductorias del estudio, el Programa se formuló para ser un ejemplo de gestión integral de cuencas. Empleando este esquema de trabajo inicial, es obvio el tratamiento preferencial de los factores que integran la gestión del territorio, la gestión del agua, de energía, del riesgo, salud, etc. Uno de los principales problemas que enfrenta la zona en cuestión es propia de la relación existente entre los usos y actividades económicas propias de la zona y las delicadas características del medioambiente donde se realizan.

De este modo, como indica Urday, dentro del enfoque de cuenca existe una analogía perfecta entre la unidad productiva y la cocina. Las familias emplean como combustible para la cocción de sus alimentos los recursos forestales que se encuentran en la zona.127 En este sentido, la cocina mejorada hubiera sido sin duda el principal caballo de batalla que debería haber desarrollado el programa por las razones lógicas del enfoque de integralidad propuesto.

Siguiendo el documento desarrollado por Urday (2006), la construcción de Cocinas Mejoradas tiene suficientes argumentos para constituirse en un proyecto independiente y exclusivo, como de hecho lo es en otros lugares, porque los combustibles y equipos disponibles por los pobladores en situación de pobreza son típicamente menos eficientes, más peligrosos para los usuarios y con impactos negativos al ambiente, que aquellos utilizados en la ciudad por poblaciones de mejores ingresos, por lo tanto las Cocinas Mejoradas son una herramienta extremadamente potente que permite obtener algunos o todos de los siguientes beneficios:

* En salud:

o Contribuye a mejorar la salud de la familia al extraer el humo de la combustión. Las familias que usan leña o biomasas como combustibles para la cocción a fuego abierto tienen generalmente en sus casas poca ventilación, y como generalmente los niños y mujeres están dentro del espacio, ellos tienden a estar expuestos a cantidades significativas de partículas contaminantes importantes, tales como partículas pequeñas de menos de 10 micrones de diámetro, conocido como PM10, igualmente el monóxido de carbono, el benceno y el formaldehído, en concentraciones excesivas comparados a los estándares de salud basados en otras aplicaciones térmicas (cocinas a Gas Licuado de Petróleo GLP, por ejemplo). Tales exposiciones contaminantes se ligan a las infecciones respiratorias agudas, a las enfermedades crónicas del pulmón, a la desnutrición de los neonatos, al cáncer de pulmón y a los problemas de la vista, sobre todo, entre mujeres y niños. (Smith, 1990).

o Contribuye a disminuir la frecuencia de recorrer las largas distancias para obtener leña, extraerla y transportarla, contribuyendo a mejorar el bienestar especialmente de mujeres y niños.

o Contribuye a proporcionar tiempo de calidad que las mujeres y niños pueden utilizar para otras actividades más útiles para su formación y descanso. Por ejemplo, según nuestras observaciones, se estima que las mujeres y los niños dedican casi 25 horas al mes a esta actividad. Si esto se incluye en el costo económico de la leña, debido a la mano de obra gastada ineficientemente, implica que la leña en forma comparativa es un combustible más caro que el kerosene. Además, para los niños en edad escolar, se entiende que esta actividad de recolección es un factor que también podría contribuir a un bajo desempeño escolar.

* En economía:

o Es posible obtener un ahorro de hasta 70% respecto del sistema tradicional de fuego abierto. En promedio, en Chalaco hemos obtenido un ahorro de 40%, lo que ayuda a ahorrar dinero en efectivo a las familias que tienen que comprar la leña a terceros porque no tienen la posibilidad de obtenerla ellos mismos de sus campos de cultivo o bosques cercanos.

o Al mejorar las condiciones sanitarias de la vivienda contribuye a disminuir el gasto en medicinas o servicios médicos que pudieran necesitarse como consecuencia de las enfermedades tradicionales producidas por el humo.

o Ayuda a disminuir el tiempo improductivo de recorrer largas distancias y buscar la leña.

o Contribuye de una manera importante – conjuntamente con las otras iniciativas del Programa – a mejor el nivel económico general de la población que tiene cocinas. En muchos países hay un concepto llamado “la escala de energía”, que hace una diferenciación clara de los ingresos económicos asociándolos a los usos energéticos (Hosier, Dowd, 1987). Por ejemplo, la leña y otras biomasas representan el más bajo escalón de la “escala de energía” para la cocción (si es fuego abierto), con carbón vegetal, cocinas mejoradas o kerosene, cuando estás disponibles, representan el próximo paso superior de la escalera; y mucho más arriba, están el GLP y la electricidad. El orden de combustibles en la escala de energía corresponde a dos factores, el primero, su eficiencia (la fracción de energía desarrollada del combustible que es convertida en energía útil para el uso final en el equipo); el segundo, está referido a su “limpieza” (interna y externa de las casas). Por ejemplo, las cocinas de leña de fuego abierto tradicionales alcanzan un 15 % de eficiencia, las cocinas mejoradas pueden llevar este valor al 25 %. Para el kerosene y el GLP se tiene respectivamente, 50 y 65%. Por lo tanto, moviéndonos hacia arriba en la escala de energía resulta una declinación en las emisiones de monóxido de carbono, dióxido de azufre y partículas contaminantes.

