ENCUENTROS ACADÉMICOS INTERNACIONALES
organizados y realizados íntegramente a través de Internet

 

RAÍZ Y RAZÓN DE LA GLOBALIZACIÓN FINANCIERA Y LA NUEVA ESTRUCTURA ECONÓMICA INTERNACIONAL

QUINTO ENCUENTRO INTERNACIONAL SOBRE
Globalización Financiera
del 5 al 23 de octubre de 2007

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Jorge Isauro Rionda Ramírez
Universidad de Guanajuato
México

 

SUMARIO:

La globalización financiera es efecto de la crisis de la economía fordista y la implementación de la economía posfordista en el mundo capitalista. Las relaciones financieras entre el centro y la periferia son básicas para comprender como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, como organismos multilaterales, a raíz de la crisis de 1971 y 1973, y la conversión a un sistema de cambio fiduciario, pasan a ser títeres de los intereses estadounidenses en su expansión capitalista de corte posfordista, y también llamada, imperialista.

La crisis económica iniciada en los años 70 se resuelve creando los mecanismos de traslación de la crisis del capitalismo central al capitalismo periférico. Las naciones deudoras asimilan no solo compromisos financieros con el exterior, sino se subsumen a sus intereses de transnacionalización de sus economías y de las grandes corporaciones multinacionales. Las economías en vías de desarrollo son el colchón financiero y el fondo para la estabilización de la economía capitalista a un nivel global, dan nuevo oxigeno a la capitalización bajo enormes sacrificios de corte público.

Las naciones endeudadas se valen para mantener su capacidad de pago de la venta de su patrimonio nacional como social, por ello, las privatizaciones que acompañan al proceso de globalización financiera ponen en estante el patrimonio de las naciones al grado que son extenuados sus recursos tanto naturales, sociales como financieros.

La creación de organismos multilaterales como instituciones internacionales que rijan el sistema financiero internacional, por siempre han sido las fórmulas tramposas mediante las cuales se sostienen los términos de intercambio desproporcionales entre el mundo desarrollado y el mundo en desarrollo, como son bastión de intereses de capitalización donde las transferencias de plusvalía encuentran sus senderos de la periferia al capitalismo central gracias a la condiciones en que se pactan los pasivos de las naciones mediante las llamadas cartas de intensión de los organismos financieros tales como el FMI y el BM.

El FMI y el BM, estos organismos multilaterales requieren ser revisados a la luz de su labor que desde su creación es cuestionada por los efectos que, más que en materia de promoción al desarrollo, han agravado sustancialmente las diferencias entre el mundo desarrollado y el mundo en desarrollo.

La experiencia de las naciones deudoras es que contrario a lo esperado, el principal lastre que restringe su crecimiento son los compromisos que han adquirido con el Fondo Monetario Internacional, como con el Banco Mundial. Por ello, la estrategia para el crecimiento es librarse de los compromisos adquiridos con dichos organismos financieros internacionales.

Las reformas al sistema financiero internacional con el término del patrón de cambios oro - dólar a cambio de uno nuevo de tipo fiduciario son el causal de las crisis de solvencia económica latinoamericana, como parte de ser instrumentos que amortiguaron la caída de la competitividad de las naciones industrializadas.

Estados Unidos de Norteamérica impone en la región latinoamericana sus intereses y conveniencias financieras mediante a la grave dependencia tecnológica, comercial y financiera que estos últimos tienen con ella, a través del manipuleo del los organismos financieros internacionales multilaterales como lo son el FMI y el BM. Efecto de ello es el continuo y cada vez más crítico nivel de endeudamiento de la región con dichos organismos.

La comunidad económica europea juega un papel muy importante como causal de la crisis tanto de los Estados Unidos de América en 1971, como del sistema de cambios basado en el tipo de cambio oro – dólar, como en el ocaso del propio fordismo, que dicha nación encabeza. Sus políticas de sustitución de importaciones estadounidenses en Europa, son causa de que la propia formulación de la comunidad europea reste lentamente importancia e influencia norteamericana en la región.

En el ocaso del fordismo y de la economía norteamericana es muy importante comprender el papel que juegan las economías asiáticas, especialmente Japón, quienes son los padres del esquema de producción flexible, causa de la pérdida de competitividad de los occidentales ante las economías emergentes de Asia.

Para América Latina, la base de las imposiciones del primer mundo al mundo en desarrollo han sido los términos en que se han pactado no solo los créditos concedidos de los organismos financieros internacionales multilaterales, como de los propios gobiernos de las naciones acreedoras, sino también la unilateralidad de las renegociaciones de un sobreendeudamiento causado por los propios acreedores.

PALABRAS CLAVES:

1. Globalización financiera

2. Crisis económica

3. Crisis financiera

4. Fondo monetario internacional

5. Banco mundial

INTRODUCCIÓN:

Un tema de vital importancia y actualidad es la llamada globalización financiera. Esta adquiere un carácter de interés cuando a partir de las reformas a raíz de la crisis de 1971 y la implementación del sistema de cambio fiduciario en sustitución del sistema de cambio oro – dólar.

Este nuevo sistema de cambios no solo libra a los Estados Unidos de América, y al resto de las economías desarrolladas noratlánticas, de una de las más profundas crisis que hubieran vivido en la historia del capitalismo moderno. Este nuevo sistema rescata al dólar de una inminente devaluación ante las carencias de oro en el fuerte Nox que habían sido rebasadas por la emisión de dólares.

La reconversión de las deudas europeas vía swaps a expresiones no convertibles a esta moneda (eurodólares), y las reservas comprobadas de petróleo nortermericano (petrodólares), de inicio rescatan de esta situación a las economías de occidente. Más no obstante, le confieren a los estadounidenses la posibilidad de amparar con su gran PNB nuevas emisiones con liquidez internacional de dólares, los que serán colocados en depósitos dentro del FMI, lo que es la manera en que la Reserva Federal norteamericana se vuelve el socio mayoritario de este organismo multilateral con la adquisición de una enorme cantidad de Derechos Especiales de Giro, lo que les dio no solo la capacidad de voto, sino de veto, dentro del mismo. Desde entonces, la Reserva Federal dicta las directrices que el FMI deben seguir respecto a los intereses estadounidenses posibles en las economías deudoras.

“Así, Estados Unidos tiene actualmente el 18% de los votos en el FMI, más que toda América Latina, Asia meridional y Africa Subsahariana juntas. En el Banco Mundial, el voto percápita de los ciudadanos norteamericanos equivale a 38 veces el voto de los ciudadanos chinos, y en su conjunto el G7 alcanza hasta el 45% de los votos. ” (Machado y Lemes, octubre 2006).

La creación del sistema fiduciario por otra parte crea un colchón financiero a la crisis fordista de las naciones occidentales, especialmente la norteamericana, quienes al perder inminentemente competitividad ante la implementación de las fórmulas de producción flexible de las economías asiáticas, como la caída del comercio internacional que desde la formación de la Comunidad Europea en 1960 se viene dando de las ventas estadounidenses en la región.

A partir de 1971 los Estados Unidos de América experimentan por primera vez y de forma persistente un déficit comercial lo que debilita la liquidez internacional del dólar estadounidense. La ulterior crisis del petróleo de 1973 a raíz de la cuarta guerra árabe israelí, profundizan la crisis del fordismo.

En los 70s, en condiciones de debilidad e inestabilidad del sistema monetario y financiero a nivel internacional, en medio de una profunda crisis económica cuya salida implicaba profundos cambios en los patrones de acumulación: en medio de una profunda reestructuración económica y tecnológica, la humanidad se encuentra a las puertas de una nueva etapa: la llamada globalización. Más allá del debate en torno a los inicios y la definición de la esencia del actual proceso de globalización existe cierto consenso de que es un proceso que se ha acelerado en el último cuarto del siglo XX hasta nuestros días. La globalización constituye en última instancia un proceso de ajuste de las relaciones de producción capitalistas al grado de desarrollo de las fuerzas productivas en un contexto de transformación productiva, cambio tecnológico y transnacionalización de la economía mundial. La globalización financiera es parte y resultado de la globalización productiva y la forma concreta en que las finanzas internacionales se ajustan a las exigencias de la trasnacionalización de la economía mundial facilitándole el movimiento libre al capital transnacional por vía de la desregulación y la apertura de los mercados financieros. (Machado y Lemes, octubre 2006) .

Es a partir de las reformas financieras al sistema establecido en Bretton Woods (1944), de 1971-1973, que este nuevo sistema de cambios otorga a los países acreedores un cheque en blanco de tal manera que el déficit comercial de sus cuentas corrientes es sanado financieramente mediante la captación de recursos adicionales de las naciones deudoras, tan solo como subir la tasa PRIME y la LIBOR. Así, los abusos comerciales que llevan a las naciones industrializadas occidentales a contraer déficit persistentes de cuenta corriente son aviados por los recursos recaudados del Tercer Mundo mediante el pago de intereses y amortizaciones a las deudas adquiridas a través del Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

“En este sentido las ideas giran alrededor de que los antecedentes fundamentales de la globalización en su sentido más amplio y de la globalización financiera en concreto pueden encontrarse en la época del imperialismo y por consiguiente del capital financiero. Siendo la exportación de capitales el vehículo que extendió las relaciones capitalistas de producción, llevando adelante el proceso de internacionalización de las relaciones capitalistas, incluyendo las financieras. Este proceso demoro casi medio siglo.” (Machado y Lemes, octubre 2006) .

Tal como lo indica la cita anterior, es a partir de las reformas financieras internacionales de 1971- 1973 que el capital financiero amortigua la caída de las economías occidentales que mediante esquemas de producción rígidas, son superadas por las economías asiáticas inventoras de la producción flexible.

Las nuevas economías asiáticas emergentes bajo esquemas toyotistas conjuntamente con políticas sustitutivas de importaciones estadounidenses en la región europea a través de la formación de la Comunidad Europea, a inicios de los años 60, una década después llevan a los estadounidenses a enfrentar la crisis del fordismo, que obliga a esta economía a emitir más dólares del que amparaban sus reservas en oro, a razón de sostener por una parte las guerras en medio oriente (Vietnam), como los crecientes déficit comerciales.

La guerra fría y el éxito de la reaganomía que llevaron a la crisis al bloque soviético y a las economías del este europeo, se mantuvieron mediante incremento de impuestos a los norteamericanos, como incrementos continuos a las deudas colocadas en el Tercer Mundo, lo que trajo, no solo la caída del bloque soviético sino también el sofocamiento de las naciones deudoras.

El respiro financiero a estas economías, especialmente las latinoamericanas, se da con los planes Baker y Brady durante las administraciones de Regan y Bush (Padre), especialmente con este último. La condición del alivio financiero otorgado por la Unión Americana a las naciones deudoras (las economías latinoamericanas debían el 80% de sus compromisos financieros con el exterior a los norteamericanos), era el admitir abrirse a la inversión extranjera directa (IED).

“El proceso de globalización financiera tiene sus raíces mas profundas en la formación a inicios del siglo XX del sistema capitalista de economía mundial en la época del imperialismo, la formación de los monopolios bancarios y el surgimiento de capital financiero, condición indispensable para los primeros procesos de exportación de capital. Esta que tiene como forma fundamental la Inversión Extranjera directa IED, que muchas veces se asocia con ella.” (Machado y Lemes, octubre 2006) .

La nueva estrategia de desarrollo admitida por la administración de Bush (padre) y Hill Clinton es la implementación en el hemisferio occidental del esquema de producción flexible, que a las economías emergentes asiáticas les había sino tan beneficioso. Para ello, la relocalización de las empresas maquiladoras de las grandes firmas transnacionales debe procurarse a las geografías que otorguen ventajas competitivas y mejoras en costos de la producción. Áreas geográficas propias del capitalismo periférico, con tradiciones fondistas y keynesianas que se patentan en un álgido grado de proteccionismo.

Para ello, la relocalización industrial requiere reformas institucionales y reestructuraciones de tipo económico que han sido bautizadas como neoliberales, las que rescatan algunos conceptos del liberalismo económico smithsoniano y lo llevan bajo nuevas tesis marginalistas como los trabajos de los suecos Heckscher y Ohlin para sustentar la ventaja de la relocalización industrial.

Esta relocalización industrial supone que las economías periféricas den fin a las políticas estructuralistas, keynesianas, fiscalistas de alto grado de proteccionismo, por las nuevas tesis que no solo abren económicamente a la IED estas regiones, sino que aparte, crean el ambiente institucional adecuado para albergar con garantías y ventajas administrativo públicas dicha inversión.

Para ello, las naciones acreedoras occidentales, lideradas por los estadounidenses, presionan a las naciones deudoras para procurar un respiro financiero a cambio de aceptar realizar las reformas necesarias como la reestructuración pertinente de corte neoliberal. Los años 90 es la década de la reestructuración mundial donde las naciones en vías de desarrollo deudoras asimilar tanto el neoliberalismo como fórmula de regulación pública, como la IED de las naciones ricas.

“La globalización financiera constituye un rasgo fundamental del sistema económico mundial actualmente vigente el más amplio y perceptible. Se caracteriza por un aumento sin precedentes de la movilidad del capital, su desregulación, facilitados por el desarrollo de las nuevas tecnologías de la informática y las telecomunicaciones. Gracias a este soporte tecnológico asistimos a un elevado desarrollo de la internacionalización del capital financiero que se expresa en un aumento de su movilidad, interdependencia y su funcionamiento en tiempo real.” (Machado y Lemes, octubre 2006) .

Machado y Lemes aparte indican que:

“El problema de la crisis de la deuda surge en pleno despliegue de la globalización financiera asociada con la inestabilidad y volatilidad de los mercados financieros; las crisis recurrentes; la reorientación de la inversión de capitales y su refugio en llamada especulación financiera, el cambio de las funciones de las instituciones financieras internacionales del plano de la asesoria al plano de la imposición hasta el punto de condicionar los prestamos al cumplimiento de las medidas de ajuste neoliberal.” (Machado y Lemes, octubre 2006) .

En este sentido, las naciones en vías de desarrollo han tenido que cargar a cuestas la caída de las economías occidentales y de su esquema fordista ante la emergencia de las economías asiáticas como europeas, y a su vez, son las aviadoras de la reconversión industrial en una escala mundial del tránsito del capitalismo moderno al posmoderno, donde desde luego, son ellas las que aportan a la transnacionalización no solo los capitales de avío del proceso, sino las ventajas competitivas a los esquemas de producción de las firmas de las naciones más industrializadas del mundo.

