Observatorio de la Economía Latinoamericana

 


Revista académica de economía
con el Número Internacional Normalizado de
Publicaciones Seriadas  ISSN 1696-8352

 

Economía de Cuba

 

LA CULTURA ORGANIZACIONAL: SU PERTINENCIA EN LAS UNIVERSIDADES CUBANAS

 

Grisel Cano Pino (CV)
griselcp@ult.edu.cu
Eriberto Bauzá Vázquez
ebv@ult.edu.cu 
Universidad de Las Tunas, Cuba 

 

Resumen

El insuficiente desarrollo de una cultura organizacional, coherente e intencionada, constituye un problema común en la realidad social de las organizaciones modernas del cual las universidades no están exentas; debido a múltiples razones que atentan contra la creación de un legítimo sentido de pertenencia, motivación laboral e inciden en el debilitamiento de la imagen.

Si se desea que las universidades cubanas tengan un proceso de mejora continua en el fortalecimiento de su Cultura Organizacional, resulta preciso trazar estrategias institucionales que impulsen su desarrollo; y se tome en consideración su estrecha relación con la Comunicación Institucional como proceso de construcción de significados acorde con los intereses sociales de la entidad.

Palabras Claves: Cultura Organizacional.
 


Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato

Cano Pino y Bauzá Vázquez:  "La cultura organizacional: su pertinencia en las universidades cubanas", Nº 133, 2010. Texto completo en
http//www.eumed.net/cursecon/ecolat/cu/2010/cpbv.htm


Introducción

La complejidad económica, política, social y tecnológica que atraviesan hoy día las organizaciones en todo el mundo ha llegado a niveles impensados de inseguridad; esta situación ha tenido impacto directo sobre las diversas organizaciones cubanas, entre ellas las universidades, obligándolas a emplear nuevas concepciones y formas de trabajo.

A pesar de ello y dentro de este escenario, las universidades cubanas insisten en alcanzar la excelencia en sus procesos esenciales de manera que desde su ámbito de actuación puedan responder a las necesidades, exigencias y expectativas de su entorno. Sin embargo, alcanzar este objetivo, se requiere realizar cambios que garanticen un eficiente desempeño de todos los miembros de la comunidad universitaria; o sea, que aseguren, el empleo máximo el extraordinario potencial que existe en todos los miembros de la organización, lo cual requiere de un enfoque sistémico e integral que aborde un cambio cultural mediante el cual se genere, creencias, valores y comportamientos que hagan coherente la cultura de la institución con su propio desarrollo estratégico y los requerimientos que impone su encargo social.

Por tanto, si se intenta orientar a las universidades cubanas hacia un proceso de perfeccionamiento continuo que les permita ganar en calidad de la gestión de los procesos universitarios, resulta imprescindible conseguir una adecuada formación y desarrollo de la cultura organizacional que deberá, en consecuencia, ser ajustada a través del propio proceso de gestión de ésta.

La Universidad de Las Tunas como parte del sistema universitario cubano, unidad a la problemática de desarrollo que enfrentan las universidades cubanas y en su carácter territorial, encargada de contribuir al desarrollo socioeconómico de su provincia requiere alcanzar la plenitud del desarrollo institucional y una cultura organizacional que opere y posibilite un nivel de respuesta a las necesidades crecientes de formación de profesionales, la superación continua, y la generación, difusión e introducción de resultados científicos a nivel nacional e internacional y para ello directivos y trabajadores deben hacer consciente de lo que representa una cultura organizacional que se corresponda, en su dinámica, con un proceso integral y sistémico consecuente con el encargo social que le ha sido encomendado.

Lo anterior evidencia la necesidad de acometer procesos de cambio que garanticen cumplimentar su encargo social en correspondencia con las necesidades y demandas del entorno, y solucionar las insuficiencias en su pertinencia e impacto social.

Reconocer los rasgos característicos de la cultura organizacional en la Universidad de Las Tunas, ha permitido constatar el efecto de ésta el desarrollo estratégico institucional, por lo que abordar su estudio desde la perspectiva de su formación y desarrollo se constituye en el sustento para contribuir a una mejor pertinencia e impacto social a todos los niveles.

