Observatorio de la Economía Latinoamericana

 


Revista académica de economía
con el Número Internacional Normalizado de
Publicaciones Seriadas  ISSN 1696-8352

 

Economía de México

 

EL INTERCAMBIO DESIGUAL Y LAS TRANSFERENCIAS DE VALOR
DEL SECTOR AGROPECUARIO EN MÉXICO

Víctor H. Palacio Muñoz, [1]
José Luis Montesillo Cedillo, [2]
Eugenio Eliseo Santacruz De León, [3]

 

RESUMEN: En el presente artículo se busca demostrar teórica y empíricamente el intercambio desigual y las transferencias de valor desde el sector agropecuario al conjunto de la economía nacional, teniendo como eje de análisis a la teoría del valor trabajo. Para ello se cuantifica el trabajo simple y complejo de las actividades productivas, se calcula el trabajo social, se calculan y diferencian el valor generado y el valor apropiado, se estiman las transferencias de valor en términos de horas trabajo de dicho sector a la economía nacional.

Palabras clave: Intercambio desigual, teoría del valor-trabajo, trabajo social.

THE UNEQUAL INTERCHANGE AND THE TRANSFERENCES OF VALUE OF THE FARMING SECTOR IN MEXICO

SUMMARY: In the present article one looks for to theoretic and empirically demonstrate the unequal interchange and the transferences of value from the farming sector to the set of the national economy, having like axis of analysis to the theory of the value-labour. For it the simple labour is quantified and complex of the productive activities, the social labour calculates, calculates and differentiates the generated value and the appropriate value, the transferences of value in terms of hours are considered labour of this sector to the national economy.

Key words: unequal Exchange, theory of the value-labour, social labour


Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:

Palacio Muñoz, Montesillo Cedillo y Santacruz De León: “El intercambio desigual y las transferencias de valor del sector agropecuario en México" en Observatorio de la Economía Latinoamericana, Nº 80, 2007. Texto completo en http://www.eumed.net/cursecon/ecolat/mx/2007/vhpm.htm


Introducción

A través de la cuantificación el trabajo simple y complejo de las actividades productivas, se calcula el trabajo social, se diferencia y calcula el valor generado y el valor apropiado, con lo que se establece una metodología que permite estimar las transferencias de valor en términos de horas de trabajo. Para con ello tratar de demostrar teórica y empíricamente el intercambio desigual y las transferencias de valor del sector agropecuario hacia el resto de la economía nacional, teniendo como columna vertebral metodológica a la teoría del valor-trabajo.

A través del ejemplo cuantitativo se muestra el potencial heurístico de la metodología propuesta y de la teoría del valor-trabajo. El lector encontrará una situación posiblemente paradójica, a pesar de que el sector agropecuario mexicano padece una situación de crisis estructural continúa siendo, un transferidor neto de valor.

Algunos elementos teóricos

Con el paso de los años, la vieja polémica relativa al intercambio desigual y a las transferencias que éste trae consigo de un sector a otro de la economía, o bien de un país a otro, vuelven a cobrar relevancia a la luz de las dificultades por las que atraviesan los sectores agropecuarios de los países subdesarrollados, todo esto en el marco de la globalización de los mercados.

Es por ello, que hemos decidido llevar a cabo un acercamiento teórico y empírico que permita observar con un lente diferente este problema, lo cual hará factible entender las asimetrías internas que tiene nuestro sector agropecuario con el resto de la economía y entender con más cabalidad el nivel de la crisis al que nos enfrentamos en el mismo.

El intercambio desigual

No está por demás recordar que cuando se habla de intercambio desigual, se está haciendo alusión al mercado. Dicho intercambio se da en la esfera de la circulación, en la de la realización de mercancías, es decir, en el mercado. Esto es así porque en dicha esfera se homologan los distintos tipos de trabajo que existen en la economía. Es decir, los diferentes trabajos concretos devienen en uno sólo: el trabajo abstracto. Pero al hablar de trabajo abstracto no se habla en general; se hace alusión al trabajo socialmente necesario, en términos de tiempo, de horas de trabajo empleadas, que costó elaborar tal o cual mercancía.

