TIERRA DEL FUEGO: DESEMPEÑO ECONÓMICO DE 1995 A 2000
Observatorio de la Economía Latinoamericana


Revista académica de economía
con el Número Internacional Normalizado de
Publicaciones Seriadas  ISSN 1696-8352 Vea aquí los números más recientes.

  Economía de Argentina

 

TIERRA DEL FUEGO: DESEMPEÑO ECONÓMICO DE 1995 A 2000

Fernando H. LAVEGLIA
laveglia@infovia.com.ar
Miguel A. MASTROSCELLO
mmastroscello@ciudad.com.ar

Documento alojado en el Observatorio de la Economía Latinoamericana
http://www.eumed.net/cursecon/ecolat/   

RESUMEN

La evolución de la economía de Tierra del Fuego (la provincia más joven y más austral de la República Argentina) en las décadas finales del Siglo XX ha determinado un cambio sustancial de las condiciones de vida de sus habitantes. En efecto, las transformaciones de los últimos veinte años han sido tan amplias que la imagen actual de la provincia tiene muy pocas semejanzas con la que ofrecía al inicio del período señalado.

 El presente trabajo contiene un análisis de su desempeño económico durante el período que transcurre desde 1995 a 2000, a la luz de los principales indicadores macroeconómicos, el que ha sido complementado con un enfoque pormenorizado de los sectores más significativos.

Este trabajo se elaboró a solicitud de la Subsecretaría de Planeamiento, organismo de la Secretaría de Planeamiento y Desarrollo, dependiente del Ministerio de Economía, Obras y Servicios Públicos de la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur (República Argentina).

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

Los autores agradecen muy especialmente la colaboración de MARÍA LUZ DI MARCO   Ushuaia, Abril de 2002.

 

INDICE

 

Pág.

  • PRESENTACIÓN

2

  • INSTRUMENTAL DE ANÁLISIS

4

  • ANÁLISIS GLOBAL

8

           1. La Estructura Económica

9

           2. Economía y Población

12

           3. La Elasticidad Sectorial del Producto

15

  • ANÁLISIS SECTORIAL

17

          1. El Sector Primario

18

              1.1. Petróleo y Gas

18

              1.2. Pesca

20

              1.3. Ganadería

22

          2. El Sector Secundario

24

               2.1. La Industria Manufacturera

24

               2.2. Otras Actividades del Sector Secundario

27

          3. El Sector Terciario

27

               3.1. Comercio, Restaurantes y Hoteles

28

               3.2. Actividad Gubernamental

28

  • ALGUNAS CONSIDERACIONES GENERALES

30

  • CUADROS ANEXOS

33

Cuadro 1: Producto Bruto Geográfico a precios corrientes – año 2000

34

Cuadro 2: Producto Bruto Geográfico a precios constantes (en pesos de 1986)

35

Cuadro 3: Población total, PBG real y PBG real per capita

36

Cuadro 4: Capacidad de financiamiento propio del gobierno 1995-2000

36

Cuadro 5: Índices de Precios al Consumidor, variaciones porcentuales

36

Cuadro 6: Evolución de la Productividad Global

37

PRESENTACIÓN

La evolución de la economía fueguina en las décadas finales del Siglo XX ha determinado un cambio sustancial de las condiciones de vida de sus habitantes. En efecto, las transformaciones de los últimos veinte años han sido tan importantes que la imagen actual de la provincia tiene muy pocas semejanzas con la que ofrecía al inicio del período señalado.

Uno de los rasgos distintivos de esa evolución ha sido la modificación de su estructura productiva, de tal modo que aquella economía limitada prácticamente a unas pocas actividades primarias dejó paso a la configuración actual, en la que tienen un peso significativo la industria manufacturera y los servicios. Otra característica destacada ha sido su gran dinamismo, ya que la producción fueguina logró sostener en el tiempo una tendencia expansiva a tasas notablemente altas. Todo ello, en un contexto de crecimiento demográfico que en dicha etapa no tuvo paralelo en ninguna otra provincia del país.

No obstante, en los últimos años este proceso ha mostrado signos que si bien no pueden ser caracterizados como de agotamiento, al menos marcan una desaceleración llamativa de aquella tendencia. De hecho, la riqueza generada en 2000 resultó menor, a valores constantes, que la de 1993; además, existen otros indicadores que dan cuenta de una crisis coyuntural de dimensiones importantes.

El presente trabajo contiene un análisis del desempeño de la economía de Tierra del Fuego durante el período que transcurre desde 1995 a 2000, a la luz de los principales indicadores macroeconómicos, el que ha sido complementado con un enfoque pormenorizado de los sectores más significativos.

INSTRUMENTAL DE ANÁLISIS

La fuente básica utilizada para elaborar este estudio es la información de la Contabilidad Social de la provincia[1]. Las cuentas sociales registran los datos de las variables macroeconómicas más importantes, y su utilidad principal consiste en permitir el seguimiento de la economía en el tiempo, las comparaciones con otras áreas geográficas y la realización de diagnósticos macroeconómicos. Es por ello que sirven de base al proceso de toma de decisiones tanto por parte del gobierno —a través de la política económica— como de las empresas y los particulares. Los datos de las cuentas sociales se alimentan de las estadísticas económicas, que también proporcionan información complementaria, de utilidad para el análisis global.

  En el corto plazo la política económica se formula a partir de una valoración del comportamiento en el pasado cercano y de la situación presente de la economía, complementada con una visión lo más precisa posible de su probable evolución futura. Si bien es cierto que estas proyecciones de corto plazo suelen hacerse utilizando modelos econométricos, los análisis coyunturales que se derivan de la cuantificación de las variables del Sistema de Cuentas Sociales, resultan instrumentos sumamente útiles al momento de la toma de decisiones. Asimismo, a mediano o largo plazo, la política económica ha de formularse en el contexto de una estrategia más amplia, la que muchas veces necesita cuantificarse y adquirir la forma de un plan; la mayoría de los elementos que componen un plan de mediano o largo plazo fluyen de las cuentas sociales, por lo que su diseño debe tomarlos en cuenta.

