ENCUENTROS ACADÉMICOS INTERNACIONALES
organizados y realizados íntegramente a través de Internet

 

LA INVERSIÓN EXTRANJERA Y LA GLOBALIZACIÓN: UNA PRIMERA APROXIMACIÓN AL MITO MEXICANO

QUINTO ENCUENTRO INTERNACIONAL SOBRE
Globalización Financiera
del 5 al 23 de octubre de 2007

Esta página muestra parte del texto de la ponencia, pero carece de las tablas o imágenes o fórmulas o notas que pudiera haber en el texto original.

Pulsando aquí puede solicitar que le enviemos el Informe Completo y Actas Oficiales en CD-ROM
que incluye todos los debates en los foros, la lista de participantes, con indicación de sus centros de trabajo y los documentos que se presentaron en el Exhibidor del Encuentro.

Si usted participó en este Encuentro, le enviaremos a la vez su certificado en papel oficial.

Vea aquí los resúmenes de otros Encuentros Internacionales como éste

VEA AQUÍ LOS PRÓXIMOS ENCUENTROS CONVOCADOS


Miguel Angel Vite Perez
CIECAS-Politécnico
Gabriel Tapia
Ramiro Gonzalez Asta
UMSNH
México



Resumen

En este trabajo se pone en tela de juicio la posibilidad de transformar en México la inversión extranjera directa, dentro del mito de la globalización, en la palanca de desarrollo nacional, lo que coloca en una posición “incomoda” la tesis neoliberal, que sostiene que el bienestar social y el crecimiento económico no depende de las instituciones estatales, sino del mercado desregulado, transformando en un protagonista principal a los inversionistas extranjeros.

Palabras clave

Globalización, inversión extranjera directa, regionalización, neoliberal, México

Introducción

En el mundo actual, esta sucediendo es una regionalización de la economía internacional, desde donde se pretende organizar a las fuerzas del mercado para garantizar beneficios a las empresas transnacionales, evitando los efectos negativos, derivados de una competencia abierta del comercio, lo cual se ha buscado hacer compatible con el bienestar de las diferentes poblaciones de los países que forman parte de cada una de las regiones comerciales.

La palabra globalización se ha “popularización” y esto ha sido posible por su uso indiscriminado en diferentes ámbitos; lo que ha provocado que todo lo que sucede en el mundo social y empresarial se le etiquete con dicha palabra. Lo que en realidad esta sucediendo es una creciente mercantilización de la vida social, lo cual se ha reflejado en las políticas económicas, adoptadas por los gobiernos de los países “emergentes” pro-apoyo al mercado con la firma de tratados comerciales supranacionales, colocando a la inversión extranjera directa como la principal palanca del desarrollo nacional y mundial.

El objetivo de este trabajo es poner en tela de juicio la posibilidad de transformar en México la inversión extranjera directa en la palanca de desarrollo nacional, lo que coloca en una posición “incomoda” la tesis neoliberal, que sostiene que el bienestar social y el crecimiento económico no depende de las instituciones estatales, sino del mercado desregulado, que ha transformado en un protagonista principal a los inversionistas extranjeros.

Por otro lado, otra evidencia que se incluye dentro de la palabra globalización es que las empresas nacionales han adquirido un perfil transnacional como resultado de las alianzas que realizan con las empresas extranjeras y que basan su éxito en la exportación, otra evidencia que es identificada con la competitividad.

Empero, no se toma en consideración el carácter concentrador del capital, lo cual se refleja a nivel espacial y en algunas ramas de la producción, lo que favorece la reproducción de la desigualdad social y regional. Es decir, el equilibrio de la oferta y de la demanda no significa el fin de los desequilibrios regionales.

Entonces el uso ideológico de la palabra globalización para clasificar hechos naturales, sociales y económicos, que suceden en el mundo, no toma en cuenta que aquellos son resultado de un proceso socioeconómico. Por eso, resulta imposible comprender lo que hay de nuevo en ése proceso.

