Observatorio de la Economía Latinoamericana

 


Revista académica de economía
con el Número Internacional Normalizado de
Publicaciones Seriadas  ISSN 1696-8352

 

Economía de México

 

APERTURA COMERCIAL Y CRECIMIENTO ECONÓMICO
El impacto del TLCAN sobre México

 


Martín Carlos Ramales Osorio
Univ. Tecnológica de la Mixteca, México
mramales@nuyoo.utm.mx

Una versión anterior de este texto fue
presentada como ponencia al
Encuentro Internacional Escuelas
de Macroeconomía.
Pulsando aquí puede ver un resumen
de ese Encuentro y solicitar el
Informe Oficial y Actas
.


RESUMEN:
Bajo el modelo ISI (Industrialización por Sustitución de Importaciones) fue la demanda interna, más que la externa, la que contribuyó en mayor medida a la expansión de la demanda real y, por tanto, del producto interno bruto a precios constantes. Durante el periodo 1940-1982, la economía creció al 6% en promedio. No obstante, para el pensamiento económico conservador la crisis de 1982 fue resultado del esquema de industrialización sustitutiva que condujo a acelerar la inflación y a agravar los déficit fiscales y de balanza de pagos, a desestimular a los sectores competitivos-exportadores, a alentar la formación de monopolios internos, a perjudicar el avance tecnológico y productivo y a lesionar el bienestar y la soberanía de los agentes económicos. Por tanto, el gobierno de Miguel de la Madrid se propuso iniciar el desmantelamiento del modelo ISI porque había promovido una asignación ineficiente de los recursos y había introducido rigideces innecesarias en la oferta de bienes y servicios. Empero, de 1983 a la fecha la economía ha crecido apenas al 2.35%.

Palabras clave: Industrialización, sustitución de importaciones, proteccionismo, aranceles, permisos de importación, apertura económica, reforma estructural, liberalización comercial, desregulación, política comercial, política cambiaria, crisis, estanflación, desinflación, crecimiento económico, desempleo, estructuralismo, neoliberalismo.

Introducción

El presente trabajo pretende abordar el comportamiento de la economía mexicana bajo el modelo de crecimiento “hacia afuera”, inaugurado en 1983 y que persiste a la fecha, comparándolo con el modelo ISI que prevaleció en el país, al menos administrativamente, de 1940 a 1982.

Resulta importante observar que la economía mexicana experimentó el mayor dinamismo durante la implementación del modelo de crecimiento “hacia adentro” de 1940-1982, que bajo el actual modelo que supuestamente sería superior en términos de crecimiento económico y de inflación. La verdad ha sido otra muy distinta. A la desaceleración de la inflación, resultado de políticas fiscales y monetarias sumamente restrictivas, la han acompañado tasas de crecimiento poco significativas que se han traducido en incrementos del desempleo y, por tanto, de la pobreza.

De esa manera, a lo largo del trabajo se deja entrever que México ha oscilado entre un alto crecimiento económico acompañado de una baja inflación (1940-1982), por un lado, y entre una alta inflación acompañada de la ausencia de crecimiento económico (1983-2004), por el otro lado.[1]

En un primer momento, se repasa la lógica del modelo de crecimiento de 1940-1982 y su impacto sobre la producción y los precios. Posteriormente, se plantea la coyuntura que obligó al cambio de modelo de desarrollo, cambio que se dio durante la administración de Miguel de la Madrid y que se profundizó en los gobiernos inmediatamente subsecuentes.

Así, la apertura comercial se circunscribe dentro de la reforma estructural de orientación de mercado, apoyada y avalada por los organismos financieros internacionales (FMI, Banco Mundial), como requisito indispensable de la normalización del proceso de acumulación de capital y, por tanto, de la recuperación del crecimiento económico dentro de la racionalidad de las señales del mercado mundial.

 

1. Antecedentes: El modelo ISI, 1940-1982

La Segunda Guerra Mundial (1939-1945) estimuló la industrialización del país y el gobierno decidió apoyarla mediante el proteccionismo comercial (aranceles y permisos de importación), así como mediante la construcción de la infraestructura necesaria (carreteras, sistemas de comunicación, etc.) requeridas urgentemente para iniciar el proceso de industrialización del país.[2]

Manuel Ávila Camacho asumía la presidencia de la Republica el 1 de diciembre de 1940 y se encontraba con un país sumergido en la intranquilidad, no sólo por los enfrentamientos entre grupos políticos, sino porque las medidas del periodo cardenista (reparto de tierras, expropiación petrolera y educación socialista consagrada en la modificación al artículo 3 constitucional, entre otras) habían disgustado profundamente a los grupos conservadores.

