análisis del período (1959-2000) desde las Relaciones Internacionales
Observatorio de la Economía Latinoamericana

 


Revista académica de economía
con el Número Internacional Normalizado de
Publicaciones Seriadas  ISSN 1696-8352

 

Economía de Cuba

 

Cuba: La revolución y después...
Un análisis del período (1959- 2000) desde las Relaciones Internacionales

 

Carlos Nahuel Oddone
(Universidad Nacional del Cen
tro
de la Provincia de Buenos Aires)
nahueloddone@speedy.com.ar

Leonardo Granato
(Universidad de Belgrano)

Se considera que es conveniente hacer el análisis de la Revolución Cubana desde una perspectiva de Materialismo Histórico. Mi humilde intención es intentar vislumbrar que elementos persisten en la Cuba de hoy de ésta Revolución y a partir de allí poder hacer el análisis socio-político y económico del entero proceso revolucionario y de las perspectivas cubanas que siguieron a tal cambio. Se analizará la realidad política cubana y la realidad política Internacional, y desde allí nos proyectaremos hacia los tiempos de la Revolución.

Moreno Fraginals en “La historia como arma” sostiene que el único punto fijo de partida es el presente, solo con el análisis exhaustivo del presente se puede uno proyectar hacia el pasado. Hay que lograr la proyección del hoy al ayer sin que esto suponga la aceptación de la historia a la manera idealista de Benedetto Croce. La intención de una investigación con carácter histórico es descubrir las leyes dialécticas de la propia historia. Y sólo se podrá encontrar estas leyes dialécticas a través de constantes históricas. Hay dos constantes históricas que no se pueden negar: la lucha de clases y las relaciones de producción. Constantes que han estado presentes en el Sistema Capitalista, en la historia cubana y ¿en la Cuba de hoy?

Continuando con el análisis de Moreno Fraginals, la única forma de comprender las relaciones de producción del pasado es mediante el estudio de las relaciones de producción del presente y la única manera de captar la lucha de clases es participando de ella, conscientemente, ya que quiérase o no siempre se participa de ella. Se participa de ella en función de ser un ser social inmerso dentro de un sistema de relaciones de producción, dentro del cual hay clases antagónicas que compiten entre si. Nosotros inmersos en un sistema de tipo capitalista estamos signados por este tipo de contradicciones, relaciones conflictivas si se quiere. Ahora bien, debemos preguntarnos si Cuba, en su carácter de ser uno de los pocos reductos socialistas que aún existen, esta inmersa o no dentro de ésta vorágine. Vorágine que se materializa gracias a las fuerzas del mercado, fuerzas de mercado que según algunos autores ya han hecho pie firme en la Cuba de hoy. Me pregunto yo entonces si se puede hacer frente o no a estas fuerzas mercantiles, o si son simplemente el resultado de un proceso histórico del tipo de la globalización al cual no se puede hacer frente.

Desde la perspectiva de Revolución igual cambio, se intentará analizar los elementos remanentes de ese cambio en la Cuba actual. Revolución que buscando la independencia del Imperialismo norteamericano provocará una verdadera Revolución Social.

Se nos plantea la necesidad de determinar o definir lo que es un poder revolucionario. Según Alain Touraine, la idea revolucionaria se basa en la convicción de que la sociedad y el pueblo están tan dominados , explotados y manipulados que no pueden ser los actores de su propia liberación. Por lo tanto, es necesario que los poderes dominantes sean destruidos por la fuerza, ya sea la de una revolución social o de una vanguardia leninista o guerrillera. El poder revolucionario no tiene ninguna base institucional de representación. Es inevitable pasar de la lucha contra un poder absoluto a la creación de un nuevo poder absoluto. Para Touraine Revolución y poder absoluto son inseparables. Paulatinamente, el poder revolucionario deja de ser definido por sus orígenes y el movimiento que le permitió apoderarse del estado; se convierte en más absoluto, pero a menudo sigue hablando en nombre de la sociedad que identifica consigo mismo, lo cual define al totalitarismo. Ahora bien, Cuba ¿se ha convertido en un estado Totalitario?, como según Alain Touraine se había convertido la URSS.

Por su parte si recordamos al francés escritor de “La democracia en América”, Alexis de Tocqueville, este afirmaba que las Revoluciones se han producido cuando la fuerzas de transformación ya están en acción creando expectativas nuevas que chocan contra los bloqueos institucionales y contra el poder de las viejas élites dirigentes.

Lowry Nelson por su parte sostiene que todas las Revoluciones se inician en una rebelión, pero no todas las rebeliones desembocan en una Revolución. Una rebelión que se propone la total eliminación del gobierno en el poder (como el caso de Cuba) y la transformación o reforma de la sociedad (como en Cuba) en el caso de triunfar sólo puede desembocar en una Revolución. Puede ser también que algunas Revoluciones se tornen necesarias por lo que Brooks Adams denomina “la opacidad mental de las clases privilegiadas”.

Es importante también tener en cuenta la aclaración de Julio Le Riverend, el cual sostiene que no hay revoluciones “instantáneas” por más que las sueñen algunos teóricos; hay procesos de diferente duración , en los cuales si las condiciones son revolucionarias, se va observando la caída del sistema existente y el surgimiento de las nuevas concepciones, instituciones y normas que habrán de reemplazarlo.

Es importante para comenzar enmarcar este análisis dentro de un sistema de Relaciones internacionales que esta caracterizado a la vez por: “el unipolarismo y el multipolarismo” y dentro de este sistema poder determinar el interés que existe hoy por parte de EEUU por Cuba. Estamos en un mundo unipolar en términos de que hay un poder hegemónico con supremacía militar estratégico global: EEUU y es un mundo multipolar en materia económica dado que EEUU comparte su primacía con la Unión Europea y con la región de Asia-Pacífico liderada específicamente por Japón. Hoy en día los intereses de EEUU por América Latina son por unos pocos países, y básicamente por Cuba, Colombia y Venezuela. Cuba por ser el último elemento remanente de la Guerra Fría, Colombia por el narcotráfico y Venezuela por Chavéz, y con respecto a Venezuela por dos cuestiones: por un lado, la incidencia de su política interna, con un gobierno que se lo está caracterizando de tipo populista, en la política petrolera general, y por otro lado, por las relaciones personales, y de alianza a nivel países, que se están estableciendo entre el presidente Hugo Chavéz y Fidel Castro. También se puede pensar que Cuba sirve a USA, como “hipótesis de conflicto”, el tener un enemigo tan cerca (en el comúnmente denominado “patio trasero”), es la justificación perfecta para el desarrollo armamentista. Siempre esta presenta la posibilidad de entrar en conflicto.

Teniendo en cuenta este contexto actual de Cuba debemos analizar a “nuestra isla” dentro del contexto de Guerra Fría, comenzada allá por 1947 al fin de la segunda guerra mundial, pero con una particularidad especial que se da sólo en Cuba. Según Fernando Mires, Cuba es quizás el único país de América Latina donde la emancipación respecto de España pudo vincularse con las luchas sociales del siglo XX. Se nos es difícil determinar si Cuba realmente al obtener su Independencia de España logra ser verdaderamente independiente, o si simplemente pasa bajo otro mando imperial. Este nuevo mando imperial es de EEUU que va a estar presente de alguna u otra manera en la vida política interna de Cuba hasta la Revolución de 1959. Esto nos indica que es totalmente lógico que el pueblo cubano en su levantamiento se haya declarado antiimperialista y como ya se planteaba desde el movimiento 26 de julio había que lograr la soberanía nacional, la independencia económica y una cultura diferenciada [1]. El pueblo cubano tenía claro que la independencia económica era la base para la soberanía política. Y solo se llega a esa Independencia económica según Castro bajo un sistema socialista. El desarrollo económico se logra con el socialismo. La crítica a Castro la hace Lowry Nelson en su libro: “Cuba: las dimensiones de su Revolución” en donde sostiene como contrapunto que los países hoy desarrollados son todos capitalistas y que alcanzaron ese status sólo bajo el sistema capitalista y no bajo el Socialismo.

Dentro de este contexto de Guerra Fría, es decir, de Bipolaridad con las dos potencias en pugna: la URSS y EEUU, se lleva a cabo la Revolución Cubana. En 1959, después de un largo movimiento revolucionario comenzado por 1952 en contra de la tiranía, el pueblo cubano logra hacerse con el poder. Un hecho resulta indiscutible un sector radicalizado de la pequeña burguesía encabeza la Revolución y que según Marcos Winocur en “Las clases olvidadas de la Revolución” se ha tendido a destacar su rol. Pero se debe reparar en otro hecho no menos significativo e indiscutible: la respuesta positiva del resto del contexto social, esta fracción de la pequeña burguesía hubiera quedado en el camino como una solitaria y fracasada revuelta. El libro de Winocur intenta poner de relieve la actitud y el rol de la clase obrera, las masas rurales campesinas y la burguesía azucarera en el período.

Winocur plantea que en el análisis histórico de la Revolución, hay clases sociales con importante rol que se olvidan de analizar, tal el caso de las clases obreras y las masas campesinas y sostiene que en el proceso revolucionario mismo se da la revalorización histórica de estas clases. La revolución plantea la revalorización de clases. Por otra parte veremos que estas clases son funcionales al proceso revolucionario por lo tanto ellas mismas plantean su propia revalorización.

Estas “clases olvidadas” son el verdadero sustento del Ejército Revolucionario. Según el CHE Guevara lo hacen por el propio estado de necesidad en que se encuentran estas clases. La tiranía de Batista tenía sometidas a estas clases y ven en el proceso revolucionario la oportunidad de salvación. Se busca la salvación económica y oportunidad económica al actual estado de necesidad pobreza y hambre. Esta necesidad los lleva a preocuparse por la participación en la Revolución. Se puede sostener en este caso que la economía determino la participación político-ideológica de estas masas, y esto no es más que desde un análisis marxista la estructura determinando la superestructura. El CHE será el primero en darse cuenta que la Revolución no logrará la Independencia que tanto busca, sin antes lograr una reforma social para que estas clases apoyen la Revolución. Ya más adelante Castro reconocerá que el poder de la Revolución depende de la unión entre obreros y campesinos. Para Winocur fue la huelga general de campesinos y obreros en comunión la que le dio todo el poder necesario para triunfar a la Revolución.

