Observatorio de la Economía Latinoamericana

 


Revista académica de economía
con el Número Internacional Normalizado de
Publicaciones Seriadas  ISSN 1696-8352

 

Economía de México

 

APERTURA COMERCIAL Y CRECIMIENTO ECONÓMICO
El impacto del TLCAN sobre México

 


Martín Carlos Ramales Osorio
Univ. Tecnológica de la Mixteca, México
mramales@nuyoo.utm.mx

Una versión anterior de este texto fue
presentada como ponencia al
Encuentro Internacional Escuelas
de Macroeconomía.
Pulsando aquí puede ver un resumen
de ese Encuentro y solicitar el
Informe Oficial y Actas
.


RESUMEN:
Bajo el modelo ISI (Industrialización por Sustitución de Importaciones) fue la demanda interna, más que la externa, la que contribuyó en mayor medida a la expansión de la demanda real y, por tanto, del producto interno bruto a precios constantes. Durante el periodo 1940-1982, la economía creció al 6% en promedio. No obstante, para el pensamiento económico conservador la crisis de 1982 fue resultado del esquema de industrialización sustitutiva que condujo a acelerar la inflación y a agravar los déficit fiscales y de balanza de pagos, a desestimular a los sectores competitivos-exportadores, a alentar la formación de monopolios internos, a perjudicar el avance tecnológico y productivo y a lesionar el bienestar y la soberanía de los agentes económicos. Por tanto, el gobierno de Miguel de la Madrid se propuso iniciar el desmantelamiento del modelo ISI porque había promovido una asignación ineficiente de los recursos y había introducido rigideces innecesarias en la oferta de bienes y servicios. Empero, de 1983 a la fecha la economía ha crecido apenas al 2.35%.

Palabras clave: Industrialización, sustitución de importaciones, proteccionismo, aranceles, permisos de importación, apertura económica, reforma estructural, liberalización comercial, desregulación, política comercial, política cambiaria, crisis, estanflación, desinflación, crecimiento económico, desempleo, estructuralismo, neoliberalismo.

Introducción

El presente trabajo pretende abordar el comportamiento de la economía mexicana bajo el modelo de crecimiento “hacia afuera”, inaugurado en 1983 y que persiste a la fecha, comparándolo con el modelo ISI que prevaleció en el país, al menos administrativamente, de 1940 a 1982.

Resulta importante observar que la economía mexicana experimentó el mayor dinamismo durante la implementación del modelo de crecimiento “hacia adentro” de 1940-1982, que bajo el actual modelo que supuestamente sería superior en términos de crecimiento económico y de inflación. La verdad ha sido otra muy distinta. A la desaceleración de la inflación, resultado de políticas fiscales y monetarias sumamente restrictivas, la han acompañado tasas de crecimiento poco significativas que se han traducido en incrementos del desempleo y, por tanto, de la pobreza.

De esa manera, a lo largo del trabajo se deja entrever que México ha oscilado entre un alto crecimiento económico acompañado de una baja inflación (1940-1982), por un lado, y entre una alta inflación acompañada de la ausencia de crecimiento económico (1983-2004), por el otro lado.[1]

En un primer momento, se repasa la lógica del modelo de crecimiento de 1940-1982 y su impacto sobre la producción y los precios. Posteriormente, se plantea la coyuntura que obligó al cambio de modelo de desarrollo, cambio que se dio durante la administración de Miguel de la Madrid y que se profundizó en los gobiernos inmediatamente subsecuentes.

Así, la apertura comercial se circunscribe dentro de la reforma estructural de orientación de mercado, apoyada y avalada por los organismos financieros internacionales (FMI, Banco Mundial), como requisito indispensable de la normalización del proceso de acumulación de capital y, por tanto, de la recuperación del crecimiento económico dentro de la racionalidad de las señales del mercado mundial.

 

1. Antecedentes: El modelo ISI, 1940-1982

La Segunda Guerra Mundial (1939-1945) estimuló la industrialización del país y el gobierno decidió apoyarla mediante el proteccionismo comercial (aranceles y permisos de importación), así como mediante la construcción de la infraestructura necesaria (carreteras, sistemas de comunicación, etc.) requeridas urgentemente para iniciar el proceso de industrialización del país.[2]

Manuel Ávila Camacho asumía la presidencia de la Republica el 1 de diciembre de 1940 y se encontraba con un país sumergido en la intranquilidad, no sólo por los enfrentamientos entre grupos políticos, sino porque las medidas del periodo cardenista (reparto de tierras, expropiación petrolera y educación socialista consagrada en la modificación al artículo 3 constitucional, entre otras) habían disgustado profundamente a los grupos conservadores.

En el plano internacional, el novel presidente Ávila Camacho enfrentaba al mundo de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Si bien esta contienda armada no incidía directamente sobre México, sí había desatado graves problemas económicos: Carestía en diversos productos, insuficiencia de la producción nacional para satisfacer necesidades de artículos que antes se importaban de Estados Unidos, y un alza en el costo de la vida derivada de la devaluación cardenista de 1940.[3]

Para enfrentar tal situación y para mejorar la economía nacional, Ávila Camacho emitió una Ley de Industria de la Transformación orientada a proteger a la industria nacional y hacerla competitiva. Se iniciaba de esa manera en el país, el proceso de industrialización conocido como de sustitución de importaciones (ISI) que empezaría a ser desmantelado en 1983.[4] 

Con Miguel Alemán, sucesor de Ávila Camacho, y el PRI, nacido el 18 de enero de 1946 y que reemplazaría al “cardenista” PRM, se iniciaba un nuevo proyecto de la elite política y económica, encaminada a sustituir las importaciones y fomentar el crecimiento agrícola para exportar productos y satisfacer las demandas de la población. Era necesario inyectar a la economía de nuevos bríos para que creciera a un ritmo mayor que el de los mexicanos. La industrialización alemanista requería obras de riego, electricidad, vías férreas y escuelas para preparar a los trabajadores; en una palabra, la modernización del país.

Dicha política económica de Miguel Alemán y del PRI generó el inicio de un vertiginoso proceso de industrialización que descuidó la base agraria e impulsó la urbanización.

Tal política de industrialización, sustentada en el proteccionismo comercial, se profundizaría bajo los gobiernos subsecuentes de Adolfo Ruiz Cortines (1953-1958), Adolfo López Mateos (1959-1964) y Gustavo Díaz Ordaz (1965-1970), es decir, bajo el llamado “desarrollo estabilizador” iniciado durante la segunda mitad del sexenio de Adolfo Ruiz Cortines.[5] Y continuaría su profundización todavía más allá.

Que el modelo ISI se profundizó en los gobiernos inmediatamente subsecuentes al de Adolfo Ruiz Cortines, lo constata Nora Lustig de la siguiente manera:

“La industrialización de los años cincuenta y sesenta ocurrió en un mercado interno muy protegido por barreras arancelarias y no arancelarias. La proporción de las importaciones que requerían permisos previos aumentó de 28% en 1956 a más de 60% en promedio durante los años sesenta, y alrededor de 70% en los años setenta”.[6]

Como resultado de los apoyos gubernamentales a la industria, fundamentalmente a través del proteccionismo comercial, la composición sectorial del producto interno bruto experimentó cambios importantes a favor de la industria y los servicios y en contra de la agricultura y la minería (Ver Tabla 1). En 1950 la industria generaba el 21.5% del PIB, y para 1980 generaba ya poco más del 29%. Similar comportamiento experimentó el sector servicios, que aumentó su participación en el PIB del 54.4% en 1950 al 59.4% en 1980:

Tabla 1: Estructura porcentual del PIB por sectores, 1950-1985

Año

Agricultura a

Minería b

Industria c

Servicios d

Total

1950

1960

1970

1980

1985

19.1

15.7

11.5

8.1

8.4

5.1

4.9

4.8

3.2

3.6

21.5

24.0

29.4

29.2

27.7

54.4

55.3

54.5

59.4

60.3

100.0

100.0

100.0

100.0

100.0

FUENTE: Lustig, Nora. “México, Hacia la Reconstrucción de una Economía”, Colmex-Fondo de Cultura Económica, Primera Edición, México, 1994, p. 34.

  • a Incluye agricultura, ganadería, silvicultura y pesca.

  • b Incluye extracción de petróleo.

  • c Incluye manufactura, construcción, electricidad y petroquímica.

  • d Incluye comercio, transportes, comunicaciones, gobierno y servicios financieros y personales.

En consecuencia, la fuerza de trabajo se desplazó de la agricultura a la industria y los servicios (Ver Tabla 2). En 1950 el 16% de la PEA se ocupaba en la industria, para en 1970 ascender al 23%. El sector servicios, por su parte, experimentó la misma tendencia: En 1950 poco más del 21% de la PEA se ocupaba en dicho sector, para en 1970 aproximarse al 32% de la PEA:

Tabla 2: Estructura porcentual de la fuerza de trabajo por sectores, 1950-1970

Año

Agricultura a

Industria b

Servicios c

No especificado

1950

1960

1970

58.3

54.2

39.4

16.0

19.0

23.0

21.5

26.1

31.9

4.3

0.7

5.8

FUENTE: Lustig, Nora. “México, Hacia la Reconstrucción de una Economía”, Colmex-Fondo de Cultura Económica, Primera Edición, México, 1994, p. 34.

  • a Incluye agricultura, ganadería, silvicultura y pesca.

  • b Incluye manufactura, construcción, electricidad y petroquímica.

  • c Incluye comercio, transportes, comunicaciones, gobierno y servicios financieros y personales.

Por otro lado, resulta importante observar que las importaciones de mercancías perdieron importancia relativa en la oferta global debido a la lógica del modelo de industrialización: En 1950 representaban el 9.6% de la oferta global, y para 1967 solamente el 7.8% [7] (Ver Tabla 3).