* En conservación del ambiente de la cuenca:

o Es una herramienta que permite reducir la deforestación y por tanto contribuir al cuidado de una Cuenca Hidrográfica. Una típica familia de la zona que tenga cinco miembros en promedio, consume al año 7128 árboles adultos. Este uso desmesurado de la biomasa tiene resultados negativos, en cuanto a la reducción de la productividad agrícola, degradando los suelos de nutrientes reciclables, y creando grandes problemas de deforestación y desertificación en muchas áreas (Cecelski, 1987; Sarin, 1991), especialmente en zonas con una orografía tan accidentada como Chalaco. Con las cocinas propuestas hemos logrado reducir este consumo en 40% en promedio, es decir que se cortan 2.8 árboles/familia menos. Si se piensa que tenemos ya más de mil cocinas funcionando (ver resultados más adelante), se han ahorrado 2800 árboles aproximadamente, cuyo valor ambiental en aquellos de Mijal, es incalculable.

Siguiendo con las palabras de Urday -y haciéndonos eco directo de lo valioso del documento cuyo protagonismo deseo expresar a partir de este momento por claridad de exposición y estructura formal interna -(2006) si bien el ideal es lograr todos estos beneficios, alcanzando cualquiera de ellos ya se logra una mejora concreta en la calidad de vida de una familia. En el caso del Programa Chalaco, nos propusimos que las cocinas sirvan fundamentalmente para mejorar la salud y ahorrar leña, dos características que le confieren a esta herramienta su condición de imprescindible en un programa con enfoque de cuenca que aspire a conservar los recursos naturales y contribuir a resolver los problemas de salud pública.

Así como se definieron claramente los momentos de la estrategia, así también se definió que el Asesoramiento Técnico llegaría a los beneficiarios a través de un cuidadoso proceso de extensión. La labor de extensión es un acto intensamente humano, por tanto valores y principios como saber escuchar, respeto a la opinión de las y los demás, compromiso, responsabilidad, transparencia, sinceridad, competencia, capacidad de servicio, solidaridad, promoción y práctica de la justicia y la equidad, etc., son valores y principios, que no son negociables para el y la extensionista rural. Claro está, sin dejar de lado el conocimiento técnico y metodológico, que igual deben estar apoyados por iniciativa hacia el estudio, la actualización y el crecimiento personal. Son estos valores los que definían el perfil del equipo del Programa y definían los temas en los que teníamos que fortalecer al equipo de campo, que ya venían formándose como extensionistas. No se trataba de poner a los más grandes expertos en el campo sino formar en servicio a los mejores extensionistas.

Tampoco se trataba de modelos de cocinas, ni de modelos de canal o de escuelas o letrinas. Se trataba de modelos de familia, es decir que se pretendía llegar a las familias de las Organizaciones de Base y convertirlas en Familias Demostrativas. Se había considerado llegar a un mínimo de 500 familias (considerando un mínimo de 20 familias por comité Conservacionista) que pudieran ser un ejemplo para las demás. Este ejemplo consistía en trabajar con los hombres, mujeres y niños de una misma familia de tal modo que “… se materialice el trabajo en conjunto de los componentes o sectores: una vivienda saludable, niños adecuadamente alimentados, mujeres integradas a su organización, jefes de familia que participan y que aplican aspectos de gestión de la cuenca y el enfoque agro ecológico a nivel de su unidad productiva129.”

Este concepto de la Familia Demostrativa era fundamental para articular las actividades del programa. Ya que al tener el mismo grupo Meta resultaba mucho más sencillo y lógica la planificación del trabajo de todos los equipos en el campo. En una misma salida se veían a los mismos grupos objetivo, se veían los temas de salud y educación de producción y organización y todo ello podía ser atendido por uno o dos técnicos extensionistas por micro cuenca. Estas familias demostrativas en los caseríos, se convertirían en referencias para sus vecinos y alrededor de ellos seguirían extendiéndose los beneficios del programa.

1. La instalación de cocinas mejoradas familiares (CMF) es una actividad del programa “Desarrollo sostenible de ecosistemas de montaña en el Perú (PDSEMP)” que estaba prevista para desarrollarse a lo largo de los tres Planes de Ejecución de Actividades (PEA) y en la zona de Intervención Directa y la Zona de Influencia.

2. Cuando se formuló el Programa se solicitaron fondos para atender 7500 familias en el área del Andino Central. Se consideraba que cada beneficiario directo recibiría por lo menos – como parte del sistema de salud y del Programa – una cocina mejorada. Esa era la medida de nuestra intervención directa. Luego el Programa fue reformulado porque la AECI no aprobó el 100% del financiamiento solicitado y por ello los beneficiarios finales se redujeron a 5542 familias. Esto exigió reducir también el número de cocinas hasta cuadrar con lo aprobado por la AECI. Esto quiere decir que el Programa debía atender al menos a 5542 familias como beneficiarias directas (5542 * 5130 = 27,710 habitantes).

En espera de los resultados de una evaluación del estado de las cocinas instaladas en el PEA I, se suspendió la fabricación y construcción de las cocinas correspondientes al PEA II y paralelamente se acordó ya no hacer las correspondientes al PEA III, destinando estos recursos a la construcción del sistema de agua potable y alcantarillado sanitario de la capital distrital Chalaco. MIRHAS-PERU expresó la importancia de mantener la coherencia del Programa y que recursos previstos para la conservación debían, como en este caso, ser transferirlos para actividades que también sean de conservación de bosques. Criterio que no ha sido tomado en cuenta. Por tanto, a la fecha la meta a considerar es la que correspondía al PEA I, es decir 1866 familias beneficiarias directas y 17 albañiles.