Para los obreros y campesinos, la mayor reforma social es la reforma agraria. Dado que tanto el obrero cuanto el campesino depende de la tierra para su subsistencia. El CHE sostiene: “ la reforma agraria no fue invento nuestro, fue conminación del campesino quien la impuso a la Revolución”, Así vemos como el campesino lucho desde la óptica de Winocur, bajo el sustento ideológico del CHE, por su propia reforma agraria, por su necesidad por la reforma agria. Como dice Nelson la reforma agraria no fue una invención de los rebeldes, pero se convirtió en importante grito de batalla para ellos. Marcos Winocur realza la figura del CHE Guevara como el ideólogo y como la persona que le da el verdadero contenido social a la Revolución y al Ejército Revolucionario. Por su parte este busca dos tipos de emancipación: la emancipación nacional, no sólo política sino también económica y la emancipación interna “contra los explotadores de adentro”. La lucha batistiana se inscribe dentro de la empresa de liberación nacional. En tanto por su parte Julio Le Riverend sostiene que el rechazo popular al régimen de Batista se constituía desde marzo de 1952 como un movimiento general dentro de cuyo seno surgió la vanguardia revolucionaria. Una vez triunfante la Revolución en el poder se encuentra este Ejército Rebelde, que es una coalición de fuerzas políticas en donde se destaca el movimiento 26 de julio, y como Primer Ministro Fidel Castro.

Tampoco se puede dejar de lado el apoyo de la burguesía azucarera a este Ejército Rebelde que es la que le da la unanimidad social a la Revolución. Pero por otro lado la burguesía azucarera, en comparación con el obrero y el campesino, juega un papel mucho menor. La política de la burguesía azucarera es más de refuerzo que de participación. Halperín Donghi destaca la participación no solo de la clase obrera y la rural a las cuales iban dirigidas el mayor numero de reformas, sino también el de la burguesía azucarera, precisamente las tres clases que hubieran debido hallarse en el centro del problema revolucionario por las contradicciones de la sociedad, se encuentran unidas en el proceso revolucionario cubano.

El apoyo de la burguesía y el de los hacendados nos indica que en sus inicios la revolución fue más del tipo democrática, nacionalista si se quiere, pero no del tipo socialista. Se volverá socialista por las presiones norteamericanas y del propio sistema internacional bipolar que influyen sobre Castro. EEUU por sus intentos por recuperar su poder en la isla y con sus planes de intervenir. El sistema internacional porque con su rígida capacidad de coerción influye y presiona para determinarse a favor de uno o del otro de los bandos antagónicos. Lowry Nelson sostiene que Cuba tomo una decisión ilógica al decidirse por un aliado a miles de kilómetros de distancia, antes que por EEUU un aliado a sólo 180 kilómetros de distancia que le ofrecía su protección.

Además se debe tener en cuenta que una Revolución Socialista implica necesariamente una Revolución Nacionalista, en cambio una Revolución Nacionalista no tiene porque implicar una Revolución Socialista.

Muchos autores han presentado la tesis de que no existía una burguesía nacionalista. Según Robin Blackburn, existía una protoburguesía que nunca logró conseguir una verdadera conciencia de su identidad de clase y de sus intereses, y como le faltaba una elemental conciencia de clase nunca pudo descubrir la solidaridad de clase y no pudo crear instituciones. Nunca adquirió un lugar propio, estaba desintegrada, desestructurada. Para Juan y Verena Martínez Allier esta tesis no es acertada. Esa burguesía produjo una institución al menos: la asociación de colonos y si bien a esa burguesía le faltaban bienes materiales, no puede dudarse de que estaba ampliamente dotada de conciencia de clase y de aspiraciones frustradas que típicamente se identificaban con el interés nacional. Esa burguesía en parte al menos esperaba que la Revolución satisficiese esas aspiraciones de ese interés nacional. Una concepción similar se observa en Winocur que sostiene que, la burguesía hacendada al ser la clase propietaria tenía una conciencia de clase. Pero al ser la clase propietaria del país se ve obligada, forzada a subsumirse bajo las fuerzas del mercado mundial y a la cual a su vez se le exige al nivel interno funciones en el plano político, se le exige tener poder político interno. Pero esta clase puede hacer poco con un poder económico dependiente, puede hacer poco al nivel político interno, más aún si se encuentra bajo la dictadura de Batista, la cual había logrado terminar hasta cierto punto con la conciencia de clase de esta burguesía.

La reforma agraria fue inspirada por una necesidad económico-social, necesidad que concede la tierra al que la trabaja, considerando con justicia que debe estar la tierra en manos del que la hace producir y no en las del que por algún motivo la entregó para que otras manos la hicieran fructificar. El principio guía de esta reforma agraria fue el de la función social de la propiedad. El estado cubano reconoce la existencia y legitimidad de la propiedad en su concepto más amplio de función social, y sin más limitaciones que aquellas que por fines de interés publico o social. Esta doctrina de la función social de la propiedad es una apología del derecho de propiedad privada de los medios de producción. Pero desde la óptica de Juan y Verena Martínez Allier la reforma agraria en su letra es contradictoria. La mayor contradicción era el que una aplicación literal de la ley hubiera producido: la tierra al que la trabaja con tal que el que la trabaja no sea obrero. Ese es el verdadero espíritu de la ley, hasta que las presiones de los obreros hicieron cambiar la ideología y el contenido. Esto también nos indica que la Revolución en sus inicios, fue una Revolución del tipo democrática burguesa, y no una del tipo socialista.

Era contradictoria porque no se pretendía la creación de un numeroso campesinado proletario, a pesar de que la reforma agraria se hiciera bajo el slogan: “la tierra al que la trabaja” [2]. Se pensó pues en cooperativas y fincas estatales, no a causa de una precipitada conversión al Socialismo, cuestión que no había ocurrido aún, sino como para defenderse de la acusación de estar fomentando el minifundio. De lo que se trataba era de reparar injusticias contra los ocupantes con derecho a permanencia en la posesión de la tierra que habían sido desalojados o que, se pensaba que habían vivido bajo la amenaza de desalojo, es decir, de darles la propiedad de la tierra a quienes ya habían sido amparados por la legislación que daba seguridad en la tenencia porque se creía que esa legislación no se había cumplido con Batista. Este era el fin primordial, si sobraba alguna tierra se formarían cooperativas y fincas estatales donde podrían trabajar los obreros.

Para Verena y Martínez Allier, la reforma agraria, generó diferentes formas de “hambre por tierra”, cuestión que tiene su raíz en el desempleo. El INRA (Instituto Nacional de Reforma Agraria) creado por la ley de Reforma Agraria tiene por objetivo, entre otros, el de diferenciar quienes eran campesinos y quienes eran obreros, para entregarles la tierra sólo a los primeros. Se dan movimientos obreros campesinos, por este “hambre por tierra”, insurrecciones que tienen por único objetivo obtener la tierra y que se agotan en este objetivo y que por supuesto son movimientos difícilmente conciliables con una Revolución Socialista. Es el desempleo estacional o el riesgo de desempleo donde hay que buscar la raíz de la apetencia por la tierra. La ocupación de la tierra tiene entonces un carácter instrumental, siendo el objetivo final la seguridad en el empleo. Por otro lado, la reforma agraria garantizaba la posesión de los actuales ocupantes. Pero como es de esperarse se dieron casos de inseguridad por la legalidad de la propiedad. Abogados de por medio, juicios al estado, creencia de que el estado estaba “robando” algunas tierras, generaron un sentimiento de inseguridad sobre la propiedad. Se ha argumentado que esa inseguridad en los títulos de propiedad y por tanto de la posesión de la tierra, sobre todo en Oriente, explica el apoyo a la guerrilla rural.

El exagerar la importancia de la guerrilla rural en el proceso revolucionario cubano, para Verena y Martínez Allier, ha llevado a aumentar la importancia que hay que dar a la inseguridad de la propiedad y a la inseguridad en la posesión. La ideología inicial de los revolucionarios (antiimperialista, antiabsentista, procampesina pero aún no proobrera. Para Lowry Nelson la Revolución y la entera política de Castro en un principio fue a favor del campesino más que a favor del habitante de la ciudad: “el obrero” ) tendía a exagerar el peso de la inseguridad de la propiedad en la cuestión agraria. Dado que no se podía considerar geófago o usurpador a todo aquel que quería la tierra para trabajar. Además por definición, para ser geófago era necesario sin duda ya poseer tierras. En este sentido Verena y Martínez Allier diferencie entre geófago y “hambriento por tierra”. Mientras el geófago era siempre propietario, los que sufrían el “hambre por tierra” eran obreros con miedo al desempleo y pequeños campesinos.

A pesar de la reforma, la realidad cubana sigue siendo el hecho que hay una gran masa de desocupados y aún había tierra menos cultivada de lo posible. Esta masa de desocupados generó la creencia dentro de la burguesía que era intolerable que la fuerza de trabajo no se utilizase para incrementar el nivel de productividad. Los revolucionarios fueron perdiendo el apoyo de la burguesía. La revolución cubana “traicionó” las esperanzas despertadas en la burguesía y en la pequeña burguesía rural. Al decir de tanto en tanto que la Revolución era una Revolución campesina terminó por serlo con el apoyo de las masas obreras agrícolas y su temor al desempleo. El desempleo logró disminuir, pues algunos obreros encontraron acomodo en las tierras expropiadas y otros en la estructura burocrática que había crecido con la revolución en el poder.

