ENCUENTROS ACADÉMICOS INTERNACIONALES
organizados y realizados íntegramente a través de Internet

INDICADORES DE CAPACIDAD DE CARGA PARA EL TURISMO SOSTENIBLE DE LA REGIÓN DE MURCIA
 

M. Pilar Flores Asenjo: Pflores@pdi.ucam.edu
M. Concepción Parra Meroño: MCParra@pdi.ucam.edu
Universidad Católica San Antonio de Murcia.

Introducción.
El turismo sostenible puede contribuir al desarrollo económico, social y ecológico de los lugares de destino. Sin embargo, hay que tener presente que el turismo puede suponer graves efectos negativos sobre el medio, natural o social, por lo que se hace necesario realizar una adecuada planificación de la actividad.

Al intentar establecer indicadores de capacidad de carga del turismo en la Región de Murcia, comarca en grave peligro por la sobreexplotación turística y deterioro del medio, destacamos la necesidad de desarrollar los indicadores sociales, como escalas de medidas de satisfacción, que permitan una mejor gestión de los recursos.

 

Turismo y Desarrollo
y Simposio "Desarrollo Local y Turismo"
del 5 al 23 de julio de 2007

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El impacto ambiental del turismo sobre el medio ambiente.

EL turismo sostenible puede ser definido como aquel que logra satisfacer las necesidades de los actuales turistas sin comprometer las necesidades de las generaciones futuras. Por tanto, la actividad turística debe responsabilizarse de preservar el entorno, económico, social, ecológico y cultural. De otro modo, Hunter y Green (1995) definen el turismo sostenible como un modelo de desarrollo económico concebido para mejorar la calidad de vida de la comunidad receptora, facilitar al visitante una experiencia de alta calidad del medio ambiente del que tanto la comunidad anfitriona como los visitantes dependen. Esto supone un desarrollo turístico con base en el beneficio de los residentes, que minimice los impactos sociales y culturales negativos, que optimice el beneficio económico minimizando el impacto medioambiental, a través de una adecuada planificación y gestión de visitantes, en la que participe toda la comunidad local (Choi y Sirakaya, 2005).

La Organización Mundial de Turismo (OMT) insta a todas las instituciones, públicas y privadas a adoptar 18 principios y objetivos para lograr un desarrollo turístico sostenible (Cuadro 1), y uno de ellos hace referencia a las cargas soportadas (y su medición).

Cuadro 1. Principios de la declaración de Lanzarote
1. El desarrollo turístico ha de ser soportable ecológicamente a largo plazo, viable económicamente y equitativo ética y socialmente para las comunidades locales.
2. El turismo tendrá que integrarse en el entorno natural, cultural y humano, debiendo respetar los frágiles equilibrios que caracterizan a muchos destinos turísticos
3 La actividad turística deberá considerar los efectos sobre el patrimonio cultural y los elementos, actividades y dinámicas tradicionales de las comunidades locales.
4 La contribución activa del turismo al desarrollo sostenible presupone la solidaridad, el respeto mutuo y la participación de todos los actores implicados en el proceso.
5 La conservación, la protección y la puesta en valor del patrimonio natural y cultural, creando y desarrollando instrumentos de planificación y de gestión integrados.
6 Fijar como objetivos prioritarios en la formulación de las estrategias y proyectos turísticos los criterios de calidad orientados a la preservación del destino turístico y a la capacidad de satisfacción del turista.
7 El turismo debe asentarse sobre la diversidad de oportunidades ofrecida por la economía local contribuyendo a su desarrollo económico.
8 El desarrollo turístico debe repercutir de forma efectiva en la mejora de la calidad de vida de la población e incidir en el enriquecimiento sociocultural de cada destino.
9 Las instituciones, públicas y privadas, deben acometer acciones orientadas a la planificación integrada del turismo como contribución al desarrollo sostenible.
10 Impulsar medidas que permitan un reparto más equitativo de los beneficios y cargas producidos por el turismo.
11 Las zonas vulnerables desde el punto de vista ambiental y cultural, deberán ser prioritarias en la planificación de la ayuda financiera y cooperación técnica al desarrollo turístico sostenible.
12 La promoción de turismo alternativo coherente con el desarrollo sostenible y la diversificación de los productos turísticos constituyen una garantía de estabilidad a medio y largo plazo.
13 Las instituciones, públicas y privadas, deben impulsar y participar en la creación de redes abiertas de investigación, difusión, información y transferencia de conocimientos en materia de turismo y tecnologías turísticas ambientalmente sostenibles.
14 La política turística sostenible debe apoyar y promocionar sistemas de gestión turística ambientalmente compatibles, de estudios de viabilidad que permitan la transformación del sector, así como la puesta en marcha de proyectos de demostración y programas de cooperación internacional.
15 Todos los actores del turismo deben diseñar los marcos específicos de acciones positivas y preventivas que garanticen un desarrollo turístico sostenible
16 Prestar especial atención al papel del transporte y sus efectos sobre el medio ambiente, así como a la reducción del uso de las energías y recursos no renovables, fomentando el reciclaje y la minimización de residuos.
17 Poner en práctica códigos de conducta que favorezcan la sosteniblidad.
18 Poner en práctica todas la medidas necesarias para sensibilizar e informar a todas las partes implicadas en la industria del turismo, sobre el contenido y los objetivos de la Conferencia de Lanzarote.
Fuente: OMT; Carta del Turismo Sostenible (1995).