Esta consideración es de primordial importancia ya que, a diferencia de la economía neoclásica convencional (regida por la “mano invisible del mercado”), en la perspectiva aquí utilizada, los precios de los productos serán determinados por el tiempo social medio o promedial que costó elaborar al conjunto de dichas mercancías, lo cual da la pauta para intercambiar los productos (Marx, 1981). De esta manera habrá productores que generen artículos en número de horas por arriba de la media, lo que los ubicará como productores que serán sancionados en el mercado y, por lo tanto, perderán; en tanto que los que están en la media o por debajo de la media se establecen en condiciones mejores y ganadoras. Esto es lo que ocurre con nuestra agricultura y ganadería, cuestión que se ve acendrada con el exceso de importación de productos agropecuarios, proceso que culmina en el empobrecimiento de la actividad agropecuaria.

Las transferencias

Al momento de plantear el intercambio entre las mercancías, surge el problema de las transferencias, ya que los productores socialmente más ineficientes, en relación a la media, transferirán parte de sus recursos a otros sectores de la economía. Esta transferencia se realiza a través de los precios.[4]

Debe quedar claro que el elemento que sirve de base y de sustancia para comprender este fenómeno es el tiempo de trabajo medio socialmente reconocido y, por ende, la diferencia que se da al llevar a cabo el intercambio de productos en el mercado (véase Emmanuel, 1972; Dos Santos, 1978).

Intercambio desigual y transferencias: un acercamiento metodológico

Para realizar este punto nos basamos, de manera fundamental, en García Zamora, Valenzuela y otros (1999), llevando a cabo algunas modificaciones que nos parecen pertinentes para el análisis. El punto de partida fundamental es la creación de valor y, al mismo tiempo, el papel del trabajo calificado que se ha empleado en la generación de mercancías. Ahora bien, al hablar de trabajo calificado, se hace referencia, necesariamente, al trabajo simple y al trabajo complejo. Estos sirven de fundamento para explicar las transferencias de valor.

Sabemos que el valor se mide en tiempo de trabajo, es decir en horas de trabajo empleadas. Es por ello que Marx va estableciendo los determinantes del valor. Se alude a la magnitud del valor, a su tiempo de duración y a su unidad de medida en las distintas fracciones de tiempo (horas, días, etc.) (Marx, 1973). Junto con esto hay que precisar las dimensiones que le dan contenido al concepto de “trabajo socialmente necesario”, a saber: productividad del trabajo (“condiciones normales de producción”); calificación del trabajo (“grado medio de destreza del obrero”); intensidad del trabajo (Isaac y Valenzuela, 1999).

Con estos elementos es posible discernir entre trabajo simple y complejo: el primero, es en el que “puede ser adiestrado cualquier individuo medio”, en tanto que el “trabajo complejo (…) se eleva por encima del medio” (Marx, 1973). Esta distinción es fundamental ya que permite comprender las diferencias entre un trabajo como el agrícola y uno como el realizado en la industria de la transformación. En la medición de todos los tipos de trabajo productivos lo que debe realizarse es la medición de una media de calificación entre las distintas ramas productivas. Por tanto, el trabajo agrícola será más simple que el de las manufacturas.

Medición de la calificación laboral por ramas productivas

Las ramas productivas con que se trabajará son: sector agropecuario (Gran División 1); minería, petróleo, manufactura y electricidad (Gran División 2, 3 y 5); construcción (Gran División 4); y transporte (Gran División 7). Las demás, son ramas improductivas y por eso no entran en este nivel. Los elementos tomados en consideración para la calificación ramal del trabajo productivo son: nivel de instrucción por años de estudio, población ocupada con instrucción y años de estudio. Con estas variables se calcula la instrucción media de cada Gran División Económica (G.D.).

Tomando como base la información obtenida en la Encuesta Nacional de Educación, Capacitación y Empleo del 2000 y 2003 de la Secretaría del Trabajo, se obtuvieron los siguientes datos para los años 1998 y 2003. Estos años se tomaron como referencia para observar qué ocurrió en las postrimerías de los gobiernos priístas y qué paso en los tres primeros años de gestión del gobierno “del cambio” encabezado por Fox.

