El cooperativismo una alternativa de desarrollo a la globalización neoliberal para América Latina

 

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Consuelo E. Izquierdo Albert

2.4.2 Dirección Empresarial.

Específicamente la relaciono con la empresa económica que es la cooperativa, las dificultades que presenta y los requerimientos que hoy se le plantean dentro del entorno en que se desarrollan, pues se ven desafiadas por similares problemas que enfrentan las demás empresas.

Según los estudios realizados por muchos autores acerca de la empresa cooperativa la cuestión está relacionada con:

a). Pérdida de la naturaleza y la esencia cooperativa

b). Las posibilidades que tiene la empresa cooperativa para realizar una gestión en correspondencia con los esquemas modernos de gestión empresarial, (excelencia empresarial).

c). Problemas de Estructura.

d). Insuficiente diversificación del Cooperativismo.

e). Problemas Financieros.

f). Marco legal inadecuado: las relaciones Estado-Cooperativa.

g). Falta de integración.

Acerca de la primera cuestión, la empresa cooperativa debe tener clara noción que están exigidas por un contexto determinado y tienen que responder al mismo, sin desnaturalizar su esencia, es decir con una correcta armonía entre lo económico, y lo social, entre lo práctico empresarial y lo ideológico cooperativo; al mismo tiempo poseer claridad en que la función social de la cooperativa sólo podrá cumplirse si la empresa económica que es, sobrevive y se desarrolla.

Respecto a las posibilidades que tiene la empresa cooperativa para realizar su encargo en correspondencia con los esquemas modernos de gestión empresarial; existe un consenso más o menos aceptado entorno a la misma que se enfoca en tres direcciones (42)

1). Dimensión estratégica, o ámbito externo. Vinculada a tres características fundamentales: la orientación al cliente, la calidad y el estimulo a la innovación. Es decir buscan la satisfacción del cliente a través de la calidad y la mejora continua de esta a través de la innovación

2). Dimensión cultural, o ámbito interno de la excelencia. En ella la orientación a la persona, entendida como el principal activo de la empresa, determinada por un claro esquema de valores compartidos, dan un sentido humanista a la gestión.

3). La existencia en la empresa de un liderazgo, capaz de integrar y armonizar las dimensiones anteriores y lograr dentro de la organización un fuerte sentido de pertenencia y de compromiso con la empresa.

Es decir el elemento humano, la calidad y la cultura son factores claves, en la actualidad en la gestión de las empresas convencionales.

Atendiendo a lo anterior cabe preguntarse: ¿Podría la empresa cooperativa desarrollar una gestión de excelencia en correspondencia con los requerimientos actuales? ¿Qué tendría que hacer para alcanzarlo o fortalecerlo?

Veamos sus debilidades y fortalezas potenciales al respecto.

Debilidades:

1- La primera dificultad que enfrenta la empresa cooperativa, es que se considera por muchos como una fórmula marginal con decreciente presencia en la economía. Esto contrasta con las informaciones de instancias nacionales e internacionales acerca del papel fundamental que desempeñan las cooperativas, en la creación de empleos, en el sector agrario, etc. Demostrando ser una representación idónea que sirve de vehículo a las iniciativas empresariales del emprendedor colectivo. (43).

2-Su pretendida definición como entidad sin ánimo de lucro y de carácter no mercantil.

La realidad de determinadas experiencias cooperativas pone de manifiesto que este criterio comienza a perder validez. Sin embargo este concepto ha representado un freno a la acción empresarial de las cooperativas, evidenciándose en una frágil estructura financiera con escasa dotación de recursos propios. Coincido con el criterio (44), que la singularidad de la empresa cooperativa no reside en la ausencia de lucro, sino en la forma de repartir la ganancia o la pérdida entre quienes participan en el proceso de producción y/o distribución de la empresa.

Por otro lado cada vez es más frecuente encontrar empresas cooperativas que utilizan para su desarrollo instrumentos o formas jurídicas mercantiles. El caso de Mondragón es representativo.

3. La consideración de las cooperativas como fórmula empresarial ineficiente e inherentemente débil.

Realidades empresariales como las mencionadas y muchas más, prueban que la forma cooperativa no es de por si ineficiente y débil. Existe amplia convicción en el sentido de señalar como causas de los fracasos en este tipo de empresas: el escaso compromiso de los socios, una dirección no profesional y/o inadecuada interpretación de los principios cooperativos. Por consiguiente si se corrigen esas debilidades, nada impide que las cooperativas sean empresas excelentes y alcancen éxito.

