Observatorio de la Economía Latinoamericana

 


Revista académica de economía
con el Número Internacional Normalizado de
Publicaciones Seriadas  ISSN 1696-8352

 

Economía Latinoamericana

 


 

LA COOPERACIÓN E INTEGRACIÓN EN EL SECTOR MÉDICO FARMACÉUTICO LATINO-CARIBEÑO: RETOS Y PERSPECTIVAS



Jorge Hernández López (CV)
econo2@caneyesvc.co.cu
Zulma Ramírez Cruz
zulmadrc@uclv.edu.cu



RESUMEN

La calidad de vida del ser humano está compuesta, entre otras cosas, por la salud, siendo ésta un derecho fundamental y un objetivo estratégico en el desarrollo de cualquier sociedad. No obstante a ello, la producción y comercialización internacional de productos farmacéuticos se concentra hoy en manos de un reducido grupo de empresas transnacionales que invierten cuantiosas sumas para obtener importantes avances que son la base de nuevos y costosos medicamentos que les representa significativas ganancias, fundamentalmente a expensas del saqueo y explotación de recursos de países menos avanzados y de un bajo nivel de accesibilidad. En este sentido, la integración latino-caribeña ha implementado algunos mecanismos que permiten estimular este sector a favor de la población, no obstante, los limitados avances de estos acuerdos integracionistas expresan la tendencia general de estos procesos a enfocarse en la esfera comercial, sin dar pasos contundentes en el campo productivo, científico y tecnológico, - a excepción de algunos progresos mostrados en el ALBA - y la facilitación que se le ha dado a las transnacionales en el sector.
En el análisis del tema, en el presente trabajo se abordan las características principales de la economía internacional profundizando en el sector médico-farmacéutico, así como los acuerdos más relevantes de los distintos esquemas integracionistas latinoamericanos en esta materia y los retos que se plantean.

Palabras claves: médico-farmacéutico, integración, desarrollo, empresas transnacionales

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Hernández López y Ramírez Cruz: La cooperación e integración en el sector médico farmacéutico Latino-Caribeño: retos y perspectivas, en Observatorio de la Economía Latinoamericana, Nº 157, 2011. Texto completo en http://www.eumed.net/cursecon/ecolat/la/


Caracterización estructural general de la economía internacional

En el paso del capitalismo a la fase monopolista entre la segunda mitad del Siglo XIX y la primera del Siglo XX, etapa en que además se conforma el Sistema Mundial de Economía, (SME), ocurre una profunda internacionalización del capital, en la que su concentración y centralización marca un momento trascendental del proceso histórico en el desarrollo de las relaciones económicas internacionales. En este periodo, se opera un salto cualitativo y cuantitativo en el desarrollo de las fuerzas productivas nacionales y su desbordamiento hacia el exterior. Los cambios cualitativos son condicionados, especialmente, por el desarrollo científico-técnico, donde se renuevan las técnicas y aparecen nuevas fuentes de energía. Igualmente, el crédito y el fomento del rol de los bancos, contribuyó significativamente en el incremento de las operaciones de intercambio comercial.
La enorme concentración del mercado interno de capitales de los centros de la economía mundial, hizo que la exportación de estos asumiera proporciones extraordinarias como una de las principales vías de derrame hacia la periferia. Se produjo una ardua pugna por el mercado mundial a partir de la formación de monopolios -resultado de la concentración y acumulación del capital- que se manifestó en la esfera productiva, comercial y financiera. En su desarrollo, forzaron las exportaciones, aumentaron sus inversiones de capital en el extranjero y se apoderaron de  fuentes de materia prima.
Según Baró, la internacionalización, que comienza como relaciones comerciales internacionales, pasa a través de la mundialización de la circulación monetario-financiera para convertirse después de la Segunda Guerra Mundial en transnacionalización. Como parte de este proceso las empresas transnacionales se manifiestan como los principales agentes de la economía mundial internacionalizándose la esfera de la producción. El conflicto bélico produjo una reestructuración de las relaciones económicas internacionales caracterizada por la gran dinámica del desarrollo de las fuerzas productivas, reflejada en la impetuosidad del avance científico tecnológico, la hegemonía económica y política estadounidense y la internacionalización – transnacionalización de la actividad productiva, financiera y tecnológica.
Igualmente, el sistema capitalista de relaciones económicas internacionales se institucionaliza en Bretton Woods con la creación de organismos internacionales en función del patrón de acumulación. En este marco tiene lugar la constitución de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el Fondo Monetario Internacional, (FMI) y Banco Mundial (BM). En la esfera comercial, el Acuerdo General sobre Tarifas y Comercio,  (GATT), fue creado en 1947 con el propósito de instituir los lineamientos y regulaciones de la política comercial internacional, el cual estableció como su meta más inmediata el robustecimiento de los principios de liberalización del comercio y el multilateralismo indiscriminado. También, los procesos integracionistas con influencia librecambista encuentran su auge en ésta época, la Comunidad Económica Europea, CEE, o La Asociación Latinoamericana de Libre Comercio, ALALC, son expresión de dicha tendencia y de la necesidad de penetrar nuevos espacios para la valorización del capital acumulado y de consolidar su posición en la pugna por la hegemonía de la economía mundial para los primeros, y de mejorar su inserción en ella para los segundos.    
Según Pérez, es el periodo de posguerra comprendido entre 1945-1970, la “edad de oro” del capitalismo y se caracterizó por la consolidación de varias empresas transnacionales (ETN) en países desarrollados actuando como casas matrices, gracias al avance de las fuerzas productivas, a partir de nuevas condiciones tecnológicas y una nueva organización internacional del trabajo, con el objetivo de controlar mercados en otros países como forma de obtener ganancias extraordinarias y realizar capitales relativamente ociosos.
A partir de los años 70, la Inversión Extranjera Directa (IED) fundamentalmente tiene como origen y también destino a los países desarrollados en los que el sector principal receptor de dichas inversiones es la industria, mientras que los recursos recibidos por los países subdesarrollados eran dirigidos hacia la explotación de recursos naturales y materias primas. Además de las transnacionales estadounidenses, adquieren relevancia las empresas procedentes de la Comunidad Económica Europea y Japón.  Hacia mediados de la década de los ochenta,  hay un cambio en la composición de los flujos de inversión, adquiriendo mayor dinamismo las inversiones en el sector de los servicios debido principalmente a su liberalización y desregulación, sobre todo en las áreas financiera y comercial.
Para las empresas transnacionales la IED es un importante mecanismo en la búsqueda de valorización. A través de ella pueden crear empresas, adquirir las ya existentes, participar en su capital o promover fusiones o alianzas estratégicas. En las últimas décadas del siglo XX, se aceleró la instalación empresarial en el extranjero utilizando el mecanismo de fusiones y adquisiciones de empresas en funcionamiento, lo que  no supone un crecimiento positivo del capital social sino una centralización del mismo, siendo una de las formas que utiliza el capital concentrado para combatir la baja de la tasa de ganancia absorbiendo otras firmas.
En la actualidad, opera en la economía mundial un proceso de globalización como etapa del desarrollo del capitalismo, el cual se caracteriza por el aumento de los lazos de interconexión e interdependencia, con la ocurrencia además, de una revolución científico-técnica en los sectores de las telecomunicaciones, la informática y los transportes, así como de las biotecnologías y bioingenierías. Fundamentalmente la globalización, […] “expresa el proceso de adaptación del mecanismo económico a las nuevas exigencias de la acumulación transnacional, expresa el proceso de desarrollo de las relaciones sociales de producción como forma capitalista de desarrollo de las fuerzas productivas”. […] “Es la manifestación del desarrollo de la esencia del sistema donde el nivel de concentración y centralización de la propiedad y el capital toma magnitudes acordes al desarrollo extraordinario de las fuerzas productivas”
Estructuralmente la globalización en curso implica la redefinición de la internacionalización de los tres ciclos de reproducción del capital en su conjunto, o sea el capital dinero, el capital productivo y el capital mercancías, en función de la tercera revolución industrial aplicada mercantilmente a los procesos productivos, al mundo del trabajo, a los servicios y a la tierra. Este "nuevo orden internacional", se asienta en la ley del valor para acortar los ciclos de reproducción del capital fijo, elevar la productividad del trabajo para obtener ganancias extraordinarias mediante la constante revolución de los precios y la apertura de nuevos y variados mercados para la realización de la producción hegemónica de los centros imperiales.
La globalización económica tiene como base el gran avance de la socialización capitalista de la producción a nivel internacional, justamente gracias a la revolución dada en la ciencia y la tecnología y por tanto, es un proceso que reproduce a escala internacional la contradicción fundamental del sistema capitalista, es decir, profundiza aún más la brecha entre los países desarrollados y los subdesarrollados. 
En este contexto, siendo las empresas transnacionales el principal agente económico de la globalización, constituyen la forma lógica de organización del gran capital.  […] “Han organizado en diferentes lugares una tupida red de empresas productivas que actúan sobre la base de la especialización y cooperación de la producción dentro de la firma y de la utilización de las ventajas de la división internacional del trabajo”.
En las fases, -internacionalización-transnacionalización-globalización- las transnacionales han producido cambios en la estructuración de la producción de acuerdo con sus necesidades de valorización y acumulación, así como en los mecanismos que utiliza para ello. El paradigma organizacional en la actualidad consiste en la empresa red o empresa horizontal caracterizada por varias tendencias: transición de la producción en serie a la producción flexible; la proliferación de empresas medianas y pequeñas con alta capacidad competitiva; y la transformación de los métodos de gestión. […] “La transnacionalización productiva transita en el sentido de que no es la empresa la que se internacionaliza, sino el proceso productivo con la tecnología actual”.
En la fase de mundialización del capital, las estructuras de ofertas muy concentradas (monopólicas u oligopólicas) se extienden hacia la mayor parte de las industrias con fuerte contenido tecnológico. La forma dominante de estructura de oferta se conforma como oligopolio al reunir al grupo de las empresas más adelantadas y él mismo se caracteriza por la conservación de las posiciones adquiridas más que por su amplificación y por el ejercicio del poder económico que la gran dimensión procura. En este escenario las empresas transnacionales realizan alianzas estratégicas para alcanzar sus objetivos, por lo que se les puede considerar como un complemento importante de la IED tradicional.
De tal forma, las empresas transnacionales de los años 70 organizadas en numerosas filiales que respondían todas a un centro situado en un país determinado donde se toman las decisiones y estrategias, han sido remplazadas por empresas red que ya no tienen su centro en un solo país, pues son una red constituida por diferentes elementos complementarios diseminados por todo el planeta y se articulan unos a otros según una pura racionalidad económica, obedeciendo a la rentabilidad y productividad. La tendencia actual muestra que las transnacionales adoptan cada vez más estrategias y estructuras que implican una integración mayor de sus distintas actividades productivas.
En el contexto de la globalización y de los mecanismos de valorización y acumulación, el régimen de acumulación transnacional tiene dominio financiero. Pérez, afirma […] “el proceso de globalización financiera expresa el nuevo funcionamiento sistémico del capitalismo y refleja la adaptación y ajuste del mecanismo económico a la nuevas exigencias de la valorización del capital que imponen la necesidad de recomposición de su cartera de valorización como forma de gestión. Nos referimos al ajuste en el patrón de acumulación del capital hacia un patrón sesgadamente rentista”.
Sotelo, señala que la globalización se caracteriza por la hegemonía alcanzada por el capital dinero (o capital financiero) sobre los movimientos del capital productivo, lo que engendra una contradicción de la reproducción del sistema al castigar a la producción de valor y por ende de la plusvalía, las cuales son la base de la reproducción ampliada del capital. Chesnais, citado por Sotelo en relación a dicha cuestión refiere que […] “La mundialización del capital está en un grado más elevado que cualquier otro del capital que conserva la forma dinero, valorizándose en el interior de la esfera financiera, pero nutriéndose de punciones sobre las rentas creadas en el curso de la producción de valor y de plusvalía”.
Además de los avances tecnológicos, la globalización financiera se caracteriza también por la desregulación y liberalización financiera. Justamente, en este proceso de liberalización que también abarca el ámbito comercial, los organismos internacionales del sistema desempeñan un papel de vital importancia en la imposición a nivel global de la eliminación de todo tipo de barreras al intercambio comercial. La Organización Mundial del Comercio, OMC –antiguo GATT-,  ha sido el principal encargado de dicha labor. La implementación de los acuerdos de la OMC a escala internacional ha dado lugar a un escenario del intercambio comercial mundial en el que las barreras arancelarias se han reducido notablemente, pero que en contraste ha provocado el incremento de las barreras de tipo no arancelario en los países desarrollados como mecanismo de protección de sus productores nacionales –sumamente difíciles de detectar y de medir su efecto-, generando una grave desventaja a los países subdesarrollados los que por el contrario asumen “al pie de la letra” los mandatos de la Organización.   
Igualmente, en tal proceso de desregulación y liberalización internacional, los bloques económicos y los acuerdos de integración han jugado un rol altamente significativo, siendo mecanismos implementados para facilitar el proceso de valorización del capital acumulado por las potencias hegemónicas. La formación de bloques económicos responde a un fenómeno de regionalización mundial como mecanismo para la disputa imperialista por el control hegemónico de la economía internacional, pero también como forma de mantener o mejorar la inserción en ella. 
Para las empresas transnacionales, motoras de los procesos de globalización y regionalización, es esencial el desarrollo del libre comercio, la desregulación financiera y de la libertad de acceso a todas las regiones y mercados. Por tanto, globalización y regionalización son complementos en la solución de las contradicciones de la acumulación del capital: existe una intensa globalización de las estrategias de los capitales privados y un redespliegue estratégico en el ámbito regional, promovido por poderosos estados hegemónicos para con ello reforzarse y ser más poderosos a escala global. El proceso de regionalización sirve de vehículo de avance para el proceso de acumulación del capital, por lo que se ha llegado identificarlo con la integración económica aunque en muchos casos se trate única y ciertamente de acuerdos de libre comercio al servicio de intereses hegemónicos.
El desarrollo de los países centro de la economía mundial, ha sido construido a expensas del subdesarrollo de los países de la periferia del sistema; el subdesarrollo es el resultado del proceso de acumulación del capital a escala internacional en los marcos de la fase imperialista del capitalismo, según Pérez, el subdesarrollo [...] “no es una fase dentro del proceso evolutivo del capitalismo, sino la contrapartida necesaria del desarrollo del capital”.