Así, la calificación media del sector productivo se calculó dividiendo la calificación media de cada rama entre el peso porcentual de la PEA en éstas, con lo que nos dio una calificación media del sector productivo de 6.26 en 1998 y 6.30 en el 2000.

Ahora bien, para convertir el trabajo privado en trabajo social, se requiere utilizar las calificaciones medias ramales y dividirlas entre la calificación media del sector productivo. Al coeficiente que nos de este resultado se le llama factor de conversión (Fcc) del trabajo privado en trabajo social. Dicho factor demuestra el grado de desarrollo que tienen las ramas productivas en términos de trabajo social. Éste es relativamente bajo, y lo es más aún cuando sabemos que más del 40% de la población económicamente activa del sector productivo se encuentra en el ámbito agropecuario. En 1998 el Fcc de la GD 1 fue de 0.59; 1.42 para las GD 2, 3 y 5; 0.72 para la GD 4 y 1.34 para la GD 7. Estos datos bajaron en la mayoría de las divisiones en el 2003, quedando 0.57 para la GD 1; 1.39 GD 2, 3 y 5; 0.93 GD 4; y 1.11 GD 7.

Esta información destaca que en el lapso de 5 años, y de manera fundamental en los primeros años del gobierno foxista, se presentó una disminución relativa en el trabajo social.

Por otra parte, desde el punto de vista del intercambio internacional, según cálculos recientes, una hora de trabajo social internacional, equivale a 105 minutos de trabajo mexicano (Isaac y Valenzuela, 1999). Esto es, los demás países se ven beneficiados porque en menos tiempo producen más mercancías y México requiere de más tiempo. Si a esto se le aúna la cuestión de los subsidios se comprenderá que es prácticamente imposible acceder en igualdad de circunstancias a los mercados internacionales.

De otra parte, si estimamos el inverso del factor de conversión, se calculará la equivalencia de una hora de trabajo social en cada sector productivo en función de la calificación del trabajo. De esta manera, se tiene que en 1998 la equivalencia en minutos por una hora de trabajo social es de 101.69 minutos para la GD 1; 42.25 para la GD 2, 3 y 5; 83.33 para la GD 4; y 44.78 minutos para la GD 7. En el 2003, se requirieron más minutos de trabajo: 105.26 para GD 1; 43.16 GD 2, 3 y 5; 64.51 GD 4 y 54.05 GD 7.

Con esto se evidencian las desigualdades estructurales que existen en la economía nacional. Por una parte, nos indican que a la manufactura, electricidad y sector energético le bastan entre 42 y 43 minutos para que le sea reconocida una hora de trabajo social; en tanto que el sector agropecuario requiere de más de una hora con 40 minutos para que se le reconozca socialmente una hora de trabajo. Si esto se traduce en dinero, este sector siempre saldrá perdiendo porque necesita de más horas invertidas para obtener sus productos y llevarlos al mercado en donde serán sancionados y, por tanto, sus precios disminuidos.

Valor generado y valor apropiado

Comprender en sus justos términos lo concerniente a las transferencias de valor, supone entender lo que es el valor generado y el apropiado. El primero es el valor producido, el que ha elaborado la rama o empresa; por su parte, el valor apropiado es el que queda en poder, en posesión, de esa rama o empresa. La diferencia entre el valor apropiado y el valor generado será el valor transferido. Este nos indicará, indubitablemente, las transferencias positivas o negativas de valor de una rama o empresa hacia otra rama o empresa.

Metodología para el cálculo de las transferencias de valor

Primeramente, se estimó la jornada de trabajo anual (JTa) que es el resultado de multiplicar la jornada de trabajo semanal (JTs) por las semanas trabajadas al año (STa). Para los años de estudio se estimó una JTa de 1960 horas en los dos años para todas las ramas productivas a excepción de la agrícola; y una JTa de 937.5 horas en 1998 y 912.5 horas en el 2003 para el sector agropecuario, partiendo del hecho de que los productores del campo laboran 25 semanas al año (información proporcionada y dimensionada por académicos, investigadores y, principalmente, por productores). En segundo lugar, se calcularon las horas trabajadas en el sector productivo, multiplicando la JTa por la población ocupada, como se ve también en los cuadros. Esta información fue obtenida por la Encuesta nacional de Empleo de la STPS.