Como se ha explicado múltiples veces, el Programa se gestó como un modelo de gestión de cuenca para la conservación de los recursos y estaba previsto que se vaya replicando en su entorno. Este entorno es lo que conocemos como el Andino Central que está conformada por Chalaco más cinco distritos limítrofes que constituyen una unidad ecológica y sociocultural de características muy particulares, por lo que el Programa contemplaba, desde su formulación, algún tipo de intervención a fin de sensibilizar a sus pobladores y autoridades.

Para intervenir en este entorno se definieron dos zonas: una de intervención directa y otra de influencia directa. En la primera actúan por lo menos dos componentes del Programa y en la segunda se desarrolla alguna actividad pero sólo de UN componente. La razón de esta estrategia es ir sensibilizando a los demás municipios y estableciendo una “barrera de protección” sobre los recursos y sistemas establecidos en la zona de intervención directa.

Hay sin embargo algunas diferencias. Por ejemplo, en el caso de Chalaco los datos que se han tomado proceden del estudio de línea de base del programa Chalaco y cuando no existían estos datos se tomaron los del Censo de 1993. Esto ha creado una diferencia de 500 personas entre los datos del Censo del 1993 y los estimados por el Programa. Consideramos que en el caso de los caseríos de Santa Catalina de Mossa ocurre algo similar.

La Meseta Andina es una zona de influencia directa de importancia estratégica, aquí nacen 5 de las 7 sub cuencas del río Piura. En ese sentido el Municipio de Frías – que posee políticamente la Meseta Andina y que reconocen como “Los Altos de Frías” - ha asumido el compromiso de apoyar las acciones de salud. Igual ocurre con Santa Catalina de Mossa que como se sabe, gran parte de sus caseríos están en las micro cuencas en las que trabajamos. En Pacaipampa existe una ODER como la de Chalaco - uno de sus técnicos “hace semana” en la zona de contención de Mijal y ya se han establecido actividades conjuntas – y será la responsable del componente en ese distrito. Se pretende que por lo menos en la zona de influencia directa se atiendan a 1000 familias con apoyo activo de los municipios respectivos.

3. La instalación de las cocinas mejoradas estaba prevista como un proceso simultáneo de sensibilización, construcción, capacitación y evaluación. Se aprovecharía la experiencia del PEA anterior en el siguiente. De este modo, durante la etapa correspondiente al PEA III131 ya se contaría con una cantidad importante de usuarios utilizando adecuadamente su cocina y el trabajo se enfocaría en perfeccionar, transferir y evaluar el conjunto de la actividad para luego consolidar las Zonas de Influencia.

4. Se consideraba que cada PEA tendría 12132 meses. Los tiempos, costos y presupuestos fueron calculados y organizados siguiendo este criterio. La duración del PEA I estaba consideraba entre el 16 de enero del 2003 (fecha oficial de inicio del Programa) y el 16 de enero del 2004. Por tanto la programación establecía que la fabricación, construcción y capacitación debían completarse en dichos doce meses. Por razones administrativas ajenas a la voluntad de MIRHAS-PERU la actividad se inició con 6 meses de retraso, lo que obligó a desarrollar las labores bajo la premura de terminar en la fecha prevista como era solicitado133 por el financiador.

5. La intervención en campo se hizo bajo el esquema de los Socios Locales134 (Ver primer informe del PEA I del 2003). Este proceso requería ir involucrando paulatinamente a las organizaciones de base mejorando su capacidad de convocatoria, de concertación y de gestión, con condiciones para ejercer su participación ciudadana y reconocimiento distrital, a través de la generación y fortalecimiento de espacios de concertación local promovidos por el Gobierno Local.

La organización comunal era considerada el pilar sobre el cual descansaría la sostenibilidad; la obra física pese a su gran impacto no era suficiente para garantizar la sostenibilidad del sistema. Por eso se requería organizar y hacer participar a todos a través de un proceso de cambio. El proceso se iniciaba con la identificación de los socios locales con la participación de las familias.

La identificación de los socios locales constituía el primer nivel de concertación a nivel del caserío, por tal motivo en junio del 2,003 en asambleas comunales, las familias de los caseríos identifican a la organización con mayor representatividad en la zona, que sería en adelante el socio local, éste se articularía a nivel distrital con la Municipalidad Distrital de Chalaco. Los socios locales se identificaron en toda la subcuenca de Chalaco y en la microcuenca Ñoma, además, se estableció un proceso de planificación desde el caserío hasta el distrito, las herramientas a construir eran: los Planes de Acción Comunal – PAC en cada caserío, a nivel de microcuenca los Planes por Microcuenca y a nivel de Subcuenca (distrito) el Plan Estratégico de Desarrollo, trabajado a cada nivel y supervisado por la Comisión Municipal correspondiente.

6. En el inició, como estaba previsto, los Socios Locales cumplieron con su compromiso de dar todas las facilidades para el transporte y distribución de las cocinas, organizaron y eligieron a los beneficiarios, a los albañiles y se prepararon para asumir los compromisos ante el resto del Programa. Las familias se comprometieron con ellos a aportar el material local y el apoyo en mano de obra, a participar en las actividades del Programa.