Se sostiene que la Revolución traicionó a la burguesía, hay que investigar un poco este concepto. La expresión “Revolución Traicionada” la emplea Draper en “Castro’s Revolution” al interpretar la Revolución Cubana como una revolución de clase media que se convirtió al comunismo por infiltración del partido comunista cubano en los puestos dirigentes, infiltración favorecida por el oportunismo de Fidel Castro. Tesis tomada oficialmente por el gobierno de EEUU en vísperas de la Batalla en Playa Girón en el informe preparado por Arthur Schlesinger (autor de “Los ciclos de la Historia Norteamericana” y “Rumbos de la Historia Norteamericana”). Argumentada en contra de Draper, tenemos la tesis de Hugh Thomas. En la cual se sostiene que en Cuba hay dos y sólo dos clases sociales, basándose en el estudio de Lowry Nelson “Rural Cuba”. Thomas da los datos sobre la extracción social de los combatientes del Moncada y de los navegantes del Granma: si en Cuba hay sólo dos clases sociales, es fácil clasificar a la mayor parte de ellos en la clase inferior y de ahí se concluye que hicieron una Revolución para esta clase. Pero ni en el Moncada ni en el Granma había representantes del grupo social de los obreros agrícolas estacionalmente desocupados. Parece, que tampoco en el ejército revolucionario estaban muy altamente representados. La ley de reforma agraria tal como estaba redactada no iba a solucionar los problemas de esta clase. De ahí que, o bien se actuaba contra esta clase de proletarios rurales desempleados o bien se interpretaba la ley de reforma agraria de manera muy poco literal. Llámese a esto traición. Queda claro que la tesis de Draper tiene mayor sustento que la de Thomas.

En contraposición a la tesis de Draper, Andrés Suárez niega que la conversión de Castro al comunismo tuviera algo que ver con la infiltración de los miembros del partido comunista en la administración. Suárez sostiene que el sector campesino en Cuba era muy pequeño por lo que la presión de este sector para la radicalización de la Revolución no podía ser muy influyente. Verena y Martínez Allier no comparte esta tesis porque sostiene que los obreros rurales constituían un 35% de la población activa, estaban bastante cohesionados y ejercían presión.

Draper discute la tesis de Huberman y Sweezy. Estos sostienen que el papel que tuvieron los campesinos y la clase obrera en la Revolución fue un papel crucial. Draper crítica diciendo que para Marx la fuerza de los campesinos en una Revolución Socialista era inconcebible, y que la creencia en el papel del obrero y del campesino es una revolución fantasiosa. Para Draper que los campesinos no buscaran tierras y si la Revolución es ilógico. Los campesinos sólo buscan tierras y ese deseo no puede ser el motor de la Revolución. Verena y Martínez Allier sostiene que el campesinado buscaba tierra o trabajo y que esto fue uno de los factores que impulsaron la Revolución hacia la izquierda.

Andrés Suárez trata explicar que fue la política exterior el factor primordial, casi único. Cree que el deseo de Fidel por mantenerse en el poder y su intención desde el primer momento de extender la revolución a toda América Latina, le hizo afiliarse al bloque soviético.

Hay autores que sostienen que la URSS en un principio trató de resistir a los llamamientos de Cuba. Las medidas de cariz socialista que se tomaron en Cuba se deberían al deseo de poner a la URSS en tesitura de tener que declarar que Cuba se había convertido indudablemente en un país socialista. El punto débil de esta tesis es que olvida que la URSS no sólo ha apoyado regímenes socialistas, sino también a regímenes nacionalistas. Por su parte para el norteamericano Lowry Nelson, la rebelión antinorteamericana de Castro sólo fue posible por la Guerra Fría y la existencia del bloque chino-soviético. Listo para aprovechar los levantamientos contra las naciones capitalistas de cualquier parte, Moscú mantuvo el ojo vigilante sobre Cuba. Los soviéticos se apresuraron a hacer saber que Castro contaba con su apoyo. Un claro ejemplo de esto se produce con el tema del azúcar. Cuando EEUU se niega a seguir comprando azúcar a Cuba, la URSS y su visitante oficial Anastas Mikoyan ofrecen un mercado alternativo para el azúcar cubano. Esto nos demuestra que la posibilidad de la supresión de la cuota azucarera por parte de EEUU no funcionó como una buena arma de presión debido al rápido apoyo soviético. Según el historiador argentino Tulio Halperín Donghi con ese compromiso al que pronto seguirían otros, la URSS tomaba bajo su protección a una Revolución que ya no creía posible asegurar por otro camino su supervivencia.

La importancia de la política exterior es tal vez más clara con respecto a la relación con EEUU. La intransigencia de la Administración de Eisenhower-Nixon (participación del gobierno norteamericano y de la CIA en la organización y financiamiento de planes encubiertos para acabar con la Revolución. El programa de derrocamiento de la Revolución incluía: crear una oposición cubana unificada, desarrollar una propaganda ofensiva, crear una organización secreta de acción e inteligencia que respondiera a la oposición del exilio cubano, preparar fuerza militar para intervenir Cuba. En 1961 se invade la playa Girón, en la Bahía de Cochinos, pero las tropas de EEUU son derrotadas. Para eludir su participación EEUU enmascaró sus aviones con banderas cubanas) radicalizó la Revolución.

Lowry Nelson sostiene que hay estudios recientes sobre la Revolución ya no toman seriamente la teoría de que la acción o la falta de acción de los funcionarios de Washington forzó a Castro hacía los brazos de la URSS. Esta tesis fue presentada por apologistas norteamericanos procastritas , con la intención de culpar a la diplomacia norteamericana por la conducta de Castro. Castro era por cierto más anticapitalista y más antinorteamericano de lo que declaraba. El giro de la Revolución difícilmente pudo haberse evitado, aún con una política norteamericana diferente.

Aunque no puede dudarse del antiimperialismo de Castro, sí se puede dudar de que una Revolución antiimperialista nacionalista tuviera que llevar necesariamente al socialismo. De todas maneras a las relaciones con EEUU hay que añadir el factor de la presión desde abajo si se quiere entender la evolución de la Revolución Cubana.

La tradición nacionalista ha sido y es muy fuerte. El problema está en saber si en 1959 la radicalización provino del fervor nacionalista de las masas o del ánimo de la lucha de los desocupados, ambos con la presencia del odio antiimperialista de telón de fondo. Parece probable que como sostiene A.G. Frank la confrontación entre el pueblo cubano y el imperialismo fue el producto de la movilización popular contra el enemigo de clase cubano y no a la inversa. Julio Le Riverend sostiene que el motor del proceso revolucionario es la intensa y extensa movilización y participación de las masas, por eso considera justo hablar e una Revolución popular-libertadora, sin que ello suponga la eliminación del carácter nacional que debe tener en un país dominado por los intereses imperialistas. Este constituiría el motor de la Revolución y el primer rasgo dentro del proceso revolucionario. La segunda fase será caracterizada por la nacionalización total de la economía, de la propiedad urbana y de la enseñanza, de modo que las actividades básicas del país se integren en el único fin de la planificación del desarrollo y su ejecución. Y la tercer fase a partir de 1963 que echa las verdaderas bases para la construcción socialista.

Una cuestión estrechamente relacionada con la ideología de la Revolución es el fin que esta persigue. La revolución Cubana quería llegar rápidamente a la igualdad en la distribución de la producción lo que implica necesariamente una socialización en los medios de producción. Pero en un principio “nuestra revolución”encaró la socialización de la tierra como un medio de satisfacer el hambre de empleo en la población. Si se quiere desarrollar una Revolución de tipo socialista es conveniente entonces la expropiación de los medios de producción. En Cuba esta expropiación se irá dando a la par con el debate sobre el modo de gestión de la economía de la isla y sobre la coyuntura internacional de la economía mundial.

El proceso mediante el cual los medios han sido expropiados en Cuba se llama “intervención”, que en un principio no quería decir expropiación o confiscación sino simplemente la administración temporal de una empresa por parte del gobierno a causa de un conflicto específico. Por otro lado es dable destacar que la intervención del estado es el punto clave y necesario para la ola socializadora.

Una vez la Revolución afianzada levemente en el poder se da el debate sobre gestión económica. Se debate sobre centralización o descentralización y sobre si otorgar incentivos morales, para la creación de un “hombre nuevo”desmantelando la economía de mercado y los incentivos materiales según el CHE Guevara, o los incentivos materiales más típicos de una sociedad capitalista.

Primero se optará por la dirección central, no hay un plan para toda la economía sino una serie de planes especiales, sectoriales o regionales, todos bajo el control de la dirigencia máxima de la Revolución. No existe aún ningún mecanismo para coordinar los planes. La centralización comienza a ser cada vez mayor y se abandonan los incentivos materiales. Un factor que influye en el nivel de la centralización es la falta de administradores capacitados haría imposible el descentralizar mucho.

Uno de los grandes críticos de la centralización fue Charles Bettelheim. Este argumentó que las expropiaciones se habían sucedido a un ritmo rápido, pero que eso no significaba una verdadera socialización de la economía. Que el estado fuera el propietario de un gran sector de la economía, no quería decir que fuera capaz de dirigir centralmente la economía. Según Guevara, Beettelheim aplicaba mecánicamente la ley de correspondencia entre el grado de desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones de producción. La ley de correspondencia no era directamente aplicable al caso cubano, además se corría el peligro de sostener que la Revolución Socialista era imposible debido al bajo nivel de desarrollo de las fuerzas productivas.

Guevara estaba a favor de la gestión centralizada y en contra de los incentivos materiales (de los cuales si estaba a favor Castro) y a favor de los morales. El CHE no llegó nunca admitir que sus proposiciones llevaban a un más lento desarrollo que las de los descentralizadores, pero dijo que el no veía en el socialismo un sistema cuyo mejor fin era el más rápido crecimiento de la economía, “el socialismo sin moral comunista no me interesa”. Los cubanos estaban construyendo el comunismo y el socialismo al mismo tiempo. Por un lado su economía era socialista (luchaban contra la pobreza, buscaban un sistema más justo, más igualitario) y por el otro lado iban en contra de la alienación del hombre, el interés individual y el lucro como motivación psicológica. El interés por extender ese socialismo los lleva a la lucha armada y esto los acercaba más al comunismo.

