
Revista académica de economía
con
el Número Internacional Normalizado de
Publicaciones Seriadas ISSN
1696-8352
El
recuerdo amargo de ese trágico día, no puede impedir realizar tributo a quien
fue y sigue siendo grande, ni tampoco lo impedirá la situación lacerante del
campo, sino que se toman como desafíos que justifican elevar el clamor por quien
amó y ofrendó su vida por uno de los sectores más desprotegidos de nuestro
querido México.
Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Berumen Barbosa, M.E.: “Globalización: Tornado de la Desnacionalización de la Economía Mexicana" en Observatorio de la Economía Latinoamericana, Nº 96, 2008. Texto completo en http://www.eumed.net/cursecon/ecolat/mx/2008/mebb2.htm
Introducción.
La presencia de las
trasnacionales hace evidente la permeabilidad que han tenido en la economía
mexicana, supeditando u orbitando esta última a los intereses de ellas, así
apreciamos su impacto determinante en el entorno nacional trascendiendo en la
dinámica, crecimiento y desarrollo.
No es espejismo, ni
especulación pueril, sino la concretización de empresas que paulatinamente se
han venido apoderado, actualizando o adaptándose a la economía nacional e
internacional, y moldeando el mercado interno, para lo cual han incidido en el
despliegue de propaganda mercantil, de tal forma que se generen las ventas
suficientes o/y crecientes, a fin de que las ganancias estén aseguradas. Por
desgracia, omiten las tendencias del crecimiento y desarrollo de otras economías
del mundo, que disponen de toda una infraestructura moderna, con potencial para
producir mayores cantidades que las establecidas en México y que en un momento
dado pueden generar una sobreproducción, lo que traería consecuencias negativas
para nuestra economía.
Empresas industriales como
la automovilística, productos alimenticios, línea blanca, eléctrica doméstica,
electrónica y tecnológica relacionada con el campo, así como la financiera, dan
muestra del control que mantienen, pese a que subsisten inversionistas
nacionales; si bien existe reactivación económica, producción y prestación de
servicios, así como la generación de empleos, ello no va acorde a las
necesidades del país, para alcanzar un desarrollo y crecimiento que permita
fortalecer la soberanía en beneficio de los intereses nacionales, de la mayoría
de la población, sino que gravitamos en torno a sus
intereses.
Se considera que las
políticas desplegadas por las administraciones gubernamentales, tampoco han
respondido a los intereses nacionales, en todo caso, apuntalan o coadyuvan a la
presencia de las trasnacionales; apreciándose un Estado que no regula, sino que
es limitado, casi marginado, consecuencia de una visión tímida, poco creativa y
propositiva (1),
en general y concretamente, para el desafío que implica el crecimiento y
desarrollo de la industria automotriz, o si se quiere, que paulatinamente va
alcanzando una imagen decorativa, que se mueve al compás que le tocan los
intereses trasnacionales.
Las trasnacionales de
Observando la estructura
del Producto Interno Bruto (PIB) se aprecia que el Sector Primario, participa
desde
En reciente artículo de
Alfredo Jalife-Rahme, publicado en el periódico La Jornada
(2),
se indica que: “Una docena de compañías claves, aliadas a unas 40 empresas,
dominan la cadena alimenticia en cuya cúpula se encuentra el cártel de las seis
trasnacionales de granos: Cargill, Continental CGC, Archer Danields Midland
(ADM), Luis Dreyfus, André y Bunge and Born. Su dominio es prácticamente
absoluto en el mundo de los cereales y los granos desde el trigo, maíz y avena,
pasando por el sorgo, cebada y centeno, hasta las carnes, lácteos, aceites y
grasas comestibles, frutas, vegetales, azúcar y especias. Un organigrama del
cártel alimentario tendría a la cabeza a Archer Danields Midland, Unilever,
Grand Metropolotan (Pllisbury), Cargill y Cadbury…”
No deja de ser ilustrativo
el párrafo anterior, relacionado con el panorama que conforma parte del mundo de
la cadena alimenticia, en el que se encuentra inserto el sector primario de
México, integrado desde hace 14 años a la firma del TLCAN, lapso durante el
cual, este sector arrastra, para la mayoría de su población económicamente
activa que se dedica a estas actividades, los signos de atraso, marginación y
pobreza, o en el mejor de los casos, un alto grado de concentración del
desarrollo y crecimiento en sectores sociales, o peor aún, de grupos y/o
familias privilegiadas.