7. Para la elección de los beneficiarios, los Socios Locales aplicaron una Ficha de Inscripción Familiar (casi 2000 en total). En esta ficha no solo se consignaron datos referidos a la composición familiar, además, se incluyeron aquellos referidos a que organizaciones integraban los miembros de la familia (con este dato se pretendía conocer el nivel de participación en la sociedad civil organizada), total de áreas productivas de su propiedad (tanto bajo riego como de secano), cultivos principales y un dato muy importante referido a la fuente o canal que utiliza la familia para regar sus tierras. Con estos datos se pretendía iniciar la identificación de las familias demostrativas pues también registraba los niños entre 0 y 6 años que podían participar del proyecto de recuperación nutricional. Estos fueron de los primeros datos que se ingresaron al SIG.

8. Luego de seis meses, a mediados de julio del 2003, tras haberse presentado públicamente e iniciado el Programa según lo formulado y acordado con las autoridades y beneficiarios de Chalaco, se produjo una modificación135 significativa de la estrategia de trabajo que interrumpió el trabajo con los Socios Locales, con las Familias, el proceso de extensión y desarticuló al equipo de campo del Programa, “confinando” a los técnicos extensionistas locales a las tareas exclusivas del componente Productivo; lo mismo pasó con Educación y Salud.136 De allí que los Socios Locales y las Organizaciones de Base, que comenzaban a participar activamente, se alejaron perdiéndose credibilidad, retrazando y debilitándose el proceso de construcción de una propuesta de Gestión Participativa en el distrito. A la fecha se ha logrado conformar los Consejos de Desarrollo de Microcuenca (CODEMI), Consejos de Desarrollo del Caserío (CODECA), Consejos de Coordinación Local (CCL) (ver el Plan Estratégico de Desarrollo de Chalaco); pero sin el retraso, no sólo estarían creadas sino que ya estarían en funcionamiento y se habría podido evaluar su performance, mejorar la experiencia e iniciar un proceso de transferencia y validación.

Cuando comenzamos el Programa ya sabíamos que no teníamos la confianza del nuevo gobierno local y que había una gran expectativa en el campo por lo que haríamos. Justamente el trabajo que iniciamos tenía también por objetivo construir esa confianza demostrando que queríamos co-ejecutar el Programa y que no estábamos haciendo lo que queríamos. Al interrumpirse el proceso, desanimamos a los socios locales y como ya no continuamos trabajando con ellos dejaron de cumplir con sus compromisos y no al revés como se sostiene. Por eso, ya no deberíamos seguir pensando que la causa de nuestros problemas es que los socios locales no informasen, coordinasen, acordasen y organizasen cuando nosotros mismo dejamos de hacerlo primero.

9. Para la construcción de las cocinas se tenía prevista la asistencia del equipo del Programa, de los equipos municipales y de los socios locales. Los albañiles serían formados como promotores e incluso se dio un perfil a los socios locales para su selección en cada caserío. En el PEA I se inició la selección y entrenamiento de 88 (uno por cada 21 cocinas y casi dos por caserío, la meta establecida es 50 albañiles por las 5542 cocinas y al final de los tres años, y no al final del primer año y por las 1866 como se dice a veces). El proceso para la capacitación e instalación de las cocinas incluía los tres años de duración del Programa, los albañiles seleccionados por las mismas familias el primer año, iniciarían su capacitación desde el primer año, construyendo las cocinas que habían sido solicitadas en su caserío de origen. El monitoreo seguiría los PEA II y PEA III137, ya que la planificación de construcción de cocinas consideraba a diferentes familias de un mismo caserío en los tres PEA. De este modo, se aseguraba seguir una curva lógica de capacitación, el mejoramiento permanente del sistema, porque se recogen las experiencias del PEA anterior, se corrigen los errores y se refuerzan los conocimientos de los albañiles completándose los momentos de Apropiación y Transferencia establecidos en la estrategia descrita más arriba. Posteriormente, se acordó no hacer las cocinas correspondientes al PEA III.

10. Las Cocinas Mejoradas de Bajo Consumo de Leña, después de ser construidas, pasan a ser propiedad de la familia receptora que la solicitó voluntariamente. Estas cocinas son entregadas en calidad de donación, por lo que su mantenimiento queda bajo la responsabilidad de la familia que la recibió. Esto es posible porque:

a. La idea central es mejorar el “hogar de combustión”, para aumentar la eficiencia del combustible y eliminar adecuadamente el humo y las cenizas. Resuelto esto, hay que pensar en el diseño que se ajuste a las costumbre de la zona y no requiera cambios en las recetas o hábitos de las cocineras. Debido a que se trata de atender a todas las familias de una zona en diferentes altitudes y que utilizan diferentes tipos de leña fue necesario que las cocinas tengan en común la solución técnica138 para lograr la eficiencia de la leña y evacuar el humo pero que a la vez:

i. permita adaptarse a las aspiraciones de confort de cada familia.

ii. que resuelva la necesidad de preparar “tortillas139” que requieren contacto con el fuego.

iii. y que puedan, en su momento, atender una mayor demanda como es cuando se tienen trabajando peones en la chacra.