Con respecto a los incentivos, Fidel Castro sostenía que los incentivos materiales eran a la vez incentivos morales en si mismos. Pero igual este dilema entre incentivos morales y materiales sólo existía a corto plazo, dado que la tecnología los haría desaparecer. El CHE Guevara, según Castro, vio con absoluta claridad en los resortes morales la palanca fundamental de la construcción del comunismo.

Para Juan y Verena Martínez Allier es una paradoja el haber escogido la agricultura- que a través de las exportaciones funciona como sector de bienes de capital- como sector prioritario y escoger, la política d estímulos morales. Tal vez la preferencia por el desarrollo industrial (CHE Guevara)- una estrategia equivocada que se corrigió a tiempo-tenía por causa el saber que el coste de la centralización y de la no utilización de incentivos materiales sería mayor en la agricultura que en la industria. La agricultura es un tipo de producción que se presta a la descentralización. Además la expansión agrícola induce cierta expansión industrial, bien para insumos, bien para elaborar los productos agrícolas. La guía para la producción en Cuba no puede ser el mercado, ni los beneficios que pueden ser obtenidos, sino las necesidades de la población. Para Guevara es inaceptable que la estructura de precios del mercado internacional fuera utilizada para el comercio entre países socialistas y el mundo subdesarrollado.

Para Lowry Nelson el liderazgo cubano ha intentado utilizar la agricultura, en especial el azúcar, para obtener en el mercado del mundo libre, la maquinaria necesaria para el desarrollo económico. La industria ganadera, y todas las cosechas alimenticias, para compensar las importaciones de alimentos, que aún constituyen un serio drenaje de la economía. Continuando con el análisis de Verena y Martínez Allier, en las relaciones entre igualitarismo económico y la democracia política hay problemas complicados, porque precisamente la centralización es concomitante con la línea partidaria de los estímulos morales. La libertad y la igualdad no siempre van juntas. En Cuba nadie se atreve a hacer nada hasta que no baje la orden (por lo que se pierde la libertad de acción) y la participación de las masas en la economía puede llegar a significar la utilización de estímulos materiales y por otro lado la renuncia a la línea de conducta igualitaria. La política de estímulos morales y de igualdad en la distribución requiere un cierto grado de regimentación y una dirección de país casi personal. Las masas no pueden administrar directamente las unidades de producción a menos que se este dispuesto a pagar un coste económico aún mayor que el que implica la centralización extrema. Por otra parte al creer en la igualdad se puede menoscabar más fácilmente la figura política del encargado de la centralización.

Para poder analizar correctamente la economía cubana posterior a la Revolución es necesario conocer la situación de las cuentas exteriores cubanas antes y después de la Revolución, ya que la ausencia de problemas en el sector exterior antes de 1959 explica la alegría con que los revolucionarios se pusieron a experimentar con su economía, olvidando que al final del proceso, un mal funcionamiento del aparato productivo se refleja en las cuentas del país con el exterior.

Ante el agotamiento de reservas y el estancamiento de exportaciones, los revolucionarios cubanos pidieron ayuda a la URSS. Según Alberto Recarte en su libro “Cuba: Economía y poder (1959-1980)”, la URSS va financiando con generosos prestamos los déficits de la Balanza de Pagos, permitiendo que los dirigentes cubanos continúen experimentando una política económica tras otra, sin tener que preocuparse por el sector exterior, ni por la verdadera modificación del sistema productivo, destinando más recursos hacia ese sector.

Progresivamente la deuda exterior va aumentando. Al no decidirse por una determinada política económica, se van aplicando distintas medidas, a veces estas contradictorias entre sí, y paralelamente al ir fracasando estas se va incrementando el endeudamiento externo del país.

Es conveniente para nuestro análisis dividir el proceso económico en cinco períodos.

1- Llamado período del “triunfo revolucionario” (1959-1962), este período es caracterizado por la promulgación de leyes reformistas que encuentran gran apoyo en el pueblo cubano. Podría sostenerse que son medidas con contenidos populistas en su gran mayoría más que socialistas.

2- La época del “gran debate económico” (1963-1966). Período de discusiones teóricas entre la concepción del CHE Guevara y Fidel Castro anteriormente analizado. Pero como conclusión del período hay que tener en cuenta un punto clave. El comportamiento en economía y en política de Fidel, después de la salida de Cuba en 1965 del CHE que va hacia Bolivia con las intenciones de comenzar ahí una Revolución que después se extienda a toda Latinoamérica, no deja lugar a dudas. Si Castro no había aplicado anteriormente las doctrinas económicas del CHE era por motivos personales, por no permitir que la gloria de la Revolución fuera toda para el CHE.

Dariel Alarcón Ramírez “Benigno”(ex coronel del Ejército Revolucionario) en su libro “Viet et morte de la Révolution cubaine” describe como el secretario general del Partido Comunista Boliviano, Mario Monje, no regresó a Bolivia hasta después de haber hablado con Fidel y con la más altas jerarquías del gobierno soviético. Fue en ese momento que Monje y su partido se negaron a unirse a la lucha armada del CHE. Fidel, perfectamente informado de esta situación le ha mentido al pueblo. Y lo más escandaloso es que, después de haber enviado al CHE a hacerse matar en los bosques bolivianos, haya hecho del CHE una bandera para pedirle a los cubanos que trabajen, sabiendo de la devoción que tienen los cubanos por Guevara.

3- La época de aplicación del “guevarismo” a la economía (1966-1970). Por tanto se aplica una extrema centralización, se extienden los servicios públicos y las asignaciones a estos, el salario se desvincula de cualquier norma de rendimiento y desaparecen los estímulos materiales. Durante el período de aplicación de los ideales guevaristas se produce un cambio en la postura internacional de Cuba para con respecto a la URSS. Fidel apoya públicamente la invasión de Checoslovaquia y demanda a la URSS una actuación similar en Cuba en caso de que EEUU intentará desestabilizar su país. Actitud que hay que relacionarla con la llegada al poder de Nixon.

El apoyo político a la URSS se compensaba con el compromiso soviético de comparar cuanto azúcar fuera capaz de producir la isla y con la decisión de Fidel de dar tal “salto hacia delante” en la producción azucarera que la sola exportación de este producto fuera capaz de solucionar los problemas en la Balanza de Pagos, consiguiendo junto a la tan mentada independencia económica, la independencia política necesaria para desarrollar, a escala mundial, una política antiimperialista y revolucionaria (Recordar la dependencia del monocultivo azucarero).

El fracaso interno de 1970 dejó a Fidel en manos de la URSS y le obligó a aceptar la intervención de esta última en las esferas de decisión de política interna e internacional. Sin embargo, el prestigio revolucionario del líder cubano ha sido suficiente para mantener el mando político del país, influyendo, incluso, en la política global de le URSS con respecto al Tercer Mundo.

Ningún dirigente comunista ha prodigado a la URSS tantos elogios como Fidel, pero tampoco ninguno ha sido capaz de, simultáneamente seguir prestando su apoyo a movimientos revolucionarios por todo el mundo, fueran o no marxistas ortodoxos.

La intervención fuera de las fronteras del país ha dependido siempre de las circunstancias y ha estado moderada por la vigilante mirada de la URSS temerosa de ver comprometida su coexistencia pacífica con EEUU. Fidel cuando ha tenido ocasión se ha volcado en hombres, dinero y material con los chilenos de Allende, con los peruanos de Velasco Alvarado, con los vietnamitas y con los angoleños de Agostinho Neto. De más esta decir que todos estos apoyos y en especial el de Chile generaron una reacción por parte de EEUU, que en este caso consistió en participar en el derrocamiento del gobierno y en apoyar la dictadura militar de Pinochet.

4- Adopción en Cuba de una Nueva Política Económica Ortodoxa (1970). Este período comienza con el no alcanzarse los 10 millones de zafra previstos para 1970. Esto generará una gran autocrítica en Fidel, a tal punto que propone renunciar a la dirección del país y ser sustituido por personas más capaces, pero el pueblo se niega a que abandone se puesto. En este año se dará el inicio de una nueva política con el apoyo resuelto de la URSS. Comienza la vinculación de los salarios a normas de productividad, se inicia el saneamiento financiero interno. Comienza un período de planificación decisiva de la producción con los famosos “Planes Quinquenales”. Se introducen nuevamente los estímulos materiales.

La nueva ortodoxia se traduce en el plano de las relaciones económicas internacionales, en la refinanciación de toda la deuda exterior, básicamente con la URSS pero también con España. Se trata de aplicar un Nuevo Sistema de “Dirección Económica” ortodoxo, utilizando beneficios, precios, coste y rentabilidad.

A partir de 1973, comienzan a subir los precios del azúcar, la actividad tanto política cuanto económica están dominadas por las nuevas decisiones económicas, siendo la meta mejorar la balanza de pagos y la de obtener una auténtica autonomía política. La reacción cubana y su capacidad para hacer disminuir fuertemente las importaciones cuando la necesidad lo requiere, el estrechamiento de las relaciones con la URSS y con el resto de los países socialistas junto a las declaraciones de los líderes cubanos, en el sentido de que Cuba renunciaba a exportar la Revolución y de que se iba a poner orden en la economía, devuelven la confianza a los banqueros occidentales. Ya para fines de 1973 se había producido una recuperación sustancial de los precios del azúcar.

Los planes quinquenales, traerán como resultado a largo plazo, según Recarte, una nueva dependencia económica cubana de la URSS. Las compras excesivas de algunos productos (era un plan que se apoyaba básicamente en la técnica, equipos y financiación del mundo no socialista) [3], la falta de decisión a la hora de las inversiones más importantes para el país, el descontrol de los organismos competentes compradores, junto con una pésima política comercial azucarera, se unen para arrojar a Cuba nuevamente a los brazos y a la dependencia de la URSS. Una dependencia surgida ya desde los acuerdos comerciales, de pagos y de cooperación de 1960, en los cuales la URSS se comprometía a entregar todo el petróleo que Cuba necesitara y comprar todo el azúcar que Cuba estuviera dispuesta a entregar, además de aquellos diferentes productos que Cuba dispusiera para su venta.