En el plano internacional, el novel presidente Ávila Camacho enfrentaba al mundo de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Si bien esta contienda armada no incidía directamente sobre México, sí había desatado graves problemas económicos: Carestía en diversos productos, insuficiencia de la producción nacional para satisfacer necesidades de artículos que antes se importaban de Estados Unidos, y un alza en el costo de la vida derivada de la devaluación cardenista de 1940.[3]

Para enfrentar tal situación y para mejorar la economía nacional, Ávila Camacho emitió una Ley de Industria de la Transformación orientada a proteger a la industria nacional y hacerla competitiva. Se iniciaba de esa manera en el país, el proceso de industrialización conocido como de sustitución de importaciones (ISI) que empezaría a ser desmantelado en 1983.[4] 

Con Miguel Alemán, sucesor de Ávila Camacho, y el PRI, nacido el 18 de enero de 1946 y que reemplazaría al “cardenista” PRM, se iniciaba un nuevo proyecto de la elite política y económica, encaminada a sustituir las importaciones y fomentar el crecimiento agrícola para exportar productos y satisfacer las demandas de la población. Era necesario inyectar a la economía de nuevos bríos para que creciera a un ritmo mayor que el de los mexicanos. La industrialización alemanista requería obras de riego, electricidad, vías férreas y escuelas para preparar a los trabajadores; en una palabra, la modernización del país.

Dicha política económica de Miguel Alemán y del PRI generó el inicio de un vertiginoso proceso de industrialización que descuidó la base agraria e impulsó la urbanización.

Tal política de industrialización, sustentada en el proteccionismo comercial, se profundizaría bajo los gobiernos subsecuentes de Adolfo Ruiz Cortines (1953-1958), Adolfo López Mateos (1959-1964) y Gustavo Díaz Ordaz (1965-1970), es decir, bajo el llamado “desarrollo estabilizador” iniciado durante la segunda mitad del sexenio de Adolfo Ruiz Cortines.[5] Y continuaría su profundización todavía más allá.

Que el modelo ISI se profundizó en los gobiernos inmediatamente subsecuentes al de Adolfo Ruiz Cortines, lo constata Nora Lustig de la siguiente manera:

“La industrialización de los años cincuenta y sesenta ocurrió en un mercado interno muy protegido por barreras arancelarias y no arancelarias. La proporción de las importaciones que requerían permisos previos aumentó de 28% en 1956 a más de 60% en promedio durante los años sesenta, y alrededor de 70% en los años setenta”.[6]

Como resultado de los apoyos gubernamentales a la industria, fundamentalmente a través del proteccionismo comercial, la composición sectorial del producto interno bruto experimentó cambios importantes a favor de la industria y los servicios y en contra de la agricultura y la minería (Ver Tabla 1). En 1950 la industria generaba el 21.5% del PIB, y para 1980 generaba ya poco más del 29%. Similar comportamiento experimentó el sector servicios, que aumentó su participación en el PIB del 54.4% en 1950 al 59.4% en 1980:

Tabla 1: Estructura porcentual del PIB por sectores, 1950-1985

Año

Agricultura a

Minería b

Industria c

Servicios d

Total

1950

1960

1970

1980

1985

19.1

15.7

11.5

8.1

8.4

5.1

4.9

4.8

3.2

3.6

21.5

24.0

29.4

29.2

27.7

54.4

55.3

54.5

59.4

60.3

100.0

100.0

100.0

100.0

100.0

FUENTE: Lustig, Nora. “México, Hacia la Reconstrucción de una Economía”, Colmex-Fondo de Cultura Económica, Primera Edición, México, 1994, p. 34.

  • a Incluye agricultura, ganadería, silvicultura y pesca.

  • b Incluye extracción de petróleo.

  • c Incluye manufactura, construcción, electricidad y petroquímica.

  • d Incluye comercio, transportes, comunicaciones, gobierno y servicios financieros y personales.

