Observatorio de la Economía Latinoamericana


Revista académica de economía
con el Número Internacional Normalizado de
Publicaciones Seriadas ISSN 1696-8352

Economía Latinoamericana


ANÁLISIS DE LA OFERTA AGROEXPORTABLE SALVADOREÑA HACIA LOS PRINCIPALES MERCADOS DESTINO



Julián E. Salinas (CV)
julianventura7@gmail.com
Universidad de El Salvador



RESUMEN
Este trabajo realiza una prospección sobre la inserción internacional de los principales productos agropecuarios salvadoreños en los mercados destino más importantes: Mercado Común Centroamericano, Estados Unidos y Europa. Para ello se analiza el cambio en las importaciones agropecuarias provenientes desde El Salvador en un lapso específico, observando no solo la manera que los productos se posicionan en el mercado, sino además el dinamismo que es explicado por las circunstancias endógenas.
Esto no puede escudriñarse sin tratar de entender el contexto que explica el cambio en las importaciones, en tanto que las políticas y la importancia estratégica que otorga el Estado influye notablemente en la dinámica importadora y exportadora.

ABSTRACT
This paper makes a prospection of the international integration of the main Salvadoran agricultural products in major destination markets: Central American Common Market, the U.S. and Europe. This prospection consist in analyze the change in agricultural imports coming from El Salvador in a specific period, noting not only the way the products are positioned in the market and the dynamism that is explained by endogenous circumstances.
This cannot be scrutinized without trying to understand the context that explains the change in imports, because the importance political and strategic which gives the state influences the import and export dynamics greatly.

PALABRAS CLAVES
Inserción internacional/ El Salvador/ Agroexportación / Competitividad / Comercio Internacional
KEYWORDS
International insertion / El Salvador / Agroexports / Competitiveness / International Trade

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Salinas, J.: "Análisis de la oferta agroexportable salvadoreña hacia los principales mercados destino", en Observatorio de la Economía Latinoamericana, Nº 201, 2014. Texto completo en http://www.eumed.net/cursecon/ecolat/la/14/agroexportacion.html


INTRODUCCIÓN

En esta investigación se hace un abordaje del sector agropecuario y la inserción internacional característica de los principales productos de agroexportación, profundizando en algunos de los aspectos significativos para evaluar la evolución y los factores que influyen en el comercio internacional de los principales mercados. Esto implica dilucidar las potencialidades y debilidades que enfrenta dicho sector en el nivel internacional, partiendo de un breve diagnóstico de las condiciones internas en que se desenvuelve.
Para ello se tomó una muestra de los principales productos en tres de los mercados más relevantes que explican, no solo el comportamiento de la oferta exportable agropecuaria, sino de todos los productos. Sin embargo el énfasis está inclinado hacia la oferta agropecuaria por desempeñar uno de los sectores menos dinámicos y olvidados desde la implementación del ajuste estructural y la estabilización económica.
Es necesario analizar si en efecto las condiciones internacionales presentan un escenario adverso para el desempeño de la agroexportación salvadoreña, o si más bien su deteriorado dinamismo emana de características internas, lo que permitirá sugerir algunas medidas de política para promover su desarrollo favorable.
Por tanto se persiguen dos objetivos en este modesto trabajo, uno analizar la inserción internacional de la oferta agropecuaria en los mercados internacionales y dos identificar las debilidades y potencialidades para crear algunas propuestas de política.
La investigación consta de tres partes, una los antecedentes que contextualiza “grosso modo” las circunstancias institucionales y económicas que afectan el desempeño del agro, así como un breve diagnóstico que atañe a su desempeño, la segunda parte es el análisis de los principales mercados de exportación desmenuzando los factores que emanan del análisis de los indicadores de comercio internacional y la tercera parte las conclusiones y recomendaciones.

METODOLOGÍA

Para hacer un análisis exhaustivo de los productos agropecuarios de exportación se tomarán los seis productos más representativos en este rubro para tres de los mercados más importantes en torno al valor exportado, que para el caso salvadoreño lo constituyen el Mercado Común Centroamericano (MCCA), Estados Unidos y la Unión Europea.
Luego de seleccionar los principales productos, se analizará de manera agregada su evolución, aplicando algunos indicadores de comercio exterior, tratando de aprehender las variables que diagnostiquen su comportamiento y caracterizar su dinámica no solo desde el punto de vista de las condiciones internas, sino también del dinamismo de los mercados internacionales.
Para lo anterior se utilizará en gran medida la metodología sugerida por la CEPAL, utilizando algunas bases de datos tales como: MAGIC para Estados Unidos, SIECA para Centroamérica y Eurostat para Europa.
En este sentido, la investigación solo contempla fuentes secundarias de información.

 CONTEXTUALIZACIÓN DE LAS EXPORTACIONES AGROPECUARIAS SALVADOREÑAS EN LOS PRINCIPALES MERCADOS DESTINO

A lo largo de la década del 90 se realizan algunas transformaciones económicas e institucionales que marcan de manera significativa el cambio estructural del aparato productivo nacional1 , afectándose en gran medida el desempeño del sector agropecuario.
Algunas reformas que impactan en este sector se implementan en el marco de la contratación de dos  préstamos de ajuste estructural2 del Banco Mundial, que condicionaba su otorgamiento a partir la aplicación de medidas económicas, reformas en las organizaciones públicas y en áreas jurídicas, tendientes a instaurar un modelo implementado bajo las ideas del pensamiento neoliberal (Guzmán & Salinas, 2008).
Tres de estas reformas afectan fuertemente la dinámica agropecuaria. La reducción de las tarifas arancelarias, la privatización de la banca permitiendo el ingreso de productos agropecuarios que afectan la producción nacional y la reorientación de los créditos al sector agropecuario, que es ciertamente volátil y poco rentable en las actuales condiciones si se compara con otros rubros crediticios y finalmente la liberalización de los precios que favorece la importación de los bienes agrícolas (Guzmán & Salinas, 2008).
La inserción internacional demanda de políticas de apoyo aún más proactivas dado que existen condiciones adversas en dos variables que se consideran determinantes: el crédito y el gasto por agricultor, el anexo 2 refleja que el crédito hacia el sector agropecuario ha sido el más deteriorado de los rubros presentados.