Pero mientras tanto, una vez restablecida económicamente (1973-1975) Cuba decide nuevamente intentar exportar su Revolución (bajo la técnica del Foquismo, los grupos guerrilleros se integraban a las clases campesinas y desde ahí construyendo fuerzas revolucionarias lanzarse a la Revolución Socialista que pondría fin al Imperialismo, Régis Debray) . Es la propia estructura interna cubana determinando la superestructura político-ideológica. Cuba recuperada económicamente (su estructura desde un enfoque marxista) puede lanzarse nuevamente a intentar exportar su Revolución político-ideológica (vista esta como la superestructura en la concepción marxista). Al final de esta recuperación de la estructura económica cubana, Fidel decide desde la superestructura intervenir en Angola. Parece lógico también que consultara con la URSS, dado que esta desde el primer momento suministro armas, víveres y pertrechos.

Recarte remarca que con posterioridad de la crisis petrolera de 1975, dado que la de 1973 no afectó a Cuba, se desarrollan los mejores acuerdos cubanos, que coinciden con la aventura en África. Los acuerdos más importantes de Cuba según este autor coinciden con la intervención en Angola. Lo que nos indica una vez más el apoyo ruso a Cuba en esta aventura. Recarte sostiene que la URSS regala a Cuba todo el armamento que utiliza y por esto se puede afirmar que el ejército cubano es el más poderoso de América Latina después del de Brasil, e incluso más poderoso que el de Canadá. ¿Por qué lo hace la URSS?. Porque la tranquiliza saber que tiene un ejército guiado por el carisma de su líder y porque sabe que Cuba es una aliada incómoda para EEUU, un aliado comunista en pleno tejido norteamericano (recordemos la preocupación de los teóricos realistas norteamericanos de la Guerra Fría como Morgenthau, Kennan y Kissinger, y la política de contención y de déténte de estos dos últimos. . El agradecimiento cubano a la URSS esta explícito en la propia Constitución de 1976, en su preámbulo se hace referencia a la cooperación rusa [4].

Gracias a este apoyo cubano (a su vez, con apoyo ruso), el triunfo del MPLA de Agostinho Neto es casi total, pero la guerra continuará. La política de “compensaciones” le había hecho comprender a Fidel que junto a los asesores militares hacen falta los civiles. Por lo que se intenta implementar un sistema educativo similar al Cubano, así como también niños angoleños van a estudiar a Cuba. También se interviene en Etiopía, Mozambique , Congo, Yemen del Sur y Yemen del Norte, Guinea-Bisseeau. Pero la espectacularidad de las acciones internacionales ha hecho olvidar los debates ideológicos internos, la situación de la economía cubana y el bienestar de su población. Según Malamud en “América Latina en el Siglo XX”, la Revolución Cubana ha desviado la atención sobre sus realizaciones internas hacia sus intervenciones internacionales por culpa de este internacionalismo solidario.

Podría resumirse todo el proceso que comienza en 1970 y se acelera en 1975, según Alberto Recarte, diciendo que Cuba pasa a ser, en lo económico un país socialista más, enormemente parecido a la URSS de los años cincuenta en su organización económica y empresarial (a nivel de empresas estatales). Lo interesante del proceso es que el sistema se comenzó a implementar formalmente en 1977, después de 18 años de Revolución y de 17 años de la declaración de Fidel en el sentido de que la Revolución cubana era una Revolución socialista.

5- El nuevo sistema económico cubano (1977 aproximadamente). Comienzan a jugar un rol importante en este periodo las llamadas “nuevas empresas socialistas”, que por supuesto quedaban dentro de la órbita y competencia de algún organismo de la administración estatal.

El sistema de dirección de la economía se refiere al conjunto de principios, subsistemas, métodos y procedimientos a partir y a través de los cuales se realiza la organización, planificación, gestión y control de las actividades económicas. Este sistema está necesariamente condicionado y conformado por los fundamentos del régimen económico y social del socialismo, lo que exige, con carácter de ley objetiva, el desarrollo planificado de la economía sobre las base de un plan único. El sistema de dirección de la economía está fundamentado en leyes económicas objetivas.

Una de las mayores características de este sistema es la planificación, las decisiones económicas se toman a nivel entonces de la Junta Central de Planificación. La planificación es definida como un sistema único en el cual deben integrarse los tres niveles económicos objetivos: global, nacional, ramal y de empresas coordinados con su planificación territorial. Por otro lado hay que tener en cuenta que la empresa socialista constituye un eslabón primario y la base del complejo sistema de relaciones de la economía nacional.

Las dificultades de una planificación de la economía de corte autárquico en un país en el cual el comercio exterior significa más del 60% del valor de la producción total son bastante grandes debido a esta dependencia externa. La mayor parte de las veces los cálculos económicos en las empresas de comercio exterior sobre los precios de exportación están motivados no por problemas de gestión, sino coyunturales, y más todavía por problemas que se resuelven a otro nivel, como son los precios del azúcar con la URSS que tienen un carácter preferencial y relevante. Con la empresa importadora es a la inversa, por más gestión que haga no puede detener la inflación que hay en el mundo capitalista y que cada vez deba comprar más caro, por su parte Cuba tiene internamente precios fijos establecidos y no puede cambiarlos, pues... como dice Fidel: ¿cómo se puede hacer una planificación si admitimos y permitimos que la inflación del mundo exterior se nos introduzca en la economía nacional y todos los años tengamos que esta cambiando de planes?.

La ayuda de la URSS en este nuevo sistema económico es fundamental, dado que el transporte marítimo (fletes) es realizado casi en su totalidad por los soviéticos que transportan todas las importaciones a Cuba y recogen el 100% de sus exportaciones.

Es conveniente analizar un poco la faceta político internacional de la Cuba Revolucionaria. Durante la década del setenta comenzará a afianzarse la posición internacional de Cuba, se reestablecerán relaciones diplomáticas con Perú, Panamá, Chile y otros países latinoamericanos [5]. Con respecto a EEUU, tras un breve lapso de distensión durante los primeros años del gobierno de Jimmy Carter, las relaciones cubano-norteamericanas se deterioran con el incremento de la agresividad de la política estadounidense sobre el final de dicha administración.

Con la ascensión en el poder de Ronald Reagan, EEUU incrementa sus acciones contra la Revolución al máximo. Se intensifica el espionaje en la isla, se realizan maniobras militares, se ensayan ataques aéreos y se trata de sancionar a Cuba en la comisión de Derechos Humanos de la ONU. Existió la posibilidad también de una agresión directa. Cuba responderá con el perfeccionamiento del sistema defensivo del país y con la elaboración del concepto de la “Guerra de todo el pueblo”. Su esencia radica en que cada cubano tenga un lugar, una forma y un medio dentro de la lucha contra la posible agresión imperialista.

El período 1980-1985 se caracterizó por avances y logros significativos en el desarrollo económico y social, a pesar del incremento sistemático de la agresividad imperialista y de fenómenos climatológicos adversos. A partir de 1985, empieza a hacerse evidente ciertas deficiencias y tendencias negativas, relacionadas con la aplicación del sistema de dirección y planificación. Con posterioridad comienza la concepción de que el desarrollo científico-técnico se ha transformado en un factor vital para la supervivencia de la patria y de la Revolución. Inmersa en la investigación para el desarrollo científico-técnico se encontraba la Revolución cuando se produce el derrumbe del campo socialista y la desintegración de la URSS. Estos hechos se reflejaron dramáticamente en la sociedad cubana, puesto que la economía del país estaba integrada a esa comunidad. Tal integración estaba condicionada aún más por el ilegal bloqueo que EEUU mantuvo y mantiene con Cuba y que por añadidura siempre limitó la posibilidad de relaciones con el mundo capitalista. En 1989, Cuba concentraba el 85% de sus relaciones con la URSS y el resto del campo socialista. En este intercambio se establecieron precios justos que evadían el intercambio desigual, característico de las relaciones entre los países capitalistas desarrollados. Al propio tiempo, se aseguraba el suministro de tecnologías y la obtención de créditos en términos satisfactorios de plazos e intereses.

La caída del socialismo en Europa Oriental y en la URSS, desencadenó euforia en el gobierno de EEUU y entre los grupos contrarrevolucionarios de Miami. Se vaticinaba el desmoronamiento de la Revolución Cubana, hasta tal punto que se llegaron a realizar gestiones políticas para la integración de un nuevo gobierno. Sin embargo, pasaban los meses y en Cuba no había descomposición.

Desde julio de 1989, Castro alertó acerca de la posibilidad de la desaparición del campo socialista e incluso de la desintegración de la URSS, y ya para octubre de 1990 elaboró las directivas para enfrentar el “Período especial de tiempo de paz”. Este era el concepto de la doctrina militar de “Guerra de todo el pueblo”, referido a las medidas para encarar el bloqueo total, golpes aéreos y desgaste sistemático, así como la invasión militar directa. También se pondrían en practica medidas encaminadas a conseguir la elevación de la eficiencia económica y la competitividad, el saneamiento financiero interno, la reinserción en la economía internacional, incentivar la inversión de capital extranjero, el fortalecimiento de la empresa estatal cubana, condición necesaria y sin la cual no puede haber socialismo. Todos estos cambios de manera gradual y ordenada.

El “Período especial de tiempo de paz”será recordado por los cubanos por un brusco descenso de los indicadores económicos y de la calidad de vida en Cuba. Cuba ha debido reorientar su economía pero lo ha logrado sin renunciar a sus bases político ideológicas.

Cuba persiste y se mantiene como paradigma de dignidad nacional y de un amplio consenso popular en torno al proyecto revolucionario y como arquetipo de una resistencia valiente al hostigamiento del mundo capitalista. Cuba siguió manteniendo el liderazgo antiimperialista en América Latina y su discurso intransigente hacia las filas del neoliberalismo.

