ENCUENTROS ACADÉMICOS INTERNACIONALES
organizados y realizados íntegramente a través de Internet



LA RELACIÓN LOCAL-GLOBAL Y LA PERSPECTIVA DE LOS SISTEMAS PRODUCTIVOS LOCALES

Mtra. Katia Magdalena Lozano Uvario
Departamento de Geografía y Ordenación Territorial, DEHH-CUCSH
Universidad de Guadalajara, México
E-mail: klozano@csh.udg.mx
 

SEGUNDO ENCUENTRO INTERNACIONAL SOBRE
Desarrollo Local en un Mundo Global
realizado del 4 al 22 de diciembre de 2006

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RESUMEN

Uno de los aspectos que la literatura sobre desarrollo local aborda en los componentes de su definición es el contexto global en el que debe situarse cualquier caso o proceso de desarrollo. Más aún hay autores que no entienden “lo local” sin referirse al proceso global en que esta inscrito. Sin embargo, ¿que se entiende por local? ¿Es solo una categoría de análisis o un proceso? ¿Cual es la vinculación que se exige de lo local con lo global en la teoría del desarrollo local?

Ahora bien si se consideran los sistemas productivos locales, se advierte que en el actual contexto de la globalización, las cadenas productivas globales generan un impacto que puede afectar la manera en que se establecen las relaciones económicas que se establecen con el territorio, y las organizaciones empresariales localizadas en un espacio concreto. En este sentido, la relación local-global se vuelve una realidad y no un concepto abstracto.

El trabajo que aquí se expone, analiza la relación teórica de la dualidad local-global en el desarrollo local y particulariza en los sistemas productivos locales y las cadenas globales de valor, como una manera de concretar esta característica del desarrollo local. Para ello, se hace una revisión de la literatura que ha surgido al respecto y se evalúan desde esta perspectiva los procesos en la industria mueblera en Jalisco, México, como ejemplo de esta dinámica.

PALABRAS CLAVE: Desarrollo local, cadenas productivas globales, sistemas productivos.




1. EL DESARROLLO LOCAL Y LA RELACIÓN LOCAL-GLOBAL

Tomando en consideración los elementos comunes que se precisan alrededor de las definiciones sobre el desarrollo local, se puede decir que éste se define como un proceso, una dinámica, e incluso una política, que se centra en territorios específicos, en la valorización y el aprovechamiento de los recursos locales (o endógenos) , y a partir de ello, en los esfuerzos por parte de la sociedad local, con el objeto de mejorar su calidad de vida y el bienestar de la comunidad (Lozano Uvario, 2006).

El desarrollo local se dice por tanto que es el resultado de la influencia conjunta tanto de factores económicos como extra económicos que además, presentan un carácter localizado, inherente a cada territorio.

No obstante, al pasar de la definición teórica a la consideración de la identificación de las iniciativas y los procesos reales de desarrollo se vuelve necesario clarificar no sólo el lugar de desarrollo, sus alcances y sus limites, sino también lo que para cada caso es lo local.

En este sentido de precisar lo local se reconoce que si se habla de un sistema, lo local esta vinculado con la dinámica del sistema y con la distinción entre, por un lado los niveles de proceso, y por otro en los niveles de análisis.

Para el primer caso, los procesos básicos o de primer nivel estarían reflejando los efectos “locales” sobre el medio físico y sobre la sociedad que lo habita y lo explota, y diferenciándose de procesos más amplios que tienen lugar en otros niveles; en tanto que para el segundo caso, los niveles de análisis denotarían la escala de los fenómenos, siendo los procesos de primer nivel esencialmente de escala local, aunque tengan un alto grado de generalidad en cuanto a su repetición en zonas extensas o lugares diversos (García, 2000 citado en Lozano 2006).

Revisando lo planteado por los autores que tratan sobre la definición teórica del desarrollo local, se reconoce el uso de ambas distinciones, veamos a continuación lo que exponen:

Para Jose Arocena (CLAEH, Uruguay) lo local estaría definido más como un proceso, vinculado en relación a lo global, y a ello puntualiza:

“Nunca se puede analizar un proceso de desarrollo local sin referirlo a la sociedad global en que está inscrito; al mismo tiempo, la afirmación de carácter relativo de la noción “local” permite reconocer la inscripción de lo “global” en cada proceso de desarrollo” (Arocena, 1995:19)

Por su parte Sergio Boisier (Chile), visualiza más lo local como un nivel de análisis, cuando sostiene:

“En realidad, lo local sólo hace sentido cuando se le mira, por así decirlo, “desde afuera y desde arriba”, y así las regiones constituyen espacios locales miradas desde el país así como la provincia es local desde la región y la comuna lo es desde la provincia” (Boisier, 1999)

En cambio, lo trata más como un proceso cuando puntualiza:

“Se espera razonablemente, que un territorio “local” sea un territorio “proxemico” en el cual las relaciones interpersonales, los contactos “cara a cara” y las tradiciones familiares y sociales sean de mayor importancia que las relaciones impersonales mediatizadas por instituciones y que las tradiciones, sean cuando menos tan importantes como el marco legal” (Boisier, 1999:12)

Desde esta misma perspectiva, Braudel en 1979 señalaba:

“A partir del movimiento privilegiado que deseamos iluminar, podemos descubrir el movimiento global por los movimientos particulares, ya que todos esos ciclos son contemporáneos y sincronizados, coexisten, se mezclas, y suman o sustraen sus movimientos ante las oscilaciones del conjunto” (Citado en Santos, 2000:228).

Sin embargo, también podemos reconocer en Braudel la posición de lo local como proceso, cuando sostiene: “Cada lugar, es al mismo tiempo, objeto de una razón global y de una razón local, que conviven dialécticamente” (Citado en Santos, 2000:290).