Asimismo, la estructura de la demanda global nos deja entrever que bajo el modelo ISI fue la demanda interna, más que la externa, la que contribuyó en mayor medida a la expansión de la demanda real y, por tanto, del producto interno bruto a precios constantes. El elemento más dinámico de la demanda global fue la inversión bruta fija que pasó del 13.9% del total en 1950, al 14.6% en 1958 y a más del 18.0% en 1967; y que pasó de una tasa media anual de crecimiento del 6.4% en 1951-1958, a una del 9.1% en 1959-1967 [8] (Ver Tabla 3). Lo cual confirma, como bien lo asienta Nora Lustig, que durante el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial México siguió un modelo de crecimiento “hacia adentro”.[9]

Gracias a la política fiscal de aliento al ahorro instaurada durante el “desarrollo estabilizador”, aumentó el ahorro de la economía que se canalizó en proporción creciente a la formación de capital fijo que hizo posible un alto crecimiento económico vía mayor dotación de capital por hombre ocupado que incidió favorablemente sobre la productividad del trabajo. Por esa razón, encontramos que el consumo perdió alguna importancia relativa en la demanda global: Del 74.5% en 1950 subió ligeramente en 1958 al 74.9% para, finalmente, ubicarse en el 72.4% de la demanda global total en 1967 (Ver Tabla 3).

Tabla 3: Estructura de la Oferta-Demanda Global

 

En porcentaje

Tasa media anual de crecimiento

1950

1958

1967

1951-1958

1959-1967

Oferta global

Producto interno bruto

Importaciones

Servicios

Mercancías

 

Demanda Global

Consumo

Inversión bruta fija

Inventarios

Exportaciones

Servicios

Mercancías

100.0

88.8

11.2

(1.6)

(9.6)

 

100.0

74.5

13.09

0.7

10.9

(4.9)

(6.0)

100.0

88.4

11.6

(2.2)

(9.4)

 

100.0

74.9

14.6

0.8

9.7

(3.6)

(6.1)

100.0

89.4

10.6

(2.8)

(7.8)

 

100.0

72.4

18.3

1.0

8.3

(3.1)

(5.2)

5.7

5.6

6.1

10.0

5.3

 

5.7

5.7

6.4

6.6

4.1

1.7

5.8

6.4

6.5

5.4

9.3

4.2

 

6.4

6.0

9.1

8.7

4.7

5.0

4.5

FUENTE: Ortiz Mena, Antonio. “Desarrollo Estabilizador. Una Década de Estrategia Económica”, Fondo de Cultura Económica: Trimestre Económico Vol. XXXVII, No. 146, México, Abril-Junio de 1970, p. 424.

¿El crecimiento económico y la inflación durante este largo periodo (1940-1982) de crecimiento “hacia adentro”? 6.0 y 11.5% en promedio anual, respectivamente (Ver Gráfica 1);[10] resultado de políticas keynesianas expansivas durante 1940-1955, de políticas conservadoras durante 1956-1970, de una fuerte yuxtaposición entre dos orientaciones diferentes de política económica (el keynesianismo del gobierno y el monetarismo del Banco de México) durante 1971-1976, del auge petrolero de 1977-1982, y en buena medida del modelo ISI inspirado en el estructuralismo latinoamericano.[11]

Ahora pasaremos revista a la lógica del modelo de crecimiento “hacia afuera” inaugurado en 1983 por Miguel de la Madrid, y el crecimiento conseguido bajo dicho modelo.

2. Crisis de la deuda y apertura económica

La crisis de la deuda de 1982 fue resultado del acelere echeverrista y lopezportillista, de la caída de los precios mundiales del petróleo (ya que la economía dependía mucho del hidrocarburo para su crecimiento: para 1982, las exportaciones petroleras representaban el 72% del total de exportaciones) y del incremento de las tasas de interés internacionales (ya que durante el sexenio lópezportillista fue adquiriendo cada vez mayor importancia la deuda externa de corto plazo: para 1981, la deuda externa de corto plazo representó el 26.8% del total de la deuda); y para el pensamiento económico conservador, resultado, sobre todo, del esquema de industrialización sustitutiva que “... condujo a acelerar la inflación y a agravar los déficit fiscales y de balanza de pagos, a desestimular a los sectores competitivos-exportadores, a alentar la formación de monopolios internos, a perjudicar el avance tecnológico y productivo y a lesionar el bienestar y la soberanía de los agentes económicos”.[12]

O como también lo expresa José Luis Calva:

“… Convirtiendo al modelo económico precedente en una suerte de leyenda negra, el experimento neoliberal arrancó del diagnóstico de que el endeudamiento externo que desembocó en la crisis de la deuda de 1982, fue provocado por las características del proceso de industrialización sustitutiva de importaciones, que al basarse en la regulación del comercio exterior y en políticas activas de fomento sectorial hizo surgir una planta fabril ineficiente, poco articulada en su interior e incapaz de cubrir con sus exportaciones el importe de sus bienes de capital e insumos importados”.[13]

Por tanto, la política económica del nuevo gobierno, el de Miguel de la Madrid que inició el primero de diciembre del depresivo año de 1982, planteó, dentro de la reforma estructural de orientación de mercado, fomentar la competitividad externa de la economía a partir de la liberalización del comercio exterior. En pocas palabras, el gobierno de Miguel de la Madrid “se propuso elevar la eficiencia competitiva de la industria nacional e impulsar las exportaciones manufactureras, a fin de generar ingresos de divisas suficientes para cubrir el valor de nuestras importaciones manufactureras, superando de este modo la necesidad permanente de financiamiento externo (…) La tecnocracia neoliberal procedió a liberalizar de manera unilateral y abrupta nuestro comercio exterior y a suprimir la mayoría de los instrumentos de fomento sectorial, a fin de que los agentes privados y las fuerzas espontáneas del mercado optimizaran la asignación de recursos, al tiempo que la exposición a la competencia externa obligaría a los empresarios mexicanos a introducir cambios tecnológicos y a elevar aceleradamente la productividad. Como señaló el primer presidente neoliberal de México: "Seguimos un intenso proceso de racionalización [léase desmantelamiento] de la protección comercial para inducir mayor eficiencia y competitividad de nuestra economía nacional" (MMH, Quinto Informe de Gobierno, 1987)”.[14]

De esa manera, para la economía conservadora las estructuras productivas y financieras de la economía mexicana, como de otras economías latinoamericanas, debían responder a la racionalidad económica de los mercados mundiales y, por tanto, había que desmantelar la industrialización sustitutiva, es decir, abrir la economía a la competencia internacional para, a través de la especialización, inducir economías de escala que hicieran posible la desaceleración de la inflación y la recuperación del crecimiento económico.

Adicionalmente a la apertura comercial y para volver a sentar a la economía mexicana sobre bases sanas, se contempló dentro de la mencionada reforma estructural disminuir la intervención  del Estado en la economía, que había alcanzado preeminencia inusitada bajo los gobiernos “intervencionistas” de Echeverría (1971-1976) y de José López Portillo (1977-1982).

En lo inmediato, el gobierno de De la Madrid. se propuso frenar la inflación (que para los expertos del FMI y del equipo económico del gobierno era resultado de la monetización del déficit fiscal) y restablecer el equilibrio de la balanza de pagos (resultado de una inflación doméstica mayor que la de Estados Unidos que sobrevaluó el peso abaratando importaciones y encareciendo exportaciones). Un vez identificadas las causas inmediatas de la crisis, se aplicó en consecuencia el remedio: Fuertes restricciones de la demanda agregada vía disminución de los gastos públicos (sobre todo de capital) e incrementos de los ingresos del gobierno mediante incrementos de la recaudación tributaria pero sobre todo de precios y tarifas de bienes y servicios públicos;[15] y por el otro lado, fuertes incrementos en el tipo de cambio (o más propiamente, devaluaciones del peso) a fin de cerrar la brecha de la cuenta corriente de la balanza de pagos. En suma, aplicación de políticas de reducción del gasto (para abatir la inflación) y de desviación del gasto (para equilibrar el saldo de la cuenta corriente).[16] Es fácil imaginar los costos sociales de tales medidas

Esquemáticamente, en el corto plazo el objetivo principal eran controlar la inflación y reducir el déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos; en tanto que los objetivos de mediano plazo eran abrir la economía al exterior y disminuir la participación del Estado en la economía.

Samuel Lichtensztejn resume muy bien lo anterior en la Tabla 4, y va todavía más allá al incluir objetivos y políticas de largo plazo que describen muy bien lo que se ha hecho en México de 1983 a la fecha. Nosotros hemos anexado, esperando que correctamente, la reforma del sector público dentro de los “fines de reestructuración” del sistema (neoliberal).

Y para tener el cuadro completo, el diagrama de “la reforma estructural” describe los lineamientos de la política económica inaugurada en 1983. Dentro de la citada reforma estructural, destacan la reforma del sector público(misma que ha comprendido la reforma de la política fiscal, la privatización de empresas públicas, la reprivatización bancaria, y el proceso de desregulación a fin de crear nuevas oportunidades de negocios a la inversión privada) y la reforma del sector externo (que es el que nos interesa; y que ha comprendido la liberalización comercial, los programas industriales, cambios en las restricciones a la inversión extranjera, la reforma de la ley de protección de la propiedad intelectual, la incorporación de México al GATT, y la firma de acuerdos de libre comercio con diversos países y regiones del mundo).[17]

¿Los objetivos de la apertura económica en sus vertientes de liberalización comercial y desregulación a la inversión extranjera? Los objetivos de la liberalización comercial: Estimular las exportaciones no petroleras, frenar la inflación y promover la eficiencia económica; los objetivos de la desregulación a la inversión extranjera: Coadyuvar al crecimiento  económico,  cerrar  el  déficit  de  la  cuenta  corriente  de  la balanza de pagos, estimular la competencia y aumentar el acceso a nuevas tecnologías.[18]

Tabla 4: Lineamientos de las políticas neoliberales

Fines del sistema

Objetivos de política económica

Enfoque teórico

Plazo

Políticas instrumentales

Restauración o estabilización

Estabilidad de precios y equilibrio de la balanza de pagos

Exceso de demanda.