Desarrollo

Antecedentes que condicionan la formación y desarrollo de la cultura organizacional en la Universidad de Las Tunas.

La Educación Superior en Cuba marca su génesis como formadora de profesionales a partir del 1ro de enero de 1959, con el triunfo revolucionario, cuando se asume el modelo de educación aún vigente (sistémico, estatal, integral, socialista y humanista).

La Universidad como organización también transforma su misión social asumiendo tres procesos sustantivos como ejes esenciales en su accionar: formación del profesional en nivel de pregrado y posgrado, la investigación científica y la extensión universitaria. ¨Es la Educación Superior la encargada de formar al sector social de mayor participación en cualquier sociedad del mundo”; Díaz Canel, M. (2010), razón suficiente para merecer la mayor atención de los investigadores que conforman sus públicos.

En el contexto cubano el desarrollo de las universidades tiene un matiz muy especial y particular. Los acontecimientos políticos, sociales y económicos a lo largo del devenir histórico social del desarrollo universitario merecen un sintético comentario. Entre los más representativos se encuentran:

• Procesos de cambio en todos los niveles de enseñanza a partir de la Campaña Nacional de Alfabetización en 1961.

• La Reforma Universitaria en 1962, que marca el inicio de todo el proceso de perfeccionamiento de la enseñanza superior en Cuba; lo que abre el camino a importantes transformaciones cualitativas y cuantitativas, para dar respuesta a las demandas del desarrollo económico y social del país.

• Creación de nuevas carreras e inicio del desarrollo de la investigación científica.

• El perfeccionamiento de los planes de estudio y con ello el establecimiento de objetivos y principios, y las relaciones de subordinación entre asignaturas.

• El crecimiento notable de matrícula a partir del año 1970 y el surgimiento de los cursos para trabajadores; la apertura de nuevas universidades, filiales y sedes, generan la necesidad de extender la enseñanza universitaria a todo el país en un primer intento de universalizar la Educación Superior Cubana.

• La formación de valores se reconceptualiza en la proyección de la formación del profesional insertándose a los planes de estudios como prioridad estratégica para el desarrollo integral de los estudiantes universitarios.

• La Educación Superior en Las tunas es reconocida desde la creación en 1974 de una Unidad Docente limitada en su proceso lógico de formación y desarrollo de una cultura grupal y por tanto, en el compromiso y sentido de pertenencia como reflejo de la incipiente institución. En este año comienzan a desarrollarse en Las Tunas las carreras de Licenciatura en Economía e Ingeniería Agrónoma y Mecánica mediante el curso para trabajadores (CPT) y en el curso 1977 – 1978 se crean dos nuevas especialidades: Licenciatura en Contabilidad y Finanzas y en Economía de la Industria.

• Otro aspecto que marca la formación y desarrollo de una cultura propia de las universidades cubanas y en particular de la tunera es el tránsito progresivo por los planes de estudio A, B, C y D; estos dos últimos dirigidos a la integración armónica de los componentes académico, laboral e investigativo en el proceso docente educativo con el compromiso social de la universidad hacia su entorno.

• Durante los años 80, la red de Instituciones de Educación Superior en el país se consolida, con lo que se adquiere una cultura propia que las identifica y permite disponer de un profesorado cada vez más consciente, que estimula el desarrollo de las capacidades cognoscitivas del estudiante, su iniciativa, independencia y creatividad, así como con una dirección más efectiva del trabajo didáctico, encaminado a garantizar la calidad y eficiencia del proceso docente educativo.

• En Las Tunas (1987 - 1988) se comienzan a impartir por primera vez dos especialidades en el Curso Regular Diurno (CRD): Contabilidad y Finanzas y Agronomía; lo cual se constituyó en un paso significativo para la Educación Superior en el territorio al permitir que los egresados de la Enseñanza Preuniversitaria (Bachiller) pudieran acceder por primera vez a estudios superiores en su provincia.

• Es significativo que en 1995 se le otorgó la condición de Centro Universitario a la hasta entonces Facultad Independiente de Las Tunas. Es premisa que favorece la consolidación en su desarrollo de una cultura organizacional propia, lo que permite el aumento de la credibilidad y reconocimiento del territorio por su encargo social al mismo y la elevación del potencial científico y académico del claustro, elementos esenciales en la configuración de rasgos culturales que lo identifiquen y lo caractericen, fundamentalmente en la demostración de comportamientos y conductas asociados al compromiso incondicional con el territorio.