 Así mismo el gasto público por agricultor en El Salvador es ahora menos de un tercio de lo que era en los años ochenta y el menor de todos los países de Centroamérica, incluidos Panamá y República Dominicana; reflejando la poca importancia mostrada en el diseño de las políticas socioeconómicas hacia la población rural (PNUD 2010).

Al respecto el PNUD (2010, Pág. 111) reconoce que “…es necesario que la productividad agroalimentaria aumente sostenidamente ya que, en la medida en que un país se desarrolla, se expanden ciertas actividades predominantemente urbanas y surgen otras nuevas, cuyos trabajadores deberán ser alimentados con bienes que mayoritariamente provienen de la agricultura”.

Las cifras señalan, que el sector agropecuario salvadoreño ha sido el menos dinámico de la actividad productiva nacional cuya importancia en términos del producto interno bruto se ha visto disminuida, este sector representaba para 1970 el 30,6% del producto interno bruto. No obstante la participación para 2010 fue de 10.5%, dicha dinámica ralentizada ha sido más pronunciada en el período de ajuste estructural y de estabilización económica iniciada en El Salvador a partir de los años 90 (Ver Anexo I).
Lo anterior, es el resultado (en parte) del tránsito del modelo agroexportador a un modelo importador financiero  que presenta un claro sesgo anti agropecuario y generador de exclusión social, donde se desmantela toda las estructura de apoyo que funcionaba en torno a dicho sector, de modo que la disminución de las facultades clásicas, básicas, productivas y auxiliares del estado se trasladan con particular énfasis hacia el sector agropecuario (Guzmán & Salinas, 2008).
El cambio de modelo tiene grandes implicaciones en la descapitalización del agro, fortaleciéndose empresas en áreas mucho más rentables como el sector comercio y servicios, reorientándose capitales desde el agro hacia actividades terciarias. Es en este contexto que las actividades agropecuarias han mostrado una evolución volátil y evidentemente deteriorada, que refuerza el argumento de haberse convertido en un sector olvidado.
La composición de las exportaciones ha cambiado con evidente sesgo hacia la maquila en primera instancia y hacia los productos no tradicionales de exportación (en segundo lugar) en detrimento de los tradicionales como el café, el azúcar y el camarón (Ver gráfico 2). No obstante las actividades agroexportadoras siguen siendo las más favorecidas del sector.

Por otra parte aunque existe un debilitamiento de las condiciones internas habrá que analizar que tan adecuada es la inserción internacional desde el punto de vista de los principales mercados destinos. Los tres principales socios de El Salvador lo constituyen el Mercado Común Centroamericano (MCCA), Estados Unidos y la Unión Europea.

Entre 1990 y 2009 el 52% del valor exportado ha sido orientado hacia el MCCA, el 21% hacia Estados Unidos y el 14% hacia la Unión europea (ver anexo 3). Sin embargo pareciera que tiende a generarse mayor relevancia hacia el mercado estadounidense el cual en términos de valor exportado no es el más significativo, aunque sí lo es  en cuanto a las importaciones.

La balanza comercial con estos tres mercados ha mostrado una tendencia al deterioro, donde es notorio que entre 1990 y 2009 el déficit de balanza comercial ha sido creciente, lo cual se refleja en mayor medida en la balanza comercial de El Salvador y Estados Unidos (ver anexo 4).

Lo anterior no es casual si se considera la dinámica liberalizadora que es compatible con sectores comerciales que demandan bienes importados (provenientes principalmente de Estados Unidos), para destinarlos al mercado interno, de manera que las exportaciones no han presentado el mismo dinamismo, traduciéndose en una balanza comercial deficitaria (Guzmán & Salinas, 2008).

El Tratado de Integración Centroamericana data desde 1961 que buscaba fortalecer mediante ciertas concesiones en torno a gravámenes de importación y otros aspectos, buscaban generar una antesala para la creación de una zona de libre comercio que avance hacia la integración de la región (SIECA, 2011).

El avance de esta iniciativa fue muy prometedor en sus inicios, aunque fue posteriormente debilitado por conflictos entre El Salvador y Honduras que desencadenó un breve pero significativo enfrentamiento militar. No obstante se observó desde su creación, el aumento de las exportaciones de algunos productos que para ese año contribuyeron a diversificar la agroexportación (Cardenal, 2003).

Actualmente han existido avances relacionados con la creación de un arancel externo común, libre comercio entre los países de hasta un 98% del universo exportable y el fortalecimiento de organismos supranacionales, al grado de crear un organismo regional para la solución de controversias (SIECA, 2011).

Con relación a las exportaciones, el mercado común centroamericano es estratégico para El Salvador, entre 1991 y 2009 las exportaciones totales hacia Centroamérica contribuyeron en 34.6% al crecimiento de las exportaciones totales, mostrando algunos períodos (1997 – 2002) una contribución al crecimiento de las exportaciones (totales) de hasta el 83% tal como lo muestra el anexo 5.

