LA EMPRESA. La organización interna y la persona humana
BIBLIOTECA VIRTUAL de Derecho, Economía y Ciencias Sociales

 

EL FUTURO, DE LA ESPERANZA
 

Alejandro A. Tagliavini

 

 

 

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LA EMPRESA. La organización interna y la persona humana

"Puedes tener todo lo que quieras...si estas deseoso de ayudar a otros, lo suficiente de modo que obtengan lo que quieren primero. Y cuando pusimos esa idea en práctica, cuando empezamos a ver a las otras personas como creadas por Dios con sueños propios,...entonces nuestro negocio empezó a crecer espectacularmente", Jan Severn (28).

La desaparición de la sociedad artificial, de la coerción como método de organización social, lenta pero inevitable (porque esto hace a la naturaleza de la sociedad, aunque sea por el lado negativo), ya sabemos, significa una confirmación del orden natural. Tenemos aquí, pues, dos métodos de organización distintos: por un lado, el estatismo coercitivo y, por el otro, el mercado natural, con su inevitable autoridad moral, esencialmente basado en el servicio y la cooperación voluntarias. La planificación, en función del propio ego, por un lado, y el ordenamiento en función del prójimo, por el otro. Ya vimos que, si una empresa, por caso, que es única en el país, tiene asegurada la no competencia exterior por vía aduanera, es decir, por vía de la fuerza policial estatal, tiene, en principio, asegurados los clientes. En consecuencia, su política no estará dirigida a servirlos, sino que hasta puede despreciarlos. Y, además, no necesitará ser eficiente. Pero a partir de la eliminación de la coerción, surge la competencia que obliga a servir mejor y a ser eficiente. Y esto conlleva un tipo de empresa diametralmente opuesto. Y un tipo de dirección empresaria totalmente diferente: será tanto más exitosa cuanto más íntima y verdadera sea su vocación de servicio y su sentido de cooperación (29).

Cualquier especialista en marketing, sabe muy bien que, los relevamientos de la propia empresa, son muy importantes a la hora de mantener y acrecentar la clientela. Preguntándole a la gente, a quién le compran, porque elige ese negocio y no otro, que es lo que más valora a la hora de comprar, que le parece la calidad, el precio, en definitiva, que le parece el modo en que lo están sirviendo y de qué manera podría mejorarse el servicio. En cuanto a la eficiencia, recordemos que ésta no consiste en ganar dinero. Ya dije que, por ejemplo, si la tasa interna de retorno (TIR) del capital invertido en una empresa, es menor a la tasa en un plazo fijo, podría considerarse que es muy ineficiente porque, sin trabajar, con ese capital colocado en un buen banco, se obtendría más. Es eficiente cuando el resultado de su trabajo justifica su existencia.

Ahora, sabemos que, en un mercado natural, el trabajo es el servicio a la gente. Por otro lado, el verdadero servicio no es sino ayudar a la vida de las personas, que es el objeto del orden natural. En definitiva, entonces, la eficiencia no es sino la medida de la adecuación del trabajo al orden natural, en toda su dimensión (el hombre es uno: en cuerpo y alma). Esto es, que no sólo significa éxito económico, sino realización de la vocación personal. En consecuencia, profunda satisfacción por el trabajo que se realiza (sin olvidar, por cierto, que cualquier esfuerzo cansa a nuestra imperfecta, 'caída', naturaleza humana), y, finalmente, fuerte enriquecimiento humano y espiritual al ser, el trabajo, motivo de ayudarse y ayudar (30). Como que es la participación personal en la Creación. Dos muy exitosos empresarios citados por James Robinson en su libro 'Empire of Freedom' aseguran que "...empezaron no por que querían estar en los negocios sino por...ayudar a la gente..." y encontraron que "...ningún programa social, ningún esquema de bienestar social o caridad..." (31) podía mejorar efectivamente a la sociedad como podía hacerlo una empresa trabajando en un mercado sano.

Pero además, el trabajo ayuda a fortalecer las relaciones con la familia. Institución a la que sostendrá fuertemente porque, al ser parte de la naturaleza humana, fortalece a la persona que, de este modo, tiene más energía real a la hora de producir. Esto, que a algunos pueda parecerles demasiado teórico, en verdad sucede así en una empresa en el mercado natural (y es índice inconfundible de sanidad): son innumerables los casos de familias creadas, fortalecidas y sustentadas a través de trabajos que se condicen con la naturaleza humana. Una empresa sana hará de la familia, de la vida humana, en definitiva, su primera razón de ser y de existir, en hechos concretos y reales de la vida diaria. Además de los hechos diarios y comunes, personas salvadas del alcohol y de otras drogas, sacadas de fuertes estados depresivos y demás, son cuestiones normales y corrientes como consecuencia de un trabajo natural.

