Observatorio de la Economía Latinoamericana


Revista académica de economía
con el Número Internacional Normalizado de
Publicaciones Seriadas ISSN 1696-8352

ECONOMÍA DO BRASIL

MÁS DE HUME Y MENOS DE RICARDO: EL CASO DEL COMERCIO BILATERAL ENTRE BRASIL Y CHINA






Everlam E. Montibeler (CV)
everlam.montibeler@ufms.br
UFMS
Esther S. Gallego (CV)
prof.esther.solano@gmail.com
Centro Universitario Anhanguera de Campo Grande
Ido Michels (CV)
idomichels@uol.com.br
UFMS





Resumen
Este trabajo busca tratar de las problemáticas teóricas del libre comercio y el librecambismo, rescatando su concepción original en los escritos de David Hume y David Ricardo. Ambas literaturas son complementarias y, diferentes de lo que comúnmente se suele hacer, deben ser tratadas con igual importancia a la hora de hacerse un análisis más detallado de las problemáticas que suelen surgir en las negociaciones internacionales. Como ejemplo empírico será discutido el caso de Brasil y China, que tras un largo y estable período de relaciones comerciales, gradualmente están migrando para una zona de disputa comercial y con señales de que apenas están empezando las negociaciones sobre si la política cambial debe o no ser considerada como una “ventaja comercial”. ¿Deberán situarse las negociaciones en el ámbito comercial, cambial o en los dos? Se espera con este trabajo traer, a la luz de la teoría humiana y ricardiana, elementos que puedan ser considerados en el comercio bilateral.

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Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:

Montibeler, Gallego y Michels: "Más de Hume y menos de Ricardo: el caso del comercio bilateral entre Brasil y China", en Observatorio de la Economía Latinoamericana, Número 167, 2012. Texto completo en http://www.eumed.net/cursecon/ecolat/br/


1 – Teoría de las ventajas absolutas y comparativas

    1. – Razones del Comercio

Un punto de partida para una buena interpretación de las teorías que abarcan el comercio internacional es preguntarse: ¿cuáles son las razones por las que los países comercian?

1 - ¿Por la necesidad de obtener, por medio del intercambio, productos “imposibles” de ser producidos internamente?

2 - ¿Por la simple posibilidad de obtener ventajas por medio del comercio?

Esas dos preguntas claves son las mismas inquietudes que llevaron a economistas como Adam Smith, David Ricardo, e incluso algunos más recientes, como Paul Krugman, a desarrollar conceptos y fundamentos sobre el funcionamiento del intercambio comercial entre países y las condiciones en que el mismo se establece.
Smith aportó con su obra más importante 1 (Ensayo sobre la Naturaleza y las Causas de la Riqueza de las Naciones) un punto de inflexión entre los mercantilistas y los economistas modernos. Aquellos tenían una visión muy limitada de las relaciones comerciales por atribuir elevada importancia a la acumulación de metales preciosos, creyendo que existía una relación directa entre la riqueza de un país y la cantidad de metales preciosos que se obtenía por medio del superávit comercial.
La visión mercantilista de enriquecimiento de las naciones por medio de acumulación de metales preciosos y el comercio entre países, nos lleva a creer que el comercio internacional está lejos de existir por una mera cuestión de debilidad productiva, pues ya entonces se tenía claro que el motor impulsor del comercio es la posibilidad de lograr ventajas. Así la pregunta se vuelve más concreta y objetiva:

3 - ¿En qué patrón de comercio debe establecerse un país?, ¿qué bienes debe producir o dejar de producir para que tenga ventajas en el comercio internacional? Y, así mismo, ¿qué determina las ventajas comerciales de un país?
Estas preguntas fueron contestándose a largo de la historia económica. Las nuevas formulaciones y preposiciones se concibieron sobre la base de las lagunas conceptuales por las teorías anteriores, según García (2002). Al concluir Smith la formulación que establece la ventaja comercial de un país, deja sin respuesta la siguiente pregunta: ¿puede existir comercio entre un país que tenga ventajas en todos sus productos y otro que no tenga ninguna ventaja? Tras esto, Ricardo afirmó que es posible la relación comercial entre dos países que se encuentren en total situación de desigualdad competitiva, pero no llega a profundizar las causas de esta diferencia. Con Heckscher-Ohlin-Samuelson, los problemas que existían en la teoría de Ricardo se resolvieron sobre una nueva base de análisis. Esas y otras cuestiones se plantearán a lo largo de la historia del comercio internacional.

