EL CRÉDITO
BIBLIOTECA VIRTUAL de Derecho, Economía y Ciencias Sociales

 

MANUAL PRÁCTICO DE LA CIRCULACIÓN DE LA RIQUEZA
 

Álvaro de la Helguera y García

 

 

 

 

 

 

CAPÍTULO XV: EL CRÉDITO

Definiciones del crédito. La palabra crédito significa credo o creído, y se deriva del verbo latino credere y del participio creditus ; de donde resulta que en lenguaje económico el concepto de esta voz no difiere de su significación etimológica.

El crédito ha recibido muchas definiciones, por no estar conformes los autores en el punto esencial de apreciar la naturaleza v las funciones de esta institución, siendo las principales las siguientes:

Según unos, crédito es la transformación de los capitales fijos en circulantes. Esta idea es estrecha, por excluir la riqueza mobiliaria, y significa sólo que la ciencia del crédito radica en movilizar los valores.

Según otros, crédito es la anticipación de valores mediante la seguridad del reembolso. Esta noción es empírica, por lo extremada, y sólo tiene exactitud cuando se refiere a los préstamos pecuniarios.

Según algunos, crédito es la facultad de disponer libremente de valores ajenos por una simple pro-mesa de pago. Este concepto es deficiente, por su limitado alcance, y manifiesta los efectos del crédito más que en su naturaleza propia.

Según varios, crédito es el derecho de pedir en tal época cierta suma a tal persona. Esta opinión es incorrecta, por suponerle una propiedad inmaterial, y pretende justificar el principio de que el crédito es capital en sí y por sí mismo.

Hay también quien sostiene que el crédito es una anticipación del porvenir. Esta afirmación es falsa, porque lo venidero es un acontecimiento futuro que no se anticipa, y con ella sólo se significa el uso del crédito y no el crédito mismo.

Hay, en fin, quien pretende que el crédito es una anticipación del capital presente hecha al capital futuro. Esta alegación es pretensiosa, porque lo mismo sucede con todos los capitales empleados en la producción ; pero esa definición, aunque expresa-da inexactamente, es verdadera en su esencia, pues es indiscutible que el uso del crédito hace consumir valores actuales para recobrarlos después con el consiguiente aumento.

Otras diversas definiciones se han dado del crédito por los economistas de las diferentes escuelas, que sería prolijo reproducir ; pero es de notar que convienen en el fondo aunque varíen en la forma, de donde se infiere que el desacuerdo proviene de la dificultad de hallar una buena definición que en pocas palabras sintetice el verdadero carácter y los justos límites del crédito, pues la generalidad de ellas están basadas en dos condiciones generales, que son : la entrega voluntaria de valores y la con-fianza de recuperarlos.

Podremos, pues, decir que, en general, crédito es la confianza que voluntariamente se otorgan las personas, en virtud de la cual pueden obtener las unas valores de las otras, mediante la promesa de un reembolso futuro.

Esta confianza se deriva del conocimiento que el creditante, o sea el que entrega los valores, tiene en el creditario, o sea el que los recibe, de que querrá y podrá devolverlos a tenor de las cláusulas estipuladas, dadas sus cualidades de capacidad, laboriosidad, moralidad y solvabilidad, siendo de notar que cuanto más posea una persona esas cualidades, mayor será el crédito que tenga, por ser mejor la garantía que ofrece ; de ahí el decir que goza de mucho o de poco crédito, y de ahí también que quien más crédito tiene suele ser quien menos necesita usarle.

La palabra crédito, también se emplea común-mente para designar las operaciones en que interviene, los resultados que alcanza, los instrumentos que emplea, las garantías que ofrece, los afianzamientos que se hacen, y en general, se extiende a todos los actos que se operan en su esfera.

La frase abrir crédito, significa que un comerciante se obliga a entregar a otro individuo valores de presente, en la convicción de que le serán reembolsados en lo futuro.