Antecedentes integracionistas en la región latino-caribeña

El propósito de la integración en el marco del modelo de desarrollo “industrialización por sustitución de importaciones” de la CEPAL, fundamentalmente se orientaba hacia la ampliación de los mercados destino de las exportaciones latino- caribeñas estimuladas por el proceso de industrialización acompañado por la sustitución de importaciones.  Ello condujo a proporcionar a la integración regional un enfoque marcadamente comercial con una significativa influencia en su diseño e implementación de las empresas transnacionales, agentes económicos a los que se les adjudicó un rol trascendental al ser quienes proporcionarían los recursos económicos y la tecnología de las que carecía la región, a través de la inversión extranjera directa y la transferencia tecnológica. Esta característica hizo finalmente de la integración latinoamericana un verdadero instrumento de dichas corporaciones para la creación de espacios económicos que facilitaran la valorización del capital acumulado a su favor.
Las reformas de acuerdos integracionistas existentes y la creación de otros como el Mercado Común del Sur, MERCOSUR en los años 90 y los propios Tratados de Libre Comercio, TLC, en años más recientes, reflejan el carácter comercial y económico de la integración en función de intereses extra-regionales, toda vez que han contribuido a mantener y acentuar la dependencia de la región de los centros de poder de la economía mundial y su posición desventajosa en esta última, sin dar respuesta a las necesidades de desarrollo propias de la región.
El ALBA-TCP como propuesta de un nuevo modelo de integración, según algunos analistas, tiene 5 ejes: Energético: principal recurso petrolero de financiamiento; Desarrollo humano: incluyen programas de salud, educación y deportes; Infraestructura; Comunicaciones: donde se destaca el papel de TELESUR; Financiero: estrategias de cooperación financiera y más recientemente, la constitución del Banco del ALBA. En la práctica, se trata de ejecutar políticas de regulación estatal sobre la economía para incidir en el desarrollo de los países miembros y, por lo tanto, el establecimiento de alianzas estratégicas se produce de manera preferente, mediante las empresas públicas y las de cogestión. El ALBA, se asume como un mecanismo reciente que incorpora un fuerte contenido social a través de la participación de las organizaciones y actores sociales.

Papel de las empresas transnacionales en la producción y comercialización de productos médico-farmacéuticos