b. La construcción es sencilla y requiere de los siguientes materiales: 30 adobes140, con los que la familia hace la estructura principal y configura el “hogar” de la cocina; una plancha de hierro normalizada de ¼ de pulgada de espesor, un tubo de lamina galvanizada de 3.6 metros de largo y un “sombrero” para proteger la entrada de agua por la chimenea. La plancha de hierro cubre el “hogar” de la cocina y se constituye en las hornillas. En la práctica, una vez hecha la estructura de adobes, es muy sencillo colocar la plancha y su chimenea. Se ha utilizado una plancha de hierro con un espesor suficiente para asegurar una duración de por lo menos 10 años contra la corrosión.

c. Durante la construcción, un miembro de la familia debe participar en todo el proceso y ayuda al albañil. Las labores de mantenimiento se dirigen sobre todo a reparar el desgaste natural de los adobes. Para la reparación se utiliza barro, que es el material de construcción que utilizan todos para hacer el adobe con el que construyen sus casas en la zona.

d. Una vez terminadas las labores de mantenimiento, que son muy sencillas, hay que retirar las cenizas del “hogar” de la cocina (como se hace con la cocina tradicional) y el hollín que se forma en las paredes internas de la chimenea. Para ello basta darle unos ligeros golpes con una cuchara de palo o en el peor de los casos levantar la chimenea y limpiarla desde abajo, pues el atoro se produce en este punto.

e. La ventaja de este sistema, es que los elementos metálicos ofrecen la posibilidad de adaptar la cocina, por la misma familia, a cualquier condición o característica que presente el hogar o desee la familia, siempre que respeten los criterios básicos para que ahorre leña y elimine el humo.

11. A los seis meses de iniciada la actividad, en enero del 2004, se inició una evaluación de las cocinas instaladas. El ritmo de esta evaluación – al igual que todas las actividades del Programa – disminuyó debido al periodo lluvioso 2004. Se reinició en mayo del 2004 y se culminó en diciembre de ese mismo año. Debido al periodo lluvioso 2005, las acciones de reconstrucción se iniciaron en mayo.

Expuestos los planteamientos previos respecto a este importante proyecto, a continuación se muestran los datos cuantitativos que revelan la evaluación del mismo.

A. De las 1741 cocinas construidas, se ha evaluado el funcionamiento de 1670 (95.9%) cocinas mediante visitas domiciliarias.

B. De las construidas NO se pudo evaluar el funcionamiento de 71 cocinas (4.1%), porque la beneficiaria no se encontró ninguna de las veces que se la visitó, porque se negaron a dejarnos entrar a la vivienda o está se encontraba cerrada.

C. De las cocinas evaluadas, 1111 (66.5%) están funcionando y son utilizadas diariamente.

a) Hay 991 (59.3%) cocinas que funcionan sin ningún problema.

b) Hay 120 (7.2%) cocinas cuya chimenea se ha deteriorado por el excesivo uso de leña y el humo no sale completamente de la habitación. En este caso se ha promovido que las familias se agrupen de a dos y compren una plancha galvanizada para reparar su calamina. El costo de hacer esta reparación le significaría tres dólares/familia y pueden hacerlo ellos mismos ya que se les ha explicado el procedimiento, que es bastante sencillo. Insistiremos en este punto puesto que es fundamental para medir el cambio de actitudes de las familias frente al tema.

D) De las cocinas evaluadas 464 (27.8%) no son usadas o su uso es muy eventual. De estas, luego de las visitas y pese a la labor de sensibilización, sus propietarios:

a) Desean devolverla: 128 (7.7%). Se les ha dado un plazo hasta diciembre del 2005 para que vean como les va a sus vecinos y luego, vencido el plazo, se recogerán. Básicamente desean devolverla porque no se acostumbran al cambio de su cocina tradicional o no pueden cocinar rápido. Esto se coordinará con las autoridades locales.

b) No quieren o dudan en devolverla 336 (20.1%) esperando a ver que pasa con las de sus vecinos. Algunos (12) que han manifestado expresamente su negativa a devolverla, lo hacen porque han vendido la cocina, otros tres porque las han convertido en barretones, incluso uno la utilizó para un puente sobre un pequeño canal. Aunque obviamente no son para ninguno de esos usos, se demuestra la calidad del material con que están hechas las planchas ya que estos barretones son herramientas agrícolas que se utilizan para trabajar en suelos muy duros y un puente debe soportar el paso de un hombre con su carga.

El Cuadro I siguiente muestra un resumen por micro cuenca del estado de las cocinas familiares mejoradas de bajo consumo de leña. El detalle por caserío se da en el Anexo I. A efectos de comparación con el número de pobladores por caserío y micro cuenca, en el Anexo V se presentan los resultados del Censo de Población y Vivienda 2005.