Pareciera que no se está aprovechando las ventajas del comercio en la región que a diferencia de los mercados de Estados Unidos y Europa, el MCCA posee una localización que abarata los costos de transporte, además de concesiones arancelarias y condiciones relativamente simétricas en el comercio. Por otro lado en el debate público tiende a resaltarse la relación con mercados como el estadounidense o el de la Unión Europea y muy poco se resalta las bondades alcanzadas por el mercado común centroamericano.

 El 1 de marzo de 2006 entró en vigencia el tratado de libre comercio con Estados Unidos y El Salvador, el cual profundizaba la dinámica liberalizadora (característica de los periodos de ajuste y estabilización iniciados en la década de los 90), donde no solamente se consideraban aspectos arancelarios, sino de inversión y de propiedad intelectual.

Este acuerdo logra consolidar como Ley de la República algunos beneficios concedidos de manera unilateral de Estados Unidos hacia El Salvador con la Iniciativa de la Cuenca de Caribe. Su ratificación generó una gran polémica que causó el cuestionamiento de muchos sectores, poniendo en gran medida en el centro de la discusión el sector agropecuario como perdedor de este tratado.

Esta preocupación no es casual si se considera el debilitamiento del marco de incentivos a este sector.  No obstante existe una paradoja relacionada a los países denominados desarrollados y en vías de desarrollo donde los primeros poseen un futuro no ligado a la agricultura, pero la consideran estratégica y los países en vías de desarrollo que poseen una fuerte vinculación al agro, todavía cuestionan su papel (Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, 1996).

Entre 1985 y 1990 las transferencias directas a los productores agropecuarios estadounidenses rondaron los $25000 por año (Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, 1996), en este sentido durante la década del 90 aunque se modifican en cierto modo los incentivos a este sector , estos no han mermado “…en sus diferentes etapas la política agrícola se ha enfocado en la distribución de los vastos recursos de tierra de la nación, en incrementar la productividad y el estándar de vida de los agricultores norteamericanos así como en la asistencia a los cultivadores para la comercialización de los productos (Bohórquez, 2006; pág. 5).”

Contrario al escenario salvadoreño y pese a que Estados Unidos se considera un país industrializado, no abandona la producción agropecuaria, de hecho la considera estratégica y esto se traduce en sólidos incentivos.

La contribución al crecimiento de las exportaciones hacia Estados Unidos, ha sido entre 1991 y 2009 de tan solo un 8,1%, hacia donde se orientan en gran medida las exportaciones de maquila. Además, tiende a sobredimensionarse la importancia de este mercado, que sin duda es significativo pero más que todo en lo relativo a las importaciones, tal como lo muestran los anexos 4 y 5.   

Respecto a la unión Europea, recién acaba de concluir la última ronda de negociación -2010- para la firma de un acuerdo de asociación, que también consolida algunos beneficios otorgados anteriormente de manera unilateral hacia El salvador, los cuales estaban contemplados en el SGP y SGP plus (Sistema General de Preferencias).

Con el SGP el 45% de las exportaciones desde Centroamérica al mercado Europeo ya poseían libre acceso y un 23% poseía rebajas arancelarias (Asociación Equipo Maíz, 2007), cifras que se ampliaron con las reformas estipuladas dentro del SGP Plus que abarcaron un total de 7200 productos (S.A. 2005).

El otro aspecto de peso y sin duda mucho más significativo es la estructura de incentivos que posee la Unión Europea para sus productos, principalmente los agrícolas. Solo el subsidio anual para la agricultura asciende a $134,000 millones (Asociación Equipo Maíz. 2007).

En general la Unión Europea subsidia a 2,460 empresarios grandes en su mayoría, con una suma de $1,631 millones monto que es equivalente al 100% del costo de producción de 5 millones de productores de maíz de Centroamérica, que rondan los $325 la hectárea (Asociación Equipo Maíz. 2007).

Es interesante notar que las exportaciones hacia el mercado europeo han sido, en ciertos períodos, desfavorables para explicar el crecimiento de las exportaciones totales de la economía salvadoreña y poco significativa al considerar todos los años del periodo de análisis (1990 – 2009). Entre 1997 – 2002 las exportaciones hacia Europa contribuyeron negativamente al crecimiento de las exportaciones totales esto significa que impactaron de manera adversa, explicando un decrecimiento de -60.6% que dicho sea de paso fue contrarrestado por las exportaciones hacia Centroamérica en estos mismo años (ver anexo 5).

En general entre 1990 y 2009 las exportaciones hacia Europa tuvieron una contribución al crecimiento de las exportaciones totales de tan solo 1.9% (ver anexo 5).

ANÁLISIS DE LA INSERCIÓN INTERNACIONAL DEL SECTOR AGROPECUARIO SALVADOREÑO EN LOS PRINCIPALES MERCADOS 3.

.4.1 El Mercado Común Centroamericano.

En el anexo 6 se encuentran los principales productos de agroexportación hacia los tres mercados principales, los cuales constituyen la muestra para el análisis de la oferta agroexportable -en adelante al referirse a la agroexportación se hará alusión directa a estos seis productos de acuerdo al mercado analizado-. Para Centroamérica la comparación es entre 1994 y 2009, en cambio con Estados Unidos se entre 1990 y 2008, mientras que la Unión Europea (27 países) se utilizan los años 1999 y 2009.