A nivel mundial el sector farmacéutico puede ser considerado un “oligopolio diferenciado” según la CEPAL, en la medida en que está dominado por un conjunto reducido de empresas de países desarrollados principalmente, que se disputan el mercado mediante productos diferenciados. El esfuerzo competitivo se basa en la permanente introducción de nuevos productos sobre la base de I & D (Investigación y Desarrollo) y en fuertes gastos de comercialización y publicidad para los productos existentes. Esto hace que presente un creciente grado de internacionalización ya que los elevados costos de I & D difícilmente pueden ser absorbidos en un solo mercado, lo que estimula la expansión de las compañías hacia múltiples países.
En el año 2006 los diez laboratorios farmacéuticos más importantes del mundo representaron más del 50% de las ventas mundiales de medicamentos acumulando una cuota de mercado del 46.4%, cinco de estos laboratorios: Pfizer, Johnson&Johnson, Merck, Abbott y Amgen son norteamericanos.
La industria farmacéutica moderna con su estructura trasnacional y oligopólica, impide el desarrollo social y la independencia económica nacional. 38 de las 40 empresas más importantes en el mundo son transnacionales, son dueñas del 90% de las patentes y en 64 empresas específicas, una sola controla el 40% de las ventas. Además tienen cobertura corporativa como la alemana Bayer, que tiene intereses en siete empresas.
La distribución de medicamentos está concentrada en muy pocas empresas, en Estados Unidos, Canadá, Alemania, Inglaterra e incluso Japón, sólo tres compañías dominan más del 80 por ciento del negocio de la distribución de fármacos, En la mayoría de los países hay pocos participantes en el sector de la distribución de medicamentos, en Estados Unidos tres empresas cuentan con el 33, 30 y 28 por ciento del mercado, respectivamente y en Canadá únicamente un distribuidor tiene 70 por ciento del mercado.
Las estrategias de las transnacionales en el sector unen el despliegue de recursos con la  investigación y desarrollo, enlazan maniobras de publicidad y distribución con la intención de constituir, entre las empresas globales, una plataforma cerrada que invade mercados dependientes o emergentes e impide a los productores locales casi cualquier posibilidad de participar en la contienda. Es importante hacer mención que el proceso de descubrir una nueva droga es un proceso largo y costoso, se requiere en promedio 12 años desde el desarrollo hasta que llega a la farmacia y solamente llega 1 de cada 5.000 a 10.000 sustancias prometedoras, de manera que una de las estrategias a aplicar a corto plazo por muchas empresas farmacéuticas es la cooperación y realización de alianzas estratégicas con otras organizaciones.
En este sentido, las empresas de biotecnología por ejemplo, tienen compuestos promisorios en desarrollo pero necesitan acceso al dinero y la experiencia en producción y mercadeo. En retorno por este soporte, las empresas farmacéuticas pueden incrementar las oportunidades por llenar sus canales de productos. Acuerdos farma-farma son también comunes para que las compañías incrementen su atención en base a sus áreas terapéuticas y territorios y dejen los productos no importantes para reforzar su productividad, eficiencia y habilidad para innovar. Además de las colaboraciones se presentan esquemas de financiamiento de las investigaciones, co-desarrollo, co-mercadeo, co-promoción, licencias, inversiones compartidas, préstamos, intercambio de productos y combinación entre ellos.
Así, las alianzas entre las transnacionales y países productores de medicamentos es una estrategia relevante de estas empresas con el objetivo de mantener el dominio de la industria.  En la primera mitad de 2006 sólo en Europa se registraron 48 operaciones, en 2004 y 2005, la media de operaciones estuvo en la franja de las 80 por año comparado con la media de 35 en los años precedentes. Sin lugar a dudas, en el escenario europeo la mayor operación de los últimos tiempos ha sido la compra de la alemana Schering por su compatriota Bayer, tras una lucha por el control entre esta última y Merck (Alemania). Bayer pagó 14.400 millones de euros. A nivel mundial el año 2005 fue arrasador, según los analistas se realizaron 684 operaciones por un valor total de 61.000 millones de dólares. El dato precedente, de 2004, fue de 703 por un importe de 100.000 millones, aunque esta última cifra incluye la gigantesca fusión transfronteriza -60.000 millones de dólares- de Sanofi con Aventis.
Asimismo, Pfizer, que a pesar de la crisis económica mundial por la que despidió a unos 10.000 empleados en 2009 que significó una reducción del 10% de su personal, sumado al cierre de algunas plantas le permitiría “ahorrar” a la empresa hasta 2.000 millones de dólares al año, así como el cierre de dos centros de investigación hasta reducir sus plantas de 46 a 41, se encuentra en el proceso de compra de su rival Wyeth, convirtiéndose así en la mayor compañía farmacéutica del mundo.
En los segmentos de la cadena productiva más próximos al consumidor final en la mayor parte de los países se encuentran, además de las transnacionales, empresas de capital nacional que se dedican a la elaboración de especialidades farmacéuticas. Estas empresas utilizan como insumos fármacos genéricos a precios menores que los similares patentados, y prácticamente no realizan actividades de investigación, aunque sí tienen cierto nivel de gastos en desarrollo de productos. Compiten entre sí y con las filiales de las grandes empresas transnacionales sobre la base de precios y de gastos en marketing y comercialización, siendo la marca y la imagen de la empresa un instrumento fundamental de competencia en un sector en el que las ganancias no debe ser la prioridad. En el caso de los productos éticos el esfuerzo de marketing se dirige a la profesión médica que es quien indica al paciente uno u otro medicamento. En los productos de venta libre la competencia se basa en la marca, consolidada a través de intensa publicidad a nivel masivo. (Ver ilustración No. 1)
El sector médico-farmacéutico es altamente intensivo en capital, donde la tecnología y el conocimiento especializado son factores claves para el éxito en el proceso de investigación y de desarrollo de productos farmacéuticos. Los equipos que utiliza en todas las fases del proceso productivo son costosos lo mismo que los planes y programas de calificación, calibración y mantenimiento.

Los equipos y la tecnología empleada en el sector son producidos en los países industrializados, muchos de los insumos y accesorios de dichos equipos y tecnología también vienen de estos países. Lo lamentable es en este caso, que el inmenso capital destinado a la I+D es destinado principalmente al desarrollo de medicamentos para tratamientos de enfermedades de países ricos, los cuales pueden pagar mejores precios, en el año 2000, el gasto medio per cápita anual en fármacos en los países de altos ingresos era 100 veces mayor que en los países de bajos ingresos (cerca de US$ 400 frente a US$ 4).
Actualmente, la industria farmacéutica ocupa el segundo lugar a nivel mundial al destinar, aproximadamente el 20 % de sus ingresos en recursos para la investigación y el desarrollo. Para hacer frente a los gastos en I+D que tienen que llevar a cabo estas empresas, en la última década la industria farmacéutica se ha venido concentrando y se han formado grandes alianzas, fusiones y adquisiciones cuyo objetivo es mejorar su competitividad y controlar el mercado, lo que demuestra el elevado grado de concentración del sector.
Según distintos informes, las empresas estadounidenses están por delante de las europeas en el gasto en I+D y en la introducción de nuevas entidades químicas de gran venta, un ejemplo lo constituyen los laboratorios Pfizer y Johnson & Jonson, los cuales incurrieron en el mayor gasto en I+D entre el 2005 y 2006 ascendiendo a 13 754 millones de dólares viéndose remunerados en las ventas en 101 867 millones de dólares con un beneficio operativo de 24 420 millones de dólares y un porcentaje sobre las ventas del 27% ocupando el segundo y séptimo lugar en la clasificación general, en tanto que Glaxo Smith Klin del Reino Unido ocupó el décimo lugar con una inversión de 5 383 millones de dólares y unas ventas de 37 186 millones de dólares.
El comercio de productos farmacéuticos se realiza en gran medida entre países desarrollados. Estos dominan la actividad de investigación y desarrollo, registran un intenso comercio intrasectorial e intraempresarial y tienen elevados gastos sanitarios en comparación con los países subdesarrollados. Varios factores explican la expansión del sector farmacéutico: uno de ellos es el fuerte aumento de la demanda en los países ricos, estimulada por el envejecimiento de la población y la creciente utilización de medicamentos vinculados al “modo de vida”. Otro factor es la concentración empresarial que ha dado lugar a una mayor especialización y al aumento del comercio intrasectorial e intraempresarial. Igualmente, la liberalización del comercio mundial en el marco de la Organización Mundial del Comercio ha influido en la expansión, muchos países industrializados suprimieron los aranceles que aplicaban a los productos farmacéuticos, que eran en promedio del 6,2 %.