  La principal variable del análisis macroeconómico es el producto, definido como la diferencia entre la producción —que es el valor de la totalidad de los bienes y servicios finales elaborados por una economía en un período determinado— y los insumos, que son los bienes y servicios intermedios utilizados por los distintos sectores para llevarla a cabo; esa diferencia, entonces, conforma el valor agregado por las empresas a lo largo del proceso productivo. En consecuencia  

Producto = Valor de Producción – Insumos = Valor Agregado  

Además, la cifra del producto o valor agregado engloba las retribuciones a los propietarios de los factores que intervienen en el proceso productivo, que son los recursos brindados por la naturaleza (la tierra), la infraestructura y el equipamiento (el capital) y las habilidades y capacidades laborales de la población (el trabajo); la suma de dichas remuneraciones (la renta de la tierra, el interés del capital y el salario de los trabajadores), conforma el ingreso nacional.

De tal modo, es indistinto hablar de producto, valor agregado o ingreso, magnitudes que representan la capacidad económica de un país, una región o una provincia para un cierto período. Sin embargo y a los efectos de un mejor ordenamiento y comprensión de los temas, en este trabajo se hará mención al Producto cuando se refiera a la suma de los valores agregados sectoriales; se analizará el Valor Agregado cuando se enfoquen aspectos intrasectoriales; y se estudiará el Ingreso al ocuparse de los que reciben ese valor agregado como retribución.

Cuando en el cálculo del producto se detraen las amortizaciones de los bienes de capital, se trata del producto neto, mientras que en el caso contrario se lo denomina producto bruto. Asimismo, al valor agregado por los nativos de un país —sin tomar en cuenta su lugar de residencia— se lo designa producto bruto nacional (PBN), mientras que si se lo calcula computando solamente la producción llevada a cabo dentro de las fronteras —sin considerar la nacionalidad de los agentes económicos— se trata del producto bruto interno, conocido por la sigla PBI. En el caso de las provincias, el equivalente al PBI es el producto bruto geográfico o PBG, que es el principal indicador cuando resulta necesario cuantificar, medir y comparar en el tiempo y/o en el espacio geográfico su capacidad económica.

El PBG es calculado a valores históricos, en cuyo caso se lo denomina PBG nominal o a precios corrientes. No obstante, cuando se desea hacer comparaciones entre distintos períodos es necesario eliminar el efecto de las fluctuaciones en los precios, por lo cual se valúa la producción de cada año objeto del estudio con los precios de uno considerado “base”, y entonces se lo designa como PBG real o a precios constantes del año base.

Asimismo, el producto o ingreso puede ser analizado según su distribución, utilizando distintos criterios. Uno de ellos enfoca la composición sectorial, atendiendo a la participación de las distintas actividades que contribuyen a generarlo, agrupadas en sectores que a su vez se discriminan en grandes divisiones.

El Sector Primario está integrado por:  

§ la Gran División 1 (GD 1), que comprende a las actividades agropecuarias; la silvicultura; la caza y la pesca; y

§ la Gran División 2 (GD 2), que abarca a la explotación de canteras y minas.

A su vez, dentro del Sector Secundario se clasifican  

§ la Gran División 3 (GD 3), integrada por la industria manufacturera;

§ la Gran División 4 (GD 4), que incluye a la distribución de electricidad, la de gas y la de agua y servicios sanitarios; y

§ la Gran División 5 (GD 5), que comprende a la construcción pública y privada.

Por último, el Sector Terciario se compone de  

§ la Gran División 6 (GD 6), conformada por el comercio mayorista y minorista y por la actividad de restaurantes y hoteles;

§ la Gran División 7 (GD 7), abarcando al transporte, el almacenamiento y las comunicaciones;

§ la Gran División 8 (GD 8), agrupando a los servicios financieros, de seguros e inmobiliarios; y

§ la Gran División 9 (GD 9), que incluye a los servicios comunales, sociales y personales.

Otro criterio relaciona al PBG con la población total, conformando el producto per cápita, indicador que está lejos de dar una idea del grado de equidad en el reparto de la riqueza, por lo cual se aplica el enfoque de la distribución familiar del ingreso.

Asimismo, es posible estudiar la correlación de las distintas actividades o sectores entre sí, y de éstos respecto del desenvolvimiento de la economía globalmente considerada.

Por último, el análisis en el tiempo de la relación entre el producto y la fuerza de trabajo brinda información sobre la evolución de la productividad de esta última y sobre la eficiencia de las técnicas de producción empleadas en la economía.

ANÁLISIS GLOBAL

1. La Estructura Económica  

Una de las importantes utilidades que encierra el enfoque del PBG como herramienta de análisis, es la de permitir una visión de la estructura de la economía, entendida como la distribución del producto según los distintos sectores que contribuyen a formarlo. En este aspecto, la estructura económica de Tierra del Fuego medida a través del PBG nominal, tenía en el año 2000, a los precios de ese año, la siguiente composición:    

Sector Primario 40,2%    
Sector Secundario 23,1%    
Sector Terciario 36,7%        

 

Este indicador, que posibilita observar rápidamente la estructura productiva de la provincia, está afectado por los cambios de los precios relativos entre los diferentes sectores[2], aún cuando la variación del signo monetario durante 2000 no fue significativa (ya que el nivel general de precios cayó ese año el -0.9%). Para aislar ese efecto precio, se recurre al mismo índice calculado a precios constantes, con lo cual la composición porcentual para ese mismo año queda conformada de la siguiente manera:      

Sector Primario 26,5%    
Sector Secundario 37,9%    
Sector Terciario 35,6%        

 

En este caso, se está ante una medición más “afinada” de la estructura económica, que muestra la capacidad productiva de la provincia en términos de su esfuerzo físico, excluido el señalado sesgo de los precios relativos. Aquí se observa que el sector primario aportó menos de un tercio de la riqueza de ese año.