CUADRO 1: INDICADORES PARA EL ANÁLISIS DE LA INSERCIÓN INTERNACIONAL SALVADOREÑA EN LOS PRINCIPALES MERCADOS DESTINO


Países

Pm

CS

Cambio

Caracterización

Centroamérica

13.9%

32.3%

0.5%

0.2%

+

-

Estrella Menguante

Estados Unidos

2.7%

1.2%

0.7%

0.4%

-

-

Retroceso

Unión Europea

2.7%

1.9%

0.7%

0.5%

-

-

Retroceso

Fuente: Elaboración propia del investigador con base en cuadro A1

Para 1994 la participación de mercado era de 13.9% lo que significa que de cada $100 importados en estos seis productos agrícolas por los países centroamericanos $13,9 correspondían a las importaciones provenientes de El Salvador, esta participación aumenta al 32,3% para 2009 lo que significa que importaciones salvadoreñas de estos productos han ganado una participación considerable en las importaciones de Centroamérica.
La estrategia de inserción salvadoreña está basada fundamentalmente en precios, dado que 1994 los precios promedio de estos productos eran 55,1% mayor que el de los demás socios comerciales: mientras que para 2009 estos eran 16% superior, permitiendo a la economía salvadoreña ganar una participación considerable en la demanda centroamericana de estos productos (ver anexo 7).
Lo anterior se resume en el gráfico presentado en el anexo 8, donde si bien es cierto, la estrategia de reducción de precios para ganar mercado puede considerarse espúreo, en la economía salvadoreña ha permitido fortalecer economías de escala en estos productos, en tanto que la reducción de precios ha permitido aumentar la cantidad exportable.   
Por otra parte, al considerar la contribución del sector, que representa la participación de las importaciones totales de estos seis productos en relación al valor total importado, posee para 1994  un valor 0,5% lo que señala, que son productos poco representativos para las importaciones Centroamericanas.
Así mismo, al observar el cambio en la contribución del sector refleja una tendencia a la disminución (0,2%), lo que apunta a considerarlos como productos poco dinámicos en la demanda de productos importados por Centroamérica. Por tanto El Salvador está ganando cuota de mercado en productos estancados (ver cuadro 1).
Lo anterior permite caracterizar la oferta agroexportable salvadoreña como estrella menguante, que se da cuando la participación de mercado aumenta mientras que la contribución del sector disminuye.

CUADRO 2: INDICADOR DE ESPECIALIZACIÓN DE LA OFERTA AGROEXPORTABLE SALVADOREÑA EN LOS PRINCIPALES MERCADOS DESTINO


Países

Especialización

Centroamérica

2.21

5.39

Estados Unidos

55.69

11.28

Unión Europea

119.26

72.28

Fuente: Elaboración propia del investigador con base en cuadro A1
El indicador de especialización refleja que El Salvador está especializado en estos productos agropecuarios dado que este indicador es superior a “1” (ver apéndice 1) tanto para 1994 como para 2009 y su evolución ha sido considerablemente creciente en estos años. En el 2009 el valor de 5,39 indica que la participación de las importaciones de bienes agropecuarios desde El Salvador era para este país 5 veces superior a la participación de las importaciones agropecuarias provenientes de todos los países.
Pero cabe preguntarse, ¿qué tan inconveniente es especializarse en productos caracterizados en estrella menguantes?: las dificultades se prevén más bien en el largo plazo, de modo que la capacidad agroexportadora se verá limitada por la falta de dinamismo en la demanda de estos productos en el mercado centroamericano.
 Este análisis debe de profundizarse, el cuadro 3 indaga en las explicaciones del cambio en las importaciones agropecuarias desde El Salvador y podrá dar una conclusión más certera.