Las ventas en el mercado mundial de productos farmacéuticos desde 1997 hasta 2004 presentaron un incremento notable de un 52.5 % al pasar de 289 000 millones de USD en 1997 a 550 000 millones de USD en 2004. En el año 2007, las ventas alcanzaron 712000 millones de USD lo que significó un incremento de 10% respecto de 2006.
Según los datos del Informe de IMS Health 2009 sobre el sector farmacéutico y terapéutico, el mercado farmacéutico mundial registró un crecimiento entre un 4,5% y un 5,5% en este año, un crecimiento similar a 2008. Dicho informe muestra que las ventas mundiales de productos farmacéuticos superaron los 820.000 millones de dólares, impulsadas por un crecimiento de dos dígitos en los mercados emergentes, que contrarrestó el modesto crecimiento en los mercados maduros. Estados Unidos alcanzó unas ventas de entre 292.000 y 302.000 millones de dólares, con un crecimiento de entre un 1 y un 2 %, viéndose frenado por las mismas razones que detienen el crecimiento de la industria farmacéutica a nivel mundial. Por su parte, América Latina tiene una participación apenas del 5,5% del total de  ventas.
Mientras, los cinco mayores mercados de la Unión Europea – Francia, Alemania, Italia, España y el Reino Unido – crecieron entre un 3 y un 4 %, alcanzando unas ventas de entre 162.000 y 172.000 millones de dólares, debido al creciente papel de la regulación en la tecnología sanitaria, el aumento del uso de la contratación como un medio para controlar los costes, y la descentralización de los presupuestos sanitarios.
Para el año 2011, el Informe de Previsiones IMS 2010, estima que el valor del mercado farmacéutico mundial aumente de un 5 a un 7% hasta alcanzar la cifra de U$S880 mil millones, comparada con un 4-5% de crecimiento este año, según informa IMS Health. Se esperan índices divergentes de crecimiento para los mercados desarrollados y de pharmerging. A medida que los países se recuperan de la crisis económica global a diferentes velocidades, existe una divergencia cada vez mayor en el ritmo del crecimiento del mercado farmacéutico en los principales mercados. Igualmente se estima que los 17 países considerados pharmerging muestren un crecimiento del 15-17 por ciento en 2011, hasta alcanzar los $170-180 mil millones.
China, donde se prevé un aumento del orden del 25-27% hasta alcanzar más de $50 mil millones en 2011, es actualmente el tercer mercado farmacéutico en importancia. Entre los principales países desarrollados, en Japón se prevé un crecimiento del orden del 5-7% para este año, en el cual los recortes de precios bienales tendrán escaso impacto.
Los cinco principales mercados europeos (Alemania, Francia, Italia, España y el Reino Unido) mostrarán un crecimiento colectivo del 1-3%, al igual que Canadá. Estados Unidos seguirán siendo el mercado farmacéutico de mayor importancia, con un crecimiento esperado del orden del 3-5%. Las ventas de productos farmacéuticos en este país alcanzarán los U$S 320- $330 mil millones, superando los $310 mil millones de 2010, sin incluir el impacto de las rebajas o los descuentos sobre facturas.
Los años pico en cuanto a vencimientos de patentes hacen que las principales terapias se vuelquen a los medicamentos genéricos. En 2011, se espera que los productos con ventas superiores a los U$S30 mil millones se enfrenten a la competencia de los medicamentos genéricos en los principales mercados desarrollados. Sólo en los Estados Unidos, Lipitor, Plavix, Zyprexa y Levaquin– que en conjunto representaron más de 93 millones de recetas en los últimos 12 meses, generando más de U$S17 mil millones de ventas totales – seguramente perderán la exclusividad del mercado. El impacto total del paso de los pacientes a alternativas genéricas de menor costo para estos productos, al igual que otras marcas en sus clases terapéuticas, se sentirá en mayor medida en 2012, debido a los tiempos y la competitividad esperada de las nuevas drogas genéricas.
Los encargados de pagos del sector público y privado aplican amplias medidas para reducir el crecimiento de los presupuestos de medicamentos. Los gobiernos buscan mecanismos de control presupuestario que apunten al gasto en medicamentos como una forma de recuperar el equilibrio fiscal. Estas medidas impactarán sobre múltiples mercados en 2011. Los principales ejemplos incluyen reducciones substanciales en el precio de los genéricos en relación con sus contrapartidas de marca en España y Canadá, donde se espera la eliminación de las rebajas sobre productos farmacéuticos genéricos; nuevos requerimientos de negociación de precios para las marcas lanzadas en Alemania; y recortes generalizados para los productos de marcas en Turquía y Grecia.
Por otro lado,  el dominio de las empresas transnacionales del sector farmacéutico también se realiza a través de la propiedad intelectual y las patentes.  Siendo la patente la forma legal de la empresa farmacéutica para proteger un nuevo fármaco, facilita la exclusividad de la fabricación y comercialización de la sustancia durante al menos 20 años, tiempo en el que se considera se ha recuperado la inversión. La regulación del sector tiene su eje en los acuerdos TRIPS (Trade Related Apects of Intelectual Property Rights) en el ámbito de la Organización Mundial del Comercio, los cuales favorecen a las empresas “innovadoras” del sector farmacéutico.
La mayor parte de las patentes en el mundo se concentran en países desarrollados y en grandes empresas en donde se realiza el mayor por ciento de investigación, desarrollo e innovación. Esto trae consigo que dichas compañías obtengan cuantiosos ingresos en el exterior por derechos de patentes, muchas veces superiores a la mitad de lo recaudado en todo el mundo en este sector. Son los países industrializados, donde se realiza un 84% de la I+D+I mundial, los que detentan el 97% del total global de patentes. Los diez países más ricos acaparan igualmente un 90% de los pagos trans-fronterizos de royalties y tasas por licencias de patente, realizándose un significativo 70% de los mismos desde las filiales de transnacionales en el extranjero a la casa matriz.
Junto a la monopolización de las patentes, acuerdos bilaterales como los Tratados de Libre Comercio han influido en la elevación de los precios de los fármacos afectando a la población más pobre y a las empresas de países subdesarrollados que tienen que pagar costosas licencias para su fabricación.

Producción y comercialización de productos médico-farmacéuticos en la región latino-caribeña

La industria farmacéutica y farmoquímica latinoamericana participa con el 4,3% de las ventas de la industria a nivel mundial, representando un total de U$S 25.750 millones. Dentro de la región, México, Brasil y Argentina sobresalen como los mercados más importantes en cuanto a las ventas se refiere.
En la mayoría de los países, el mercado farmacéutico consiste en una compleja y heterogénea diversidad de entidades, organizaciones, empresas y particulares. Dentro del sistema de suministros farmacéuticos existen varios subsistemas, en particular los relacionados con el desarrollo, la reglamentación, la producción, la distribución, la prescripción y el despacho de medicamentos. En las diferentes etapas de ese proceso intervienen distintos agentes - o partes interesadas - que pueden pertenecer al sector público y al sector privado, lucrativo o no. La acción reguladora del Gobierno puede orientarse a cualquiera de esos puntos diferentes del sistema de suministro o a todos ellos, lo que hace extraordinariamente complejas las modalidades de reglamentación. (Ver cuadro No. 1)

La cadena de valor de la industria farmacéutica en América Latina, aunque con algunas particularidades según el país, cuenta con tres eslabones fundamentales: los laboratorios (investigación y desarrollo, principios activos, medicamentos), la distribución y las ventas; y en general se trata de un sector regulado por el Estado.
El eslabón coordinador de la cadena, es decir, la actividad que define y estructura toda la cadena es la elaboración de productos medicinales. La producción de medicamentos es un proceso que abarca cuatro etapas principales: investigación básica de una nueva entidad molecular, ensayos preclínicos, ensayos clínicos y formulación (incluyendo el registro) del medicamento a escala industrial. (Ver Ilustración No. 2)