La globalización financiera por ello es, como lo indican Crespo, Evans y Kristensen:

“… el camino recorrido ha sido largo y tortuoso, es como un río, su fuente inicial se constituye de aguas claras y cristalinas, pero en su desembocadura se muestran turbias y oscuras, carentes de toda transparencia, es el último grito o hit de la globalización financiera, la ingeniería financiera, algo que resulta incluso incomprensible para los economistas, por lo menos para aquellos que aún tienen una formación clásica, ya que introduce sofisticadas herramientas matemáticas, altísima matemática produciendo modelos de predicción, aunque de cortísimo alcance, bajo la égida de los novísimos productos financieros, futuros, opciones, derivados, con poca conexión con la economía real productiva, es la economía especulativa. Todo se resume en la metáfora de que, el aleteo de una mariposa, se ha convertido en un inmenso huracán, que amenaza con arrastrarnos a todos, y los avisos han sido dados, el crack de 1929, con una economía mucho menos volátil e interrelacionada, debe servir de guía para comprender lo que sucedería en la situación actual, donde no sólo la economía se ha vuelto inmensamente especulativa, y por tanto volátil, sino que el mismo hecho globalizador ha creado un mercado mundial, para el cual una crisis regional podría suponer una demolición global, por no hablar del grado de endeudamiento de estados, empresas e individuos, que no amenaza con disminuir, sino con aumentar aceleradamente, y en esto, el caso español, se hace paradigmático. El crecimiento en la producción viene evitando la quiebra masiva a nivel estatal, empresarial e individual, algo que explica el fenómeno emigratorio o las aventuras militares norteamericanas, como forma de evitar la caída productiva, y por tanto, la suspensión de pagos o quiebra total en los tres niveles antes citados.” (Crespo, Evans y Kristensen, octubre 2006).

LA CRISIS ECONÓMICA EN LA GLOBALIZACIÓN FINANCIERA

La crisis económica que se viven en lo años 70 es precisamente eso, una crisis de la economía real que nace en la esfera de la producción. La organización social del trabajo que desde fines del siglo XIX e inicios de la vigésima centuria viene a consolidarse como un esquema de modernidad en la producción, ahora reciente su ineficiencia comparativa ante la implementación de la organización del trabajo y la producción de tipo flexible, propio desde los años 30 de la economía nipona y en la postguerra, de las economías de reciente industrialización (NIC’s) orientales bien llamados Tigres de Oriente: Corea del Norte, Taiwán, Singapur, Hong Kong, Tailandia y más recientemente Filipinas, India, Malasia y la propia China comunista.

La crisis del fordismo se viene iniciando desde los años 60, cuando los occidentales, especialmente la economía estadounidense, reciente fuertemente la caída de sus ventas por la pérdida gradual de sus mercados a razón de la presencia nipona y de productos manufacturados en Asia. Los superávit se van achicando poco a poco al grado de pasar a inicios de los años 70 a ser déficit perentorios, persistentes y cada vez más profundos.

La situación desfavorable en lo comercial se debe a que las economías occidentales van perdiendo capacidad competitiva ante el reto asiático, quienes bajo esquemas de producción flexible demuestran producir a menores costos, con mejor calidad y en menor tiempo.

Dichos déficit serán sufragados especialmente por los estadounidenses emitiendo dólares sin respaldo en reservas de oro. Hasta que Francia en 1970 regresa una gran cantidad de reservas monetizadas en dólares a la Reserva Federal norteamericana a cambio del respectivo oro, lo que deja a la luz que las reservas en este metal no son suficientes para amparar la paridad oro dólar del momento.

Ya en párrafos pasados explicamos cuál fue la salida de este embrollo, aparte de la gran ventaja que significó para la economía estadounidense quien se volvió la primera nación acreedora del mundo, y gracias a los nuevos dólares fiduciarios adquirió capacidad de voto y veto tanto en el FMI como en el BM.

Las relaciones internacionales adquieren un carácter más que diplomático, financiero, de hecho la diplomacia se subordina al cohecho financiero de las naciones acreedoras. Las naciones deudoras por su parte, admiten compromisos financieros que también implicaron compromisos de corte político, comercial, institucional y de orientación al desarrollo.

“Punto importante en la posguerra, fundación del FMI Y el BM en condiciones muy favorables para la democratización de las relaciones internacionales. En un momento diferente y en condiciones de profunda crisis económica en los 70, la exportación de capitales se reorienta, la IED se retira y concentra solo en países seleccionados. El FMI y el BM alejándose de sus funciones iniciales extienden las políticas neoliberales de ajuste que no solo son de ajuste financiero, sino que implican cambios esenciales en los patrones de acumulación y desarrollo.” (Machado y Lemes, octubre 2006).

Bajo este panorama, las Inversión Extranjera Indirecta a fines de los años 70 y durante la década de los 80, abre las condiciones necesarias y es de hecho punta de lanza y base de negociación para el traslado de capitales productivos en la década de los 90 e inicios del nuevo milenio: la Inversión Extranjera Directa, así también, la globalización financiera encuentra la base de su inclusión en las finanzas nacionales gracias a la apertura económico financiera que se generó en las naciones deudoras para posibilitar la llamada inversión neutra (IEN) patentada en la compra venta de acciones de empresas nacionales, paraestatales como transnacionales. El capital financiero se expresa en todas las formas posibles que le son viables para mejorar su capitalización.

El término de la guerra fría con la caída del bloque soviético y de las economías socialistas del este Europeo en 1989, genera la posibilidad de un mejor condicionamiento internacional para facilitar el traslado libre, ágil y efectivo de los capitales financieros en la relocalización industrial y la enajenación de los bienes productivos nacionales a las empresas transnacionales, con base única y exclusivamente a su interés de reproducción y acumulación capitalista.

“En los 70s, en condiciones de debilidad e inestabilidad del sistema monetario y financiero a nivel internacional, en medio de una profunda crisis económica cuya salida implicaba profundos cambios en los patrones de acumulación: en medio de una profunda reestructuración económica y tecnológica, la humanidad se encuentra a las puertas de una nueva etapa: la llamada globalización. Más allá del debate en torno a los inicios y la definición de la esencia del actual proceso de globalización existe cierto consenso de que es un proceso que se ha acelerado en el último cuarto del siglo XX hasta nuestros días. La globalización constituye en última instancia un proceso de ajuste de las relaciones de producción capitalistas al grado de desarrollo de las fuerzas productivas en un contexto de transformación productiva, cambio tecnológico y transnacionalización de la economía mundial. La globalización financiera es parte y resultado de la globalización productiva y la forma concreta en que las finanzas internacionales se ajustan a las exigencias de la trasnacionalización de la economía mundial facilitándole el movimiento libre al capital transnacional por vía de la desregulación y la apertura de los mercados financieros.” (Machado y Lemes, octubre 2006).

Ahora bien el carácter privado del capital transnacional que se coloca en la esfera de la producción en las geografías periféricas al capitalismo central, son respaldadas por la creación de condiciones económicas favorables en materia de estabilización económica a razón de enajenar el errario público al capital financiero transnacional, donde las reservas internacionales públicas son el sustento de la estabilización macroeconómica necesaria para albergar con mejores tasas internas de retorno la colocación de capital extranjero en la economías anfitrionas.

“Las reservas oficiales internacionales, que mantienen los bancos centrales, son activos del exterior que se utilizan como mecanismo amortiguador para hacer frente a las crisis económicas.” (Machado y Lemes, octubre 2006).

Los fondos públicos son desviados de la atención del bienestar de la población como de la previsión de la equidad, a ser un fondo financiero respaldo del capital financiero que mantenga el clima macroeconómico propicio para no solo albergar la IED y la IEN, sino también garantizar márgenes de ganancia atractivos al capital extranjero, competitivos a nivel internacional y convenientes para los inversionistas como accionistas. La globalización financiera viene entonces subordinando a los estados nacionales a los intereses de la acumulación capitalista a un nivel global.

LA CRISIS FINANCIERA

La apertura económica obedece por otra parte a la búsqueda de mejorar la eficiencia de las empresas en cada uno de sus fases de producción. Por ello, la identificación de regiones o áreas geográficas que aporten ventajas competitivas y productivas a la realización de los productos, necesariamente imprime su sello en la nueva localización industrial posmodernista.

Supone por otra parte que la apertura creará una igualación a largo plazo del nivel de ingreso entre las naciones que se integran al esquema globalizador, pero no como un proceso de suma cero donde algunas pierden lo que otras ganan, sino como un proceso donde el incremento es parejo para todas.

Bajo esta tónica es que las naciones que se han involucrado en la globalización financiera parten para sustentar las bases sociales de la integración económica. No obstante, comenta Galindo que:

“… cabría pensar que los diferenciales de salario y la libertad de movimientos de capitales podrían nivelar ese diferencial de precios, ya que las empresas, al buscar destinos con mano de obra más barata, incurrirían en menores costes y competirían entre ellas, en los países industrializados. Este proceso, sin embargo, lo que procura es un incremento de los beneficios y no un descenso de los precios en términos reales, ya que no se cumple el presupuesto de competencia de los postulados liberales. Las crisis financieras y monetarias causadas por el FMI y los entes especuladores en países rivales hacen que el capital tenga un comportamiento más doméstico del que cabría esperar, es decir, la globalización otorga grandes posibilidades al “dinero caliente”, pero no consolida la transnacionalidad del capital.” (Galindo, octubre 2006)

La situación es de interés radica en que la estabilidad económica de las naciones que se integran bajo el actual régimen de tipos cambiarios basados en un patrón fiduciario, parte de la cantidad de reservas internacionales que respalden la liquidez internacional de las monedas nacionales, y donde, dichas existencias en reservas sean ante todo propias (reservas activas) y no por efecto de captación de adeudos con el extranjero (reservas pasivas), y donde existan reservas libres para sostener un fondo de estabilidad cambiaria como para la contingencia económica que sostenga la paridad estable a largo plazo.

Para ello, las naciones deben captar recursos mediante el comercio internacional y la IED. No obstante, los términos de intercambio entre naciones con niveles de ingreso diferenciales se vuelven desproporcionales y desfavorables para las naciones con menores niveles de ingreso, dado los diferenciales inflacionarios que causan sobrevaluación cambiaria en las naciones pobres.

“El concepto de nivel óptimo de reserva fue acuñado por el staff de economistas del FMI en una época en que dichos economistas ni se imaginaban cómo iban a comportarse los mercados financieros en los años 80, época en que prácticamente todo banco central podía fijarse una meta de reservas tal que le garantizará que el tipo de cambio no iba a colapsarse ante un ataque especulativo llevado a cabo por los inversionistas en los mercados de valores. Las perturbaciones externas que afectaban a las economías, generalmente eran choques exógenos sobre su posición externa. Desde el punto de vista de esos economistas, los bancos centrales iban a tener la capacidad de confrontar cualquier ataque especulativo en la forma de una corrida contra la moneda, con el monto de reservas que dispusiera. Dichos montos excedían a los flujos de capital de corto plazo que operaban en los mercados financieros internacionales, en cierto modo porque mercados financieros abiertos habían pocos...” (Gérald y Hernández, octubre 2006).

El cambio a un sistema fiduciario en los años 70 implicó para el mundo en desarrollo la instancia de la subordinación de sus economías a las condiciones macroeconómicas y de estabilidad del mundo desarrollado. Los déficit son socializados y repartidos entre los pobres del mundo, mientras que las ganancias mantienen su carácter privado.

El saneamiento de las finanzas macroeconómicas de las naciones de alto nivel de ingreso se respaldaba en la colocación de deuda en el mundo en vías de desarrollo, donde las tasas de interés variaban con base a los déficit de la cuenta corriente de dichas naciones y la necesidad de captación de recursos financieros mediante la balanza de capitales, de tal manera que el límite a los excesos de gasto en las naciones en desarrollo era la capacidad de pago de las naciones deudoras, las cuales eran extenuadas hasta el máximo posible y en la posibilidad de que estas mismas economías puedan sufragar dichos pagos mediante la venta del patrimonio nacional (privatizaciones y ventas de paraestatales).

“Hasta los 70s estas crisis financieras eran manifestaciones de desequilibrios coyunturales de pagos internacionales. La cuarta crisis no, pues la subida de la tasa de interés del dólar norteamericano seria una medida permanente. Hasta el año 1977 la transferencia neta de recursos era positiva, a la región ingresaban capitales en el orden de los 20.000 millones de dólares anuales, que le permitían el cumplimiento de sus obligaciones. La consecuencia directa es la acumulación de la deuda de 40.000 millones de dólares en 1973; en 1975, 68.000 millones; sin embargo, en 1980 sobrepaso los 200.000 millones. Ya en 1990 alcanzo la cifra de 440.000 millones de dólares; y después de una desaceleración a inicios de los 90, ya en el 1996 se encontraba por encima de los 650.000 millones de dólares y en el 2004 se calcula en 762.480 millones de dólares.” (Machado y Lemes, octubre 2006).

La extenuación de la capacidad de pago de las naciones en vías de desarrollo no parte tan solo de las reservas libres éstas, sino de la capacidad de venta de su patrimonio, así, a fines de los 80 e inicios de los 90, la forma que garantiza la estabilidad y solvencia económica de dichas naciones se basa en la venta de su patrimonio nacional como social.

BRETTON WOODS: LOS DESIGNIOS

De 1944 a la actualidad, las intituciones originalmente creadas en la reunión de Bretton Woods han evolucionado a matizaciones que le son propias de un sistema regido bajo la óptica keynesiana, a la nueva de Milton y Rose Friedman, como la de Hayek.

“Fue asi como se funda el Fondo Monetario Internacional (FMI), organismo financiero autónomo, independiente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que actúa en calidad de "agencia especializada", conjuntamente con el Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo (BIRD), después de la celebración de la Conferencia de Bretton Woods (New Hampshire, Estados Unidos), cuando los representantes de 45 gobiernos acordaron establecer un marco de cooperación económica dirigido a evitar sacudidas bruscas del proceso de reproducción tales como la Gran Depresión de los anos 30. Las vías para lograr estos objetivos serian la coordinación de las políticas de cambio, la búsqueda de la estabilidad macroeconómica y la disponibilidad de préstamos a corto plazo que permitieran asistir a países con desequilibrios transitorios en sus finanzas. Además el FMI se encargaría de ofrecer asesoría a bancos centrales y a los gobiernos sobre política económica, contabilidad, impuestos y otros aspectos financieros y de promover la coordinación de la política internacional esencialmente en materia financiera.” (Machado y Lemes, octubre 2006).

El tema central de la controversia debe moverse en torno al supuesto librecambismo y multilateralismo que suponen las instancias creadas en dicha reunión: el FMI y el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF, ahora Banco Mundial). Mientras el mundo desarrollado propone un libre comercio a nivel internacional regido por el librecambismo y el multulateralismo, las relaciones financieras no solo mantienen su carácter bilateralista, propio del pensamiento keynesiano y propicio para las relaciones financieras durante el fordismo; sino incluso, la unilateralidad de las relaciones entre los deudores que son libres de imponer las tasas de interés que, al momento, les son propincuas, respecto a los compromisos financieros que han adquirido las naciones en desarrollo mediante su deuda externa.

Este sistema monetario internacional (SMI), es la fórmula mediante la cual los Estados Unidos de América logran la sujeción de la economía mundial a sus intereses de capitalización financiera, como al mantenimiento de relaciones simbólicas monetarias propicias para un comercio que les sea favorable gracias a la imposición de intercambios comerciales regidos por la magnitud del valor, y no por la composición del valor, lo que lleva a que los términos de intercambio sean desfavorables.