Volviendo a tener en cuenta el PBG a los precios corrientes del año 2000, se advierte que tres actividades resultaron preponderantes:  

· la Explotación de Petróleo y Gas, que aportó el 31,9% del PBG total
· la Industria Manufacturera, con una participación de 18,5%
· la Actividad Gubernamental, cuyo “peso” fue de 20,2%  

La suma de ellas explica prácticamente las tres cuartas partes del Producto Bruto Geográfico de la provincia de ese año. También fueron importantes -aunque en menor medida- la pesca, el comercio y el transporte. Sin embargo, si el análisis se extiende retrospectivamente, aparecen diferencias en la importancia relativa de las tres actividades mencionadas en primer lugar, las que —no obstante— en conjunto han mantenido su preeminencia sobre el resto. Las causas de dichos cambios son diferentes, aunque todas tuvieron como denominador común decisiones políticas tomadas en el nivel nacional de gobierno.

La primer modificación en la tradicional estructura económica fueguina fue resultado del boom petrolero estimulado por el gobierno central a fines de la década de los cincuenta, lo cual determinó que esa actividad llegara a representar (en 1980) el 43% del total del PBG provincial.

Más tarde, Tierra del Fuego fue objeto de medidas nacionales de promoción instrumentadas mediante la ley Nº 19.640 (dictada en 1972 y ratificada dos años más tarde por el Congreso Nacional),  las cuales maduraron hacia mediados de la década de los ochenta y provocaron un fenómeno industrializador; de tal modo, la actividad fabril sustituyó a la petrolera como principal aportante a la composición final del Producto, alcanzando su pico en 1988 con un notable 63% de la riqueza total generada.

En cuanto a las actividades gubernamentales, es necesario considerar que comprenden no sólo los diversos servicios prestados por el Estado, sino también la obra pública, en gran medida financiada con recursos nacionales[3]. La alta incidencia de esta rama, entonces, debe interpretarse como resultado de la necesidad de satisfacer demandas esenciales de la sociedad, incluyendo la construcción de infraestructura comunitaria básica y la prestación de servicios educativos, de salud, seguridad, etc. Todo ello, en un contexto de intensa presión determinado por el formidable ritmo de expansión poblacional y de las actividades productivas, consecuencia del régimen promocional.

Esa importancia del sector público, y su correlato en términos de puestos de trabajo (sobre todo en Ushuaia) ha determinado que también sea el generador —a través de los ingresos personales— de una corriente financiera sumamente significativa.

La tendencia citada se ha mantenido, lo cual surge de observar el desenvolvimiento en los últimos años de la estructura productiva de la provincia, teniendo en cuenta la participación relativa de los grandes sectores, tal como lo muestra el siguiente gráfico:    

 

El PBG de Tierra del Fuego alcanzó en 2000 un valor de $ 1.264,8 millones a precios corrientes de ese mismo año. De dicho total, $ 403,8 millones fue el valor agregado por la actividad petrolera; $ 233,4 millones correspondió a la actividad industrial y $ 255,3 millones a los servicios del gobierno[4].

2. Economía y Población  

La evolución histórica del PBG fueguino presenta oscilaciones que son similares a las que se verifican en todas las provincias patagónicas; estas contingencias cíclicas son atribuibles, fundamentalmente, al accionar de factores exógenos, en su mayor parte —como se ha dicho— relacionados con decisiones de política económica tomadas en el ámbito nacional.

En el siguiente gráfico se observa el comportamiento cíclico aludido. Además, del mismo surge que —considerando la segunda mitad de la década de los noventa— la performance de la economía provincial debe calificarse de poco satisfactoria; de hecho, en 2000 —y pese a crecer respecto de 1999— el indicador alcanzó un valor inferior a los de 1993. Sólo en 1998 se registra un crecimiento muy pequeño con respecto a aquél año.

 

El análisis debe inscribirse, una vez más, en el contexto de sostenido crecimiento demográfico que —aún sin el explosivo ritmo de la primera mitad de los años noventa— todavía sigue caracterizando a la provincia. Desde este enfoque, se observa que incluso durante la etapa de cierta recuperación (entre 1996 y 1998), el producto creció a un ritmo inferior al de la población, lo que explica una parte importante de los problemas de ocupación de la fuerza de trabajo que muestran otros indicadores[5]; ello se evidencia en el siguiente gráfico, que compara la evolución del PBG real con su valor per cápita.

 

La brecha originada por la divergencia entre ambos indicadores grafica un hecho preocupante, como es que en los años considerados, la economía fueguina no ha sido capaz de aumentar su capacidad al menos en la medida exigida por el incremento de su población. Por otra parte, el cálculo per cápita posibilita un enfoque en cierto modo insuficiente, por lo que resulta interesante analizar también la distribución familiar o por niveles del ingreso, desagregándolo según lo que perciben cada una de las personas (asalariados y no asalariados). En la tabla que se presenta a continuación, que abarca el período 1995-1999, se han clasificado los hogares en grupos denominados quintiles (cada uno, del veinte por ciento), y se discriminaron las porciones del ingreso monetario total que fueron percibidas por cada quintil; se estima que la situación no habría variado demasiado en 2000:

Distribución familiar del ingreso 1995-1999

Quintiles

Participación en el ingreso (en porcentaje)