Cuadro 1. PEA y horas trabajadas en el sector agropecuario: 1998

Rango de horas (1)

PEA (2)

Promedio Hs. (3)

Horas totales (4)

15 hs.

660,574

10

6,605,740

15 a 24 hs.

808,629

19

15,363,951

25 a 34 hs.

537,735

29

15,594,315

35 a 39 hs.

835,188

37

30,901,956

40 a 48 hs.

2,709,174

44

119,203,480

49 a 56 hs.

707,942

52

36,812,984

M 56 hs.

881,015

60

52,860,900

Fuente: Elaboración propia con base STPS (1998, 2003).

Cuadro 2. PEA y horas trabajadas en el sector agropecuario: 2003

Rango de horas (1)

PEA (2)

Promedio Hs. (3)

Hs. totales (4)

15 hs.

505,098

10

5,050,950

15 a 24 hs.

827,457

19

15,721,683

25 a 34 hs.

593,889

29

17,222,781

35 a 39 hs.

930,623

37

34,433,051

40 a 48 hs.

2,722,993

44

119,811,560

49 a 56 hs.

496,541

52

25,820,132

M 56 hs.

498,811

60

29,928,660

TOTAL

6,786,283

247,988,810

Fuente: Ibid.

En tercer lugar, se emplea el coeficiente del factor de conversión ya calculado anteriormente. Un cuarto paso consiste en que conociendo el trabajo social o valor generado, se necesita saber cuál es el valor apropiado, para ello se utiliza el PIN (producto interno neto) de cada división productiva relacionando y transformando las unidades monetarias en unidades de valor. Esto se hizo “pasando de las magnitudes monetarias a las de valor (con lo que se calcula) la expresión monetaria del valor, que no es sino el recíproco del valor del dinero” (García Zamora, et al, 1999). En los cuadros a continuación se dilucida este problema.

Cuadro 3. Relación entre unidades de valor y unidades monetarias: 1998

1

2

3= (1/2)

4= (2/1)

Producto Interno Neto
(Miles de pesos de 1993)

Trabajo social total o
trabajo incorporado

Expresión monetaria del
valor (pesos de 1993)

Valor del dinero
(horas)

1,306,215,900,000

29,060,402,000

44.948

0.02225

Fuente: INEGI, SCNM, 2002.

Cuadro 4. Relación entre unidades de valor y unidades monetarias: 2003

1

2

3= (1/2)

4= (2/1)

Producto Interno Neto
(Miles de pesos de 1993)

Trabajo social total
o trabajo incorporado

Expresión monetaria del valor (pesos de 1993)

Valor del dinero (horas)

597,723,030,000

14,828,054,000

40

0.025

Fuente: Ibid.

Es interesante observar aquí la drástica caída del PIN productivo y, por ende, del trabajo social o incorporado. Esta caída es en sólo 5 años (distinguiéndose en este proceso los tres primeros años del sexenio de Fox) de -54.2% y de -48.9% en trabajo social. Dicho de otra manera, al gobierno de Fox le tuvo sin cuidado el desarrollo y crecimiento de las actividades productivas, apostando todo a las improductivas y la venta a extranjeros de todo aquello productivo que pueda ser objeto de comercio (petróleo, electricidad, etc.).

En quinto lugar, se estima el valor apropiado por cada rama productiva, para lo cual se multiplica el valor del dinero y el PIN por divisiones. Véanse los siguientes cuadros.

Cuadro 5. Trabajo social apropiado por gran división: 1998

Gran División

(1)
PIN (mill. de $)

(2)
Valor del $

(3)
Trabajo social aprop. (hs.)