En consecuencia, la fuerza de trabajo se desplazó de la agricultura a la industria y los servicios (Ver Tabla 2). En 1950 el 16% de la PEA se ocupaba en la industria, para en 1970 ascender al 23%. El sector servicios, por su parte, experimentó la misma tendencia: En 1950 poco más del 21% de la PEA se ocupaba en dicho sector, para en 1970 aproximarse al 32% de la PEA:

Tabla 2: Estructura porcentual de la fuerza de trabajo por sectores, 1950-1970

Año

Agricultura a

Industria b

Servicios c

No especificado

1950

1960

1970

58.3

54.2

39.4

16.0

19.0

23.0

21.5

26.1

31.9

4.3

0.7

5.8

FUENTE: Lustig, Nora. “México, Hacia la Reconstrucción de una Economía”, Colmex-Fondo de Cultura Económica, Primera Edición, México, 1994, p. 34.

  • a Incluye agricultura, ganadería, silvicultura y pesca.

  • b Incluye manufactura, construcción, electricidad y petroquímica.

  • c Incluye comercio, transportes, comunicaciones, gobierno y servicios financieros y personales.

Por otro lado, resulta importante observar que las importaciones de mercancías perdieron importancia relativa en la oferta global debido a la lógica del modelo de industrialización: En 1950 representaban el 9.6% de la oferta global, y para 1967 solamente el 7.8% [7] (Ver Tabla 3).

Asimismo, la estructura de la demanda global nos deja entrever que bajo el modelo ISI fue la demanda interna, más que la externa, la que contribuyó en mayor medida a la expansión de la demanda real y, por tanto, del producto interno bruto a precios constantes. El elemento más dinámico de la demanda global fue la inversión bruta fija que pasó del 13.9% del total en 1950, al 14.6% en 1958 y a más del 18.0% en 1967; y que pasó de una tasa media anual de crecimiento del 6.4% en 1951-1958, a una del 9.1% en 1959-1967 [8] (Ver Tabla 3). Lo cual confirma, como bien lo asienta Nora Lustig, que durante el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial México siguió un modelo de crecimiento “hacia adentro”.[9]

Gracias a la política fiscal de aliento al ahorro instaurada durante el “desarrollo estabilizador”, aumentó el ahorro de la economía que se canalizó en proporción creciente a la formación de capital fijo que hizo posible un alto crecimiento económico vía mayor dotación de capital por hombre ocupado que incidió favorablemente sobre la productividad del trabajo. Por esa razón, encontramos que el consumo perdió alguna importancia relativa en la demanda global: Del 74.5% en 1950 subió ligeramente en 1958 al 74.9% para, finalmente, ubicarse en el 72.4% de la demanda global total en 1967 (Ver Tabla 3).

Tabla 3: Estructura de la Oferta-Demanda Global

 

En porcentaje

Tasa media anual de crecimiento

1950

1958

1967

1951-1958

1959-1967

Oferta global

Producto interno bruto

Importaciones

Servicios

Mercancías

 

Demanda Global

Consumo

Inversión bruta fija

Inventarios

Exportaciones

Servicios

Mercancías

100.0

88.8

11.2

(1.6)

(9.6)

 

100.0

74.5

13.09

0.7

10.9

(4.9)

(6.0)

100.0

88.4

11.6

(2.2)

(9.4)

 

100.0

74.9

14.6

0.8

9.7

(3.6)

(6.1)

100.0

89.4

10.6

(2.8)

(7.8)

 

100.0

72.4

18.3

1.0

8.3

(3.1)

(5.2)

5.7

5.6

6.1

10.0

5.3

 

5.7

5.7

6.4

6.6

4.1

1.7

5.8

6.4

6.5

5.4

9.3

4.2

 

6.4

6.0

9.1

8.7

4.7

5.0

4.5

FUENTE: Ortiz Mena, Antonio. “Desarrollo Estabilizador. Una Década de Estrategia Económica”, Fondo de Cultura Económica: Trimestre Económico Vol. XXXVII, No. 146, México, Abril-Junio de 1970, p. 424.

¿El crecimiento económico y la inflación durante este largo periodo (1940-1982) de crecimiento “hacia adentro”? 6.0 y 11.5% en promedio anual, respectivamente (Ver Gráfica 1);[10] resultado de políticas keynesianas expansivas durante 1940-1955, de políticas conservadoras durante 1956-1970, de una fuerte yuxtaposición entre dos orientaciones diferentes de política económica (el keynesianismo del gobierno y el monetarismo del Banco de México) durante 1971-1976, del auge petrolero de 1977-1982, y en buena medida del modelo ISI inspirado en el estructuralismo latinoamericano.[11]

Ahora pasaremos revista a la lógica del modelo de crecimiento “hacia afuera” inaugurado en 1983 por Miguel de la Madrid, y el crecimiento conseguido bajo dicho modelo.