• Finalmente otro aspecto de singular importancia en el desarrollo continuo y consolidación de la cultura organizacional universitaria, lo ha tenido la influencia de la Universalización de la educación superior, como un nuevo paradigma en el pensamiento de la comunidad universitaria, aparejado a la búsqueda de nuevos métodos de gestión que permitan extender los valores de la cultura organizacional logrados en las Instituciones de Educación Superior, hacia las Sedes Universitarias Municipales y territorios de su entorno.

Todos estos antecedentes han impactado directamente en el desarrollo de la cultura organizacional de la universidad tunera al asumir roles que la encargan de garantizar el futuro socioeconómico de un país que construye un modelo social diferente; basado en la justicia y la equidad para todos sus ciudadanos con limitaciones económicas propias de un país en desarrollo.

La cultura organizacional en el contexto universitario. Su pertinencia.

Al estudiar el proceso de formación y desarrollo de la cultura organizacional, primero es necesario establecer determinadas precisiones conceptuales de la categoría cultura y a partir de allí, incursionar en el entramado socio-cultural para considerar sus relaciones y elementos como integrantes de la construcción humana.

La cultura sitúa al hombre como sujeto de un proceso de construcción y transformación de valores que hereda y crea en su constante interacción con su entorno, tanto inmediato como mediato que le permite proyectar conscientemente el futuro.

La cultura no se puede trasmitir mediante el mecanismo reproductivo de la especie humana y solo es posible adquirirla mediante un largo y continuo proceso social de construcción de significados y sentidos, anclados en el aprendizaje y la educación. De ahí que la cultura sea un hecho específicamente humano.

Al respecto Turner (1973:21) expresó “El hombre en cuanto a especie, se diferencia de los demás organismos por una aptitud para construir una cultura; dentro de la especie los grupos de hombres se distinguen unos de otros más que nada por la posesión y transmisión de culturas distintas. De esta manera, los individuos nuevos reciben del grupo en que nacen una organización de la experiencia, o sea, una mentalidad y un modo de obrar; y al ser miembros del grupo se convierten en portadores de ella”.

V. Mezhúiev (1980:46), en “La Cultura y la Historia” presenta un enfoque importante de la cultura como actividad del individuo como primer principio y como segundo, la cultura como forma de autodesarrollo humano. Cuando la cultura es vista como actividad del individuo “(…) es presentado en la cultura no como algo creado, sino como ser creador, no como objeto pasivo, fruto de circunstancias externas y fuera de su poder, sino como sujeto que realiza los cambios y transformaciones, como sujeto histórico”. Muestra que la cultura surge y se desarrolla precisamente en la actividad humana, la praxis. Destaca el valor axiológico y en relación al autodesarrollo expone: “Precisamente como proceso de autodesarrollo, de autoproducción del hombre; la historia de los hombres forma respecto a la naturaleza una realidad especial: el campo de la cultura. En la cultura el hombre está representado no solamente como protagonista, sino también como un ser que se auto desarrolla, como sujeto y al mismo tiempo, como resultado de la propia actividad. La verdadera relación de la cultura con la actividad humana se hace comprensible solo, cuando la propia actividad se descubre como fuente, causa de formación, desarrollo y afirmación del hombre” (Mezhúiev, 1980: 49).

En esta dirección el avance de la cultura siempre tiene carácter auto creador. Existen autores (…..) que plantean como idea central el carácter histórico social y creador, cuestión que sirve de fundamento para explicar la relación de la cultura con otras esferas del accionar humano, donde los actores sociales se benefician y crecen con su influencia.

En Cuba algunos autores conciben la cultura como el conjunto de bienes materiales y espirituales creados por la humanidad:

“La cultura no es todo ni casi todo; es solo lo que nos ennoblece y nos abre el horizonte intelectual y sensitivo, lo mejor de la creación del hombre, lo que a diario se expresa en la experimentación y el cambio. La cultura como la identidad no es materia fósil, es algo que se renueva y se transforma en constante creatividad. Lo que ayer tuvo vigencia hoy podría no tenerla”. (Barnet, M., 1998:12).

