GÉNESIS Y ESENCIA notas
BIBLIOTECA VIRTUAL de Derecho, Economía y Ciencias Sociales

 

EL FUTURO, DE LA ESPERANZA
 

Alejandro A. Tagliavini

 

 

 

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Notas al Capítulo III:

(1) Ver Armen A. Alchian y Harold Demsetz, 'Production, Information Costs, and Economic Organization', American Economic Review (1972): 777-95; Oliver Hart, 'An Economist's Perspective on the Theory of the Firm', Columbia Law Review, vol. 89, 1989; G.B. Richardson, 'The Organization of Industry', en G.B. Richardson, 'Information and Investment', Claredon Press, Oxford 1990; David J. Teece, 'Economies of Scope and the Scope of the Enterprise', Journal of Economic Behavior and Organization 1 (1980): 223-47.

(2) Así, el liberal Carl Menger, por ejemplo, afirma que "...allí donde la cantidad disponible no alcanza para todos, cada individuo trata de satisfacer sus propios requerimientos de la manera más completa posible excluyendo a los demás. ...Así, la economía humana y la propiedad tienen un origen económico común, porque ambas reconocen como razón última de su existencia el hecho de que existen bienes cuyas cantidades disponibles son menores que las que requieren los hombres. En consecuencia, la propiedad, como la economía humana, no es una invención arbitraria sino la única solución prácticamente posible para el problema que, según la naturaleza de las cosas, nos ha impuesto la disparidad entre la demanda de todos los bienes económicos y las cantidades disponibles de éstos", Carl Menger, 'Principles of Economics', New York University Press, New York, 1976, p. 97. Es esta, sin duda, una definición muy rígida de la propiedad privada en donde ésta es 'la única solución prácticamente posible' ('excluyendo a los demás') para un supuesto problema (egocéntrico) de escasez. Es decir, como 'existe escasez', la propiedad privada surge de un deseo egoísta de supervivencia que, por cierto, es 'lícito defender' (imponer, en rigor) violentamente, convirtiéndose, de este modo, en un derecho absoluto (como es todo aquello que ocurre 'necesariamente' a partir de una 'voluntad superior', el Estado coercitivo). Pero, según veremos en 'La función empresarial y la creación humana' y en el Epílogo de este ensayo, los recursos no son escasos, consecuentemente, la verdadera propiedad privada adquiere un carácter más 'relajado', más 'móvil' en función de la eficiencia social. De aquí, de esta rigidez, los paradigmas que rigen la administración empresarial y la economía (en el racionalismo, aun cuando los liberales últimamente han avanzado positivamente) sugieren que los mercados internos (ver nota 7 siguiente), que son la base del proceso naturalmente espontáneo, están condenados al fracaso. Porque una 'empresa' comercial es, esencialmente, una estructura jerárquica de 'autoridad', ¿de qué otro modo puede ejercerse la 'autoridad' coercitiva?. Entre muchos (y luego, aunque no históricamente, los liberales 'clásicos'), este punto de vista queda claramente establecido por tres destacadas personalidades de la economía empresarial: Ronald Coase, Oliver Williamson y Alfred Chandler. Coase, premio Nóbel de economía en 1991, sugirió, en un famoso artículo escrito en 1937, que las firmas comerciales existían para reducir los costos de transacción. Desde este punto de vista, la esencia de la organización era la sustitución del intercambio de mercado por la planificación y la autoridad. Supuestamente, al someter las diversas partes de una industria a una propiedad común (rígida), los administradores de la empresa reducen y hasta eliminan los costos resultantes de la búsqueda de proveedores y clientes, las negociaciones, la necesidad de garantizar la calidad y el cumplimiento de los contratos. Según ellos, cuando las ineficiencias, de la planificación y el manejo autoritario, exceden los costos de transacción emergentes de la participación en los mercados (es decir, cuando ya no se puede justificar la inexistencia de los mercados internos), las firmas comerciales permanecen separadas y llevan a cabo tratos recíprocos en el mercado. En honor a la verdad, ésta no fue la última palabra de Coase. Con el tiempo, se dedicó más a identificar los incentivos que motivan a los administradores a adoptar diferentes formas de organización empresarial, olvidando, en alguna medida, la cuasi oposición entre 'mercados' y 'organizaciones'. Ver, por ejemplo, una conversación con Coase en Steven Cheung, 'The Contractual Nature of the Firm', Journal of Law and Economics, 1983 (Ver Jerry Ellig, 'Fijación de precios internos para servicios corporativos', Libertas, no. 25, ESEADE, Bs. As., Octubre de 1996, p. 122).