Desde este punto de vista, se puede precisar, y visto desde el nivel de análisis, que la escala local, está sujeta a una “geometría variable” que puede ir desde una pequeña aldea o comarca rural, hasta una localidad, municipio o región históricamente definida, que implica un nivel en que los actores sociales y los problemas socio territoriales pueden ser plenamente identificados.

En contraposición con lo global que hace referencia a los procesos de producción, transferencia y uso del conocimiento que carecen de un referente territorial explicito y se trasladan de un lugar a otro con el propósito de replicarse (Morales Barragán, 2002).

Sin embargo, el tratamiento de los asuntos locales no conlleva, como se pudiera pensar, una visión polarizada como salida a los procesos de globalización. En vez, los procesos de desarrollo local se entienden a partir de los esfuerzos que la sociedad local realiza de cara a los procesos actuales de globalización; siendo que son más importantes las relaciones entre los diversos agentes sociales que la mera contigüidad geográfica (Troitiño, 2000).

La articulación global-local puede concebirse como un flujo entre procesos de recontextualización (de lo global hacia lo local) y descontextualización (de lo local hacia lo global), de la producción, transferencia y uso del conocimiento (Rullani, 1997 citado en Morales Barragán, 2002)

Siendo entonces, que lo “local” se convierte en un espacio aprovechable para entender el impacto que tiene el desarrollo. A partir de ello es posible generar un análisis coherente y claro de la problemática territorial, así como una gestión efectiva que se aboque a los temas centrales, mediante políticas territoriales acordes a los lugares donde se implementen.

Específicamente, las iniciativas locales que conllevan el fortalecimiento de las relaciones territoriales de tipo horizontal (redes formales e informales), la existencia de actores-gestores del desarrollo, la cooperación entre actores, las políticas de descentralización política, económica y administrativa, el aprovechamiento del patrimonio histórico, así como las políticas sociales territorializadas, entre otros, son temas que revelan la implementación de acciones de desarrollo, y que dejan observar los esfuerzos encaminados al fortalecimiento de estos espacios.

Como argumenta Arocena, centrar la atención en lo local, en el caso latinoamericano es una vía para superar las aproximaciones demasiado globales y mecanicistas (como la modernización o la dependencia) y tratar de construir a partir de cada singularidad. (Arocena, 1995: 36).

En este punto, es importante hacer notar que el entendimiento de lo local en la teoría del desarrollo local obedece, desde mi visión, a la inclusión del territorio como un factor activo y en si, una construcción social del espacio, donde los actores locales se vuelven entonces constructores de los lugares, de sus espacios geográficos. Como lo señala Troitiño (2000:37):

“El territorio (de lo local) es una construcción social, el resultante de un largo proceso de intervención del hombre sobre el medio... donde exista voluntad de levantar un proyecto común”.

En este sentido al precisar respecto de lo que se considera como desarrollo local, el territorio se ubica como una pieza clave en el entendimiento del proceso del desarrollo: Al definir al desarrollo local como un proceso cualitativo, de cambio estructural, que evoluciona con el tiempo, dan a la dinámica territorial una relevancia concreta, que permite entender no sólo la diferenciación que el territorio causa en las actividades económicas, y los procesos sociales, que ahí podemos ubicar, sino también la transformación del espacio en la escala local.

Molto y Hernández lo enfatizan diciendo:

“El territorio se constituye en el elemento vertebrador de todos aquellos procesos que tienen incidencia sobre un espacio en el que actúa una determinada sociedad. Consiguientemente, el análisis de la estructura territorial, de sus componentes y de su funcionamiento es uno de los elementos fundamentales en toda actuación vinculada al desarrollo local” (Colegio de Geógrafos, 2002:18).

Esta visión del territorio como un “activo”, permite potenciar a cualquier lugar y abre la posibilidad a que las especificidades de los espacios locales sean aprovechadas para el desarrollo. En este sentido, el geógrafo brasileño Milton Santos, apunta respecto al el territorio y sus potencialidades:

“El territorio termina siendo la gran mediación entre el Mundo y la sociedad nacional y local, ya que en su funcionalización, el Mundo necesita de la mediación de los lugares, según las potencialidades de éstos para usos específicos” (Santos, 2000:288)

Otra vertiente de desarrollo que se abre cuando se considera el análisis territorial, es la que lleva consigo su distinción en sociedades y territorios específicos, plagados de particularidades que los diferencian, para los cuales resulta necesario considerar tanto a las identidades y al proceso histórico que los distinguen.

A diferencia de otras visiones, el desarrollo local plantea potenciar y aprovechar el territorio y sus recursos, precisamente a partir de la afirmación de sus diferencias, que son producto de su identidad, su evolución histórica, sus actores y sus iniciativas particulares.

Troitiño (2000: 32) enfatiza este punto diciendo:

“La cultura es el instrumento para crear un nuevo territorio o un nuevo espacio de desarrollo, dado que la meta del desarrollo esta profundamente territorializada.”

Lo hasta aquí señalado nos lleva a hablar de un desarrollo incluyente y complejo, en el que debemos incluir también a las variables referidas al ambiente. En este sentido también es importante hacer mención que el desarrollo va más allá de la perspectiva económica y social, también considera “los límites determinados por la naturaleza”. Un “desarrollo estable”, debe incluir tanto las estrategias como las políticas de desarrollo, la conciliación de los objetivos económicos con el medio ambiente. Ello solo es posible cuando partimos del territorio y adaptamos la planeación a los aspectos específicos de las diferentes zonas (LEADER, 7/94).

