Observatorio de la Economía Latinoamericana

 


Revista académica de economía
con el Número Internacional Normalizado de
Publicaciones Seriadas  ISSN 1696-8352

 

Economía de México

 

BREVE ANÁLISIS COMPARATIVO DE LOS GOBIERNOS DE ERNESTO ZEDILLO Y VICENTE FOX

Víctor H. Palacio Muñoz[1]
José Luis Montesillo Cedillo[2]
Eugenio Eliseo Santacruz De León[3]

RESUMEN: Los gobiernos mexicanos encabezados por Ernesto Zedillo Ponce de León y Vicente Fox Quezada, son de clara adscripción al dogma neoliberal. Ambos fueron presos de las recetas derivadas de dicho dogma, dictadas por el denominado Consenso de Washington. Los datos son elocuentes al mostrar el claro fracaso en su “intención” de impulso al desarrollo económico y reducción de la pobreza, no hay diferencia significativa y relevante en sus resultados.
Palabras clave: Acumulación de capital, Ajuste estructural, Neoliberalismo.

BRIEF COMPARATIVE ANALYSIS OF THE GOVERNMENTS OF ERNESTO ZEDILLO AND VICENTE FOX

SUMMARY: The Mexican governments headed by Ernesto Zedillo Ponce de Leon and Vicente Fox Quezada, are of clear allegiance to the neoliberal dogma. Both were imprisoned of prescriptions derived from this dogma, dictated by the denominated Consensus of Washington. The data are eloquent when showing the clear failure in their “intention” of impulse the economic development and reduction of the poverty, is significant and no significant difference in its results.
Keys words: Accumulation of capital, structural Adjustment, Neoliberalism.


Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:

Palacio Muñoz, V.H., Montesillo Cedillo, J.L. y Santacruz de León, E.E.: “Breve análisis comparativo de los gobiernos de Ernesto Zedillo y Vicente Fox" en Observatorio de la Economía Latinoamericana, Nº 81, 2007. Texto completo en http://www.eumed.net/cursecon/ecolat/mx/2007/psm-compara.htm


Introducción [4]

El tema de cómo lograr que un país se desarrolle ocupa uno de los primeros lugares en el debate teórico y siempre está presente en el discurso político. Al vislumbrar las cosas desde un punto de vista teórico, filosófico o constitucional se facilita la comprensión de los distintos modelos de desarrollo que se han adoptado en el último siglo, ya que al pensar en desarrollo no sólo nos referimos a las variables macroeconómicas per se, sino que también se pone el énfasis en los niveles que alcanza el PIB per cápita, la distribución del ingreso, la capacidad de industrialización, educación, salud, vivienda y pobreza, entre otros (Pipitone, 1994). Ello implica mirar de cerca la desigualdad económica y social que padecemos, así como la pobreza y sus consecuencias presentes en el país.

Como sabemos, en México está registrado en su historia económica reciente que se han aplicado dos modelos de desarrollo, por su política económica y por el grado de participación del Estado en la economía, a saber: el keynesiano-estructuralista o CEPALINO hasta 1982 (a grandes rasgos) y el neoliberal (desde 1983 a la fecha). El primero tuvo resultados económicos tales, que dicho periodo es conocido como el milagro mexicano, en tanto que el neoliberal no ha propiciado ni la sombra del milagro mexicano.

El volumen de producción es uno de los indicadores de la actividad económica más importante, sin embargo, para los fines de desarrollo es más relevante el cómo se distribuye y cuáles son los niveles de consumo per-cápita alcanzados. A lo que se suma la educación, la cultura, el desarrollo tecnológico, etc. Se trata, pues, de que la transformación que conduzca al desarrollo mejore las condiciones de vida de las personas (Pipitone, 1994).

El eje para arribar al desarrollo, es el proceso de acumulación o formación de capital fijo, que facilita romper con lo que Nurkse, apoyándose en Myrdal, llamó el “círculo vicioso de la pobreza” (Nurkse, 1966; y Myrdal, 1979). Para que el proceso pueda llevarse a cabo se necesita, a decir de Nurkse, romper con los círculos viciosos de oferta y demanda de capital.