En los apartados siguientes se analizará la globalización como un proceso socioeconómico, lo que permite plantear la siguiente hipótesis: la globalización económica ha sido un proceso impulsado por la política económica neoliberal, que ha mitificado a la inversión extranjera al ser considerada como una palanca del desarrollo nacional.

La ideología de la globalización económica

Desde un punto de vista general, resulta común encontrar en la literatura económica ideológica una definición de la globalización económica realizada a través de sus características: el crecimiento de los flujos financieros, así como de los bienes y servicios, que cruzan las fronteras políticas de una región o país; lo que se supone que ha permitido un acceso mayor de parte de los consumidores a una variedad de mercancías provenientes de diversas partes del mundo; el uso masivo del correo electrónico que permite a los individuos comunicarse entre sí más fácilmente y a un bajo costo a cualquier parte del planeta; pero con la red, por ejemplo, se puede conseguir información de una gran diversidad de fuentes, acortando las fronteras artificiales y culturales, pero lo más importante, desde el punto de vista de los negocios, es que permite también la realización de diversas transacciones comerciales.

Sin embargo, dichas características aparecen en un mundo que ha adoptado, después de la caída del Muro de Berlín, un sistema económico y político, identificado con el modelo de organización política y mercantil, llamado democracia liberal y mercado (Amalric, 2004: 1).

Un proceso que aparentemente unifica mercados nacionales mediante el establecimiento de una uniformidad en el consumo de mercancías producidas para atender a una demanda específica y no a una demanda masiva, prototipo del modelo de producción fordista, así como una producción que se desarrolla a bajo costo en los países subdesarrollados.

Pero los partidarios de la globalización económica tienden a clasificar como características positivas la facilitación de la comunicación entre las personas y, al mismo tiempo, la desregulación de una parte importante de las transacciones comerciales y financieras a través de las fronteras nacionales, facilitado por la organización de los países en bloques comerciales.

De esta manera, las empresas encuentran facilidades, tanto para exportar como para importar, y el capital financiero británico o norteamericano, por ejemplo, invierte su dinero con ciertas facilidades, ante la ausencia o debilidad de las regulaciones estatales, tanto en Asia como en América Latina; sobre todo, en actividades especulativas. Esto en realidad significa que los costos por realizar dichas transacciones han disminuido (Almaric, 2004).

Las causas de por qué se han reducido los costos de las transacciones se desprenden de las innovaciones tecnológicas (el uso de tecnología digital como las computadoras) y de los cambios institucionales. Pero ¿cuáles son ésos cambios institucionales? Son las políticas públicas que buscaron la desregulación y la liberalización de los mercados nacionales, recordando que después de la Segunda Guerra Mundial y hasta 1973, el movimiento del capital dentro de un país, se encontraba regulado por el Estado.

Dichos controles, en los países más desarrollados, se empezaron a abolir: en Alemania en 1973, Estados Unidos en 1974, Inglaterra en 1979, Japón en 1980, y Francia e Italia hasta 1990. Por su parte, los países latinoamericanos, lo hicieron durante la década de los ochenta del siglo XX, como respuesta a sus crisis económicas, que coincidieron con el establecimiento a escala continental del modelo de la democracia liberal y mercado .

Por otro lado, el incremento transnacional de las actividades comerciales no es un fenómeno nuevo ya que después de la Primera Guerra Mundial se aceleró el comercio mundial y el desarrollo de las corporaciones multinacionales tuvo su apogeo en los años cincuenta y sesenta del siglo XX.

Sin embargo, es conveniente hablar de la globalización económica neoliberal, que ha sido vinculada con la desregulación económica en una escala amplia, la que ha sido comandada por el sector financiero y especulativo internacional, apoyado en el poder militar y político de los Estados Unidos, mediante instituciones como el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), todo ello tiene su base tecnológica, pero también institucional, lo que ha obligado a los países subdesarrollados a establecer medidas de gobierno favorables a la desregulación, privatización, y liberalización de sus respectivas economías, lo cual resulta de suma utilidad para el incremento en la competencia entre las firmas y para aprovechar las ventajas del llamado libre comercio, sancionado por tratados supranacionales.