MONITOREO Cerro Negro Ñoma Mijal Los Potros Nogal Tierra Colorada MESETA ANDINA Total % Total % Total % Total % Total % Total % TOTAL COCINAS VISITADAS 139 97.20 474 94.23 294 81.67 268 88.45 308 95.65 187 91.22   COCINAS NO VISITADAS 4 2.80 29 5.77 66 18.33 35 11.55 14 4.35 18 8.78 30 TOTAL BENEFICIARIOS 143 100.00 503 100.00 360 100.00 303 100.00 322 100.00 205 100.00 30 RESULTADO DEL MONITOREO PARA SABER CUANTAS COCINAS DE LAS 1866 PREVISTAS, HAN SIDO CONSTRUIDAS CONSTRUIDAS O RECONSTRUIDAS DE TRES HORNILLAS 82 57.34 502 99.80 353 98.06 294 97.03 321 99.69 189 92.20   NO CONSTRUIDAS                           DE 3 HORNILLAS 61 42.66 1 0.20 7 1.94 9 2.97 1 0.31 16 7.80   DE 2 HORNILLAS                         30 TOTAL 143 100 503 100 360 100 303 100 322 100 205 100 30 RESULTADO DEL MONITOREO PARA SABER CUAL ES EL ESTADO DE LAS 1670 COCINAS VISITADAS NO CONSTRUIDAS 61 43.88 1 0.21 7 2.38 9 3.36 1 0.32 16 8.56   EN FUNCIONAMIENTO 49 35.25 346 73.00 107 36.39 214 79.85 265 86.04 130 69.52   COCINAS NO USADAS O DE USO MUY EVENTUAL                           HAN ACORDADO DEVOLVERLAS 1 0.72 39 8.23 59 20.07 14 5.22 3 0.97 12 6.42   NO QUIEREN O DUDAN EN DEVOLVERLAS 28 20.14 88 18.57 121 41.16 31 11.57 39 12.66 29 15.51   TOTAL 139 100 474 100 294 100 268 100 308 100 187 100 0

Se ha prestado un especial interés a este informe respecto al proyecto de las cocinas mejoradas por razones lógicas que permiten entender de mejor forma el desarrollo posterior del programa. Al margen del éxito o del fracaso del proyecto, se pueden apreciar resultados interesantes respecto al mismo. Sin embargo, factores cualitativos pusieron una “etiqueta” previa a las actividades recién comenzadas que provocaron un cambio notable de ritmo respecto al programa.

La respuesta de las cuatro organizaciones locales previstas no fue la esperada en función de las cartas de compromiso y apoyo que estas presentaron. La organización de mujeres María Elena Moyano sí ha tenido un papel activo y comprometido con el programa. Los 20 comités conservacionistas creados por el PRONAMACHS han estado comprometidos, en especial, con el mantenimiento del bosque de Mijal. Sin embargo, descoordinaciones entre la asociación de los comités y las autoridades municipales ha generado desconcierto entre los miembros y algunas fricciones. Afortunadamente, esta situación no impidió que el Programa trabajara coordinadamente con ellos.

Caso opuesto a los anteriores es el de la ACSOCAFE. Esta organización se mostró reticente a colaborar con el Programa. Por estudios indirectos se determinó que era una institución sumamente débil. Cabe resaltar que también existieron conflictos con una tercera ONG (CEPRODAMINGA) al sobreponerse los esfuerzos. Se continuó el proceso con una parte de los productores, interesados en los beneficios del Programa. Finalmente, la Central de Rondas del Distrito de Chalaco no se involucró con las actividades del Programa, aparentemente por nuevos conflictos de interés con la ONG CEPRODAMINGA. Esta estaría temiendo la limitación de sus actividades y la pérdida de beneficiarios. Esta situación ha llevado a replantear las organizaciones con las cuales se va a desarrollar el Programa, incorporando a dos y tratando de mejorar las relaciones con la Central de Rondas. En este sentido las relaciones entre la Central de Rondas y las componentes del programa Chalaco no fueron buenas desde el primer momento. Quizá convenga detenerse en este punto.

Las rondas nacen en los 80 por iniciativa de los pueblos de Cajamarca del distrito de Collamarca, Chota y va llegando a la sierra de Piura. El objetivo que tienen es luchar contra el abigeato, la corrupción y los desórdenes sociales en época de Fenómeno del Niño se incrementa el abigeato, como nacen del pueblo, son respaldadas por la comunidad. En cada caserío funciona el comité de base, luego vienen las sub centrales y posteriormente nacen las centrales distritales que son bases de la Cercocs que comprenden seis distritos (Pacaipampa, Frías, Santo Domingo, Santa Catalina, Yamango y Chalaco).

En la zona del andino central hay aproximadamente de 15.000 a 18.000 ronderos y en la Central concretamente entre 3.000 y 4.000. Hay por tanto 46 bases, 46 caserío, 5 subcentrales y una ronda urbana que se creó en 2.002. Aparte a nivel nacional se creó en 2003 un reglamento que contiene 9 artículos y 23 artículos en el reglamento de rondas campesinas. En el seno de ese articulado existe uno de ellos que les faculta para fiscalizar proyectos del tipo que sean para analizar la forma en que va a beneficiar al campesino. En ese sentido el primer roce que sirvió para que el programa dejara de operar en conjunto con las Rondas Campesinas fue el “fracaso” del proyecto de instalación de cocinas mejoradas, pero será necesario remontarse un tanto a los acontecimientos y prestar la palabra al presidente de las Rondas Campesinas141:

“Fue un convenio con la ronda urbana recién creada en 2003 para las cocinas mejoradas. Nosotros como ronda siempre tenemos que preguntar “¿cuánto cuesta?” y no quisieron dar, nos decían “llamen a este número”, bailándonos, y a las finales, del proyecto de las cocinas mejoradas le dieron planillas al presidente para que anote a sus ronderos verdaderos y al final quienes dominaban eran ellos que llamaban su gente que a veces no eran ni ronderos, no colaboraban en la ronda y a raíz de eso rompimos el convenio.