CUADRO 3: DESCOMPOSICIÓN DEL CAMBIO EN LA OFERTA AGROEXPORTABLE SALVADOREÑA PARA LOS TRES MERCADOS DESTINO


Países

Cambio Total

ED

CED

CGD

EP

EI

CEI

CGI

Centroamérica

100

12.5%

-143.4%

155.9%

71.0%

16.6%

-190.0%

206.6%

Estados Unidos

100

914.0%

-901.9%

1815.9%

-309.3%

-504.7%

498.0%

-1002.7%

Unión Europea

100

-24.0%

203.5%

-227.5%

116.3%

7.6%

-64.7%

72.3%

Fuente: Elaboración propia del investigador con base en cuadro A3
El efecto demanda para Centroamérica es positivo y explica en un 12,5% la variación en las importaciones de los productos analizados desde El Salvador, lo que implica que si las importaciones desde El Salvador de los productos agropecuarios hubiera crecido a la misma tasa que lo hicieron las importaciones agropecuarias desde todos los países, esta se hubiese incrementado en un 12,5%.
Por otra parte el componente estructural de la demanda fue negativo (-143,4%), lo que implica que hubo un cambio de -143% que se debió a la falta de dinamismo de la demanda de importaciones centroamericanas de los productos agropecuarios analizados, inferior al promedio de las importaciones totales, lo que implica que fueron productos estancados al compararse con el dinamismo de los demás bienes, esto confirma la conclusión obtenida por el indicador de contribución de sector, que sugiere que el efecto demanda fue limitado por la contracción relativa en la demanda de estos bienes en el mercado centroamericano.
Esto se consolida al analizar el componente global de la demanda, que presenta un cambio positivo (155,9%) que indica que dicha variación de haberse equiparado al dinamismo promedio de todos los bienes, hubiese sido positivo, siendo el estancamiento de la demanda de los productos agropecuarios, un factor que limita el crecimiento de las importaciones de estos productos provenientes desde El salvador.   
El efecto participación fue muy significativo (71%) lo que era de esperarse al observar el notorio incremento de la participación de mercado de las importaciones agropecuarias salvadoreñas (de 13,9% a 32,3%), de manera que parte del cambio se explica por la adecuada inserción internacional de los productos agropecuarios salvadoreños en el mercado centroamericano, lo cual revela un cambio favorable de las importaciones de los productos del agro desde El Salvador en un 76,3%.
El efecto interacción fue positivo (16,6%) que combina el efecto en el cambio de las importaciones agropecuarias salvadoreñas provenientes de la evolución de la participación de mercado y las importaciones totales. El efecto estructural de interacción (-190%) refleja que hubo una diferencia significativa en el dinamismo de las importaciones de los productos agropecuarios menor que el dinamismo en las importaciones totales4 , es decir, que las importaciones totales crecieron más rápido que las importaciones de los bienes agropecuarios.  
El componente global de interacción presenta contrariamente un resultado positivo de 206,6% superior al componente estructural, lo que estaría señalando que el aumento en la participación de mercado contrarresta el efecto en la pérdida de dinamismo de la demanda de los productos agropecuarios comparados con el universo importable.
De esto puede concluirse que la disminución en la contribución del sector constituye una limitante fundamental para el incremento de las importaciones de los principales productos agropecuarios provenientes de El Salvador, mucho del cual está siendo contrarrestado por el aumento en la participación de mercado, que refleja la adecuada inserción internacional de estos productos en el mercado centroamericano provenientes de El Salvador, que han ganado una cuota bastante significativa.
No obstante, El Salvador se ha especializado crecientemente en estos productos los cuales se enfrentan a condiciones adversas en la demanda centroamericana lo que no permite desarrollar el potencial exportador de la economía salvadoreña y en el largo plazo puede generar complicaciones muy significativas.  

CUADRO 4: INDICE DE GRUBEL LLOYD DE LA OFERTA AGROEXPORTABLE SALVADOREÑA PARA LOS TRES MERCADOS DESTINO


Países

IGL

Centroamérica

0.58

Estados Unidos

0.00

Unión Europea

0.00

Fuente: Elaboración propia del investigador con base en cuadro A2

El índice de Grubel Lloyd, permite determinar el tipo de comercio existente entre Centroamérica y El Salvador, el cual tiende a ser de tipo intraindustrial porque se acerca a la unidad, lo cual es comprensible al considerar un comercio de tipo sur – sur donde existen condiciones técnicas relativamente simétricas y con estrechos vínculos hacia el sector agropecuario.

Esto apunta a que los determinantes del comercio entre El Salvador y Centroamérica respecto a los productos agropecuarios se explican en mayor medida por las economías de escala más que por las ventajas comparativas.

4.2 Estados Unidos.

Para 1990 la participación de mercado en Estados Unidos era de 2,7% señalando la participación de los principales productos de agroexportación salvadoreño en las importaciones totales estadounidenses, lo cual es comprensible al tomar en cuenta la dimensión de este mercado. Sin embargo la evolución de este indicador es a la baja para 2008 (1,2%), dilucidando una pérdida en la cuota de mercado por parte de la economía salvadoreña y por tanto problemas en la inserción de estos productos en el mercado estadounidense (Ver cuadro 1).

Al presentar una baja cuota de mercado es difícil que la oferta agroexportable salvadoreña tenga algún grado de influencia en los precios y aunque entre 1994 y 2002 la estrategia de inserción estuvo plausiblemente basada en precios bajos, generó muy pocos beneficios en economías de escala para estos productos, tal parece que hubo desincentivos al desarrollo de la cantidad exportable (ver anexo 10).
Es más, curiosamente posterior al 2002 los precios promedio de la oferta agroexportable tendieron a crecer, cuya señal no fue interpretada para aumentar la cantidad exportable, todo lo contrario pareciera que para El Salvador, el aumento de los precios va en desmedro de la cantidad, lo cual infiere dificultades en la flexibilidad en la oferta agroexportable (ver anexo 10). 
 
Por otra parte, la contribución del sector poseía para 1990 una participación de tan solo 0,7% indicando una débil importancia relativa de estos productos agropecuarios en dicho mercado y más bien tiende a disminuir para 2008 (0,4%)  lo que permite inferir que son productos estancados desde el punto de vista del mercado estadounidense (ver cuadro 1). 

Al tenerse un cambio negativo en ambos indicadores se caracterizan como retrocesos, de modo que son productos estancados combinados con una pérdida de cuota de mercado y por tanto con problemas en la inserción internacional.

Mucho del debilitamiento de la oferta agroexportable salvadoreña emana por tanto de capacidades internas atenuadas y circunstancias externas hostiles, eso explica la pérdida de especialización de la economía salvadoreña pasando de 55,6 para 1990 a 11,28 para  2008. Sin embargo aún para 2008 este indicador sigue siendo elevado (muy superior a 1 “11,28”), reflejando que la participación de las importaciones de bienes agropecuarios en las importaciones salvadoreñas, era 11,28 veces superior a la participación de las importaciones agropecuarias en el mercado estadounidense provenientes de todos los países (ver cuadro 2).  

Lo anterior es complicado, porque especializarse en productos caracterizados como retrocesos poseen un escenario no tan alentador para la oferta agroexportable, sin embargo es pertinente profundizar el análisis con los demás indicadores. A continuación se detallará las razones del cambio de las importaciones salvadoreñas en el mercado estadounidense.