La desregulación estatal también se le relaciona con el fin de la creencia que sostenía que el Estado no solamente debería de garantizar el orden sino la seguridad social de sus gobernados. Ahora, debe de garantizar el régimen económico neoliberal y los derechos de propiedad, incluyendo la vida de los propietarios, castigando más a la pobreza y a la indigencia (Esping-Andersen, 1993).

El fin de la creencia en el desarrollo social estatal

La globalización económica impulsada por la política económica neoliberal ha representado el fin de una creencia que consideraba al Estado como el principal regulador del mercado o de la actividad económica. Esta creencia se empieza a desvanecer, en los años setenta del siglo XX, cuando en los países desarrollados aparece el fenómeno de la "estanflación": inflación sin crecimiento, donde el estado-nación no pudo garantizar el crecimiento económico ni el pleno empleo, comenzando la era de los gobiernos neoliberales, en los años 80 del siglo pasado, tanto en los Estados Unidos como en la Gran Bretaña (Harvey, 2005: 64-86).

Por otro lado, los llamados "Tigres de Asia" , al adoptar un modelo de desarrollo basado en las exportaciones, sirvió también para que la ideología del “libre mercado” se consolidara, desligitimando a la ideología del Estado intervencionista en la economía, recibiendo un nuevo aliento, a fines de los años ochenta, con el derrumbe de los regímenes de la “cortina de hierro” de la Europa central y del este, consolidando el triunfo político de los partidarios de la instrumentación de políticas económicas neoliberales, como la liberalización comercial, acompañada de la desregulación y la privatización de las empresas de propiedad estatal.

Pero, la presencia del Estado, dentro de la rivalidad surgida después de la Segunda Guerra Mundial entre los Estados Unidos y la ex Unión Soviética, sintetizada como el enfrentamiento entre Este-Oeste, capitalismo contra el socialismo, fue reforzada por el poder militar y, a su vez, por la necesidad de controlar a sus sociedades para evitar que cayeran en el otro bando . En otras palabras, fue también una necesidad política para mantener un equilibrio sustentado en el terror de una guerra de exterminio total, donde los incentivos para incrementar el gasto militar eran sumamente altos.

Ahora, desde un punto de vista político, la globalización económica, identificada también con la revolución tecnológica digital, junto con el dinamismo del intercambio mercantil y el flujo del capital financiero, ha restado importancia a las fronteras del Estado-nación, porque se ha buscado que el Estado tenga menos autonomía para controlar los procesos económicos y sociales que se desarrollan en su territorio.

Sin embargo, después de los acontecimientos del 11 de septiembre del 2000, ocurridos en la ciudad de Nueva York, el gobierno estadounidense y sus aliados, reforzaron el aspecto punitivo de la acción estatal, lo que solamente se usaba para controlar los conflictos que surgían entre las masas de los pobres, extendiéndose más allá de sus fronteras y legitimando el discurso de la seguridad nacional por encima de los derechos civiles (Lyon, 2003: 33-39).

Pero sin ánimo de generalizar, América Latina es una región donde el Estado ha jugado un papel importante, no solamente en el impulso del anterior modelo de desarrollo, el de sustitución de importaciones, sino en el sostenimiento de las instituciones de protección o seguridad social, a pesar de los problemas que tuvieron para establecer su universalización. Pero ahora dicho papel se ha debilitado por las políticas que se instrumentaron para desregularizar la actividad económica, introduciendo los mecanismos de mercantilización en la misma seguridad social.

El nuevo rol o papel que tiene que asumir el Estado se relaciona con la formación de una agenda llamada negativa. En otras palabras, el Estado debe de asumir los costos negativos o las externalidades negativas de la globalización: el deterioro del medio ambiente, la pobreza, la migración, el narcotráfico, el terrorismo, etcétera, y bajo algunas coyunturas, con la ayuda de las agencias internacionales y otros gobiernos, hacerle frente a ésos peligros (SELA, 2004: 3).

Existe, por tanto, una cruzada contra el Estado o el sector público y esto se refleja en el contenido del Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI), donde se deja en libertad a los inversionistas internacionales porque tiene el carácter de un tratado superior a las legislaciones nacionales y esto sucede en un país desarrollado como lo es Francia.