1995

1996

1997

1998

1999

Más bajo

   7.4

   7.1

   7.2

   6.8

   6.3

Segundo

 13.0

 12.7

  12.8

  13.0

  13.5

Tercero

 17.8

  16.4

  17.0

  17.4

  18.3

Cuarto

 24.3

  24.1

  23.7

  22.9

  24.4

Más alto

 37.5

  39.7

  39.3

  39.9

  37.5

Total

100.0

100.0

100.0

100.0

100.0

Fuente: elaboración propia en base a datos de la Encuesta Permanente de Hogares (INDEC/Dirección de Estadística de la Provincia)  

Se observa que la evolución de la distribución del ingreso fue regresiva, ya que el 20% más pobre de los hogares que percibió en 1995 el 7,4% del ingreso, recibió cinco años más tarde el 6,3%. Puesto de manera diferente, el quinto superior que al comienzo del período tuvo ingresos cinco veces mayores que los hogares del quinto inferior, percibió en 1999 un ingreso seis veces mayor. Si, en sentido figurado, se aplica una lente de aumento para comparar los ingresos de los dos quintiles más bajos y de los quintiles tercero y cuarto, con los del más alto, se comprueba que:  

a) el 10% más rico, percibió en 1995 ingresos 1,063 veces mayores que los del 40% más pobre, relación que en 1999 fue de 1,164 veces.

b) el 40% de ingresos medios mejoró levemente su relación respecto del más pobre, especialmente en el tercer quinto.

Otra manera de enfocar estas cuestiones es a través del análisis de la productividad global, medida como la relación entre el PBG y la mano de obra ocupada. Las pérdidas o ganancias de productividad a lo largo del tiempo reflejan la evolución —en uno u otro sentido— de las capacidades laborales de la población económicamente activa de la provincia, así como del nivel de eficiencia económica alcanzado por las técnicas de producción utilizadas.

En el gráfico siguiente, puede observarse que la productividad global de la economía fueguina sufrió una importante caída a partir de 1997.

 

3. La Elasticidad Sectorial del Producto  

Otro enfoque importante es el que toma como punto de partida la elasticidad sectorial del producto total. La  teoría económica denomina de este modo a la sensibilidad de una variable bajo estudio, frente a las alteraciones de otra variable con la que aquélla está relacionada[6]. En el análisis macroeconómico, este concepto puede usarse para medir la correlación entre las variaciones del PBG y de las distintas actividades sectoriales. Así, los sectores que muestran una influencia determinante sobre la capacidad productiva total (es decir, con mayor elasticidad-producto), justificarían una atención especial en el momento de diseñarse la política económica.

Desde este ángulo, se observa que la actividad industrial es la más elástica de la economía provincial, de manera que sus pronunciadas caídas inciden sobre la baja del total a pesar del movimiento ascendente de otros sectores, así como sus ascensos impulsan el incremento global, independientemente también de las oscilaciones de las restantes actividades.

Además de estos aspectos, merece especial atención la elasticidad entre los propios sectores, lo cual implica determinar qué actividades actúan como motores de otras; esto se verifica, por ejemplo, al analizar la correlación entre la explotación de petróleo y el transporte marítimo. Para avanzar un poco más detalladamente en este y otros aspectos del desempeño reciente de la economía fueguina, es necesario analizar los sectores que la integran enfocando algunas de sus características principales.

ANÁLISIS SECTORIAL

1. El Sector Primario  

En el caso de Tierra del Fuego, los principales subsectores primarios —en términos de valor agregado— son los del petróleo y el gas, seguidos de la pesca; a ellos se agrega la tradicional actividad ganadera.[7]   1.1. Petróleo y Gas   Dentro del Sector Primario de la economía provincial, la explotación hidrocarburífera sobresale como la actividad más importante. Los yacimientos se concentran en la región norte de la Isla, incluyendo la cuenca marítima; la producción, que comenzó en la década de 1960, continúa con buen ritmo hasta el año 1999, verificándose un retroceso en 2000 sólo en el caso del petróleo, aunque no así —y especialmente— en el del gas. La Tabla siguiente muestra su evolución en los diez años a partir de 1991.

Producción de Petróleo y Gas

(en miles de m³)

Años

Petróleo

Gas

1991

2.407,9

3.300.400

1992

2.048,5

3.236.900

1993

1.779,4

2.988.700

1994

1.517,4

3.178.693

1995

1.354,3

3.263.373

1996

1.675,6

3.378.946

1997

1.756,1

3.913.136

1998

2.024,0

4.132.409

1999

2.217,4

4.446.992

2000

1.808,4

4.886.446

Fuente: Dirección de Estadística de la Provincia

Históricamente, la producción de hidrocarburos ha tenido una gran relevancia para la provincia (a pesar de limitarse a la extracción del recurso natural, sin el agregado de un valor proveniente de su transformación), al posibilitar la generación de una importante masa de recursos financieros para el gobierno fueguino, vía las regalías devengadas por su explotación.

Por otra parte, revisando la tabla anterior a la luz de los datos de la evolución del precio del petróleo, aparece una llamativa correlación inversa entre sus variaciones y las de las cantidades extraídas, contrariamente a lo verificado para la mayoría de las provincias petroleras argentinas. En efecto, a pesar del brusco descenso de los precios internacionales en 1998, la explotación en Tierra del Fuego creció por entonces levemente, mientras que en la fase del no menos brusco ascenso de los precios —a partir de mediados de 1999, con un aumento muy importante en 2000— la producción disminuyó. En un mercado tan transparente[8] como el del petróleo, esta “lentitud” para responder al estímulo de los cambios en el precio permitiría inferir, por un lado, que las firmas podrían haber tenido contratos a futuro con valores pactados, lo cual habría atenuado la fuerte elasticidad-precio que distingue a esta actividad. Asimismo, es probable que las empresas concesionarias hayan postergado decisiones de inversión en prospección y exploración, limitándose a explotar áreas que ya se encontraban en producción. Ello se refleja en la evolución del valor agregado por la actividad hidrocarburífera, computada dentro de la Gran División 2 del Sector Primario, que se muestra en el siguiente gráfico. Se ha incorporado al mismo la evolución del PBG total, para posibilitar la comparación entre los comportamientos de ambas variables.