    1. – El relativismo de Ricardo

Smith partió del principio de que si dos países realizan comercio mutuamente y de forma voluntaria, ambos países tendrán beneficios. Si uno de los dos se encuentra en una situación de pérdida, simplemente uno de ellos se negará a seguir realizando comercio. En el caso de que existan dos países y dos bienes, cada país se especializará en la producción del bien en que tenga ventaja absoluta a la hora del intercambio, alcanzando, así, ambos, ganancias como resultado de la especialización. Así, en su análisis, Smith se limitaba a observar en qué productos cada país tenía ventajas y desventajas absolutas a la hora del comercio: si un país no tuviese productos competitivos, no habría comercio.
El método de análisis de Smith sobre la VA (Ventaja Absoluta) es descrito de forma clara por Guerrero2 , cuando define el método utilizado por aquél también como un método comparativo de análisis, lo que en muchos casos es negado por los economistas modernos. Pues, aun cuando la VA se limita a analizar un mismo sector productivo y de mismos bienes, no dejar de aplicar una análisis comparativo a la hora de analizar los factores productivos y los costes de cada empresa o país.
Para Smith la relación intra-sectorial entre los países se justifica en la medida que, y solamente cuando, se pueden comparar los mismos productos (productos homogéneos) y factores productivos. De otra manera no se podría llegar a una relación de comparación adecuada. Pues son los niveles de costes y ganancia los que determinan las ventajas y desventajas entre dos productos.
Durante muchos años, los países subdesarrollados, como el caso de Brasil, interpretaron la teoría de la ventaja absoluta de forma equívoca, pues, se imaginaba que un país que poseía ventajas en los productos agrícolas estaría condicionado a desarrollar sus políticas comerciales únicamente para dichos productos. Sucedería entonces, que durante un tiempo, estaría direccionando ventajas comerciales hacia el desarrollo de un nuevo sector que aún tiene desventajas. Este tipo de razonamiento no pertenece a la concepción de la ventaja absoluta, pues lo que esta nos aporta es que un país puede obtener más ventajas comerciales si se dedica a exportar el producto en que tiene menor coste, o sea, en el que será más competitivo. Esto no tiene por qué anular la posibilidad de un país de cambiar de patrón de comercio.
Muchos economistas contrarios a la TVA defienden argumentos que, a nuestro parecer, no son del todo certeros, tales como:

1) No es aplicable a una sociedad capitalista competitiva.
2) Es un caso particular de las ventajas comparativas.
3) Es aplicable a un número reducido de casos.