Monetario de balanza de pagos.

Corto

Precios-ingresos

Fiscal

Monetario-crediticia

Cambiaria

 

 

 

 

Reestructuración

Apertura externa

 

 

 

 

 

 

Reforma del sector publico

Principio de las ventajas comparativas (asignación de recursos) y ley del precio único.

 

Ley de Say; “dejar hacer, dejar pasar”; curva de Laffer.

Mediano

 

 

 

 

 

 

Mediano y largo plazo

Comercial

Financiera

Capital extranjero

 

 

 

 

Privatizaciones y reprivatizaciones.

Desregulaciones legales para abrir oportunidades a la inversión privada.

 

 

Desarrollo

Empleo

 

 

 

Crecimiento

Ley de Phillips

(desempleo natural)

 

Economía social de mercado

Mediano

 

 

 

Largo

Costo mano de obra.

Seguridad social.

 

 

Inversiones estratégicas ligadas al comercio internacional y a la seguridad nacional.

FUENTE: Lichtensztejn, Samuel. “De las Políticas de Estabilización a las Políticas de Ajuste”, Economía de América Latina No. 11 (CIDE), México, Primer Semestre de 1984, p. 22

 

2.1. Liberalización comercial y firma del TLC México-EUA y Canadá

 

La estructura de la oferta-demanda global nos deja entrever que bajo el nuevo modelo de crecimiento el comercio exterior juega un papel importante. Por un lado, las importaciones han ganado participación en la estructura de la oferta global y, por el otro, las exportaciones han aumentado su participación en la estructura de la demanda global. Hoy en día, las importaciones representan el 27% de la oferta global, en tanto que las exportaciones se acercan a una cifra semejante (25%) dentro de la estructura de la demanda global (Ver Tabla 5).

 

Tabla 5: Estructura de la Oferta-Demanda Global

 

En porcentaje

Tasa media anual de crecimiento

1993

1997

2000

2003

1993-2003

Oferta global

Producto interno bruto

Importaciones de bys

Demanda global

Consumo privado

Consumo público

Formación bruta de capital fijo

Variación de existencias

Exportaciones de bys

100.0

84.0

16.0

100.0

60.0

9.0

16.0

2.0

13.0

100.0

79.0

21.0

100.0

53.0

8.1

14.4

2.5

22.0

100.0

73.0

27.0

100.0

50.0

7.0

15.0

2.0

26.0

100.0

73.0

27.0

100.0

53.0

7.0

14.0

1.0

25.0

3.70

2.40

8.60

3.70

2.50

1.23

2.65

-3.4

10.2

FUENTE: Elaboración propia con datos del Banco de Información Económica: Oferta y Demanda final de Bienes y Servicios, INEGI, http://www.inegi.gob.mx

De los datos de las Tablas 3 y 5, observamos como la economía mexicana ha transitado de un modelo estratificado de mercado interno (prevaleciente de 1940 a 1982) a uno de economía abierta y estado mínimo (que va de 1983 a la fecha).[19] ¿Estado mínimo? El consumo público, o el gasto gubernamental, representa hoy únicamente el 7% de la demanda global (Ver Tabla 5).

 

2.1.1. Liberalización comercial y crecimiento económico, 1983-1994

La liberalización comercial en México ha consistido en la eliminación, gradual primero y acelerada después, de los permisos previos de importación, de los aranceles y de los precios de referencia oficiales (PRO) para las importaciones. Nora Lustig registra tres etapas,[20] y nosotros agregaríamos una cuarta, dentro del calendario del proceso de liberalización de las importaciones; y esa cuarta etapa comprendería las negociaciones para la firma y entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, o sea, del TLC México-EUA-Canadá.

Gracias a diversas medidas y decretos en materia de política comercial, la producción nacional sujeta a permisos previos de importación pasó del 92.2% en 1985 al 19% en 1990; y el promedio arancelario ponderado por la producción que en 1980 era del 22.8%, disminuyó al 12.5% para 1990. Una liberalización comercial importante.

La mencionada liberalización comercial inició con Miguel de la Madrid (1983-1988) y fue continuada y profundizada por su sucesor, Carlos Salinas de Gortari (1989-1994). 

¿El impacto de la liberalización comercial sobre la estructura de las exportaciones, sobre la inflación y sobre la eficiencia económica? Tal impacto no resulta muy claro ni muy contundente.

Las exportaciones no petroleras, uno de los objetivos explícitos de la liberalización comercial, aumentaron su participación en el total de las exportaciones de 28% en 1982, al 61% en 1986, al 62% en 1990 y al 88% en 1994 (Ver Tabla 6).

 

Tabla 6: Estructura porcentual de las exportaciones, algunos años seleccionados

Año

Petroleras

No petroleras

Total FOB

1982

1986

1990

1994

1998

2004p

72.0

39.0

38.0

12.0

6.0

12.5

28.0

61.0

62.0

88.0

94.0

87.5

100.0

100.0

100.0

100.0

100.0

100.0

FUENTE: Elaboración propia con datos del Banco de Información Económica: Sector Externo (Exportaciones Petroleras y No Petroleras), INEGI, http://www.inegi.gob.mx. p/ Datos preliminares.

Sin embargo, todo parece indicar que tal dinamismo de las exportaciones no petroleras obedece más a los constantes incrementos en el tipo de cambio que a la liberalización comercial, sobre todo después de 1985 en que se notan incrementos importantes en el tipo de cambio (Ver Tabla 7).

Ante el choque petrolero de 1986, “... La estrategia de encarecer el dólar contribuyó también al objetivo de mediano plazo de reducir la dependencia de México de las exportaciones petroleras. La estructura de las exportaciones experimentó un cambio notable. La proporción de las exportaciones petroleras respecto del total de las exportaciones bajó de 68.2% en 1985 a 39.3% en 1986”.[21]

O sí algún efecto positivo ha tenido la liberalización comercial sobre las exportaciones no petroleras éste ha sido mínimo. Y Nora Lustig reconoce que el dinamismo de las exportaciones no petroleras obedece en parte al tipo de cambio competitivo (devaluación) como al proceso de liberalización comercial, aunque sin precisar la contribución específica de cada uno de los dos:

“Las exportaciones no petroleras crecieron muy rápido y su monto se triplicó pasando de 5 500 millones de dólares en 1981 a 16 000 millones en 1990. Un estudio econométrico demostró que el tipo de cambio competitivo y la liberalización comercial explican el incremento observado de las exportaciones”.[22]

 

Tabla 7: Devaluaciones del peso, Febrero de 1982-Diciembre de 1994

Fecha

Paridad:

Pesos por dólar

%

Devaluación:

Diferencia s/valor previo

Presidente

Feb. 1982

Ago. 1982

Dic. 1982

Sept. 1983

Dic. 1984

Dic. 1984

Mar. 1985

Jul. 1985

Dic. 1985

May. 1986

Jun. 1986

Dic. 1986

Jun. 1987

Dic. 1987

Dic. 1988

Dic. 1989

Dic. 1990

Dic. 1991

Dic. 1992

Dic. 1994

49.00

70.0

150.0

140.23

206.47

210.72

221.81

340.00

450.00

566.00

655.00

922.00

1357.00

2278.00

2285.00

2686.00

2949.00

3076.75

3114.50

6800.00

86.74

42.86

114.29

-0.51

47.24

2.06

5.26

53.29

32.35

25.78

15.72

40.76

47.18

67.87

0.31

17.54

9.79

4.33

1.22

118.33

José López Portillo

 

Miguel de la Madrid

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Carlos Salinas de Gortari

 

 

 

 

Ernesto Zedillo

FUENTE: Helguera Ramírez, Francisco. “Las Devaluaciones 1820-1998. De la Plata al Acero Inoxidable”, http://www.plata.com.mx/plata/plata/tabla.htm

Faltaría correr algún modelo econométrico para evaluar la contribución específica tanto del tipo de cambio competitivo (política cambiaria) como de la liberalización comercial sobre la dinámica y sobre la estructura observada de las exportaciones; sin embargo, nos atrevemos a adelantar que la mayor contribución parece provenir de la política cambiaria más que de la política comercial.

Lo anteriormente dicho, parece avalarlo el hecho de que la política antiinflacionaria del presidente Miguel de la Madrid fracasó por la estrategia de encarecer el dólar para corregir el déficit de la cuenta corriente, primero, como para enfrentar la crisis de balanza de pagos de mediados de 1985 y el choque petrolero de 1986, después. La acelerada tasa de depreciación del peso explica el fracaso de la política antiinflacionaria del gobierno delamadridista, en tanto que una menor tasa de depreciación explica la desaceleración de la inflación durante el sexenio de Salinas de Gortari.

Por otro lado, por ahí se aduce que como resultado de la liberalización comercial aumentó la productividad del trabajo: “... Uno de ellos (estudio) encontró que la productividad laboral creció 1.2% entre 1980 y 1985, y 1.8% entre 1985 y 1989. Otro demostró también un aumento en la tasa de crecimiento de la productividad, de una tasa anual de 1.1% entre 1981 y 1985 a casi 4% entre 1986 y 1989”.[23] De lo anterior resulta claro que la productividad del trabajo aumentó después de la profundización de la liberalización comercial, profundización que ocurrió a mediados de 1985, es decir, poco después de la segunda crisis de balanza de pagos.