(3) 'La Teoría de la Empresa: Los austriacos como precursores y críticos de la teoría contemporánea', Libertas, no. 26, ESEADE, Buenos Aires, Mayo de 1997, p. 27. Por su parte, otro liberal, Peter G. Klein, asegura que "El modelo de la empresa según los libros de texto ha venido causando una frustración cada vez mayor a los economistas. La 'empresa' de la microeconomía intermedia es una función productiva, una misteriosa 'caja negra' cuyo contenido le está vedado a la teoría económica respetable (más bien está relegado a las disciplinas menores de la administración, la teoría de la organización, la psicología industrial, etc.). Ese modelo es útil en ciertos contextos, pero se ha demostrado que no puede explicar diversas prácticas comerciales que se llevan a cabo en el mundo real: integración vertical y lateral, diversificación geográfica y en el ramo de producción, franquicias, contratos comerciales a largo plazo, fijación de precios de transferencia, empresas colectivas de investigación, y muchas otras. Los economistas han buscado una alternativa a esta concepción de la empresa como función productiva y se han volcado hacia una serie de obras en las cuales se la considera como una organización, merecedora en sí misma de un análisis económico. Esta bibliografía, que está empezando a surgir, es la parte mejor desarrollada de lo que se ha dado en llamar 'la nueva economía institucional' (Puede encontrarse una visión de conjunto de la nueva economía institucional y de la teoría de la empresa en Ronald H. Coase, 'The Institutional Structure of Production', American Economic Review 82 1991: 713-19; Eirik Furubotn y Rudolph Richter, 'The New Institutional Economics: An Assessment', Texas A&M Press, College Station, Texas, 1991; Bengt R. Holmström y Jean Tirole, 'The Theory of the Firm', en Richard Schmalensee y Robert D. Willig (eds.), Handbook of Industrial Organization, vol. 1, North-Holland, Amsterdam, 1989, pp. 61-133; R. N. Langlois, 'The 'New' Institutional Economics', en Boettke (ed.), 1994, pp. 535-40; y el Journal of Institutional and Theoretical Economics, marzo de 1993, de 1994 y de 1995; en Howard A. Shelanski y P. G. Klein, 'Empirical Research in Transaction Cost Economics: A Review and Assessment', Journal of Law, Economics and Organization 11 (2) 1995: 335-61, se realiza un estudio del trabajo empírico relacionado). Esta perspectiva diferente ha mejorado y enriquecido muchísimo nuestro conocimiento acerca de las empresas y otras organizaciones, hasta tal punto que ya no podemos estar de acuerdo con la afirmación que Ronald Coase hizo en 1988, según la cual 'el porqué de la existencia de las empresas, qué es lo que determina el número de empresas, y lo que estas hacen... no son cuestiones que interesen a la mayoría de los economistas' ('The Firm, the Market and the Law', U. of Chicago Press, 1988, p. 5)", 'La empresa y el cálculo económico', Libertas, no. 27, ESEADE, Bs. As., Octubre de 1997, pp. 83-4.

(4) Ver '¿Planifican las Empresas?', Libertas no. 26, ESEADE, Bs.As, Mayo de 1997.

(5) 'Designing Organizations For High Perfomance', Reading, Mass.: Adison Wesley, 1988.