 

Puede observarse que, particularmente a partir de 1998, la firme tendencia ascendente de la actividad hidrocarburífera no fue suficiente para impedir la caída del nivel de actividad global, medido por la evolución del PBG total. Por otra parte, es importante señalar que ello ha sido así aún cuando se trata del sector que registra la mayor productividad de la mano de obra entre todos los de la provincia. Esto permite inferir, además, que el crecimiento de su Valor Agregado no se traduce en incrementos proporcionales del ingreso que se distribuye entre la población asalariada.

1.2 Pesca  

El desarrollo de la actividad pesquera en la provincia de Tierra del Fuego se dio, fundamentalmente, a raíz de medidas que a comienzos de la década de los noventa dictó el gobierno nacional, en el marco de su política de desregulación y apertura de la economía. En 1989 la actividad primaria de la pesca representaba tan solo el 3,8% del Valor Agregado a precios constantes del total de la Gran División 1, y, por lo tanto, era insignificante su aporte al Producto total provincial.

Diez años más tarde, esa misma participación alcanzaba al 88%, disminuyendo en el año 2000 al 83%, siendo el principal factor de crecimiento de la GD y por ende acrecentando su presencia en el total provincial de manera significativa (casi el 3%).

 

El gran incremento de las capturas comenzó en 1990, año en que la actividad llegó a participar con el 74% del valor agregado total de la Gran División, proporción que aumentó en los años siguientes. Asimismo, la evolución de la actividad resultó superior al de la Gran División 1 en su conjunto, sobre todo hasta 1999, lo cual se muestra en el siguiente gráfico:     Además de las cuestiones enunciadas, en el desempeño pesquero se destacan dos características particulares, como son una muy amplia área de influencia de los recursos explotados y la abundancia relativa o exclusiva de distintas especies.

 

Por otra parte, el subsector se orientó fuertemente y desde el comienzo de su expansión al mercado externo, aprovechando los altos niveles de consumo de pescado per cápita que tienen países como España y Japón. Complementariamente puede señalarse que esta corriente de crecimiento de las capturas, que se verifica de igual modo en toda la costa patagónica, ha ido determinando una menor participación en la pesca por parte de los puertos de la costa bonaerense, principalmente el de Mar del Plata. En tal sentido, puede apuntarse que en la actualidad las provincias patagónicas registran un mayor volumen de captura que este último puerto. Sin embargo, ese crecimiento extraordinario fue posible merced a una peligrosa concentración en la captura de una especie: la merluza hubssi. Ello se pone de manifiesto no solamente si se consideran los datos del orden provincial o regional, sino también los del nivel nacional: mientras que en 1988 la captura total del país fue de 297.332,7 toneladas, diez años más tarde ascendió a 584.048,3 toneladas, lo que representa un incremento del 96,4%.

La situación expuesta llevó a los caladeros argentinos a su virtual colapso, determinando que, para preservar el recurso, fuera necesario instrumentar políticas limitantes de los volúmenes de captura; la incidencia negativa de ésto sobre el sector pesquero fueguino aparece ya en los guarismos de 1999 y se acentúa en 2000, reflejada en una pronunciada caída de su valor agregado. De todos modos, el subsector muestra una baja elasticidad respecto del PBG total, por lo que su desempeño no ha sido determinante para el conjunto.

1.3. Ganadería  

La cría de ganado ovino es la actividad pecuaria de mayor significación de la provincia. Las áreas agroecológicas que la sustentan se encuentran en las mesetas y llanuras de la zona norte de la Isla Grande, por lo que algunas de ellas se superponen con la explotación de hidrocarburos. Si bien esto no incide significativamente en el desarrollo del subsector desde un punto de vista macroeconómico, no puede dejar de señalarse que para el productor rural, en forma individual, ello representa una importante externalidad negativa[9].

Hasta mediados de los años ochenta, la evolución de los planteles ovinos muestra una tendencia oscilante pero en ascenso, seguida de un período declinante a partir de 1987, cuando las existencias se situaron por debajo de los 700.000 animales. Ese sesgo negativo se ha mantenido hasta la actualidad, verificándose que el stock de 1996 apenas superaba los 500.000 ovinos, lo que reflejó el impacto del invierno previo, excepcionalmente crudo; en el año 2000, el stock se situó en 496.100 cabezas[10]   La lana —a su vez, principal producto de la ganadería ovina— sufrió durante gran parte de las últimas dos décadas las consecuencias del continuo deterioro de los precios internacionales. Una de las principales causas de ello radicó en el crecimiento de la demanda por tejidos sintéticos, en razón del desarrollo de importantes avances tecnológicos que permitieron reducir substancialmente sus precios, tanto en los casos de los bienes intermedios como de los finales. La consecuente retracción de la demanda internacional de lana provocó una sobreacumulación de las existencias de este commodity en Australia (principal productor mundial), lo que derivó en la caída de su valor.

Así, durante buena parte de los pasados veinte años, el costo de producción de un kilo de lana llegó a superar su precio de venta. Debido a ello, las explotaciones ovinas sufrieron ingentes bajas en la rentabilidad, lo que presumiblemente habría obligado a salir del mercado a las empresas que no alcanzaron cierto nivel de la escala de producción. También debe tomarse en cuenta la política de subsidios instrumentada por el Gobierno Nacional (a través del fondo de compensación lanera), procurando sostener la ecuación económica de las explotaciones pecuarias para permitir a los productores al menos mantenerse en actividad. La relativa estabilidad del valor agregado por la ganadería en el período que va de 1995 a 2000 en un marco de caída de precios y disminución de existencias, parecería corroborar estas conclusiones.