“A escala local, es imprescindible disponer de informaciones precisas sobre el estado del medio ambiente y sus recursos, que a su vez puedan ser transmitidas a la población local y a los consumidores, de manera de que éstos puedan comprender las interrelaciones que existen entre el medio ambiente, las actividades económicas y la comunidad local, lo que es una condición sine qua non para el establecimiento de un desarrollo estable” (LEADER, 7/94)


2. LOS SISTEMAS PRODUCTIVOS LOCALES Y LAS CADENAS GLOBALES DE VALOR

Este apartado tiene por objeto reflexionar a partir de la definición y los alcances de los sistemas productivos locales y las cadenas globales de valor, como se puede establecer la relación entre lo global y lo local, en su consideración de proceso articulador del desarrollo.

Los sistemas productivos locales son considerados como formaciones históricas territoriales. Constituyen un modelo de desarrollo de ámbito territorial, siendo la utilización de recursos endógenos y la producción basada en tecnología, las dos características que los distinguen de otros modelos de desarrollo espacial (Sáez, 1999:13). Es decir, se definen como una categoría amplia de las aglomeraciones económicas, que no sólo asumen las características espaciales de la actividad económica concentrada, sino que también integran una red de actores sociales, y un sistema de relaciones económicas, sociales, políticas y legales, que tejen en el territorio en el que se establecen.

En este sentido, los sistemas productivos locales (a partir de aquí SPL), pueden considerarse como unidad de análisis y como sustento de la actividad económica, que se vincula con el territorio local, y es producto de su desarrollo histórico. Su consideración permite por tanto, analizar de manera conjunta los procesos de desarrollo y la transformación del territorio, a partir del reconocimiento de las ventajas que conlleva la concentración y especialización sectorial, el aprendizaje colectivo, la innovación, y las acciones de eficiencia colectiva, entre otros.

Cabe recordar que se reconoce que las aglomeraciones económicas generan ventajas locales, tales como: 1) la existencia de un mercado laboral, que se integra con trabajadores que poseen habilidades especializadas; 2) la generación de economías externas por insumos y servicios especializados, (efectos de tamaño de mercado), y 3) economías externas por el flujo de información y de conocimientos (efectos de derrame de conocimientos tecnológicos) (Krugman, 1998, citado en Helmsing, 2002).

El atributo de la proximidad espacial permite también observar los procesos relativos al aprendizaje colectivo, referido a aquellos procesos dados por la historia compartida y al conocimiento común o saber hacer en torno a la actividad económica, así también como a las acciones y fuentes de innovación, que permite a las empresas desarrollar una capacidad dinámica para renovar, aumentar o adaptarse a fin de mantener su desempeño económico.

Lo anterior es destacable en virtud de que el aprendizaje es considerado como la base de la innovación , que a su vez es el factor determinante para lograr un crecimiento sostenido de la productividad, y con ello de la acumulación capitalista. De igual forma este tipo de procesos se han convertido en el factor diferencial de las empresas y las economías, por lo que son indispensables en el conocimiento integral de las organizaciones y deben tomarse como base de las políticas públicas de fomento al desarrollo económico en el contexto de la globalización.

Sin embargo, en la actualidad es imprescindible tener en cuenta los cambios que provoca el fenómeno de la globalización, a partir de por ejemplo las cadenas productivas globales, a partir de las cuales además es relevante la relación global-local y en si es expuesta. Su análisis abona en la explicación de la dinámica de los espacios locales y su papel en la globalización.

En si, las cadenas productivas globales transforman los entornos locales a medida que lo local se vincula con lo global, es decir, por la posibilidad que tienen los sectores productivos de insertarse en procesos cuyas dinámicas dependen más del movimiento global, pero que pueden tener una elevada implicación a nivel local, en la medida en que las acciones locales sean territorializadas.

De ahí que la creciente interacción e intercambio global hace que los sistemas regionales de producción compitan entre sí, por lo que la viabilidad de los sistemas contemporáneos de producción flexible depende hasta cierto punto de una construcción efectiva de instituciones, de regulación, concertación y apoyo, a nivel regional (Scott y Storper, 1992 en Helmsing, 1999).

En este sentido la construcción de un entramado institucional y las acciones de gobernabilidad en el ámbito de los sistemas productivos locales, se hacen necesarias para superar los problemas de coordinación y aquellos que están fuera del control de las empresas individuales como pueden ser las políticas de competencia desleal o el contrabando, mismas que impiden aprovechar las ventajas brindadas por el entorno. Así las instituciones de regulación, fomento y coordinación, se tornan en actores que dan fuerza y viabilidad al sistema de producción local o regional.

Ante este panorama resulta importante identificar las condiciones bajo las cuales los sistemas productivos locales se están ajustando a los cambios del entorno, pues su determinación permitirá conocer el futuro de las entidades, determinar sus formas de adaptación y sus modificaciones estructurales, así como explicar si las innovaciones son las que les estén permitiendo superar las condiciones adversas. En sí, entendiendo el ajuste de los sistemas productivos locales como una reestructuración productiva que tiende hacia formas más flexibles de organización y producción.

Pero ¿Cómo se definen e identifican las cadenas globales de valor? Al respecto se establece que en el capitalismo global, la actividad económica no es solamente internacional en su alcance, sino también en cuanto a su organización (Gereffi, 2001).