1

71,494,740

0.02

1,429,894,800

2,3 y 5

292,901,760

0.02

5,858,035,200

4

51,715,170

0.02

1,034,303,400

7

126,644,310

0.02

2,532,886,200

Totales

542,755,980

0.02

10,855,119,600

Trabajo social productivo apropiado por los sectores improductivos (en horas)

6

250,345,260

0.02

5,006,905,200

8

189,087,390

0.02

3,781,747,800

9

252,259,110

0.02

5,045,182,200

TOTAL

13,833,835,000

Fuente: Elaboración propia. Columna 1: INEGI, 2002; columna 2: ver cuadro 3; columna 3: multiplicación de columnas 1 y 2.

Cuadro 6. Trabajo social apropiado por gran división: 2003

Gran División

(1)
PIN (pesos 1993)

(2)
Valor del $

(3)
Trabajo social
apropiado (Hs.)

1

75,107,610,000

0.025

1,877,690,200

2, 3 y 5

307,232,370,000

0.025

7,680,809,200

4

54,878,940,000

0.025

1,371,973,500

7

160,504,110,000

0.025

4,012,602,700

TOTALES

597,723,030,000

0.025

14,943,074,000

Trabajo productivo apropiado por los sectores
improductivos (en horas)

6

308,633.9

0.025

7,715,847,500

8

258,340.0

0.025

6,458,500,000

9

311,777.8

0.025

7,794,445,000

TOTAL

21,968,792,500

Fuente: Elaboración propia. Columna 1: INEGI, 2002; columna 2: cuadro 4; columna 3: multiplicación de columnas 1 y 2.

El crecimiento del trabajo social apropiado en las ramas improductivas creció globalmente en 58.9%, en tanto que el trabajo social apropiado por los sectores productivos lo hizo en 37.7%, con lo que se refuerza la afirmación anterior en el sentido de la prioridad improductiva y parasitaria de nuestra economía.

Finalmente, se calcula el trabajo vivo incorporado y el trabajo vivo social, elementos que nos servirán de base para calcular las transferencias de valor (cuadro 7).

En ambos años de análisis se observa que se han gastado más de 32 mil millones de horas de trabajo productivo, las cuales han significado un incremento global de tan sólo el 1.5% entre 1998 y el 2003. Esto es importante porque demuestra que prácticamente no ha habido crecimiento productivo en la economía nacional.

Cuadro 7. Trabajo vivo incorporado y trabajo social por grandes divisiones: 1998

Rama

1

Población

Ocupada

2

Jornada de

Trabajo anual

3

Jornada de

Trabajo anual

(1)(2)=(3)

4

califica-

ción ramal

5

califica-

ción media

6

factor de

conversión

(7)= (3)(6)

trabajo so-

cial generado

G.D. 1

7,542,273

937.5

7,070,870,100

3.73

6.26

0.59

4,171,813,300

G.D. 2, 3 y 5

7,346,279

1960

14,398,708,000

8.91

6.26

1.42

20,446,168,000

G.D. 4

2,179,088

1960

4,271,016,400

4.52

6.26

0.72

3,075,134,400

G.D. 7

1,693,781

1960

3,319,808,800

8.39

6.26

1.34

4,448,545,400

Totales

18,761,421

 

29,060,402,000

 

6.26

 

32,141,660,000

Fuente: Elaboración propia como sigue columna 1: INEGI, 2002, columna 2: estimación propia; columna 3: multiplicación de columnas 1 y 2, columna 4, 5 y 6: cálculos propios en base a STPS; columna 7: multiplicación de columnas 3 y 6.

Cuadro 8. Trabajo vivo incorporado y trabajo social por grandes divisiones: 2003

Rama

1

Población
ocupada

2

Jornada de

Trabajo

Anual

3

Trabajo
incorporado

(1)(2)= (3)

4

Calificación
ramal

5

Calificación

Media

6

Factor de con-

versión

(7)= (3)(6)

Trabajo social

Generado

G.D 1

6,813,644

912.5

6,217,446,500

3.61

6.30

0.57

3,543,944,500

G.D. 2, 3 y 5

7,344,642

1960

14,395,494,000

8.78

6.30

1.39

20,009,736,000

G.D. 4

2,748,375

1960

5,386,815,000

5.88

6.30

0.93

5,009,737,900

G.D. 7

1,865,487

1960

3,656,354,500

6.98

6.30

1.11

4,058,553,400

Totales

18,771,148

29,656,109,000

32,621,970,000

Fuente: Mismas del cuadro 7.