“Otro momento importante para el análisis se refiere a las condiciones histórico concretas en que se crea y entra en crisis el sistema monetario internacional SMI. En la Conferencia de Bretton Woods en 1944, aquí gracias a su poderío económico Estados Unidos logra imponer al mundo un patrón internacional de cambio fijo de cambio del dólar con relación al oro. Este privilegio le aseguraría un arma (instrumento)adicional que más adelante le permitiría la maximización de la deuda, la absorción de recursos financieros y la imposición de las medidas de corte neoliberal.” (Machado y Lemes, octubre 2006).

Las relaciones de la sujeción imperialista norteamericana se conciben desde las propias instituciones que vienen desde dicho momento a regir la economía internacional, tanto en lo monetario a través de un Sistema Financiero Internacional (SFI), regido por el FMI y el BIRF (MB), como en lo comercial a través no solo de la resolución de controversias comerciales entre los ricos y los pobres en la Organización Mundial del Comercio (OMC), sino en la atropellada y generalizada creación de acuerdos comerciales entre naciones asimétricas bajo las directrices del neoliberalismo, como fórmula de régimen de regulación propicia para patentar en las regiones del capitalismo periférico, los intereses de acumulación capitalista de las grandes transnacionales que, más que identificarse como patrimonios corporativos nacionales, ahora son las instancias que rigen el orden mundial.

EL FONDO MONETARIO INTERNACIONAL

El Fondo Monetario Internacional es creado en 1944 en la reunión celebrada en Bretton Woods por las entonces potencias aliadas de la Segunda Guerra Mundial: Rusia, Reino Unido, Francia y Estados Unidos de América. En dicha reunión se estipularon las nuevas reglas financieras que en el ámbito internacional debían regir el comercio.

Afirma B, Clara (08 octubre 2006) que:

“En la Conferencia de Bretton Woods en 1944, aquí gracias a su poderío económico Estados Unidos logra imponer al mundo un patrón internacional de cambio fijo de cambio del dólar con relación al oro. Este privilegio le aseguraría un arma(instrumento)adicional que más adelante le permitiría la maximización de la deuda, la absorción de recursos financieros y la imposición de las medidas de corte neoliberal.

En la Conferencia de Bretton Woods en 1944, aquí gracias a su poderío económico Estados Unidos logra imponer al mundo un patrón internacional de cambio fijo de cambio del dólar con relación al oro. Este privilegio le aseguraría un arma (instrumento) adicional que más adelante le permitiría la maximización de la deuda, la absorción de recursos financieros y la imposición de las medidas de corte neoliberal.”

Con base a esto, las funciones de los organismos financieros multilaterales internacionales son cuestionados en base a la manera que se han comportado respecto a los intereses de los acreedores y los deudores, su parcialidad vela el interés de los primeros sumiendo o subordinando intereses de desarrollo a intereses de capitalización.

“Fue asi como se funda el Fondo Monetario Internacional (FMI), organismo financiero autónomo, independiente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que actúa en calidad de "agencia especializada", conjuntamente con el Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo (BIRD), después de la celebración de la Conferencia de Bretton Woods (New Hampshire, Estados Unidos), cuando los representantes de 45 gobiernos acordaron establecer un marco de cooperación económica dirigido a evitar sacudidas bruscas del proceso de reproducción tales como la Gran Depresión de los anos 30. Las vías para lograr estos objetivos serian la coordinación de las políticas de cambio, la búsqueda de la estabilidad macroeconómica y la disponibilidad de préstamos a corto plazo que permitieran asistir a países con desequilibrios transitorios en sus finanzas. Además el FMI se encargaría de ofrecer asesoría a bancos centrales y a los gobiernos sobre política económica, contabilidad, impuestos y otros aspectos financieros y de promover la coordinación de la política internacional esencialmente en materia financiera. ” (Machado y Lemes, octubre 2006).

Ya nos indica Joseph E. Stiglitz consideraciones donde es evidente el cuestionamiento que se puede hacer respecto al funcionamiento de dichos organismos. El texto de Stiglitz representa una obra de especial valía para los interesados en conocer la globalización desde una óptica más humana y considerada al mundo en desarrollo, puesto que reseña su experiencia personal, sus impresiones, como vicepresidente senior del Banco Mundial y coordinador de asesores del Presidente estadounidense Bill Clinton.

La evaluación y control de la gobernabilidad debería ayudar a definir mejor las opciones para aumentar la asistencia ofrecida, y apoyar las iniciativas globales para aumentar la transparencia y la rendición de cuentas (tanto a nivel nacional como mundial). Con esta finalidad recientemente el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial a través de su Comité para el Desarrollo (2006) ha apuntado una serie de medidas encaminadas a intensificar las responsabilidades mutuas.” (Sánchez, octubre 2006).

En esta obra el Stiglitz trata algunas críticas a cómo funcionan los organismos financieros internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, supuestamente multilaterales, cuya labor es cuestionable desde el punto de vista humano por sus nefastos efectos en la calidad de vida de las naciones más pobres, y especialmente en las poblaciones más vulnerables, donde es velado que los mismos atienden a intereses de redituabilidad, coerción política y acondicionamiento del desarrollo en relación directa a los intereses de las naciones acreedoras.

“Otra teoría deriva de los organismos financieros internacionales (Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial) promotores del pensamiento neoliberal. De acuerdo con estas instituciones la inversión extranjera directa responde vigorosamente cuando se han reestructurado las economías de acuerdo con el patrón impuesto por dichos organismos. Según este supuesto oficial, la inversión extranjera es muy vulnerable a la fiel observancia de las políticas ortodoxas.” (Gaona y López, octubre 2006).

Stiglitz trata en su libro sobre el efecto devastador que la globalización puede significar para las naciones pobres y en vías de desarrollo. No niega que la globalización también puede aportar a las naciones pobres elementos propicios para el mejoramiento del bienestar de los pobladores de las naciones en vías de desarrollo. Más sin embargo es incisivo al señalar algunos riesgos que se corren si no es debidamente reconsiderada, especialmente cuando se toca la integración de naciones ricas con naciones pobres. La globalización representa una buena oportunidad de enriquecimiento para toda la humanidad, siempre y cuando sea reconsiderada y replanteada a razón de tratar de atender no solo los intereses de las naciones industrializadas, sino de aquellas que van en el camino de la industrialización.

Al respecto Sánchez nos indica lo siguiente:

“En esta línea, la Declaración de París sobre Eficacia de la Ayuda al Desarrollo, que reunió en marzo de 2005 a responsables de instituciones multiraterales de desarrollo, entre las que destacan el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional, sirvió para que los donantes reforzaran los compromisos de incrementar la eficacia de la ayuda por medio de una mejor armonización y mayor convergencia. Igualmente en la reunión anual del G-8 llevada a cabo el año pasado en la Cumbre de Gleneagles sirvió para formular nuevos compromisos de ayuda y alivio de la deuda. Los países en desarrollo reafirmaron su compromiso de fortalecer la gobernabilidad y aplicar enérgicas estrategias de desarrollo. (Sánchez, octubre 2006).

La globalización debe ser replanteada en la forma en que originalmente ha sido planteada. El proceso de globalización bajo las directrices de organismos multilaterales tales como el FMI y el BM, a nivel internacional implica un enorme sacrificio para las naciones en vías de desarrollo. Adquiere un carácter más financiero y con ello los intereses de capitalización privan sobre los de fomento y crecimiento de las economías de los países pobres.

Las corrientes contra la globalización no solo obedecen a las diferencias étnico culturales e ideológicas de los países sujetos a ella, sino por las graves asimetrías existentes entre las naciones, que expresa términos de desigualdad muchas veces insalvables.

“Fue asi como se funda el Fondo Monetario Internacional (FMI), organismo financiero autónomo, independiente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que actúa en calidad de "agencia especializada", conjuntamente con el Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo (BIRD), después de la celebración de la Conferencia de Bretton Woods (New Hampshire, Estados Unidos), cuando los representantes de 45 gobiernos acordaron establecer un marco de cooperación económica dirigido a evitar sacudidas bruscas del proceso de reproducción tales como la Gran Depresión de los anos 30. Las vías para lograr estos objetivos serian la coordinación de las políticas de cambio, la búsqueda de la estabilidad macroeconómica y la disponibilidad de préstamos a corto plazo que permitieran asistir a países con desequilibrios transitorios en sus finanzas. Además el FMI se encargaría de ofrecer asesoría a bancos centrales y a los gobiernos sobre política económica, contabilidad, impuestos y otros aspectos financieros y de promover la coordinación de la política internacional esencialmente en materia financiera.” (Machado y Lemes, octubre 2006).

Stiglitz descalifica como hipócritas las iniciativas de los países ricos y de los organismos internacionales al pretender ayudar a las naciones en desarrollo, al obligar abrirse al comercio de las naciones ricas, mientras estas mantiene un alto proteccionismo respecto a su comercio con éstas. Mientras el multilateraismo y librecambismo son bases de la propuesta neoliberal para regir el comercio internacional, las relaciones bilaterales y unilaterales dominan en las negociaciones financieras que las naciones ricas mantienen con las pobres.

La globalización tal como se plantea, sin consideración alguna de las desigualdades existentes y con un fuerte sesgo financiero, es la causa de que día a día en el mundo, el sistema económico actual haga más ricas a las naciones ricas, y más pobres a las naciones pobres.

“La globalización de la producción y el comercio es parcial y selectiva. En la esfera financiera, en cambio, es prácticamente total. Existe, en efecto, un mercado financiero de escala planetaria en donde el dinero circula libremente y sin restricciones. La desregulación de los movimientos de capitales y la insistencia del Fondo Monetario Internacional (FMI) para que los países de la periferia abran sus plazas, reflejan los intereses de los operadores financieros de las economías desarrolladas y sus redes en el resto del mundo…” (Machado y Lemes, octubre 2006).

Considera Stiglitz que los gobiernos están en capacidad de actuar para propiciar el desarrollo de modo equitativo, de tal forma que mas que la admisión de poder, es su deber en todo momento.

En este sentido es muy interesante leer la comunicación que manda B. Clara sobre la ponencia de Machado y Lemes que dice:

“Además el FMI se encargaría de ofrecer asesoría a bancos centrales y a los gobiernos sobre política económica, contabilidad, impuestos y otros aspectos financieros y de promover la coordinación de la política internacional esencialmente en materia financiera.” Este fue el espiritu del FMI original. Algo realmente beneficioso.

La economía mundial avanzó sin muchos contratiempos durante la década del 50. No obstante en la economía norteamericana se hacían sentir los sucesivos déficits de la balanza de pagos que amenazaban con un posible rompimiento de la paridad oro- dólar. El 15 de agosto de 1971 el presidente anunció un paquete de medidas tanto internas como externas, estas ultimas fueron la suspensión de la convertibilidad del dólar en oro u otros activos de reserva, la imposición de un recargo del 10% a las importaciones y la reducción de un 10% de ayuda económica al exterior.”

Haciendo memoria, recuerdo que el Pte. Francés De Gaulle le exigía a EEUU la entrega de oro, y le instaba a recibir los dólares acumulados en Francia.

Fue esta exigencia, quizás, lo que motorizó el rompimiento de la caja de conversión hecha por Nixon.

No pudiendo el gobierno norteamericano dejar de invertir en armamento, pasó lo que los autores dicen:

Nixon opto por una tercera: la eliminación del obstáculo que para la geopolítica imperial significaba el patrón fijo oro –dólar.

La vía impositiva y artificial ajena a todo respeto al espíritu que inspiro la fundación del FMI fue el anuncio en el 1979 en Belgrado funcionario de a Reserva Federal de la decisión unilateral a los países miembros del aumento de la tasa de interés estadounidense, lo que provoco una valorización inmediata de esta moneda, incluyendo los títulos de deuda publica del gobierno norteamericano y un retorno de los capitales a los EU. Con esta inyección financiera la potencia, tras una corta recesión creció continuamente por seis años, mientras una parte creciente de la economía mundial se sentía los efectos negativos de la depreciación del dólar.

En este momento de la ponencia, es menester incluir mis conclusiones:

Hasta mediados de los ’70, el FMI tenía grandes economistas, ortodoxos, clásicos y muy confiables. Eran en ese momento, personas de consulta casi obligada por todos en el mundo económico. Pero suceden dos cosas que modificaría la composición de la directiva del FMI. Una fue la crisis de la OPEP, superada por los países ricos PAGANDO más, y la aparición de grandes sumas de petrodólares, cuya sobreabundancia obligó a EEUU a buscar un ente que los “colocara” para que no influyera negativamente en el valor intrínseco de la divisa. Es así que los entrega al FMI, y por ser tan mayor su capital en el organismo, impone un nuevo staff que es el que en 1979 produce este hecho comentado por los autores.

El segundo suceso de esa década fue la aparición de la Idea Neoliberal pergeñada por Milton Friedman y esposa, supuestamente basada en las teorías liberales de la escuela austríaca, pero que en realidad era una idea motorizadora a favor del Poder Económico, rompiendo el reparto que hasta ahí se hacía de los beneficios de la empresa 45% para los trabajadores y 55% para el capital. Esta Idea busca capitalizar más al capital y remunerar menos al trabajo, produce una concentración malsana del Capital, distorsiona el mercado laboral, crea desempleo, pobreza y marginalidad.

El Poder Económico posee en EEUU casi el 100% de los medios de comunicación, y también de una u otra manera, “maneja” las universidades más importantes. Es entonces que comienza a “producir” personas llamadas “economistas”, que en realidad lo que aprenden es a defender esa Idea neoliberal. El resultado es que nos encontramos con una pléyade de “economistas” a los cuales se los puede reconocer inmediatamente, porque se parecen en lo siguiente: Tienen una repuesta para todo. Son incapaces de reconocer los hechos, cuando se les enrostra el error en sus suposiciones sobre lo que sucederá. Si reconocen los hechos, en seguida le encuentran culpas a los otros: O dicen que sus indicaciones fueron mal desarrolladas, o dicen que falló porque el gobierno del país de que se tratare era “corrupto”, cual si la Idea neoliberal fuera un Dogma, no ven los hechos aunque los tengan bajo la nariz. Es así, que desde el FMI y el BM se instruyó a los países en desarrollo (latinoamericanos y también africanos y asiáticos) para que hicieran “ajustes”, que luego significaron un gran daño para sus economías. Lo malo de estos pseudo economistas, es que son muy convincentes. Y avanzan, desde ya. La enunciación del Consenso de Washington, que a la luz de los años transcurridos se pueden resumir como las órdenes del Imperio a sus sometidos, es una prueba.

Cabe agregar que menciono Idea Neoliberal, porque no es una teoría, ya que las teorías con revisables y cambiables cuando hay fallos. Es tan solo una Idea, muy bien expandida y motorizada, y que hoy, desafortunadamente, se aplica en todo el mundo.

Más allá del debate en torno a los inicios y la definición de la esencia del actual proceso de globalización existe cierto consenso de que es un proceso que se ha acelerado en el último cuarto del siglo XX hasta nuestros días.” Desafortunadamente, es así. Debemos luchar por revertirlo.