Por su parte, la cría de bovinos —aunque de significación mucho menor todavía— mostró un comportamiento inverso al de la ganadería ovina. En efecto, registró una tendencia ascendente basada en el crecimiento del mercado consumidor provincial, determinado por la notable expansión demográfica. Obviamente, el incremento de este subsector ha tenido un efecto inmediato sobre el Ingreso de la provincia, al permitir el ahorro de la fracción de recursos que se “escapaba” fuera de su circuito económico cuando la oferta de carne era predominantemente de procedencia extraprovincial; sin embargo, hay factores agroeconómicos que actúan como limitantes para su desarrollo futuro, y su dimensión sigue siendo relativamente reducida, aún dentro del propio sector.

La combinación de ambas producciones, con sus respectivos avances y retrocesos en términos del nivel de actividad económica, junto con la pesca y la silvicultura, determinan el desenvolvimiento del conjunto de la Gran División 1 que las agrupa. Se observa además que, en forma similar al caso de los hidrocarburos pero con signo contrario, la evolución del nivel de la actividad ganadera tampoco ejerce una influencia significativa sobre el de la economía en su conjunto. Por otra parte, un cierto aumento en la productividad de la mano de obra registrado en los últimos años de la serie analizada, estaría denotando un esfuerzo por parte del sector empresario para mejorar su eficiencia productiva.

Por último, cabe señalar que la ya señalada localización geográfica de las explotaciones petroleras y ganaderas, determina que la incidencia de las actividades primarias sea más pronunciada en la ciudad de Río Grande. Sin embargo, dado que tienen un bajo grado de transformación (o lo que es lo mismo, no agregan mucho valor en sus procesos productivos) esa influencia no resulta cuantitativamente importante, aunque sí lo son sus efectos indirectos. Esta apreciación alude a la formación de un flujo monetario, el cual se potencia intrasectorialmente al inyectarse en el comercio y los servicios, incluyendo la distribución de electricidad y gas, y alcanzando al transporte, el mantenimiento vial, etc.

2. El Sector Secundario  

El subsector secundario más importante de la provincia es el conformado por la industria manufacturera, seguido por el de la construcción. Además, integran el sector las actividades vinculadas con la distribución de gas, de electricidad y de agua y servicios sanitarios.

2.1. La Industria Manufacturera  

Como se ha señalado anteriormente, la industria en Tierra del Fuego reconoce en los beneficios promocionales de la Ley Nº 19.640 el principal factor inductor de su desarrollo. Así, el perfil industrial de la provincia, basado en la transformación de materias primas provenientes del exterior, se fue delineando a comienzos de los años ochenta. Mucho menor significación tienen, en cambio, las ramas alimenticias y la tradicional actividad maderera.

En 1984, la actividad fabril fueguina ya generaba el 1,24% del producto industrial del país. Diez años más tarde, según datos del Censo Nacional Económico 1994, existían 5.788 puestos de trabajo ocupados en la industria manufacturera provincial. Por entonces, las relaciones más importantes en términos de empleo se verificaban en las principales ramas industriales.

Así, en “Fabricación de Maquinarias y Equipos” (que agrupa a la predominante elaboración de electrodomésticos y electrónicos) la cantidad promedio de puestos ocupados por local alcanzaba a 82 personas. Por su parte, en “Productos Textiles” dicho promedio era de 11 personas, mientras que en la rama de “Productos Químicos” alcanzó a 14 puestos de trabajo ocupados.

La importancia de la producción de electrodomésticos se verifica de manera incontrastable si se observa que en 1994 absorbía nada menos que el 69% del total de los puestos de trabajos ocupados en toda la industria. En el cuadro siguiente se da cuenta de los aportes que las diferentes ramas de actividad hicieron a la formación del valor agregado industrial en ese mismo año:  

Participación porcentual por ramas industriales

en el valor agregado de la Gran División 3 – Año 1994

Ramas

%

Alimentos y bebidas

  1.5

Textiles

  6.9

Industria de la madera

  0.1

Imprentas y editoriales

  0.2

Productos químicos

  1.4

Prod. metálicos, maquinaria y equipo

 89.8

Otras ramas

   0.1

Fuente: Censo Nacional Económico 1994 (INDEC/Dirección de Estadística de la Provincia)  

El alto grado de especialización en las producciones de electrodomésticos y electrónica tuvo como principal consecuencia que los vaivenes a que se vieron sometidas esas actividades (determinados principalmente por la fuerte competencia externa y las políticas nacionales fijadas para el sector) se reflejaron en forma prácticamente inmediata tanto en el Producto provincial como en el nivel de empleo y también —consecuentemente— en los ingresos personales.

Sin embargo, debe apuntarse que esa especialización tuvo otros efectos, tanto positivos como negativos, según la coyuntura. Así, luego del crecimiento sostenido de la década de los ochenta, las profundas modificaciones de la política económica nacional en los noventa —particularmente, la apertura a la competencia externa— afectaron el desenvolvimiento de la industria fueguina, hasta condicionar seriamente su continuidad; sin embargo, esas transformaciones provocaron también una formidable expansión de la demanda del mercado interno argentino por bienes de consumo durables, tendencia que persistió hasta mediados de 1994[11]. Esta presión exigió a las empresas importantes esfuerzos, tanto en materia de inversiones en equipamiento como en capacitación del personal, para adaptar a estándares internacionales su tecnología productiva y sus estructuras de costos. Como resultado de ello, lograron importantes mejoras en la productividad que les permitieron disminuir sensiblemente los precios de venta.