La crítica más enérgica a la TVA vendría de la mano de David Ricardo en su obra más simbólica, fechada en 1817: Principios de Economía Política e Impuestos. La teoría de Ricardo sobre el comercio internacional es la base de la teoría actual, que aun con incrementos y derivaciones, ha seguido fiel al principio básico de su análisis: la ventaja comparativa.
Ricardo seguirá en su trabajo la idea de Smith de lo que Tugores (1997) definió como binomio inseparable: especialización + comercio; o mejor dicho, división del trabajo + comercio. Ese binomio se contrapone a la idea de autosuficiencia o autarquía.
La Teoría de las Ventajas Comparativas, considerada como un contrapunto a la Teoría de las Ventajas Absolutas, quedó conocida como teoría ricardiana del comercio internacional. Considerada como “evolución” de las ideas de Adam Smith, ella apostó por una fuerte crítica a la utilización de costes absolutos como mecanismo de análisis del comercio. Para la construcción de esta teoría Ricardo se basó en los escritos de Robert Torrens, que partía del principio de que en el comercio internacional no son los costes absolutos de producción de cada país decisivos para entender la competitividad, sino los costes relativos.
Antes de Ricardo se pensaba que sólo se podría aumentar el bienestar de los países a través del comercio internacional si existieran ventajas absolutas de costes. Pero gracias al análisis intersectorial, se ha concluido que, aunque un país que no posea ventaja absoluta sobre ningún producto, puede aumentar su beneficio por medio del comercio internacional.
Acerca de la posibilidad del aumento del bienestar de un país, aclara Ricardo lo siguiente: “ninguna extensión del comercio aumentará inmediatamente la suma de valor que posee un país, aun cuando…” (Ricardo, 1994, p. 98). Lo que sucederá después del comercio será un importante aumento de la masa de bienes y con eso un posible aumento del bienestar, pero no la importación del valor producido por otro país. Los teóricos del intercambio desigual atacaron contundentemente la afirmación de Ricardo sobre la no existencia de transferencia de valor en el comercio internacional, defendiendo que, precisamente, debido al intercambio desigual de valores entre países, se acentúa la desigualdad (Amin, 1985).
La evolución teórica neoclásica abandonó la noción ricardiana de coste socialmente necesario de producir una mercancía a partir del tiempo de trabajo total directa o indirectamente empleado en la producción (Shaikh, 2006), a favor de un análisis basado en los factores trabajo y capital. Así, los neoclásicos dedujeron el concepto de coste de oportunidad que un país tiene al elegir abandonar la producción de un bien en detrimento de otro (Krugman, 2006).

“Sería útil para ambos países fabricar su propio paño y su propio vino, pero ello produciría el siguiente resultado singular: en Inglaterra, aun siendo más barato el vino, subiría el precio del paño, y el consumidor tendría que pagar más por este último artículo; en cambio, en Portugal, los consumidores, tanto de paño como de vino, podrían adquirir estos productos por un precio inferior. Los precios aumentaríanen el país donde se realizó el perfeccionamiento. En el país donde nada se alterado, salvo la circunstancia de verse privado de una provechosa rama de su comercio exterior, bajarían los precios.” (RICARDO, 1994, p. 108)

Ricardo analizó de cerca el caso de las ventajas relativas entre Inglaterra y Portugal, tomando como caso de estudio el comercio de vino y textil entre los dos países. Mientras Inglaterra exportaba textiles, Portugal se especializaba en la producción de vino. Ricardo pensaba que Inglaterra no debía buscar una ventaja absoluta también en vino para aumentar sus ingresos provenientes del comercio con Portugal. A pesar de haber planteado esta misma posibilidad teórica creía que el efecto en esta situación concreta sería negativo para su país.
En esta cita, Ricardo estaba desarrollando las leyes de competencia en el interior del país (determinadas por los costes reales), y las leyes de competencia entre países (acordadas por el equilibrio monetario). Los países deben encontrar los costes relativos de sus productos antes de la especialización. Ejemplifiquemos estos cálculos:

QXA:= Cantidad de X producida por el país A
CXA:= Coste unitario de X en el país A
QYA:= Cantidad de Y producida por el país A
CYA:= Coste unitario de Y en al país A

QXB:= Cantidad de X producida por el país B
CXB:= Coste unitario de X en el país B
QYB:= Cantidad de Y producida por el país B
CYB:= Coste unitario de Y en al país B