Citando a Aldo Ferrer dicen: La globalización financiera constituye un rasgo fundamental del sistema económico mundial actualmente vigente el más amplio y perceptible. Se caracteriza por un aumento sin precedentes de la movilidad del capital, su desregulación, facilitados por el desarrollo de las nuevas tecnologías de la informática y las telecomunicaciones. Gracias a este soporte tecnológico asistimos a un elevado desarrollo de la internacionalización del capital financiero que se expresa en un aumento de su movilidad, interdependencia y su funcionamiento en tiempo real.

Este texto tiene algunos años, ya no es así en la actualidad. Es peor.

Una de las consecuencias mas negativas de la apreciación del dólar fue el aumento brusco y automático de la deuda nominada en dólares de América Latina. Esta consecuencia es conocida como crisis de la deuda de América Latina.

Lo peor de todo se nota cuando se revisa el origen de esas deudas, una colocación un tanto “obligada” hecha cuando la subreabundancia de los petrodólares, y a tasa “flotante”. Aquí cabe preguntarse ¿puede un Estado endeudarse a tasa flotante? ¿No significa ello perder soberanía? La cuestión es simple. De una tasa Libor, se llegó a cobrar ¡16% anual! Así, no hay ninguna posibilidad de levantar una deuda, por bien intencionado que estemos.

Dicen: “Según el enfoque de estas instituciones la causa fundamental de la crisis son las políticas económicas desacertadas de los gobiernos, por tanto propusieron para los países afectados la aplicación de las medidas de ajuste estructural como condición para el otorgamiento de nuevos préstamos”

Típica respuesta neoliberal. La culpa es de los otros…

Mientras recetaban medidas estructurales “léase empobrecer” a los países deudores, nada se le decía a EEUU, cuyo enorme déficit hacía tambalear la cotización del dólar y todas las divisas fuertes. Haz lo que digo y no lo que hago…

Los autores hacen constar que a pesar de la permanentemente transferencia de riqueza de los países pobres a sus acreedores, la deuda continúa en crecimiento. Todo lo que ellos explican es muy correcto, y hasta diría que es muy medido…

Cuando finalmente dicen: “Esta claro que la construcción de cualquier mundo mejor posible pasara sin dudas por la refundación de las instituciones financieras internacionales y por la solución definitiva y humana al problema de la deuda externa.”

Están expresando creo, el pensamiento de todos nosotros. Es menester refundar ambas instituciones, y eso no está muy lejano, dado el descrédito de ambas por habérsele visto “la pata a la sota”. Esto a tal punto es necesario que fue denunciado por un importante ejecutivo del Bco. Mundial, Stiglitz, a pesar de pertenecer a la pléyade de economistas neoliberales. Se nota que a pesar de ello, es un economista con pensamiento propio.” (Comentarios a la ponencia de Machado y Lemes de Luis Juan B. Clara, Investigador no académico, Argentina, dentro del foro del Cuarto Congreso Internacional de Globlalización Financiera, realizado en línea. Grupo Eumed.Net. Málaga. 08 octubre 2006)

Regresando a Stiglitz considera que la humanidad es una comunidad global, donde para poder convivir en paz es necesario existan reglas justas y equitativas, que atiendan a los intereses de ricos y pobres, débiles y poderosos, donde prevalezca la decencia y justicia social.

De los procesos democráticos a nivel Estado y Nación, deben surgir estas reglas de justicia y equidad. De tal manera que se atienda a las demandas de aquellos que son víctimas de las decisiones tomadas en lugares distintos y distantes.

Haciendo una recensión del texto El Malestar en la globalización se tiene que la obra se descompone en 9 capítulos los cuales tratan de lo siguiente:

Capitulo 1: La promesa de las instituciones globales, donde se cuestiona la misión original de los organismos multilaterales tales como el FMI, el BM, la OMC, y los acuerdos regionales internacionales cuyas pretensiones, se cuestionan ante el velo de la verdad contrastada entre las naciones ricas y pobres.

Capitulo 2: Promesas rotas, donde indica el autor cómo los programas y acciones emprendidas desde la ONU y las naciones ricas, distan mucho de sus originales pretensiones bondadosas.

Capitulo 3: ¡Libertad de elegir? El autor toca el carácter de las privatizaciones, el papel de la inversión extranjera, las secuencias y los ritmos de los programas de fomento, la economía de la filtración y las prioridades y estrategias seguidas en el desarrollo que desde la óptica de los desarrollados, se exige de quienes procuran su desarrollo.

Capitulo 4: La crisis del este asiático, donde cuestiona las medidas rectoras del FMI a nivel internacional que estuvieron a punto de llevar a toda la economía mundial a un colapso. El Tesoro de EE.UU. como socio mayoritario del FMI, procuran delinear políticas para las naciones en desarrollo que independientemente de sus realidades y vialidades financieras, obedecen a los intereses de las naciones más industrializadas, llevando a las naciones pobres a continuas crisis de sus economías. Habla de la ironía de las políticas de este organismo internacional cuyos resultados finalmente velan los errores que hacen más ricos a los ricos y más pobres a los pobres. Pormenoriza las razones que dan origen a la crisis, revisa el caso de las principales economías asiáticas que se vieron afectadas y vincula las responsabilidades que en ello tiene el FMI para el caso de Malasia, China, Corea, Tailandia e Indonesia.

Capitulo 5: ¿Quién perdió a Rusia? Por otra parte reseña las estrategias económicas de reconversión de las economías del Este europeo, los tropiezos y la mal lograda transición, donde la población que más sufrió las consecuencias de la serie de errores fue la clase trabajadora, donde la agonía del pueblo reanima las inspiraciones bolcheviques de la reforma de los mercados.

Capitulo 6: Leyes comerciales injustas y otros agravios es un capítulo muy interesante de la obra donde se cuestiona la tónica de las negociaciones comerciales bajo condiciones de desigualdad y presiones financieras, de ricos a pobres, y en especial toca el caso en Rusia por parte de los estadounidenses. Cita las condiciones que América del Norte impuso a Rusia respecto a la seguridad nacional a cambio de prosperidad, y desprende algunas lecciones que la historia reciente rusa en su transición le otorga al pueblo ruso.

Capitulo 7: Mejores caminos hacia el mercado, donde el tema de la democracia, los gobiernos y políticas fascistas, la impostura norteamericana ante las naciones pobres respecto a sus propios intereses dependen de las políticas democratizadoras de los procesos de cooperación internacional.

Capitulo 8: La otra agenda del FMI, donde el autor reseña las inconsistencias internas de las políticas del FMI entre corrientes iniciales de corte keynesiano, a las actuales de tipo monetarista, especialmente en el corte de políticas cambiarias para lograr los ajustes comerciales que den respiros financieros, estabilidad y crecimiento a las economías endeudadas. Para ello Stiglitz propone la mejor forma de rescatar a las economías hundidas por los colapsos financieros en las naciones en vías de desarrollo, a que llevan las controvertidas políticas sugeridas desde el FMI, con una nueva visión de un rescate compartido, donde se asuman las responsabilidades internacionales de las crisis financieras nacionales, lo que debe ser la nueva agenda delFMI.

Capitulo 9: camino al futuro, apartado donde se revisan los dogmas, los intereses y las ideologías, la necesidad de un gobierno mundial, con más capacidad de gestión, acción y transacción a favor de intereses mundializados y en respuesta a las demandas de la población mundial más vulnerable, de donde se derive un sistema financiero internacional bajo un gobierno mundial y tendiente a la estabilización de los mercados a nivel planetario, como del fomento del desarrollo, donde re reformen profundamente los organismos financieros internacionales, revisen las condiciones de endeudamiento al desarrollo, se evalúa la condonación de servicios de deuda y las deudas en sí, se procuren términos de intercambio justos como principal objeto de la OMC, y desde luego se procure una globalización con rostro humano.

En este trabajo, Stiglitz aparece en un plano personal donde indica claramente al lector, con un pormenorizado de nombres y responsabas, cómo se dan las decisiones hacia dentro del FMI, la frialdad en la evaluación de sus efectos, donde imperan los intereses de capitalización sobre los del desarrollo.

Ventila a su vez el autor el festejo occidental de la caída del muro de Berlín, donde las economías del Este europeo son nuevo botín de las inclementes demandas de expansión del capitalismo imperialista, donde expresa el arribo de las ingerencias que demandaron los organismos financieros internacionales a estas economías, para abrirlas y desregularizarlas, desmantelar sus Estados y con ello propiciar el clima adecuado para la expoliación de sus naciones mediante la inversión extranjera (el atajo hacia la economía de mercado)

Advierte el autor de las ventajas de un Estado subsidiario de precios dirigidos a los humildes durante el periodo comunista en Europa del Este, especialmente para el caso de Rusia, que es dejado de lado por precios cuya racionalidad es ventajosa para el acaparador, el especulador, el oportunista y el compinche, y no en razón de mejorar la calidad de vida de la población más humilde. Botín de la avaricia, Rusia ahora trata de erigir un sistema fundado en el egoísmo a cambio del anterior más solidario.

El autor desde inicio se propone no una crítica destructiva de los sistemas de mercado, sino la necesidad de cuestionarle y replantearse nuevos lineamientos a favor de un sistema que no se gobierne bajo la lógica de la usura, sino que adquiera un carácter más humano y un compromiso con la humanidad entera en la búsqueda de compartir las ventajas del desarrollo.

Los fundamentos de largo plazo de las políticas de fondo en la espera ingenua de la prosperidad prometida bajo la implantación a nivel mundial de ultraderechismo y el ultra neoliberalismo, deja de lado la emergencia de las naciones que demandan con inmediatez una respuesta solidaria y humana a su condición.

Admite el autor que dentro de los organismos financieros internacionales, el Banco Mundial obedece en menor medida a intereses de sus acreedores, y sus acciones se encaminan más a un interés más legítimo y hacia el desarrollo. Contrario, no califica las acciones del FMI como perversas pero si como ingenuas e insuficientes ante las necesidades imperantes de las naciones pobres,

El premio Nóbel de economía, no habla directamente de la ingerencia norteamericana en el FMI, no obstante manifiesta cómo estos especuladores gobiernan el organismo y direccionan sus intereses a favor de la capitalización.

EL BANCO MUNDIAL Y LOS TEMAS DEL DESARROLLO

Otra institución que similar al Fondo Monetario Internacional es sujeta de críticas respecto a su función en materia de fomento al desarrollo es el Banco Mundial, antes llamado Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento. Su creación fue al mismo tiempo que el FMI, pero sus funciones son ajenos a mantener la liquidez y la estabilidad económica en el mundo capitalista, sino que más bien, fomenta proyectos que se suponen estratégicos para el apoyo a las naciones en desarrollo, en especial en rubros que favorecen a las poblaciones que son consideradas más vulnerables.

“El Banco Mundial es uno de los organismos especializados de las Naciones Unidas que se forma de la unión del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) y la Asociación Internacional de Fomento (AIF); la Corporación Financiera Internacional (CFI), que presta su apoyo al sector privado en los países en desarrollo; el Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (OGMI) que proporciona garantías de inversión para proteger a las compañías que invierten en países de “riesgo no comercial” y el Centro Internacional para el Arreglo de Diferencias de Inversión (CIADI), que proporciona servicios de conciliación y arbitraje para resolver controversias entre gobiernos e inversores extranjeros. El grupo del Banco Mundial se fundo con el fin de respaldar financieramente la reconstrucción de Europa.” (Machado y Lemes, octubre 2006)

El Banco Mundial por otra parte influye otros organismos financieros regionales como se subdivide en otras instancias especializadas en según fondos de desarrollo. El fomento es el tema central de este organismo y recientemente obedece a la búsqueda del respeto a la soberanía de las naciones que son acreedoras, dado que desde su origen, el BM lesiona el grado de soberanía de las naciones deudoras condicionando su desarrollo a las consideraciones que eran interés de las naciones que aportan los fondos de la misma institución.

“En esta línea, la Declaración de París sobre Eficacia de la Ayuda al Desarrollo, que reunió en marzo de 2005 a responsables de instituciones multiraterales de desarrollo, entre las que destacan el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional, sirvió para que los donantes reforzaran los compromisos de incrementar la eficacia de la ayuda por medio de una mejor armonización y mayor convergencia. Igualmente en la reunión anual del G-8 llevada a cabo el año pasado en la Cumbre de Gleneagles sirvió para formular nuevos compromisos de ayuda y alivio de la deuda. Los países en desarrollo reafirmaron su compromiso de fortalecer la gobernabilidad y aplicar enérgicas estrategias de desarrollo. “ (Sánchez, octubre 2006)

Respecto a este tipo de consideraciones evaluativas de las acciones del FMI y del BM, ambos organismos multilaterales emprenden acciones conjuntas en activar las economías en desarrollo atendiendo intereses de las naciones en desarrollo como aquellos que le son propios.

“La evaluación y control de la gobernabilidad debería ayudar a definir mejor las opciones para aumentar la asistencia ofrecida, y apoyar las iniciativas globales para aumentar la transparencia y la rendición de cuentas (tanto a nivel nacional como mundial). Con esta finalidad recientemente el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial a través de su Comité para el Desarrollo (2006) ha apuntado una serie de medidas encaminadas a intensificar las responsabilidades mutuas. “ (Sánchez, octubre 2006)

No obstante, las acciones más destacables que conjuntamente implementan no son, lamentablemente en la búsqueda de rescatar la solvencia de las naciones en desarrollo y el amparo de la liquidez de sus monedas, sino más bien en la imposición de las políticas neoliberales en las áreas del capitalismo periférico. El tema central es la creación del ambiente propicio que albergue de forma amigable la colocación de capitales foráneos en la integración económico productiva de las naciones en el proceso de globalización.

Las políticas neoliberales crean el ambiente adecuado para albergar la IED de tal manera que la propia política económica de las naciones obedece más a la búsqueda de condiciones necesarias para la debida colocación de empresas maquiladoras en la región del mundo en desarrollo, y que por otra parte, condicionan el desarrollo mismo de las naciones que la hospeda.

“Otra teoría deriva de los organismos financieros internacionales (Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial) promotores del pensamiento neoliberal. De acuerdo con estas instituciones la inversión extranjera directa responde vigorosamente cuando se han reestructurado las economías de acuerdo con el patrón impuesto por dichos organismos. Según este supuesto oficial, la inversión extranjera es muy vulnerable a la fiel observancia de las políticas ortodoxas. (Gaona y López, octubre 2006)

Ahora, recientemente las funciones del BM se orientan a staff de las economías subdesarrolladas, como por otra parte ser un fondo ante la contingencia económica como de estabilidad cambiaria.

“Como resultado de estas nuevas condiciones se rediseñan las funciones del FMI, dirigiéndose a la vigilancia y supervisión de las economías de los países miembros, la asistencia técnica en cuestiones fiscales y monetarias y asistencia financiera a países con dificultades temporales en la balanza de pagos que incluye servicios de consultoria y asesoria en materia de ajuste y reforma económica. El Banco Mundial también sufre una reorientación para atender la demanda de financiamiento concecional a mediano y largo plazo fundamentalmente para países en vías de desarrollo. ” (Machado y Lemes, octubre 2006).