En definitiva, impugnados los obstáculo que representan estas debilidades, sobre la empresa cooperativa, se avanzará en la comprensión de los genuinos perfiles de un tipo de empresa que posee singularidades que la hacen sentir próxima a los principios básicos de la excelencia mencionados con anterioridad.

Fortalezas:

1. La sociedad cooperativa como empresa de participación.

Podemos ver en cuadro siguiente las diferencias en la participación del socio

Vinculada a la participación del socio en el proceso de producción y/o distribución Independiente de la participación del socio en el proceso producción y/o distribución

En los Beneficios En proporción a la actividad cooperativizada En proporción al capital aportado

En la Gestión Personalista, democrático ( un socio, un voto) En base al capital aportado

Por tanto, si la participación en la empresa cooperativa forma parte de su propia definición como empresa, es incluso en estos aspectos esenciales mas intensa que en la empresa capitalista convencional, y se consideraba anteriormente que la participación es un elemento de extraordinaria importancia en los planteamientos estratégicos de las empresas excelentes; entonces la empresa cooperativa goza de una buena posición de partida para lograr este status.

2. Doble condición de socio/proveedor y/o socio consumidor.

En una organización donde los proveedores y/o consumidores son a la vez los socios, se dan condiciones de partida favorables para que estas empresas se orienten a la calidad, palabra que necesita ser colocada en el centro de las pretensiones de la empresa cooperativa, lo cual no es nuevo en la cultura del cooperativismo. Desde los primeros intentos de vender pan no adulterado en Rochdale, el movimiento cooperativo aspiró a suministrar productos de calidad a sus miembros y clientes y lo logró a menudo.

Esa orientación a la calidad (al cliente y su satisfacción) requiere a su vez además de la participación del individuo, el compromiso de éste con la empresa, y eso exige poder tomar decisiones, ser informado de la marcha del negocio, participar de los resultados.

De ahí que la empresa cooperativa sea una entidad que favorece una profunda implicación y compromiso con la empresa.

3. La orientación a la persona y los valores del cooperativismo.

Si la orientación a la persona es considerada desde la perspectiva interna, como uno de los rasgos de las empresas excelentes, no cabe dudas de que la empresa cooperativa cumple esa condición, al tratarse de una forma empresarial marcadamente personalista, donde el factor humano prima sobre el factor capital, recuérdense los criterios que rigen la participación del socio, o el principio de educación, formación e información.

Por otro lado, si otra característica de la excelencia es la fortaleza de la cultura de la empresa, con valores ampliamente compartidos y aceptados, uno de las particularidades del cooperativismo es, justamente, la de contar con valores y principios que lo definen y orientan el comportamiento de los cooperativistas, en lo individual y colectivo. Es evidente que principios y valores expresados a través de la empresa cooperativa forman una cultura, una determinada manera de y pensar hacer.

Estudios recientes (45) ponen de manifiesto, al menos en el plano teórico, que la dimensión cultural de la empresa cooperativa hace que la dimensión estratégica de ésta adquiera perfiles muy similares a los de las empresas denominadas excelentes. De hecho, para muchos de los dirigentes actuales, la nueva cultura empresarial otorga la razón histórica al cooperativismo, pues sus conceptos (participación, implicación, compromiso con la sociedad...) estarían en la base misma del código genético cooperativo.

4. La condición democrática de los líderes.

El cooperativismo, por la condición democrática de sus dirigentes, por su cualidad de servidores, está en condiciones de asumir, mejor que cualquier otra empresa, este nuevo papel del liderazgo, al que hacíamos referencia en las empresas excelentes.

En nuestra opinión, la nueva cultura empresarial tiene hoy limitaciones importantes, sobre todo es muy débil en su intento de entenderse a si misma como proyecto social, lo que la hacen insuficiente.

Por ello el desafío de la empresa cooperativa, como empresa económica con elevada finalidad social, está dado en lograr llevar a cabo tendencias de gestión moderna, y que los principios y valores tradicionales del cooperativismo tomen cuerpo en las nuevas prácticas organizativas. Sólo así, será capaz hoy de establecer un proyecto transformador y una identidad diferencial.

El cooperativismo se representaría entonces como un paradigma, lo que no significa que se dejen de llevar a cabo reflexiones en torno a cuáles son hoy las prácticas diferenciales que se desea constituyan una identidad propia.