Para ello desarrolló un conjunto de indicadores de turismo sostenible aceptado internacionalmente que ayudasen en el proceso de tomas de decisiones y planificación. Se identificaron 11 indicadores básicos que pueden ser utilizados para comparar la sostenibilidad entre destinos (Manning et al, 1996):

1. Sistemas de protección local o categoría de protección de acuerdo con el índice del UICN.
2. Presión o número de turistas por año y mes de temporada alta.
3. Intensidad de uso medido por turista por hectárea.
4. Impacto social o ratio de turistas sobre población residente (en temporada alta y de media)
5. Control del desarrollo o existencia de un proceso de revisión de impactos ambientales
6. Gestión de residuos o porcentaje de residuos tratados
7. Proceso de planificación o existencia de un plan regional de turismo
8. Ecosistemas críticos o número de especies en peligro
9. Satisfacción del consumidor o nivel de satisfacción de los visitantes
10. Satisfacción de los residentes o nivel de satisfacción local
11. Contribución del turismo a la economía local o proporción de la actividad económica total generada por el turismo.

A su vez, estos indicadores formarán índices compuestos de capacidad de carga, nivel de impacto y nivel de atracción turístico (OMT, 1997) que habrán de adaptarse a las condiciones específicas de las áreas de aplicación (NRC, 1999; Potts y Harril, 1998; Stankey, 1999; Hunter, 1997), pues es necesario que reflejen el contexto espacial y temporal de la localidad estudiada. Así, pueden desarrollarse indicadores específicos para cada uno de los objetivos:

• Objetivos medioambientales: Suelo y recursos forestales (participación en programas de conservación y número de turistas en áreas protegidas), costa y recursos marinos (participación en programas de conservación y tipo de actividades marítimas y número de turistas implicados), residuos y polución (métodos adoptados para la gestión de residuos, número de hoteles con tratamiento de residuos y reciclaje), agua (calidad y volumen de utilización).
• Objetivos económicos: Desarrollo rural (empleo y creación de actividades complementarias a las agrarias), desarrollo económico (creación de empresas turísticas y Producto Interior Bruto generado por el sector).
• Sociedad y cultura: Educación y formación (programas formativos específicos y grado de especialización), participación en eventos culturales, ferias y patrimonio cultural (tipología y número de visitas).
• Política turística: Instalaciones turísticas (nivel o calidad de las capacidades), nivel de planificación, políticas medioambientales aplicadas, proyectos llevados a cabo y evaluados.

El desarrollo sostenible del turismo, por tanto, va indisolublemente ligado al concepto de capacidad de carga o capacidad turística o capacidad de acogida. Se refiere al uso máximo que puede hacerse de un lugar sin deteriorar sus recursos, reducir los niveles de satisfacción de los turistas o generar impactos negativos sobre la sociedad, la economía o la cultura local (Díaz Gispert, 2005).