La tendencia mundial no obstante es a que exista una abierta divergencia entre el mundo desarrollado y las naciones en desarrollo. Los problemas crecen en materia de pobreza, pobreza extrema y marginación. El desarrollo de las naciones más pobres se rezaga ante el dinamismo de naciones de reciente industrialización polarizando las diferencias mundiales, entre ricos y pobres, y llevando a conflictos regionales entre lo tradicional y lo moderno, como de lo externo con lo interno.

“La acumulación de la pobreza y de los males sociales extremos mas las pandemias en África denunciadas por organismos como la UNICEF, la OIT, la OMS obligo a estos organismos a pensar en otras soluciones fundamentalmente para los países mas atrasados. A partir de una recomendación del grupo de los 7 en su cita del 1995, el presidente del Banco Mundial James Wolfensohn presento la Iniciativa para el alivio de la deuda de los Países Pobres Muy Endeudados la HIPC: Heavily Indebted Poor Countries. ” (Machado y Lemes, octubre 2006).

Por otra parte, los fondos destinados al fomento no han sido ni suficientes ni efectivos. Las deudas externas han crecido a dimensiones que se han vuelto de panaceas, a auténticas anatemas. Por caso, en México las transferencias de capitales en pago ya no de amortizaciones sino tan solo de intereses sobre deuda externa llegaron a ser para 1999 de 13 mil 500 millones de dólares. Dinero que se afirma, si se aplicaran al fomento de la inversión del país su crecimiento sería superior al 7.5% anual, como la generación del empleo llegaría al rebasar el millón y medio por año.

“A pesar de su defensa a ultranza de las posiciones de los acreedores, las publicaciones e informes oficiales del FMI y Banco Mundial la estadística denuncia el modesto desempeño de la región latinoamericana que después de la década perdida se recupero en la década del 90 a tasas de crecimiento de 5,3% anual, no obstante el ritmo de expansión esta por debajo de la media histórica 5,5% anual, y del nivel necesario para resolver los problemas económicos y sociales acumulados. La pobreza y la indigencia se han reducido modestamente y continúa siendo América Latina la región con la distribución del ingreso más regresiva del mundo. A fines del 2004, el saldo de la deuda externa de América Latina y el Caribe ascendió a 762.480 millones de dólares. ” (Machado y Lemes, octubre 2006)

En el cuadro 1 siguiente puede verse la evolución reciente de la deuda externa mexicana de 1999 a 2006. Puede verse cómo la administración del presidente Vicente Foz Quezada logra disminuir el monto de manera significativa siendo que en 1999 la deuda externa era mayor a los 166 mil millones de dólares, y cierra su administración en el 2006 con un adeudo de 132 mil millones de dólares. El monto disminuye en el periodo 34 mil millones de dólares. Los intereses que la nación se ahorrará con esta disminución por año se estima en 1.5 mil millones de dólares con lo que se aportará al crecimiento nacional un 1.5% PIB, y cerca de 300 mil empleos adicionales.

Cuadro 1:

Fuente: Examen de la Situación Económica de México, BANAMEX, agosto 2006.

Irónicamente, la cuestión es que las naciones endeudadas ven en sus compromisos financieros con el exterior el causal de sus principales problemas y el lastre más pesado de su desarrollo. Por lo que la estrategia para crecer es precisamente librarse de sus adeudos con el exterior. Como grave contradicción es que el principal reto de las naciones en desarrollo es librarse del FMI como del BM, quienes frenan el desarrollo del mundo endeudado al drenar recursos valiosos de las naciones deudoras.

DEUDA EXTERNA, RESTRICCIÓN AL DESARROLLO

Durante la administración de Ronald Reagan, como Gobernador de la Reserva Federal estuvo Paul Volver y como Secretario del Tesoro estuvo Baker quien durante los 8 años de gobierno de este presidente plantea la necesidad de vender la deuda latinoamericana en bonos al sector privado con altas tasas de interés atractivas para su colocación, para con ello, lograr aplazar los compromisos financieros de las naciones deudoras, como recomponer la deuda de ser parte de una inversión extranjera indirecta dada entre gobiernos, o bien mediante los organismos multilaterales, para reexpresarla como inversión extranjera neutra, así como hacer sujeto los intereses a los criterios competitivos de los demás activos financieros de las Bolsas de Valores en una escala global (el llamado Plan Baker).

“Más aún -comenzando en estados Unidos con Paul Volcker quien fue nombrado gobernador de la Reserva Federal que inició una política fiscal disfrazada como una política económica anticíclica, que después fue sustituida por una política monetaria restrictiva y que después se propagó a todos los países de la OCDE-, la implementación de una política monetaria restrictiva mundial propició un choque financiero muy fuerte en los países del tercer mundo endeudado que provocó la crisis de la deuda externa de 1982 y que obligó a políticas de estabilización de ajuste en el tercer mundo endeudado. Todo lo anterior tiene por consecuencia una política monetaria restrictiva, choques financieros en las economías endeudadas, altas tasas de interés que generaron una deflación en la economía mundial a partir de los años 80, es decir, que no solo se desinflaron los precios sino que también se abatieron los niveles de actividad económica, se abatieron notablemente las tasa de crecimiento del producto y el empleo, entonces se contraen las economías, se contrae la producción mundial.” (Gérald y Hernández. Octubre 2006)

Posteriormente, durante la administración de George Bush (padre), el nuevo Secretario del Tesoro Brady inicia la renegociación de la deuda latinoamericana, la cual representava el 80% de los pasivos adquiridos por la región. La primera en ser sujeta a negociación fue la deuda externa mexicana, la que consistió principalmente en la condonación de 20 mil millones de dólares y un nuevo crédito por otros 20 mil millones de dólares, tasas de interés más bajas amarradas al precio internacional del petróleo crudo (mezcla mexicana). Se prolongaron los plazos como se aplazaron algunos pagos. Con ello, la nación mexicana tuvo un respiro financiero a cambio de admitir la firma del un tratado de libre comercio con Estados Unidos de América y Canadá, como la apertura económica con sus inminentes desarmes de aranceles y contingentes, una reforma de Estado y venta de paraestatales a instancias de venderlas en fórmulas de bonos en mercados financieros internacionales (la razón real de la globalización financiera), así como otras reformas institucionales de corte político, laboral y ecológicas favorables para la penetración de la IED.

La privatización de la Banca mexicana en 1992 vulnera la economía nacional a los caprichos de los mercados financieros internacionales. Situación que va a ser patente en la crisis de 1994, donde la salida de capitales lo hace a través de las válvulas de la banca privada. Mientras la Banca fue pública, existió un blindaje financiero a los eventos caprichosos de los mercados financieros internacionales. Con la privatización, la nación abre las puertas a la vulnerabilidad. El efecto no solo fue la crisis mexicana, sino el efecto tequila que tuvo en la región, incluso fuera de de la región como fue la crisis asiática y la crisis Rusa. El FMI tuvo que reconsiderar las razones financieras del manejo de las reservas internacionales de las naciones sujetas a la apertura económica e integración al proceso globalizador.

“Desde la crisis de México de 1994, en la literatura económica reciente, se ha propuesto diferentes reglas o niveles de reservas como parámetros de suficiencia, tal es como: 1) (Reservas/Deuda Externa a corto Plazo) > 1 año de amortizaciones, es decir, las reservas del país deben ser suficiente para pagar la deuda que vence dentro de un año 2) (Reservas/Saldo de Agregado Monetario en sentido Amplío) > 10% del Saldo de Ahorro Financiero , esa medida fue implementada para detectar el grado de vulnerabilidad asociado con un repentino (súbito) deterioro de la confianza y la fuga de capitales . De acuerdo con Espinosa-Vega y Vera-Martín todas esas propuestas se caracterizan por ser muy deficientes y carentes de sustentos teórico sólidos y no proporcionen pista alguna sobre el nivel óptimo de reservas.” (Gérald y Hernández. Octubre 2006)

Las reformas financieras de inicio de los años 80 revaluaron la moneda estadounidense. Necesariamente esto viene en perjurio de las naciones cuyas deudas fueron pactadas en la nominación del dólar, por lo que con ello, las deudas originalmente pactadas con base a un apalancamiento financiero sano y considerado, ahora se reexpresaban en dimensiones que rebasaban la capacidad de pago de los deudores, no solo por un aumento real de sus montos acordados, sino por los gravámenes acentuados que implicaban las tasas de interés que siendo ad valorem constantes, en monto dada la nueva dimensión del principal, eran cantidades que rebasaban su capacidad de pago.

“Una de las consecuencias mas negativas de la apreciación del dólar fue el aumento brusco y automático de la deuda nominada en dólares de América Latina. Esta consecuencia es conocida como crisis de la deuda de América Latina. El problema de la deuda externa de los países africanos y latinoamericanos preferentemente ha sido presentado como un resultado de la implementación por parte de sus gobiernos de políticas económicas desacertadas; este criterio esta presente en el enfoque del BM y el FMI en sus informes de esa etapa. Esta claro que este es un factor causal que estuvo presente en el momento en que se contrajo esa obligación financiera, no obstante es necesario tener en cuenta que no tiene nada que ver con la apreciación que sufrió la deuda en los primeros años de la década del 80. La deuda ya existía y se pagaba en sus plazos normales. Ahora el fenómeno conocido como crisis de la deuda surgió en los inicios de la década de los 80s,(1982 Toussaint) asociado con el comportamiento de las finanzas a nivel internacional. No es tampoco una situación única. Existe una relación entre el ciclo económico capitalista y las crisis de la deuda que han afrontado los países latinoamericanos.” (Machado y Lemes, octubre 2006).

La insolvencia de las naciones deudoras es efecto en dicha década de la revaloración del dólar que se observa de 1974 a fines de la década, por lo que la redimensión de los compromisos financieros de las naciones latinoamericanas crecieron no solo por la admisión de nuevos adeudos, sino también por la propia revaluación del dólar.

“Esta parte de un forzado reconocimiento de un vínculo entre deuda y capacidad para el desarrollo, y consiste en rebajar la deuda a niveles “sostenibles”, la sostenibilidad se deduce de la relación entre el monto de la deuda y las exportaciones. Si el monto total o el servicio anual de la deuda superan un porcentaje establecido con relación a los ingresos por exportación, que constituyen para esos países la fuente fundamental de divisas; entonces la deuda rebasa los niveles sostenibles y se considera la reducción de su carga. Esta iniciativa aplicada con resultados muy limitados debido a que solo se extiende a 41 países, y se ha aplicado concretamente en dos; no reduce sensiblemente el monto de la deuda; ha sido muy criticado su definición de deuda sostenible y además sigue siendo muy onerosas las condiciones de un ajuste estructural de tres a seis años para acceder a una modesta reducción de la deuda. En resumen aparece una vez que los acreedores y sus representantes han garantizado por casi 2 décadas que los deudores paguen lo posible a un costo social alarmante . Aun así la deuda externa sigue aumentando.” (Machado y Lemes, octubre 2006).

Citan adicionalmente Machado y Lemes que:

“Entre 1980 y 2002 la deuda externa de América Latina percápita se multiplicó por 1.86. Este incremento fue menor que el de la deuda total que se multiplicó por 2,78. La situación actual desde el punto de vista financiero es que, a pesar de los esfuerzos evidentes de los países deudores, la deuda externa en la mayoría de los casos ha aumentado. Los países que han podido pagarla han sido a cuenta de un costo político y social abrumador. Los países contraen nuevas obligaciones para hacer mediante el subsidio a las exportaciones- frente al pago de intereses; en 15 años se ha acumulado una deuda social sin precedentes y se ha postergado la tarea del desarrollo.” (Machado y Lemes, octubre 2006).

EL FMI como el BM no solo no actuaron en razón de salvar a los deudores de la redimensionalidad de sus compromisos financieros con los estadounidenses, sino que fueron de hecho la plataforma de gestión y realización del creciente endeudamiento externo de las naciones en vías de desarrollo.

Los años 80 para la región fueron protagónicas de constantes crisis financieras y rupturas económicas profundas, con enormes costos sociales y políticos, lo que trajo consigo la necesidad de establecer gobiernos fascistas que preservaran, sobre todo, los intereses de los acreedores, especialmente de la Unión Americana.

En México, hubo al menos dos crisis citables, la de 1984 y la de 1987. Crisis que indicaron que la llamada trampa de la liquidez de la que advertía John Maynard Keynes, no era un riesto téorico (como lo sostenía Milton Friedman), sino real (como lo predijo este economistas y lo ratificó Joan Robinson y la escuela neokeynesiana de Cambridge, Inglaterra).

“A pesar de su defensa a ultranza de las posiciones de los acreedores, las publicaciones e informes oficiales del FMI y Banco Mundial la estadística denuncia el modesto desempeño de la región latinoamericana que después de la década perdida se recupero en la década del 90 a tasas de crecimiento de 5,3% anual, no obstante el ritmo de expansión esta por debajo de la media histórica 5,5% anual, y del nivel necesario para resolver los problemas económicos y sociales acumulados. La pobreza y la indigencia se han reducido modestamente y continúa siendo América Latina la región con la distribución del ingreso más regresiva del mundo.A fines del 2004, el saldo de la deuda externa de América Latina y el Caribe ascendió a 762.480 millones de dólares.” (Machado y Lemes, octubre 2006).

El endeudamiento creciente y sostenido de la región que se inicia desde los años 70 y se profundiza en lo años 80, lleva a la ruptura del esquema de la globalización financiera en la profunda crisis que abre la crisis de 1994 en México cuestionamientos en materia de teoría económica, como de la propia función del sistema financiero internacional, como de la legitimidad del actuar del FMI y el BM.

El tema de la deuda externa en iberoamérica es tema crucial para comprender las razones del atraso, y los problemas económicos de la región. Realmente el problema no es económico per se, sino financiero. Siendo más específico, de sobreendeudamiento, que es causa de que las economías regionales disminuyan su tasa de crecimiento como se agraven los problemas sociales a razón del continuo encarecimiento de la vida, el desempleo generalizado, constantes síntomas estanflacionarios, y profundas crisis financieras. Sostienen Machado y Lemes que:

“Esta claro que la construcción de cualquier mundo mejor posible pasara sin dudas por la refundación de las instituciones financieras internacionales y por la solución definitiva y humana al problema de la deuda externa.” (Machado y Lemes, octubre 2006).

ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA, GESTOR DE LA CRISIS LATINOAMERICANA

Hasta ahora vemos cómo el papel de los Estados Unidos de América es crucial en materia del endeudamiento creciente y continuo de las naciones latinoamericanas. Por ello es importante tratar más de cerca cuál es el papel que esta nación juega en la región.