De esta manera, el AMI sería un tratado de referencia y los tratados bilaterales y multilaterales serían subsidiarios; además, el tratado impondría a los Estados la sumisión incondicional a un arbitraje internacional, la limitación a la posibilidad de formular excepciones, es decir, los monopolios, tanto privados como públicos, deberán de establecer sus precios de acuerdo a criterios comerciales y no siguiendo principios como el de la igualdad de los ciudadanos ante la prestación de los servicios públicos. Y las excepciones solamente se admiten en temas militares y de seguridad (Albala, 1998: 12).

Lo anterior muestra como la desregulación puesta en marcha en el mundo persigue la neutralización de las instancias nacionales para ceder su sitio a entidades administrativas privadas a beneficio de un orden supranacional, donde predomina la visión mercantil; lo cual se ilustra con la firma del acuerdo del 15 de febrero de 1997 en el seno de la Organización Mundial de Comercio (OMC) para la liberalización completa a escala planetaria de las telecomunicaciones.

Los Estados Unidos, en nombre de la legislación anti-trust del Congreso, le confirió a la American Telegrah and Telephone (ATT) el mercado norteamericano y, en el campo de la informática, a la empresa IBM. De esta manera, la estrategia quedó clara: transnacionalizar una empresa monopólica (Musso, 1998: 13, 21).

Por otro lado, la transnacionalización de las empresas ha configurado una nueva regionalización mundial, favorable a una nueva jerarquía mundial, donde los países que se encuentran en la cúspide, concentran gran parte de los beneficios surgidos por la aparición de los bloques comerciales (Garrido, 2006: 17 y ss).

La nueva regionalización

La globalización económica neoliberal ha establecido nuevas jerarquías económicas, debido al dinamismo comercial alcanzado por algunos países del Tercer Mundo, como China y los Tigres Asiáticos, pero esta evidencia no significo la finalización de la brecha entre los países subdesarrollados y desarrollados porque se sigue reproduciendo el desempleo y la pobreza y los movimientos migratorios de trabajadores sin papeles prosiguen desde las áreas más marginadas hacia las más ricas.

En este último caso, los nuevos muros que se levantan en los países desarrollados son ahora para detener el flujo de migrantes que provienen del Tercer Mundo, además, que el tema se ha transformado en parte de la agenda de la seguridad nacional, como lo ha expresado el gobierno estadounidense.

La remoción de regulaciones en el mercado nacional, su integración hacia otros mercados, no es un proceso mágico, sino que tiene que ver con las decisiones políticas. En este sentido, influye la demanda permanente del capital por eludir los controles normativos e institucionales, debido a que la movilidad le sirve para aprovechar las ventajas de localización, de transporte y comunicación, de asociación entre firmas, de fragmentación de sus procesos productivos.

La globalización económica es una etapa del proceso de desarrollo económico capitalista, donde las empresas transnacionales que controlan la alta tecnología, el capital y la información especializada, se encuentran al frente del proceso desde sus principales centros urbanos como Nueva York, Londres, Tokio, Zurich, Francfort . De este modo, la manera de operación de las empresas transnacionales en los diferentes países es mediante la segmentación interdependiente.

En la nueva configuración de la jerarquía regional han influido los expertos en economía o los tecnócratas, que se han convertido en asesores gubernamentales o en funcionarios de gobierno, para poner en marcha reformas económicas acordes con los lineamientos de la política económica neoliberal, promovida por las instituciones financieras internacionales (Jovel Reyes, 2004: 1).

Sin embargo, la nueva jerarquía regional también se vincula con las nuevas formas de organización de la producción.

La producción en masa, basada en la estandarización de las mercancías o productos, fue una característica del modelo de producción fordista, donde a los trabajadores se les asignaban sus tareas de una manera estricta, además de utilizar maquinaria especializada por cada producto, sus lazos con el mercado interno eran mayores y gozaban de los beneficios de una política proteccionista frente a los bienes y servicios externos (Kiley, 1998: 97).