El círculo vicioso de oferta de capital consiste en que la insuficiencia de ahorro lleva a una insuficiente formación real de capital, lo cual determina una baja productividad del trabajo, determinante a su vez de un bajo nivel del ingreso y causa de la insuficiencia del ahorro. De esta forma se cierra el círculo: aparece al principio como causa y continúa al final como efecto (Zermeño, 2004).

El círculo vicioso de la insuficiente demanda de capital se da de la siguiente manera: insuficiente estímulo a la inversión productiva determina insuficiente formación de capital, lo cual es causa de atraso tecnológico que se manifiesta en insuficiente productividad de los factores de la producción, cuestión que lleva a bajos salarios y ganancias, y por tanto a una insuficiente capacidad de demanda global, la cual determina los escasos estímulos a la inversión. Así, la falta de estímulos a la inversión que se da al principio, deviene en efecto negativo que ella misma desencadenó (Zermeño, 2004).

Elemento adicional a este proceso es, necesariamente, el mercado. Este se convierte en límite de la inversión y del progreso técnico. Adam Smith tenía razón: “El límite de la división del trabajo es la extensión del mercado” (citado por Zermeño, 2004). Siguiendo al padre de la Economía Política, puede afirmarse que con la división del trabajo es posible el progreso técnico, lo cual lleva al aumento de la productividad. El límite de todo esto se encuentra precisamente en el mercado. Así, será el crecimiento del mercado el que se convierta en estímulo a la inversión productiva (Zermeño, 2004).

En economías como la mexicana un problema ligado a la falta de acumulación de capital y de crecimiento del mercado es la insuficiencia de la demanda. El hecho de que la demanda efectiva sea insuficiente demuestra falta de producción (Passinetti, 196?).

En términos de desarrollo económico, los problemas de mercado no son de demanda efectiva y, por tanto, de la presencia de una política fiscal expansiva, por lo que el problema no es monetario. No, la solución debe encontrarse en el ámbito de la producción: al haber producción, se invierte, aumenta la producción, incrementan los ingresos y la capacidad de demanda (Zermeño, 2004).

Lo anterior nos lleva a un círculo virtuoso de crecimiento y, también, de desarrollo. A decir de Nurkse, con solucionar la insuficiente formación de capital se impulsa la producción. Así, se incrementa el ahorro con los recursos provenientes del exterior, se incentiva la formación de capital y la productividad, creciendo la capacidad de ahorro y la de la demanda. Sin embargo, para que tenga resultado, se necesita de una intervención estatal, cuestión que no plantea Nurkse, para que oriente regional y sectorialmente dicha inversión (Nurkse, 1966).

Myrdal, por su parte, señala algo similar refiriéndose a que se requiere de un factor exógeno que impulse el desarrollo económico (Myrdal, 1979). La idea no es mala, pero coincidimos con Zermeño en que es insuficiente ya que “una condición para emprender una etapa de crecimiento sostenido de la economía, sería una renegociación de la deuda externa del país que libere recursos necesarios para financiar programas estratégicos de desarrollo. A partir de ahí podría iniciarse un círculo virtuoso” (Zermeño, 2004; y UNCTAD, 2002), enfatizando en la presencia de inversión interna (pública y privada).

1. Algunos Elementos en el Desarrollo Económico de México

De entrada, véanse algunos indicadores fundamentales del desarrollo económico en nuestro país, para, en un segundo momento, pasar a la cuestión social. El siguiente cuadro ilustra sobre el particular.

CUADRO 1. ALGUNOS INDICADORES DEL DESARROLLO ECONÓMICO DE MÉXICO

Concepto

1995

2000

2005

95-00

TMCA (%)

00-05

TMCA (%)

PIB per capita (1)

13,149

15,960

16,346

3.2

0.4

PIB (2)

1,230.7

1,605.1

1,740.0

4.4

1.3

PEA (miles)

33,758

39,301

41,321

2.6

0.8

Acumulación de capital (2)

179.4

334.4

342.1

10.0

0.4

PIB agropecuario (2)

74.1

80.9

86.9

1.5

1.2

PIB industrial (2)

299.4

425.3

426.3

5.8

0.04

PIB comercial y de servicios (2)

758.2

969.7

1,086.6

4.1

1.9

Inflación (INPC) (3)