(6) Según Juan C. Cachanosky, para quién lo que más importa no es aumentar las ganancias sino el "valor" de la empresa, "Para determinar el valor de una empresa hay un elemento objetivo y otro subjetivo. El elemento objetivo es que el valor de la empresa se calcula descontando su free cash flow (FCF) a una tasa que incorpore el riesgo asociado con la actividad. Es posible llegar al mismo resultado sumando al capital inicial el valor que se va agregando cuando el ROIC (return on invested capital) supera al WACC (weight average cost of capital). La contabilidad convencional no sirve para realizar este tipo de cálculos, ya que no tiene en cuenta 'el tiempo' y los diferentes criterios contables llevan a distintas ganancias y ratios. Lo único que cuenta es el valor presente del flujo de caja proyectado y, específicamente, el free cash flow y no otro flujo de caja. La parte subjetiva de la valuación que, en realidad, es la parte más compleja, consiste en determinar la proyección del FCF. Toda proyección tiene supuestos que son siempre subjetivos. La 'fortaleza' de la proyección depende en última instancia de la 'fe' que se tenga en los supuestos de las proyecciones", 'Value Based Management', Libertas no. 30, ESEADE, Buenos Aires, Mayo de 1999, p. 211. Para que no quede duda alguna de que el cerebro humano, por muy 'preparado' que esté, no puede planificar por sobre el mercado veamos lo que pasó con Long Term Capital Management LP (LTCM), firma que operaba en Wall Street desde 1993, llegando a ser la mayor reunión de 'cerebros' en la historia de Wall Street, juntando a 25 Ph. D. (doctorados), muchos profesores de la escuela de negocios de Harvard University, incluidos dos premios Nóbel, Robert Merton y Myron Scholes. En tanto que el fundador tenía amplia y exitosa experiencia en firmas del prestigio de Salomon. En 1994, el retorno anual a los inversores, después de comisiones, fue del 19,9 por ciento, cuando la media en Wall Street era del 16 al 17 por ciento. Pero en 1995 este retorno trepó hasta el 42,8 por ciento, en tanto que 1996 llegó al 40,8 por ciento, siempre después de comisiones. Semejantes éxitos, los llevaron a la soberbia actitud de creer que el cerebro humano era capaz de planificar, de adelantar el futuro, y así le aseguraban a todos los clientes que ellos tenían el cerebro, el prestigio y la experiencia necesaria como para realizar los mejores negocios. Pero la realidad tardó poco en desenmascararlos. Y, mientras LTCM caía en picada, un consorcio de 14 bancos y entidades financieras de primera línea (los nuevos dueños), tuvieron que aportar, en septiembre de 1998, un total de 3.625 millones de dólares, a instancias de la Reserva Federal, para rescatar a la empresa de los '25 Ph. D.' y, así, 'salvar al sistema'. Lo triste de ésta historia, es que no se entendió el mensaje de la realidad (aunque muchos de los bancos del consorcio dudaron acerca de la necesidad del plan de salvataje), que estaba señalando, claramente, que el mercado es 'brutalmente eficiente' y que nunca podrá ser burlado ni guiado por nadie, ni siquiera por el Estado norteamericano (la Reserva Federal) y su plan de salvataje (ver el Wall Street Journal, New York, Monday November 16 1998, p. A1).

(7) Un acercamiento, en este sentido, puede verse en la teoría de la administración basada en el mercado, según la cual, el éxito de la empresa depende esencialmente de la habilidad para reproducir, dentro de la organización, características propias del mercado. Ver, por ejemplo, Jerry Ellig, 'Internal Pricing for Corporate Services', Documento de Trabajo, Center for the Study of Market Processes, George Mason University, 1993; y Wayne Gable y Jerry Ellig, 'Introduction to Market-Based Management', Center for Market Processes, Fairfax, Va., 1993. Los mercados internos, que se empezaron a utilizar en el tipo de organización empresaria multidivisional, básicamente consisten en dividir a la empresa en sectores de modo que cada uno actúe con respecto al otro como si fueran empresas distintas, vendiéndose y comprándose mutuamente; ver William Halal, 'The New Capitalism', Wiley, New York, 1986, ch. IV.

(8) Ver Esteban Thomsen, 'Prices and knowledge: A market process perspective', Londres y Nueva York: Routledge, 1992, p. 61.

(9) I. Kirzner, 'El descubrimiento empresarial y el proceso competitivo del mercado: el punto de vista austriaco', en 'Competencia y Empresarialidad', Unión Editorial, Madrid 1998, p. 263. Ver Ernest Pasour, 'Economic efficiency and inefficient economics: another view', J. Post-keynesian Econ., primavera 1982, 4 (3), pp. 454-9; N. Moldofsky, 'Market theoretical frameworks-which one?', Econ. Rec., junio 1982, 58 (161), pp. 152-168; George L.S. Shackle, 'Epistemics and Economics: A critique of economic doctrines', Cambridge: Cambridge University Press, 1972; James M. Buchanan, 'Natural and artifactual man', en 'What should economists do?', Indianapolis: Liberty Press, 1979, pp. 93-112.

(10) 'Socialismo, cálculo económico y función empresarial', Unión Editorial, Madrid 1992, p. 60. Recordemos que, para santo Tomás de Aquino, crear es hacer algo a partir de la nada (ver la nota 27, Capítulo I, Parte Primera), de donde, en rigor, como El Creador es Dios, sólo El es capaz de crear algo de la absoluta nada, el hombre sólo puede participar de esta creación. De aquí la importancia de la fe natural que le permite al hombre esta participación. De aquí también que, la planificación, que significa negarle al hombre la posibilidad de crear (y si recordamos que el hombre es uno: cuerpo y alma), significa negarle al hombre proceder en su fe limitándolo a un ser material. Así, la característica de la 'creación' humana es que ésta consiste en 'encontrar (inspirados por el Don de la Sabiduría, diría la teología católica) información que antes ni siquiera sabíamos que existía', pero nunca crear información de la nada como pretende el racionalismo. Nótese que encontrar significa una actitud ('empírica') volcada hacia lo preexistente, en tanto que 'crear de la nada' significa una (abstracción racionalista) actitud egocéntrica: es el yo que crea, para tener todo 'egocontrolado' desde su origen.