Para calcular los costes relativos de A y B (CRA Y CRB):
CRA 1 = (CXA/QXA) / (CYA/QYA)
CRA 2 = (CYA/QYA) / (CXA/QXA)
CRB 1 = (CXB/QXB) / (CYB/QYB)
CRB 2 = (CYB/QYB) / (CXB/QXB)
En la tabla siguiente presentamos los costes relativos de los productos, o costes de oportunidad, de cada país. Cuanto menor es el resultado de la división del coste de un producto frente al coste de los otros productos, más ventajas tendrán un país. El país A es relativamente más eficiente produciendo X que Y (X = 10 hs < Y= 12 hs). El país B es más eficiente al producir Y en detrimento de X (Y = 8 hs < X= 9 hs).
Internamente A consigue 0,88 unidades de X por cada una de Y, y B consigue 1,2 unidades de X por Y. Así, el límite del comercio estará entre 0,88 – 1,2 El país A estará dispuesto a exportar la mercancía Y si consigue por cada unidad exportada cantidades de X que superen 0,88 y B no estará dispuesto a pagar más de lo que consigue internamente (1,2 unidades). El mismo razonamiento es válido para el producto X.
En la etapa anterior al comercio, la relación de cambio entre los productos X e Y está determinada por la productividad y los costes internos de cada país. Para los clásicos el trabajo es homogéneo 3lo que permite desplazar la fuerza de trabajo de un sector a otro o concentrar toda la fuerza de trabajo de un país en la producción de un solo producto.
Establecidos por cada país los límites de comercio y comenzado el mismo, en el país A la tendencia es que el precio relativo de X en relación a Y aumente y en el país B la tendencia es que el precio relativo de Y en relación a X también aumente. Ese aumento es definido por las negociaciones entre ambos países dentro de los límites y diferencias productivas que tiene cada uno internamente, siendo estas mismas diferencias las que marcan si un país sale o a la palestra del mercado internacional.
Otro elemento importante de ser analizado, e importante en la defensa neoclásica del libre comercio y por supuesto en la aplicación de las ventajas comparativas, es que el beneficio general del comercio es mayor para los países involucrados cuando hay libre mercado. En un caso imaginario en que los países A y B tuviesen 100 horas de trabajo al mes cada uno, aplicando la productividad de la Tabla I tendríamos un diferencia positiva entre lo que los dos países podrían producir antes y después de la especialización.
Si los países A y B se especializan en la producción de X e Y, respectivamente, entonces la producción global alcanzaría una mayor producción que cualquier otra combinación posible. El CYB en relación al CYA, es menor que el CXB en relación a CXA, y dado que internamente el CYB es menor que el CXB, entonces B se especializará en la producción de Y.
El mismo razonamiento funciona para el país A, dado por supuesto que tiene desventajas absolutas en sus dos productos frente a B, pero como hemos visto, es más conviene para B especializarse en la producción de Y 4y A en la de X. El CXA es menor que el CYA.
Con base en todo lo revisado hasta ahora, sería importante exponer un resumen de las principales ideas:

1. Existe un único factor de producción, el trabajo. Los análisis posteriores a la teoría clásica añadieron el capital como un segundo factor de producción, pasando a determinar también el patrón de producción5 .
2. La productividad del trabajo en los diversos países es desigual. La diferencia tecnológica que motiva las discrepancias internacionales de productividad no es explicada por los clásicos.
3. Los costes de producción son constantes, esto es, el número de horas de trabajo por unidad de producto no cambia con la cantidad producida, ni con el tiempo. Un país no llegaría ser más o menos competitivo ganando o perdiendo escala productiva.
4. El trabajo es perfectamente móvil entre industrias de un mismo país (por lo que su precio es el mismo en sus usos alternativos) pero inmóvil entre países (por lo que su precio puede divergir entre los países antes del comercio).
5. La dotación factorial (de trabajo) de cada país es fija.
6. El trabajo es homogéneo (todas las unidades son idénticas).
7. Existe pleno empleo.
8. Existen rendimientos constantes de escala.
9. En libre cambio no hay impedimento al comercio (ausencia de aranceles y costes de transporte nulos).
10. Todos los mercados son de libre competencia (no competencia perfecta6 ).