37.40

89.71

113.38

13.7

3.9

Salario mínimo real

41.88

37.56

39.09

-1.8

0.7

Exportaciones (2)

293.7

564.1

611.7

10.5

1.4

Importaciones (2)

248.1

604.5

646.1

13.9

         1.1

Productividad del trabajador

36,652

40,841

42,109

1.8

0.5

Maquila de exportación

107.3

278.5

294.4

14.8

0.9

Ingreso público (4)

22.8

21.6

23.3

----

----

Gasto público (4)

22.9

21.9

23.3

----

----

Deuda pública (4)

30.3

18.9

17.8

----

----

Inversión extranjera directa (4)

3.4

2.9

2.3

----

----

Exportaciones (4)

23.9

28.6

38.4

----

----

Importaciones (4)

20.2

30.0

42.0

----

----

Nivel de apertura comercial (5)

44.1

58.6

80.4

----

----

Fuente: elaboración propia con base en Fox, 2005. 1) Pesos constantes de 1993; 2) Miles de millones de pesos de 1993; 3) Índice nacional de precios al consumidor 2002=100; 4) En por ciento del PIB; 5) Suma de exportaciones e importaciones divididas entre el PIB.

En términos generales, puede observarse que las variables macroeconómicas tuvieron un comportamiento económico más eficaz en el periodo zedillista, en tanto que en el gobierno de Fox la economía nacional estuvo prácticamente estancada.

La preocupación del último gobierno priísta tuvo dos orientaciones principales: salir de la crisis de 1994-1995 y sentar las bases para la recuperación de la economía. Ello fue posible teniendo como pivote al sector industrial, invirtiendo capital y dándole importancia al sector externo, particularmente a la maquila de exportación. Pero este gobierno dejó caer el peso de la crisis en los trabajadores, no redistribuyó el ingreso e hizo que los salarios reales disminuyeran.

Por su parte, el gobierno foxista no se ocupó de lo económico, de la creación de riqueza, más bien agudizó su concentración, incrementó la apertura comercial, posibilitó un débil avance en los salarios reales, pero viabilizó mejores condiciones sociales de vida.

2. El gasto social

Si bien el desempeño económico el gobierno de Fox fué errático, en lo social arrojó mejores resultados. El gasto en desarrollo social representó el 8.4% del PIB en 1995; 9.4% en 2000 y 10.1% en 2005. Esto es, la administración panista incrementó en casi 2 puntos porcentuales del PIB el gasto social respecto del de 1995.

Por su parte, el gasto realizado en desarrollo de capacidades tuvo una TMCA del 7.2% en el periodo 1995-2000, pasando a 6.0% en 2000-2005; en materia de desarrollo de patrimonio la tasa anual de crecimiento fué de 1.6% en el periodo pasado y 7.4 % en el segundo; finalmente, el gasto en capacidades de ingreso tuvo un TMCA de 5.2% en el lapso 1995-2000 y de 4.2% en 2000-2005 (Fox, 2005).     

3. Pobreza

En la clasificación gubernamental para medir la pobreza se tiene que en el sexenio foxista ha habido una baja considerable. En pobreza alimentaria había 19.4 millones de personas en 1994, 24.3 millones de personas en 2000 y 18.2 millones de personas en 2004; en pobreza de capacidades las cifras eran de 27.0 millones de personas; 32.1 millones de personas y 25.9 millones de personas para los mismos años; por último en pobreza patrimonial existían 51.1 millones de personas en 1994, 54.0 millones de personas en 2000 y 49.5 en 2004 (Fox, 2005).

4. Poder Adquisitivo Real de los Ingresos

Entre 1995 y 2000, el salario mínimo general real tuvo una TMCA de -1.8%, o sea, hubo pérdida en el poder adquisitivo del ingreso de los asalariados; en tanto que en el quinquenio 2000-2005 el aumento fue de 0.7% anual.

5. PIB Per-Cápita y Desarrollo

El PIB per-cápita por sí solo no es un buen indicador del desarrollo de un país. No obstante, para que brinde luz debe relacionarse con elementos que tienen que ver con el bienestar y la satisfacción de las necesidades sociales de la población. De esta manera, nos podemos acercar a comprender con más claridad cuál es el nivel de vida de las personas. En el siguiente cuadro se observan algunos indicadores que cubren necesidades básicas.