Sin embargo, todo parece indicar que tal incremento de la productividad laboral fue sumamente escaso como para contrarrestar adecuadamente los efectos grandemente estanflacionarios de las sucesivas y constantes devaluaciones del peso.[24] 

O visto desde otra perspectiva, las políticas de desviación del gasto (devaluación) y las políticas de reducción del gasto (contracción fiscal y monetaria), más que la política de apertura comercial, explican en buena medida el superávit comercial y en cuenta corriente observado durante el periodo 1982-1988 (Ver Tabla 8). La ausencia de crecimiento económico durante el gobierno de Miguel de la Madrid, resultado de la contracción fiscal y monetaria y de las sucesivas devaluaciones del peso, explican el saldo de las balanzas comercial y en cuenta corriente observados durante el periodo en cuestión.

Como resultado de tales medidas se observa que en 1982 y 1983 la producción cayó en 0.6 y 4.2%, respectivamente. En consecuencia, las exportaciones aumentaron en un 5.1% al haber pasado de 21 230 millones de dólares en 1982 a 22 312 millones en 1983; en tanto que las importaciones cayeron en un 41%, al haber pasado de 14 437 millones de dólares en 1982 a 8 551 millones en 1983. Similar comportamiento experimentaron las exportaciones y las importaciones ante las sendas devaluaciones del peso de 1985-1986.

En tanto que una menor tasa de depreciación del peso durante el gobierno de Salinas de Gortari (1989-1994), explica el comportamiento de las exportaciones y de las importaciones y, por tanto, el saldo deficitario tanto de la balanza comercial como de la cuenta corriente de la balanza de pagos, así como del comportamiento del producto interno bruto que creció al 4% en promedio al no haberse encarecido artificialmente los bienes intermedios y de capital necesarios para el crecimiento económico. La menor tasa de depreciación (o de deslizamiento) del peso frente al dólar permitió la desaceleración de la inflación pero la pérdida de control sobre la cuenta corriente de la balanza de pagos que desembocó en el “error” de diciembre de 1994.

Sí algún efecto positivo ha tenido la liberalización comercial sobre la estructura de las exportaciones, sobre los precios y sobre la eficiencia económica, se nota en todo caso como muy escaso o como muy difuso.

Tabla 8: Crecimiento, balanza comercial y cuenta corriente (1982-1994)

Año

Balanza comercial 1

Saldo cuenta corriente 1

Crecimiento económico a precios de 1993 2

Exportaciones

Importaciones

Saldo

1982

 

1983

1984

1985

1986

1987

1988

Promedio

Acumulado

 

1989

1990

1991

1992

1993

1994

Promedio

Acumulado

21 230

 

22 312

24 196

21 664

16 031

20 656

20 657

14 437

 

8 551

11 254

13 221

11 432

12 223

18 903

6 793

 

13 761

12 942

8 443

4 599

8 433

1 754

 

56 725

 

-2 595.7

-4 433.4

-7 278.9

-15 933.8

-13 480.5

-18 463.7

 

-62 246

-6 221

 

5 418

4 239

1 228

-1673

3 881

-2 941

 

3 931

 

-6 004

-6 349

-13 789

-24 919

-23 489

-28 500

 

-103 050

-0.6

 

-4.2

3.6

2.6

-3.8

1.7

1.3

0.2

 

 

4.1

5.2

4.2

3.5

1.9

4.4

3.9

FUENTE: Elaboración propia con datos de Gurría, José Ángel. “Evolución y Características de la Deuda Externa Mexicana”, SECOFI, El Mercado de Valores No. 9, México, Mayo 1 de 1989, Cuadro 9, p. 8, para los datos de balanza comercial y saldo de la cuenta corriente del periodo 1982-1998; y para el dato de crecimiento económico del mencionado periodo Lustig, Nora. Op. cit., Cuadro II.4, pp. 62-63. Y para el periodo 1989-1994, Banco de Información Económica: Sector Externo (Exportaciones, Importaciones y Cuenta Corriente), http://www.inegi.gob.mx

1 En millones de dólares

2 Tasas de crecimiento porcentual a partir del PIB a precios de 1993

 

La profundización de la liberalización comercial y de la menor participación del Estado en la economía ocurrió con Salinas de Gortari, quien desde un primer momento “... fustigó el modelo mercantilista-dirigista existente en México por décadas, atacando en especial al proteccionismo, al intervencionismo gubernamental en la vida económica y a la política expansionista basada en los déficit públicos y en la inflación”.[25]

La posición ideológica de Salinas era muy clara al atacar el intervencionismo y exaltar las virtudes de un Estado reducido:

“... el estatismo surgió por el fracaso del individualismo de los años 20 y de la gran recesión de 1929-1934 y fue válido en los dos decenios siguientes, pero en la actualidad solo defiende privilegios”; “el proteccionismo y la sobreregulación crean monopolios, abusos y subsidios indiscriminados, así como proteger a unos pocos productores contra la población consumidora”; “es necesaria la desregulación para bajar los costos y ser más competitivos”; “que el gobierno no gaste lo que no tiene, las finanzas públicas deficitarias producen inflación y ésta lástima más los que menos tienen”; “un desarrollo permanente y justo requiere de la estabilidad de precios”; “un Estado más grande no es necesariamente más capaz, ni uno mas propietario es más justo”; “un gobierno que no atiende a las necesidades del pueblo por estar ocupado administrando empresas no es justo ni revolucionario”; “no se trata de determinar si el sector privado es mejor administrador que el gobierno, sino que el dilema es entre propiedad que atender y justicia que dispensar”.[26]

Y lo mas importante es que actuó en consecuencia, avocándose a la tarea de sanear las finanzas públicas mediante la ampliación de la base gravable (entre 1987 y 1994 el número de contribuyentes no asalariados aumentó de 1 760 000  a 5 660 000, es decir, un 222% y la recaudación del gobierno federal creció un 32% en términos reales), del incremento de precios y tarifas de bienes y servicios públicos (a partir de los acuerdos del Pacto del 10 de noviembre de 1991 y de octubre de 1993) y de la disminución de los gastos públicos (que durante el periodo 1989-1994 disminuyeron en un 25% en términos reales, a excepción del gasto social que representó el 54% del gasto programable).[27]

Como consecuencia de tales medidas, el déficit público, como porcentaje del PIB, disminuyó, ayudando, en consecuencia, al proceso de desinflación de la economía (Ver Tabla 9):

Tabla 9: Evolución del déficit público, 1989-1994

Año

Déficit público (% del PIB)

Inflación (variación porcentual anual)

1989

1990

1991

1992

1993

1994

-5.2

-3.6

-1.4

0.4

0.7

-0.1

19.7

29.9

18.8

11.9

8.0

7.1

FUENTE: Calderón, Francisco R. “El Sexenio del Presidente Salinas. 25 Años de la Economía Nacional, 1973-1998”, http://www.avantel.net/~scaldero/salinas.html

¿El crecimiento económico y la inflación durante 1983-1994, bajo la salvedad de que el proceso de liberalización se profundizó a partir de 1985? Crecimiento económico de apenas el 2.0% e inflación, medida por el Índice Nacional de Precios al Consumidor, del 51.31% en promedio anual,[28] un rotundo fracaso:

“Si se analiza la evolución económica del país en los doce años que van de 1982 a 1994, tenemos que los objetivos explícitos de las políticas neoliberales no sólo no se han cumplido, por el contrario, lo que se ha vivido es el efecto desestructurador de estas políticas en el aparato productivo y en el nivel de vida de la población (...) La tasa de inflación alcanzó las tasas más altas de la etapa posrevolucionaria en el segundo lustro de los ochenta y sólo a partir de los noventa empieza a descender; el crecimiento ha sido errático y en promedio ha permanecido estancado tomando en cuenta el crecimiento natural de la población”.[29]

El comportamiento escaso y errático de la actividad económica observado durante el periodo 1983-1994 se tradujo, en consecuencia, en fuertes incrementos del desempleo. Durante el sexenio de crecimiento cero (1983-1988), la Población Económicamente Activa (PEA) creció en 5.6 millones de personas y sólo se generaron 2.4 millones de empleos, por lo que el desempleo acumulado para todo el sexenio ascendió a 3.2 millones de mexicanos que pasaron a engrosar los cinturones de miseria que tanto laceran el cuerpo social del país. Y durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari (1989-1994) se sumaron otros 4.6 millones de mexicanos a la larga fila de desempleados, arrojando un total de 7.8 millones de “parados” para todo el periodo 1983-1994,[30] dejando en entredicho la supuesta superioridad del mercado como generador de bienestar social.

Tenemos, entonces, que la desinflación de la economía durante el sexenio de Salinas de Gortari (Ver Gráfica 2) fue resultado tanto de la disminución del déficit público (cuyo costo fue el aumento del desempleo vía recortes del gasto público que inhibieron sobremanera el crecimiento económico) y de una menor tasa de deslizamiento del peso frente al dólar, como de la liberalización comercial que ciertamente ha incidido favorablemente sobre la productividad del trabajo explicando en parte la desinflación y el crecimiento económico moderado observados durante el periodo en cuestión. [31]

Por otra parte, y en adición a nuestros argumentos presentados más arriba, Teresa Aguirre señala que entre los aspectos de fondo que condujeron a la crisis de balanza de pagos de diciembre de 1994, “... destaca la acelerada e indiscriminada apertura de la economía, que llevó a la firma del TLC con Estados Unidos y Canadá, así como al incremento de las importaciones del sureste asiático y Europa, proceso que rápidamente se tradujo en un incremento del déficit comercial que llegó, en noviembre de 1994, a cerca de 17 mil millones de dólares”. [32] Apertura comercial indiscriminada que llevó a la quiebra, como bien lo documenta Teresa Aguirre, a muchas empresas pertenecientes a ramas tradicionales de la industria que erosionó el incremento de la productividad del trabajo (producto de la liberalización comercial) sobre el crecimiento económico.