Ahora que el proyecto está acabando, ahí sí buscan las rondas, ¿pero para qué las buscan? Para que les den garantías porque ahorita hay problemas por esto de las minas, más que todo hablaban de reforestación pero se ha hecho poco.

Como dice el compañero Eber nosotros como organización campesina respetamos el derecho consentudinario, los usos y costumbres de cada pueblo, caserío, centro poblado, pero a partir de ahí, tenemos nuestra ley de ronda 27908 que nos garantiza para la fiscalización de programas y proyectos que se implanten en la zona, localidad y entonces velamos por la transparencia, seguridad, paz, contra la corrupción porque hay rateros chicos y rateros grandes de corbata, funcionarios, técnicos que hacen daño al pueblo. Nosotros a través de la participación ciudadana queremos que a las asambleas de rondas campesinas se nos rindan cuentas. No queremos saben cómo se va a gastar cada real sino cuáles son las principales actividades, objetivos, resultados y cómo va a participar la organización para que no sea un invitado de piedra sino que participe en la toma de decisiones pero a partir de ahí tenemos una experiencia con la ong Ceprodaminga que tiene como directora a Rosa Rivero, firmamos un convenio de trabajo por dos años donde ellos se comprometen a fortalecer capacidades de los actores sociales, hombres, mujeres, gestión de riesgo de desastres, sequías, heladas, plagas, Niño, se trabajaba con los líderes en las escuelas.

Comenzaron a trabajar, dieron botas, ponchos a los ronderos, al final nos implementó una radio Radio Rondera para informar a la población civil. La municipalidad decía que nos iba a denunciar porque los ronderos acostumbrábamos mal a la gente dando campañas de vacunación, ha sido una gran lucha, nosotros conocemos la realidad y los campesinos a veces no tienen para vacunar a sus animales y pierde si se muere el animal. Entonces aparece el programa Chalaco con Mirhas, todo eso.

Anteriormente, parte baja trabajó con Ceprodaminga que fue el primero en brindar asistencia técnica, tecnología, levantó información del diseño de las microcuencas, hicieron el plan de desarrollo estratégico de Chalaco, con el anterior alcalde Wilfredo había tensiones pero Ceprodaminga trabajó con cafetaleros de la parte baja, rondas campesinas y María Elena Moyano. La que tuvo trabajo fuerte fue Ceprodaminga que hizo un diagnóstico, plan estratégico pero ese plan estratégico, toda su información se lo roban y con ese robo presentan el proyecto de Programa Chalaco que vinieron con una cantidad millonaria, 3 millones de dólares que iban a hacer varias cosas.

Nosotros como organización estábamos a la expectativa pero a partir de ahí el alcalde anterior hizo campaña con esos 5 millones de dólares, que iban a hacer esto, lo otro, nosotros decíamos que eso era muy aparte que era cooperación europea muy aparte de la gestión local pero a partir de ahí los del programa Chalaco con la señorita Gabriela se acercan a la central para tener acercamiento, nos llama a una primera reunión e impone una agenda que ni siquiera habíamos trabajado, nos dice las estrategias, cómo vamos a rondar, a salir a las bases entonces la gente dice “No. ¿Cómo nos van a decir eso si ellos vienen de un escritorio? ¿y vamos a estar llevándoles el maletín para que ellos se lleven la plata?”, les digo “sentémonos a conversar, qué va a haber para las rondas campesinas?”, pura capacitación, nada más, “no pues” les dijimos, entonces eso es más una pantalla para justificar los gastos.

Planteamos recibir la capacitación pero necesitamos un local comunal, pero nos dijeron que no había presupuesto, entonces en asamblea dijeron “entonces no se firma el convenio con el programa Chalaco, ni con Mirhas, trabajamos solos y así seguimos trabajando”. Firmaron las rondas urbanas pero cuando pidieron información no dieron y nunca ellos llegaron a saber cuánto gastaron, costo, cocinas que estaban presupuestadas en 88 dólares.

Ellos nos decía que ponían un pedazo de calamina, no garantizaban la seguridad, mas bien había riesgo, los adobes los hacías tú mismo, entonces la suma no llegaba ni a 50, 100 soles entonces ¿dónde estaba lo demás?

Las cocinas no funcionaron, estaban mal diseñadas, no hicieron un diagnóstico efectivo de la zona, no hicieron, no hicieron. Soñando tal vez dijeron “vamos a hacer una cocina” no dio resultado, la gente las botó, se usaron como letrinas y perdieron credibilidad y a partir de ahí querían establecer coordinaciones con nosotros pero dijimos “no”. Pero empezaron a coordinar con María Elena Moyano que decían que ya tenían un presupuesto de 10 mi dólares para la casa de la mujer, el local creo que lo han hecho pero la loseta se ha rajado, no ha estado mal pero a partir de ahí la organización en vez de fortalecerse está dividida, el grupo de la junta directiva una está por su lado, otra por su lado.”