(11) 'Socialismo, Corrupción Ética y Economía de Mercado', Libertas no. 27, ESEADE, Buenos Aires, Octubre de 1997, p. 266.

(12) S.Th., I-II, q. 3, a. 4.

(13) cfr. santo Tomás de Aquino, 'Compendium theologiae', 1, 107; y la S.Th., I, q. 81, a. 1. De aquí que la información, el conocer, tienda al equilibrio, a la quietud, que nunca encontraremos completamente en esta tierra, según discutimos cuando estudiamos el proceso del mercado en la Parte Primera.

(14) San Agustín, 'De Trinitate', XIII, V.

(15) 'Ochenta y tres cuestiones', 35.

(16) In Met. XII, VIII.

(17) Quizás el caso más sintomático sea el tipo de organización que imaginó Frederick Taylor ('Principles of Scientific Management', Norton, New York, 1911) que desarrolló en base a su teoría de la 'administración científica'. Esta filosofía de la administración 'científica' tiene, de hecho, grandes similitudes con las propuestas de una planificación económica centralizada por el Estado. Ambas propugnan la creación de planes 'racionales', articulados para pre coordinar la conducta humana. Y ambos tipos de planificación tuvieron grandes defensores (véase Judith A. Merkle, 'Management and Ideology: The Legacy of the International Scientific Management Movement', University of California Press, Berkley, 1980; ver también Peter Boettke, 'The Political Economy of Soviet Socialism', Kluwer Academic Publishers, Boston 1990.

(18) Ver lo que ya estudiamos con respecto a la fe natural en el apartado correspondiente y cuando tratamos el racionalismo, en el Capítulo I de la Parte Primera. Según Jim Heckman, de la Universidad de Chicago, "Aunque el cambio no puede ser totalmente previsto, podemos saber cuál va a ser su dirección...Hay oportunidades que surgen, que las personas inteligentes, flexibles y hábiles pueden aprovechar... en el mundo hay oportunidades que van y que vienen para responder a ese cambio... Una de las reglas empíricas mejor establecidas en la economía moderna es que las personas más educadas, más flexibles y más capaces, son las que mejor se adaptan al cambio. Esto se aplica tanto... a la innovación de productos ....a medida que los países se abren a la economía mundial, como si se debe (el cambio) a la tecnología y sus innovaciones", conferencia pronunciada durante la convención de ADEBA, en Buenos Aires el 20 de mayo de 1997.

(19) En este sentido (en el de los dictados del mercado que debemos aprender a escuchar), para Michael Porter el componente predominante en su 'cadena de valor' es la logística, cuya ciencia empuja al marketing tradicional a una nueva frontera de costo-eficacia con el propósito de lograr ventajas competitivas para identificar, anticipar y satisfacer al consumidor final. En el mismo sentido Douglas Lambert, de la Ohio State University, insiste en que las empresas dependen cada vez más del intenso procesamiento de todos los datos que deberán recabar para adaptarse a modificaciones sustanciales, mucho antes de que se mueva nada (ver El Cronista Comercial, Jorge Vilches, Buenos Aires 25 de junio de 1997). Así David Parker y Ralph Stacey aseguran que "Solamente la firma adaptable basada en el aprendizaje en 'tiempo real' y rápida reacción- la firma inherentemente flexible- puede contender con el desconocido futuro. Estas firmas operan exitosamente con una combinación de ambas ordinarias y extraordinarias reglas de dirección. En otras palabras, son las firmas que operan con (bounded instability) equilibrio inestable, como los sistemas creativos en la naturaleza", 'Chaos, Management and Economics', IEA Hobart Paper 125, London 1994, p. 70.

(20) Murray N. Rothbard; 'Man, Economy and State: A Treatise on Economic Principles', 2 vols., Nash, Los Angeles, 1970, pp. 900-01, n. 56.

(21) Jack Hirshleifer, 'On the Economics of Transfer Pricing', Journal of Business 29 (1956): 172-89.

(22) 'La empresa y el cálculo económico', Libertas no. 27, ESEADE, Buenos Aires, octubre de 1997, pié de p. 100.

(23) Op. cit., pp. 547-48.

(24) Peter Klein, op. cit., pp. 100-1.

(25) 'Socialismo, cálculo económico y función empresarial', Unión Editorial, Madrid, 1992, p. 78.