2 – El ajuste automático de Hume
A pesar de David Hume ser considerado el primer defensor del Libre Comercio (Gonçalves, 1998, p.10), lo que va al encuentro de la pretensión de Geovan Aguirre (2007) de purificar Adam Smith del pecado de haber criado el concepto positivista del liberalismo económico, él defendió el libre comercio condicionado existencia de un sistema de librecambismo. Contemporáneos, Hume y Smith desenvolverán importantes escritos sobre la importancia del funcionamiento simultáneo de la libre circulación de bienes, servicios y monedas.
“El dinero no es, propiamente hablando, uno de los objetos del comercio, mas apenas el instrumento sobre el cual concuerdan los hombres para facilitar la troca de una mercancía por otra. No es una de las rueda del comercio: es el óleo que torna más suave y fácil el movimiento de las ruedas.” (HUME, 1983, p. 201)

Hume entendía que el dinero funcionaba como la representación del trabajo, que a su vez representa o contenido de las mercancías, lo que Marx posteriormente definirá como equivalente general de todas las mercancías (Marx, 1987) Esta interpretación humana dará origen al que fue el patrón otro y las ideas monetarias más tarde desarrolladas por los cuantitativitas.
Hume tenía un completo entendimiento de los flujos reales y monetarios de la renta entre dos economías. En cuanto los fisiócratas destacaban la importancia del flujo de producción a partir de la interdependencia sectorial, Hume proponía el equilibrio económico entre dos naciones a partir de la libre circulación de mercancías y monedas. Así, la mentalidad mercantilista de acumulación de metales como medio para alcanzar la prosperidad y felicidad económica fue rechazada por Hume al concluir que la felicidad interna de un Estado de modo alguno tiene relación directa con mayor o menor cantidad de moneda que pueda una nación acumular (Hume, 1983, p. 204).
Los trabajos sobre comercio internacional pasaran a dar como echo la cuestión del librecambismo, las teorías de Smith, Ricardo, Herkscher-Ohlin, dieran un importancia mayor a las políticas comerciales en detrimento de las políticas cambias, se olvidando que una es tan importante cuanto la otra. Si por un lado la prosperidad económica de una nación podría ser simplificada a la cantidad de riqueza material por ella producida, por otro lado su relación de intercambio, medido en moneda extranjera proporciona, determina el cuanto una nación es más o menos rica en relación a otra.
La mensuración del PIB de los países normalmente lleva en consideración la tasa de cambio, así un país es tan rico cuanto más valor su moneda tener frente las demás monedas. Pero el hecho de la moneda de un país tener menos valor no significa que su riqueza material sea menor que la de los demás países. La estimación del PIB de los países en Paridad de Poder Adquisivo intenta disminuir el impacto de las desviaciones provocadas por las diferentes tasas de cambio.
“Suponha que 4/5 de todo o dinheiro da Grã-Bretanha fossem aniquilados numa noite e a nação se reduzisse à mesma condição, como respeito á moeda existente nos reinados dos Henriques e dos Eduardos. Qual seria a conseqüência? Não deveria o preço de toda a mão-de-obra e mercadorias cair proporcionalmente e tudo ser vendido tão barato quanto o era naqueles tempos? Que nação poderia então disputar conosco em qualquer mercado estrangeiro, ou pretender navegar ou vender manufaturas pelo mesmo preço que, para nós, traria lucro suficiente? Em quão pouco tempo, portanto, isso nos traria o dinheiro que havíamos perdido e nos elevaria ao nível de todas as nações vizinhas? Nível que, depois de atingido, nos faria perder imediatamente a vantagem do baixo custo da mão-de-obra e das mercadorias. O afluxo adicional de dinheiro cessaria devido a nossa fartura e plenitude.” (HUME, 1983, pág. 218)