De tal forma, la industria fueguina logró moderar en cierta medida aquel impacto negativo, aunque sin recuperar los niveles de producción y empleo anteriores. Asimismo, el amesetamiento en que ingresó por el llamado efecto tequila[12] la economía nacional durante el transcurso de 1995, que luego derivó en una aguda y prolongada recesión, se manifestó en la caída de la demanda interna de aquellas ramas que habían sido las que sostuvieron el precedente ciclo expansivo, y entre las cuales se encontraban las de artículos electrónicos y electrodomésticos. El nuevo golpe que esta circunstancia descargó sobre la industria fueguina no pudo ser atenuado por algunas exportaciones a países del MERCOSUR, que no lograron mantenerse en el tiempo ya que sus costos de producción —pese al ajuste llevado a cabo en términos de puestos de trabajo y niveles salariales— todavía le restaban competitividad internacional.

Durante 1997 se produjo otra recomposición, aunque leve, del consumo interno y con ello una tenue recuperación del sector, que sin embargo volvió a sufrir en 1998 un impacto negativo debido a una nueva crisis externa, en este caso por la devaluación del signo monetario en Brasil[13]. El siguiente gráfico, que muestra la evolución del Valor Agregado industrial (clasificado dentro de la Gran División 3) de la provincia en los últimos años y la compara con la del PBG total, permite observar la alta elasticidad (tanto en la fase de expansión como en la de contracción) de este último respecto de aquél:              

 

2.2. Otras Actividades del Sector Secundario    

Dependiendo fuertemente del financiamiento, tanto del sector público como de los bancos, la construcción mostró en los últimos años una tendencia decreciente, aunque con un leve alza en 1999, para volver a caer en el año siguiente como consecuencia de las restricciones en la obra pública; en cierta medida, esta tendencia fue morigerada por la oferta de crédito hipotecario, que motorizó la edificación privada de unidades habitacionales. Por otra parte, el crecimiento de 1999 y la importante disminución en 2000, muestran que la elasticidad sectorial respecto del PBG total es baja; al mismo tiempo, la actividad no ha logrado aumentar su productividad, lo que está relacionado con la tecnología empleada y la calificación de la mano de obra.

3. El Sector Terciario    

Dentro del sector terciario, los subsectores más significativos en términos de empleo son el del comercio, restaurantes y hoteles, y la actividad gubernamental, que además es la más importante por su valor agregado.

3.1. Comercio, Restaurantes y Hoteles  

La relación directa entre el turismo y la actividad de los comercios, restaurantes y hoteles hace que, particularmente en Ushuaia, conformen una corriente económica y financiera lo suficientemente significativa como para atribuirles el origen de una importante porción del ingreso provincial. Como reflejo de esto, el subsector constituye el segundo demandante de empleo de la provincia, ya que ocupa a unas 6.700 personas (alrededor del 17% del total), superando en este aspecto a la industria. Además, su elasticidad-producto es considerable, aunque su evolución resulta afectada por la estacionalidad que caracteriza a la demanda turística.

En este caso, resulta útil complementar el análisis con el estudio del comportamiento de los precios minoristas, pudiendo observarse que en el período que va de 1995 a 2000 se registró una muy marcada deflación[14] en la provincia. Ello estaría indicando que el subsector debió realizar un intenso ajuste de sus márgenes de comercialización, como consecuencia de lo cual puede haber visto afectada de modo importante su rentabilidad; en línea con esto, es probable que muchas empresas hayan incurrido en cuantiosos endeudamientos, e incluso visto comprometida su continuidad. La deflación fue más significativa en Ushuaia que en Río Grande, presumiblemente por la necesidad de adaptar los precios a la competencia con la oferta turística de otras regiones del país.

3.2 Actividad gubernamental  

Es la actividad más relevante de Tierra del Fuego como demandante de trabajo (concentrando cerca de la tercera parte de la mano de obra ocupada en la provincia), lo cual se refleja en su alta participación en la generación del ingreso (aproximadamente un quinto del total), ya que la mayor parte de su valor agregado está conformada por los sueldos al personal.

En los últimos años, además, la importancia relativa de la administración provincial en el sector se ha acrecentado, al compás de un importante incremento en sus erogaciones, que aumentaron casi 15% entre 1995 y 1999[15]. Asimismo, se observa que la capacidad de financiamiento propio del gobierno, medida como la relación entre la percepción de los tributos de jurisdicción provincial (ingresos brutos, sellos e inmobiliario) y las erogaciones corrientes, tiene una fuerte tendencia declinante hasta 1999[16], que comienza a revertirse en 2000.

 

Por su parte, los recursos provenientes de la coparticipación de impuestos nacionales crecieron en el período citado sólo 18%. Como consecuencia de todo ello, se concluye que el citado crecimiento del gasto sólo pudo ser financiado mediante un fuerte proceso de endeudamiento del fisco provincial.

Al analizar la evolución del Sector Terciario, desagregado en sus diferentes subsectores de actividad, y compararlo con la evolución del PBG total, resulta fácil advertir que la actividad de servicios ha sido la más dinámica. En este contexto, el subsector del Transporte —influenciado principalmente por la modalidad marítima— sobresale por los sostenidos niveles de crecimiento que presenta en toda la serie considerada.

ALGUNAS CONSIDERACIONES GENERALES

· El desempeño de la economía provincial entre 1995 y 2000 —tanto en términos de ingreso como de nivel de empleo— estuvo atado, principalmente, al comportamiento de la industria manufacturera y de la actividad gubernamental. La explotación de hidrocarburos, pese a ser significativa dentro del conjunto, tiene una baja elasticidad respecto del PBG; además, su carácter capital-intensivo y la creciente productividad del factor trabajo que ha evidenciado, determinan que la evolución positiva de esta actividad primaria no se refleje en un aumento del empleo provincial. Lo contrario ocurre con el comercio (incluyendo restaurantes y hoteles), que —aunque de menor peso relativo— es un gran demandante de trabajo.