Dentro del mismo esquema,
se puede apreciar que el Sector Secundario, conformado por las actividades
productivas manufactureras, ha tenido el siguiente comportamiento, en ese mismo
periodo, en cuanto a la generación al PIB: su participación ha oscilado de
De acuerdo a la temática
central del presente documento, nos remitiremos al comportamiento del Sector
Secundario, del cual se observa lo siguiente: que efectivamente es
Dentro de esta gran
división (Industria Manufacturera), el comportamiento de las principales
actividades industriales fue el siguiente: en 1995, el rubro que contribuyó más
fue el de Productos metálicos, maquinaria y equipo con el 26.3 por ciento; en
segundo lugar: Alimentos, bebidas y tabaco con el 26.0 por ciento, y en tercer
lugar, el de Químicos derivados del petróleo, caucho y plástico con el 17.2 por
ciento, sumados nos dan una concentración del 50.3 por
ciento.
Para el 2000, Productos
metálicos, maquinaria y equipo, siguió ocupando el primer lugar con el 32.4 por
ciento; en segundo lugar, Alimentos, bebidas y tabaco con el 25.5 por ciento y
en tercer lugar, Alimentos, bebidas y tabaco con el 14.2 por ciento, es decir,
en el lapso de un quinquenio, continúan manteniendo su comportamiento, con la
observación de que el primer y segundo rubro, elevan su porcentaje, mientras que
el tercero, la disminuye.
Ya en el 2002, se sigue
manteniendo el mismo comportamiento, con la variante de que Productos metálicos,
maquinaria y equipo, disminuye su participación al PIB, registrando el 29.7 por
ciento, mientras que Alimentos, bebidas y tabaco la incrementa con el 28.9 por
ciento y en tercer lugar, sube muy ligeramente el de Químicos derivados del
petróleo, caucho y plástico, con el 14.6 por ciento
(4).
Es precisamente dentro del
rubro de Productos metálicos, maquinaria y equipo, donde se inserta la rama
automotriz, considerada como uno de los pilares estratégicos de la economía
nacional
(5),
de ahí el por qué se aborde parte de esta temática; ello de ninguna manera
significa que la economía mexicana disponga de un proceso de industrialización
propio, sino más bien, son casos concretos de la permeabilidad que tienen las
empresas trasnacionales en el país.
En la rama automotriz, el
dominio de empresas trasnacionales es absoluta y patente, como las siguientes:
General Motors, Ford, Chrysler, Volkswagen, Mistsubishi, Honda, Toyota, BMW,
Renaul, Fiat, Seat y Nissan, entre otras, en la inteligencia de que esta
industria en México se encuentra conformada en dos vertientes, a saber: la
industria terminal, enfocada al ensamble de vehículos, y la industria de
autopartes, cuya producción, es limitada en cuanto a partes y componentes
automotrices.
Del cuadro 1, relacionado
con la producción de vehículos, se observa un crecimiento de
La caída del mercado interno generó una atmósfera propicia para abrir el mercado hacia el exterior, pero a fin de ir apuntalando dicha industria, qué mejor que aprovechar el consumo interno y entonces se generan toda una serie de esquemas de crédito y facilidades para la adquisición de vehículos, de tal manera que a la fecha se encuentra reactivado, pero además, generándose una serie de medidas y políticas gubernamentales para propiciar las condiciones de seguridad y ganancias a los inversionistas de esta rama industrial (6).