Respecto a la descomposición del cambio en las importaciones agropecuarias provenientes de El Salvador  se observa que el efecto demanda fue positivo y relativamente alto (914%), indicando que si las importaciones agropecuarias desde El Salvador hubieran crecido a la tasa de crecimiento experimentada por las importaciones agropecuarias de estos productos hubieran aumentado 914% (ver cuadro 3).

El componente estructural de la demanda presenta un valor negativo (-901,9%) aduciendo que en verdad existió estancamiento en la demanda de importaciones de los productos agropecuarios estudiados, es decir, poco dinámicos en relación al promedio de las importaciones totales, siendo estos productos estancados al compararse con los demás bienes de importación en el mercado estadounidense, lo que confirma lo sugerido por el indicador de la contribución del sector (ver cuadro 3).
 
El componente global refuerza lo planteado anteriormente, al mostrar un valor positivo y superior (1815,9%) que el componente estructural, mostrando que el estancamiento de los productos agropecuarios en mención, está siendo contrarrestado por el dinamismo promedio en la demanda de todos los bienes, haciendo el efecto demanda positivo al superar el efecto adverso evidenciado en el componente estructural de la demanda.

El efecto participación muestra un valor negativo (-309,3%) lo cual era de esperarse al considerar un cambio negativo en el indicador de participación de mercado, lo cual presiona a la baja el cambio total experimentado en la demanda por importaciones de los productos agropecuarios desde El Salvador (ver cuadro 3).

El efecto interacción fue predeciblemente negativo (-504,7%) al considerar el bajo dinamismo de las importaciones de los productos agropecuarios analizados en concordancia con la pérdida de la cuota de mercado reflejada por el indicador de participación de mercado.

En este sentido el componente estructural de interacción fue positivo, que en este caso consolida la idea de que la pérdida de la cuota de mercado se refuerza con el bajo dinamismo experimentado por la demanda de importaciones de los productos agropecuarios, inferior al promedio de los demás bienes.

El componente global de interacción (-1002, 7%) no hace más que reafirmar lo anterior, en tanto que presentó un valor negativo, lo que refleja que las dificultades en la inserción internacional asumida por la pérdida de la cuota de mercado de los productos agropecuarios salvadoreños, limita la capacidad para aprovechar el dinamismo promedio de la demanda global del universo importable estadounidense.    

La  oferta agroexportable salvadoreña posee debilidades internas para poder obtener una cuota de mercado creciente y por tanto posee deficiencias en la inserción internacional de estos productos. Sin embargo la demanda de importaciones del mercado de Estados Unidos para este tipo de productos no ha sido dinámica, lo que establece un escenario difícil para el desarrollo de las capacidades internas para la exportación.

El apoyo a la producción interna característico de los Estados Unidos pudiera estar estancando la demanda de este tipo de productos, lo que implica que las exportaciones agropecuarias salvadoreñas deben además lidiar con un escenario internacional adverso dentro de este mercado. 

El índice de Grubel Lloyd para en torno al intercambio entre Estados Unidos y El Salvador respecto a los principales productos de agroexportación, apunta a la existencia de un fuerte comercio interindustrial considerando un valor de cero, lo que significa que respecto a la oferta agroexportable entre El Salvador y Estados Unidos priman las ventajas comparativas como el determinante primordial del tipo de comercio.

4.3 La Unión Europea (27 países).

La oferta de los principales productos de agroexportación desde El Salvador hacia la Unión Europea presenta un escenario muy similar al referido en el mercado estadounidense.

La participación de mercado era para 1999 de 2,7%, es decir, muy poco representativa y su evolución tiende a disminuir al considerar que en el año 2009 esta pasa a 1,9% perdiendo una importante cuota de mercado, lo cual expresa dificultades en la inserción internacional de los principales productos agropecuarios en el mercado europeo.

Los precios relativos de los principales productos agropecuarios se han mantenido levemente por encima del resto de socios comerciales de la Unión Europea, siendo para 1999 18% superiores y para 2009 16%. Por tanto no ha existido una estrategia de inserción vía precios e inclusive su leve reducción no se ha traducido en un aumento de la participación de mercado (ver anexo 7).

Esto es compresible al considerar la pequeña cuota de mercado que refleja un poder de mercado muy bajo dentro de la demanda agropecuaria europea en estos productos.

Aunque desde la perspectiva de las exportaciones salvadoreñas, se observa que entre 1994 y 2001 la reducción de precios iba en desmedro de la cantidad exportable. Sin embargo posterior al 2001 los precios de exportación crecieron sostenidamente lo que extrañamente generó una reducción aún mayor de la cantidad exportable salvadoreña.

Con base en lo anterior puede determinarse que la cantidad exportable no responde de manera flexible a los cambios en los precios y en este mercado no han podido generarse economías de escala para los principales productos agropecuarios, reflejando en gran medida las dificultades de especializarse en productos que son evidentemente estancados en la demanda de importaciones europeas, como lo expresa el indicador de contribución del sector (ver anexo 9).
 
La contribución del sector es de igual manera poco representativa para 1999 (0,7%), la cual incluso tiende a disminuir su importancia para el 2009 (0,5%) reflejando el bajo dinamismo de estos productos en comparación a la demanda global por importaciones del mercado europeo, lo que permite clasificarlos como productos estancados.