Los escritos de Hume establecerán la base del patrón-oro, el mecanismo de ajuste automático es también llamado de mecanismo flujo-especie-precio. El concepto de flujo, típico de los fisiócratas, contribuyo al desarrollo del concepto de cantidad “natural” de moneda corresponde a la capacidad productiva. Así, cualquier alteración del estado natural provocaría vaciamiento o inyección de moneda en la economía.
Un país con problemas en la balanza de pagos podrá racionar de dos formas diferentes a las restricciones externas. La primera es cuando la autoridad monetaria establece una tasa de cambio fija, de esta forma un déficit en la balanza de pagos provocará una reducción de las reservas internacionales. La segunda es cuando el cambio pasa a ser flexible, esta política cambial protege las reservas provocando un aumento del medio circulante y consecuentemente una devaluación de la moneda nacional. Este esquema será el principal regulador del modelo Mundell-Fleming.
Los clásicos en sus análisis sobre el comercio internacional no avanzaran en medir el impacto de la variación cambial en la demanda y oferta de bienes y servicios. Un importante intento fue realizado por la primera vez por Alfred Marshall, siendo mejor descrita por Abba Lerner. La construcción y evolución del concepto quedó conocido como: condición Marshall-Lerner. La pregunta que hacia Marshall y Lerner es: que pasa cuando hay una variación cambial? Todo más constante, el país exportará en la misma proporción de la devaluación de su moneda? La elasticidad 7de demanda de la exportación e importación deberá ser tal que los efectos de la libre fluctuación del cambio puede ajustar los desequilibrios del balance de pagos. Así, partir del avanzo de las ideas de “ajustes automáticos” se hace indispensable analizar el comercio internacional a partir de la política comercial y cambial, no solamente del punto de vista comercial.
3– El fracaso del librecambismo y las relaciones comerciales entre Brasil y China
Las relaciones comerciales entre China y Brasil en los últimos años han aumentado exponencialmente. La complementariedad del comercio bilateral ha favorecido a los dos países, pues cada nación ha explotado al máximo las ventajas comerciales que poseen. Si por un lado el país asiático viene exportando productos manufacturados, Brasil ha desarrollado insumos importantes al crecimiento da la producción china. Así, por medio de un simple análisis de los coeficientes de interdependencia sectorial entre los sectores de mayor relación comercial entre países se puede concluir que cuanto mayor la producción de china, mayores fueron las exportaciones brasileñas a aquél país.
Así, más que una cuestión de competencia comercial entre Brasil y China, existe una complementariedad en algunos sectores. En los últimos años la pauta de exportación e importación entre los dos países ha pasado por una sensible modificación (ver anexo), pero nada relevante dados que hay una fuerte concentración en sectores específicos. Brasil tiene se dedicado especialmente a la exportación de minería, soja, derivado de madera y petróleo. Por otro lado los chinos han exportado, en los últimos diez años, principalmente accesorios de telefonía, dispositivos de televisión, productos de informática.
A partir del último año, Brasil aumentó significativamente la importación de automóviles, aparte del aumento de la substitución de algunos componentes de menor valor agregado utilizados intensivamente en la industria nacional (tornillos, puercas, herramientas). Analizando los cinco primeros meses del último año se observa que un nuevo ítem pasó a hacer parte de la pauta de importación brasilera de China: vehículos automóviles, tractores y accesorios. Solo en los primeros cinco meses de este año se importaron 455,5 millones de dólares, significando un aumento de 114% en relación al mismo período de 2010 y 180% en relación a 2009.
A partir de este escenario, el gobierno brasileño en el último ano pasó a integrar el conjunto de países que hace años vienen demandando de China evaluación de su moneda. Brasil está dejando de la zona confortable de ser un “socio” comercial de China y entrando en la zona de protesta contra la política económica china, y sufriendo los impactos de la política comercial y cambiaria china en uno de los sectores más importantes de la industria brasileña: sector automovilístico.
Pero, al defender un sistema de libre cambio el país remonta una discusión intensamente debatida en el pasado. Por mucho tiempo se creía fielmente en los beneficios de las ventajas absolutas y del mantenimiento del libre cambio. Durante la época de Brasil primario-exportador se acreditaba que dada la vocación del país en producir café, se debería abdicar de la inversión en sectores que no estuviesen mínimamente dentro del sector primario-exportador.
“O livre-cambismo foi basicamente uma ideologia antiundutrializante, adotada pela oligarquia agrário-mercantil aliada ai um imperialismo inglês, no período primário-exportador. Tinha como base a lei das vantagens comparativas do comércio internacional do trabalho entre países industriailizados e primário-exportadores. Esse livre-cambismo foi liquidado com a tese de Prebisch, ou seja, com a teoria da troca desigual no comércio internacional, que justificou teoricamente a necessidade de proteção tarifa (e cambial) à indústria local.” (PEREIRA, 1987, p. 112)