Los cooperativistas deben volver a contestar cuestiones básicas: quiénes somos, quiénes no somos, que se pregunte por la idea que la sociedad cooperativa tiene de si misma y por su aportación, por su autodefinición y auto representación en un tiempo histórico diferente del que lo vio nacer.

Respecto a la estructura del cooperativismo: a que se hace referencia, esto es una de las desventajas de la empresa cooperativa pues la mayoría son pequeñas empresas y encuentran serias dificultades para responder a los cambio, emprender proyectos de concentración, o simplemente de colaboración en el campo económico y social. Incluso existe la opinión bastante extendida de justificar un tamaño reducido en aras de una mayor participación y una vida societaria más rica.

No obstante, es un problema que marca una disyuntiva entre la dimensión empresarial y la dimensión social, ya que la empresa cooperativa no debe crecer sólo con la finalidad de expandirse económicamente: Lograr dominio del mercado, obtener ganancia, etc., sino que con independencia del tamaño debe dar prioridad a sus proyectos de desarrollo social y por supuesto el tamaño (grande) no debe limitar su accionar con sus socios.

Otros elementos a tener en cuenta en la estructura es la relación con los organismos de primer, segundo y tercer grado, en cuya relación se deberá potenciar el nivel de los organismos de primer grado, de los cuales no se debe desplazar el centro del poder y el control y el fortalecimiento de todos los eslabones u organizaciones que conforman el sistema sobre todo en lo que a democracia participativa se refiere.

La diversificación del Cooperativismo. La realidad del cooperativismo y su futuro nos presentan la existencia de diversos tipos de cooperativos en todas las áreas de la economía: consumo vivienda, transporte de ahorro y crédito, agrícola, etc. No es posible establecer normas acerca de que tipo de cooperativa constituir, sino que cualquiera que sea esta debe tener como centro de su gestión la satisfacción de las necesidades vitales de sus asociados.

Se denota sin embargo que de acuerdo a las necesidades de regiones subdesarrolladas el cooperativismo agropecuario con excepción de Cuba y otros casos aislados es considerado un cooperativismo de subsistencia, falto de integración agroindustrial, con escaso desarrollo de los recursos humanos, lo que lo hace que se ubique en difícil situación.

Por su parte el cooperativismo en los servicios tiene importante presencia, generando fuentes de empleo, servicios a amplios sectores de la población, pero los niveles de socialización presentes son insuficientes para garantizar el sentido de pertenencia, siendo además su base social débil.

Los problemas financieros. Se relacionan con el hecho de que se denota desarrollo del cooperativismo financiero, sobre todo de ahorro y crédito, en términos cuantitativos, pero la presencia de factores como la pérdida de la naturaleza de las cooperativas, escasa diversificación de sus servicios, estado actual de las relaciones Estado Cooperativa, presencia de la arquitectura financiera internacional, conlleva a que cualitativamente se considere débil.

En cuanto a las relaciones Estado Cooperativa se constituyen en uno de los más complicados, en el plano teórico y práctico, observándose posiciones que van desde un excesivo paternalismo, hasta una total indiferencia por lo que se impone la necesidad de redimensionar estas relaciones por cuanto las mismas ejercen una gran influencia en la actividad socioeconómica de estos eslabones y de toda la sociedad, por lo que se impone la necesidad de redimensionarlas.

La falta de integración: horizontal, vertical, nacional e internacional, ha limitado el desarrollo del cooperativismo y no ha generado acciones conducentes a fortalecer uno u otro tipo de cooperativa ni a integrar el sector cooperativo en sus diferentes representaciones.

Después de realizado este análisis acerca de la dirección empresarial considero que las cooperativas poseen peculiaridades que las acercan a una gestión empresarial de excelencia y por otro lado rigideces que limitan sus potencialidades y es preciso dedicarle atención preferencial, para ello deberá desarrollar estrategias en tal sentido, que en mi consideración son las siguientes:

• Reafirmar la esencia, la naturaleza de la empresa cooperativa.

• Reforzar la dirección, el liderazgo, la estructura del cooperativismo.

• Consolidar y desarrollar el cooperativismo financiero, agropecuario y de los servicios.

• Fortalecer las relaciones Estado Cooperativas.

• Reforzar la Intercooperación y la integración cooperativa.

Las vías a adoptar para llevarlas a cabo dependerán de las condiciones concretas de cada país, pero se imponen como una necesidad imperiosa, para propiciar políticas de desarrollo económico y social, donde el cooperativismo no sea un simple espectador, sino que contribuya a ofrecer una verdadera alternativa.

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