Pero a fines de los años sesenta, el poder económico de los Estados Unidos disminuyó; mientras, el de Japón se incrementó y los acuerdos económicos internacionales de las posguerra se cayeron porque el sistema Breton Woods dejó de fijar las tasas de intercambio entre 1971 y 1973, dando paso a le hegemonía estadounidense a través del dólar, la referencia principal en el comercio mundial (Gowan, 1999).

Los Estados Unidos devaluaron el dólar con respecto al precio del oro, mientras, entre 1973 y 1974, el precio internacional del petróleo se cuadruplicó. Este fue el contexto sobre el cual surgieron nuevos experimentos de reorganización industrial llamados flexibilización.

Por eso, la llamada flexibilidad de los procesos productivos, teniendo como fundamento los cambios tecnológicos, le ha permitido al capital disminuir sus costos, incrementar sus ganancias y, al mismo tiempo, disminuir su dependencia con respecto al comportamiento de la demanda local o nacional. En otras palabras, sus lazos no se fortalecen a través de la expansión de la demanda nacional, sino de su vinculación con el mercado internacional.

La flexibilización tecnológica incluyó el uso de computadoras dentro de la manufactura, lo que permitió al capital disminuir la incertidumbre del mercado, es decir, eliminar la subproducción o sobreproducción, lo que Influía, en ciertas coyunturas, en la pérdida de mercados. Por esta vía se buscaba de nuevo hacer coincidir la oferta con la demanda.

Así, por ejemplo, la industria automotriz japonesa Toyota, estableció un sistema de producción, basado en las necesidades diarias, facilitando la fabricación en el mismo día de la pieza que se necesitaba para el ensamblado.

Mientras, el criterio para reclutar a la fuerza de trabajo calificada fue solamente la necesidad de darle una mayor continuidad al proceso de producción, buscando la fabricación de una mercancía particular, es decir, cuando se demandaba. Dichos trabajadores, formaban un grupo selecto, y por tal motivo, se les garantizaba mejores condiciones laborales, con un entrenamiento constante y con una paga mejor.

Empero, al margen de esos trabajadores privilegiados, existía una subcontratación de trabajadores, con bajas remuneraciones, sin prestaciones y en una situación de no acceso a la seguridad social. Por ejemplo, alrededor de la empresa Toyota surgió una jerarquía de empresas subcontratistas, donde se desarrollaban todas las labores secundarias.

Sin embargo, la globalización económica, en este caso, se ha manifestado por medio de estrategias para competir, por ejemplo, la empresa Ford y la General Motors, ante la competencia japonesa de la Toyota, la estrategia de relocalización de sus procesos de producción tiene como finalidad abatir los costos. El "auto mundial", por ejemplo, el Chevette Model, "...fue producido en Estados Unidos, Alemania, Inglaterra, Japón, Australia, Brasil y Argentina..." (Kiley, 1998: 102).

La inversión extranjera y su mito

En los países subdesarrollados, la presión del BM y el FMI ha provocado que los gobiernos reduzcan las restricciones a la inversión privada extranjera. Pero esto no significa que la inversión foránea rebase en importancia a la doméstica. Por ejemplo, de las 100 empresas más grandes del mundo se estimaba que alrededor de 18 tenían inversiones en países extranjeros, sin embargo, una parte importante de su producción se vende al interior de los países donde se localizan sus matrices, es decir, en los países desarrollados.

Lo anterior significa que el capital se concentra en ciertas partes del mundo y la dispersión es relativa, depende de las condiciones para abatir costos y mantener altas ganancias. Mientras, los casos de desarrollo de países como Corea del Sur y Taiwan responden más a una alianza entre el capital local y el Estado.

De este modo, en el cuadro 1 se puede observar el carácter concentrador de la inversión extranjera directa proveniente de la APEC , por ejemplo, el sector servicios es el que concentra un monto mayor de la inversión (23.9%), seguido por la industria automotriz (11.9%) y el comercio de productos no alimenticios al por mayor (5.8%). Este hecho también responde a la tendencia mundial de servilización de las economías, sin embargo, en el caso México es resultado de que se ha privilegiado más la inversión de carácter financiero sobre la productiva, provocando que los incentivos para la innovación tecnológica sean mínimos (Basave Kunhardt, 2006: 115).