"...fue conducido rápidamente a cuidados intensivos... los especialistas advertían que si Dexter sobrevivía nunca volvería a caminar... Dexter estaba obsesionado con la idea de que no podría seguir ayudando a la gente (con su trabajo)... una impresionante demostración de amor y emoción sostuvo a Dexter... a través de las miles de cartas (que recibió de sus subalternos, compañeros, superiores y clientes), llamados telefónicos, y flores de todo el mundo. Dexter hizo un voto. Volvería a caminar" (32). Y caminó, y continuó con su trabajo ayudando a la gente. Esta es una de las miles de historias reales que ocurren todos los días en las organizaciones sanas.

Pero en fin, una consecuencia importante del mercado con ausencia de coerción institucional, es la gran movilidad y agilidad que existe como resultado de la falta de trabas burocráticas (33). Una empresa de cualquier rubro, puede, rápidamente, cambiar a otra actividad. En cambio, formar una persona es cuestión de muchos años. La consecuencia más directa de esta circunstancia es que, el equipo humano, tiende a convertirse en el capital más importante. Y así las compañías se definen, cada vez más, en función de las personas que la conforman, antes que por su actividad (34). Este motivo, lleva a que las empresas se preocupen por cada uno de sus miembros, su futuro y sus familias.

Y aquí surge el valor infinito de la persona humana. Aunque a muchos les cueste aceptarlo, lo cierto es que, esto significa que, cada persona, por muy 'discapacitada' que esté, no sólo encontrará un lugar sino que, además, su trabajo rendirá lo suficiente para sí y para las personas que la rodean. Más aún, en una sociedad natural, en empresas que, como vemos, están dedicadas al servicio y son recompensadas en la medida en que lo hagan, la ayuda a los más necesitados, será altamente incentivada. Así, Rich DeVos, recomienda, como una buena máxima de dirección empresaria, en el libro que he citado, que nunca se deje de dar aquello que otros necesiten aún cuando parezca que no lo tenemos.

En contraposición con esto, como explicaré más adelante, las intervenciones coercitivas del Estado en el mercado laboral, producen discriminación hacia los de más escasos recursos, hacia los más débiles físicamente. Provocado, además, una verdadera degeneración de las relaciones en el trabajo. Creando 'leyes' laborales, 'luchas de clases' y otras cuestiones, que enfrentaron a los miembros de una misma empresa, cuando resulta obvio que deberían ser los primeros en preocuparse por conformar un equipo cohesionado (35).

Valga aquí una aclaración. En una economía natural, en una economía eficiente, cada trabajador produce lo suficiente para sí mismo y produce, además, un mejoramiento de las condiciones sociales. Porque nadie contrataría a un obrero, si éste no significara una mayor rentabilidad para su empresa y, en consecuencia, un servicio para sus clientes. Así, cuanto más gente trabaje, más beneficios tendrá la sociedad. Como consecuencia, se les paga a los extranjeros para que vengan a trabajar. De donde, una política de fronteras abiertas, es lo más beneficioso que puede ocurrir. Los países estatistas, en cambio, generalmente tienen elevada desocupación, precisamente, a causa de las intervenciones coercitivas en el mercado. Pero en lugar de evitar las medidas coactivas, ¿qué es lo que hacen?: ¡echan a los extranjeros! (36).

Entonces, como el 'capital' más importante tiende a ser el humano y, por otro lado, el servicio bien entendido empieza por casa, la primera prioridad, para la compañía, es la inversión en sus miembros. En otras palabras, cuanto más dinero se invierta en sueldos, formación, capacitación y demás, mejor equipo humano tendrá y mejor empresa será. Luego vendrá la inversión en bienes materiales, siempre y cuando éstos sirvan para mejorar la calidad de vida, primero, de sus propios miembros. Por esto es que las apreciaciones de las empresas se inclinan cada vez más hacia los llamados 'valores intangibles', como la evaluación de la calidad y proyección de los recursos humanos, relación con los clientes y con los proveedores, canales de distribución y participación en el mercado, y posicionamiento de la marca, entre otros. Todas cuestiones directamente relacionadas con las personas y no con los bienes materiales.