Las grandes empresas farmacéuticas trasnacionales han aumentado sensiblemente su presencia en la región de América Latina y el Caribe, alentadas por las facilidades otorgadas por cada uno de los países a la inversión extranjera, no obstante, ello no ha favorecido a la satisfacción de las necesidades en materia de salud ya que su actividad se centra en la obtención de una alta cuota de ganancia y no el de salvar vidas humanas. Como ha sido apuntado, las ETN se caracterizan por contar con centros de producción en cada uno de los países, aprovechando a su favor los recursos naturales de la región y la mano de obra barata y copando sus mercados. Las principales empresas proceden de Estados Unidos y el resto son la mayoría europeas y asiáticas. Así mismo, encuentran ventaja en los tiempos de aprobación de drogas en Latinoamérica que son más cortos que en los países más desarrollados y el costo de registro de nuevos productos es menor, según informó un estudio de la Organización Mundial de la Salud en el año 2005.
Las empresas transnacionales que trabajan con biotecnología en farmacéutica y agricultura, y que son las principales interesadas y destinatarias comerciales de los recursos biológicos de los países Latinoamericanos, utilizan la “biopirateria” como medio para la apropiación y privatización de recursos genéticos y conocimientos indígenas y de comunidades locales, incrementando sus utilidades. “Biopiratería” es la utilización o reproducción sin autorización de sus innovaciones patentadas.
Los biopiratas utilizan diferentes mecanismos de propiedad intelectual para reclamar para sí, el uso de recursos tangibles e intangibles de pueblos localizados primariamente en el Sur. Básicamente la biopiratería privatiza los recursos que siempre han sido públicos, comunitarios y para el bien de la humanidad, para el beneficio y lucro de un puñado de empresas transnacionales. Aunque una empresa o institución haya firmado un contrato que alegue seguir la legalidad vigente nacional o internacional, aunque incluya cierto grado de consulta o participación de comunidades y/o estados y alguna forma de "reparto de beneficios", sigue siendo biopiratería, porque la protección y primacía de los derechos indígenas y campesinos, de las comunidades locales, que son los principales actores del proceso de la biodiversidad y sus componentes, no sólo es totalmente insuficiente, sino que en muchos casos niega estos derechos fundamentales, legitima el saqueo y mina las bases mismas sobre las que fue construido históricamente el acervo de recursos de la diversidad biológica y cultural.
Las medicinas tradicionales y el conocimiento indígena y local han adquirido un alto valor comercial. Aproximadamente tres cuartas partes de los medicamentos de receta, derivados de plantas en el mundo, fueron utilizados primero por indígenas, lo que permitió su "descubrimiento" posterior por empresas y laboratorios de países industrializados.
En la actualidad se estima que más de 200 compañías de investigación en todo el mundo, están evaluando compuestos de origen animal y vegetal en busca de propiedades medicinales. Este aumento del interés, se debe en parte a nuevas tecnologías que han revolucionado las posibilidades de análisis y eventual aplicación posterior en fármacos u otros productos comerciales, y a la expansión de los sistemas de propiedad intelectual a ámbitos donde nunca habían llegado, particularmente a los seres vivos y a los procesos biológicos. Sin embargo esa investigación farmacéutica no se orienta hacia la salud de la población mundial, si no a la satisfacción de las necesidades de los sectores más ricos. Según el Informe sobre Desarrollo Humano de la ONU en el año 2001, de 1223 nuevas medicinas lanzadas al mercado entre 1975 y 1996, sólo 13 se diseñaron para atacar enfermedades de los pueblos pobres. Esta situación se mantiene y reproduce de manera creciente hasta la actualidad.
La situación anterior, ha sido favorecida, entre otros, por los tratados de libre comercio (TLC) suscritos con Estados Unidos que muestran en cada sucesiva negociación, las pretensiones de éste país en torno a la regulación de patentes y de productos regulados (farmacéuticos y agroquímicos) que limitan cada vez más a la industria farmacéutica nacional y el margen de maniobra de los gobiernos para implementar políticas de salud en materia de medicamentos.
Una de las mayores amenazas para la salud en la región es el capítulo del TLC que garantiza el libre flujo de servicios en el continente. Esta medida permite que empresas extranjeras especializadas en la prestación de servicios puedan con frecuencia competir por fondos públicos con las instituciones nacionales. Tomando en cuenta la debilidad estructural de los servicios públicos en Latinoamérica, no sería sorprendente que el manejo de la salud pública pase a manos de una empresa privada norteamericana con mayor capacidad financiera y con una gestión más eficiente. Esto, obviamente se complementaría con la imposición de tarifas inalcanzables para muchos sectores sociales, y permitiría la incidencia externa en la definición de políticas nacionales.
El fortalecimiento indiscriminado y sistemático del sector privado en América Latina conspira contra la posibilidad de establecer programas públicos indispensables, como sería el caso del acceso a medicamentos esenciales para la población más desprotegida. Por ejemplo, la posible creación de laboratorios estatales de medicamentos genéricos está amenazada por la competencia de los grandes laboratorios norteamericanos, técnica y financieramente más poderosos que el mismo Estado.
Los TLC en general comprometen a los países signatarios a suscribir en determinados plazos una serie de tratados internacionales relativos a la propiedad intelectual como el Tratado de Cooperación de Patentes (PCT) el convenio UPOV, versión 1991 sobre protección de variedades vegetales y el Tratado de Leyes de Patentes de la OMPI (PLT), entre otros.
En la realidad, los mercados farmacéuticos “libres” de este tipo, no están interesados en lograr objetivos sociales como la equidad porque la demanda del mercado es generada por las necesidades de las personas que pueden pagar, no por las necesidades de todos, y la región latino-caribeña no está exenta de este tipo de mercados. En estos mercados oligopólicos la competencia se basa en la promoción o capacidad de investigación más que en los precios.
En la mayoría de los países de la región los productos farmacéuticos no se financian de la misma manera que muchos otros servicios de salud. Aproximadamente 83% de los gastos en medicamentos en la región son pagados por medios privados y a pesar de la disponibilidad creciente del seguro de salud privado en algunos países, el gasto directo en efectivo constituye gran parte de estos gastos. Los gastos farmacéuticos, si bien representan el segundo gasto en cuantía de muchos presupuestos gubernamentales ordinarios, no comprenden generalmente la porción más grande de estos presupuestos por lo que deben defenderse las asignaciones farmacéuticas dentro de los presupuestos públicos. En todos los casos, es esencial encontrar maneras de emplear mejor la financiación farmacéutica pública. Un método para aumentar la financiación incluye el cobro de aranceles a los pacientes por los servicios de salud y los productos farmacéuticos, lo que reduce el grado de subsidio del gobierno. Otro mecanismo consiste en buscar ayuda financiera externa mediante el cobro de tarifas a los usuarios de los establecimientos de salud por la compra de medicamentos o la prestación de servicios. Los donantes son otra fuente externa de financiación, estos pueden proporcionar asistencia técnica, fondos para la compra de medicamentos y medicamentos mismos; también es posible beneficiarse de los intercambios de conocimientos y métodos relativos a la cooperación técnica con otros países; los Bancos de Desarrollo conceden préstamos no para adquirir productos farmacéuticos como tal, sino para apoyar el desarrollo de infraestructura, sistemas de información y recursos humanos.
En América Latina se han obtenido algunos avances en el sector farmacéutico, por ejemplo: el establecimiento de plantas ha logrado que el personal de la industria farmacéutica alcance un nivel de especialización alto y esto ha permitido crear centros de excelencia en la fabricación, independientemente de su forma farmacéutica (tabletas, inyectables, cápsulas, entre otros) y esto es uno de los elementos más importantes para determinar la ampliación, remodelación o ubicación de nuevas plantas. Varios países de América Latina han desarrollado la industria de los genéricos, lo cual deviene en una mejora para aquellos sectores de la población cuyos ingresos no alcanzan para costearse los medicamentos, ya que los genéricos son vendidos a menor precio; además que resulta un gran beneficio para los laboratorios pequeños.
Los gobiernos en América Latina, han aumentado de diferentes formas la función del sector privado en el financiamiento y la prestación de servicios de salud. Una forma es la transferencia de la propiedad del sector público al privado a través del traspaso o venta de activos- depósito para suministro de medicamentos-; otra es la contratación de los servicios -de almacenamiento o transporte- con subsectores privados y la creación de un entorno favorable para el sector privado que incluye incentivos financieros o cambios en la legislación que estimulen el crecimiento privado. Otra forma es la transferencia de la financiación del sector público al privado.
Al analizar las cifras sobre el sector farmacéutico, observamos que para el año 2007 el mercado latinoamericano de medicamentos tuvo un volumen anual de ventas minorista del orden de los 31,14 billones de dólares, con una tasa de crecimiento del 12% respecto al 2006. Se destaca el fuerte crecimiento del mercado venezolano, con un crecimiento del 33 %, ocupando el tercer lugar en el mercado regional. (Ver Tabla No. 2)
Además, la relación de precios de venta promedio presenta rangos muy variados, y los más bajos se presentan en Uruguay, Paraguay, Colombia y Chile. Estos valores son directamente proporcionales al poder que tienen las asociaciones de laboratorios en los países latinoamericanos, y a la mayor presencia de productos genéricos o similares en la venta de medicamentos, los cuales disminuyen los precios promedio de venta, al ser menores sus precios que los de los productos patentes.