La sobrevaluación del peso restó competitividad a las exportaciones y la apertura comercial indiscriminada disparó las importaciones agudizando el déficit comercial y en cuenta corriente que desembocó en la devaluación de 1994 como mecanismo corrector.[33] O como bien lo expresa José Luis Calva:

“Los resultados del experimento neoliberal, sin embargo, han sido muy diferentes de los esperados. En primer lugar, la precipitada apertura comercial (que la política estabilizadora ha hecho acompañar cíclicamente de una política cambiaria que utiliza la paridad peso/dólar como instrumento antiinflacionario y desemboca en sobrevaluaciones de nuestra moneda), en vez de reducir el déficit comercial manufacturero (que durante el año previo al colapso financiero de 1982 había alcanzado la cifra récord de 17 mil 939 millones de dólares, sin incluir maquiladoras), lo hizo crecer dramáticamente hasta alcanzar los 30 mil 034.7 mdd en 1994”.[34]

En suma, los incrementos en la productividad del trabajo no explican por sí solos ni la desinflación ni la recuperación del crecimiento económico observados durante el sexenio salinista. La desaceleración de la inflación la explican por lo menos tres factores: 1) La menor tasa de depreciación del peso frente al dólar, 2) La importante disminución del déficit fiscal, y 3) Los incrementos en la productividad del trabajo asociados a la apertura comercial.

Y la recuperación del crecimiento económico se explica tanto a partir de la menor tasa de depreciación del peso frente al dólar (que mantuvo artificialmente baratas las importaciones de bienes intermedios y de capital necesarios e importantes para el crecimiento económico), como de la mayor productividad del trabajo asociada a la liberalización comercial.

Sin embargo, tanto la menor tasa de depreciación del peso frente al dólar como la profundización de la liberalización comercial generaron sus propias contradicciones al interior de la economía mexicana que desembocaron en la devaluación de diciembre de 1994 con sus enormes efectos estanflacionarios observados para el año siguiente.

Es hora de evaluar los efectos del TLC en el desenvolvimiento económico del país de 1994 a la fecha.

 

2.1.2. Firma del TLC México-EUA-Canadá e impacto económico, 1994-2004

Al fustigar el modelo proteccionista-dirigista existente en México por décadas, Salinas de Gortari actuó en consecuencia profundizando el proceso privatizador (durante los dos primeros años de su mandato se privatizaron Telmex, Compañía Minera Cananea, Aeroméxico, Mexicana de Aviación, Fomento Azucarero, Planta Tultitlán de Conasupo, Grupo DINA, Ingenios Azucareros y Mexinox), saneando las finanzas públicas y, como parte del proceso de apertura comercial, anunciando, desde el primer año de su gobierno, “su intención de negociar acuerdos bilaterales de libre comercio que proporcionaran a México una adecuada reciprocidad a la apertura unilateral que México había venido haciendo de su comercio exterior”. De esa manera, “el primer tratado que se firmó fue con Chile en septiembre de 1991 y posteriormente se negoció otro con Colombia y Venezuela que entró en vigor en 1994. Las negociaciones del tratado con Estados Unidos y Canadá, por razón de su misma importancia, fueron mucho más largas y complicadas”.[35] 

La Tabla 10 resume de manera breve el proceso de negociación del TLC México-EUA-Canadá

Tabla 10: Proceso de Negociación del TLC México-EUA-Canadá

Fecha

Acción

1989

 

Marzo de 1990

 

 

 

1990

 

 

 

 

Agosto-septiembre de 1990

 

 

1991

 

 

Febrero de 1991

Mayo de 1991

 

 

20 de diciembre de 1993

 

1 de enero de 1994

El presidente Salinas anuncia su intención de negociar acuerdos bilaterales de libre comercio.

A raíz de una filtración periodística, se supo que algunos funcionarios mexicanos se habían entrevistado con sus contrapartes en los Estados Unidos para explorar la posibilidad de negociar un acuerdo bilateral de libre comercio.

El Senado de la República organiza un Foro Nacional de consulta para determinar si había consenso sobre la conveniencia del TLC.

Se moviliza al sector empres para presentar a los negociadores del gobierno cuales eran las posiciones de cada sector y subsector de la industria mexicana.

El presidente Salinas presenta la solicitud formal y en septiembre, el presidente Bush responde notificando al Congreso de su interés de iniciar las negociaciones.

Se habían formado ya 18 grupos de trabajo integrados por representantes del gobierno y del empresariado a fin de presentar un frente común ante los negociadores norteamericanos y canadienses.

Canadá se une a las negociaciones.

El Congreso de Estados Unidos aprueba ampliar el periodo de vigencia del procedimiento llamado fast track por dos años más a contarse a partir del 1 de junio de 1991.

Se publica en el Diario Oficial de la Federación la aprobación, por parte de los tres países, del TLC.

Entrada en vigor del TLC.

FUENTE: Elaboración propia con información de Nora, Lustig. Op. cit., p 168; Calderón, Francisco R. Op. cit., http://www.avantel.net/~scaldero/salinas.html, y “Fechas de Publicación y Entrada en Vigor de los TLC's Suscritos por México”, Secretaría de Economía, http://www.economia-snci.gob.mx

 

 Obviamente, el objetivo explícito e implícito de la firma de tal acuerdo, así como de otros tantos que ha firmado México con otros países y regiones del resto del mundo, es exportar más al mercado más grande del mundo (el de Estados Unidos) a fin de imprimirle mayor dinamismo a nuestra economía:[36]

“La enorme importancia del Tratado de Libre Comercio de América del Norte no puede ser minimizada. Para México significa la apertura del mercado más grande del mundo a sus exportaciones, principalmente de manufacturas, así como un factor fundamental para la atracción de inversiones y la creación de empleos...”.[37]

Antes del TLC, Estados Unidos y Canadá captaban casi el 85% de las exportaciones mexicanas (83% Estados Unidos y 2% Canadá), en tanto que hoy en día captan aproximadamente el 91% de las exportaciones del país (89% Estados Unidos y 2.0% Canadá). Con las importaciones ha sucedido un poco lo contrario: En 1993 el 71% de las importaciones del país provenían de ambos países (69% de Estados Unidos y 2% de Canadá), y para 2003 la cifra disminuyó al 64.4% (62% de Estados Unidos y 2.40% de Canadá) (Ver Tabla 11).[38]

En términos de flujos comerciales, “El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) ha sido un instrumento clave para incrementar los flujos de comercio e inversión entre México, Estados Unidos y Canadá. Hoy, Norteamérica es una de las regiones comerciales más dinámicas e integradas del mundo; aproximadamente una cuarta parte del comercio total de la región se realiza entre los países socios del TLCAN”.[39]

 

Tabla 11: Estructura del comercio exterior de México (exportaciones e importaciones) por países y regiones, algunos años seleccionados

 

Exportaciones 1

Importaciones 1

1993

1996

2001

2003

1993

1996

2001

2003

Total

EUA

Canadá

G3

Costa Rica

Bolivia

Nicaragua

Chile

Unión Europea

Israel

Triángulo del norte

AELC

100.0

82.7

1.93

n. d.

n. d.

n. d

0.04

.04

n. d.

n. d.

n. d.

n. d.

100.0

84.0

2.30

0.90

0.20

0.03

0.06

0.72

3.65

0.01

n. d.

0.37

100.0

88.55

1.96

0.76

0.21

0.02

0.06

0.24

3.35

0.02

0.35

0.29

100.0

89.0

1.70

0.51

0.20

0.01

0.07

0.19

3.40

0.03

0.33

0.44

100.0

69.3

1.83

n. d.

n. d.

n. d.

0.02

0.19

n. d.

n. d.

n. d.

n. d.

100.0

75.45

1.90

0.37

0.06

0.01

0.01

0.19

8.72

0.09

n. d.

0.54

100.0

67.58

2.50

0.50

0.11

0.01

0.02

0.58

9.68

0.15

0.08

0.54

100.0

62.0

2.40

0.57

0.34

0.02

0.02

0.63

10.55

0.18

0.14

0.55

FUENTE: Elaboración propia con datos de “Impacto de los Acuerdos en el Comercio”, Secretaría de Economía”, http://www.economia-snci.gob.mx, pp. 1, 5-14.

1 La suma de los parciales no coincide con el total debido al redondeo de las cifras como a la exclusión en la lista de otros países y regiones con los que México lleva a cabo comercio internacional

El comercio exterior (exportaciones e importaciones) entre los tres países ha aumentado de manera notable a partir de la entrada en vigor del TLCAN: De poco más de 288 mil millones de dólares en 1993 a 626 mil millones para 2003, un incremento del 117%. El comercio exterior entre México y Canadá ha sido el más dinámico, aún cuando los montos involucrados son poco significativos, al haber pasado de 4 mil millones de dólares en 1993 a 12 mil 800 millones para 2003, o sea, un incremento del 220%; en tanto que los intercambios comerciales entre México y Estados Unidos se han incrementado en un 186% al haber pasado de poco más de 85 mil millones de dólares en 1993 a 244 mil millones para 2003 (Ver Tabla 12).