Gracias a las reformas a las instituciones internacionales financieras de 1971 – 1973, la Unión Americana reestablece su liderazgo internacional en ser el principal beneficiario de las transacciones internacionales a nivel comercial como financiero. El sistema fiduciario le otorga a esta nación una liquidez internacional que no solo le otorga términos de intercambio favorables ante la sobrevaluación de su moneda ante todos sus socios comerciales, sino que por otra parte, le permite la expansión de forma agigantada de su oferente de dinero a nivel internacional, dado que el valor del dólar deja de ampararse en el oro, y es el enorme PNB norteamericano quien ahora le ampara. Esta gran emisión de nuevo dinero es colocado en el FMI lo que le concede a los Estados Unidos ser el socio mayoritario del club de acreedores con mayor número de derechos especiales de giro (DEG), lo que le da no solo la mayor capacidad de voto, sino la capacidad de veto de las naciones que no acepten su intromisión en sus economías nacionales.

“Así, Estados Unidos tiene actualmente el 18% de los votos en el FMI, más que toda América Latina, Asia meridional y Africa Subsahariana juntas. En el Banco Mundial, el voto percápita de los ciudadanos norteamericanos equivale a 38 veces el voto de los ciudadanos chinos, y en su conjunto el G7 alcanza hasta el 45% de los votos.” (Machado y Lemes, octubre 2006).

En ello, no solo los estadounidenses han salido beneficiados sino todo el orbe del desarrollo capitalista. Como un bloque, las naciones más industrializadas se han visto altamente beneficiadas a la hora que conjugan sus votos dentro del FMI para imponer la unilateral de los créditos otorgados a las naciones que los solicitan, siempre y cuando acepten las cartas de intensión donde las naciones ricas se inmiscuyen en sus economías a favor de sus intereses.

Por otra parte, también es necesario que a la hora que el dólar permanece como moneda vehicular a nivel internacional, las monedas de los socios comerciales de estas naciones que son sujetas a términos de intercambio desiguales, necesariamente se devalúan ante la continua sobrevaluación que causa la diferencia en el nivel de ingreso de las naciones que comercian. En México de 1999 a 2006 el peso se devaluó ante el dólar estadounidense de 9.56 (promedio anual) a 11.86 (promedio anual estimado), esto es, en un poco más de 2.30 pesos que representa una devaluación de 24% [(11.86 – 9.56)/9.56 = 0.24] , no obstante el enorme sacrificio de la nación por estabilizar su economía con una inflación anual de 4%, que implico el sacrificio de gasto público en materia de bienestar social, y un gravísimo nivel de desempleo que casa la gran emigración de población trabajadora de esta nación a la Unión Americana. Uno de cada 7 mexicanos se encuentra fuera del país, en un 95% en los Estados Unidos. La emigración al norte ha aumentado sustancialmente en los últimos 6 años, razón por la cual las remesas familiares que en 1999 rebasaban los 10 mil millones de dólares anuales, ahora bien sobrepasan los 17 mil millones de dólares.

“El valor del dólar en Colombia ha venido a cuadruplicarse en quince años, que son precisamente los años de más éxodo desde este país hacia Estados Unidos. A partir del año 2001, parece haber un cierto decrecimiento de la tendencia, después de haber alcanzado máximos cercanos a 2.900 pesos por dólar, en septiembre de 2003, hasta estabilizarse en torno a 2.240. Estos cambios en los mercados de divisas se trasladan a la banca con un coste para el emigrante, posteriormente convertido en remisor de rentas. En términos generales, para un colombiano de hoy, el dólar vale 3.000 pesos, aproximadamente.” (Galindo. Octubre 2006).

Bajo esta situación las naciones de Latinoamérica han sacrificado su estabilidad social y política para mantener su solvencia ante el FMI, el BM y las Reserva Federal norteamericana.

El comercio de la región es desigual con respecto a su socio comercial norteamericano por la grave dependencia tecnológica que tienen del mismo puesto que, de 1994 a 2006 el comercio de América Latina con su socio comercial estadounidense ha aumentado de 80% a 95%, tanto en las importaciones como en las exportaciones. Tan solo, México exporta el 95% de sus productos a su socio norteamericano, a quien solo le representa el 5% de sus compras, e importa el 95% del mismo socio, a quien le presenta tan solo el 3.5% de sus ventas. Con todo, México es superavitario respecto a su comercio con dicho socio. No es le caso del resto de las naciones iberoamericanas.

La grave dependencia tecnológica lleva a términos de intercambio comercial desiguales al intercambiar productos bienes de capital e industriales de América del norte, por manufacturas y materias primas de América del sur, las primeras con precios bajo certificación y condiciones de monopolio y monopsonio, y las segundas bajo presiones de sobrevaluación ante la diferencia en el nivel de ingreso existente entre las naciones que comercian, lo que lleva a devaluaciones que abaraten el valor de sus exportaciones.

Los inminente déficit comerciales y de cuenta corriente, llevan al agotamiento de las reservas internacionales libres (fondos de estabilidad cambiaria y para la contingencia económica), lo que obliga a las naciones de bajo nivel de ingreso a solicitar de manera continua deuda externa para sostener la estabilidad económica de sus economías. Deudas crecientes y crisis más profundas.

LA COMUNIDAD ECONÓMICA EUROPEA Y EL OCASO DEL FORDISMO

Uno de los elementos causales de la crisis del fordismo se sostiene fue la consolidación de la Comunidad Económica Europea (CEE), en 1960. Después del Plan Marshall de 1946, Europa occidental se volvió un apéndice de la economía norteamericana. Cosa que desde luego los europeos no ven bien siendo que dicha nación antes era parte del colonialismo inglés. Por ello, el sentimiento contraestadounidense en parte inspira el deseo de establecer una comunidad con una estrategia de sustitución de importaciones estadounidenses a Europa.

La CECA puede decirse que quizá es el antecedente más importante a la creación de la CEE, donde el acuerdo sobre el control mutuo sobre la proveeduría del carbón y el acero, los dos insumos básicos para la guerra, garantizaban que ninguna potencia europea controlara tales insumos, y posibilitara otra nueva guerra similar a la primer y segunda guerra mundial.

Lo interesante es que de hecho, aunque no de manera abiertamente explícita, la CEE es realmente una fórmula europea contra estadounidense. Se trata de restar influencia de los Estados Unidos de América en la región. Las políticas comerciales que establecen los europeos desde un inicio son sustitutivas de las importaciones norteamericanas en Europa, de tal manera que desde su consolidación las ventas de los estadounidenses van a disminuir de forma gradual pero constantes, dado que los europeos les dejan de comprar por favorecer su comercio comunitario.

La caída de las exportaciones a Europa va a ser uno de varios elementos que explican por que el perentorio superávit comercial de los Estados Unidos viene en disminución año tras año desde la formación de la CEE. Caída gradual que se convierte en abierto déficit a partir de 1971.

Asimismo, la entrega que realiza Francia a la Reserva Federal de sus existencias de dólares a cambio de sus respectivo valor en oro, pone de manifiesto que, las existencias de este mineral en el fuerte Nox no avalan, de ninguna forma, la paridad oro dólar en su momento vigente. Con ello se da inicio a la crisis del sistema de cambio oro dólar, y viene también el ocaso no solo de Norteamérica como principal economía financiera mundial, sino del propio esquema de producción fordista.

“La salida a la crisis de los años 70, la respuesta al reto que significaban el mantenimiento de la hegemonía económica política y militar ante la amenaza no solo del bloque socialista, sino de los ya recuperados bloques europeos y asiático no era viable por el camino del rompimiento de la paridad y las tasas de cambio flotantes. Los EU necesitaban responder al reto tecnológico, al reto de la nueva productividad y de la competitividad manteniendo la geopolítica imperial. En la misma resulta importante mantener el control de la moneda internacional por medio de la reapreciación del dólar. ” (Machado y Lemes, octubre 2006).

Pero esta no es solo una de las causales, esta también la gradual pérdida de competitividad de los estadounidenses ante las economías asiáticas, especialmente la nipona. El ocaso del fordismo no es efecto de la crisis financiera de 1971 – 1973, sino que la crisis financiera es producto de la gradual pérdida de competitividad norteamericana ante un mundo que se reconstruye y reconstituye dos décadas después de la Segunda Contienda Mundial.

JAPÓN Y LOS NUEVOS TIGRES DE ORIENTE EN LA TOYOTIZACIÓN

La economía emergente después de la segunda guerra mundial es propiamente la japonesa. Sin negar la importancia que tiene la economía estadounidense, pero el milagro japonés es el más destacable de la postguerra. Si consideramos que en solo 15 años Japón vuele a ser una potencia mundial. La base de su éxito, aunque muchos autores le atribuyen otros factores, sobre todo culturales, la principal a mi parecer es que los nipones son los más organizados. Propiamente son los inventores del esquema de producción flexible y eso es la base de su casi inmediata recuperación.

El esquema toyotista es tan exitoso que realmente es el causal del ocaso fordista. Así como la CEE en 1960 es uno de los causales por los cuales los norteamericanos pierden ventas en Europa, la creciente presencia nipona en los mercados mundiales, así como de otras economías emergentes del este asiático tales como Hong Kong y Taiwán, son otro de los principales causales de la pérdida gradual de mercados.

Lo interesante es que Japón gana terreno respecto a los estadounidenses gracias a mejoras en la eficiencia. Su éxito radica en la producción, aunque también consolidan mediante las Sogo Sosha un marketing muy eficiente y competitivo para arribar a los mercados occidentales con gran éxito.

De hecho, es en 1960 que las dos grandes empresas competidoras productoras de autos, al norteamericana Ford y la japonesa Toyota, se enfrenta en una competencia donde someten sus esquemas de producción para demostrar quien hace un carro en menor costo, tiempo y con la mejor calidad, donde la Toyota gana con gran ventaja a la estadounidense en los tres criterios.

Las economías asiáticas, bajo el liderazgo de Japón forman un sistema de economías orientales exitosas y altamente competitivas, lo que les dará un nivel de ingreso más alto comparativamente a las naciones en vías de desarrollo y similar a las naciones más industrializadas. Contrario, las naciones en vías d desarrollo que no ingresan ni al fordismo ni a la toyotización ven profundizar sus problemas.

“… se constata que las tasas mundiales de pobreza se están reduciendo, principalmente en el continente asiático. Por lado contrario nos encontramos la situación del África subsahariana, donde millones de personas más han caído en la pobreza extrema y, por tanto, donde los pobres son cada vez más pobres.” (Sánchez, octubre 2006).

En materia financiera, los sistemas que estas naciones de oriente asimilan son precisamente los occidentales. No obstante los nipones son innovadores en la organización de la producción, no lo son en materia financiera. Imitan y se asimilan totalmente a los sistemas financieros de occidente, especialmente después de Bretton Woods. Sistemas financieros cuyas características eran los sistemas de regulación muy rígidos, como tipos cambiarios fijos.

“En otros países también había una regulación muy estricta en cada sistema financiero del mundo, por ejemplo, los japoneses introdujeron un sistema de regulación financiera que hizo muy riguroso a su sistema a finales de los años 50 que fue una copia de lo que habían introducido los norteamericanos en los años 30; los coreanos hicieron lo mismo en la guerra de Corea; de igual manera, los europeos después de la Segunda Guerra Mundial también introdujeron un sistema de regulación financiera muy similar a la de los norteamericanos. La presencia de dichos sistemas de regulación financiera en el mundo impedía lo que hoy conocemos como la integración de los mercados financieros. Los flujos de capital de corto plazo eran menores a las reservas de los bancos centrales de los países, es decir, no podían colapsar el tipo de cambio y, por lo tanto, generar inestabilidad monetaria y la crisis de la balanza de pagos.” (Gérald y Hernández, octubre 2006).

El alto nivel de ingreso alcanzado por las economías emergentes de Asia, y sus sistemas financieros rígidos le darán fortaleza a sus monedas nacionales, como estabilidad a sus economías. Su solvencia basada en altas reservas internacionales también les convierte en países acreedores. Es el éxito logrado de las economías asiáticas las que llevan a la crisis a los estadounidenses, y la razón por la cual inician la toyotización en sus propios terrenos.

“La salida a la crisis de los años 70, la respuesta al reto que significaban el mantenimiento de la hegemonía económica política y militar ante la amenaza no solo del bloque socialista, sino de los ya recuperados bloques europeos y asiático no era viable por el camino del rompimiento de la paridad y las tasas de cambio flotantes. Los EU necesitaban responder al reto tecnológico, al reto de la nueva productividad y de la competitividad manteniendo la geopolítica imperial. En la misma resulta importante mantener el control de la moneda internacional por medio de la reapreciación del dólar.” (Machado y Lemes, octubre 2006).

Irónicamente, la salida de la crisis de eficiencia que observan los norteamericanos esta en imitar los esquemas productivos de sus competidores asiáticos. Es con la caída de las economías del este europeo donde la producción flexible se vuelve la base de la reconversión industrial a un nivel de capitalismo central como periférico, y que es encabezado por el Reino Unido y Norte América a razón de rescatar la eficiencia a un nivel competitivo similar a la de las naciones emergentes de Asia.

LATINOAMÉRICA Y MÉXICO, SUJETOS DE LA GLOBALIZACIÓN FINANCIERA

La globalización arriba a latinoamérica a fines de la década de los años 80. Especialmente a partir de 1989 cuando inicia la renegociación de los pasivos latinoamericanos con los norteamericanos. De las deudas latinoamericanas, el 80% aproximadamente se le debían a la Unión Americana. Terminada la guerra fría y con la caída de las economías del Este europeo, Norteamérica replantea para la región iberoamericana la posibilidad de la integración económica, de la cual, el tratado de libre comercio entre Canadá, Estados Unidos de América y México es la primera iniciativa en lograrse, y con ello, establecerse un marco de referencia para posibles tratados de este tipo con el resto de naciones latinoamericanas.

Es a inicios de la década de los años 80 cuando a nivel general, las políticas neoliberales en el tercer mundo son sujeto de imposición por parte del FMI y del BM. Sin negar que desde 1973 con la dictadura de Pinochet en Chile, el neoliberalismo arriba al continente sudamericano.

La impostura de estos organismos multilaterales conlleva a crear el marco de reformas institucionales necesarias para orientar la reestructuración económica a favor de implementar el régimen de producción flexible en todo el continente americano, donde Norteamérica relocaliza su planta productiva al sur de su frontera en la procuración de adquirir ventajas competitivas, especialmente en la baratura de los costos de producción.

La IED, especialmente estadounidense, empieza a captarse principalmente en Brasil y en México. La inversión extranjera directa que ingresa al país, en un 95% se destina a factorías manufactureras, y a su vez, estas en un 95% son de tipo maquilador. La industria maquiladora en México ha incrementado sustancialmente sus reclutamiento que de enero de 2003 a diciembre de 2005 significaron 134 mil 378 nuevos empleos. No obstante, esta industria apenas aporta el 3.7% del empleo necesario en los 3 años que abarca pues si por año se deben generar 1 millón 200 mil empleos, en los 3 años los empleos requeridos ascienden a 3 millones 600 mil (véase gráfica 1).