Concretamente el proyecto de creación de cocinas mejoradas tenía una lógica muy interesante desde el punto de vista de la introducción de programa Chalaco cara a la posterior identificación de los pobladores con relación al mismo. Sin embargo el clima se enturbió debido a que los rumores comenzaron a extender el eco de que Mirhas Perú estaba robando dinero ya que era imposible que cada cocina mejorada costara 88 dólares. El rumor extendido llegaba a expresiones exageradas del tipo142:

“De hecho que el primer año ha sido el más difícil, cuando empezaron a trabajar tal vez se sentía un poco de caos, lo que vimos más que fue negativo fue el proyecto de las cocinas mejoradas. Instalaban creo que sin previa capacitación o ni los mismos técnicos, no sé qué pasó ahí pero la gente decía que no les habían puesto cocinas mejoradas sino “cocinas empeoradas” esa es la denominación que le daban porque no estaba sirviendo para lo que ellos habían dicho, no cumplía los objetivos.

También decían que habían cosas sobrevaloradas y por ahí hubo que unirse y hablar con la gente que estaba al frente y decirles “esto está pasando y esperamos que se mejore”, trataron de hacerlo mejor pero de hecho que se perdió la confianza totalmente, aparte que pienso y yo a veces lo decía “nosotros como chalacos –pienso, no sé- creo que esa inversión si viene, los ciudadanos somos los fiscalizadores para ver en qué se invierte”, una vez pedimos que se nos de un informe detallado pero parecía que ellos se cerraban”.

Esta situación estaba agrabada porque además la llegada del dinero estuvo retrasada por tres meses. Además la nueva ley de municipalidades exigió un retraso en las acciones del proyecto. Urday se manifiesta al respecto,

“Nosotros sacamos un promedio y dijimos: vamos a hacer 5528 cocinas. Carlos Lavalle me dice “si vas a hacer 5000, agarra todo el monto y ponle un valor” entonces, la capacitación, el transporte, la capacitación, los materiales hizo un monto de 100 mil por ejemplo y las dividimos entre la cantidad de cocinas y el costo por cocina salió 88 dólares.

Pero no era el costo de la plancha, de la calamina o el sombrero, eso costaba 45 dólares. La otra diferencia era primero los impuestos, entonces al final ahí estaba hecho capacitación, sensibilización, materiales, administración y todo eso lo empaquetamos en una cifra por cocina que era 88 dólares porque Properú dijo que todo se facture para recuperar el IGV y la normativa de AECI no permitía pago por servicios, una serie de cosas que yo no sabía. Entonces quedamos en que todo se facture, al mismo proveedor de la factura le pedimos que nos haga una factura por todo. Por eso sale una cifra pero ahí está incluido el sueldo de la gente, todo y hubo una confusión. Y hubo también al interior del programa, una serie de diferencias personales y la malintención de decir algunas cosas. Ante eso nosotros hicimos una investigación para saber de dónde salían esas cosas y tenemos gente grabada que dice por ejemplo “vino Iván Ureta y me dijo que ustedes habían robado” y siendo trabajadores del programa. Los dimes y diretes eran habituales.

Hasta junio seguía todo el equipo del programa explicando, no había diferencia, pero llega junio y dicen “los que trabajan para la universidad se van acá y Mirhas se queda.

Las cocinas se instalaron a partir de junio y recibimos un correo de Properú el 11 de julio que decíamos que estábamos atrasados, decía que: (lee:) el nivel de gasto va coligado con el desarrollo de las actividades, por lo que había que tener en cuenta que hay que procurar avanzar en algunas actividades que ya presentan algún retraso, debemos recordar que en setiembre se tendrá un nuevo desembolso por lo que los primeros envíos deberían estar a buen nivel de gasto. A continuación les detallo ítems que habría que revisar:

*construcción de 1866 cocinas, solo se están construyendo la mitad, está pendiente la otra mitad. Esto es de parte de Properú que nos dice “corran” porque no estaba prevista la reformulación, estaba previsto terminar el 31 de diciembre, nosotros nunca quisimos acercarnos tanto al periodo electoral, no queríamos llegar a este año 2006 con el programa. Nosotros teníamos calculados los tiempos empezando en marzo pero como no se hicieron las cosas en educación, en educación el primer año se hicieron tres tallercitos para identificar necesidades de capacitación, en salud no se hizo nada, en producción solo se recogieron semillas.”

Siguiendo con el aspecto de las cocinas, como se ha podido ver anteriormente, este proyecto no fracasó del modo que se quiso hacer ver a través de la gran ola de rumores que corrieron alrededor del programa.

“No, no fracasó. Nosotros las fabricamos en junio, comenzamos a construir en julio y más o menos en diciembre habíamos construido pero hasta julio todo el equipo iba: el socio local recibía las cocinas, escogía la lista de beneficiarios y el albañil fue escogido por ellos voluntariamente para que lo dejen entrar en sus casas.

Nosotros habíamos dicho el PEA 1, lo hacemos en cada caserío el 30% de las cocinas, en el PEA 2 hacemos el otro 30% y vamos corrigiendo los problemas que hayamos encontrado y en el PEA 3, acabamos. Pero cuando llegamos al final del PEA 1, por toda esta cuestión de los 88 dólares, Properú entra en una etapa de desconfianza y se imagina que le hemos robado, así dijo Laura: “yo ya no confío en nadie” y al pararse todo, ya no pudimos resolver los problemas. En todo el 2004 Properú no tuvo idea clara respecto a qué era lo que quería que se haga.”143


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