Pero, a pesar de defenderse que el país debería insistir en dedicar esfuerzos competitivos en el sector primerio-exportador, no era consenso que dejar el cambio libre y “tratar” a todos iguales, productores y importadores, fuera una táctica económica recomendada. Brasil, con el paso de los años, ha buscado explorar otras ventajas comerciales y administrar mejor el cambio, hecho comprobable, especialmente, durante los años 50, 60 y 70: cuando se alcanzó un avance en la estructura productiva nacional y la autoridad monetaria pasó a intervenir menos en la tasa de cambio.
Anwar Shaikh en su libro intitulado “Valor, acumulación y crisis: ensayos de economía política” buscará defender que el desarrollo desigual internacional es producto del libre comercio 8 de mercancías, siendo la teoría de las ventajas absolutas la que más adecuada para entender como el libre comercio empeora la condición de las cuentas externas de los países subdesarrollados. Autores como Shaikh y Emmanuel van más allá de analizar la simple ventaja comercial que imponen los precios ellos redefine las ventajas comerciales a partir de las diferencias de tasas de ganancias y composiciones orgánicas entre los diferentes sectores y países. Todo este esfuerzo teórico es para justificar y defender que capital se mueve y opera dentro de la esfera financiera compensando los déficits en la balanza de pagos que pueden ser causados por el déficit en la balanza comercial o de capitales.
Los déficits se crean por la pérdida de competencia de los países con altos costes, lo que contradice el razonamiento neoclásico de que la pérdida de competencia por los países atrasados en el mercado mundial lleva a la depreciación del cambio nominal y consecuentemente la recuperación automática de los niveles de exportación. Para Shaikh la recuperación automática de los niveles de exportación no ocurre tal como defiende Hume y Ricardo, pues habrá un seguimiento del déficit crónico por parte de los países subdesarrollados generado por la absorción, de tipo keynesiana, negativa en la producción y empleo o bien por la disminución de la liquidez interna causada por la salida de dinero. Para que todo esto tenga una base concreta Shaikh ha tenido que probar que variaciones del tipo de cambio nominal no afectan al tipo de cambio real (Astarita, 2009).

“O funcionamento do padrão-ouro requer que a economia opere em condições de concorrência perfeita, com preços e salários totalmente flexíveis, pleno emprego de fatores de produção, como a demanda por moeda sendo total ou predominante para fins de transação e a oferta de moeda uma função do estoque de outro. Sendo satisfeitas essas condições e a chamada teoria quantitativa da moeda passa a ser representativa.” (GONÇALVES, 1998, p. 276)

Como ni Brasil, ni China operan en estado de competencia perfecta, precios y salarios flexibles y pleno empleo; se concluye que el mecanismo flujo-especie-precio no pasa de un desarrollo teórico. El gobierno chino ya ha demostrado que está dispuesto a defender su nivel de exportación, aunque tenga que devaluar aún más su cambio, restando a los países afectados por la competencia china seguir acumulando mayores déficits en transacciones corrientes y aumentando su tasa de endeudamiento.
La OMC dentro de sus atribuciones de gerenciar los acuerdos que componen el sistema multilateral de comercio, no manifiesta sus opiniones sobre las “disputas” cambiales de los diferentes tipos de cambio. La no intervención en la disputa cambial, en un contexto de disputa comercial, es menospreciar la importancia del tipo de cambio para la disputa comercial.
El Brasil en el pos-crisis de 2008 está con su cambio valorizado, lo que ha agravado todavía más la baja competitividad de su industria. Pero, la progresiva reducción de los superávits comerciales viene siendo compensada por el aumento de la entrada de capital autónomo. De entre otros aspectos, el aumento de la entrada de capital viene siendo alimentada por las altas tasas de interés y la alta tasa de cambio. China, al mantener su cambio inalterado frente al dólar, aumentó aún más su ventaja comercial frente al Brasil.