Por otra parte, existe una disminución del 15% en el trabajo social generado del sector agropecuario, una caída del 2.1% en manufacturas, petróleo, minería y electricidad, un aumento del 63% en construcción (no hay que olvidar que esta industria no genera satisfactores, sino sólo infraestructura) y una disminución del 9% en transporte y almacenamiento.

En el cuadro 8 cabe destacar que en el sector agropecuario, en el 2003, prácticamente todos sus indicadores están hacia la baja: la PEA, -10%; la JTa, -3%; el trabajo incorporado, -12%; la calificación ramal en cuanto a instrucción se refiere, -3%. Es evidente, pues, una crisis de proporciones inimaginables en el sector.

Con todos los elementos analizados, pasemos ahora a la cuantificación de las transferencias de valor en la economía mexicana. Los cuadros 9 y 10 ilustran lo ocurrido en el periodo de estudio.

Cuadro 9. Valor apropiado y valor generado: transferencia de valor, 1998

Gran
división/
sector

1 Valor
apropiado
por rama

2 Valor
generado
por rama

3=(1)-(2)

4 (%) de
transfe-
rencia

5 Valor
apropiado
(en %
del total)

6 Valor
generado
(en %
del total)

1

1,429,894,800

4,171,813,300

-2,741,918,500

-65.72%

5.79%

12.98%

2, 3 y 5

5,858,035,200

20,446,168,000

-14,588,813,300

-71.35%

23.73%

63.65%

4

1,034,303,400

3,075,134,400

-2,971,701,000

-96.63%

4.19%

9.57%

7

2,532,886,200

4,448,545,400

-1,915,659,200

-43.06%

10.26%

13.84%

Total
product.

10,855,119,600

32,141,660,000

-22,218,809,000

-69.13%

43.97%

100.00%

6 PIN

5,006,905,200

0.0

5,006,905,200

20.28%

0%

8

3,781,747,800

0.0

3,781,747,800

15.30%

0%

9

5,045,182,200

0.0

5,045,182,200

20.43%

0%

Total
improduc.

13,833,835,000

0.0

13,833,835,000

56.03%

0%

Total
econ.

24,688,954,600

32,141,660,000

0.00%

100.00%

100.00%

Fuente: Elaboración propia: columna 1: cuadro 5; columna 2: cuadro 7; columna 3: diferencia entre columnas 1 y 2, columna cuatro: cociente entre columnas 3 y 2; columnas 5 y 6: porcentajes de participación en el total.

De estos cuadros (9 y 10) se desprende que en 1998 el sector agropecuario transfería más del 65% de lo producido, sobre todo a las ramas improductivas y se quedaba con un poco más del valor generado. Esta situación cambia de manera significativa en el 2003, ya que las transferencias son menores, llegando al 47% y lo que se queda el sector del valor apropiado es poco más del 10%.

Esta información es relevante ya que muestra de manera evidente la cada vez menor pérdida de importancia de las actividades agropecuarias.

Cuadro 10. Valor apropiado y valor generado: transferencia de valor

Gran
División/
Sector

1 Valor
apropiado por
rama

2 Valor
generado
por rama

3=(1)-(2)