Tabla 12: Comercio exterior México-EUA-Canadá, 1993-2003

 

1993

1994

1995

1996

1997

1998

1999

2000

2001

2002

2003

Var. % 03/93

Comercio Trilateral

México-EUA

México-Canadá

 

288.6

85.2

4.0

 

338.7

104.3

4.9

 

375.8

115.5

5.3

 

418.7

140.5

6.2

 

475.8

167.9

7.0

 

507.6

188.0

7.5

 

567.7

215.0

9.4

 

659.4

263.5

12.1

 

615.1

245.2

12.0

 

603.5

241.4

12.6

 

626.0

243.8

12.8

 

117%

186%

220%

FUENTE: “Relación de México con sus Socios Comerciales”, Secretaría de Economía, http://www.economia-snci.gob.mx, p. 7.

¿Cuánto exporta México hoy en día a Canadá y, por el otro lado, cuánto importa? Según datos de la Secretaría de Economía, para 2003 “las ventas de productos de México a Canadá sumaron 8 mil 700 millones dólares, 202.5 por ciento más que en 1993 y 7.4 por ciento a las registradas el año anterior (2002)”; adicionalmente, la Secretaría de Economía abunda diciendo que “como resultado de este crecimiento, México ha incrementado su participación en el total de las importaciones canadienses de 2.1 por ciento en 1993 a 3.6 por ciento en 2003. ¿Cuánto importa el país de Canadá? “En 2003, las importaciones mexicanas provenientes de Canadá sumaron 4 mil 100 millones de dólares, 3.5 veces la cantidad registrada en 1993”.[40]

Sin embargo, y como ya se mencionó más arriba, la mayor parte del intercambio trilateral se da entre México y Estados Unidos. La mayor parte de las exportaciones de México van a Estados Unidos, y la mayor parte de sus importaciones provienen de ese país:

“En 2003, las ventas de productos mexicanos a EUA sumaron 138 mil 100 millones de dólares (...) El ritmo de crecimiento de las exportaciones mexicanas a Estados Unidos ha sido superior al promedio de las procedentes del resto del mundo. Sin embargo, durante 2003, China superó a México en participación en las importaciones estadounidenses, con lo cuál México pasó de ser el tercer proveedor de EUA, a ser el cuarto. Como resultado de este crecimiento, México ha incrementado su participación en el total de las importaciones estadounidenses de 6.9% en 1993 a 11% en 2003. Así, más de uno de cada diez dólares que EUA gasta en el exterior, lo hace comprando productos mexicanos”.[41]

En cuanto a las importaciones provenientes de Estados Unidos, la Secretaría de Economía registra lo siguiente:

“En 2003, las importaciones mexicanas procedentes de Estados Unidos superaron los 105 mil 600 millones de dólares, 2.3 veces la cantidad registrada en 1993...”.[42]

Pero si bien el comercio entre los socios del TLCAN ha sido bastante dinámico, ¿cuál ha sido el impacto del mismo sobre la productividad del trabajo y, por tanto, sobre el crecimiento económico y sobre la inflación? [43] El INEGI reporta que la productividad de la mano de obra creció en un 4.79% durante el periodo 1994-2003, por debajo del crecimiento de la productividad laboral en Estados Unidos (5.28% en promedio anual) pero por arriba del incremento de la productividad del trabajo en Canadá (tasa media anual del 2.06%) (Ver Tabla 13). Sin embargo, la evolución observada en la productividad laboral en la industria manufacturera no guarda relación alguna con la tendencia mostrada de los precios, a excepción de 1995 (en que la productividad del trabajo disminuye al 4.9% y la inflación se dispara al 51.97%)y 1996 (en que la productividad del trabajo se recupera respecto al año anterior y la inflación cae al 27.7%) (Ver Gráfica 3).

 

Tabla 13: Evolución de la productividad del trabajo en el sector manufacturero: México-EUA-Canadá, 1993-2003

 

Periodo

México

EUA

Canadá

Índice a

Var. %

Índice a

Var. %

Índice a

Var. %

1993

1994

1995

1996

1997

1998

1999

2000

2001

2002

2003

Promedio 1994-2003

100.0

109.9

115.3

125.7

130.9

136.4

139.0

145.7

146.8

154.0

159.2

 

-

9.90

4.90

9.00

4.14

4.20

1.91

4.82

0.75

4.90

3.38

4.79

100.0

103.3

108.3

113.4

120.5

128.1

137.0

144.3

148.2

158.8

167.1

-

3.30

4.84

4.71

6.26

6.31

6.95

5.33

2.70

7.15

5.23

5.28

100.0

104.7

109.1

108.2

108.6

112.5

118.6

125.8

120.1

121.0

122.0

-

4.70

4.20

-0.82

0.37

3.59

5.42

6.07

-4.53

0.75

0.83

2.06

FUENTE: Elaboración propia con datos de Banco de Información Económica: Indicadores de Competitividad (Productividad de la Mano de Obra en la Industria Manufacturera), http://www.inegi.gob.mx

a Índice por horas hombre trabajadas.

 

De esa manera, si la inflación se ha desacelerado en los últimos años se debe más a los “cortos del Banco” de México que a la productividad laboral observada en la industria manufacturera. Como se puede observar claramente en el Gráfico 3, a una productividad laboral declinante no le puede corresponder una inflación que va a la baja.

¿El impacto del TLC México-EUA-Canadá, vía la productividad laboral, en el crecimiento económico? Escaso, El PIB manufacturero ha crecido al 3.3% en promedio, en tanto que el total de la economía lo ha hecho a una tasa menor: Al 2.9% en promedio para el periodo 1994-2004 (Ver Tabla 14), con lo que el desempleo aumentó todavía más. A los 7.8 millones de desempleados del periodo 1983-1994 se sumaron otros 7.9 millones durante el periodo 1995-2003, [44] con lo que a la fecha 16 millones de mexicanos no tienen empleo, son los damnificados del neoliberalismo aperturista y privatizador.

En torno a la política monetaria del Banco de México se pueden plantear dos escenarios explicativos:

Primero: Por un lado, los “cortos” del Banco de México han ayudado en el abatimiento de la inflación pero, por el otro, han inhibido, junto con la caída de la productividad del trabajo observada en los últimos 5 años (Ver Gráfica 3), el desenvolvimiento de la economía, es decir, han frenado el crecimiento económico.

Tabla 14:Crecimiento del PIB manufacturero y del PIB total, 1994-2004

Año

PIB manufacturero a

PIB total a

1994

1995

1996

1997

1998

1999

2000

2001

2002

2003

2004

Promedio

4.1

-4.9

10.8

9.9

7.4

4.2

6.9

-3.8

-0.65

-1.3

3.7

3.3

4.4

-6.2

5.1

6.8

4.9

3.7

6.6

-0.3

0.9

1.3

4.5

2.9

FUENTE: Elaboración propia con datos de Banco de Información Económica: PIB Trimestral (Manufacturero y Total), INEGI, http://www.inegi.gob.mx

a A precios constantes de 1993.

Segundo: Suponiendo ausencia de “cortos” del Banco de México, el escaso impacto del TLC en el crecimiento económico se debe a que casi un 50 por ciento de las exportaciones totales son de maquiladoras (que importan la mayor parte de sus materias primas, y que, por tanto, contribuyen poco a la generación de valor agregado) y, por otra parte, al alto componente importado del producto del sector manufacturero exportador no maquilador (Ver Tabla 15).

Tabla 15: Estructura de las exportaciones: Maquiladoras y No Maquiladoras, años seleccionados

Año

Total

Maquiladoras

No Maquiladoras

1993

1997

2000

2003

100.00

100.00

100.00

100.00

42.12

40.90

47.74

47.08

57.88

59.10

52.26

52.92

FUENTE: Elaboración propia con datos del Banco de Información Económica: Sector externo (Resumen del Comercio Exterior), http://www.inegi.gob.mx

Para 2004, según datos del Banco de México, del total de exportaciones manufactureras poco más del 55% son de maquiladoras. Ahí puede radicar, pues, el bajo impacto del TLC en el crecimiento económico del país.[45]

En torno al alto componente importado del producto del sector manufacturero no maquilador, conviene manejar un indicador muy importante y revelador: El coeficiente de importaciones de la industria manufacturera (= importaciones manufactureras / PIB manufacturero), que se ha elevado de manera importante bajo el actual modelo de desarrollo, indicando un fuerte proceso de desindustrialización del país:

“En efecto, el coeficiente de importaciones de la industria manufacturera (...), que en 1981 fue de 41.2%, pasó a 75.8% en 1994 y a 105.7% en 2004, sin incluir maquiladoras”.[46]

Es decir, que actualmente por cada 100 pesos producidos la industria manufacturera importa, aproximadamente, 106 pesos, con lo que más que contribuir al crecimiento económico interno contribuye más bien al crecimiento económico del exterior.

Incluyendo la maquila, el coeficiente de importaciones de la industria manufacturera se dispara todavía más, indicando no solamente un fuerte proceso de desindustrialización sino que también un fuerte proceso de desnacionalización de la planta productiva.[47] Con maquila, el coeficiente de importaciones se eleva al 185.7% para 2004 (Ver Tabla 16):

Tabla 16: Coeficiente de Importaciones de la Industria Manufacturera, 1981-2004

Año

Importaciones de la industria manufacturera (millones de pesos) a

PIB a precios de 1993 de la industria manufacturera (millones de pesos)

Coeficiente de importaciones

1981

1986

1993

1994

1995

1996

1997

1998

1999

2000

2001

2002

2003

2004

68 555.9

34 839.5

191 475.8

231 461.1

209 925.0

252 337.6

315 935.6

362 101.0

414 196.6

513 571.7

495 760.1

499 537.2

500 633.2

576 512.8

178 637.5

168 067.9

219 934.0

228 891.6

217 581.7

241 151.9

265 113.4

284 642.7

296 631.2

317 091.6

304 990.4

303 003.9

299 127.4

310 344.9

38.4

20.7

87.1

101.1

96.5

104.6

119.2

127.2

139.6

161.9

162.5

164.8

167.4

185.7

FUENTE: Elaboración propia con datos de Banco de Información Económica: Sector Externo (Importación de Mercancías por Producto y Actividad Económica de Origen: Industria Manufacturera) y PIB Trimestral (Gran División de Actividad Económica: Industria Manufacturera), INEGI, http://www.inegi.gob.mx

a Convertido de dólares a pesos utilizando el tipo de cambio de 1993 de $3.11 pesos por dólar, de 1993 a la fecha incluye maquiladoras.