(26) "Si fielmente guardamos la ley moral, los fines particulares que se persiguen en la vida económica, ya individuales ya sociales, entrarán convenientemente dentro del orden universal de los fines, y nosotros, subiendo por ellos como por grados, conseguiremos el fin último de todas las cosas, que es Dios, Bien sumo e inexhausto para Sí y para nosotros", Pio XI, Encíclica 'Quadragesimo Anno', Roma 1931, Introducción de la II Parte.

(27) De modo que no se sienta culpable por querer ganar más dinero, por el contrario, ésta es la actitud normal, sana. Lo que sí es importante, insisto una vez más, es que el mercado sea natural (de manera que el modo de obtener este mayor lucro sea positivamente moral) y, luego, será su responsabilidad, de su libre albedrío, el destino que le de a éste dinero. Por cierto que con esto no pretendo desconocer el valor del altruismo, simplemente estoy remarcando la unidad cuerpo-alma, en un aspecto material de la vida, una empresa. Por su lado, el altruismo tampoco supone la desunión cuerpo-alma, sino que supone un sacrificio voluntario de los beneficios materiales que se darían de suyo en el orden natural, en función del bien superior que es espiritual (está claro que en esta unidad cuerpo-alma la 'cabeza' es el alma). Desde otro punto de vista, Juan de Mariana, escolástico español, un tanto crudamente a mi modo de ver, escribió "tenga también presente el príncipe que nada mueve tanto como la utilidad propia así a los reyes como a los particulares, y no crea nunca firme las alianzas ni las amistades de que no se pueda esperar ningún provecho... Tales son por cierto la condición y la naturaleza humana", 'Del Rey y de la Institución Real', en Biblioteca de Autores Españoles, Madrid, Atlas, 1950, vol.31, p. 567.

(28) Citado por Rich DeVos en 'Compassionate Capitalism', Ed. Plume-Penguin, USA, 1994, p. 27. En mi opinión, el autor de este libro es un destacado empresario, no sólo porque de cero llegó a ser una de las personas más ricas de los EE.UU., sino porque lo hizo trabajando y sin pedirle ninguna clase de ayuda ni ningún contrato jugoso al Estado coactivo. En consecuencia, su obra que, obviamente, no está escrita por un 'académico', pero que sí es el resultado maduro de una experiencia real y muy exitosa, en lo que a dirección empresaria se refiere, me parece que es muy recomendable para quien pretenda ser un empresario o ejecutivo serio.

(29) Edward B. Roberts, profesor del Massachusetts Institute of Technology (MIT), asegura que "Entre las compañías no técnicas (en los EE.UU.)... el índice de fracasos es de hasta 90 por ciento en sus dos o tres primeros años... Yo les diría que no funden una empresa mientras el mercado no de muestras de que pueden hacerlo. Es preciso que usen su habilidad no sólo para poner a punto sus ideas, sino también para probar su eficacia en el mercado. ¿Estará la gente dispuesta a comprar mi producto o servicio? No deben actuar... tomando como base su propio ego. Lo más importante de todo es averiguar cuáles son los deseos del cliente", 'Como crear una compañía de alta tecnología', Facetas no. 100, USIA, Washington DC 2/93, pp. 47 y 51. En fin, entre los muchísimos artículos de actualidad puede leerse 'Le client, valeur montante de l'entreprise', Le Figaro Economie, Paris, 23 Novembre 1998, p. 35 y ss. Según Jeremy Rifkin "Una nueva conciencia empresarial (lo que en los Estados Unidos se llama Revolución Silenciosa) que empieza a extenderse desde las bases hacia arriba y que consiste en aprender a servir... Con (el Presidente) Clinton preparamos una campaña para que... el Tercer Sector (organizaciones privadas de bien público) sea el corazón de la sociedad civil norteamericana", entrevista publicada por la revista Gente, Buenos Aires, 12 de junio de 1997, pp. 60-61.

(30) "La justicia ha de ser respetada, no solamente en la distribución de la riqueza, sino además en cuanto a la estructura de las empresas en que se cumple la actividad productora. Porque en la naturaleza de los hombres se halla involucrada la exigencia de que, en el desenvolvimiento de su actividad productora, tengan posibilidad de empeñar la propia responsabilidad y perfeccionar el propio ser", Juan XXIII, Encíclica 'Mater et Magistra', Roma 1961, Segunda Parte, 15.

(31) Op. cit, Ed. Prima, USA, p. 144.

(32) James W. Robinson, op. cit., p. 185.