Desde este punto de vista, el efecto de la globalización en la estructura organizacional de los sectores productivos puede ser muy diferente, según sea su capacidad de respuesta a los cambios, así como de su capacidad de aprovechamiento de entorno y de su grado de ajuste a los cambios que exige el mercado. Prácticamente se reconoce que las alternativas son limitadas: Los sistemas productivos 1) se reconfiguran a partir de mejorar su capacidad competitiva a través de la diferenciación de productos y la introducción de innovaciones increméntales y de organización; o 2) rompen la lógica y organización del sistema local y adoptan una forma de producción más compatible con la dinámica del proceso de globalización, o 3) desaparecen (Vázquez, 1999a: 237).

Aunado a ello se argumenta que la economía internacional de la segunda mitad del siglo XX, también ha generado una transformación en la manera en que las firmas trabajan:

Se ha enfatizado la importancia de las corporaciones trasnacionales, las cuales han llegado a ser los principales “movilizadores” de la economía global, debido a que tienen el poder para coordinar y controlar las operaciones de la cadena de abastecimiento (oferta), en más de un país (Gereffi, 2005), o como lo señala Vázquez Barquero (1999a:227) las empresas multinacionales se han convertido en el motor del proceso de globalización, dado que sus estrategias de inversión y localización condicionan el nuevo orden internacional.

En este contexto, el análisis de la cadena de valor es un instrumento analítico que permite entender el camino por el cual las empresas y los países participan en la economía global. De manera particular el análisis de las cadenas productivas de los sistemas productivos locales, al concentrarse en los inter-vínculos, permite cubrir fácilmente la dinámica del flujo económico, las actividades organizacionales y las coercitivas entre los productores dentro de diferentes sectores, aún en una escala global (Kaplinsky y Morris; 2001). Es decir, no debemos olvidar que lo principal en este tipo de análisis son las relaciones.

Aunado a ello se sabe que las corporaciones del centro están cambiando de una producción de alto volumen a una de alto valor, y donde actualmente las redes de producción global se parecen a una telaraña de empresas independientes, pero interconectadas (Gereffi, 2001: 12-13). Desde esta perspectiva, se reconoce la existencia de cadenas productivas de valor diferenciadas en dos categorías: Aquellas dirigidas por el productor y otras por el comprador (ver cuadro #1).

Las cadenas productivas dirigidas por el productor, son aquellas donde los grandes fabricantes, por lo general trasnacionales, desempeñan papeles centrales en la coordinación de las redes de producción (incluyendo vínculos hacia adelante y hacia atrás). Esto es característico de las industrias intensivas en capital y tecnología, tales como la automotriz, la aeronáutica y la computación (ver Figura #1) (Gereffi, 2002: 95).


Cuadro #1
Características Principales de las Cadenas Productivas Destinadas al Productor y al Comprador
Cadena Productiva para el Productor Cadena Productiva para el Comprador
Conductores de las cadenas productivas globales Capital industrial Capital comercial
Competencias centrales Investigación y desarrollo
Producción Diseño, comercialización
Barreras a la entrada Economías de escala Economías de alcance
Sectores económicos Bienes de consumo duradero
Bienes intermedios
Bienes de capital Bienes perecederos
Industrias típicas Automóviles, computadoras, aviones Vestuario, calzado, juguetes
Propiedad de las empresas manufactureras Empresas trasnacionales Empresas locales, fundamentalmente en países en desarrollo
Vínculos principales de la red Basados en la inversión Basados en el comercio
Estructura de la red dominante Vertical Horizontal
Fuente: Gereffi, 2001: 19

Figura #1
Las Cadenas Productivas Dirigidas al Productor

Fuente: Gereffi, 2001

Por su parte las cadenas productivas dirigidas por el comprador se refieren a las industrias donde los grandes minoristas, los distribuidores y los fabricantes de marcas registradas son el eje principal para el establecimiento de redes descentralizadas de producción en varios países exportadores que por lo general se ubican en el Tercer Mundo. Asimismo se reconoce que este patrón de industrialización dirigido al comercio, es común en las industrias de bienes de consumo que requieren de mano de obra intensiva, aunado al hecho de que en general las redes segmentadas de contratistas del Tercer Mundo se encargan de la producción y fabrican los artículos según las especificaciones de los compradores extranjeros (Gereffi, 2002: 95-96) (ver Figura #2).

Es importante hacer notar que este tipo de cadenas no obtienen sus ganancias de la escala, volumen o los avances tecnológicos, como sucede con las dirigidas por los productores, sino más bien de combinaciones únicas de investigación de alto valor, diseño, ventas y comercialización y servicios financieros, que permitan a los detallistas, diseñadores y comercializadores actuar como agentes estratégicos al vincular fábricas y comercializadores en el extranjero con nichos de productos en evolución en sus principales mercados de consumo (Gereffi, 2001).

Figura #2
Las Cadenas Productivas Dirigidas al Comprador
Notas:
- Las líneas continuas representan relaciones primarias, en tanto las líneas discontinuas representan relaciones secundarias.
- Los vendedores al detalle, los comercializadores de marca y los comerciantes requieren de suministros de paquete completo de las fábricas situadas en el extranjero.
- Los fabricantes de marca embarcan piezas para ensamblar en el extranjero y vuelven a exportar al mercado nacional del fabricante.
Fuente: Gereffi, 2001

Asimismo, este tipo de cadenas están ligadas a lo que se le llama “rentas relacionales” obtenidas de relaciones interplanta, interempresariales e interinstitucionales, que incluyen: las técnicas de manejo de las cadenas de insumos que vinculan a las grandes maquiladoras con PYMES, la construcción de alianzas estratégicas y el agrupamiento de pequeñas empresas en una localidad específica; la manifestación de elementos de eficiencia colectiva, asociados con la producción de “manufactura de equipo original”, las rentas de política comercial, entendidas como valor escaso creado por las políticas comerciales proteccionistas; las rentas de marcas registradas, que refieren a los rendimientos de las técnicas de diferenciación del producto utilizadas para dar relieve a la marca registrada en los principales mercados del mundo (Gereffi, 2002: 97).