Gráfica 1

Las nuevas inversiones como las cunetas entre compañías son los elementos que más aportan. La inversión de cartera, neutra, o bien en compra y venta de valores de empresas extranjeras no es significativa hasta el 2004 y 2005, de hecho el aumento de la inversión extranjera en México de estos años se explica por efecto de los movimientos de documentos bursátiles y de nuevas inversiones. La participación en la cuenta corriente del 95 al 2005 observa una caída drástica por efecto de la crisis del 94 y su secuela posterior, la recuperación inicia en el 99, el cambio de administración es tan alentadora a la inversión extranjera en el país, especialmente la estadounidense que en el 2001 se ve una abierta recuperación. Los siguientes años observa cómo la IED contribuye cada vez más en esta cuenta de la balanza de pagos.

En el cuadro 2 la IED observa su distribución territorial según entidad federativa de 1999 a 2005. Los siguientes mapas 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8 y 9 observan cuáles entidades son año con año la densidad en que se localiza dicha inversión.

Debe destacarse el mapa 13 donde se tiene la acumulación de IED de 1999 a 2005. Es muy ilustrativo este cuadro pues muestra que el Distrito Federal, con más del 60% capta como entidad la mayor IED. Le siguen los estados fronterizos donde destaca la Baja California, al sur del país se tiene en la península de Yucatán a Quintana Roo y en el occidente al Estado de Jalisco. Nuevo León y Aguascalientes también son receptivas de IED. El sur presenta una región con nulo nexo con esta tipo de inversiones. Precisamente se trata de entidades que quedan al margen de los principales mercados tanto nacional como extranjeros.

El principal atractivo que México ha dado para desplazar incluso a Brasil como principal receptor de IED es una mezcla de factores favorables de los que se destacan: la baratura de mano de obra, las ventajas en la laxidad de las regulaciones ecológicas y sanitarias, la laxidad de las leyes laborales a favor de la flexibilidad laboral y el llamado nuevo sindicalismo democrático, la abierta no vigilancia de las condiciones de seguridad laboral, como social en las empresas por parte del Estado (por caso el trágico accidente de la mina Pasta de Conchos en el estado de Coahuila donde queda de manifiesto que en el país el Estado ya no fiscaliza a la empresas en materia de seguridad), por citar las principales.

Para ello es muy importante continuar las reformas en materia de seguridad, atención y previsión social en el sentido que le sean favorables a la implementación de la producción flexible, la flexibilidad laboral y el nuevo sindicalismo democrático.

“El cese de reformas podría explicar la tendencia decreciente de las tasas de crecimiento de la IED canalizada hacia Latinoamérica, en tanto que las tasas de crecimiento negativas del último año estarían explicadas por los fenómenos mundiales... A futuro, las perspectivas no son muy halagüeñas dadas las dificultades de la economía mundial para crecer. En el mediano y largo plazos, es imprescindible la atracción de inversión nueva.” (Gaona y López, octubre 2006).

Sin lugar a dudas, el neoliberalismo como la integración económica posfordista en la región son imposiciones por parte de los norteamericanos en la región. Situación que se comenzó a gestar desde la crisis de 1971 donde el resultado fue la revaluación del dólar y con ello, inminentemente, de las deudas latinoamericanas adquiridas en dólares estadounidenses.

“Una de las consecuencias mas negativas de la apreciación del dólar fue el aumento brusco y automático de la deuda nominada en dólares de América Latina. Esta consecuencia es conocida como crisis de la deuda de América Latina. El problema de la deuda externa de los países africanos y latinoamericanos preferentemente ha sido presentado como un resultado de la implementación por parte de sus gobiernos de políticas económicas desacertadas; este criterio esta presente en el enfoque del BM y el FMI en sus informes de esa etapa. Esta claro que este es un factor causal que estuvo presente en el momento en que se contrajo esa obligación financiera, no obstante es necesario tener en cuenta que no tiene nada que ver con la apreciación que sufrió la deuda en los primeros años de la década del 80. La deuda ya existía y se pagaba en sus plazos normales. Ahora el fenómeno conocido como crisis de la deuda surgió en los inicios de la década de los 80s, (1982 Toussaint) asociado con el comportamiento de las finanzas a nivel internacional. No es tampoco una situación única. Existe una relación entre el ciclo económico capitalista y las crisis de la deuda que han afrontado los países latinoamericanos.” (Machado y Lemes, octubre 2006).

Con ello, las presiones del creciente endeudamiento latinoamericano gracias a la unilateralidad en que a la fecha se conciben los créditos con el FMI y el BM, como de cualquier otro acreedor respecto a su deudor, crea el escenario propincuo para poder posteriormente cohechar a la región para que admita reformas institucionales neoliberales a favor de la apertura económica, la integración y la inclusión dentro de su aparato productivo de IED.

La aparente recuperación de la región con tasas de crecimiento positivas modestas pero constantes se explican sobre todo por la presencia de fuertes montos de IED. Las exportaciones mexicanas han crecido hasta con tasas del 23% anual, y en promedio recientemente con tasas de 1994 a 2006 del 13%. De manera similar se comportan las importaciones, por lo que el coeficiente de comercio exterior y apertura económica ha venido en aumento [(X+M)/PIB)]. Con ello, las políticas a favor del crecimiento económico han quedado atrás ante las nuevas políticas de estabilización económica, que crean las condiciones propias para albergar debidamente y de manera rentable la IED. Ahora el crecimiento de la región no es inducido por el Estado ni depende del crecimiento autónomo de la inversión nacional, sino que es inducido por la propia IED. Crecimiento que en México ha logrado tasas anuales del 4%. Desde luego, quienes crecen no son propiamente las factorías mexicanas sino las maquiladoras (en quienes se materializa la IED).

Ahora bien, en el mundo empresarial, cuáles son los efectos de la política monetaria, salarial y fiscal en incentivar el crecimiento empresarial? En la gráfica 3 el porcentaje de empresas manufactureras que han ampliado su capacidad de planta entre empresas manufactureras, exportadoras y no exportadoras se tiene siempre aquellas con mayor nexo con el comercio exterior, especialmente las manufactureras exportadoras que en su mayoría son maquiladoras, son las que presentan mayor incremento de su capacidad.

La inversión extranjera directa que ingresa al país, en un 95% se destina a factorías manufactureras, y a su vez, estas en un 95% son de tipo maquilador. La industria maquiladora en México ha incrementado sustancialmente sus reclutamiento que de enero de 2003 a diciembre de 2005 significaron 134 mil 378 nuevos empleos. No obstante, esta industria apenas aporta el 3.7% del empleo necesario en los 3 años que abarca pues si por año se deben generar 1 millón 200 mil empleos, en los 3 años los empleos requeridos ascienden a 3 millones 600 mil (véase gráfica 4).

No obstante la escasez de mano de obra en el sector manufacturero cada vez mayor pues hay una mayor competencia entre las empresas en al contratación de personal calificado, así como las oportunidades laborales son mayores pues la movilidad del personal de una a otra firma es cada vez mayor (véase la gráfica 5). Este indicador no es efecto al aumento sustantivo de la demanda de trabajo en el sector manufacturero, sino por efecto de la migración que hace escasa la mano de obra.

En los años 2004 y 2005 la industria manufacturera no maquiladora observa una ciclicidad en cuanto el personal ocupado, producción, productividad, remuneraciones promedio reales y el costo unitario de la mano de obra (CUMO). Mientras el personal contratado viene en ascenso su productividad observa rendimientos marginales decrecientes negativos así como la propia producción. Esto es a razón de la absorción de la capacidad ociosa de las empresas en la segunda fase de la producción donde el producto marginal es menor al promedio, de ahí la caída marginal en la producción (véase gráfica 6).

Las remuneraciones medias reales obedecen al patrón marcado por la propia productividad, la caída de la productividad observa por lo mismo una simetría con el aumento del CUMO pues es efecto a su participación alícuota del valor producido por cada nuevo empleado adicionado a la organización productiva.

Recientemente se ve que a fines del 2005 y aunque la gráfica no lo contempla, a inicios del 2006 la recuperación de la productividad viene en ascenso. Las remuneraciones medias reales se mantienen en una constancia por su indización a la inflación no obstante las variaciones en la productividad marginal del trabajo. Este congelamiento del salario real es en si sustento de la recuperación en la producción al causar que el CUMO observe de nuevo una caída asimétrica al incremento en la productividad.

Evidentemente el aumento de la producción observa incrementos mayores a los observados en la contratación de nuevo empleo. Nuevo empleo que se da gracias a precisamente el congelamiento del salario real que cada vez dista de la productividad marginal del trabajo y a la productividad en si en las factorías manufactureras nacionales.

Las mismas variables son observadas para el mismo periodo en la industria maquiladora y su comportamiento es atípico a las empresas mexicanas manufactureras. En la gráfica 7 el personal ocupado, la producción, la productividad, las remuneraciones medias reales y el CUMO observan una ciclicidad más acentuada que las de las factorías nacionales. Eso habla de una vulnerabilidad más sensible y de un sector más débil que el del aparato productivo nacional.

Recientemente la caída del reclutamiento es un patrón típico de este sector empresarial, su productividad observa después de una abrupta caída una leve recuperación, no obstante la producción cae sustancialmente y su recuperación es leve y correlativa a la recuperación de su productividad. Obviamente el CUMO viene en aumento ante la caída de la productividad marginal del trabajo. La capacidad ociosa de este sector aumento durante el 2004 y el 2005 abre posibilidades más creíbles y estables de la vida política del país. Las remuneraciones medias son más correlativa a la productividad marginal del trabajo, distinto a las factorías de las empresas mexicanas de manufacturas.

Mientras en las factorías mexicanas la base de la recuperación de la producción se basa en el congelamiento del salario real a favor de la creación de nuevos empleos, las maquiladoras obedecen a sus expectativas de crecimiento, propio más de mercados foráneos que de los nacionales.

Por otra parte, es posible que este sector experimente en el 2004 un retraimiento a razón del clima de inestabilidad política que desató el abierto y aguerrido combate del Ejecutivo Nacional ante la administración de l Gobierno del Distrito Federal ante el desafuero de Andrés Manuel López Obrador. No se olvide que en el Distrito Federal se alberga más del 60% de la Inversión Extranjera Directa que en un 95% se materializa en empresas maquiladoras.

Asimismo la volatilidad en materia laboral y empleo del sector maquilador obedece al tipo de contratos laborales más flexibles, y los esquemas de producción flexible que dominan la organización del trabajo y la producción en estas empresas. Contrario, las empresas manufactureras observan contratas a plazo, obedientes a la ley federal del trabajo y al IMSS, relativos a sus esquemas aún basados en la producción rígida.

Loa generación de nuevos empleos es más sostenible en mediano plazo por las factorías nacionales que por las extranjeras. La volatilidad del sector maquilador en materia tanto productiva como laboral hace que la rotación de personal, como la movilidad laboral de este sector sea mayor. No es propiamente un sector que retenga mano de obra, incluso puede ser tan empleador como desempleador según las coyunturas de las mercados nacionales como extranjeros como del clima político del país.

“A pesar de su defensa a ultranza de las posiciones de los acreedores, las publicaciones e informes oficiales del FMI y Banco Mundial la estadística denuncia el modesto desempeño de la región latinoamericana que después de la década perdida se recupero en la década del 90 a tasas de crecimiento de 5,3% anual, no obstante el ritmo de expansión esta por debajo de la media histórica 5,5% anual, y del nivel necesario para resolver los problemas económicos y sociales acumulados. La pobreza y la indigencia se han reducido modestamente y continúa siendo América Latina la región con la distribución del ingreso más regresiva del mundo.A fines del 2004, el saldo de la deuda externa de América Latina y el Caribe ascendió a 762.480 millones de dólares.” (Machado y Lemes, octubre 2006).

CONCLUSIÓN:

Las relaciones centro periferia en el ámbito financiero internacional sustentan los procesos de globalización financiera donde, las relaciones entre deudores y acreedores dan el avío de la reestructuración económica a escala mundial en la transición de la producción rígida a la producción flexible. Lo que explica como las naciones en vías de desarrollo endeudadas han concedido un cheque en blanco para que las naciones industrializadas (sus acreedoras), sanen sus persistentes déficit de cuenta corriente a cambio de recursos obtenidos mediante el pago de intereses y amortizaciones de las primeras.

La crisis de 1971 – 1973 otorgó a las naciones industrializadas un régimen financiero fiduciario que es el sustento de su expansión monetaria, como parte de una economía simbólica que finalmente acaba por subordinar a la economía real, y no solo ello, sino que establece las relaciones desproporcionales e injustas en el ámbito del comercio internacional, como de las relaciones financieras entre acreedores y deudores.

El avío de los capitales originarios de pagos por compromisos financieros adquiridos durante la crisis del fordismo en los años 70 por naciones en vías de desarrollo, son ahora el colchón financiero que da holgura y sostiene el nivel de vida de las naciones industrializadas, especialmente la estadounidense, quien ante su pérdida de competitividad logra sostener su nivel de ingreso sufragando sus déficit reales con superávit financieros, trasladando con ello al tercer mundo la crisis del fordismo.

La globalización financiera es el mecanismo efectivo para trasladar las crisis del capitalismo fordista a las economías en vías de desarrollo, así como a su vez, son éstas el avío del desarrollo de la producción flexible en una escala mundial, donde las ventajas competitivas se soportan bajo enormes sacrificios públicos por parte de las naciones acreedoras, así como sufragan los excesos de las naciones industrializadas en sus gastos de guerra, crisis comerciales y abusos en gasto público mediante mecanismos financieros que logran establecer con gran eficacia el prorrateo entre los acreedores del déficit de cuenta corriente de las naciones ricas, tan solo como elevar las tasas de interés PRIME y LIBOR.

Las naciones endeudadas para sostener su capacidad de pago y solvencia económica internacional ponen a la venta el patrimonio nacional, natural como social, a un grado de extenuación económica donde finalmente el proceso de globalización financiera es el medio por el cual se vializan las ventas y privatizaciones, así como la transnacionalización del patrimonio en cuestión.

La creación de organismos financieros multilaterales como son el BM y el FMI, y las reformas fiduciarias de los años 70 a los acuerdos originados en Bretton Woods (1944), crearon el tipo de relaciones financieras que lejos del librecambismo y multilateralismo del que parte la inspiración mundial neoliberal, bien mantienen e imponen relaciones bilaterales y unilaterales entre las naciones acreedoras y deudoras, favoreciendo desde luego los intereses de las primeras.

Tal como lo manifiesta Stiglitz, es necesario reconsiderar la manera en que los organismos financieros internacionales multilaterales, tal como el FMI operan, en procuración de una globalización que necesariamente venga en abatimiento de las divergencias regionales en el desarrollo, más que en la procuración de los intereses de capitalización de los acreedores.

Es irónico que el desarrollo de las naciones deudoras se vea obstaculizado por los intereses financieros de capitalización de las naciones acreedoras. Tal es la cuestión al respecto que como estrategia las naciones en desarrollo lo primero que deben hacer para poder crecer es precisamente, librarse de sus compromisos financieros adquiridos con el FMI como con el BM.