(33) Tengamos en cuenta que existen empresas aparentemente libres porque, en su rubro en particular, por ejemplo, la edición de diarios, no existen regulaciones estatales que las coarten. Pero, en el fondo, tienen tantas regulaciones coercitivas (leyes impositivas, laborales, ordenanzas municipales en cuanto a la comercialización, y demás) que son libres solamente en la superficie. Por ejemplo, en algunos países, la legislación obliga a que, quienes manejan las rotativas, estén afiliados al sindicato gráfico. Entonces, si el dueño del diario, decidiera cambiar a una empresa de construcciones, no podría hacerlo porque, por un lado, no puede echar a los obreros dado que la legislación se lo impide (o se lo encarece desproporcionadamente), y, por el otro, no puede obligar a los obreros del sindicato gráfico a pasarse a la construcción.

(34) "Michael Milken (financiero norteamericano, creador de los llamados 'bonos basura'), quien sabe lo suyo con respecto a inversiones, ha resumido la situación en ocho palabras: 'El capital humano ha sustituido al capital monetario'. ... el conocimiento pasa a ser el sustituto definitivo, el recurso crucial de una economía avanzada. Y a medida que esto sucede, su valor sube como la espuma", Alvin y Heidi Toffler, 'La creación de una nueva civilización', Plaza & Janés Editores, España 1996, p. 48. Entre los muchos artículos de actualidad que pueden leerse con respecto a los valores intangibles, puede verse 'Los intangibles les dan más valor a las empresas', La Nación, Buenos Aires, 31 de marzo de 1999, sección 2da., p. 4, artículo que todavía hace demasiado hincapié en el aspecto material y no humano de la empresa, de cualquier manera es interesante porque hace notar que los métodos clásicos, contables, financieros y microeconómicos, son incapaces de 'registrar' su existencia y, consecuentemente, evaluar los proyectos de inversión de modo realista. Por su lado, la Congregación Para la Doctrina de la Fe, acertadamente asegura que "La primacía dada a las estructuras y la organización técnica sobre la persona y sobre la exigencia de su dignidad, es la expresión de una antropología materialista que resulta contraria a la edificación de un orden social justo", Instrucción Sobre Libertad Cristiana y Liberación, Roma, 1986, C. V, I, art. 75, firmado Ioseph Card. Ratzinger, Alberto Bovone, Arzobispo.

(35) "...como si a los ricos y a los proletarios los hubiera hecho la naturaleza para estar peleando los unos contra los otros en perpetua guerra. Lo cual es tan opuesto a la razón y a la verdad que, por el contrario, es certísimo que...ha ordenado la naturaleza que aquellas dos clases se junten concordes entre sí...Necesitan la una de la otra enteramente...", León XIII, Encíclica 'Rerum Novarum', Roma 1891, n. 31.

(36) "Todo hombre tiene derecho a la libertad de movimiento y de residencia dentro de la Comunidad política de la que es ciudadano; y también tiene el derecho de emigrar a otras Comunidades políticas y establecerse... El hecho de pertenecer a una determinada Comunidad política, no impide de ninguna manera el ser miembro de la familia humana y pertenecer en calidad de ciudadano a la Comunidad mundial", Juan XXIII, Encíclica 'Pacem in Terris', Roma 1963, Primera Parte, 25. Para una discusión acerca del poder de la paz por sobre la guerra, y de las ventajas que significa la liberación inmigratoria, ver Frank W. Bubb, 'Fighting Communism with Free Trade and Open Immigration', The Freeman vol. 37 no. 5, Ed. The FEE, Irvington-on-Hudson, New York 1987, p. 192.

(37) The Wall Street Journal, New York, November 8, 1996, p. B1. Me parece que lo siguiente ha quedado suficientemente claro, de todos modos, vale la pena recordarlo. Algunos han querido ver en este círculo virtuoso la proposición de una sociedad perfecta, cuando la verdad es exactamente al revés. El hombre nunca estará ni siquiera cerca de la perfección en este mundo. Pero lo que sí es, definitivamente, 'perfecto' es el orden natural. Consecuentemente, precisamente porque el hombre es imperfecto y siempre lo será (y así la sociedad en este mundo) conviene respetar el orden anterior a la razón humana. Por el contrario, suponer que coercitivamente se pueda imponer una sociedad justa, como la coerción es egocéntrica (en contraposición con el respeto al orden natural, que si bien implica el respeto de los principios intrínsecos es exterior a la persona humana por anterior), es suponer que el hombre, la 'decisión' de quien ejerce la coerción, puede ser perfecto, o puede siquiera, acercarse a la perfección, lo que es un absurdo.