CUADRO 2. ALGUNAS DE LAS NECESIDADES BÁSICAS DE LA POBLACIÓN EN MÉXICO

Año

EV

TMI

Médicos

INA

1995

 

72.7

20.2

94,674

10.6

2000

 

74.0

18.2

115,241

9.2

2005

 

75.4

16.4

141,865

8.0

Fuente: Fox, 2005. EV=años de esperanza de vida al nacer. TMI=Tasa de mortalidad de menores de 5 años (por mil nacidos vivos). Médicos = Número de médicos en todo el país. En el sector público. INA= Índice Nacional de Analfabetismo.

6. Condiciones de la Vivienda

Un indicador que nos permite observar el desarrollo y el bienestar de la población es la situación de las viviendas. Como podemos percatarnos, el mejoramiento de las condiciones de vivienda de la gente ha sido mayor en el gobierno panista. No olvidar que la vivienda fue uno de los pilares de la política social de Fox.

CUADRO 3. CONDICIONES DE LA VIVIENDA EN MÉXICO %

Año

Sin agua entubada

Sin drenaje

Sin electricidad

1995

15.8

27.9

5.3

2000

11.5

23.5

5.3

2005

10.2

22.4

3.5

         Fuente: Fox, 2005.

7. Política macroeconómica en México: 1995-2005

Política monetaria

En el proceso de liberalización económica es condición sine qua non que exista baja inflación y estabilidad en la tasa de cambio. Esto posibilita salvaguardar la valorización del capital financiero internacional. La tasa media de crecimiento anual (TMCA) de la inflación fue de 13.7% entre 1995 y 2000, en tanto que en el periodo 2000-2005 fue de 3.9%; por su parte, la tasa de cambio creció 3.5% anual con Zedillo y 2.4% con Fox (INEGI, 2007; BANXICO, 2006).

El control de la inflación y de la tasa de cambio asegura condiciones propicias al capital y permite financiar el déficit de cuenta corriente de la balanza de pagos. En 1995, el déficit de la cuenta corriente era de 1,576.7 MMD (miles de millones de dólares) y la inversión extranjera directa (IED) llegaba a 9,526.3 MMD, con lo que se cubría la totalidad del déficit; en 2000 la situación cambió ya que el déficit llegó a 18,598.2 MMD con una IED era de 17,077.5 MMD con lo que se financiaba el 91.8% del total del déficit de cuenta corriente; para 2005 esta inversión era de 17,804.6 MMD con lo que se financiaba todo el déficit (INEGI, 2007). 

La política monetaria se ha orientado a tener altas tasas de interés y baja inflación. Esto es, se tienen altas tasas de interés, por encima de la inflación, lo que permite mandar señales a los inversionistas nacionales y extranjeros de estabilidad monetaria y de rentabilidad. En 1995 la tasa de interés estaba en 48.6% y la inflación en 35.0%; en 2000 los datos eran de 15.2% y 9.5%; para el 2005 las cifras eran de 9.2% y 3.3%, respectivamente. Esto es, la tasa de interés se ha mantenido por arriba de la inflación, lo que genera condiciones favorables al inversionista (INEGI, 2007; BANXICO, 2006).

De esta manera, el Banco de México, con las tasas de interés por arriba de la inflación, coadyuva indirectamente a la reducción del circulante. La oferta monetaria o circulante (M1 y M2 que incluyen la suma de billetes y monedas en poder del público, depósitos en cuentas de cheques, depósitos bancarios, valores emitidos por el sector público y privado y fondos de ahorro para el retiro) creció a una TMCA de 17.2% entre 1995 y 2000; y 9.7% de 2000 a 2005 (INEGI, 2007; BANXICO, 2006).

Finalmente, priorizar la política de estabilidad monetario-cambiaria para atraer capitales trae como consecuencia la sobrevaluación de la moneda e intenta incrementar la rentabilidad del capital financiero. En 1995, la sobrevaluación de la moneda era del 10.9%; para 2000, 32.8%; y de 24.5% en 2005 (CEFP, 2006; Fox, 2006).