Esto permite caracterizar a la oferta agroexportable salvadoreña como retroceso, lo cual apela a la idea de que son productos estancados al tiempo que presentan una disminución de la cuota de mercado y por tanto con problemas en la inserción internacional tanto desde el punto de vista de las condiciones endógenas, como del escenario internacional al que se enfrentan en el mercado europeo.

La especialización concerniente en torno a los principales productos de agroexportación es muy alta dado que para 1999 es muy superior a uno (119.26) lo que reflejaba en ese año que la participación de las importaciones de dichos productos era para El Salvador 119, 26 veces superior  a la participación relativa del universo de los socios comerciales de la Unión Europea. Esto indica que en este mercado El salvador posee ventajas comparativas reveladas en la producción de los productos agropecuarios estudiados.
    
Es difícil aceptar que la oferta agroexportable salvadoreña se caracteriza como retroceso en el mercado Europeo combinando dificultades en el mercado interno, reflejado en la pérdida de la pequeña cuota de mercado que poseía en 1999, en consonancia con la ralentización de la demanda por importaciones de estos productos.

En estas interpretaciones habrá que ser cuidadoso dado que al tenerse un cambio negativo de las importaciones agropecuarias desde El Salvador, la interpretación deberá ser inversa (ver cuadro 3).

El efecto demanda en el mercado europeo es negativo (-24%), lo que sugiere que si las importaciones desde El Salvador de los productos agropecuarios evolucionaran equiparada mente con  las tasas de crecimiento de las importaciones desde todos los países, estas hubieran crecido (y no disminuido) un 24%5 . Este resultado debe complementarse con la descomposición del cambio del efecto demanda.

El efecto estructural de la demanda fue positivo y muy elevado (203,5%) lo que permite inferir que la demanda de importaciones de los bienes agropecuarios fue inferior al promedio de las importaciones totales, es decir, que fueron productos estancados si se compara con el comportamiento global de todos los bienes, por tanto el componente estructural tuvo un impacto que contribuyó al decrecimiento del efecto demanda.

Lo anterior lo confirma el componente global de la demanda que muestra un valor negativo y superior al componente estructural (-227,5%), de modo  que el cambio negativo 6 en la demanda de los productos de agroexportación provenientes de El Salvador opera en sentido contrario al cambio total, señalando que el dinamismo promedio de todos los bienes importados influyó positivamente en el cambio de las importaciones agropecuarias desde El Salvador, sin embargo fue contrarrestado por el componente estructural de la demanda que aportó más bien al decrecimiento.

La contribución del sector ya adelantaba en cierto modo esta conclusión, el efecto participación fue predeciblemente positivo (116,3%), si se considera una participación de mercado que presenta un cambio negativo. Se esperaría un cambio positivo en el efecto participación, es decir, que el cambio en la participación de mercado contribuye en un 116% al decrecimiento de las importaciones agropecuarias desde El Salvador.
 
El efecto interacción fue globalmente positivo, es decir, que favorece en un 7,6% el decrecimiento de las importaciones agropecuarias desde El Salvador explicado por el efecto combinado del cambio en la participación de mercado y el dinamismo promedio de los bienes importables, superior al de los bienes agropecuarios en cuestión dentro del mercado europeo.

El componente global de interacción posee un valor negativo (-64,7%) lo que opera en relación inversa al cambio total, esto significa que las importaciones globales fueron más dinámicas que la demanda de importaciones de los bienes agropecuarios analizados, de modo que dicho dinamismo influyó positivamente y de manera contraria al cambio negativo experimentado por estos bienes desde El Salvador.

El componente global de interacción sugiere lo contrario, el cual tuvo un valor positivo y superior al componente estructural (72,3%), lo que infiere que el cambio desfavorable de la participación de mercado  sesga negativamente el efecto generado por el dinamismo promedio de las importaciones totales del universo importable.

En síntesis la oferta agropecuaria salvadoreña posee condiciones adversas en relación a su inserción internacional, tanto a nivel interno como externo, de modo que tanto la pérdida de la cuota de mercado como la falta de dinamismo de dichos productos no permiten un crecimiento positivo de la oferta agroexportable.

Lo anterior es el resultado tanto del debilitamiento del marco socio institucional de apoyo a la producción agroexportadora y en contraposición al apoyo generado por la economía europea para satisfacer la demanda de estos productos por medio de la oferta interna que ralentiza la demanda de importación de los productos analizados.

El índice de Grubel Lloyd (es cero) señala que el tipo de comercio existente entre El Salvador y Europa para los productos agropecuarios estudiados es inter industria, de modo que son las ventajas comparativas y la especialización la que explica en gran medida el intercambio de estos productos, lo cual no es de extrañar al considerar que es un comercio norte-sur.

5. CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES
La oferta agroexportable salvadoreña hacia Centroamérica presenta un potencial exportador favorable, lo cual se dilucida en la cuota de mercado aprovechada de manera creciente, sugiriendo que El Salvador posee una adecuada inserción internacional, cuyas bondades se ven disminuidas al realizarse en productos estancados dentro de la demanda de importaciones centroamericanas, que las caracteriza como estrella menguante. En el largo plazo, esto podría limitar el desempeño agroexportador.

 En lo relativo al mercado estadounidense y europeo la oferta agroexportable se caracteriza como retroceso, mostrando dificultades en la inserción internacional al tiempo que se desarrollan condiciones adversas en dichos mercados, al caracterizarse como productos estancados.

En los tres mercados el dinamismo reflejado en la demanda de todos los bienes es superior al de los bienes agroexportables salvadoreños, de tal manera que gran parte de esta demanda puede estar siendo satisfecha por producción interna. Para el caso centroamericano puede ser explicado por una especialización histórica ligada al agro que explica incluso la existencia de un comercio intra industria con El Salvador, para este tipo de productos.