Entonces, formando una organización que signifique un equipo humano de alta calidad, con verdaderas y sólidas virtudes humanas y bien remunerado, es decir, en altas condiciones para servir, la empresa puede pensar en ser altamente eficiente, una organización fuertemente preparada y motivada para lo que el mercado natural exige (una acción ardua y dificultosa que valerosamente se comienza), esto es, el servicio y la cooperación voluntarias. Y es a partir de aquí que los clientes, los servidos, la recompensaran con creces. "Cada persona que contacta su empresa está al comienzo de una larga línea de potenciales clientes; resuelva en su favor sus problemas y le retornarán más de lo que usted dio", escribió Thomas Petzinger Jr (37). Realizándose, de este modo, el círculo virtuoso propio y excluyente del orden natural.

De modo que, virtudes como la lealtad, la honestidad, la seriedad, el liderazgo (38), entendido como capacidad de sacrificio en pos del servicio a los demás, y la amistad, de donde surge el conocimiento del cliente y, en consecuencia, el modo de servirlo (39), no son ya valores para discursos, sino realidades cotidianas de alta cotización económica (el hombre es sólo uno: cuerpo y alma).

Sólo por nombrar un ejemplo, el precio de mercado de Amway Japan, por allá por 1995, era de 5.100 millones de dólares. Lo sorprendente es que sus bienes materiales eran solamente una pequeña parte de este monto. El resto era virtual, era el precio que el mercado estaba dispuesto a pagar, en dólares reales, por sus relaciones interpersonales, por la lealtad y demás virtudes, dentro de esta empresa de venta directa. Obviamente, esto se dio de este modo porque sus fundadores formaron y trabajaron en un sector (y de un modo) del mercado que gozaba de un alto nivel de ausencia de coerción. Sin olvidar, por cierto, que la tecnología, como que siendo el resultado de la creación humana fortalece su naturaleza, ayuda a derribar las barreras que los gobiernos imponen (40).

Como consecuencia de estas virtudes humanas, el ambiente diario es un ambiente natural (con el consiguiente ahorro en salud por falta de stress). En donde, entre otras cosas, no se pierde tiempo en luchas internas, y se gana al ayudar a los demás con sus trabajos. De esta manera, la empresa se convierte en un círculo virtuoso que se auto genera. Por el contrario, la cruda 'competivitis', en donde, de lo que se trata, es de eliminar al 'enemigo', nada tiene que ver con el mercado natural, sino que es el resultado de la 'cultura estatista', de la sociedad artificial, que introduce violencia dentro de las relaciones sociales (41).

Por otro lado, la disminución de la coerción institucional en los mercados, que da lugar a la consolidación de la verdadera autoridad, la moral, que traspolada al interior de la empresa se transforma en un aumento del 'liderazgo por influencia' por sobre los sistemas de tipo militar. Esto, de ninguna manera conlleva falta de conducción o de autoridad, sino que significa dar mayor campo de acción a cada miembro, de modo que pueda explotar al máximo sus calidades personales lo que, por el contrario, concluye en mayor orden (mayor adecuación al orden natural). Por otro lado, esto lleva a esquemas cada vez más 'horizontales'. Esta horizontalidad llega incluso, en muchos casos, a la propiedad: cada vez hay más miembros en las empresas que son accionistas (42). Como consecuencia de esta libertad, horizontalidad y de la dedicación al servicio real, las empresas son, cada vez más, organizaciones abiertas y transparentes, en donde todo se comunica y se discute con los empleados, accionistas y hasta con el público en general.

Recordemos que, en una economía planificada desde el gobierno, los empresarios tienen cierta cantidad de 'información' anticipada (aunque ésta es falsa). Y, como la gran disyuntiva entre la empresa autoritaria y la empresa natural es que, en la primera, se eliminan los costos de transacción internos, lo que queda superado por la enorme ventaja en cuanto al modo de conseguir más información en las segundas, se impone el primer método de administración, por cuanto, al ser la 'información' anticipada, no existe la ventaja de las segundas y, en cambio, le quedan los altos costos de las transacciones internas. En otras palabras, al anular el Estado coercitivo el proceso creativo, no tiene sentido y es muy costoso darle libertad a los empleados, porque éstos utilizarán esta libertad, de modo necesario, para ejercer su creatividad que chocará, naturalmente, con la planificación impuesta provocando con esto un desgaste inútil.