Cuadro 1. Producción Total
de
(miles de
unidades)
|
Año |
Producción
Total |
Consumo
Interno |
Exportación | ||||
|
Total |
% |
Tasa
de Crecimiento |
Total |
% |
Total |
% | |
|
1990 |
820.2 |
100 |
|
542.1 |
66.1 |
278.1 |
33.9 |
|
1991 |
989.1 |
100 |
20.6 |
624.0 |
63.1 |
365.1 |
36.9 |
|
1992 |
1081.6 |
100 |
9.4 |
690.3 |
63.8 |
391.3 |
36.2 |
|
1993 |
1080.3 |
100 |
-0.1 |
587.2 |
54.4 |
493.1 |
45.6 |
|
1994 |
1097.2 |
100 |
1.6 |
522.1 |
47.6 |
575.1 |
52.4 |
|
1995 |
937.8 |
100 |
-14.5 |
159.1 |
17.0 |
778.6 |
83.0 |
|
1996 |
1221.8 |
100 |
30.3 |
250.9 |
20.5 |
970.8 |
79.5 |
|
1997 |
1365.3 |
100 |
11.7 |
380.9 |
27.9 |
984.4 |
72.1 |
|
1998 |
1462.7 |
100 |
7.1 |
483.9 |
33.1 |
978.7 |
66.9 |
|
1999 |
1547.1 |
100 |
5.8 |
469.9 |
30.4 |
1077.2 |
69.6 |
|
2000* |
1889.4 |
100 |
22.1 |
456.4 |
24.2 |
1432.9 |
75.8 |
|
2001* |
1816.0 |
100 |
-3.9 |
435.3 |
24.0 |
1382.4 |
76.0 |
Fuente:
Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI).
* Datos de
http://www.amia.com/
2002.
Tal situación nos remite a
la obtención de saldos positivos o superávit en
Del comportamiento de
Cuadro 2. Balanza Comercial
de
(miles de
dólares)
|
Año |
Saldo Total |
Vehículos |
Autopartes | ||||
|
Export |
Import |
Saldo |
Export |
Import |
Saldo | ||
|
1994 |
-2365514 |
6116118 |
1432823 |
4683295 |
2704004 |
9752813 |
-7048809 |
|
1995 |
4248174 |
9599307 |
488797 |
9110510 |
3477091 |
8339427 |
-4862336 |
|
1996 |
7322197 |
13545079 |
1006866 |
12538213 |
3738622 |
8954638 |
-5216016 |
|
1997 |
5514077 |
14072716 |
2208811 |
11863905 |
4000871 |
10350699 |
-6349828 |
|
1998 |
6050292 |
15029891 |
3040365 |
11989526 |
4895532 |
10834766 |
-5939234 |
|
1999 |
8047327 |
17218582 |
3299799 |
13918783 |
6839293 |
12710749 |
-5871456 |
|
2000 |
5593339 |
21479856 |
5843799 |
15636057 |
6483784 |
16526502 |
-10042718 |
|
2001 |
6256287 |
21620718 |
6242993 |
15377725 |
6099572 |
15221010 |
-9121438 |
Fuente:
Industria Nacional de Autopartes. Análisis sectorial: Balanza Comercial de
Aun si la producción de
autopartes se generara al 100 por ciento en México, no dejarían de ser
trasnacionales las que la controlan, entre ellas: American Goodyear, Michelín,
Grupo Continental (Euzkadi), Toyo, Fairestone, Castrol, Esso, Quaker State,
Bardahl, Penzoil, Gonher, Nemak, Desc Automotríz
(7),
entre otras. La mayoría de las empresas pequeñas, que son de capital nacional
proveen al mercado interno caracterizándose por no contar con un desarrollo
significativo en el sector de autopartes, debido a que producen componentes de
bajo nivel tecnológico que, al menos por el momento, no pueden competir con las
de primer nivel.
Hasta ahora, las
estrategias de las trasnacionales se ha centrado en fusiones, alianzas,
adquisiciones y subcontrataciones, además de haber incursionado en las
actividades financieras, fortaleciendo como consecuencia, la concentración de la
industria automotríz
(8).
De este crecimiento, no
planeado de acuerdo a los intereses nacionales, a las necesidades concretas y
apremiantes del país, para obtener mejores niveles de bienestar de la
población, sino a los intereses de
cada una de las empresas, principalmente trasnacionales, emanan toda una serie
de problemas de impacto no solo nacional, sino mundial, en primer lugar al
incrementarse el número de vehículos que circulan en el país, tenemos pues, un
elevado aforo vehicular que nos remite a una mayor demanda en combustibles,
aceites, baterías, llantas y refacciones –sin duda alguna, podría argumentarse
que esto no es más que un efecto multiplicador, una reactivación en cadena de la
economía-; sin embargo, la tendencia nos remite a un incremento en los grados de
contaminación por la emisión de gases y ruidos, así como deshechos de los que no
se contemplan sus tratamientos a los que deben de someterse, coadyuvando de esta
manera al deterioro ecológico, al sobrecalentamiento
atmosférico.