(38) "Lo definiremos de la siguiente manera...: El liderazgo es aquel proceso mediante el cual una persona determina el objetivo o dirección de otra u otras personas, y logra que ellas se conduzcan juntas con él y juntas entre sí en esa dirección con habilidad y total compromiso", Elliot Jacques y Stephen D. Clement, 'Cualquier persona es capaz de ejercer un liderazgo efectivo', El Cronista Management, no. 49, Buenos Aires, Julio de 1997, p. 1. En la misma revista puede leerse un artículo interesante de Jorge A. Rumbo cuyo título resume el contenido: 'La influencia, en lugar de la coerción, genera resultados muy positivos', p. 10.

(39) "Las buenas ideas surgen a partir del reconocimiento de lo que la sociedad necesita y desea", Rich DeVos, op. cit., p. 150.

(40) Así como, entre otras cosas, la Cortina de Hierro y el Muro de Berlín eran traspasados por las ondas radiales, hoy pareciera que las redes informáticas, como Internet, van a traer serios problemas a los 'reguladores' estatales y a los cobradores de impuestos. Pero, además, está la telefonía satelital que no opera sobre redes ubicadas en territorios nacionales sino satelitales; la televisión interactiva, que permitiría la creación de empresas de existencia virtual, desde bancos hasta vendedores de toda clase, cuya base nacional no está clara o puede omitirse. Todo esto dificultará seriamente las actitudes coactivas de los Estados, ya que estas personas o empresas 'virtuales' sólo tienen existencia real en forma de bits dentro de redes sin localización nacional. En consecuencia, no sólo son difíciles de perseguir sino que, suponiendo que pudieran 'atraparlas' ¿a qué Estado nacional corresponde que tributen? Afortunadamente, la tecnología viene a reforzar a la naturaleza humana permitiéndole mayor libertad física de acción y decisión frente a las ansias coercitivas de algunos Estados. Ver 'E-commerce' y 'Now it's time for action', Financial Times, London July 2 1997, p. 13 y p. 6 FT-IT, respectivamente. Esto podría fácilmente acelerar la desaparición de los Estados coactivos, que dejarán lugar a sociedades en dónde las personas decidirán voluntariamente hacia qué lugar dirigir sus energías, sus recursos, impuestos y demás. Un comentario acerca de la proyección futura en cuanto al aumento del poder de decisión de las personas, potenciado por el desarrollo tecnológico, frente a la coerción estatal, puede verse en 'La cyberdemocracia se abre paso en el mundo', Alejandro A. Tagliavini, El Cronista, Buenos Aires, 1 de agosto de 1997, p.18. Ya que estamos hablando de la tecnología, otro aspecto interesante es el ahorro en espacios (por ejemplo, los que antes se utilizaban para archivos) en el desarrollo empresario y las muchas consecuencias que esto supone. Así, por caso, "En las oficinas de IBM en Cranford, Nueva Jersey, las instalaciones de la empresa se redujeron de 4 hectáreas a 1 sola. Pero una de las consecuencias que trajo aparejado este cambio fue que las distinciones jerárquicas desaparecieron por completo, al menos en lo que concierne al tipo de espacios de trabajo", Joseph W. Walter, Profesor en la Facultad de Wharton, 'El impacto de la oficina virtual en las formas de trabajar', El Cronista Management, no. 49, Buenos Aires julio de 1997, p. 12.

(41) Al igual que en cualquier deporte, la competencia ayuda doblemente lejos de perjudicar: alienta las virtudes sanas, crea el 'compañerismo', edifica la nobleza en el juego y así, finalmente, promueve el progreso social, espiritual y material. Efectivamente, para poder jugar tenis, por ejemplo, Usted necesita a un competidor que le devuelva las pelotas desde el otro lado de la cancha. Pero, además, éste lo incentivará a mejorar su juego de modo que Usted disfrute aún más. Por caso, tres competidores querían construir barrios cerrados en tierras alejadas. Cada uno, por su parte, no podía hacerlo porque no había, hasta la zona en cuestión, una ruta en buen estado. Pero, a pesar de ser competidores o, mejor dicho, a raíz de que eran sanos competidores, se pusieron de acuerdo y, entre los tres, sí construyeron la ruta. Y, ahora, cada uno, compitiendo en el mismo lugar, puede realizar su negocio a la vez que favorecer a la comunidad en general al construir un nuevo camino. Si, en cambio, la ruta hubiera sido construida en forma coercitiva por el Estado con dinero de toda la sociedad, entonces, estos tres competidores no hubieran tenido la oportunidad de colaborar mutuamente y, probablemente, lo que hubieran hecho es tratar de convencer (sino sobornar) al funcionario en cuestión, para que la ruta favoreciera a cada uno dejando a los otros dos fuera de la competencia. Y así es como se introduce la violencia y la corrupción en la sociedad.