"Toda cultura es un hecho esencialmente social. No solo en los planos de la vida actual, sino en los de su advenimiento histórico y en los de su devenir previsible. Toda cultura es dinámica y no sólo desde su trasplantación desde múltiples ambientes extraños al singular de Cuba, sino en sus transformaciones locales. Toda cultura es creadora, dinámica y social." (Ortiz, 1991:14).

Graciela Pogolotti (2000:13) en Salvar el cuerpo vivo de la nación ofrece algunas valoraciones sobre la cultura y la identidad cultural cubana: "La cultura existe dentro de la sociedad: De algún modo, cohesiona a la comunidad y a los distintos sectores. Cuando hablamos de una identidad en la cual nosotros nos reconocemos no quiere decir que todos seamos idénticos, sino que tenemos nuestras particularidades por muchas razones: el origen, la historia personal, el sector en el cual habitualmente nos movemos, el tipo de trabajo que desempeñamos..."

Fidel Castro (2005:3) expresó: “sin cultura, sin conocimiento el ser humano deja de ser, ser humano”. En sentido general, todas las definiciones de cultura abordan una posición axiológica reflejada en el mundo espiritual y material que ha sido producto de la praxis de la humanidad y su carácter sociohistórico. El nivel de desarrollo alcanzado ha sido posible por los diferentes procedimientos utilizados en la transmisión y educación de formas de vida social, hábitos, costumbres y tradiciones de los diferentes pueblos.

A los efectos de asumir un criterio que facilite entender la cultura como categoría principal y básica en esta investigación; se hace patente el análisis del concepto aportado por Eriberto Bauzá (2006): la cultura es una cualidad del sistema social que se forma y desarrolla en sus elementos constitutivos, a partir del conjunto de características distintivas de ella, sea de orden espiritual, material, afectivo y que ejercen importantes y decisivas influencias en los ritmos de desarrollo de la sociedad y que, por tanto, resulta de la sistematización de hábitos, habilidades, costumbres y conocimientos, que tienen su expresión en las actuaciones de hombres y mujeres en todas las esferas de la vida, en su conducta regular, coherente, repetible, estable y recurrente y como autoconciencia de una comunidad históricamente condicionada, lo que integraría la diversidad de las personas en sus interacciones dentro de los grupos, al enfrentarse a los diferentes entornos específicos que determinan su sistema de normas, valores, creencias, expectativas y actitudes. (Bauzá, 2006:888)

En tal caso, el concepto de cultura en su sentido más amplio posibilita hacer un análisis en el ámbito de un organismo social complejo y en autodesarrollo, la sociedad. Sin embargo, en ella se insertan múltiples organizaciones e instituciones. Entonces será necesario acercarse a éstas para reflexionar acerca del fenómeno cultural que desde ellas tiene lugar en su proceso de formación y desarrollo, lo que tributará a la conformación de una cultura general de la que forman parte, de la misma manera en que se nutrirán de ella. De ahí proviene el referirse a la cultura organizacional como cualidad que se forma y desarrolla en la interacción interna entre los miembros de una organización y de esta última con el entorno.

En los últimos años, otros autores cubanos también se han ocupado de tratar en sus investigaciones lo referente a la cultura organizacional, pero muy específicamente en el contexto empresarial; por supuesto, viéndolo desde una perspectiva que más se acerca a nuestra realidad o en específico al sistema social en que se desenvuelven nuestras organizaciones.

Se considera notorio referir a tres de estos autores; Cruz Cordero (2001) define la cultura organizacional como:” Una forma aprendida de hacer en la organización, que se comparte por sus miembros, consta de un sistema de valores y creencias básicas que se manifiestan en normas, actitudes, conductas, comportamientos, la manera de comunicarse, las relaciones interpersonales, el estilo de liderazgo, la historia compartida, el modo de dar cumplimiento a la misión y la materialización de la visión, en su interacción con el entorno, en un tiempo dado...”, y Alabart y Portuondo (2002), manifiestan que”... La cultura organizacional es un conjunto de paradigmas que se forman a lo largo de la vida de la organización como resultado de las interacciones entre sus miembros, de éstos con las estructuras, estrategias, sistemas, habilidades, estilos y procesos y de la organización con su entorno, a partir de las cuales se conforman un conjunto de referencias, que serán válidas en la medida que garanticen la eficiencia y eficacia de la organización...”.