Existen tres tipos de capacidad de carga (OMT, 1999): Ecológica, paisajística y perceptual. La carga ecológica se refiere a la cuantificación de la intensidad de uso, la paisajística alude a la capacidad de absorción de presencia de visitantes por un paisaje. Según Bosch et al (1998, p. 14): “No basta la calidad del producto o servicio turístico en sentido estricto; hay que añadir la calidad medioambiental para conseguir la satisfacción del cliente y su fidelización”. Por otra parte, la carga perceptual, se conceptúa como el límite de tolerancia psicológica a la presencia de visitantes, tanto por parte de los residentes en el lugar como por el de los visitantes. Bosch et al (1998) hacen notar que las encuestas confirman que la calidad del medio ambiente se encuentra entre las primeras variables consideradas por el turista para elegir y valorar un destino turístico. Pero, además, la receptividad de los residentes tanto a los visitantes como al desarrollo turístico juega un importante papel en la atracción y satisfacción de los turistas (Davis et al, 1988; Cooke, 1982); y esta, a su vez, supone la viabilidad económica a largo plazo del turismo local (Swarbrooke, 1999).

La presión sobre los recursos naturales y el medio ambiente queda recogida en la generalización del uso del concepto de “sostenibilidad” del turismo y la capacidad de carga, o número máximo de personas que pueden visitar un destino turístico al mismo tiempo sin poner en peligro el medio físico, económico o sociocultural y causar la disminución en el nivel de satisfacción de los visitantes (OMT, 1999).

Aunque en la actualidad no existe un método definido para establecer esta capacidad de carga (Vera Rebollo, F. et al, 2000), sí existen indicadores o magnitudes que aportan información sobre la presión ejercida sobre el medio ambiente y la efectividad de las respuestas proporcionadas. Los Sistemas de Información Geográfica pueden ser un buen instrumento para el estudio de la capacidad de carga, pues permiten localizar los diferentes recursos y los distintos grados de sensibilidad geográficamente (Mora et al, 2001).

A la hora de establecer la capacidad de carga actual y futura de una determinada área turística se pueden realizar estimaciones sobre la carga de las infraestructuras (alojamientos, recursos hídricos y saneamiento, carreteras e infraestructuras de comunicación, etc.) y sobre la carga social percibida (saturación o masificación percibida por el turista), a través de indicadores de presión, estado y respuesta. Los indicadores de presión describen presiones directas e indirectas sobre el medio ambiente. Los de estado se refieren a la cantidad y a la calidad de los recursos en un momento dado. Finalmente, los de respuesta aluden al grado de esfuerzo en inversiones para atenuar las presiones y su eficiencia.

Nuestra propuesta de indicadores pone especial énfasis en las cargas de infraestructuras, especialmente las relacionadas con temas del agua (por su gran incidencia en la región), y la carga social percibida, pues esta última puede resultar de gran valor a la hora de establecer relaciones entre el marketing turístico y el turismo sostenible.














Cuadro 2. Estimación de la capacidad de carga del turismo
1) Estimación de carga de infraestructuras:
Información y métodos de medida: Indicadores:
1.1. Infraestructuras de alojamiento actual y planificado público, privado y residentes locales. Viviendas actuales + viviendas planeadas + plazas hoteleras + previsiones de crecimiento = capacidad de alojamiento total (para la población residente y turística).
Capacidad de servicio:
Nº de cafeterías y restaurantes.
Nº de plazas de aparcamiento público y privado/ licencias de circulación.
Nº de farmacias y centros de salud.
Nº de centros comerciales y oficinas bancarias.
1.2. Estructura territorial y usos del suelo. Situaciones de riesgo. Porcentaje de suelo natural o superficie natural por visitante.
Porcentaje de suelo para usos antrópicos.
Suelo expuesto a riesgos de inundación: caudal máximo, altura máxima del agua y frecuencia de inundaciones; ocupación de cauces y avenidas.