Cuba no defiende con egoísmo una causa nacional, una causa nacional en el mundo de hoy, no puede ser por sí sola una gran causa; el mundo como consecuencia de su desarrollo y evolución histórica se globaliza, sin dejar de lado las tan importantes causas nacionales, ninguna causa es más importante que una causa global, y la causa global de Cuba es defender al mundo del Capitalismo. El socialismo nos lleva al igualitarismo, y como tal a superar la dramática secuela que nos ha dejado el colonialismo que es el subdesarrollo. El capitalismo lleva al desarrollo de unos pueblos en desmedro de otros, el socialismo nos lleva a todos por igual al desarrollo. Hay que programar el desarrollo del mundo, y para tal fin es necesario la reforma del Sistema de ONU para que no se convierta en la dictadura del Consejo de Seguridad sobre la democrática Asamblea General. La creencia de la lucha por lo imposible debe ser el lema de la ONU, y que este en realidad ha sido el lema de su Revolución. Así con la búsqueda del desarrollo, repudiando al imperialismo y respetando su propio interés nacional, Cuba logra sustentar su Socialismo. Esto nos indica que Cuba existe más allá de la caída de la URSS.

Como era de suponer, el imperialismo norteamericano y los grupos apatridas de Miami, molestos ante la realidad de la resistencia cubana, incrementaron las acciones para difamar a la Revolución, desestabilizarla y arreciar aún más el bloqueo económico.

Así a mediados de 1992, el gobierno de EEUU aprueba la “ley Torricelli” que, otorga al presidente de EEUU la potestad de aplicar sanciones económicas a los países que mantengan relaciones comerciales con Cuba y prohíbe el comercio de subsidiarias de empresas norteamericanas radicadas en terceros países con la isla. Esta ley constituyo un paso más por rendir al pueblo cubano por el hambre. A pesar de esta ley, Cuba comienza a expandir su comercio, obtiene financiamiento para determinadas actividades económicas y empresas de varias naciones comienzan a realizar inversiones y establecen vínculos económicos con el país. Gracias a la ley Torricelli, en 1992 Cuba puede obtener por primera vez el apoyo de la ONU en contra del embargo norteamericano con 59 votos a favor, 71 abstenciones y 3 en contra (USA, Israel y Rumania). En 1999 cosecho 155 votos a favor y en junio de 2000 se ha producido la novena resolución de la Asamblea General para que EEUU ponga fin al embargo, esta vez con 167 voto a favor, 3 en contra (USA, Israel e Islas Marshall) y 4 abstenciones (Marruecos, Lituania, Nicaragua y El Salvador [6]).

La política de mano dura con el gobierno de Castro sigue predominando. Así en 1996 se sanciona la “ley Helms-Burton”. Esta ley, prevé un bloqueo económico total, absoluto e internacional. Pretende impedir la inversión extranjera y cortar todo tipo de financiamiento y suministro desde el exterior del país. Establece diversas sanciones a las empresas y empresarios que mantienen relaciones económicas con Cuba. Además legaliza el apoyo de EEUU a los grupos contrarrevolucionarios de la isla y establece el derecho de ese país a determinar que tipo de gobierno, de sociedad y de relaciones deberá tener Cuba después de la derrocada Revolución. Esta ley pretende rendir por hambre al pueblo cubano y anexar el país a EEUU.

Lo llamativo de estas leyes es que tanto la ley Torricelli en 1992 como la ley Helms-Burton en 1996 hayan sido sancionadas en años electorales cuando para los republicanos y los demócratas son importantes los votos de la población cubana de La Florida y de New Jersey.

Todo el accionar imperialista y contrarrevolucionario ignora algo vital en nuestra historia: la capacidad de resistencia del pueblo cubano, la habilidad de la dirigencia revolucionaria y la justeza de la lucha de este país por su independencia.

Pero por lo pronto parece ser que las relaciones de EEUU con Cuba estában cambiando. Pareciera ser, a pesar de todo, que las relaciones para con Cuba por parte de la potencia capitalista norteamericana se han ido flexibilizando, si bien aún persiste el histórico bloqueo a la isla, lanzado por primera vez en 1962. Las conversaciones sobre el desbloqueo comenzaron a desarrollarse allá por 1993-1995 entre el Vaticano y Washington. El Vaticano apuesta a crear un movimiento demócrata cristiano, y Washington a dejar las manos libres a los empresarios para desembarcar en la isla, parece ser que hoy todos los caminos conducen hacía el “Dios Mercado”. Además es destacable la creencia dentro del Vaticano que los Estados Unidos siempre fueron parte del problema cubano y nunca una posible solución. El Papa no quiere convertirse en un instrumento de la política norteamericana, sólo quiere participar de las negociaciones de manera independiente.

El desbloqueo, se llevaría a cabo no solo por las tratativas diplomáticas del Papa Juan Pablo II, sino sobre todo por las presiones realizadas por los lobbies empresariales estadounidenses en busca de negocios en la Revolucionaria isla. Esta presión aperturista norteamericana se debe básicamente ha que hay en danza un negocio de mil millones de dólares. Hoy, hay en Cuba cerca de 500 compañías no estadounidenses con negocios, a tal punto que se calcula una inversión extranjera directa en el período 1990-1997 de 5.500 millones de dólares. Además de la concepción de la opinión pública norteamericana de que los embargos unilaterales son un fracaso y de que no provocan cambios políticos dado que Castro sigue en el poder.

Dentro de USA existen ciertos problemas para retirar el bloqueo. Dado que la Ley Helms-Burton transformó el embargo en una ley, las posibilidades de levantar el embargo hoy son casi nulas. El artículo 2 de ésta ley dice que el Poder Ejecutivo sólo podrá levantar el embargo si hay un gobierno electo democráticamente en Cuba y previa consulta con el Congreso. Pero por otro lado se sostiene que para poder revocar la ley se necesitan 2/3 de los votos, es decir una mayoría absoluta del Congreso que el gobierno de Clinton no ha logrado conseguir.

Igualmente un grupo de empresarios a creado una organización llamada: “Norteamericanos para el comercio humanitario con Cuba” apoyada por la Cámara de Comercio. La justificación es la insuficiencia alimenticia cubana y la falta de algunos medicamentos. Más de 600 empresas están a favor de que se levante el embargo. El Papa no sólo legítimo el debate que se estaba dando entre los empresarios norteamericanos sino también en el seno de la comunidad cubana de Miami. El Papa logró que todo el mudo comenzará a pensar en que hay una Cuba más allá de Castro.

Dentro de la comunidad de Miami, uno de los principales catalizadores de estos cambios es la “Fundación Cubana Americana”, dado que entre los cubanos pertenecientes a esta asociación (creada en épocas de la Guerra Fría) se van renovando los componentes y entre las nuevas generaciones estadounidenses no existe la extrema obsesión anticastristas de sus predecesores. Están intentando diferenciar entre la sociedad cubana y Fidel que no son la misma cosa. Otro de los factores relacionado es que cada vez son más los cubanos de la isla que dependen de la plata que les envían sus familiares desde Miami. Se envían aproximadamente 800 millones de dólares al año. El 65% de los cubanos que viven en Miami están a favor de que se levante el embargo.

El bloqueo norteamericano ha quedado moralmente pulverizado ante la opinión pública mundial. Hecho sucedido en un país que durante casi todo el siglo XX ha vanagloreado el valor de la opinión publica. Esto nos permitirá analizar: si realmente EEUU es un país con una concepción Idealista o si sólo propugna el Idealismo mientras aplica el más crudo Realismo.

En los EEUU están dispuestos a usar el canal de las comunidades religiosas de la isla para la negociación, pero por su parte Fidel no parece dispuesto a darle una base material tan poderosa a la Iglesia.

Pero los cambios que han provocado la visita del Papa a Cuba son irreversibles. Se ha transformado a la Iglesia en una fuerza política. Hasta el momento Fidel Castro ha dado libertad de acción limitada a esta fuerza política religiosa. Se ha anunciado que Cuba no aceptará ayuda de EEUU distribuida por organismos religiosos, por el temor cubano a que se prestigie aún más a la Iglesia que intenta crear en la isla una clase dirigente católica. La distribución de ayuda humanitaria es una poderosa arma de prestigio político para quien controla esa distribución. Prestigio político que no están dispuestos a perder ni Fidel, ni el Partido Comunista.

Por otro lado también hay intereses económicos por parte de Europa. Para la Unión Europea la visita del Papa a Cuba fue el primer escalón de apertura de la isla. La visita de los Reyes de España también nos indica el enorme grado de interés económico que existe hoy por Cuba. España ha sido la potencia colonizadora de nuestras tierras. Antes aplicó el colonialismo en América Latina. Hoy aplica un nuevo y renovado imperialismo a través de las multinacionales. Es la reconquista española lograda a través de su papel de primer inversor extranjero en América Latina con un total de 45.000 millones. Pero España y Cuba no sólo han tenido relaciones económicas en la época colonial, las han tenido también con el gobierno revolucionario. Alberto Recarte en su libro “Cuba: Economía y poder (1959-1980)”, nos analiza las relaciones comerciales Hispano-cubanas. Sostiene que España, sobre todo al comienzo de los años sesenta, a tratado de comprar en Cuba todo lo que ha podido y ha forzado sus exportaciones a cambio de compras, muchas veces no rentables, que exigían posteriormente la realización de operaciones triangulares para equilibrar el comercio. El mecanismo seguido la mayor parte de las veces ha sido el bilateralismo más estricto a través de acuerdos “clearing”, que es un sistema de comercio bilateral que evita el pago o el cobro de las operaciones de comercio exterior en divisas convertibles. Este sistema de intercambios se extendió hasta 1978. España es el único país con economía de mercado con el que Cuba ha mantenido un sistema del tipo clearing. Cuba mantiene este régimen de comercio con todos los países socialistas excepto Yugoslavia.

En 1963, once países desarrollados y entre ellos España protestan ante EEUU por la introducción de una lista negra de barcos de los países que comercian con Cuba. En 1964 contrarrevolucionarios cubanos con base en Miami atacan un barco español en donde mueren tres personas. Son las primeras víctimas de la política de embargo y de las listas negras de EEUU, España aún se mantiene firme con su comercio con la isla. Si para España el comercio con Cuba tiene interés, para Cuba es fundamental, como lo prueba el que a partir de 1963 España se convierte en el principal comprador de Cuba del área no socialista. Posición que mantendrá hasta 1968-1971. En contrapartida la posición de ventas españolas en Cuba ha sido generalmente baja.