Mientras, la industria automotriz dirige al exterior 81% de sus ventas, lo que significa el uso de México como una plataforma de exportación, dejando de lado la posibilidad de rearticular la economía mexicana a través de cadenas productivas; además, las importaciones que realizan para su proceso producción impiden que las industrias nacionales tengan un mayor impulso, considerando también que las empresas al adquirir integrada la tecnología a las maquinarias y equipos que adquieren en el exterior, con lleva a que el valor agregado sea bajo ( De los Ángeles Pozas, 2006: 82-83).

Sin embargo, algunas empresas automotrices recurren a la subcontratación, como una manera de abatir costos, de tal manera que más de una empresa subcontratada interviene en algunas partes del proceso productivo, como el caso de la planta de Volkswagen de Puebla (De los Ángeles Pozas, 2006: 92).

Por otro lado, el espacio es importante en la dinámica concentradora de la inversión extranjera directa, de tal manera que la ciudad capital, ver cuadro 2, sigue siendo beneficiada en mayor media, lo que significa que los desequilibrios regionales se reproducen y con ello queda en evidencia la escasa influencia de la inversión extranjera directa en el desarrollo regional.

En el cuadro 2 se puede observar que el Distrito Federal concentró entre 1999-2000, el 59.8% de la inversión de los países de la APEC, seguido por el estado de Baja California, cuya importancia territorial se debe también a su cercanía con el mercado de los Estados Unidos, después el estado de Nuevo León, donde se concentran los principales grupos empresariales mexicanos con un perfil internacional, caracterizado por un aumento de las ventas externas, mientras, disminuyen las exportaciones industriales desde México, es decir, no han aumentado las exportaciones intrafirma de productos, por ejemplo, semiterminados, como insumos para producir el producto final (Besave Kunhardt, 2006: 139).

Por otro lado, en el gráfico 1 se puede observar que la inversión extranjera directa proveniente de los países de la APEC tuvo su mayor contribución para México en 2001, para posteriormente perder importancia.

El capital se concentra en los países desarrollados pero dicho carácter no esta ausente en los países de la periferia donde realiza sus actividades, reproduciendo la desigualdad regional. Así, por ejemplo, China, México, Corea del Sur e Indonesia, son favorecidos hasta cierto punto, por la inversión extranjera directa, debido a la importancia de sus mercados internos y a su cercanía con otros mercados más amplios. Para algunos inversionistas les resulta atractivo el bajo costo de la mano de obra, sobre todo, si los procesos de producción son intensivos en mano de obra. Esto significa que las mercancías de bajo costo tienden a producirse en las zonas donde predominan los bajos salarios.

El desarrollo de los países del Este de Asia fue posible por los subsidios que recibieron por parte del Estado, canalizados hacia la industria pesada. Esto se complementó con medidas proteccionistas para beneficio del capital interno, el control de las importaciones y una restricción a la propiedad extranjera. Pero las autoridades del FMI y del BM, junto con los teóricos neoliberales, han olvidado ése hecho y creen que la globalización económica beneficiaría por igual a todos los países.

En realidad lo que sucede es que los países subdesarrollados han liberalizado en mayor grado sus economías, lo cual resulta atractivo para el capital foráneo, lo que ha sido posible por el establecimiento de los programas de ajuste económico, que han debilitado la intervención estatal, siguiendo el credo neoliberal, lo que no pasó, por ejemplo, en Corea del Sur y Taiwán, que en los años sesenta y setenta del siglo pasado, tuvieron un acceso mayor a los mercados de los países del Primer Mundo.

En suma, algunos países han sido integrados a la economía mundial por las nuevas estrategias seguidas por la acumulación de capital, pero otros han sido marginados; mientras, los bajos salarios son atractivos para las empresas transnacionales, siempre y cuando sus productos requieran de ser vendidos en sus países de origen a un precio reducido.