4 (%) de
transferencia

5 Valor apropiado en % del total)

6 Valor
generado (en % del total)

1

1,877,690,200

3,543,944,500

-1,166,254,300

-47.00%

9.09%

10.86%

2, 3 y 5

7,680,809,200

20,009,736,000

12,328,927,000

-61.60%

20.81%

61.34%

4

1,371,973,500

5,009,737,900

-3,637,764,400

-72.60%

3.72%

15.36%

7

4,012,602,700

4,098,553,400

-45,950,700

-1.10%

10.87%

12.44%

Total Productivo

14,943,074,000

32,621,970,000

-17,678,895,000

-54.20%

40.49%

100.00%

6

7,715,847,500

0.0

7,715,847,500

20.90%

0.00%

8

6,458,500,000

0.0

648,500,000

17.49%

0.00%

9

7,794,445,000

0.0

7,794,445,000

21.12%

0.00%

Total
improductivo

21,968,792,500

0.0

21,968,792,500

60.51%

0.00%

Total
economía

36,911,866,500

32,621,970,000

0.0%

100.00%

100.00%

Fuente: Elaboración propia, columna 1: cuadro 6; columna 2: cuadro 8; columna 3: diferencia entre columnas 1 y 2; columna 4: cociente entre columnas 3 y 2; columnas 5 y 6: porcentaje de participación en el total.

En sentido también decreciente, pero de una importancia nodal, son las transferencias que realizan las otras actividades productivas al conjunto de la economía, destacando que en el caso del transporte, para el 2003, las transferencias son nimias.

Finalmente, la caída de dichas transferencias llega al -20.4% global, siendo el aumento de las actividades productivas en cuanto a valor generado se refiere del 1.5%, cuestión que sigue poniendo de relieve el peso cada vez menor de las actividades productivas y cómo las improductivas succionan prácticamente el grueso de lo generado por aquellas.

Son precisamente estas transferencias apropiadas por el sector improductivo las que tienen un crecimiento global del 58.8% entre 1998 y el 2003.

Una visión global de la economía y del sector agropecuario en el sexenio Foxista

Para resaltar de manera más clara lo que está ocurriendo en estos momentos en nuestra economía, se realizará una comparación con los últimos tres años de gobierno priísta y los tres primeros del sexenio Foxista.

El PIB en su conjunto tuvo una TMCA del 3.3% en los años 1998-2000, en tanto que del 2001 al 2003 lo hizo en 0.5%; el PIB agropecuario creció 0.6% y -1.0% con Fox; el PIB industrial tenía tasas de 9.9% en el primer periodo, llegando al -0.9% en el gobierno del cambio; el PIB comercial y de servicios tuvo una TMCA de 3.5% y 1.0%, respectivamente (Fox, 2003).

La formación bruta de capital fijo llegó al 12.1% anual entre el 98 y el 2000, mientras que con Fox fue del 0.03%; por su parte, el ahorro interno fue del 12.1% en los últimos años de Zedillo y de 3.2% en promedio anual con Fox (Ibid.). Las anteriores variables son las que, de manera fundamental, le dan sustento al crecimiento económico. Veamos de manera específica el comportamiento del sector agropecuario:

Cuadro 11. Comportamiento del sector agropecuario

Concepto

1998-2000 (TMCA) (%)

2001-2003

(TMCA) (%)

10 principales granos y oleaginosas (producción)

-2.5

-1.8

10 principales granos y oleaginosas (consumo per-cápita)

-1.0

-2.6

Frutas (producción)

4.6

1.4

Frutas (prod. per-cápita)

3.7

0.6

Hortalizas (producción)

1.4

-1.6

Hortalizas (consumo per-cápita)

0.5

-2.4

Carne en canal (bovino, porcino y aves) (producción)

2.6

2.1

Carne en canal (bovino, porcino y aves) (consumo per-cápita)

2.2

1.4

Leche de bovino (producción)

3.8

1.4

Leche de bovino (consumo per-cápita)

3.3

-0.4

Huevo (producción)

6.7

0.6

Huevo (consumo per-cápita)

5.9

-0.2

Fuente: elaboración propia con datos de Fox, 2003.

Como se ve, prácticamente en todos los rubros el resultado es negativo para la administración foxista, lo que ha sumido a la agricultura y ganadería mexicanas en una crisis bastante difícil de remontar.

Finalmente, si quiere observarse una paradoja más, demos algunos datos acerca de los subsidios agropecuarios, los cuales nos ponen en un nivel sumamente desventajoso en relación con nuestros principales competidores. Los subsidios agropecuarios per-cápita, en dólares, eran de 91 para México en el 2002, llegando a 317 en EUA y a 384 en la Unión Europea; por hectárea eran de 75 para México, 62 para Canadá, 94 en EUA y 730 en la Unión Europea (Fox, 2003).