Política fiscal y de gasto público

Es interesante hacer notar que la autonomía del Banco de México y la estabilidad del tipo de cambio han llevado paulatinamente a que el gobierno deje de tener una política fiscal, con lo cual no se incrementa libremente el gasto público, éste representó el 22.9% del PIB en 1995, 21.9% en 2000 y 23.3% en 2005. Cabe observar que casi al término del sexenio foxista se liberó un poco el gasto público (INEGI, 2007).

La propuesta teórica y práctica de las autoridades radica en buscar el equilibrio a toda costa, con un pequeño déficit, con la finalidad de evitar presiones inflacionarias o elevados niveles de endeudamiento. Esto obliga al gobierno a disminuir su gasto, vender empresas y activos, lo que posibilita la reducción relativa de la deuda pública y el ajuste fiscal. Evidentemente, en todo este proceso, se constriñe el mercado interno y las ganancias de las empresas. De esta manera, la política fiscal y de gasto público, están subordinadas a los objetivos de la política monetaria.

El círculo es el siguiente: el banco central controla el crecimiento de la oferta monetaria ya que está convencido de que la inflación tiene origen monetario; mediante el control de la oferta monetaria puede mantener la tasa de interés por arriba de la inflación, con ello se contrae la inversión y la demanda. Esta política procíclica ha traído como consecuencia que el crecimiento de la inversión haya bajado de 1995 a 2000, la TMCA fue de 10.0%; siendo apenas de 0.4% entre 2000 y 2005 (INEGI, 2007). Conjuntamente con esto, se intentó la promoción de capitales externos, tampoco pudo apreciarse el tipo de cambio, presentándose más bien una sobrevaluación.

La búsqueda incesante por reducir la inflación y estabilizar el tipo de cambio por medio del control de la oferta monetaria, ha llevado a que la política monetaria subordine a la política fiscal.

Con base en los datos expuestos línea arriba, se puede decir que la política monetaria y fiscal son contraccionistas, y su principal objetivo, o quizás único, es mantener baja la tasa de inflación. Para ello se auxilian con el alza de la tasa de interés como se vio arriba y con la reducción del gasto público.

Esta política contraccionista nos muestra que la tasa de interés tiende a crecer por arriba del PIB: en 1995 (año de crisis económica) el PIB cayó 6.1%, en tanto que la tasa de interés creció 162.1%, cuestión totalmente comprensible en la medida en que las autoridades buscaban dar certeza a los capitales nacionales y extranjeros para sobrevivir al “error de diciembre”; en 2000 la tasa de interés creció al doble del PIB, 3.6% por 6.6% tasa de interés. Finalmente, en 2005 respecto de 2004, la tasa de interés aumentó 34.9% y el PIB lo hizo en 3.0% (INEGI, 2007; Fox, 2005). Esto es importante ya que los capitales al percatarse que las posibilidades de obtener beneficios son más claras en la especulación, prefieren invertir con altas tasas de interés, las cuales les aseguran mejores rendimientos que lo ofrecido en la economía real.

Al buscar la disciplina fiscal y la disminución de la inflación, se contrae el gasto público, manteniéndose la tasa de cambio. Esta última, después del error de diciembre de 1994, quedó en $7.66 por dólar en 1995, llegando a $9.44 en 2000 y $10.89 en 2005, lo que equivale a una devaluación de 42.1% en 11 años (BANXICO, 2006). Además, esto ha colocado al país en una situación de insolvencia financiera ya que la deuda pública interna y externa se han convertido en un problema de soberanía financiera: en 1995 representaban el 69.4% del PIB; 42.0% en 2000; y 41.7% en 2005 (Fox, 2005). O sea, por cada peso generado en el PIB, poco más de 40 centavos se adeudan a nuestros acreedores. El pago de servicio de la deuda externa representaba el 11.1% del PIB en 1995, 6.0% en 2000 y 4.1% en 2005 (Fox, 2005), lo que demuestra que los recursos financieros existentes que podrían emplearse para actividades productivas y de beneficio social, se orientan al pago a nuestros acreedores.

Parece evidente que la política económica está subordinada a los intereses del capital financiero nacional e internacional y que la disciplina fiscal, junto con la reducción de la inflación, no genera condiciones para el crecimiento económico.