2. Crisis de la deuda y apertura económica

La crisis de la deuda de 1982 fue resultado del acelere echeverrista y lopezportillista, de la caída de los precios mundiales del petróleo (ya que la economía dependía mucho del hidrocarburo para su crecimiento: para 1982, las exportaciones petroleras representaban el 72% del total de exportaciones) y del incremento de las tasas de interés internacionales (ya que durante el sexenio lópezportillista fue adquiriendo cada vez mayor importancia la deuda externa de corto plazo: para 1981, la deuda externa de corto plazo representó el 26.8% del total de la deuda); y para el pensamiento económico conservador, resultado, sobre todo, del esquema de industrialización sustitutiva que “... condujo a acelerar la inflación y a agravar los déficit fiscales y de balanza de pagos, a desestimular a los sectores competitivos-exportadores, a alentar la formación de monopolios internos, a perjudicar el avance tecnológico y productivo y a lesionar el bienestar y la soberanía de los agentes económicos”.[12]

O como también lo expresa José Luis Calva:

“… Convirtiendo al modelo económico precedente en una suerte de leyenda negra, el experimento neoliberal arrancó del diagnóstico de que el endeudamiento externo que desembocó en la crisis de la deuda de 1982, fue provocado por las características del proceso de industrialización sustitutiva de importaciones, que al basarse en la regulación del comercio exterior y en políticas activas de fomento sectorial hizo surgir una planta fabril ineficiente, poco articulada en su interior e incapaz de cubrir con sus exportaciones el importe de sus bienes de capital e insumos importados”.[13]

Por tanto, la política económica del nuevo gobierno, el de Miguel de la Madrid que inició el primero de diciembre del depresivo año de 1982, planteó, dentro de la reforma estructural de orientación de mercado, fomentar la competitividad externa de la economía a partir de la liberalización del comercio exterior. En pocas palabras, el gobierno de Miguel de la Madrid “se propuso elevar la eficiencia competitiva de la industria nacional e impulsar las exportaciones manufactureras, a fin de generar ingresos de divisas suficientes para cubrir el valor de nuestras importaciones manufactureras, superando de este modo la necesidad permanente de financiamiento externo (…) La tecnocracia neoliberal procedió a liberalizar de manera unilateral y abrupta nuestro comercio exterior y a suprimir la mayoría de los instrumentos de fomento sectorial, a fin de que los agentes privados y las fuerzas espontáneas del mercado optimizaran la asignación de recursos, al tiempo que la exposición a la competencia externa obligaría a los empresarios mexicanos a introducir cambios tecnológicos y a elevar aceleradamente la productividad. Como señaló el primer presidente neoliberal de México: "Seguimos un intenso proceso de racionalización [léase desmantelamiento] de la protección comercial para inducir mayor eficiencia y competitividad de nuestra economía nacional" (MMH, Quinto Informe de Gobierno, 1987)”.[14]

De esa manera, para la economía conservadora las estructuras productivas y financieras de la economía mexicana, como de otras economías latinoamericanas, debían responder a la racionalidad económica de los mercados mundiales y, por tanto, había que desmantelar la industrialización sustitutiva, es decir, abrir la economía a la competencia internacional para, a través de la especialización, inducir economías de escala que hicieran posible la desaceleración de la inflación y la recuperación del crecimiento económico.

Adicionalmente a la apertura comercial y para volver a sentar a la economía mexicana sobre bases sanas, se contempló dentro de la mencionada reforma estructural disminuir la intervención  del Estado en la economía, que había alcanzado preeminencia inusitada bajo los gobiernos “intervencionistas” de Echeverría (1971-1976) y de José López Portillo (1977-1982).

En lo inmediato, el gobierno de De la Madrid. se propuso frenar la inflación (que para los expertos del FMI y del equipo económico del gobierno era resultado de la monetización del déficit fiscal) y restablecer el equilibrio de la balanza de pagos (resultado de una inflación doméstica mayor que la de Estados Unidos que sobrevaluó el peso abaratando importaciones y encareciendo exportaciones). Un vez identificadas las causas inmediatas de la crisis, se aplicó en consecuencia el remedio: Fuertes restricciones de la demanda agregada vía disminución de los gastos públicos (sobre todo de capital) e incrementos de los ingresos del gobierno mediante incrementos de la recaudación tributaria pero sobre todo de precios y tarifas de bienes y servicios públicos;[15] y por el otro lado, fuertes incrementos en el tipo de cambio (o más propiamente, devaluaciones del peso) a fin de cerrar la brecha de la cuenta corriente de la balanza de pagos. En suma, aplicación de políticas de reducción del gasto (para abatir la inflación) y de desviación del gasto (para equilibrar el saldo de la cuenta corriente).[16] Es fácil imaginar los costos sociales de tales medidas

Esquemáticamente, en el corto plazo el objetivo principal eran controlar la inflación y reducir el déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos; en tanto que los objetivos de mediano plazo eran abrir la economía al exterior y disminuir la participación del Estado en la economía.