La reconocida investigadora Irene Trelles aporta la inserción desde la teoría de la cultura organizacional a través de la imbricación del conjunto de creencias y valores en entidades y empresas; investiga cómo se conforman los procesos colectivos de construcción de significados, de orientación hacia la razón de ser de una organización, y cómo los integrantes de una empresa encuentran el sentido de ésta, mediante la interpretación de símbolos que se construyen en la comunicación con otros miembros. (Trelles, I., 2001)

Se considera que estas definiciones están dirigidas a reforzar el significado de la interacción entre los miembros de la organización y el entorno, además del nexo de la cultura organizacional con el resto de los procesos internos y su proyección estratégica.

La obra y epistemología investigativa de estos autores, por su valor científico y flexibilidad en su aplicación, sirven en gran medida como fundamentos y referencias para el estudio de la cultura organizacional en Cuba.

De manera general, en un análisis de las definiciones abordadas, se refuerza la idea en cuanto a identificar la importancia de los valores y creencias compartidas y su efecto sobre el comportamiento organizacional , aún cuando algunos autores lo hacen desde una visión general para comprender el comportamiento de las organizaciones, mientras otros prefieren profundizar en el liderazgo, los roles y el poder de los directivos como transmisores de la cultura de las organizaciones, aunque en la actualidad todos reconocen lo necesario de la adaptación externa e integración interna para que un grupo dado aprenda a enfrentarse con sus problemas y la solución de los mismos, lo que formará parte de la propia historia y el desarrollo de la organización.

Se asume además una nueva definición de cultura organizacional, que en nuestro criterio es una interpretación de lo referido anteriormente, conduce a poderla resumir, ¨como el conjunto de creencias y valores compartidos por los miembros de una organización o por subgrupos dentro de ella, que inspiran las líneas básicas del comportamiento organizacional y que tienen un papel significativo en la interacción entre sus miembros, al poder ser aprendida, al evolucionar con nuevas experiencias y a la posibilidad de ser cambiada si llega a entenderse la dinámica de su proceso de formación y desarrollo, dado desde lo interno de la organización y en su interacción con el entorno.¨ (Bauzá, 2006: )

La formación y desarrollo de la cultura organizacional en las instituciones educativas superiores adquiere una singularidad, y es precisamente que en ese contexto se facilita su proceso, dado que éstas al ser organizaciones con una función formativa, sus miembros, esencialmente sus directivos y personal docente, poseen conocimientos y habilidades en el proceso de enseñanza- aprendizaje que permite una mejor comprensión de esta actividad; por otra parte, en las Instituciones de la Educación Superior se refuerza este hecho dado su encargo en la preservación, desarrollo y difusión de la cultura hacia la sociedad.

Por tanto, aún cuando con el proceso de formación y desarrollo de la cultura organizacional se logre comprensión acerca de los rasgos culturales que se manifiestan en una institución, su dinámica puede darse como un proceso natural y espontáneo en la medida en que sus miembros se integren y a su vez se adapten al entorno; sin embargo, se hace necesario analizar este proceso desde su gestión, para hacerlo consecuente desde la perspectiva del funcionamiento de la organización y de establecer consideraciones más profundas sobre el desarrollo estratégico de la misma, sus factores permanentes o sus lógicas de base que aseguran la permanencia del grupo a través del tiempo y del espacio.

Según las escuelas de pensamiento en el modelo de cultura organizacional se presentan dos tendencias:

- La que concibe la cultura como elemento esencial en la vida organizacional, con un enfoque de cultura como variable que influye en el comportamiento de la organización, del mismo modo que podría influir el clima, los conflictos o el liderazgo.