Política de comercio exterior

El proceso generalizado de apertura externa, la gradual supresión de aranceles y el tipo de cambio sobrevaluado, quitan protección a la planta productiva nacional frente a las importaciones, colocando a los productos nacionales en una situación de desventaja competitiva frente a éstas. En 1995 el nivel de apertura comercial del país (exportaciones más importaciones divididos entre el PIB) fue de 44.1%; en 2000 de 58.6%, llegando a 80.4% en 2005 (INEGI, 2007). Prácticamente toda la economía mexicana está abierta, con lo que el crecimiento de las exportaciones no es suficiente (pese a la entrada en vigor del TLCAN), se amplía el déficit comercial y se reduce el impacto de las exportaciones en la dinámica de la economía. De 1995 a 2000 las exportaciones representaron el 23.9% del PIB; 28.6%, en 2000 y 38.4% en 2005. Por su lado, las importaciones lo hicieron en 20.2%, 30.0% y 42.0%, en los mismos años (Fox, 2005).

Desde el punto de vista de la competitividad, tenemos que al relacionar las exportaciones con las importaciones se obtiene un coeficiente que indica que si la relación es mayor a la unidad, hay capacidad de competencia; pero si el coeficiente es menor a uno, la competitividad con el exterior no existe. En 1995, el coeficiente era de 1.18, con lo que había competitividad relativa; en 2000 la razón pasa a 0.93, es decir, comenzamos a perder competitividad. Esta tendencia se consolida en 2005 al llegar a 0.94.

En 1995, las importaciones de bienes de uso intermedio asociadas a la exportación representaban el 51.0% de las exportaciones totales; este porcentaje pasó al 54.6% en 2000 y a 49.3% en 2005. Por su parte, del total de las importaciones de bienes intermedios, el 69.5% se usaban para la exportación en 1995; 72.0% en 2000; y 64.2% en 2005 (Fox, 2005).  

De esta manera, las importaciones, fundamentalmente provenientes de EUA, desplazan del mercado interno a la producción nacional, con lo cual no puede haber efecto multiplicador en la inversión, empleo y ahorro.

Conclusiones

 La política monetaria y fiscal impulsada por los dos últimos regímenes mexicanos son contraccionistas, y su principal objetivo es mantener baja la tasa de inflación. Para ello se auxilian con el alza de la tasa de interés y con la reducción del gasto público.

La política procíclica seguida ha traído como consecuencia que el crecimiento de la inversión haya bajado de 1995 a 2000.

Aunado a esto los índices de pobreza no han disminuido significativamente, convirtiendo los propósitos gubernamentales, es simple discurso.


Bibliografía

Banxico, Informe anual de 2005,  Banco de México, México, 2006.

Centro de estudios de Finanzas Públicas de la H. Cámara de Diputados, Evolución de la economía y las finanzas públicas 2000-2005 y perspectivas 2006, México, 2006.

Fox, Vicente, Anexo estadístico del Quinto Informe de Gobierno, Presidencia de la República, México, 2005.

INEGI, inegi.gob.mx, página visitada durante marzo del 2007.

Myrdal, G., Teoría económica y regiones subdesarrolladas,  FCE, México, 1979.

Nurkse, R., Problemas de formación de capital en países insuficientemente desarrollados,  FCE, México, 1966.

Pipitone, Ugo, La salida del atraso: un estudio histórico comparativo, FCE, México, 1994.

UNCTAD, Informe sobre crecimiento y desarrollo 2001,  Naciones Unidas, Nueva York y Ginebra, 2002.

Zermeño, Felipe, Lecciones de desarrollo económico,  Plaza y Valdés, México, 2004.


[1] Profesor-investigador del Doctorado del CIESTAAM de la Universidad Autónoma Chapingo. Correo-e: palkacios@hotmail.com

[2] Investigador del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua. Correo-e: jlmonte@tlaloc.imta.mx

[3] Candidato a Dr. en Problemas Económicos Agroindustriales por el Centro de Investigaciones Económicas, Sociales y Tecnológicas de la Agroindustria y la Agricultura Mundial (CIESTAAM-UACh). Correo-e:eesantacruz@gmail.com

[4] Todos los cálculos manejados en este breve análisis fueron realizados por los autores.


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