No cabe duda desde la óptica de Recarte de que un gran acierto de la política exterior del franquismo ha sido el mantenimiento de una política coherente con Iberoamerica, a pesar de las convulsiones que la sacudieron a partir de la Revolución Cubana. Nos indica la importancia del comercio con Latinoamérica a pesar del régimen que se tenga. El restablecimiento de la democracia en España (1975) modifica sustancialmente estas relaciones comerciales con estos países.

Volviendo a la posibilidad del desbloqueo, Argentina no quiere quedarse afuera. El objetivo primordial es conseguir que se destrabe la negociación por la capitalización de la deuda que Cuba mantiene con la Argentina desde1973. Argentina es el segundo acreedor de Castro después de Japón. Al 31 de marzo de 1998 Cuba le debe a la Argentina1.560 millones de dólares según los cálculos del BICE (Banco de Inversión y Comercio Exterior).
Los negociadores castristas quieren reconvertir la deuda en títulos públicos –que serían reconocidos por un valor mucho menor- e imponen como condición que los inversores argentinos que quieran incursionar no utilicen más del 25% en la financiación de sus proyectos con esos papeles. Cuba quiere dinero fresco.

La renegociación de la deuda de los 1.560 millones de dólares tiene dos caras: es vital para que los exportadores argentinos puedan conseguir créditos bancarios para hacer negocios con la isla, pero también es una carta con la que pretenden contar los grandes grupos el día en que se intensifique el proceso de liberalización. Los rubros alimenticios son muy atractivos en Cuba y actualmente esta creciendo nuevamente el valor de las exportaciones argentinas a Cuba. Es importante recordar que Japón renegoció la capitalización de 750 millones del monto total de su deuda.

Las relaciones con Cuba están cambiando. En 1998, las exportaciones españolas a Cuba fueron de 549 millones de dólares, seguidas por Venezuela con 433, Canadá con 308 y Argentina con 133 millones.

Cuarenta años de embargo no produjeron cambios en Cuba, el consenso en EEUU dice que es hora de innovar y de aplicar a Cuba criterios más justos. El embargo se ha transformado en injusto, el embargo va en contra de los derechos humanos, pero como muy bien observa Torcuato Di Tella en la ONU se condena a Cuba por violación de derechos humanos, pero no a China, y simplemente porque, por las dimensiones de su mercado, mercado con enorme potencial no así como el de Cuba. Siguiendo una lógica a favor de los derechos humanos quizás habría que condenar a Cuba, pero también a china, también a EEUU por hambrear a la población cubana, que dicho sea de paso medida que esta prohibida en los Convenios de Ginebra y de La Haya a los cuales a ratificado.

Cuba ha abierto su mercado en la medida de lo posible y lo necesario. No le ha invadido la locura de las privatizaciones, mucho menos la de confiscar bienes del estado para regalárselos a familiares y amigos [7]. Como principio general nada que sea conveniente y posible mantener como propiedad de todo el pueblo o de un colectivo de trabajadores será privatizado. Cuba esta creciendo a un 6,2% anual, gracias según Fidel a que no están en el FMI, y a no seguir las recetas neoliberales del centro. En Cuba puede existir una moneda nacional que en nada esta regida por el FMI. Tampoco existe la fuga de capitales.

No se haría un buen análisis de la Cuba de hoy si no se analiza el caso paradigmático del balserito cubano Elián González. Caso que permitió mayor optimismo aún en las relaciones entre Cuba y la Casa Blanca. Es un signo de los tiempos de que la política se subordine a los negocios. La libre circulación de personas y del capital es un requisito del proceso de globalización. Y ha sido este clima el que zanjó el caso Elián a favor de la justicia, de su padre y del pueblo cubano en su conjunción. El caso Elián se produjo en un momento de notable distensión entre las relaciones de La Habana y Washigton, en las que el comercio y el mercado se plantean como paño frío de la pelea histórica entre estos dos polos de poder. La Casa Blanca esta aliada en una norma jurídica con Castro, sí increíble, el niño debe volver a Cuba. Ahora que la policía de Miami se niegue a acatar el fallo del Departamento de Justicia, suena inaudito. Pero que el gobernador de La Florida el republicano Jeb Bush, hermano del candidato electo George W. Bush e hijo del ex presidente norteamericano George Bush, se enfrente a un juez para apoyar ese desacato es increíble. Todo esto es lo que ha generado ese pobre niño que se le murió su madre en la travesía de viaje hacia EEUU. Se ha dado, por supuesto, también una discusión al nivel intelectual. El escritor Gabriel García Márquez, amigo intimo de Fidel, sostiene que el jovencito debe regresar a Cuba. Manuel Moreno Fraginals exiliado en EEUU, le contesto que se siente motivado por la esperanza de que la justicia de la in-justicia no lo devuelva a una Cuba atrapada en cien años de soledad y atraso. Hasta nuestro Carlos Escudé, ferviente admirador de los valores occidentales y del rol de EEUU como potencia hegemónica, con su “realismo periférico” nos dice que el estado norteamericano debe regresar el niño a Cuba, sino hay que acusar al gobierno de EEUU de secuestrador. No se puede permitir que un niño se convierta en el juguete de la propaganda anticastrista. La conducta de EEUU es una prepotente violación a los derechos humanos. Para Escudé el caso Elián reanudó la chispa de la Revolución. Si la mística revolucionaria estaba casi marchita, este episodio ayudo a reencenderla y a darle un fervor que desde hace décadas no conocía. La torpeza de EEUU revivió el orgullo perdido. El secuestro de Elián por fuerzas de ultraderecha significó regalarle un triunfo político descomunal al régimen de Castro.

El triunfo de Cuba en el caso Elián, ha dado a Castro de nuevo fuerza. Ha revivido la imagen en política internacional de Cuba.

No se haría un análisis completo si no se analiza la relación Castro- Chávez al nivel de política latinoamericana. Los dos son líderes revolucionarios en Latinoamérica. Uno desde la corriente socialista otro desde la corriente populista, pero ambos comparten un fuerte grado de nacionalismo, dado que tanto las revoluciones socialistas cuanto las revoluciones populistas tiene un componente nacionalista. Ambos dirigentes son carismáticos, tienen un pensamiento dialéctico y realista; y por lo tanto a favor del sistema de alianzas, uno llegado mediante elecciones; el otro por medio del proceso revolucionario al poder, uno con el pedido de la suma de poderes al Congreso; el otro con la suma de poderes en su persona desean llevar a cabo acuerdos internacionales entre los dos países. Apoyo a Venezuela en materia agrícola, aportes de Cuba en materia de salud y educación, Venezuela financiará en términos preferenciales el suministro de petróleo a Cuba, entre otros factores. Expertos en asuntos internacionales sostienen que el apoyo dado por Venezuela a la isla comunista podría disgustar a EEUU, el principal mercado del crudo venezolano. El mandatario venezolana al estrechar relaciones con Cuba se ha opuesto frontalmente al embargo comercial impuesto hace 40 años a Cuba. Ha criticado la influencia de Washington en la región y ha llamado a los sudamericanos y a los centroamericanos a formar un solo nuevo bloque de poder (que nos permita negociar en conjunto), posición que se ha reforzado con la visita de Castro a Venezuela. Con posterioridad a las negociaciones para los acuerdos, Fidel Castro denuncio una campaña anticubana y planes terroristas para asesinar a Hugo Chávez [8] por la idea de este de cubanizar a su país, los fondos para tales acciones serían suministrados por la Fundación Cubano-Americana con sede en Miami y que esta estrechamente relacionada con la CIA.

Algunas apreciaciones necesarias sobre la Revolución Cubana.

Desarrollar un análisis de Cuba no es tarea fácil. Según el enfoque que uno le de al trabajo generara opiniones a favor o en contra, pero el tema de la Revolución cubana ya de por sí tiene sus contradicciones.

Pero hay cuestión que por fidelidad intelectual no podemos dejar de mencionar. Que la Revolución cubana provocó un cambio, no es nada nuevo, es un hecho, una realidad. Mas este cambio no fue solo un cambio nacional ( de acuerdo con el carácter primigenio de la Revolución) provocó un cambio en el Sistema Internacional, y sobre todo un cambio, viraje en la historia latinoamericana. Gracias a la Revolución Cubana, EEUU descubrió que América latina no era un simple coto privado. EEUU descubre que América Latina existía, que América Latina tenía, y si no a lo sumo, buscaba su propia identidad, identidad que tenía que luchar contra el propio imperialismo de “nuestros hermanos americanos del norte”. EEUU, según el propio Fidel, se asustó porque dentro del hemisferio Occidental, y precisamente en la zona de Latinoamérica, había condiciones objetivas superiores a las de Cuba para hacer una Revolución igual que en Cuba, o más radical que en Cuba.

Así, para hacer frente a estas condiciones adversas, EEUU creo la “Alianza para el progreso” a instancias del presidente John Fitzgerald Kennedy, un simple programa para el desarrollo latinoamericano, en el cual según Castro se entregaba “un poco de dinerillo” (que fueron unos 20.000 millones) para calmar a los hermanos latinoamericanos. Permítaseme dudar de si las condiciones objetivas estaban dadas para la Revolución en América Latina. Si estas condiciones hubieran sido realmente fuertes la Revolución se hubiera desarrollado, se hubiera ido en contra de la potencia norteamericana, en esto personalmente soy un idealista y creo que lo que uno realmente desea y lucha por ello, lo logra. Dudo que América Latina quería su Revolución, si sé que Cuba y la Sociedad cubana en su conjunto la quería, tenía la necesidad de ese cambio y lucho por ese cambio.

Por otro lado desde el realismo, porque criticar a EEUU. EEUU sólo continuo con un proceso histórico. EEUU no podía ir en contra de una constante histórica: todo aquel país que se esta convirtiendo en “Hegemónico” de alguna u otra manera se ve obligado a lanzarse al “Imperialismo”. Y la “Hegemonía” siempre comienza en cuestiones económicas, o sea en la estructura, que por lo tanto determina la superestructura y dentro de su variable política: el “Imperialismo”.