1.3. Recursos e infraestructuras hídricas
Régimen de precipitaciones y configuración física de las cuencas hidrográficas.
Cuantificación de los recursos disponibles y potenciales.
Utilización de los recursos: consumo de agua total y medio por habitante a partir de los modelos de consumo de la zona.
Relación de los recursos disponibles y el consumo medio para establecer la capacidad. Indicadores de Estado:
Balance hídrico: relación entre volúmenes disponibles y uso.
Disponibilidad de recursos de agua: cantidad de precipitación anual recibida en relación a la ETP (evapotranspiración potencial).
Estado de los acuíferos y otras fuentes de origen.
Grado de cumplimiento de las normativas.
Indicadores de Presión:
Evolución demográfica.
Evolución del consumo total de agua (metros cúbicos/año).
Estacionalidad del consumo (relación entre el máximo y mínimo consumo).
Consumo medio en litros/habitante/día.
Procedencia del agua.
Indicadores de Respuesta:
Evolución de la capacidad de los depósitos y previsiones.
Porcentaje de aguas depuradas sobre el total.
Tasa de reducción de pérdidas en las conducciones (Relación entre el agua suministrada y la registrada en los contadores).
Grado de introducción de las tecnologías de ahorro.
Nivel de inversión pública y privada en tecnologías de gestión.
1.4. Infraestructuras de saneamiento
Capacidad de cada una de las estaciones de tratamiento de aguas residuales.
Cuantificación del volumen de agua residual. Población con y sin tratamiento de aguas residuales.
Grado de depuración de aguas residuales.
Aprovechamiento de las aguas depuradas.
Capacidad de tratamiento del agua reciclada actual y futura (hectómetro cúbico/año y litro/habitante/día).
1.5. Infraestructuras de comunicaciones terrestres: carreteras. Número de vehículos en una zona concreta a la hora.




2. Capacidad de carga social percibida.
Percepción de problemas ambientales. Respuesta ante variaciones en las tarifas e agua y energía.
Valoración de la gestión de abastecimientos.
Fuentes renovables de energía/ fuentes no renovables.
Importancia que da la población a la conservación (encuesta).
Índice de participación en programas de conservación.
Porcentaje de gatos en educación ambiental.
Porcentaje de participación en formación ambiental.
Percepción de costes sociales y beneficios económicos. Cantidad de empleos generados por la actividad.
Relación coste/beneficio de las principales atracciones turísticas.
Participación de la actividad turística en la recaudación impositiva.
Maximización de la participación de la comunidad local. Nº de negocios turísticos locales/nº total de negocios turísticos.
Actividades turísticas y de conservación locales/ actividades totales.
Planes locales y regionales de desarrollo turístico.
Percepción de saturación/masificación.

* ESCALAS Encuesta sobre percepción-satisfacción.
Nº de visitantes/plazas hoteleras/bares y restaurantes.
Satisfacción calidad/precio y porcentaje de visitas repetidas.
Fuente: Elaboración propia.

Aplicación a la costa murciana.

En el estudio de las infraestructuras de alojamiento, utilizamos como variables el grado de densidad de población de los municipios, el número de viviendas libres y secundarias construidas y la distribución del porcentaje de plazas de hotel. Con este análisis se pretende conocer aquellas comarcas con mayor utilización turística, principalmente de segunda residencia (mayor consumidora del recurso agua).

La distribución de la variable densidad se caracteriza por una gran variabilidad (recorrido intercuartílico) y asimetría positiva (media superior a la mediana). Las comarcas más densamente pobladas son: Huerta de Murcia, Campo de Cartagena, Vega Media del Segura y Mar Menor. Tanto en la Huerta de Murcia como en el Mar Menor se producen grandes diferencias de densidad entre los municipios; mientras que en Campo de Cartagena y Vega Media del Segura la distribución de la densidad es más simétrica.

Hay que destacar, además, el valor extremo del municipio de Alcantarilla perteneciente a la Huerta de Murcia, causante en gran parte del alto valor de la media de densidad de la comarca (Gráfico 1).