La cuestión se agrava cuando sabemos que los subsidios agropecuarios representan el 22% del PIB del sector, lo que quiere decir que la quinta parte de lo ocurrido en esta rama productiva se salva gracias a los subsidios, si estos son disminuidos o desaparecidos la crisis llegaría a niveles de convulsión social.

Programas tan amplios como inservibles como “Alianza para el Campo” de poco sirven si se sabe que en el 2003 representan un ingreso real por productor beneficiado de $813.74.

Conclusiones

Se considera demostrada la viabilidad de la teoría del valor-trabajo para fundamentar las transferencias de valor de las actividades productivas a las improductivas. Para ello se estableció una metodología que nos da un acercamiento al problema.

Por otra parte, se observa una drástica y pronunciada crisis en el campo mexicano, actividad a la que el gobierno foxista le dio una importancia casi nula y una priorización a las actividades improductivas de la economía, convirtiéndose ésta en una actividad parasitaria.

Además, vemos también una declinación de todo lo que suene a productivo y, de manera particular, una caída del sector agropecuario en una crisis permanente, estructural y sin visos de resolverse.

Bibliografía

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Dos Santos, Theotonio, Imperialismo y Dependencia, ERA, México, 1978.

Emmanuel, Arghiri, El intercambio desigual, Siglo XXI, México, 1972.

Fox, Vicente, Tercer informe de gobierno. Anexo estadístico, ed. Presidencia de la República, México, 2003.

García Zamora, Valenzuela, José, et al, “Valor generado y valor apropiado: transferencias de valor en la economía mexicana”, en Explotación y despilfarro: análisis crítico de la economía mexicana, Isaac, Jorge y Valenzuela, José (coordinadores), Plaza y Valdés, México, 1999.

INEGI, Sistema de cuentas nacionales de México, INEGI, Aguascalientes, México, 2002.

Isaac, Jorge y Valenzuela, José, “Trabajo simple y trabajo complejo, en Explotación y despilfarro: :análisis crítico de la economía mexicana, Isaac, Jorge y Valenzuela, José (coordinadores), Plaza y Valdés, México, 1999.

Köhler, G. The structure of global Money and World tables of unequal Exchange. Journal of World Systems Research. Volume 4, Number 2 (Fall 1998). Pp. 145-168. Disponible en: http://csf.colorado.edu/wsystems/jwsr.htm.

Marx, Carlos, El Capital, FCE, México, 1973.

Marx, Carlos, Grundrisse, Siglo XXI, 1981.

Secretaría del Trabajo y Previsión Social, Encuesta nacional de empleo, 1998. México D.F.

Secretaría del Trabajo y Previsión Social, Encuesta nacional de empleo, 1998 y 2003. México D.F.

STPS, Encuesta nacional de educación, capacitación y empleo, 2000. México D.F.

STPS, Encuesta nacional de educación, capacitación y empleo, 2003: México. D.F.



[1] Profesor-Investigador del CIESTAAM de la Universidad Autónoma Chapingo, integrante del Sistema Nacional de Investigadores. Correo-e: palkacios@hotmail.com

[2] Investigador del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua, integrante del Sistema Nacional de Investigadores. Correo-e:jlmonte@tlaloc.imta.mx

[3] Candidato a Dr. en Problemas Económicos Agroindustriales, integrante del Programa de Investigación Integración Agricultura-Industria. Correo-e: eesantacruz@gmail.com

[4] Köler, G. (1998:146) hace un interesante análisis a nivel de economía global a partir del valor del dinero. El considera que el valor del dinero no es homogéneo y que la tasa de cambio de las monedas es uno de los mecanismos a través de los cuales los países desarrollados “extraen” valor de los países atrasados. Por su parte Cháves (2006:177) señala la bondad del análisis de Köhler y de paso considera, erróneamente, que dado que Marx reconoce que todo intercambio es de equivalentes para el no tiene sentido el intercambio desigual. Sin entrar a discutir a profundidad está consideración aquí se utiliza la propuesta marxista de la teoría del valor-trabajo y se muestra su utilidad para explicar el intercambio desigual.


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