En relación a los mercados estadounidense y europeo, puede ser el resultado del apoyo gubernamental proactivo, de la que es objeto el sector agropecuario. 

El Salvador en estas condiciones, presenta perspectivas no tan promisorias  en el largo plazo para la oferta agroexportable en la cual se encuentra especializado, por tanto, necesita incursionar en otras áreas productivas de especialización que sean compatibles con las condiciones internas y posibles de potenciar en los mercados internacionales.

No se trata de abandonar el sector agropecuario, por el contrario los mercados grandes estudiados como el europeo y el estadounidense tienen clara la idea de considerar la producción agropecuaria como estratégica, tanto desde la perspectiva de la seguridad alimentaria interna como para la agroexportación.

En tal sentido se deben invertir esfuerzos para incrementar la productividad en la producción agropecuaria, facilitar el acceso al crédito y generar mecanismos de incentivos que desde el estado pueden desempeñar un papel determinante en su desarrollo.

Los beneficios de las relaciones en la región centroamericana tienden a ser subestimados, pese a ser un mercado estratégico para incentivar la oferta exportable salvadoreña. Esto no significa aminorar la importancia hacia el mercado estadounidense y europeo, de hecho la existencia de mercados diversos constituye un factor clave para mantener un  adecuado dinamismo en las exportaciones.

Por otra parte es pertinente que se desarrolle un marco institucional sólido que propenda al estímulo de la producción exportadora, que ciertamente emana de características internas sólidas para su incentivo.

En esta misma dirección se requiere potenciar productos de exportación en áreas dinámicas y favorables para el desempeño exportable, lo cual demanda una diversificación productiva en las exportaciones agropecuarias y agroindustriales. No basta con generar capacidades internas sin considerar las condiciones de la demanda en los mercados destino.

Las preferencias arancelarias contenidas en los tratados internacionales son un factor insuficiente para promover las exportaciones desde El Salvador, las características del modelo importador vigente puede ser en cierto modo incompatible para fortalecer las capacidades productivas internas.

No  se trata de aspirar a una obsesión exportadora per se sino de la creación de un marco institucional de apoyo proactivo y compatible con las capacidades productivas.

6. REFERENCIAS
Arce R. y Gitli E. (2000). Conceptos claves para el uso de bases de datos de comercio internacional. Heredia: CINPE Costa Rica.

Asociación Equipo Maíz (2007). Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea y Centroamérica Un Nuevo Tratado de Libre Comercio para La Región. San Salvador, El Salvador: OXFAM Gran Bretaña

Bohórquez E. (2006). Política Agrícola de Subsidios y Ayudas Internas en Estados Unidos, México y Brasil. Colombia: Departamento Económico FENALCE. Recuperado de:
https://docs.google.com/gview?url=http://www.fenalce.org/archivos/subsidios.pdf&chrome=true

Cardenal R. (2003). Manual de Historia de Centroamérica. San Salvador: Universidad Centroamericana José Simeón Cañas.

Guzmán K. & Salinas J. (2008). El Patrón de Acumulación de Capital en El Salvador a partir de la implementación de los PAE y PEE en el período 1989 – 2007. San Salvador: Universidad de El Salvador, Tesis, no publicada

López J. & Gallardo M. (1986). Centroamérica la crisis en cifras. San José: IICA – FLACSO.

Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural (1996). Política Agrícola La Búsqueda de la Competitividad Sostenibilidad y Equidad. IICA, Bogotá, Colombia.

Ministerio de Economía (2011). Sitio oficial: http://www.minec.gob.sv. El Salvador

PNUD (2010). Informe sobre desarrollo humano 2010 propuestas para un nuevo modelo de desarrollo. San Salvador, El Salvador.

Rosales, O. (1990). El debate sobre ajuste estructural en América Latina. Santiago de Chile: ILPES CEPAL.
S.A. (2005). País tiene SGP Plus en UE, desde julio. El Diario de Hoy, Sección de Negocios, El Salvador. Recuperado de: http://www.elsalvador.com/noticias/2005/06/26/negocios/neg1.asp

SIECA (2011). Sitio Oficial: http://www.sieca.int/site/. Centroamérica.

1 No es que se menosprecien los cambios ocurridos durante los años 80 que tuvieron efectos particulares en el sector agropecuario, pero aducir un cambio estructural es más acertado vislumbrarlo en los 90 (Guzmán & Salinas, 2008)

2 Los prestamos de ajuste estructural son definidos por el Banco Mundial como aquellos destinados a apoyar cambios en política económica y aspectos institucionales necesarios para modificar la estructura de la economía, de modo de acercarse a la tasa de crecimiento potencial y la viabilidad de mediano plazo de balanza de pagos, esto es, se está hablando de actividades que involucran el régimen de comercio, las políticas del sector público, así como las reformas institucionales (Rosales, 1990; pág. 6)

3 En el apéndice 1 se describe la metodología para el cálculo de los principales indicadores que servirán de base para hacer una prospección internacional de los tres principales mercados destino de la economía salvadoreña.

4 Esto confirma las conclusiones obtenidas con el indicador de contribución del sector y el componente estructural de la demanda.

5 Esto es porque el cambio es negativo, lo que significa que opera en relación inversa al cambio total.

6 Puede tender a confundir esta interpretación, debe ser notorio para el lector, que ante un cambio negativo el signo tiene una explicación contraria.


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