(42) "Como afirmó ya León XIII en su tiempo (Rerum Novarum, 33), es clarísimo el efecto de justicia, progreso, arraigo y paz que se sigue de la difusión más amplia posible de la propiedad privada", señala acertadamente José Miguel Ibáñez Langlois, 'Doctrina Social de la Iglesia', Ediciones Universidad Católica de Chile, Santiago de Chile 1988, p. 183.

(43) Según Andy Kessler, "El Proyecto Manhattan" (memorable por su faraónica ineficiencia) "fue la empresa más centralizada de su tiempo... todos... estaban compartimentalizados de manera de realizar su trabajo específico, reportando hacia arriba una cadena de comando militarizada". En cambio, "Internet fue un muy complejo proyecto que, sin embargo, fue construido esencialmente sin nadie a cargo. La gente discutía sobre, y ocasionalmente se ponían de acuerdo, una serie de especificaciones. Todos sabían todo, así y todo, de alguna manera, el trabajo se dividió entre los participantes", 'The Upside-Down World of High-Tech', The Wall Street Journal, New York, July 19, 1999. "En las empresas se asocian personas, es decir, hombres libres, capaces de disponer de sí mismos, creados a imagen de Dios. Por lo cual debe promoverse de manera adecuada, la participación activa de todos en la gestión de ingresos de la empresa, consideradas las funciones de cada cual...y salvaguardada la necesaria unidad de dirección", 'Gaudium et Spes', Constitución Pastoral del Concilio Vaticano II, n. 68.

(44) Me parece importante dejar aclarado lo siguiente. Debemos tener en cuenta que estamos hablando de organizaciones que se manejan en el ámbito de los conocimientos humanos y, por tanto, imposibles de planificar, de conocer anticipadamente. Justamente el éxito de estas organizaciones depende de la rapidez y eficacia con que puedan recabar información en el mercado para adaptarse en 'tiempo real' a lo que demanda, en un proceso creativo. Pero existen organizaciones (la Iglesia Católica, por caso) que, fundamentalmente, maneja cuestiones de orden superior, es decir, absolutas. En cuanto a estas cuestiones absolutas, según hemos visto, si bien no podemos conocerlas de modo absoluto, sí podemos saber de su existencia. Consecuentemente, aquí el proceso de creación basado en la información de nuevos conocimientos ('consensuados' en el mercado), no corresponde del mismo modo. De aquí que, como sí sabemos que existen determinadas verdades absolutas (y no cabe la creación, que no sea secundaria en cuanto a mejorar su interpretación), debe, de modo necesario, existir una autoridad incuestionable. Por cuanto, según sabemos, una verdad es absoluta, sí y sólo sí, tiene una interpretación unívoca. Pero, como esto, según vimos hace al orden natural (la existencia de estas verdades absolutas) esta autoridad incuestionable es, de suyo, natural y, consecuentemente, no necesita de la coerción, de la violencia, para imponerse, como sí se necesita cuando se quieren imponer como 'absolutas' verdades (humanas) que son de suyo relativas.

(45) 'Employment Contracts, Influence Activities and Efficient Organization Design', Journal of Political Economy, 96, 1988: 42-60.

(46) "Boeing fue capaz de construir su avión 777 dos años antes de lo que hubieran sido capaces sin integración por redes informáticas... lo cortaron en secciones, juntaron equipos alrededor del mundo y los hicieron trabajar juntos muy eficientemente. Y, además, probablemente tuvieron un 20 o 30 por ciento de aumento en la productividad", aseguró John Chambers, cabeza de Cisco Systems ('Big shift in corporate attitudes on electronic commerce', Financial Times, London July 2 1997, p. 2 FT-IT). Por otra parte, estos avances tecnológicos están provocando la inevitable integración de todo el mundo de modo cada vez más rápido y efectivo, a la vez que la tecnología, según vimos, permite cada vez más obviar las fronteras nacionales coactivas. Todo esto trae a colación la tan mentada 'globalización'. Este fenómeno, sin duda, sería negativo en tanto provocara la uniformidad negativa de cosas malas, y este aspecto del fenómeno debería ser evitado. En otras palabras, una cosa es que las aduanas pierdan poder coactivo en beneficio de la naturaleza humana (el libre albedrío) y otra, claramente negativa, que el dólar, por caso, se convierta en moneda única estatal ('global') mundial. De cualquier manera, lo cierto es que la 'globalización' negativa es más una mala idea de la que hay que precaverse que una realidad, de hecho, el avance tecnológico cada vez más permite que cada producto sea particularizado de acuerdo con las necesidades y antecedentes de cada persona, en lugar de los productos seriados que antiguamente salían de las líneas de producción.

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