En este contexto, es importante enfatizar que los artículos de las cadenas para el comprador generalmente son hechos por empresas de propiedad local de los países en desarrollo (Gereffi, 2001), por lo cual los sistemas productivos locales de mayor éxito serán aquellos que logren mantener su competitividad, aceptando el reto de la integración global, en las redes globales. Esta posición les permite mantener su presencia y posición competitiva en el mercado y realizar intercambios de “know-how” tecnológico y organizativo, apoyando transformar su lógica de aprendizaje y con ello sus ciclos de vida (Vázquez y Sáez, 1995).

Un elemento significativo de este proceso es lo que se conoce como “escalamiento” (upgrading), referido al proceso por el cual los actores económicos (naciones, empresas y trabajadores), se mueven desde actividades de “valor-bajo” a las de “valor-alto” en las redes de producción global. Este proceso esta asociado con actividades de producción y exportación, tales como la “manufactura de equipo original o paquete completo de fabricación ” (OEM), la “manufactura de nombre-marca original” (OBM), y la “manufactura de diseño original” (Gereffi, 2005: 171)

Y aunque como señala Bair, tomando como referencia el caso de la industria del vestido en Aguascalientes, la manufactura de “paquete completo de fabricación” es una estrategia más difícil para las empresas, también resulta más rentable, en comparación con otras estructuras productivas como la maquila, pues además se requiere de diferentes formas de redes ínter empresa que pueden aumentar el valor agregado local y generar enlaces entre empresas a lo largo de la cadena industrial de la proveeduría (Bair, 2001: 67).

Gereffi (2002) señala que los micro fundamentos del patrón de ascenso implican vínculos hacia adelante (marketing) y hacia atrás (fuentes de abastecimiento) a partir de la producción y del tipo de aprendizaje que ocurre por medio de estos segmentos. Esta identificación resulta sumamente importante desde la visión de los SPL por el hecho de que si se busca el asenso dentro de las cadenas productivas por medio del marketing, corresponde identificar a los compradores de sus productos; en tanto que los vínculos de abastecimiento requieren de información tecnológica y tácita acerca de cómo y dónde establecer nueva capacidad exportadora para productos terminados.

Esta situación permite definir el papel que asume cada SPL respecto a su posición competitiva; esto es, ¿Qué elementos se potenciaran dentro del sistema productivo para integrarse a la dinámica global y lograr el ascenso productivo? ¿Qué estrategias asumirán para competir: aquellas basadas en la integración de la cadena productiva local y la eficiencia colectiva o la innovación y la diferenciación de productos?

3. EL CASO DE LA INDUSTRIA MUEBLERA EN JALISCO

A nivel mundial, la industria mueblera, se caracteriza por la utilización tradicional de recursos y mano de obra de manera intensiva.

Respecto a su clasificación la industria mueblera está dividida en diferentes grupos de productos, cada uno de los cuales cuenta a su vez con distintos segmentos de mercado: A nivel internacional, la producción mueblera (HS 9403) incluye los siguientes productos :


CLASIFICACIÓN
DESCRIPCIÓN
9403 Muebles y sus partes
940310 Muebles de metal utilizados en oficinas
940320 Muebles de metal
940330 Muebles de madera utilizados en oficinas
940340 Muebles de madera utilizados en cocinas
940350 Muebles de madera utilizados en la recamara
940360 Muebles de madera (excluye los anteriores)
940370 Muebles de plástico
940380 Muebles de otros materiales diferentes al metal/madera/plástico
940390 Partes de muebles
Fuente: Elaboración propia con datos de UNSD COMTRADE. Naciones Unidas, 2005

Asimismo, y como punto de partida, es necesario reconocer la complejidad del mercado mundial de muebles, que produce un amplio rango de productos altamente diferenciados por su uso-valor y calidad, así como por su estilo o moda, y entonces por su lugar y tiempo, observable en dos aspectos(Stein, 1999; Kaplinsky y Otros, 2003):

a. El número de segmentos de mercado y dentro de estos sus nichos de mercado: Alto volumen, sensibilidad al precio, intensivos en diseño, e intensivos en marca, entre otros; y

b. La variación de los mercados de región en región: por ejemplo se percibe la concentración de grandes compradores, multi-tiendas tipo “outlet”, en países como Francia, Alemania y el Reino Unido; mientras que los vendedores independientes prevalecen en Italia.

Lo anterior indica que aun cuando encontramos producción de muebles en lugares y aglomeraciones específicas, tales como Carolina del Norte en Estados Unidos, o los distritos Industriales italianos por citar un par de ejemplos, también encontramos una industria mueblera incorporada en la dinámica de las cadenas productivas globales, dirigidas por los compradores, lo cual indica que el conocimiento decisivo y el poder, cambia cada vez más a las grandes empresas que se especializan en la distribución, en oposición a las empresas que se dedican a la manufactura (Stein, 1996: 6).

Así por ejemplo Giraldo (2006) reporta que para 1997, el 69% del total del mercado de muebles estaba concentrado en 25 distribuidores y el 25% de las ventas de muebles en general lo realizaban cinco grandes mayoristas: Heiling Meyers ($1,880 mdd), Ethan Allen ($850 mdd), Levitz Furniture ($837 mdd), Federated ($783.4 mdd), Sears Homelife ($655 mdd).

En el mismo sentido, Engel (2006) destaca para los años 2003-2004 el ranking con las principales empresas vendedoras de muebles a nivel mundial (ver cuadro #2)


Cuadro #2
Lideres Vendedores de la Industria Mueblera a Nivel Mundial

Fuente: Elaboración propia con base en la información de Engel, 2006.