Gráfico 1. Distribución de la densidad de población de los municipios de la R. de Murcia.



Existe gran cantidad de valores extremos en la distribución de la variable “Vivienda Libre” que provoca una alta variabilidad en su distribución por comarcas. Atendiendo al valor de la mediana, Mar Menor y Alto Guadalentín son las que mayor número de viviendas libres aportan a la Región de Murcia; Huerta de Murcia y Cartagena tienen una gran variabilidad (recorrido intercuartílico), pues las viviendas se concentran sólo en los grandes municipios (Murcia y Cartagena). En el Bajo Guadalentín, el turístico municipio del litoral, Mazarrón, aparece como valor extremo de la comarca y de la región (Gráfico 2).







Gráfico 2. Distribución del número de viviendas libres de la R. de Murcia.



Son dos municipios de costa característicos del turismo de sol y playa los que aparecen como valor extremo (San Javier) y outlier (Mazarrón) de la Región de Murcia en la distribución de la variable “Vivienda Secundaria”, lo que apoya la hipótesis de un turismo de segunda residencia. Los mayores valores (primer cuartil y mediana) de la variable los encontramos en la turística comarca del Mar Menor, aunque también es importante el número de viviendas de segunda residencia en Campo de Cartagena y el Altiplano (Gráfico 3).












Gráfico 3. Distribución del número de viviendas secundarias de la R. de Murcia.



La distribución de la variable “Plazas de Hotel” (Gráfico 4) se caracteriza por una extrema variabilidad y asimetría positiva en las comarcas de la Huerta de Murcia y Campo de Cartagena, pues las plazas se concentran en las grandes ciudades (Murcia y Cartagena) por su oferta cultural y de negocios. La comarca del Mar Menor (sobre todo San Javier), que recoge gran parte del turismo de sol y playa, es la que mayor número de plazas oferta (mayor mediana y distribución simétrica). También son importantes el municipio de Mazarrón del Bajo Guadalentín (turismo de playa) y Archena del Valle de Ricote (turismo de salud).

























Gráfico 4. Distribución de las plazas de hotel de la R. de Murcia.




Para el estudio de la estructura territorial y usos del suelo, utilizaremos el análisis de la distribución de superficie agraria. Comprobaremos que la comarca del Mar Menor, que concentraba gran parte del turismo de sol y playa segunda residencia, también es una de las que mayor uso agrario.

La Región de Murcia es principalmente leñosa y son las comarcas de la Vega Media del Segura, Río Mula y Altiplano las que más hectáreas dedican a estos cultivos, aunque también son importantes el municipio de Villanueva del Segura del Valle de Ricote y Librilla del Bajo Guadalentín (Gráfico 5).





















Gráfico 5. Distribución de la superficie de leñosos en la R. de Murcia.


La producción de herbáceos (Gráfico 6) se concentra en la comarca del Mar Menor (principalmente en Torre Pacheco).

Gráfico 6. Distribución de la superficie de herbáceos en la R. de Murcia.

El área dedicada a invernadero (Gráfico 7) se concentra, también, en la comarca del Mar Menor (dedicada al cultivo de herbáceos y con riego localizado); y los municipios de Águilas y Mazarrón del Alto y Bajo Guadalentín, respectivamente.

Gráfico 7. Distribución de la superficie de invernaderos en la R. de Murcia.





Y, como es lógico, el suelo no agrario (Gráfico 8) destaca en las comarcas con grandes urbes (Huerta de Murcia) y turísticas (Mar Menor):











Gráfico 8. Distribución de la superficie no agraria en la R. de Murcia.


Para corroborar la importancia agraria de la comarca del Mar Menor, que competiría con el uso urbano-turístico, se han utilizado como variables a analizar: la distribución de empresarios agrarios y altas en la Seguridad Social Agraria.

La Región de Murcia sigue siendo una comunidad agrícola, y así lo demuestra el alto número de empresarios agrarios. Destacan en este sentido la comarca del Mar Menor y el municipio de Ricote (Gráfico 9).












Gráfico 9. Distribución del número de empresarios agrarios en la R. de Murcia.