De esa manera, y como bien señala José Luis Calva, “... Se han roto eslabones completos de las cadenas productivas; y las exportaciones manufactureras han reducido progresivamente su efecto de arrastre sobre la industria nacional, aumentando en cambio sus efectos multiplicadores sobre la producción, la inversión y el empleo fuera del país”.[48]

De ahí, pues, el escaso impacto del actual modelo de desarrollo económico sobre el crecimiento y la generación de empleos.

¿El crecimiento económico y la inflación durante el modelo de crecimiento “hacia afuera” inaugurado en 1983? 2.35 y 34.86% en promedio anual, respectivamente; cuando se esperaba, porque así lo vendió el gobierno, un impacto mayor ya que se suponía promovería la eficiencia económica y, por tanto, una baja de la inflación y una aceleración del crecimiento económico. La realidad ha resultado otra muy distinta. En breve, ni crecimiento económico ni baja inflación, sino todo lo contrario: Cuasi ausencia de crecimiento económico e inflación claramente mayor a la del modelo prevaleciente de 1940 a 1982, el peor de los mundos posibles. La política neoliberal, un rotundo fracaso.

 

3. Conclusiones

El crecimiento económico bajo el esquema de crecimiento “hacia afuera” (1983 a la fecha) ha resultado bastante desalentador (2.35% en promedio anual), cuando se esperaba un impacto mayor de la liberalización comercial en la generación de empleos y, por tanto, en el crecimiento económico. De 1983 a la fecha, el desempleo acumulado asciende a los 16 millones de mexicanos que son los principales damnificados de una política neoliberal que supuestamente sería superior en términos de bienestar económico y social.

Con razón se fustigó y criticó al modelo anterior, pero el “nuevo” modelo de crecimiento está resultando todavía peor por su escaso impacto en la generación de riqueza.

En un primer momento, y sobre todo a partir del arranque del sexenio salinista, la desaceleración de la inflación la explican la menor tasa de depreciación del peso frente al dólar, la importante disminución del déficit fiscal y los incrementos en la productividad del trabajo asociados a la apertura comercial. En tanto que la recuperación del crecimiento económico puede ser explicada tanto a partir de la menor tasa de depreciación del peso frente al dólar (que mantuvo artificialmente baratas las importaciones de bienes intermedios y de capital necesarios e importantes para el crecimiento económico), como la mayor productividad del trabajo asociada a la liberalización comercial.

Sin embargo, tanto la menor tasa de depreciación del peso frente al dólar como la profundización de la liberalización comercial generaron sus propias contradicciones al interior de la economía mexicana que desembocaron en la devaluación de diciembre de 1994 con sus enormes efectos estanflacionarios observados para el año siguiente.

En tanto que de 1994 a la fecha, la evolución del PIB a precios constantes guarda estrecha relación con la productividad laboral manufacturera. A la recuperación de la productividad laboral en 1994 (9.9% con respecto al año anterior) correspondió, en consecuencia, una recuperación del crecimiento económico (4.4% con respecto a 1993). Asimismo, la desaceleración de la productividad laboral y la devaluación de diciembre de 1994 explican juntas la caída de la actividad económica (-6.2%) observada en 1995. No obstante, tan pronto se recuperó la productividad laboral en 1996 (9% con respecto al año anterior) se recuperó el crecimiento económico. Una vez que la productividad laboral entra en 1999 en una etapa de fuerte desaceleración, el crecimiento económico se ralentiza.

Así, la evolución descendente y errática de la productividad laboral, junto a un coeficiente de importaciones manufacturero en continuo y persistente ascenso, explican el escaso dinamismo de la economía mexicana y, por tanto, el escaso impacto del TLCAN sobre la actividad económica interna.

¿La desaceleración de la inflación? Resultado de los “cortos” del Banco de México y no de una productividad laboral en franca desaceleracion.

El escaso impacto del TLCAN en el crecimiento económico de México se explica a partir de los siguientes factores:

1. Cerca del 50 por ciento de las exportaciones totales de México son de maquiladoras, y el 55% de las exportaciones manufactureras las realiza dicho sector. La mayor parte de las materia primas de las maquiladoras son importadas, por lo que añaden poco valor contribuyendo escasamente a la generación de riqueza.

2. Escasa competitividad de México, vía productividad laboral, frente al socio más grande e importante del TLCAN, Estados Unidos, que explica tanto el alto coeficiente de importaciones de la industria manufacturera como el déficit comercial de dicha industria.

3. Sobrevaluación cambiaria, que estimula importaciones y desalienta las exportaciones explicando el actual déficit comercial del país. No obstante, dado el alto componente importado del producto la devaluación, para imprimirle competitividad artificial a las exportaciones, conduciría como siempre a la estanflación.

Es fundamental entonces:

1. Adoptar una política de industrialización explícita que permita al país exportar productos de alto valor agregado, a ser menos vulnerable a los efectos estanflacionarios de las devaluaciones y a reducir el alto componente importado del producto que actualmente se expresa en un alto coeficiente de importaciones manufactureras.

2. Estimular los componentes internos de la demanda global, básicamente del consumo privado y la inversión que han perdido participación en la estructura de la demanda global y que han experimentado un dinamismo muy escaso. Se le ha apostado todo al comercio exterior, y casi con un solo país, olvidando y relegando al mercado interno de donde puede provenir el crecimiento económico sostenido y autónomo.

3. Como corolario del punto anterior, soltar un poco la política monetaria a fin de estimular el consumo y la inversión que puedan detonar el mercado interno y, por tanto, el crecimiento económico.

4. Por tanto, privilegiar también la generación de empleos y de riqueza a partir de sectores volcados al mercado interno, y no sólo a sectores vinculados a un mercado externo bastante voluble y volátil.

5. Diversificar los mercados de exportación del país, a fin de romper la dependencia con respecto al ciclo económico de los Estados Unidos.


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[1] Hacemos esta periodización tomando como criterio fundamental la orientación de la política económica para promover el desarrollo en el largo plazo: El mercado interno (1940-1982) o el mercado externo (1983 a la fecha). Lo anterior, sin perder de vista que ambas etapas se subdividen en periodos específicos que responden a eventos y políticas coyunturales y de corto plazo. Así, por ejemplo, el periodo 1940-1982 se subdivide en, por lo menos, cuatro etapas: 1940-1955 (crecimiento con inflación), 1956-1970 (crecimiento con estabilidad de precios), 1971-1976 (crecimiento moderado con alta inflación) y 1977-1982 (alto crecimiento económico con alta inflación). 

[2] Guillén Romo, Héctor. “Orígenes de la Crisis en México, 1940-1982”, Ediciones Era (Colección Problemas de México), Tercera Reimpresión, México, 1988, p. 30.

[3] En 1940, último año de la gestión de Lázaro Cárdenas, la paridad peso-dólar se incrementó en un 19.47% con respecto a 1938. De esa manera, el dólar pasó de $4.52 en 1938 a $5.40 en 1940. Véase Helguera Ramírez, Francisco. “Las Devaluaciones 1820-1998. De la Plata al Acero Inoxidable”, http://www.plata.com.mx/plata/plata/tabla.htm

[4] Al respecto Nora Lustig, en “México, Hacia la Reconstrucción de una Economía”, destaca, en un detallado calendario del proceso de liberalización de importaciones en México, que el desmantelamiento del modelo ISI inicia en el año mencionado a través de la apertura gradual, comprendida dentro de la primera etapa del proceso de liberalización, que va del 1 de enero de 1983 al 24 de julio de 1985.

[5] Definido el “desarrollo estabilizador” como la conjugación de un alto crecimiento económico y una baja inflación, es correcto ubicar sus inicios en la segunda mitad del gobierno de Ruiz Cortines (1956-1958) caracterizada por un crecimiento medio anual del 6.6% y una inflación promedio del 6.4%, en contraste con un crecimiento promedio del 6.3% y un inflación media anual del 7.4% de la primera mitad (1953-1955) del mencionado sexenio.

[6] Lustig, Nora. “México, Hacia la Reconstrucción de una Economía”, Colmex-Fondo de Cultura Económica, Primera Edición, México, 1994, p. 31.

[7] Ortiz Mena, Antonio. “Desarrollo Estabilizador. Una Década de Estrategia Económica”, Fondo de Cultura Económica: Trimestre Económico Vol. XXXVII, No. 146, México, Abril-Junio de 1970, p. 424.

[8] Ortiz Mena, Antonio. Op. cit., p. 424.

[9] Nosotros preferimos hablar de crecimiento, en vez de desarrollo como lo hace Nora Lustig, porque durante este periodo de la historia socioeconómica de México, si bien hubo crecimiento los frutos del mismo no se repartieron de manera equitativa; por esa razón Luis Echeverría instauraría, en 1972, un modelo de “desarrollo compartido” como respuesta al “desarrollo estabilizador” y concentrador del ingreso en las manos de unos cuantos ricos. Sobre la distribución familiar del ingreso véase Reynolds, Clark W. “Por qué el “Desarrollo Estabilizador” de México fue en Realidad Desestabilizador. (Con Algunas Implicaciones para el Futuro)”, Fondo de Cultura Económica: Trimestre Económico No. 176, México, Octubre-Diciembre de 1977, p. 1010.

