LAS FLECHAS

Tiempo consuntivo y productivo

Además de la diferenciación entre tiempo presente y tiempo futuro, hay otras distinciones del tiempo que han reclamado escasa atención de los economistas. Por ejemplo, la distinción entre tiempo de trabajo y tiempo de ocio, o entre tiempo de trabajo y tiempo de estudio. Si analizamos los criterios de racionalidad utilizados por los seres humanos para la asignación de su tiempo entre diferentes tareas el resultado puede resultar sorprendente.

Hemos dicho que el tiempo es la base de nuestra pirámide de necesidades-recursos y que lo destinamos a obtener todas las otras necesidades-recurso. Cualquier cosa que queramos conseguir tendremos que pagar por ella un coste en tiempo. Pero ¿Existe alguna otra forma de utilizar el tiempo? ¿Es que dedicamos todo nuestro tiempo exclusivamente a conseguir recursos? Supongamos que es posible otro uso del tiempo; llamemos "tiempo productivo" al tiempo que dedicamos conscientemente a la obtención de energía o informaciones y "tiempo consuntivo" al resto del tiempo.

La diferencia entre tiempo productivo y tiempo consuntivo parece ser muy nítida y fácil de diferenciar por el hombre de la calle. El tiempo de consumo es algo que se necesita, se busca y se desea porque es agradable; en cambio el tiempo productivo va asociado a sensaciones desagradables y muchas personas tratan de reducirlo al mínimo posible. La diferenciación entre ambos tipos de tiempo parece ser una distinción importante para la organización y planificación de nuestra existencia: tenemos el tiempo dividido en compartimentos que se destinan algunos a un uso productivo y otros a un uso consuntivo. El día se divide en tiempo productivo para el trabajo o estudio, y tiempo de consumo para comer, dormir, ocio y diversión; la semana se divide en días laborables y festivos; en el año se reservan algunas semanas con exclusividad para el ocio, para vacaciones. A lo largo de nuestra vida pasamos por tres fases: En la primera, el objetivo del empleo del tiempo "productivo" es la formación y el estudio y del tiempo de consumo se destina a diversión y juegos muy activos; en la madurez el tiempo productivo es para el trabajo y el tiempo libre para un ocio habitualmente muy pasivo; en la vejez ya no hay tiempo productivo y el ocio puede ser más o menos activo o pasivo.

Pero para algunas personas la distinción no resulta tan nítida. Hay personas para las que el tiempo productivo no sólo no es desagradable, sino que les resulta más agradable que el tiempo de consumo: consideran el ocio aburrido. En Norteamérica llaman a estas personas workoholics, considerando que tienen un "exceso" de gusto por el trabajo. En cualquier caso todos nos esforzamos en que nuestro tiempo productivo sea lo más agradable posible y muchas empresas planifican su logística de forma que los trabajadores se sientan a gusto.

Hay por tanto indicios de que la división entre tiempo productivo y tiempo consuntivo y las valoraciones y ordenamientos correspondientes responden sólo a algún tipo de racionalidad.

Por otra parte, la distinción entre tiempo de trabajo y tiempo de estudio cada vez nos parece más artificial. Ya somos conscientes de que en la nueva sociedad no va a ser posible que haya una época de la vida en la que no estemos estudiando. Por otra parte ¿Alguna vez lo ha sido? Siempre, todos los seres humanos, han estado aprendiendo cosas durante toda su vida: "No te acostarás sin saber una cosa más". Don Tapscott (1998) ha observado que a los jóvenes trabajadores de la informática, esos que se han criado "bañados en bytes", "les encanta trabajar duro porque el trabajo, el aprendizaje y el juego son para ellos la misma cosa".

La división entre estudio y trabajo, además de artificial, parece impuesta ideológicamente. Quizá fue eficaz en el pasado, pero que es posible que no responda a nuestras necesidades o intereses actuales. Todos los seres humanos estaríamos encantados de vivir todo nuestro tiempo de vida con la permanente sensación de que nuestro trabajo es un juego, que no hay diferencia entre tiempo productivo y tiempo consuntivo.

La especialización, división del trabajo, entre jóvenes y viejos en el estudio y el trabajo. Ghiselin en su artículo dice que las abejas jóvenes trabajan en la colmena mientras que las viejas salen fuera a buscar alimento "porque la vida en el exterior es peligrosa y los individuos viejos son menos valiosos".

En realidad, la diferencia entre tiempo productivo y tiempo de consumo es completamente artificial. En todo momento nuestro metabolismo consume energía, más o menos. Y para el ser humano, como su actividad productiva consiste en la manipulación de informaciones, la absorción de información es tanto una fase de consumo como la primera fase de la producción. E incluso cuando estamos produciendo informaciones, tecnología, conocimientos o logística, no hay razones para que sea más agradable cuando jugamos que cuando trabajamos.

Estas paradojas parecen poder resolverse con la aplicación de los conceptos y clasificaciones que estamos utilizando aquí.

¿Cuándo aparece cronológicamente esa distinción entre tiempo de trabajo, tiempo de ocio y juego y tiempo de estudio?

Si analizamos la economía instintiva o la economía tradicional no encontramos ese tipo de diferenciación del tiempo. El león asigna su tiempo a la caza, al ocio, al juego y a la observación de su entorno de forma instintiva; no parece que cazar sea para él una actividad más desagradable que sestear. Cuando los etnólogos describen las actividades de pueblos que viven en sistemas de economía tradicional, previa a la aparición de derechos, no parece tampoco que haya una valoración diferente para el tiempo dedicado al ocio, al aprendizaje o a la producción.

Podemos por tanto apuntar que esa diferenciación se inició en el neolítico, con la economía política, cuando la asignación de tiempos a diferentes tareas en vez de realizarse atendiendo a la tradición o al instinto, pasa a ser una decisión adoptada por un individuo planificador que asigna tareas a los demás.

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