Pero un legado de la globalización económica neoliberal ha sido las crisis financieras, que se multiplicaron, en los países subdesarrollados de América Latina, en los años noventa del siglo XX. En México, por ejemplo, se expresó, en diciembre de 1995, como una canalización de recursos de los contribuyentes hacia el apoyo de las ganancias del capital financiero especulativo (Martin y Schumann,1998: 64).

Pero volviendo a rescatar el sentido de la palabra globalización, en los años ochenta, en Japón se traducía como internacionalización, desde un punto de vista cultural, la palabra significaba la occidentalización o la americanización (Verdú, 1996), lo que implicaba la homogenización cultural entre países.

En América Latina, fue usada en un sentido económico por parte de los economistas y hombres de negocios, así como asesores de los gobiernos neoliberales (Robertson y Haque, 1998: 29).

Sin embargo, en inglés, la palabra global, es sinónimo de "holistic", y da la idea de una unidad totalizadora o sistema, una gran empresa donde cada parte le sirve al todo (Robertson y Haque, 1998: 35). Al parecer, sin borrar el equívoco de la palabra globalización, hace referencia a lo que sucede en el ámbito de los negocios, del mercado, o en los procesos de producción.

Conclusiones

El proceso de la globalización económica neoliberal ha alterado el escenario internacional porque ha introducido cambios en el ámbito del Estado-nación al introducir acciones que buscaron debilitar su papel regulador en la economía y en la esfera de la protección social, disminuyendo sus posibilidades de atención a las consecuencias negativas, derivadas de la dinámica del mercado.

Sin embargo, este hecho tiene repercusiones diferentes, es decir, depende del país y de su nivel de desarrollo institucional para hacerle frente a la demanda desprendida de los negocios privados. En este sentido, lo que queda claro es que el modelo económico neoliberal ha tenido un impacto a nivel económico y social, lo que se ha manifestado a través de tensiones sociales y en la expansión de la desigualdad social y regional, recordando que las instituciones estatales son la principal vía para detener los impulsos negativos, expresados a través de la delincuencia y la pobreza.

La globalización económica neoliberal, desde un punto de vista general, en los países subdesarrollados, se desenvuelve en una situación donde el ingreso se ha polarizado y las oportunidades tradicionales de ascenso social a través de la educación y el empleo se han agotado; además, el deterioro del medio ambiente es una constante; mientras, la expansión de las actividades económicas informales prosigue, junto con la escasa capacidad reguladora del Estado para establecer soluciones.

Bibliografía

Albala, Nuria, (1998), "Los peligros de un acuerdo global. Un candado jurídico contra los Estados", Le Monde diplomatique, Núm. 10, 15 de marzo-15 de abril, México, Edición mexicana.

Amalric, Franck, (2004), Globalization.http://www.tips.org/tips/forum/sid/debat003.htm. 2 de noviembre de 2004.

Besave Kunhardt, Jorge, (2006), “Desempeño exportador empresarial e impacto económico”, María De los Ángeles Pozas, (Coor.), Estructura y Dinámica de la Gran Empresa en México: Cinco Estudios sobre la Realidad Reciente, México, El Colegio de México.

De los Ángeles Pozas, María, (2006), “Tecnología y desarrollo en las cadenas productivas de las grandes empresas de México”, María De los Ángeles Pozas, (Coor.), Estructura y Dinámica de la Gran Empresa en México: Cinco Estudios sobre la Realidad Reciente, México, El Colegio de México.

Esping-Andersen, Gôsta, (1993), Los Tres Mundos del Estado de Bienestar, Valencia, Edicions Alfons El Magnánim-Institució Valenciana D`Estudis i Investigació.

Garrido, Celso, (2006), “Empresas, economía nacional y sistema financiero en México”, María De Los Ángeles Pozas, (Coor.), Estructura y Dinámica de la Gran Empresa en México: Cinco Estudios sobre su Realidad Reciente, México, El Colegio de México.

Garza, Gustavo, (2005), “Concentración financiera de la Ciudad de México (1960-2001)”, Revista Eure., Núm. 92, Vol. XXXII, Santiago de Chile.

Gowan, Peter, (1999), La apuesta por la globalización, Madrid, Akal.