[10] Con datos de Guillén Romo, Héctor. Op. cit., pp. 27, 28, 34, 35 y 46; y de Lustig, Nora. Op. cit., pp. 40 y 62.

[11] Guillén Romo, Héctor. Op. cit., pp. 39, 53 y 54.

[12] Lichtensztejn, Samuel. “De las Políticas de Estabilización a las Políticas de Ajuste”, Economía de América Latina No. 11 (CIDE), México, Primer Semestre de 1984, p. 21. Para Lichtensztejn, el conservadurismo económico se empezó a implantar en América Latina junto con la implantación de regímenes dictatoriales en Chile y Uruguay (1973) y Argentina (1976). Asimismo, asienta que diversos apelativos o términos describen al citado conservadurismo económico: “Liberal” o “ultraliberal” (por su enfoque de la drástica disminución de la participación del Estado en la economía), “monetarista” (por su argumentación teórica y su instrumentación predominante), “estabilizadora” (por sus objetivos más inmediatos y representativos), “friedmaniano” (por sus autores representativos) o “escuela de Chicago” (por su centro intelectual de surgimiento y operaciones).

[13] Calva, José Luis. “Neoliberalismo Manufacturero”, El Universal, México, D. F., 4 de Marzo de 2005, http://www.eluniversal.com.mx/pls/impreso/web_editoriales_new.detalle_h?var=27077

[15] Lustig, Nora. Op. cit., p. 127.

[16] Como resultado de fuertes reducciones de la demanda agregada y de las drásticas devaluaciones del peso, durante el periodo 1983-1988 se logró un superávit en balanza comercial del orden de 49 mil 932 millones de dólares, mientras que el pago de intereses de la deuda externa fue de 57 mil 328 millones de dólares. Podemos decir que el superávit comercial se fue íntegro al pago de intereses de la deuda externa, pues por ningún lado se nota que se haya invertido en algún tipo de infraestructura, pues durante este periodo el crecimiento económico fue nulo. Al respecto véase Gurría, José Ángel. “Evolución y Características de la Deuda Externa Mexicana”, SECOFI, El Mercado de Valores No. 9, México, Mayo 1 de 1989, Cuadro 9, p. 8. 

[17] Lustig, Nora. Op. cit., pp. 125-177.

[18] Lustig, Nora. Op. cit., pp. 154, 159 y 160.

[20] Nora Lustig. Op. cit., Cuadro V. 2., pp. 150-151.

[21] Lustig, Nora. Op. cit., p. 67

[22] Lustig, Nora. Op. cit., p. 154.

[23] Lustig, Nora. Op. cit., p. 155.

[24] René Villarreal demuestra, según el modelo Krugman y Taylor, los efectos grandemente estanflacionarios de una devaluación sobre la actividad económica del país. Villarreal, René. “La Contrarrevolución Monetarista. Teoría, Política Económica e Ideología del Neoliberalismo”, Océano-Fondo de Cultura Económica, Primera Edición, México, 1986, pp. 400-404.

[26] Calderón, Francisco R. Op. cit., http://www.avantel.net/~scaldero/salinas.html

[27] Francisco Calderón asienta que el arreglo de la deuda externa (consistente en una reducción del 35% del saldo de la misma), la disminución de la deuda interna (debida a la importante disminución de las tasas de interés domésticas) y los recursos provenientes de las privatizaciones y reprivatizaciones, ayudaron en forma importante al abatimiento del déficit público.

[28] Para el dato de crecimiento económico, Tabla 8. Para dato de inflación Lustig, Nora para el periodo 1983-1988, op. cit., Cuadro II.4, p. 62; y para el periodo 1989-1994, Banco de Información Económica: Precios e Inflación (Índice Nacional de Precios al Consumidor, Mensual), INEGI, http://www.inegi.gob.mx

[29] Aguirre, Teresa. Op. cit., pp. 21-22.

[30] Juárez Sánchez, Laura. “México: país petrolero, maquilador y exportador de mano de obra”, Hoja Obrera en Línea (Universidad Obrera de México), 19 de Agosto de 2004, http://www.uom.edu.mx/LauraMexico.htm. Durante el sexenio salinista la PEA creció en 6.9 millones de personas y sólo se crearon 2.3 millones de plazas, con lo que el desempleo durante el periodo 1989-1994 se ubicó en 4.6 millones de personas.

[31] Según el Banco de México, la productividad media del trabajo en las manufacturas aumentó a una media anual del 5.7% de 1988 a enero-octubre de 1994. Banco de México. “Exposición de la Política Monetaria para el Lapso 1 de Enero de 1995-31 de Diciembre de 1995”, Gráfica 4, p. 17. http://www.banxico.gob.mx (Política Monetaria y Cambiaria).

[32] Aguirre, Teresa. Op. cit., p 22.

[33] Otro factor, muy importante, que explica el incremento del déficit en cuenta corriente fue la enorme entrada de capitales especulativos al país atraídos por la estabilización macroeconómica y la intensiva reforma estructural implementada durante la segunda mitad de los años ochenta y principios de los años noventa. Entre 1990 y 1995 ingresaron al país 140 mil millones de pesos (27.1% del PIB y 20% del total de flujos de capital captados por los países en desarrollo durante dicho periodo). Estas enormes entradas de capital especulativo al país, amplificaron el déficit de la cuenta corriente a tal grado que los inversionistas empezaron a cuestionar su sostenibilidad. Al respecto véase el excelente trabajo de Carrasco Dávila, Alan. “Enseñanzas de las Crisis Financieras en los Mercados Emergentes”, Observatorio de la Economía Latinoamericana, Número 41, abril 2005, http://www.eumed.net/cursecon/ecolat/index.htm 

[35] Calderón, Francisco R. Op. cit., http://www.avantel.net/~scaldero/salinas.html

[36] Después de la firma y entrada en vigor del TLC México-EUA-Canadá, se han firmado y entrado en vigor los siguientes acuerdos o tratados de libre comercio: TLC G-3 (México-Colombia y Venezuela), TLC México-Costa Rica, TLC México-Bolivia, TLC México-Nicaragua, TLC México-Chile, TLC México-UE, TLC México-Israel, TLC México-Triángulo del Norte (El Salvador, Guatemala y Honduras), TLC México--Asociación Europea de Libre Comercio (Islandia, Noruega, Liechtenstein y Suiza), y TLC México-Uruguay. Véase “Fechas de Publicación y Entrada en Vigor de los TLC´S Suscritos por México”, Secretaría de Economía, http://www.economia-snci.gob.mx

[37] Calderón, Francisco R. Op. cit., http://www.avantel.net/~scaldero/salinas.html

[38] La participación que ha ganado Estados Unidos en la estructura de las exportaciones de México la han perdido, por el contrario, Canadá, el G3, Bolivia, Chile y, en menor proporción, la Unión Europea y el Triángulo del Norte. En tanto que todo lo contrario ha ocurrido con la estructura de las importaciones: La participación que Estados Unidos ha perdido en las mismas la han ganado el resto de sus socios comerciales, a excepción de Nicaragua y la Asociación Europea de Libre Comercio (AELC) que mantienen su participación sin cambio en la estructura de las importaciones (Ver Tabla 11).   

[39] “Relación de México con sus Socios Comerciales”, Secretaría de Economía, http://www.economia-snci.gob.mx, p. 7.

[40] “Relación de México con sus Socios Comerciales”, Secretaría de Economía, http://www.economia-snci.gob.mx, pp. 7 y 8.

[41] “Relación de México con sus Socios Comerciales”, Secretaría de Economía, http://www.economia-snci.gob.mx, p. 10.

[42] “Relación de México con sus Socios Comerciales”, Secretaría de Economía, http://www.economia-snci.gob.mx, p. 11.

[43] Según las teorías clásicas (modelo de las ventajas absolutas de Adam Smith y modelo de las ventajas comparativas de David Ricardo) y neoclásicas (modelo Samuelson-Jones y Modelo Heckscher-Ohlin) el libre comercio entre países es benéfico en el sentido que permite la especialización como medio para incrementar la productividad del trabajo y, por tanto, para bajar los precios y estimular el crecimiento económico. Véase, por ejemplo, Krugman, Paul y Maurice Obstfeld. “Economía internacional. Teoría y Política”, Editorial Mc Graw-Hill, Tercera Edición, México, 1995, Capítulos 2, 3 y 4.

[44] Esto porque durante el gobierno de Zedillo (1995-2000) la PEA creció en 7.5 millones de personas y sólo se crearon 3.1 millones de plazas, con lo que el desempleo acumulado se ubicó en 4.4 millones. Durante la primera mitad del gobierno el cambio, se perdieron más de 411 mil empleos ante un crecimiento de la PEA de más de 3 millones, con lo que el desempleo a mitad del gobierno foxista asciende a 3.5 millones de personas. Al respecto véase Juárez Sánchez, Laura. Op. cit., http://www.uom.edu.mx/LauraMexico.htm

[45] “Indicadores Económicos y Financieros: Balanza de Pagos (Balanza Comercial)”, Banco de México, http://www.banxico.gob.mx

[47] La Secretaria de Economía asienta que durante 1994-2003 el 49.5% de la Inversión Extranjera Directa se ha dirigido a las manufacturas. “Relación de México con sus Socios Comerciales”, Secretaría de Economía, p. 8, http://www.economia-snci.gob.mx.


Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Ramales Osorio, M.C.: APERTURA COMERCIAL Y CRECIMIENTO ECONÓMICO El impacto del TLCAN sobre México, Observatorio de la Economía Latinoamericana, Número 43, mayo 2005. en http://www.eumed.net/cursecon/ecolat/index.htm


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