Samuel Lichtensztejn resume muy bien lo anterior en la Tabla 4, y va todavía más allá al incluir objetivos y políticas de largo plazo que describen muy bien lo que se ha hecho en México de 1983 a la fecha. Nosotros hemos anexado, esperando que correctamente, la reforma del sector público dentro de los “fines de reestructuración” del sistema (neoliberal).

Y para tener el cuadro completo, el diagrama de “la reforma estructural” describe los lineamientos de la política económica inaugurada en 1983. Dentro de la citada reforma estructural, destacan la reforma del sector público(misma que ha comprendido la reforma de la política fiscal, la privatización de empresas públicas, la reprivatización bancaria, y el proceso de desregulación a fin de crear nuevas oportunidades de negocios a la inversión privada) y la reforma del sector externo (que es el que nos interesa; y que ha comprendido la liberalización comercial, los programas industriales, cambios en las restricciones a la inversión extranjera, la reforma de la ley de protección de la propiedad intelectual, la incorporación de México al GATT, y la firma de acuerdos de libre comercio con diversos países y regiones del mundo).[17]

¿Los objetivos de la apertura económica en sus vertientes de liberalización comercial y desregulación a la inversión extranjera? Los objetivos de la liberalización comercial: Estimular las exportaciones no petroleras, frenar la inflación y promover la eficiencia económica; los objetivos de la desregulación a la inversión extranjera: Coadyuvar al crecimiento  económico,  cerrar  el  déficit  de  la  cuenta  corriente  de  la balanza de pagos, estimular la competencia y aumentar el acceso a nuevas tecnologías.[18]

Tabla 4: Lineamientos de las políticas neoliberales

Fines del sistema

Objetivos de política económica

Enfoque teórico

Plazo

Políticas instrumentales

Restauración o estabilización

Estabilidad de precios y equilibrio de la balanza de pagos

Exceso de demanda.

Monetario de balanza de pagos.

Corto

Precios-ingresos

Fiscal

Monetario-crediticia

Cambiaria

 

 

 

 

Reestructuración

Apertura externa

 

 

 

 

 

 

Reforma del sector publico

Principio de las ventajas comparativas (asignación de recursos) y ley del precio único.

 

Ley de Say; “dejar hacer, dejar pasar”; curva de Laffer.

Mediano

 

 

 

 

 

 

Mediano y largo plazo

Comercial

Financiera

Capital extranjero

 

 

 

 

Privatizaciones y reprivatizaciones.

Desregulaciones legales para abrir oportunidades a la inversión privada.

 

 

Desarrollo

Empleo

 

 

 

Crecimiento

Ley de Phillips

(desempleo natural)

 

Economía social de mercado

Mediano

 

 

 

Largo

Costo mano de obra.

Seguridad social.

 

 

Inversiones estratégicas ligadas al comercio internacional y a la seguridad nacional.

FUENTE: Lichtensztejn, Samuel. “De las Políticas de Estabilización a las Políticas de Ajuste”, Economía de América Latina No. 11 (CIDE), México, Primer Semestre de 1984, p. 22

 

2.1. Liberalización comercial y firma del TLC México-EUA y Canadá

 

La estructura de la oferta-demanda global nos deja entrever que bajo el nuevo modelo de crecimiento el comercio exterior juega un papel importante. Por un lado, las importaciones han ganado participación en la estructura de la oferta global y, por el otro, las exportaciones han aumentado su participación en la estructura de la demanda global. Hoy en día, las importaciones representan el 27% de la oferta global, en tanto que las exportaciones se acercan a una cifra semejante (25%) dentro de la estructura de la demanda global (Ver Tabla 5).