En relación a las exportaciones farmacéuticas regionales se evidencia un vigoroso y sostenido ritmo de expansión, superior a las ventas internas, entre 1997 y 2007 estas exportaciones se multiplicaron por 2,64 veces. En similar lapso, las ventas internas del mercado regional se multiplicaron por 1,78 veces, lo cual pone en evidencia de manera global que las exportaciones farmacéuticas regionales han venido expandiéndose con cierta independencia a las constantes contracciones coyunturales de los mercados locales. A nivel de país, los principales exportadores son México, Brasil, Argentina, Colombia y Costa Rica, sin embargo se debe tener mucho cuidado con éstas cifras, que generalmente suelen ser en realidad solamente un reflejo del comercio intrafirma de las empresas transnacionales y no un comercio meramente latinoamericano. La región latino-caribeña importa gran cantidad de principios activos fundamentalmente.
Los países mas adelantados en materia farmacéutica –investigación y producción- en la región son Argentina, Cuba y  Brasil.  En Argentina la industria se encuentra integrada por cerca de 230 laboratorios, de los cuales 110 cuentan con plantas manufactureras. De estas industrias, que producen fármacos, 93 son de capitales nacionales y 17 son filiales de empresas transnacionales. La facturación de los primeros 20 laboratorios representa el 60% del mercado doméstico. De ese total, 11 laboratorios son de capitales argentinos. Existen 142 droguerías autorizadas por la ANMAT, aunque el 60% del mercado local lo acaparan sólo 3 de ellas. Igualmente, de dicho total de 230 laboratorios, se estima que los relevantes, medidos en términos de su aporte a la producción sectorial suman 150, en tanto los restantes 80 corresponden a pequeñas empresas.
Se estima que el personal ocupado en forma directa de este sector industrial asciende a 27.000 personas, mientras que en forma indirecta llegaría a las 100.000 personas. En investigación clínica trabajaban en 2004, 3.725 profesionales y en 2005 se invirtieron más de u$s 100 millones en el desarrollo de productos y estudios clínicos. La proporción de técnicos y graduados universitarios de distintas profesiones es relativamente mayor que en otros sectores.
La oferta total de medicamentos está constituida tanto por productos elaborados localmente como por importaciones, las cuales representa una proporción considerable en el total ofrecido. Se estima que aproximadamente un 30% del valor de la oferta doméstica de productos medicinales corresponde a bienes elaborados en el exterior. Las firmas extranjeras comercializan el 40% de las unidades vendidas y el 49% de las ventas en valores. Las mismas se caracterizan por ser filiales de multinacionales, en general norteamericanas, alemanas o suizas.
En la producción de medicamentos se utilizan cerca de 2.000 principios activos y sus combinaciones, en su gran mayoría (del orden del 75% al 90%) provenientes del exterior. Dentro de las importaciones de medicamentos se destacan las compras de productos finales (ya acondicionados para la venta al por menor), aunque también adquieren una participación relevante las materias primas. Los 20 principios activos más consumidos en Argentina concentran cerca del 30% de las unidades vendidas al mercado interno.
En el año 2005, la industria farmacéutica argentina facturó en el mercado interno $ 10.339 millones de pesos a precios de venta al público y $ 5.893 millones de pesos a precios de salida de laboratorio, experimentando un crecimiento del 12,6% respecto al año anterior, el cual estuvo principalmente impulsado por las ventas de productos de laboratorios nacionales.
Analizando la composición actual de las ventas por su origen en el mercado interno total de la Argentina, se observa que el 29% del consumo de medicamentos está abastecido por medicamentos de origen importado, y el restante 71% por medicamentos fabricados localmente. Sin embargo, si se analiza la evolución histórica de esta participación, surge que las importaciones tenían un peso considerablemente más reducido a mediados de la década pasada. En efecto, en 1994 las importaciones representaban apenas un 6,5% de las ventas totales mientras que en el año 2000 dicha relación había crecido a un 19,3% y en el año 2005 se verificó el valor señalado precedentemente. En conclusión, en los últimos 11 años la participación de los medicamentos importados en el mercado interno argentino creció aproximadamente 4,5 veces.
El comportamiento histórico del comercio exterior muestra una balanza deficitaria entre U$S 200 millones y U$S 350 millones. Luego de la salida de la convertibilidad en el país, se produjo una reducción de la tendencia negativa, pero la misma se fue acrecentando en los últimos años, alcanzando nuevamente los niveles previos. La razón de este comportamiento se encuentra en la política importadora llevada a cabo por los laboratorios multinacionales en los últimos años, como consecuencia del proceso de desinversión industrial que realizaron estas empresas.
La industria farmacéutica argentina posee la capacidad y potencialidad necesarias para  hacer parte de una política industrial permanente y estratégica para el desarrollo económico y social del país de forma que impulse las inversiones, el empleo, el desarrollo de investigaciones y de nuevos productos, y el crecimiento de la producción y las exportaciones de medicamentos de alto valor agregado. Para ello se requiere entonces, la implementación de un conjunto de instrumentos y medidas, impulsado desde la órbita pública y consensuando con el empresariado del sector, que contribuya a lograr un desarrollo armonioso y sostenido de los laboratorios instalados en el país. Las medidas de estímulo del sector farmacéutico y farmoquímico argentino deberían concentrarse en cuatro áreas temáticas principales: 1. Inversiones;  2. Financiamiento; 3. Exportaciones; 4. Investigación y desarrollo.
Por su parte, el sector farmacéutico cubano ocupa uno de los primeros lugares entre los países de Latinoamérica en el campo de la práctica y desarrollo de las ciencias médicas. Su desarrollo en el sector de la salud la sitúa en un lugar importante reconocido por la OPS (Organización Panamericana de la Salud), la UNICEF (Organización de las Naciones Unidas Especializado en la Niñez) y la OMS (Organización Mundial de la Salud).
En el país 402.903 personas desempeñan su labor en el ámbito de la salud, de las cuales 68.017 (1/165 habitantes) son médicos, 2.115 farmacéuticos y 80.354 licenciados en enfermería. En cuanto a centros sanitarios, la isla caribeña cuenta con 267 hospitales (de los cuales 183 están especializados), 444 policlínicos, 13.880 consultorios del médico de familia, 2.072 farmacias (en pesos cubanos) y 13 institutos de investigación.
Cuba posee más de 200 instituciones científico–técnicas en casi la totalidad de las áreas de las ciencias naturales, sociales, biomédicas y técnicas. De las instituciones relacionadas al sector farmacéutico y biotecnológico, hay más de 60 vinculadas al proceso investigación – desarrollo – producción de medicamentos para la salud humana, además existe un gran número de facultades universitarias involucradas con esta actividad en el país. Todo esto constituye un sistema respaldado por una comunidad científica y una base material significativa.
El sector en la capital cubana está integrado por más de 21 centros concentrándose en esta ciudad la mayor parte de la infraestructura farmacéutica nacional, dándole gran relevancia y significado a esta región en el campo de los medicamentos. La industria farmacéutica en Ciudad de La Habana se ocupa principalmente de la producción e investigación de medicamentos. Precisamente, en la Ciudad existe una gran capacidad productiva farmacológica que se puede comprobar con la cantidad de medicamentos elaborados anualmente entre los que sobresalen las tabletas, las cápsulas, los inyectables y los líquidos orales.
La reestructuración comenzada a fines de 2000, para revitalizar la producción de fármacos en la Isla implicó el traspaso de la Industria Médico-Farmacéutica (IMEFA) del Ministerio de Salud Pública a la responsabilidad de la Unión Química, del Ministerio de la Industria Básica; se crean las droguerías como centro de almacén de los medicamentos para resolver las deficiencias de estos productos y satisfacer la demanda de la población. Se creó así el Grupo Empresarial Químico-Farmacéutico (QUIMEFA), para dirigir la actividad del sector a través de la Unión de Empresas de la Industria Farmacéutica, integrada por 19 firmas que agrupan a 41 fábricas y un centro de investigación y desarrollo, la red nacional farmacéutica cuenta con 181 laboratorios que se encuentran en renovación permanente.
En Cuba la industria farmacéutica ha venido siendo potenciada con inversiones que superan los 190 millones de dólares hasta 2010, estas incluyen la construcción de modernas plantas para la producción de medicinas inyectables, aerosoles, colirios y tabletas, entre otros renglones.
El país es uno de los países en los que se ha logrado uno de los mayores niveles de desarrollo en biotecnologías. La cartera de productos del Polo Científico del Oeste de La Habana se ha venido incrementando, entre 1981-1990 contaba solo con 3 productos, entre 1991-2000 añadió 19 productos, entre 2001-2005 sumó 38 más y hoy cuenta con 91 productos lo que evidencia el desarrollo alcanzado. Los productos biotecnológicos cubanos están registrados en todos los países de Suramérica, en la mayor parte de países de Centroamérica y Asia y en algunos de África, además se encuentra en proceso de registro varios medicamentos principalmente en éste último.