Asimismo, los datos sobre los lugares de consumo de muebles en el mercado de Estados Unidos, nos permiten identificar los canales de comercialización en uno de los principales mercados de consumo (Giraldo, 2006):

- 42% de las compras de muebles se realizan en las tiendas de muebles independientes,
- 21% en almacenes de muebles de cadena como Ethan Allen y Jennifer Convertibles,
- 12% en tiendas departamentales tipo JC Penney, y Montgomery Ward,
- 8% de las ventas directas de fabrica
- 4% en grandes hipermercados como Wal-Mart o KMart
- 13% restante a través de otros canales como Internet (Furniture.com, GoodHome.com, Living.com y HomePoint.com).

En este sentido, se destaca el protagonismo de ciertas empresas líderes , las cuales para el caso se pueden distinguir en tres tipos de compradores (Kaplinsky y Otros, 2003):

1. Detallistas a gran escala y grandes multi-tiendas tipo “outlet”: Así por ejemplo, la empresa sueca IKEA es el ejemplo más significativo de este tipo de empresas.

2. Detallistas de pequeña escala, quienes compran directamente a un número limitado de productores también de un número limitado de países.

3. Compradores especializados de tamaño mediano, cuya fuente son muchos países y quienes venden a outlets detallistas, usualmente en un sólo país o región. Estos compradores pueden tener más de 1,500 oferentes localizados en muchos países. Aún los compradores especializados más pequeños serán típicamente fuente de más de 100 productores.

Por lo que respecta a la industria mueblera mexicana, nos encontramos con un sector que representa a nivel nacional el 6.56% de las unidades económicas de la industria manufacturera, un 3.49% del personal ocupado y un 1.32% del valor agregado censal bruto de la producción total (INEGI, 2004).

Respecto a las características que asume este sector productivo, en un estudio sobre la elaboración de muebles en México, Harner (2003) plantea que se trata de una industria que se compone principalmente de pequeños fabricantes dispersos, con muchos métodos de elaboración, desde pequeños fabricantes-dueños, a grandes fábricas, y donde la mediana de empleo es de 19 empleados, aunque se fluctúa en un margen de cero a 5,000, siendo una industria con una mano de obra intensiva. Así también reporta que generalmente la automatización es poca y la producción es de pequeña escala, donde en promedio las ventas locales son del 45%.

Por otra parte y con relación a la localización de la industria mueblera en el país, podemos decir que aunque prácticamente se encuentra diseminada por todo el territorio nacional, en virtud de la facilidad con la que se emprende la actividad, resaltan por su importancia cuatro centros productores, según los datos del censo económico 2004: (ver Mapa #1).

1. Michoacán, con el 10.62% de los establecimientos,
2. Veracruz, que reporta el 9.14%,
3. El Estado de México, con el 8.54%, y
4. Jalisco con un 8.51% de las unidades económicas,

Las diferencias en la localización también son causa de diferentes dinámicas productivas. Así por ejemplo, en Michoacán, existen pueblos como Cuanajo y Pichátaro, en la región del Lago de Pátzcuaro, donde casi toda la gente de esos pueblos trabaja en la industria, sea a partir de sus fabricas, cada una con su propio nicho de diseños, como cortando madera en los bosques comunales. El tipo de fábricas son de pequeña escala, de propiedad familiar y con pocos trabajadores, además con poca venta al por menor. Las fábricas usan pino local, incluso madera “clandestina”, de corte ilegal. Por otra parte, la industria está organizada como gremio, donde los fabricantes locales se apoyan unos a otros y los lazos familiares unen a las fábricas (Harner, 2003).

Por su parte, los centros productores del Estado de Chihuahua y otras ciudades norteñas incluye a fabricantes pequeños que aprovechan su acceso directo a los Estados Unidos, a partir de redes directas con tiendas en Colorado, Texas, Nuevo México, Arizona, California y Nevada. Los fabricantes del Norte también tienen la ventaja de comprar la madera de la Sierra Madre de Chihuahua, la cual es más dura y se seca más fácilmente que la madera de Michoacán, y otras áreas del Sur. De hecho muchos pueblos del oeste del Estado, como Madera y Temósachic, son industrias madereras. Los empresarios del Norte a su vez, muestran mucho sentido común, por lo que muchos se conectan con ferias internacionales de muebles, como las de High Point en Carolina del Norte, USA (Harner, 2003).

Asimismo las diferencias también son observables en términos de la productividad de las empresas. Esto es, aunque Michoacán alberga al mayor número de establecimientos productores, no es así respecto al empleo generado y al valor agregado bruto censal, donde mantiene porcentajes de 4.55% y 2.42% respectivamente; en contraste con el estado de Baja California Norte, el cual tiene apenas el 1.29% de unidades económicas, pero genera el 9.36% de empleo y genera un 14.48% del valor agregado bruto censal a escala nacional.

Mapa #1
Industria Mueblera en México
Unidades Económicas de la Actividad 337 – Fabricación de Muebles y Productos Relacionados
Fuente: Elaboración propia con base en datos del SAIC, 5.0, INEGI.

Respecto a las ramas productivas en las que se centra la industria mueblera en México, predomina la actividad de la rama 3371 que considera la fabricación de muebles, excepto de oficina y de estantería, con un 94.28% de la unidades económicas, un 81.48% del personal ocupado y un 72.73% del valor agregado censal bruto.