 

Tabla 5: Estructura de la Oferta-Demanda Global

 

En porcentaje

Tasa media anual de crecimiento

1993

1997

2000

2003

1993-2003

Oferta global

Producto interno bruto

Importaciones de bys

Demanda global

Consumo privado

Consumo público

Formación bruta de capital fijo

Variación de existencias

Exportaciones de bys

100.0

84.0

16.0

100.0

60.0

9.0

16.0

2.0

13.0

100.0

79.0

21.0

100.0

53.0

8.1

14.4

2.5

22.0

100.0

73.0

27.0

100.0

50.0

7.0

15.0

2.0

26.0

100.0

73.0

27.0

100.0

53.0

7.0

14.0

1.0

25.0

3.70

2.40

8.60

3.70

2.50

1.23

2.65

-3.4

10.2

FUENTE: Elaboración propia con datos del Banco de Información Económica: Oferta y Demanda final de Bienes y Servicios, INEGI, http://www.inegi.gob.mx

De los datos de las Tablas 3 y 5, observamos como la economía mexicana ha transitado de un modelo estratificado de mercado interno (prevaleciente de 1940 a 1982) a uno de economía abierta y estado mínimo (que va de 1983 a la fecha).[19] ¿Estado mínimo? El consumo público, o el gasto gubernamental, representa hoy únicamente el 7% de la demanda global (Ver Tabla 5).

 

2.1.1. Liberalización comercial y crecimiento económico, 1983-1994

La liberalización comercial en México ha consistido en la eliminación, gradual primero y acelerada después, de los permisos previos de importación, de los aranceles y de los precios de referencia oficiales (PRO) para las importaciones. Nora Lustig registra tres etapas,[20] y nosotros agregaríamos una cuarta, dentro del calendario del proceso de liberalización de las importaciones; y esa cuarta etapa comprendería las negociaciones para la firma y entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, o sea, del TLC México-EUA-Canadá.

Gracias a diversas medidas y decretos en materia de política comercial, la producción nacional sujeta a permisos previos de importación pasó del 92.2% en 1985 al 19% en 1990; y el promedio arancelario ponderado por la producción que en 1980 era del 22.8%, disminuyó al 12.5% para 1990. Una liberalización comercial importante.

La mencionada liberalización comercial inició con Miguel de la Madrid (1983-1988) y fue continuada y profundizada por su sucesor, Carlos Salinas de Gortari (1989-1994). 

¿El impacto de la liberalización comercial sobre la estructura de las exportaciones, sobre la inflación y sobre la eficiencia económica? Tal impacto no resulta muy claro ni muy contundente.

Las exportaciones no petroleras, uno de los objetivos explícitos de la liberalización comercial, aumentaron su participación en el total de las exportaciones de 28% en 1982, al 61% en 1986, al 62% en 1990 y al 88% en 1994 (Ver Tabla 6).

 

Tabla 6: Estructura porcentual de las exportaciones, algunos años seleccionados

Año

Petroleras

No petroleras

Total FOB

1982

1986

1990

1994

1998

2004p

72.0

39.0

38.0

12.0

6.0

12.5

28.0

61.0

62.0

88.0

94.0

87.5

100.0

100.0

100.0

100.0

100.0

100.0

FUENTE: Elaboración propia con datos del Banco de Información Económica: Sector Externo (Exportaciones Petroleras y No Petroleras), INEGI, http://www.inegi.gob.mx. p/ Datos preliminares.

Sin embargo, todo parece indicar que tal dinamismo de las exportaciones no petroleras obedece más a los constantes incrementos en el tipo de cambio que a la liberalización comercial, sobre todo después de 1985 en que se notan incrementos importantes en el tipo de cambio (Ver Tabla 7).

Ante el choque petrolero de 1986, “... La estrategia de encarecer el dólar contribuyó también al objetivo de mediano plazo de reducir la dependencia de México de las exportaciones petroleras. La estructura de las exportaciones experimentó un cambio notable. La proporción de las exportaciones petroleras respecto del total de las exportaciones bajó de 68.2% en 1985 a 39.3% en 1986”.[21]

O sí algún efecto positivo ha tenido la liberalización comercial sobre las exportaciones no petroleras éste ha sido mínimo. Y Nora Lustig reconoce que el dinamismo de las exportaciones no petroleras obedece en parte al tipo de cambio competitivo (devaluación) como al proceso de liberalización comercial, aunque sin precisar la contribución específica de cada uno de los dos:

“Las exportaciones no petroleras crecieron muy rápido y su monto se triplicó pasando de 5 500 millones de dólares en 1981 a 16 000 millones en 1990. Un estudio econométrico demostró que el tipo de cambio competitivo y la liberalización comercial explican el incremento observado de las exportaciones”.[22]

 

Tabla 7: Devaluaciones del peso, Febrero de 1982-Diciembre de 1994

Fecha

Paridad:

Pesos por dólar

%

Devaluación:

Diferencia s/valor previo

Presidente

Feb. 1982

Ago. 1982

Dic. 1982

Sept. 1983

Dic. 1984

Dic. 1984

Mar. 1985

Jul. 1985

Dic. 1985

May. 1986

Jun. 1986

Dic. 1986

Jun. 1987

Dic. 1987

Dic. 1988

Dic. 1989

Dic. 1990

Dic. 1991

Dic. 1992

Dic. 1994

49.00

70.0

150.0

140.23

206.47

210.72

221.81

340.00

450.00

566.00

655.00

922.00

1357.00

2278.00

2285.00

2686.00

2949.00

3076.75

3114.50

6800.00

86.74

42.86

114.29

-0.51

47.24

2.06

5.26

53.29

32.35

25.78

15.72

40.76

47.18

67.87

0.31

17.54

9.79

4.33

1.22

118.33

José López Portillo

 

Miguel de la Madrid

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Carlos Salinas de Gortari

 

 

 

 

Ernesto Zedillo

FUENTE: Helguera Ramírez, Francisco. “Las Devaluaciones 1820-1998. De la Plata al Acero Inoxidable”, http://www.plata.com.mx/plata/plata/tabla.htm

Faltaría correr algún modelo econométrico para evaluar la contribución específica tanto del tipo de cambio competitivo (política cambiaria) como de la liberalización comercial sobre la dinámica y sobre la estructura observada de las exportaciones; sin embargo, nos atrevemos a adelantar que la mayor contribución parece provenir de la política cambiaria más que de la política comercial.

Lo anteriormente dicho, parece avalarlo el hecho de que la política antiinflacionaria del presidente Miguel de la Madrid fracasó por la estrategia de encarecer el dólar para corregir el déficit de la cuenta corriente, primero, como para enfrentar la crisis de balanza de pagos de mediados de 1985 y el choque petrolero de 1986, después. La acelerada tasa de depreciación del peso explica el fracaso de la política antiinflacionaria del gobierno delamadridista, en tanto que una menor tasa de depreciación explica la desaceleración de la inflación durante el sexenio de Salinas de Gortari.

Por otro lado, por ahí se aduce que como resultado de la liberalización comercial aumentó la productividad del trabajo: “... Uno de ellos (estudio) encontró que la productividad laboral creció 1.2% entre 1980 y 1985, y 1.8% entre 1985 y 1989. Otro demostró también un aumento en la tasa de crecimiento de la productividad, de una tasa anual de 1.1% entre 1981 y 1985 a casi 4% entre 1986 y 1989”.[23] De lo anterior resulta claro que la productividad del trabajo aumentó después de la profundización de la liberalización comercial, profundización que ocurrió a mediados de 1985, es decir, poco después de la segunda crisis de balanza de pagos.

Sin embargo, todo parece indicar que tal incremento de la productividad laboral fue sumamente escaso como para contrarrestar adecuadamente los efectos grandemente estanflacionarios de las sucesivas y constantes devaluaciones del peso.[24] 

O visto desde otra perspectiva, las políticas de desviación del gasto (devaluación) y las políticas de reducción del gasto (contracción fiscal y monetaria), más que la política de apertura comercial, explican en buena medida el superávit comercial y en cuenta corriente observado durante el periodo 1982-1988 (Ver Tabla 8). La ausencia de crecimiento económico durante el gobierno de Miguel de la Madrid, resultado de la contracción fiscal y monetaria y de las sucesivas devaluaciones del peso, explican el saldo de las balanzas comercial y en cuenta corriente observados durante el periodo en cuestión.

Como resultado de tales medidas se observa que en 1982 y 1983 la producción cayó en 0.6 y 4.2%, respectivamente. En consecuencia, las exportaciones aumentaron en un 5.1% al haber pasado de 21 230 millones de dólares en 1982 a 22 312 millones en 1983; en tanto que las importaciones cayeron en un 41%, al haber pasado de 14 437 millones de dólares en 1982 a 8 551 millones en 1983. Similar comportamiento experimentaron las exportaciones y las importaciones ante las sendas devaluaciones del peso de 1985-1986.