Actualmente la isla mantiene empresas mixtas con Sudáfrica, India y China, así como acuerdos de transferencia de tecnología con Brasil e Irán y desarrollos conjuntos con varias naciones, entre ellas, Venezuela, Vietnam y China. Se destacan la Planta del Centro de Inmunología Molecular y Biocon Biopharmaceutical en India, la Planta de producción de anticuerpos monoclonales en Beijing, la Planta de producción de la Empresa Mixta “ChangHeber” en Chanchung y la empresa mixta Biotech Pharmaceutical Limited en China.
La biotecnología es parte del Sistema de Salud cubano y dentro de su estrategia está el mercado nacional como prioridad. Las principales actividades de la biotecnología cubana son la venta de productos, implementación de estrategias para realizar alianzas estratégicas, creación de empresas mixtas, estimulación de transferencia de tecnologías, contratos de manufactura y colaboración científica. De acuerdo con datos oficiales, en 2006 la biotecnología cubana había exportado 38 tipos de medicamentos a 40 países, con ingresos de más de 50 millones de dólares. Hasta inicios de 2009 había 230 patentes registradas en Cuba, y 1800 patentes internacionales en aplicación. Se producen gran cantidad de vacunas en el Instituto Finlay, en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología CIGB, existen 131 registros de 14 productos en 58 países; también se crean productos para trasplantes y planificación en el Centro de Inmunología Molecular.
El CIGB posee más de 150 patentes registradas en Cuba, más de 100 en otros países (24 lo son en Estados Unidos, 19 en Canadá, 27 en Europa. 17 en Australia, 11 en Sudáfrica y 13 en diversos países asiáticos) y unas 500 aplicaciones en todo el mundo, y acuerdos de transferencia de tecnología con 14 naciones del mundo, entre ellas Brasil, México y Venezuela.
MEDICUBA es la mayor importadora del país, abastece a todo el Sistema Nacional de Salud cubano, así como a la Organización Turismo y Salud (CUBANACAN). Sin contar las importaciones procedentes de China, MEDICUBA importa 25 millones de dólares y el 30 % del total proviene de España, es decir 7,5 millones de dólares. Tanto los medicamentos como los reactivos provienen mayoritariamente de multinacionales, ya que son estas compañías las que desarrollan las moléculas más innovadoras. Actualmente se está trabajando con los laboratorios más representativos como son Novartis, Roche, Glaxo, Aventis, Pfizer, Bayer y Gualtier-Bagó. Muchas de ellas tienen oficinas de representación en el país, aunque si bien es cierto que no es necesario estar representado para poder comercializar en Cuba, a largo plazo es conveniente. De los laboratorios cubanos han salido más de 20 biofármacos y vacunas, avanzados sistemas de diagnóstico y otros productos que se exportan a más de 40 países.
En el mercado internacional se han colocado una amplia gama de medicamentos genéricos como tabletas, cremas, antibióticos, colirios, cápsulas, entre otros. Además, de productos derivados de la sangre, elaborados por pocos países del primer mundo. La línea de hemoderivados tiene un mercado importante en Argelia, Siria, Sudán y naciones centroamericanas y suramericanas. Sin embargo, Cuba debe importar alrededor del 90% de la materia prima que utiliza en la fabricación de fármacos y productos afines y compra más de 260 medicamentos terminados. En el incremento de las importaciones cubanas tienen un gran peso los productos asociados a los programas de desarrollo que lleva a cabo el país.
En 2007 la industria farmacéutica cubana exportó productos por 350 millones de dólares a cuenta de la venta de unos 180 fármacos, entre productos genéricos y de la biotecnología siendo la segunda fuente de generación de divisas, sólo por detrás del níquel y aventajando a sectores tradicionales como los del tabaco, el ron y el azúcar. En 2008 el sector farmacéutico y biotecnológico logró sobrepasar los 180 millones de dólares en exportación, lo cual es un índice importante para el país y utilizó poco más de 100 millones para importar medicamentos.
En Brasil, el sector productivo que involucra a las industrias de productos farmacéuticos y veterinarios mueve aproximadamente 10 mil millones de dólares en recursos por año, siendo en 2001 la quinta industria farmacéutica mundial en volumen de producción y el mercado más grande en la región.
En 1999, el Gobierno aprobó la Ley de Genéricos, permitiendo a las empresas fabricar legalmente medicamentos genéricos que eran copias perfectas de las drogas patentadas, situación que claramente incomodó a los grandes laboratorios. Desde entonces, este tipo de fármacos ha ido ganando cuota de mercado año tras año y en 2005 representó el 11,6% del total de unidades producidas. Este fenómeno ha estimulado el crecimiento de la industria nacional, disminuyendo la participación de los grandes laboratorios internacionales y sus productos de marca en el mercado doméstico, razón por la cual laboratorios internacionales como NOVARTIS han comenzado a invertir en el segmento de los genéricos. El desarrollo de la industria de genéricos en Brasil ha permitido reducir el costo de los medicamentos, los precios cayeron entre un 30% y un 40%, ha avanzado la producción nacional y además los laboratorios nacionales han empleado a gran cantidad de personas.
En Brasil, las empresas extranjeras y nacionales, operan en las últimas etapas del proceso de producción -desarrollo y comercialización-. Una filial de la empresa transnacional se basa en la matriz, que rige su comportamiento económico y tecnológico, la industria nacional con su historial de búsqueda a través de etapas de la difusión tecnológica -proveedores independientes- es totalmente dependiente de este último en el montaje de su estrategia de competencia. Por lo tanto, las empresas comenzaron a operar en el sector farmacéutico brasileño a través de la producción de similares - productos originalmente desarrollados por otras empresas, mientras que sus competidores extranjeros reproducen en el país aquellos productos desarrollados en sus casas matrices, importando los medicamentos al último de sus intermediarios de negocios -a precios excesivos. Así, las empresas brasileñas se abastecen con productores independientes en el mercado internacional.
La industria farmacéutica está fuertemente dominada por las compañías internacionales con plantas de producción y formulación establecidas en el país. Las empresas con capital nacional que representan aproximadamente el 20% del volumen de negocios del sector, centran principalmente sus actividades en la producción y los procesos de desarrollo de productos obtenidos por analogía, mientras no existía una ley de patentes en el país, o tecnología transferida por colaboraciones a nivel internacional mediante la participación financiera o pago de regalías a las empresas portadoras de las patentes. En forma global se puede afirmar que el sector farmacéutico brasileño está volcado para la farmacotécnia, o sea, las empresas principalmente las extranjeras, importan la materia prima pronta produciendo en Brasil apenas el medicamento.
A pesar de que el mercado farmacéutico brasileño está formado por oligopolios y con una elevada concentración de empresas transnacionales, existe una relativa estabilidad en el número de unidades farmacéuticas vendidas, pero con aumento en los niveles de facturación, ésta se divide en un 75% correspondiente a laboratorios transnacionales y un 25% de los laboratorios nacionales. Para el periodo comprendido entre 1997 y 2006 las ventas se incrementaron al pasar de 8 mil millones de dólares a más de 10 mil millones de dólares, sin embargo se destacan los significativos descensos presentados en 2001, 2002 y 2003 cuando las ventas alcanzaron solamente entre 5 y 5.5 mil millones de dólares.
Sin embargo, entre 15 y 20 % de la población brasileña no tiene acceso a estos medicamentos, razón por la cual el gobierno viene sumando esfuerzos en la asistencia farmacéutica, asociado a nuevos programas, a la modernización y ampliación de la capacidad instalada de los laboratorios públicos y a garantizar la distribución gratuita de medicamentos por la red del SUS.26 El gasto público en salud creció más de 110 % entre 2000 y 2005. El gobierno brasileño destinó 11,2 % del presupuesto del Ministerio de Salud en 2006 -2,7 billones de dólares- y 12 % en 2007 para la adquisición de medicamentos, representando, -aunque modesto- el esfuerzo en la atención farmacéutica
En Brasil hay una presencia relevante de una red de laboratorios públicos, existen veinte laboratorios farmacéuticos públicos y siete en etapa de implantación, lo que están situados en las regiones nordeste, centro-oeste, sudestes y sur. Ellos componen la Red Brasileña de Producción Pública de Medicamentos (RPPM) y la mayoría pertenece a la Asociación de Laboratorios Farmacéuticos Oficiales de Brasil (ALFOB).
Los laboratorios nacionales generalmente no hacen investigación científica y tecnológica, y sobreviven mediante la copia de medicamentos desarrollados en el exterior; los laboratorios trasnacionales en cambio, aplican al mercado local las innovaciones realizadas en los centros mundiales de investigación. En ambos casos el origen de los principios activos –drogas- es fundamentalmente importado. La promoción -en gran medida a través de los visitadores médicos- y la marca constituyen las principales formas de competencia, mientras que la competencia por precios sólo adquiere mayor importancia en las ventas directas a los sistemas públicos de salud -hospitales y otros-. En Brasil, la demanda está constituida por casi mil empresas distribuidoras y 46 mil farmacias. Las empresas distribuidoras tienen actuación regionalizada y sólo en los últimos años han empezado a nacionalizar sus servicios.