El problema del atraso económico que viven los países latinoamericanos desde los años 70 a la actualidad es efecto de las reformas financieras internacionales que fundaron el sistema de patrón de cambio fiduciario y su efecto revaluatorio de la moneda norteamericana, que trajo a su vez la revaluación de las deudas externas de las naciones iberoamericanas, como su inminente sofocamiento.

Estados Unidos de América impone en la región sus condiciones propincuas para sostener el bienestar de su población gracias a la grave dependencia que las naciones iberoamericanas tienen con él en materia tecnológica, comercial y financiera. La unilateralidad de la forma en que se pactan las deudas latinoamericanas con respecto al FMI y el BM, tienen que ver necesariamente con los intereses de la Reserva Federal estadounidense en la región. Con ello, los latinoamericanos han dado a los estadounidenses un cheque en blanco donde según sus abusos en materia comercial (déficit de cuenta corriente), reacomodan las tasas de interés de los pasivos latinoamericanos de tal manera que puedan sanarlo vía balanza de capitales gracias a la recaudación de esta nueva forma de tributación de las naciones deudoras a las acreedoras.

La formación de la CEE en 1960 es uno de los principales causales que llevarán a la pérdida de hegemonía norteamericana a nivel mundial, sobre todo, indica el crepúsculo de la bonanza que los norteamericanos heredaron de la Segunda Guerra Mundial, con lo que por otra parte se marca el inicio de una nueva época donde las economías europeas occidentales gradualmente recuperan sus posiciones hegemónicas mundiales perdidas desde 1945.

Otro componente muy importante es el papel que juega la toyotización como esquema de producción. Mismo que causa el crepúsculo del fordismo y de las economías occidentales ante la creciente presencia de las economías asiáticas, especialmente la de Japón y recientemente la de China. Occidente emprende tardíamente la producción flexible, aunque lo hace en una escala mundial y como parte de un capitalismo global. Escala que también abarca a las propias economías asiáticas, pero que se sustenta en las ventajas competitivas que las regiones del capitalismo periférico pueden aportar, donde el papel de la globalización financiera es la legista requerida para poder vializar el nuevo esquema.

Los organismos financieros internacionales multilaterales, como la Reserva Federal norteamericana y los bancos centrales de las naciones acreedoras han creado mediante el sistema financiero internacional la fórmula de avío afectiva, que como un cheque en blanco, transfieren sus excesos y déficit macroeconómicos a las naciones en desarrollo. Ahora, gracias a la renegociación del sobre endeudamiento que las naciones ricas han creado unilateralmente a las pobres, imponen el esquema de integración económica y apertura a su inversión extranjera, a favor de implementar en una escala mundial la producción flexible, que les es ante todo, conveniente por la mejora en la eficiencia de su producción, desde luego, a costa de enormes sacrificios sociales para las naciones en vías de desarrollo.

FUENTES:

BANAMEX (agosto 2006) Examen de la situación económica de México. México.

CRESPO Argibay, Oscar , EVANS Pim, Joám y KRISTENSEN, Bárbara

Octubre de 2006 “Globalización financiera y poder” Ponencia presentada en el 4º. Congreso Internacional sobre Globalización Financiera celebrado del 5 al 24 de octubre de 2006 por vía Internet. Pp. 17.

Resumen:

Esta comunicación pretende poner sobre la mesa lo que se esconde tras la denominada globalización, y los peligros que acechan tras la cada vez mayor concentración de poder en oligopolios, o en algunos casos, simples monopolios transnacionales. Por otra parte, utilizando una simple ejemplificación matemática, debida a Shapley y Shubik, se pone de manifiesto la necesidad de un mercado diversificado de forma razonable, de modo que el equilibrio del mismo se encuentra en la equidistancia respecto al monopolio, y a su contrario, el modelo anárquico. La sugerencia, que nace de todo esto, es una revisión del papel de la organización gremial.

GALINDO Lucas, Alfonso Octubre 2006 “Las nuevas teorías financieras y su aplicación a ámbitos no corporativos (El caso concreto de las migraciones internacionales” Ponencia presentada en el 4º. Congreso Internacional sobre Globalización Financiera celebrado del 5 al 24 de octubre de 2006 por vía Internet. Pp. 25.

Resumen:

Las teorías consideradas más innovadoras y útiles en Economía han surgido en el seno de las Finanzas Corporativas y han tenido un relativo éxito práctico y académico. Sin embargo, en cuanto tales aportaciones a la Ciencia Económica en general, no han tenido un efecto teórico completo, ni han supuesto un cambio de paradigma científico, aplicables a ámbitos teórico-prácticos distintos. La propuesta que aquí se hace consiste en aplicar a la inmigración como decisión o negocio la mayoría de conceptos y teorías surgidos, en su mayor parte, en el ámbito financiero de la Economía de la Empresa. Además, se pone el acento en los hechos comprobados en el mercado financiero para lanzar la hipótesis de su incidencia determinante en la decisiçon de emigrar.

GAONA Rivera, Elías y LÓPEZ Vargas, José Luis (octubre 2006)

“Evolución reciente de la Inversión Extranjera Directa en México” Ponencia presentada en el 4º. Congreso Internacional sobre Globalización Financiera celebrado del 5 al 24 de octubre de 2006 por vía Internet. Pp. 11.

Resumen:

El flujo de Inversión Extranjera Directa (IED) en las últimas décadas creció de manera considerable en todo el orbe, esto se debió al crecimiento de la economía mundial y a las reformas económicas que se llevaron a cabo en la mayoría de los países, incluyendo a México, sin embargo, el crecimiento económico del país no ha crecido en la misma magnitud, debido a que el país no ha alcanzado niveles satisfactorios en educación, tecnología e infraestructuras para poderse beneficiar de la presencia extranjera en sus mercados.

GÉRALD Destinobles, André y HERNÁNDEZ Aragón, Julia

Octubre de 2006 “El nivel óptimo de las reservas en el contexto de la globalización financiera.” Ponencia presentada en el 4º. Congreso Internacional sobre Globalización Financiera celebrado del 5 al 24 de octubre de 2006 por vía Internet. Pp. 12.

Resumen:

En el marco de la globalización económica financiera, a partir de las transformaciones de las estructuras en los mercados financieros en el plano internacional –dando surgimiento también a la nueva arquitectura financiera internacional-, han venido presentándose una serie de problemas económicos que inciden directamente en el funcionamiento eficiente de las economías insertas en esta globalización, tanto a nivel interno como en su interrelación con el resto de las demás economías.

Uno de los temas, por demás relevante, resulta ser el respaldo económico-financiero con que cuenta un país para su buen funcionamiento interna y externamente, así como de la garantía que pudiera estar reflejando en el plano internacional, lo que en la jerga financiera denominamos: reservas internacionales.

Ante ello, presentamos en este texto, un análisis somero de los elementos, presentes en la literatura económica, para determinar un nivel óptimo de reservas que debería tener un país, a la vez de exponer cuáles serían las dificultades a las que se estarían enfrentando para obtener dicho nivel.

MACHADO Hernández, Teresa y LEMES Batista, Ariel

Octubre de 2006 “El Banco Mundial y el FMI y su papels en el proceso de globalización financiera” Ponencia presentada en el 4º. Congreso Internacional sobre Globalización Financiera celebrado del 5 al 24 de octubre de 2006 por vía Internet. Pp. 12.

Resumen:

Una de las vertientes más visibles y dinámicas del proceso de desarrollo económico mundial es la actual globalización financiera y es el tema que nos convoca a este espacio de reflexión que constituye este foro internacional. Los autores de la presente ponencia exponen en la misma un conjunto de reflexiones resultantes del estudio sistemático que han hecho del mismo con el fin de preparar su Curso ya habitual de Economía Política en el tema en que se tratan la globalización y los problemas actuales del desarrollo.

SÁNCHEZ Fernández, Patricio (octubre 2006)

“Los objetivos del milenio en el contexto de la globalización” Ponencia presentada en el 4º. Congreso Internacional sobre Globalización Financiera celebrado del 5 al 24 de octubre de 2006 por vía Internet. Pp. 15.

Resumen:

La creciente globalización que nos ha tocado vivir posee, como la mayoría de los fenómenos económicos y sociales, consecuencias positivas por un lado y negativas por otro. En este contexto se sitúa la actuación de las instituciones multilaterales de desarrollo quienes están adquiriendo mayor protagonismo en nuestros días.

De las múltiples iniciativas emprendidas por estas instituciones, teniendo como germen la Cumbre del Milenio y la Cumbre Mundial de Desarrollo Sostenible, destacan los Objetivos de Desarrollo del Milenio que constituyen una ambiciosa agenda para la resolución de los principales y más graves problemas de la humanidad.

El objetivo de la presente ponencia consiste en revisar y analizar la evolución de estos Objetivos y cuáles son las principales carencias o necesidades de cara a su consecución en el plazo previsto del año 2015.

STIGLITZ, Joseph E. (2004) El malestar en la globalización. Ed. Taurus. México.

Resumen:

El texto de Joseph E. Stiglitz representa una obra de especial valía para los interesados en conocer la globalización desde una óptica más humana y considerada al mundo en desarrollo, puesto que reseña su experiencia personal, sus impresiones, como vicepresidente senior del Banco Mundial y coordinador de asesores del Presidente estadounidense Bill Clinton.

En esta obra el autor trata algunas críticas a cómo funcionan los organismos financieros internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, supuestamente multilaterales, cuya labor es cuestionable desde el punto de vista humano por sus nefastos efectos en la calidad de vida de las naciones más pobres, y especialmente en las poblaciones más vulnerables, donde es velado que los mismos atienden a intereses de redituabilidad, coerción política y acondicionamiento del desarrollo en relación directa a los intereses de las naciones acreedoras.

Premio Nobel de economía (2001), Stiglitz trata en su libro sobre el efecto devastador que la globalización puede significar para las naciones pobres y en vías de desarrollo. No niega que la globalización también puede aportar a las naciones pobres elementos propicios para el mejoramiento del bienestar de los pobladores de las naciones en vías de desarrollo. Más sin embargo es incisivo al señalar algunos riesgos que se corren si no es debidamente reconsiderada, especialmente cuando se toca la integración de naciones ricas con naciones pobres. La globalización representa una buena oportunidad de enriquecimiento para toda la humanidad, siempre y cuando sea reconsiderada y replanteada a razón de tratar de atender no solo los intereses de las naciones industrializadas, sino de aquellas que van en el camino de la industrialización.

La globalización debe ser replanteada en la forma en que originalmente ha sido planteada. El proceso de globalización bajo las directrices de organismos multilaterales tales como el FMI y el BM, a nivel internacional implica un enorme sacrificio para las naciones en vías de desarrollo. Adquiere un carácter más financiero y con ello los intereses de capitalización privan sobre los de fomento y crecimiento de las economías de los países pobres.

Las corrientes contra la globalización no solo obedecen a las diferencias étnico culturales e ideológicas de los países sujetos a ella, sino por las graves asimetrías existentes entre las naciones, que expresa términos de desigualdad muchas veces insalvables.

El autor descalifica como hipócritas las iniciativas de los países ricos y de los organismos internacionales al pretender ayudar a las naciones en desarrollo, al obligar abrirse al comercio de las naciones ricas, mientras estas mantiene un alto proteccionismo respecto a su comercio con éstas. Mientras el multilateraismo y librecambismo son bases de la propuesta neoliberal para regir el comercio internacional, las relaciones bilaterales y unilaterales dominan en las negociaciones financieras que las naciones ricas mantienen con las pobres.

La globalización tal como se plantea, sin consideración alguna de las desigualdades existentes y con un fuerte sesgo financiero, es la causa de que día a día en el mundo, el sistema económico actual haga más ricas a las naciones ricas, y más pobres a las naciones pobres.

Considera el autor que los gobiernos están en capacidad de actuar para propiciar el desarrollo de modo equitativo, de tal forma que mas que la admisión de poder, es su deber en todo momento. Considera que la humanidad es una comunidad global, donde para poder convivir en paz es necesario existan reglas justas y equitativas, que atiendan a los intereses de ricos y pobres, débiles y poderosos, donde prevalezca la decencia y justicia social. De los procesos democráticos a nivel Estado y Nación, deben surgir estas reglas de justicia y equidad. De tal manera que se atienda a las demandas de aquellos que son víctimas de las decisiones tomadas en lugares distintos y distantes.

En este trabajo, Stiglitz aparece en un plano personal donde indica claramente al lector, con un pormenorizado de nombres y responsabas, cómo se dan las decisiones hacia dentro del FMI, la frialdad en la evaluación de sus efectos, donde imperan los intereses de capitalización sobre los del desarrollo.

Ventila a su vez el autor el festejo occidental de la caída del muro de Berlín, donde las economías del Este europeo son nuevo botín de las inclementes demandas de expansión del capitalismo imperialista, donde expresa el arribo de las ingerencias que demandaron los organismos financieros internacionales a estas economías, para abrirlas y desregularizarlas, desmantelar sus Estados y con ello propiciar el clima adecuado para la expoliación de sus naciones mediante la inversión extranjera (el atajo hacia la economía de mercado)

Advierte el autor de las ventajas de un Estado subsidiario de precios dirigidos a los humildes durante el periodo comunista en Europa del Este, especialmente para el caso de Rusia, que es dejado de lado por precios cuya racionalidad es ventajosa para el acaparador, el especulador, el oportunista y el compinche, y no en razón de mejorar la calidad de vida de la población más humilde. Botín de la avaricia, Rusia ahora trata de erigir un sistema fundado en el egoísmo a cambio del anterior más solidario.

El autor desde inicio se propone no una crítica destructiva de los sistemas de mercado, sino la necesidad de cuestionarle y replantearse nuevos lineamientos a favor de un sistema que no se gobierne bajo la lógica de la usura, sino que adquiera un carácter más humano y un compromiso con la humanidad entera en la búsqueda de compartir las ventajas del desarrollo.

Los fundamentos de largo plazo de las políticas de fondo en la espera ingenua de la prosperidad prometida bajo la implantación a nivel mundial de ultraderechismo y el ultra neoliberalismo, deja de lado la emergencia de las naciones que demandan con inmediatez una respuesta solidaria y humana a su condición.

Admite el autor que dentro de los organismos financieros internacionales, el Banco Mundial obedece en menor medida a intereses de sus acreedores, y sus acciones se encaminan más a un interés más legítimo y hacia el desarrollo. Contrario, no califica las acciones del FMI como perversas pero si como ingenuas e insuficientes ante las necesidades imperantes de las naciones pobres.

El premio Nóbel de economía, no habla directamente de la ingerencia norteamericana en el FMI, no obstante manifiesta cómo estos especuladores gobiernan el organismo y direccionan sus intereses a favor de la capitalización.

CITAS:

B. CLARA, Luis Juan (08 octubre 2006) Comentarios a la ponencia de Machado y Lemes, dentro del foro del Cuarto Congreso Internacional de Globlalización Financiera, realizado en línea. Grupo Eumed.Net. Málaga.

TOUSSAINT, E. (16 octubre 2006) “Las crisis de la deuda externa de América Latina en los siglos XIX y XX” en http://www.cadtm.org/article.php3?id_article=166


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