Harvey, David, (2005), A Brief History of Neoliberalism, New York, Oxford Press University.

Jardón, Eduardo y Águilar David, (2005), “México arrastra 5 años de grave atraso económico”, Diario Monitor, 21 de diciembre, México.

Jovel Reyes, Efraín, (2004), "Naturaleza y Tendencia de la Globalización Económica Mundial",http://members.wbs.net/homepages/e/for/efrain935/globaliz.htm. 26 de noviembre.

Kiley, Ray, (1998), "Globalization and Post-Fordism", International Sociology, Núm. 1. Marzo. Londres. Sage Publication.

Lyon, David, (2003), Surveillance after September 11, USA, Polity.

Martin, Hans-Peter y Herald Schumann, (1998), La trampa de la globalización. El ataque contra la democracia y el bienestar, Madrid, Taurus.

Musso, Pierre, (1998), "Hacia un oligopolio mundial. Una desregulación Americana", Le Monde diplomatique, Núm. 10. 15 de marzo-15 de abril, México, Edición Mexicana.

Robertson, Roland, Habid Haque, (1998), "Dicourses of Globalization. Preliminary Considerations", International Sociology, Núm. 1, Marzo, Londres, Sage Publications.

Secretaría de Economía, (2005), Inversión en México de los países miembros del mecanismo de Cooperación-Económica Asia-Pacífico, México, Dirección General de Inversión Extranjera.

SELA, (2004), “Cambio y continuidad en el proceso de globalización internacional: Escenarios de fin de siglo”, http://anic.utexas.edu/sela/docs/c122di41.htm. 26 de noviembre.

Verdú, Vicente, (1996), El planeta americano, Barcelona, Anagrama.


Pulsando aquí puede solicitar que le enviemos el Informe Completo en CD-ROM
Si usted ha participado en este Encuentro,
le enviaremos a la vez su certificado en papel oficial.


Los EVEntos están organizados por el grupo eumednet de la Universidad de Málaga con el fin de fomentar la crítica de la ciencia económica y la participación creativa más abierta de académicos de España y Latinoamérica.

La organización de estos EVEntos no tiene fines de lucro. Los beneficios (si los hubiere) se destinarán al mantenimiento y desarrollo del sitio web EMVI.

Ver también Cómo colaborar con este sitio web


Grupo EUMEDNET de la Universidad de Málaga Mensajes cristianos

Venta, Reparación y Liberación de Teléfonos Móviles
Enciclopedia Virtual
Economistas Diccionarios Presentaciones multimedia y vídeos Manual Economía
Biblioteca Virtual
Libros Gratis Tesis Doctorales Textos de autores clásicos y grandes economistas
Revistas
Contribuciones a la Economía, Revista Académica Virtual
Contribuciones a las Ciencias Sociales
Observatorio de la Economía Latinoamericana
Revista Caribeña de las Ciencias Sociales
Revista Atlante. Cuadernos de Educación
Otras revistas

Servicios
Publicar sus textos Tienda virtual del grupo Eumednet Congresos Académicos - Inscripción - Solicitar Actas - Organizar un Simposio Crear una revista Novedades - Suscribirse al Boletín de Novedades
 
Todo en eumed.net:
Eumed.net

Congresos Internacionales


¿Qué son?
 ¿Cómo funcionan?

 

15 al 29 de
julio
X Congreso EUMEDNET sobre
Turismo y Desarrollo




Aún está a tiempo de inscribirse en el congreso como participante-espectador.


Próximos congresos

 

06 al 20 de
octubre
I Congreso EUMEDNET sobre
Políticas públicas ante la crisis de las commodities

10 al 25 de
noviembre
I Congreso EUMEDNET sobre
Migración y Desarrollo

12 al 30 de
diciembre
I Congreso EUMEDNET sobre
Economía y Cambio Climático

 

 

 

 

Encuentros de economia internacionales a traves de internet


Este sitio web está mantenido por el grupo de investigación eumednet con el apoyo de Servicios Académicos Internacionales S.C.

Volver a la página principal de eumednet