4– Consideraciones finales
Existe un movimiento organizado por países afectados por la fuerte competitividad de los productos chinos para que se cree algún tipo de mecanismo para castigar a los países que manipulan los tipos de cambio para alcanzar ventajas comerciales. De la misma forma que se defiende la libertad comercial, existiría una organización que legislaría sobre el cambio devaluado y como afecta en la disputa cambial.
El Ministro de Hacienda de Brasil, Guido Mantega, ha llevado a la OMC la posibilidad de que sea la organización la que se responsabilice por corregir los “subsidios” cambiales en función de su poder sanción. Otra posibilidad sería el Fondo Monetario Internacional, pero este no dispone de instrumentos de punición capaces de hacer que las medidas sean aplicadas.
Hoy, según algunos índices de medida de la tasa de cambio: índice big mac, paridad de poder adquisitivo; estaría el yuan significativamente devaluado. Se estima que la moneda asiática esté entre 40% e 50% abajo de su valor real en un contexto de libertad cambial. Sumado a esto, el banco Goldman Sachs ha declarado que el real es una de las monedas más valuadas del mundo.
Para que Brasil no tenga su industria amenazada por la alta devaluación del yuan y la valuación del real, deberá seguir presionando a China para que o devalúen su moneda o negocien con Brasil algún tipo de compensación. En caso no haya un acuerdo en estos términos, Brasil deberá lanzar sanciones a los productos chinos y esperar que ellos accionen la OMC en función de la protección impuesta por el gobierno brasileño. Otra salida sería que el Banco Central promueva una emisión monetaria capaz de devaluar el real, pero estaría creando inflación, lo que va contra las metas de inflación.
Independientemente de cuál sea la actuación del gobierno brasileño, lo que se plantea a la luz de las teorías de clásicas de comercio internacional es importante que exista una ponderación adecuada de las medidas comerciales y cambiales. Sería un error apostar en sanciones comerciales en función de políticas comerciales proteccionistas sin también sancionar políticas cambiales proteccionistas.

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1 Adam Smith nació 1723 y murió 1790. Era economista político de nacionalidad escocesa. Sus principales publicaciones fueron: Teoría de los sentimientos morales e Investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones.

2 Guerrero (1995), p. 25.

3 La teoría de Smith y Ricardo sobre el comercio internacional se basa en que el trabajo es el único factor productivo, y que, en una economía cerrada, la relación de intercambio entre los productos está determinada por el número de horas que un trabajador emplea en la producción de una determinada mercancía.

4 El país B desplazará toda su fuerza de trabajo en la producción de Y dejando la producción de X a cargo del país A. Ricardo considera que en el mundo real esa medida es casi imposible, pues existen aspectos de orden político y económico que limitan la posibilidad de especialización total.

5 El modelo de Heckscher – Ohlin, atribuye al tipo de factor productivo que tiene un país su especialización. Si un país tiene abundante trabajo se especializará en productos abundantes en trabajo y si es abundante en capital se especializará en productos cuyo el factor productivo de mayor composición sea el capital.

6 La competencia perfecta es un término neoclásico, o sea, es un concepto más reciente y diferente de la libre competencia creada por los clásicos. Mayores detalles ver: Guerrero, 1995.

7 La condición Marshall-Lerner parte inicialmente de las elasticidades de demanda y oferta por importación y exportación, . Una simplificación de la expresión inicial, se concluyen la condición Marshall-Lerner está determinada por la suma de la elasticidad de la demanda de importación y exportación no puede superar a uno: .

8 El libre comercio aumenta las desigualdades, contrariamente de lo que predice la TVC.


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