- La que identifica a la cultura como esencia de la organización, la conformadora de sentido, y que más que una variable o atributo, ofrece una interpretación compartida de la realidad que facilita la habilidad de organizarse. La cultura desde esta óptica, promueve el sentido del orden y la lógica que simbólicamente constituye la organización. (Kreps, 1990)

En esta investigación se asume la primera tendencia, el enfoque de cultura como variable, limitando el estudio a la descripción o búsqueda de qué, es decir, cuáles son sus manifestaciones y de qué forma contribuir al fortalecimiento de la organización. La intención marcada por la autora es conocer cuáles son los valores y los elementos fortalecedores de la cultura en la facultad de Ciencias Sociales y Humanísticas, y cómo a partir de ese conocimiento, podemos lograr un mejor desarrollo de la organización.

Según Silverzweig y Allen, citado por Leal (1991), argumentan que gestionar una cultura organizacional requiere una renovada aplicación de destrezas directivas y desarrollar un minucioso equilibrio con el entorno; porque si se manipulan irreflexiblemente, el sistema cultural puede causar un grave daño a la cultura de la organización.

La autora de esta investigación coincide con este criterio ya que el intrusismo profesional en estos casos puede desencadenar crisis en las relaciones tanto interpersonales como inter institucionales; además de una ruptura con los encargos sociales que tiene establecidos la organización, al afectar la imagen percibida por sus públicos.

Así como se suma al criterio de García y Pümpin (1988) en que es necesario contrastar la cultura organizacional con la proyección estratégica para hacer que responda a las exigencias de ésta, de manera que se mantengan y fomenten los factores dominantes de la cultura organizacional y se garantice su cuidado consciente.

La autora de esta tesis asevera que cada cultura organizacional es diferente y única, pues los patrones de asunciones básicas son disímiles ya que cada organización ha experimentado diferentes sucesos desde su creación y va evolucionando por procesos cualitativos de trasformación, acorde con las condiciones que existan y la interacción con el entorno específico. Por otra parte, la cultura organizacional es conformada por otra serie de elementos muy particulares: la misión social, la tecnología con que cuenta, los servicios que presta, la personalidad de sus miembros, líderes y directivos.

La visión de la cultura de una organización permite explicar desde otro nivel las causas de su funcionamiento. Es una vía más, se diría que la más importante, para comprender el comportamiento organizacional e intervenir sobre él. Mediante el conocimiento y estudio de la misma logramos la visión del fenómeno que tiene la organización, entendido en sus propios términos, utilizando su lenguaje.

Las Universidades Cubanas asumen el reto de investigar sus propias culturas, diagnosticar su evolución y acometer estrategias institucionales para lograr su consolidación y desarrollo. En los últimos tiempos el concepto de pertinencia social universitaria se ha gestado como respuesta a las exigencias de la sociedad, motivadas por los grandes cambios de tipo social, económico, cultural, político y tecnológico. Actualmente la Educación Superior Cubana gana mayor pertinencia, garantizando profesionales con una sólida formación teórico-práctica, que responda de manera creadora a los problemas esenciales de su profesión. Esta concepción de pertinencia permite profundizar en las funciones de la universidad en integración con su entorno, manteniendo el rol de generadora de cultura y formadora del talento humano.

Fidel ha subrayado en numerosas ocasiones la importancia de la cultura y la trascendencia que tiene para la supervivencia y vida del país:

“Sin cultura no hay libertad posible, porque la cultura es obra de pensamiento, instrumento liberador que nos permite defender nuestra identidad y potencia nuestra independencia y nuestra soberanía en un mundo globalizado, sometido pasivamente a los mecanismos de mercado y al fetiche de la tecnología”. Castro, F. (2000).

Conclusiones

1. Las transformaciones ocurridas a raíz del perfeccionamiento de la Educación Superior en Cuba y el desarrollo sociopolítico de la comunidad universitaria; el contexto formativo en que se desarrollan sus procesos y las transformaciones en la cultura organizacional de las Instituciones de Educación Superior y la formación de valores, han hecho que se transite por diferentes momentos, lo que permite esclarecer la génesis de la cultura organizacional en la Universidad de Las Tunas.

2. Desde el punto de vista conceptual se revela la cultura organizacional como cualidad a partir de sus rasgos constituyentes (comportamientos, valores y creencias), que tienen un papel significativo en la interacción entre sus miembros, que puede aprenderse evolucionar y ser cambiada si llega a entenderse la dinámica de su proceso de formación y desarrollo, dado desde lo interno de la organización y en su interacción con el entorno.

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