Por su parte, lo que corresponde a la industria mueblera en Jalisco, ésta aglutina a micro, pequeñas y medianas empresas, que juegan un papel protagónico en la vida económica del país y de la entidad: Representan el tercer centro productor de muebles a nivel nacional, con el 8.62% de las unidades económicas, el 12.70% del personal ocupado y el 13.75% del valor agregado censal bruto, según las cifras del Censo Económico de 2004 (INEGI, 2004). A su vez para Jalisco, la industria mueblera aporta el 7.42% de las empresas de la industria manufacturera, y brinda el 6.10% del empleo manufacturero estatal, así como el 2.36% el valor agregado censal bruto (INEGI, 2004).

La industria mueblera en Jalisco se ha caracterizado por tener una presencia constante dentro de la historia económica de la entidad. Es una de las ramas más antiguas, ya que está estrechamente ligada a la producción de tipo artesanal y ha fungido como soporte en la instalación de plantas industriales.

Al igual que muchos de los sectores de manufactura de tipo "tradicional" que se ubican en Jalisco, esta industria también inició su conformación a partir del establecimiento de talleres de micro y pequeñas empresas (carpinterías); que utilizan materiales modernos como la formaica y el aglomerado, lo que ha permitido el crecimiento de la producción en serie y a gran escala (Padilla, 1988:136).

Aunque en décadas pasadas la producción de muebles en el Estado de Jalisco estaba orientada hacia la fabricación de colchones, muebles de consumo popular, y muebles regionales de tipo rústico (Padilla, 1988), en la actualidad y según las últimas encuestas de coyuntura, los principales productos elaborados son las recamaras, salas y comedores que abarcan el 46% de la producción, y el estilo de mueble que prevalece es el contemporáneo (51%), el clásico (30%) y el rústico (15%) (CIMEJAL, 2004a, 2004b y 2005).

Con respecto a la localización de los establecimientos productores, estos se encuentran diseminados en la mayoría de los municipios del Estado, aunque es preponderante su presencia en aquellos que comprende la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG): Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque y Tonalá; así como en los municipios de Ocotlán, Puerto Vallarta, Zacoalco de Torres, Arandas y Autlán de Navarro (Ver mapa #2).


Mapa #2
Industria Mueblera en Jalisco
Unidades Económicas de la Actividad 337 – Fabricación de Muebles y Productos Relacionados

Fuente: Elaboración propia con base en datos del SAIC, 5.0, INEGI.

De manera particular, se detona una alta especialización de las empresas de la industria mueblera respecto a la clase de actividad 33712 (Fabricación de muebles, excepto cocinas, muebles de oficina y estantería), para la cual, la gran mayoría, un 26.63%, se ubican sobre todo, en el municipio de Guadalajara (ver cuadro #3)

Cuadro #3
Unidades económicas de la Industria Mueblera en Jalisco, para la clase de actividad 33712, según su ubicación

Fuente: Elaboración Propia con datos del SAIC 5.0, INEGI

En lo que respecta al mercado al que se dirige la producción de la industria mueblera en Jalisco, este es, considerando la participación promedio de los últimos años, prioritariamente nacional con 58%, regional con un 16%, local con el 18%, y sólo un 8% se exporta (CIMEJAL, 2002a, 2002b, 2003, 2004a, 2004b y 2005). Esta característica de mantener un bajo porcentaje de empresas genera una industria territorializada, es decir dependiente del mercado nacional, pero que además se siente “cómoda” en dicho mercado, por lo que la búsqueda de oportunidades de negocios en otros mercados es limitada.

No obstante se puede reconocer el liderazgo de compradores a nivel nacional (ver cuadro #4) que dominan el mercado, y por tanto ejercen un control, al igual que lo hacen las grandes empresas mundiales, nos encontramos que lo local para ciertos sistemas productivos como el de la industria mueblera en Jalisco, es fundamental para su existencia.

Las evidencias de esta territorialización de la industria se muestran también a partir de los resultados de las transacciones totales de la Matriz de Insumo-Producto de Jalisco en 1990 (ver cuadro #5), en los cuales se expresa que un 47.88% de la demanda intermedia se hace por el mismo sector de la industria de la madera y productos de la madera , en tanto que la demanda final se hace en su mayor parte por el consumo privado, 41.86%, ventas al resto del país (productos que no se quedan en el Estado de Jalisco), 37.97%, y ratifica un porcentaje reducido de exportación 12.30%.



Cuadro #4
Identificación de Compradores de Muebles en México
Fuente: Elaboración propia con base en datos de Avila (2000).

Otra manera de entender la territorialización de la industria es a partir de la formación del entorno institucional de la industria mueblera. En relación con los organismos y cámaras que agrupan a los empresarios de la industria del mueble en Jalisco, se reporta la presencia de la Cámara de la Industria Mueblera del Estado de Jalisco (CIMEJAL), la Asociación de Fabricantes de Muebles del Estado de Jalisco (AFAMJAL) y la Asociación de Fabricantes de Muebles de Ocotlán (AFAMO).