Los organigramas resultan, entonces, de la eliminación de la coerción y la planificación, traspolada al interior de la compañía (43). En función de una organización más ordenada, más fuerte y más eficiente, con tendencia a emular internamente el proceso del mercado natural, según sabemos. Así, la antigua organización de tipo piramidal, casi militarizada, en donde sólo existen iniciativas en la cúpula, deja paso a organizaciones de tipo rastrillo. Luego divisionales, poli funcionales, en donde ya la iniciativa es de muchas unidades. Más tarde a las unidades por proyecto, apareciendo luego los sistemas de calidad total. Y, probablemente, lo último hoy en día es el networking, que se caracteriza por estar conformado por personas hablando con personas, punto a punto, sin jerarquías militarizadas, sino con relaciones de tipo profesionales empresariales, cambiando jerarquías por liderazgos (44).

En el networking se liberan las iniciativas, lo que las multiplica ampliando notablemente el horizonte de la empresa. Además el sistema retribuye directamente por ayudar a otros, lo que crea una tremenda fuerza entre de los distintos miembros. Este sistema provoca, además, una gran sinergia entre profesión y familia lo que a su vez da fuerzas reales a las personas. Es un sistema basado en relaciones interpersonales, a partir de fuertes virtudes humanas, y estas son difícilmente destructibles, de modo que es mucho más fácil que caiga una empresa piramidal a que caiga una empresa tipo networking. Por otro lado, es un sistema que, no sólo admite los errores, sino que solamente evalúa el resultado positivo efectivo (medido, básicamente, en cuanto a capacidad de ayudar a los demás), lo que significa que dejan de tener sentido los curriculums.

Por el contrario, la existencia de la organización jerárquica dentro de la empresa, da lugar a un costo burocrático que, según Paul Milgrom (45), se debe a "actividades de los subordinados destinadas a obtener influencia", es decir, que son tentativas estratégicas de modificar las acciones de sus superiores en su propio provecho: el lobby y las internas.

Una característica negativa de las organizaciones de tipo militar consiste en que la información es negada hacia abajo, se esconde, se escamotea en una actitud verdaderamente egocéntrica propia de un sistema de desconfianza. Esto es debido a que no está basada en la verdad, como todo el sistema racionalista. Recordemos que, las empresas de tipo militar son incentivadas por la planificación estatista, la información falsa. En cambio, las nuevas organizaciones, se caracterizan por todo lo contrario, es decir, por el rápido y veloz intercambio de la información entre todas las partes (recordemos que, precisamente, la verdadera función empresaria, consiste en eliminar desajustes sociales que implican desinformación). Tengamos en cuenta que, de hecho, el avance tecnológico tiene mucho que ver con la rapidez y apertura con que se intercambia información, siendo ésta, probablemente, la causa por la que se auto acelera (46). Y el avance tecnológico es la participación más directa del hombre en la creación de riqueza.

Para terminar quiero señalar algo que no es poco importante. La 'cultura' moderna nos ha hecho creer que el resultado neto positivo del trabajo de cada persona (sobre todo en los niveles económicos más bajos) es algo que tiende a desaparecer. Efectivamente, una vez terminada la labor, se obtiene un resultado (por ejemplo, el sueldo a fin de mes). Que uno puede gastar, con lo que lo trabajado desaparece, o que puede invertir, con lo que, probablemente, perdurará un tiempo más. Pero la verdad es otra. Efectivamente, cuando Usted construye una casa, por ejemplo, el resultado de su trabajo no desaparece. Pero aún más, si Usted la alquila, no sólo conserva el capital que formó con su trabajo sino que éste aumenta. Y esto es lo propio del orden natural: lo realizado queda proyectado (y potenciado) hacia el futuro de modo inevitable. Si el trabajo, hoy se termina con el sueldo del mes, es porque el Estado coercitivo está interfiriendo negativamente todo el proceso creativo (de suyo imperecedero y creciente: plante una semilla y verá como crece sola) convirtiéndolo en algo circunstancial (perecedero). Los nuevos sistemas, por ejemplo el networking, están, cada vez más, ayudando a revertir esta situación, y así el trabajo de cada persona provoca resultados que se mantienen efectivos hacia el futuro y se multiplican.

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