El crédito influye poderosamente en la producción de la riqueza, pues las personas que gozan de él obtienen capitales al fiado, sin necesidad de entregar en el acto valores equivalentes, y de este modo pueden disponer de los bienes ajenos cuyos dueños no quieren o no pueden emplearlos por sí mismos ; da colocación a las pequeñas sumas procedentes del ahorro ; evita los inconvenientes del transporte de numerario ; simplifica las operaciones del cambio y, en suma, allega medios para el trabajo; pero todas estas facilidades y ventajas se traducen en inconvenientes y perjuicios cuando del crédito se abusa, porque se siembra la desconfianza y se recogen desastres.

Especies del crédito. El crédito se practica de di-versos modos, los cuales han dado lugar a las diferentes clases o especies que de él se hacen. Con arreglo a dichos modos se ha dividido en dos grandes agrupaciones, que son : crédito público y crédito privado.

Crédito público es el que inspiran las naciones, las provincias y las ciudades, representadas respectivamente por sus gobiernos, diputaciones y municipios.

Este crédito constituye la honra de los Estados y debe mantenerse a gran altura, cumpliendo con fidelidad lo estipulado, publicando con lealtad las operaciones del Tesoro y haciendo que los ingresos superen a los gastos; pero sólo debe utilizarse para atender necesidades verdaderas, como la defensa del territorio nacional o la terminación de obras reproductivas, pues es peligroso abusar de él, por la carga que representa el pago de intereses.

Crédito privado es el que disfrutan los particulares, bien sea considerados individualmente o como personas jurídicas.

Este crédito es muy importante, por el uso general que de él se hace en todos los países y entre todas las clases sociales, v en consideración a las, varias formas que reviste se ha subdividido en mutuo y solidario, real y personal, pignoraticio e hipotecario, mobiliario y territorial, activo y pasivo.

De cada uno de ellos daremos ligera idea.

El crédito mutuo o popular es el que gozan algunas personas cuando se reúnen conviniendo en otorgarse recíproca confianza, a cuyo fin los que poseen capitales los depositan en la caja social, los que necesitan fondos los sacan de ella con las garantías estipuladas en los estatutos.

Es crédito solidario o cooperativo el que tienen varias personas, por lo común obreros o artesanos, cuando se reúnen y obligan, así individual como colectivamente, para responder con todos sus bienes de los compromisos contraídos por cada uno de los socios.

Es crédito real el que se basa en el valor de la cosa que se deja en garantía del cumplimiento de la obligación contraída. Este crédito se llama pignoraticio o sobre prenda, cuando el préstamo se ha-ce sobre el valor de una cosa u objeto mueble que se entrega en garantía, como ocurre en los Montes de Piedad; y se denomina hipotecario, cuando el préstamo se hace sobre el valor de una finca o inmueble, que se inscribe en el Registro de hipotecas, para responder del pago, como sucede en los Bancos Hipotecarios.

El crédito personal o moral- es el que se funda en la confianza que inspiran las cualidades individuales del creditario, o en la garantía de un fiador que responda subsidiaria o solidariamente de las obligaciones contraídas por el deudor.

Es crédito mobiliario el que estriba en los bienes y operaciones de la industria y el comercio. Es-te crédito se llama industrial o fabril, cuando el capital prestado se utiliza en la industria, y la garantía dada son los edificios, las máquinas y los productos ; y se llama comercial o mercantil, cuan-do el préstamo se emplea en el comercio, y la garantía ofrecida son los almacenes, las tiendas y los géneros.

El crédito territorial o inmobiliario es el que se fundamenta en el valor de los bienes raíces, y tiene por objeto movilizar la propiedad urbana, o des-arrollar la rural, recibiendo en este último caso el nombre de crédito agrícola.

Por último, el crédito es activo o pasivo, según que la confianza se tenga o se inspire; pero esta clasificación es inexacta, toda vez que quien necesitas ser creído es el deudor para que le presten y no el acreedor para prestar.

En resumen, la base del crédito es la confianza, su máximum prestar sin garantía, su mínimum entregar sobre prenda, y lo común, anticipar fondos mediante un documento justificativo.

En rigor, el crédito comercial es el más verdadero, importante y extendido, porque supone mayor grado de confianza, influye mejor en el desarrollo de la riqueza y es de uso más general.

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