Gráfico 10. Distribución del número de altas en la S.S. agraria en la R. de Murcia.



El elevado número de altas en la seguridad social por trabajos agrícolas (Gráfico 10) en el Mar Menor confirma la importancia agraria de esta comarca.

Si a esta presión ejercida por el uso agrario del agua le sumamos la ejercida por su actividad turística, con predominio de las Viviendas de Potencial utilización Turística y mayor consumidora del recurso (Gráfico 11), podemos concluir que debe existir una gran competencia entre los distintos usos del agua.


Fuente: Deloitte y Exceltur a partir de datos de IECCAA, INE y MFOM.

La comarca del Mar Menor soporta una gran presión del turismo de sol y playa (alto índice de densidad de población, viviendas libres, segundas residencias y plazas de hotel) que ha de competir por el agua dedicada a la agricultura de herbáceos y agricultura intensiva. Por tanto, debe de existir un indicador de respuesta de las estructuras hídricas que verifique la situación expuesta. El estudio de la distribución del uso de riego localizado, como método de ahorro de agua en el uso agrario, demuestra que la comarca del Mar Menor es la que más hectáreas concentra como respuesta a su especial situación.

El área de riego localizado (Gráfico 12) coincide con las tierras dedicadas a herbáceos: Torre Pacheco, San Javier y San Pedro del Pinatar, pertenecientes a la comarca del Mar Menor; aunque hay una excepción, el municipio de Librilla del Bajo Guadalentín dedicado principalmente al cultivo leñoso.






Gráfico 12. Distribución de la superficie de riego localizado en la R. de Murcia.


Atendiendo a la superficie de riego localizado dedicado al cultivo de herbáceos y leñosos (Gráfico 3.41), cabe destacar el cultivo de cítricos en Murcia, el cultivo de herbáceos de Lorca (lechuga) y el leñoso de Cieza (melocotón, albaricoques).

Gráfico 13. Distribución de la superficie de riego localizado según el tipo de cultivo en la R. Murcia.



Si construimos una variable que recoja el nivel urbano (densidad+viviendas libres+viviendas secundarias+plazas de hotel) y agrario (porcentaje de tierras cultivadas+porcentaje de regadíos+superficie de riego localizado+ empresa agraria) de los distintos municipios, observamos que en la comarca del Mar Menor y la Vega Media del Segura se encuentran las mayores posibilidades de competencia urbana y agraria del recurso agua (Gráfico 14).


Gráfico 14. Dispersión en función del nivel urbano y agrario de los municipios.



Atendiendo sólo a las variables de carácter urbano-turístico (es decir, eliminando la variable densidad de población) se aprecian ciertas diferencias, aunque la comarca del Mar Menor sigue como área de mayor presión sobre la capacidad de carga en las infraestructuras hídricas (Gráfico 15).





Gráfico 15. Dispersión en función del nivel urbano-turístico y agrario de los municipios.



Conclusiones.

El sector turístico necesita de todas las herramientas del desarrollo sostenible: nuevas tecnologías, cambios en el comportamiento social, nuevas leyes ambientales, herramientas corporativas de gestión ambiental, mejor planificación y procedimientos de control de desarrollo (Machín Hernández 2006). También es necesario el desarrollo de instrumentos de medida de capacidad de carga del turismo para poder conseguir un desarrollo turístico sostenible.

Además, se percibe como clave, la implicación del consumidor turístico en la protección del medio, natural y social, al igual que los distintos agentes que intervienen en la actividad (residentes, empresas e instituciones públicas). Desde el marketing somos responsables de informar a los turistas de su responsabilidad con el desarrollo sostenible y de los beneficios del mismo, así como establecer escalas de media sobre satisfacción del turista que permitan adecuar los recursos y realizar una mejor planificación de la actividad.



Futuras líneas de investigación.

Es necesaria la construcción de escalas de medida de satisfacción del turista, la divulgación al turista del turismo sostenible y su implicación en el mismo, al igual que la medición de la respuesta de los residentes, empresarios e instituciones públicas al turismo sostenible.


Bibliografía.


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