Según el propio Fidel, el sistema capitalista desarrollado, que derivó más tarde en el moderno imperialismo, ha impuesto finalmente un orden neoliberal y globalizado que es sencillamente insostenible. Insostenible porque no lleva a la igualdad, ni a un desarrollo conjunto e igualitario de la humanidad. “El mundo rico pretende olvidar las causas del subdesarrollo y la pobreza, fueron la esclavitud, el coloniaje, la brutal explotación, el saqueo, a que fueron sometidos durante siglos nuestros pueblos. Atribuyen la pobreza a la supuesta incapacidad de los africanos, los asiáticos, los caribeños y los latinoamericanos, es decir, los negros, los indios, los amarillos y los mestizos para desarrollarnos e incluso para gobernarnos. Por eso solo América Latina, unida, integrada podrá renegociar su papel en el sistema internacional y hacerle frente a este orden neoliberal.

Este imperialismo, al igual que el pasado colonialismo, impidieron el desarrollo latinoamericano y nos han subsumido en este camino de subdesarrollo y dependencia, que uno de los pocos países, sino el único país de América Latina que se atreve a hacerle frente con categorías endógenas es Cuba.

Cuba no sólo se atreve a hacerle frente con una idiosincrasia interna diferente a la de Latinoamérica, sino que también crítica el sistema democrático tan “especial” que tiene EEUU. Hay una correlación directa de fuerzas entre algunas democracias y el capitalismo. Bajo el capitalismo, incluidos los países más industrializados, gobiernan las empresas nacionales y multinacionales. Desde nuestra posición occidental, criticamos cualquier sistema que no sea democrático, ahora bien Cuba ¿es democrática?, Fidel ¿es un dictador?. Para Halperín Donghi, por ejemplo, hoy por hoy, Fidel es el Jefe Máximo de un régimen autoritarista, caracterizado por la centralización del poder. En Cuba hay un partido único que no postula ni elige. Los vecinos reunidos en Asambleas Abiertas, proponen, postulan y eligen sus delegados, que son la base del sistema electoral. Ellos constituyen las asambleas de sus respectivos municipios y postulan a los candidatos a las asambleas provinciales y nacional, máximos órganos de poder del estado en esos niveles. Todos los miembros de nuestro parlamento que elige al Poder Ejecutivo y al Poder Judicial, deben ser electos con cifras superiores al 50% de los que ejercen el derecho de sufragio en votación secreta y directa. Sin ser obligatorias en Cuba en las elecciones participa más del 95% de la población.

Según Fidel, en EEUU que se habla tanto de pluripartidismo, existen dos partidos, tan exactamente iguales en métodos, objetivos y propósitos, que en la practica han llegado a crear el más completo sistema monopartidista que existe en el mundo. En ese “democrático país”, el 50% de los ciudadanos no vota, y suele ganar con sólo un 25% de los electores el equipo que más fondos recaude. Toda la política se reduce a querellas, vanidades y ambiciones personales o de grupos de interés dentro del modelo económico y social establecido. No existe alternativa alguna al cambio de sistema.

Cuba tiene una forma muy especial de entender su democracia. La democracia debe ser medida por sus resultados. El criterio “consecutista” de la democracia se centra en los resultados reales en cuanto a la propiedad, a la distribución, al bienestar y conceptos similares. Un sistema político merece ser llamado democracia sólo si asegura estas consecuencias, estos fines de la humanidad. La Revolución lucha y trabaja sin descanso junto al pueblo, para el pueblo y por el pueblo. Una visión anticipatoria de la democracia, el establecimiento de reglas previas hay en EEUU, Europa Occidental y gran parte de América Latina. Ahora hay que preguntarse si un sistema que deja a casi el 30% de la población en la pobreza es democrático. Un estado no es democrático cuando vive su gente en la pobreza.

Cuba le exige cambios a EEUU. Pero todo cambio en la política del gobierno de EEUU con relación a Cuba tienen que ser unilateral porque el bloqueo y la guerra económica contra Cuba es unilateral. Después del mayor ejemplo de farsa democrática vista en las elecciones de EEUU, no se puede sostener que en el “Imperio” haya democracia. El partido republicano sostiene que EEUU bajo la presidencia de George W. Bush, debe reforzar la política hacia Cuba con el apoyo activo de la disidencia en la isla. Los republicanos creen que los EEUU deben adherirse a los principios de la ley de Ajuste cubano de 1966 la cual reconoce los derechos de los refugiados cubanos que escapan de la tiranía comunista. Recordar que en 1994 el gobierno cubano decidió no impedir las salidas ilegales, medida que obligó a la administración norteamericana a sentarse a la mesa de negociaciones y firmar en septiembre de 1994 un acuerdo migratorio con Cuba. Después de 36 años, EEUU se vio en la necesidad de tomar medidas para desestimular las salidas ilegales de Cuba.

Las palabras de Castro hacia Bush fueron las siguientes: “Señor Bush, al ser el nuevo presidente del Imperio, porque a eso no se le puede llamar república, con espíritu de sincero adversario le sugiero que recapacite, deje de lado la euforia y las calenturas de la convención Republicana, y no corra el riesgo de convertirse en el décimo presidente que pasa de largo contemplando con amargura estéril e innecesaria una revolución que no se doblega, ni se vende, ni se rinde, ni puede ser destruida, porque simplemente es del pueblo cubano”.

Arnaldo Varona en “La Revolución: el mundo que no logramos” sostiene que el pueblo cubano se ha dado cuenta que pobreza no es socialismo, y sí el resultado de una mala Administración; que subdesarrollo no es socialismo y sí la incompetente respuesta ante la “conveniente”e injusta política extranjera impuesta por muchos años”. Por eso ante esta acusación y otras del mismo género Castro está en busca de un socialismo más eficiente, y “no esa estupidez de la tercera vía”. Castro y su pueblo, a pesar de todo, siguen creyendo en la salida socialista. Cuestión ya de por sí valorable en un mundo que no ve con buenos ojos al socialismo. En un mundo donde los hechos van por delante de las ideas.

Hoy en Cuba hay fuerzas de mercado, sin duda, pero a estas fuerzas se puede resistir. O al menos Cuba intenta dominarlas, apunta al dominio más que a la resistencia. Y logra ese dominio gracias a ser un país socialista. Cuba se logro salvar del colapso financiero y la devaluación de su moneda manteniendo una economía estatal y políticas socialistas de redistribución de la riqueza. Cuba sabe ser globalista, pero a la vez localista. Globalista porque reconoce y acepta, y porque no intenta dominar a nivel local, las fuerzas globales del mercado. Localista porque por ahora sabe que es al único nivel donde puede aplicar su política socialista y servir como ejemplo. Y como Cuba en el fondo es un poco idealista, como faro del mundo, como guía del mundo hacia el socialismo. Y esto, claramente no implica necesariamente renunciar a la idea de exportar sus ideales revolucionarios socialistas, Castro dijo: “llegará el día en que todos se den cuenta que el socialismo esta a favor de la HUMANIDAD”.


NOTAS

[1] Similar a las banderas del peronismo en Argentina: Soberanía política, Independencia económica y justicia social.

[2] Para Juan y Verena Martinez Allier, el slogan debería haber sido: “tierra o trabajo”, de acuerdo a los principios de la propia Ley de Reforma Agraria.

[3] Similar al modelo ISI argentino del período.

[4] Recodar que en 1992, se modificó nuevamente la Constitución Nacional cubana y se eliminó de ésta todo el contenido ideológico del  Comunismo Internacionalista, que es claramente intervensionista.

[5] Debemos tener en cuenta que Cuba jamás cortó relaciones diplomáticas con México, por el característica de  “independiente” que tiene la diplomacia mexicana. Para Dariel Alarcón Ramírez (Benigno), “Cuba, y más específicamente Fidel, traiciona a México, al entrenar a revolucionarios mexicanos para que tomen el poder. Se los prepara en Cuba y se los exporta. Es una falta de ético en las relaciones con un país que siempre nos ha ayudado”.

[6] Se dice que El Salvador apoya a la mafia anticubana. En este apoyo estarían inmiscuidos su actual Presidente y el Ministro del Interior bajo orden de USA. Se va a El Salvador como la cabeza de playa de acción de USA en Centroamérica.

[7] No se observa la acción del denominado “crony capitalism” o capitalismo de amigotas.

[8] Recordar, aunque parezca mentira, que algunos analistas latinoamericanos y argentinos también, pensaron que iba a aplicar políticas neoliberales al estilo menemista, esto nos indica que cuando asumió en Venezuela, después de 40 años de corrupción, nadie sabía o estaba seguro a ciencia cierta de cual iba a ser su programa de gobierno.


Bibliografía:
- Le Riverend, Julio “Cuba, del semicolonialismo al socialismo” en “América Latina: Historia de medio siglo” Volumen II: México, Centroamérica y el Caribe. Ed. Siglo XXI, 1985.
- Llerena, Mario “La Revolución insospechada”. Ed. Ateneo, 1982.
- Malamud, Carlos “América Latina Siglo XX: La búsqueda de la Democracia” Ed. Sudamericana, 1995.
- Martinez Allier, Juan y Verena “Cuba: Economía y Sociedad”. Ruedo Ibérico, 1975.
- Moreno Fraginals “La historia como arma”. Ed Crítica, 1983.
- Nelson, Lowry “Cuba: Las dimensiones de una Revolución”. Ed. Libera, 1976.
- Recarte, Mario “Cuba: Economía y poder”. Alianza Universitaria Editorial, 1980.
- Russell, Roberto (comp.) “Nuevos Rumbos en las relaciones URSS – América Latina” FLACSO, Grupo Editor latinoamericano, 1990.
- Varas, Augusto (comp.) “América Latina y la URSS, una nueva relación” FLACSO – RIAL, Grupo Editor Latinoamericano, 1987
- Winocur, Marcos “Las clases olvidadas de la Revolución”. Ed Contrapunto, 1979.


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