En tanto que una menor tasa de depreciación del peso durante el gobierno de Salinas de Gortari (1989-1994), explica el comportamiento de las exportaciones y de las importaciones y, por tanto, el saldo deficitario tanto de la balanza comercial como de la cuenta corriente de la balanza de pagos, así como del comportamiento del producto interno bruto que creció al 4% en promedio al no haberse encarecido artificialmente los bienes intermedios y de capital necesarios para el crecimiento económico. La menor tasa de depreciación (o de deslizamiento) del peso frente al dólar permitió la desaceleración de la inflación pero la pérdida de control sobre la cuenta corriente de la balanza de pagos que desembocó en el “error” de diciembre de 1994.

Sí algún efecto positivo ha tenido la liberalización comercial sobre la estructura de las exportaciones, sobre los precios y sobre la eficiencia económica, se nota en todo caso como muy escaso o como muy difuso.

Tabla 8: Crecimiento, balanza comercial y cuenta corriente (1982-1994)

Año

Balanza comercial 1

Saldo cuenta corriente 1

Crecimiento económico a precios de 1993 2

Exportaciones

Importaciones

Saldo

1982

 

1983

1984

1985

1986

1987

1988

Promedio

Acumulado

 

1989

1990

1991

1992

1993

1994

Promedio

Acumulado

21 230

 

22 312

24 196

21 664

16 031

20 656

20 657

14 437

 

8 551

11 254

13 221

11 432

12 223

18 903

6 793

 

13 761

12 942

8 443

4 599

8 433

1 754

 

56 725

 

-2 595.7

-4 433.4

-7 278.9

-15 933.8

-13 480.5

-18 463.7

 

-62 246

-6 221

 

5 418

4 239

1 228

-1673

3 881

-2 941

 

3 931

 

-6 004

-6 349

-13 789

-24 919

-23 489

-28 500

 

-103 050

-0.6

 

-4.2

3.6

2.6

-3.8

1.7

1.3

0.2

 

 

4.1

5.2

4.2

3.5

1.9

4.4

3.9

FUENTE: Elaboración propia con datos de Gurría, José Ángel. “Evolución y Características de la Deuda Externa Mexicana”, SECOFI, El Mercado de Valores No. 9, México, Mayo 1 de 1989, Cuadro 9, p. 8, para los datos de balanza comercial y saldo de la cuenta corriente del periodo 1982-1998; y para el dato de crecimiento económico del mencionado periodo Lustig, Nora. Op. cit., Cuadro II.4, pp. 62-63. Y para el periodo 1989-1994, Banco de Información Económica: Sector Externo (Exportaciones, Importaciones y Cuenta Corriente), http://www.inegi.gob.mx

1 En millones de dólares

2 Tasas de crecimiento porcentual a partir del PIB a precios de 1993

 

La profundización de la liberalización comercial y de la menor participación del Estado en la economía ocurrió con Salinas de Gortari, quien desde un primer momento “... fustigó el modelo mercantilista-dirigista existente en México por décadas, atacando en especial al proteccionismo, al intervencionismo gubernamental en la vida económica y a la política expansionista basada en los déficit públicos y en la inflación”.[25]

La posición ideológica de Salinas era muy clara al atacar el intervencionismo y exaltar las virtudes de un Estado reducido:

“... el estatismo surgió por el fracaso del individualismo de los años 20 y de la gran recesión de 1929-1934 y fue válido en los dos decenios siguientes, pero en la actualidad solo defiende privilegios”; “el proteccionismo y la sobreregulación crean monopolios, abusos y subsidios indiscriminados, así como proteger a unos pocos productores contra la población consumidora”; “es necesaria la desregulación para bajar los costos y ser más competitivos”; “que el gobierno no gaste lo que no tiene, las finanzas públicas deficitarias producen inflación y ésta lástima más los que menos tienen”; “un desarrollo permanente y justo requiere de la estabilidad de precios”; “un Estado más grande no es necesariamente más capaz, ni uno mas propietario es más justo”; “un gobierno que no atiende a las necesidades del pueblo por estar ocupado administrando empresas no es justo ni revolucionario”; “no se trata de determinar si el sector privado es mejor administrador que el gobierno, sino que el dilema es entre propiedad que atender y justicia que dispensar”.[26]

Y lo mas importante es que actuó en consecuencia, avocándose a la tarea de sanear las finanzas públicas mediante la ampliación de la base gravable (entre 1987 y 1994 el número de contribuyentes no asalariados aumentó de 1 760 000  a 5 660 000, es decir, un 222% y la recaudación del gobierno federal creció un 32% en términos reales), del incremento de precios y tarifas de bienes y servicios públicos (a partir de los acuerdos del Pacto del 10 de noviembre de 1991 y de octubre de 1993) y de la disminución de los gastos públicos (que durante el periodo 1989-