A partir de estas instituciones se organizan las siguientes ferias de exposición: “Expo Muebles Internacional”, con dos ediciones, una de Invierno realizada en el mes de febrero, y otra, la de Verano, en el mes de agosto; así como la exposición “Tecno Mueble Internacional”, evento que vincula la proveeduría para la industria del mueble, la madera y la tecnología forestal. Estas exposiciones tienen su sede en la ciudad de Guadalajara. Adicionalmente se celebra la “Expo Industrial Mueblera”, que se desarrolla en la ciudad de Ocotlán, Jal. Dichas ferias tienen la finalidad principal de promover las ventas directas de muebles; aunque en la correspondiente a la organizada en la ciudad de Ocotlán también se trata de vincular a proveedores y a quienes prestan servicios a la industria o educación, y en donde por ejemplo, para la edición del año 2000, de los 400 stands disponibles el 77% correspondieron a empresas muebleras, el 21% a proveedores, en tanto que el restante 2% se lo adjudicaron las empresas de servicios (Guerrero, 2003)


Cuadro #5
Transacciones totales de la Industria de la Madera y Productos de la Madera en Jalisco
Matriz Insumo-Producto de Jalisco (1990). Matriz de Transacciones Totales
(Millones de pesos)
SECTOR Industria de la madera y productos de la madera % Participación
1 Agropecuario, silvicultura y pesca 5.076 1,87%
2 Minería 75 0,03%
I Productos alimenticios, bebidas y tabaco 3.083 1,13%
II Textiles, prendas de vestir e ind. Del cuero 2.485 0,91%
III Industria de la madera y productos de la madera 130.112 47,88%
IV Papel, prods. De papel, imprenta y editoriales 4.827 1,78%
V Sust. Químicas, deriv. De petróleo, prods de caucho y plástico 1.733 0,64%
VI Prods. De min. No met. Excepto derivados de petróleo y carbón 217 0,08%
VII Industria metálica básica - 0,00%
VIII Productos metálicos, maquinaria y equipo 15.627 5,75%
IX Otras industrias manufactureras 4.632 1,70%
4 Construcción 100.849 37,11%
5 Electricidad 181 0,07%
6 Comercio, restaurantes y hoteles 517 0,19%
7 Transporte, almacenamiento y comunicaciones 74 0,03%
8 Serv. Financieros, seguros y bienes inmuebles 475 0,17%
9 Servv. Comunales, sociales y profesionales 1.773 0,65%
DEMANDA INTERMEDIA 271.736 24,26%
Consumo Privado 355.042 41,86%
Consumo de gobierno 665 0,08%
Formación Bruta de Capital 34.672 4,09%
Variación de existencias 31.374 3,70%
Ventas al resto del país 322.076 37,97%
Exportaciones 104.370 12,30%
DEMANDA FINAL 848.199 75,74%
VALOR BRUTO DE LA PRODUCCIÓN 1.119.935 100,00%
Fuente: Elaboración propia con base en CEED, 1996

Por su parte en términos de los organismos gubernamentales en el Estado de Jalisco, y que favorecen la innovación, encontramos principalmente al Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología (COECYTJAL), el cual tiene como objetivo impulsar, fomentar, coordinar y coadyuvar en el desarrollo de las acciones públicas y privadas relacionadas con el avance de la ciencia y la tecnología en el Estado, y en donde se han apoyado proyectos como la creación del Centro Articulador del Sector Mueblero de Jalisco, titulado por la AFAMJAL. Así también existe el Instituto Jalisciense de la Calidad, que tiene como objetivo la difusión de la cultura de calidad, así como la asistencia técnica y la capacitación para la mejora de los procesos (cuadro #6).


Cuadro #6
Entramado Institucional y Tipos de Apoyo en la Industria Mueblera en Jalisco
Institución Tipo de apoyo
Cámaras y organizaciones empresariales CIMEJAL
AFAMJAL Organizan la “Expo Muebles Internacional”, edición de verano e invierno
AFAMO Organiza “Expo Industrial Mueblera”
Organismos gubernamentales COECYTJAL Impulsa, fomenta, coordina y coadyuva en las acciones de ciencia y tecnología.
Apoyan el proyecto “Centro Articulador del Sector Mueblero de Jalisco”
Instituto Jalisciense de la Calidad Difunde la cultura de la calidad, provee de asistencia técnica y capacitación en la mejora de procesos
SEPROE Promueve la cadena de la industria mueblera
Fuente: Elaboración Propia.

Un elemento fundamental que incide positivamente en el desarrollo de la Industria Mueblera en Jalisco, es la presencia de un sistema educativo avanzado, en este caso abanderado por la Universidad de Guadalajara. Así por ejemplo, para el municipio de Ocotlán, la Universidad a través del Centro Universitario de la Ciénega y su Departamento de Ingenierías, ha tenido la encomienda no sólo de formar cuados especializados en administración y tecnología, sino también de brindar capacitación en la implementación de innovaciones para el diseño y la fabricación de muebles, que sirva no sólo a los empresarios de la localidad, sino también a los estudiantes cuyo mercado de trabajo será propiamente la Industria Mueblera (Gaceta Universitaria, 2004:9).

REFLEXIONES FINALES

El desarrollo local plantea, por su definición, abordar la relación local-global. Su consideración solo es posible si tomamos en cuenta al territorio como una construcción social, y como espacio poseedor de elementos específicos y particulares que permiten generar precisamente un proceso de generación de valor.

El estudio de los sistemas productivos locales permite observar en la realidad, la relación que se presenta entre lo local y lo global. Para ello, la identificación de las cadenas de valor, y con precisión de las cadenas productivas globales, da pie a identificar si un sistema productivo se ancla más a lo local, se territorializa, o establece relaciones con un ámbito más global.

El caso de la industria mueblera en Jalisco, es una muestra de la territorialización de los sistemas productivos locales y de una incursión en pequeña proporción hacia la dinámica de las cadenas productivas globales.

La territorialización debe ser entendida entonces como la construcción del territorio por los actores económicos, y que puede observarse en la dinámica del mercado de trabajo, el entorno institucional y las relaciones en pro de la innovación; más allá que los meros intercambios comerciales, que de manera natural pueden darse si se considera una cadena de valor.

Un análisis posterior, debe de profundizar en todo caso en las relaciones que el sistema productivo teje en su interior, es aspectos como el mercado de trabajo o la innovación como mecanismo de escalamiento productivo.

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