Principales relaciones y estructuras de cooperación e integración en el sector médico farmacéutico latino-caribeño

Es conocido que los mecanismos y esquemas de integración en América Latina y el Caribe tienen sus principales antecedentes a partir de la década de los años cincuenta del Siglo XX en el contexto del modelo de desarrollo de la CEPAL “Industrialización por sustitución de importaciones”. Por esta época surgen acuerdos integracionistas como el Mercado Común Centroamericano, MCCA, el Pacto Andino transformado en la actual Comunidad Andina de Naciones, CAN, la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio, ALALC, convertida en la Asociación Latinoamericana de Integración, ALADI, o la Comunidad del Caribe, CARICOM.
Aunque inicialmente el modelo de desarrollo de la CEPAL y la integración misma, tuvieron un carácter un tanto más autóctono en función de intereses y necesidades propiamente regionales, hacia los años noventa la influencia neoliberal en los procesos integracionistas terminó por adjudicarle a estos la connotación de acuerdos de libre comercio, en los que los instrumentos fundamentales consisten en la eliminación indiscriminada de barreras al intercambio comercial – arancelarias y no arancelarias-  pero que además también abarcan áreas tan sensibles como las inversiones y las patentes sin tomar en cuenta diferencias y asimetrías en las necesidades de desarrollo entre los países miembros de los acuerdos,  lo que conlleva a favorecer a los más adelantados pero sobre todo, a los centros de la economía mundial y a las empresas transnacionales.
No obstante, en los últimos años en la región se viene dando una integración de nuevo tipo representada principalmente por la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América. El ALBA se estableció formalmente en diciembre de 2004 con un acuerdo entre Caracas y La Habana que contempla Convenios Comerciales Compensatorios e intercambios de bienes y servicios según las necesidades y capacidades de ambos países. Más adelante, se unieron Bolivia (2006), Nicaragua (2007), Dominica y Honduras (2008) y Antigua y Barbuda y San Vicente y las Granadinas (2009). Esta iniciativa parte de principios de complementariedad en el marco de una perspectiva multidimensional (económico, político, social y cultural) propia (endógena) basada en la cooperación solidaria y recíproca que permita superar las asimetrías entre sus miembros
Aunque los acuerdos integracionistas en América Latina y el Caribe se han centrado en lo fundamental en el ámbito comercial como ha sido planteado, en años recientes han incorporado otros temas que pretenden estimular el desarrollo en otros sectores de las economías nacionales. En el caso de la Comunidad Andina existe un proceso de armonización de la política de medicamentos como paso incial, cuyo documento legal se denomina: “Política de Medicamentos de la Subregión Andina” el cual busca contribuir al proceso político-económico de integración. Los pasos iniciales estuvieron dirigidos a dos aspectos: fortalecer la estrategia de medicamentos esenciales y agilizar el registro sanitario en la subregión. Con el primero se pretende mejorar el abastecimiento y disponibilidad de los medicamentos esenciales de los países miembros, aunque hay todavía discrepancias en la elaboración de las Listas; al mismo tiempo se construyen sinergias en el proceso de integración de los mercados farmacéuticos con los productos más conocidos y seguros. El fortalecimiento y agilización del registro, busca que todo medicamento que circule en la subregión haya sido evaluado técnicamente, lo que implica la armonización de las normas farmacológicas. También al nivel de la subregión se están armonizando las normas de correcta fabricación.
El tratamiento del área de salud en la Comunidad Andina de Naciones está a cargo del Organismo Andino de Salud-Convenio Hipólito Unanue (ORAS-CONHU), el cual tiene como órgano directivo máximo a las Reuniones de Ministros de Salud del Área Andina (REMSAA). La secretaria técnica del REMSAA es ejercida, a su vez, por el ORASCONHU, creado para implementar los acuerdos adoptados por los Ministros de Salud, con el objetivo prioritario de coordinar y apoyar los esfuerzos de los países miembros. Para el abordaje del tema salud en el área andina, se dispone actualmente de un Plan Estratégico 2009-2012, el cual fue aprobado por los Ministros de Salud reunidos en la XXI Reunión Extraordinaria, en diciembre de 2008. Este Plan Estratégico de mediano plazo, ha sido elaborado en concordancia con las líneas de acción que en materia de salud han sido encomendadas por los Jefes de Estado en el marco de la UNASUR.
El Plan Estratégico busca impulsar la integración andina y sudamericana con el fin de garantizar el derecho a la salud de la población en la región. Para ello, se propone armonizar y construir políticas, propiciar espacios para el intercambio de experiencias y diseñar estrategias en respuesta a problemas comunes de salud, basados en los principios de complementariedad, equidad, compromiso, respeto a la diversidad y solidaridad. Para definir dicho plan, se identificaron problemas como la inadecuada articulación de los sistemas de vigilancia y respuesta de los países andinos; el limitado acceso a los medicamentos; dificultades para operacionalizar los determinantes sociales en las políticas de salud; déficit en cantidad y calidad, así como inadecuada distribución de recursos humanos para el sector de la salud; y limitado acceso a los sistemas de salud.
En el MERCOSUR, la participación de los industriales en las discusiones del proceso de integración condujo a la armonización de las normas de fabricación y principalmente las normas de correcta manufactura, adoptando las de la Organización Mundial de la Salud; otros esfuerzos se han orientado a la armonización de criterios para la inspección de plantas y hacia el registro de plantas farmoquímicas, se ha iniciado también el proceso de armonización de registro sanitario. Este proceso de integración ha dado lugar a un notable aumento del comercio intrazonal y del interés cada vez mayor de las empresas trasnacionales por reposicionarse en los mercados de Argentina y Brasil. A partir del incremento de las preferencias arancelarias en el MERCOSUR se ha desarrollado claramente un mayor dinamismo de las exportaciones intrazonales que las dirigidas al resto del mundo, dinamismo lidereado por las ETN. Las regulaciones sobre patentes en los países del acuerdo reduce el espacio productivo de las empresas nacionales, pues limita sus posibilidades de participar en la fabricación de los nuevos productos que se van lanzando al mercado y que suelen ser los más rentables. Entonces las empresas nacionales establecen acuerdos con firmas transnacionales, participan crecientemente en el mercado de productos genéricos o venden sus plantas.
El MERCOSUR les ofrece mayores posibilidades de expandir el comercio intrafirma debido a la liberalización arancelaria regional, a la cercanía geográfica y a la perspectiva de que en el futuro se alcance un alto nivel de armonización regulatoria entre los países miembros. La estrategia más común que están adoptando esas empresas en Argentina, y especialmente en Brasil, es la de revitalizar sus plantas fabriles, adquirir plantas existentes y establecer nuevas redes de distribución y comercialización.
El subgrupo de trabajo No. 11 del MERCOSUR es el encargado de llevar los temas técnicos relacionados con la salud. Desarrolla las siguientes acciones: armoniza y compatibiliza las legislaciones en el ámbito de la salud con el fin de eliminar los obstáculos a los flujos de comercio intrasubregional; compatibiliza los sistemas de control sanitario de los países socios para asegurar el reconocimiento mutuo en el ámbito subregional: define la relación con otras instancias del MERCOSUR, buscando complementar e integrar acciones; propone los procedimientos de organización de información referente al área de la salud entre los socios y promueve la integración de los sistemas y estructuras nacionales, referidas fundamentalmente a la mejora de la calidad y seguridad de los productos y servicios vinculados al ámbito de la salud.
Países andinos como Colombia, Venezuela y Ecuador mantienen negociaciones de libre comercio con los países del MERCOSUR que eliminan los aranceles entre las dos regiones, lo cual favorece el sector farmacéutico porque las exportaciones de farmacéuticos colombianos a la Argentina han estado restringidas por razones administrativas que impiden el reconocimiento de las buenas prácticas de manufacturas que los laboratorios colombianos implementan en sus procesos productivos. Para superar esta medida, Colombia logró el compromiso de que a partir de la entrada en vigencia del Acuerdo (1 de julio de 2004), Argentina realice la respectiva inspección a los laboratorios colombianos que estén interesados en exportar a ese país. Los países Andinos y los de MERCOSUR se comprometieron a otorgar trato nacional a laboratorios establecidos en el área de libre comercio. Esto significa que los países deberán exigir los mismos requisitos a las importaciones de productos farmacéuticos y cosméticos originarios de los Países Signatarios, que las que internamente se requieren para permitir la comercialización local de este tipo de productos.
En Centroamérica se ha dado mayor importancia a la armonización de las normas farmacológicas. Han reforzado los mecanismos de control y garantía de calidad, para lo cual han creado una red de laboratorios de análisis, adoptándose también las Normas de Buenas Prácticas de Manufactura de la Organización Mundial de la Salud, buscando además afiliarse al Sistema de Certificación de la OMS de Productos Objeto de Comercio Internacional. Han desarrollado esfuerzos por mejorar el sistema de información del registro sanitario, para facilitar el proceso de toma de decisiones. También, se ha elaborado un código de promoción de medicamentos, orientado por los Criterios Éticos para la Promoción de Medicamentos de la OMS. Es también importante la existencia del Grupo de investigación sobre utilización de medicamentos para América Latina (DURG LA) conformado por profesionales de salud de la región y creada para el intercambio de experiencias en investigación, docencia, y actividades reguladoras.
La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, Tratado de Comercio de los Pueblos, ALBA-TCP, ha realizado avances importantes en el sector farmacéutico. A través de proyectos grannacionales los países miembros acordaron conformar un Instituto Regional con el objeto de promover políticas públicas, basado en el principio fundamental de que el Estado debe garantizar el derecho a la salud como parte del derecho a la vida. En el ALBA-TCP se busca impulsar la soberanía farmacéutica a partir de políticas de desarrollo y fabricación de medicamentos esenciales y seguros, con calidad y bajo costo, en base a la experiencia cubana y a los convenios firmados por Venezuela, Brasil y Argentina, con la India e Irán. Existe una fuerte cooperación entre laboratorios estatales nacionales e investigación científico-tecnológica en el área, sin embargo es necesario diseñar una estrategia conjunta regional que permita cortar la dependencia y enfrentar los fuertes intereses y presiones de los laboratorios privados y transnacionales. De igual manera, se trabaja para crear el Instituto Científico Tecnológico del Sur y el Instituto de la Propiedad Intelectual Latinoamericana Caribeña. Este tipo de cooperación expresa una nueva forma de relaciones económicas internacionales en beneficio del desarrollo equitativo regional.
La Comisión Social del ALBA atiende tanto el tema de la salud como el de la educación. En este aspecto, dentro del Plan Grannacional para el desarrollo de la Misión Salud de los países del ALBA, se incluye la recuperación y ejecución de sistemas de salud públicos, así como el suministro de instrumentos para la investigación y para desarrollar el aprovechamiento de los recursos de biodiversidad de la región. La formación de profesionales de las ciencias médicas y sus diferentes especialidades aplicadas a la salud, también están siendo consideradas bajo esta dinámica del ALBA-TCP.
Asimismo, el ALBA es responsable de la denominada Misión Milagro Internacional (intervenciones quirúrgicas oculares gratuitas) que cuenta con la cooperación de Cuba y Venezuela y que ha atendido a más de un millón de pacientes de Bolivia, Nicaragua, algunos países centroamericanos y caribeños, así como de Suramérica, ofreciendo también servicios a sectores de la población que requieren diagnósticos médicos, medicamentos, vacunas, prótesis y tratamientos físicos, ginecológicos y atención geriátrica, entre otras. En la Misión Barrio Adentro llevada a cabo en Venezuela, participan más de 23.000 colaboradores cubanos de salud que brindan cobertura a una población de más de 17 millones de personas.
En la cooperación empresarial se destaca el acuerdo de septiembre de 2010, sobre la alianza estratégica que firmaron la Empresa Nacional de Fármacos del Ecuador (Enfarma EP) y el Grupo Empresarial Farmacéutico cubano Quimefa y el Polo Científico, para la producción de medicamentos genéricos. Según el acuerdo, la parte cubana deberá proveer los genéricos a Enfarma, la cual los adquirirá para su comercialización y distribución en el mercado público del Ecuador. Entre las obligaciones de las partes, los representantes de Enfarma, el Polo Científico y Quimefa, tendrán a su cargo la identificación de proyectos específicos y la responsabilidad de llevarlos a la práctica, sea directamente o a través de las empresas designadas, por medio de contratos específicos. Asimismo, la parte cubana otorga a Enfarma el derecho de exclusividad para la comercialización de los productos que se pacten anualmente y que no hayan sido negociados con otros representantes para su comercialización.
Uno de los proyectos de integración más importantes generados en el ALBA en el área de la salud es el denominado “Centro Regulador de Medicamentos del ALBA”. Se trata del establecimiento de un Registro Sanitario Único del ALBA cuyo fin es facilitar la accesibilidad a medicamentos eficaces, seguros y con calidad. Esto implica un nivel nuevo y adicional al de las Autoridades Nacionales Reguladoras de Medicamentos que existen en cada país y que seguirán realizando sus funciones en el ámbito de su actual jurisdicción. Este Centro emitirá un registro sanitario de medicamentos válido en todos los países miembros del ALBA y tiene funciones relacionadas con el sistema de regulación de medicamentos, inspecciones, análisis de laboratorio, liberación de lotes y vigilancia postregistro, todas para garantizar la calidad, seguridad, eficacia y adecuada información de los medicamentos.

CONCLUSIONES

Los limitados avances de los acuerdos integracionistas latinoamericanos y caribeños en materia farmacéutica expresan la tendencia general de estos procesos a enfocarse en la esfera comercial, sin dar pasos contundentes en el campo productivo, científico y tecnológico, - a excepción de algunos progresos mostrados en el ALBA - y la facilitación que se le ha dado a las transnacionales en el sector. La integración debe crear espacios que permitan a los países latino-caribeños mejorar la calidad de su trabajo en el campo de los medicamentos, pues a partir de este proceso se abren coordinaciones con agencias y otras instituciones del sector para el intercambio de experiencias que conlleven a conjugar esfuerzos para un desarrollo científico y tecnológico propio que contribuya a la eliminación de la dependencia de materias primas e insumos importados y del dominio de las ETN, que favorezcan al mejoramiento del acceso a los medicamentos a precios asequibles y que estimulen el proceso de desarrollo regional.

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