  · La evolución futura de las industrias que explotan recursos extraprovinciales depende en el corto plazo de factores que escapan al control directo del gobierno provincial, tales como la evolución del mercado interno argentino y las condiciones del comercio exterior. En el largo plazo, influirán las decisiones del gobierno nacional respecto del régimen de promoción, así como la actitud empresaria para continuar adecuando sus procesos y productos a la naturaleza cambiante de los mercados. Todo ello, en el marco de la intensa correlación comprobada entre su desenvolvimiento y el del conjunto de la economía provincial, lo convierte en un sector crítico.

  · Puede presumirse que el desempeño durante 2001 ha continuado con la tendencia negativa, habida cuenta de la prolongación del ciclo recesivo en la economía nacional y del obligado ajuste fiscal que se practicó en el orden provincial en el último año. Esta última disposición, dada la ya señalada importancia de la actividad gubernamental, muy probablemente haya tenido un significativo impacto sobre la demanda agregada, ya que a la contracción del gasto estatal tanto en inversión como en bienes de consumo, se agregó el efecto de la baja en el consumo privado.

  · El margen de maniobra que tienen las políticas macroeconómicas provinciales en nuestro país es estrecho, siendo el principal mecanismo disponible el manejo de la política presupuestaria y de las finanzas públicas en general. En este sentido, el grado de endeudamiento alcanzado por el gobierno provincial al final del período bajo estudio, constituye en la presente coyuntura una limitación severa para las posibilidades de utilización de herramientas fiscales con propósitos anticíclicos.

  · Los factores que influyen en las decisiones de inversión —reconocido motor del crecimiento económico— son la tasa de interés, el nivel del ingreso nacional y las expectativas empresarias. Es evidente que la política macroeconómica provincial sólo puede influir en cierto modo sobre el último de ellos, procurando crear un “ambiente propicio” para los inversores; en esta línea, se destacan las actividades vinculadas al turismo, en muchas de las cuales los proyectos suelen tener plazos de maduración relativamente cortos y que, además, son intensas demandantes de empleo.

CUADROS ANEXOS

 


Cuadro 1: Producto Bruto Geográfico a precios corrientes

Año 2000

Gran División

Actividad

Miles $

1.Agropecuario, Silvicultura, Caza y Pesca

 

  104.271,7

 

Ganadería Ovina y Bovina

      4.188,1

 

Silvicultura

        203,5

 

Pesca

    99.880,1

2. Explotación de Canteras y Minas

 

  403.857,0

 

Petróleo

  255.954,0

 

Gas

  130.986,0

 

Servicios Petroleros

    163912,0

3. Industria Manufacturera

 

  233.370,8

 

Textiles, p.vestir, etc.

    15.428,5

 

Fab. Productos  químicos

    38.332,8

 

Fab.Prod.Met., Maquinaria y equipo

  156.923,5

 

Resto Ind. Manufacturera

    22.686,0

4. Electricidad, Gas y Agua

 

    31.850,4

 

Electricidad

      9.325,1

 

Prod. y Distribución de Gas

    21.738,4

 

Agua y Serv. Sanitarios

        786,6

5. Construcción

 

    27.439,6

 

Construcción Privada

    20.945,7

 

Construcción Pública

      6.493,9

6. Comercio, Restaurantes y Hoteles

 

    49.228,6

 

Comercio Mayorista y Minorista

    35.863,2

 

Restaurantes y Hoteles

    13.365,4

7. Transporte, Almac. y Comunicaciones

 

   

143.518,0

 

Transp. Aéreo, Terrestre y Marítimo

  108.921,4

 

Alm. y comunicaciones

    34.596,6

8. Finanzas y Act. Inmobiliarias

 

    15.993,8

 

Est. financ., seguros y bs.inmuebles

    15.993,8

9. Serv. Sociales, Comunales y Personales

 

  

255.298,9

 

Administración Pública Pcial.

  208.057,0

 

Administración Pública Nacional

   34.117,5

 

Otros Servicios Personales

   13.124.4

TOTAL

 

1.395.247,9

Cifras provisorias – Fuente: Dirección de Estadística de la Provincia  

 

Cuadro 2: Producto Bruto Geográfico a precios constantes

(en pesos de 1986)

Gran División

1995

1996

1997

1998

1999

2000

1. Agropecuario, Silvicultura, Caza y Pesca

 4.909.1

 4.910.7

 4.347,5

 4.765,6

 3.709,0

2.416.0

2. Exp. de Canteras y Minas

13.210,3

15.010,9

16.485,0

18.165,3

19.743,2

18.643,0

3. Industria Manufacturera

20.599,30

24.149,0

34.299,0

32.883,6

21.637,4

28.128,7

4. Electricidad, Gas y Agua

    

685,3

    

685,4

    

754,5

    

785,5

    

814,6

898,3

5. Construcción

 1.608,0

 1.463,6

 1.244,5

 1.478,7

 1.433,2

1049,0

6. Comercio, Restaurantes y Hoteles

 2.387,7

 2.378,7

 2.956,7

 3.173,8

 3.136,6

3.023,9

7. Transporte, Almac. y Comunicaciones

 4.565,8

 5.672,6

 5.521,8

 6.667,0

 6.277,8

6.337,0

8. Finanzas y Act. Inmob.

 3.354,0

 3.663,0

 4.035,0

 4.331,7

 5.059,0

4.421,3

9. Serv. Comunales, Sociales y Personales

16.838,4

15.299,9

15.044,7

15.304,1

14.992,6

14.408,6

TOTALES

68.158,7

73.233,8

84.688,7

87.555,4

76.803,5

79.325,8

 

Cifras provisorias – Fuente: Dirección de Estadística de la Provincia  

Cuadro 3: Población total, PBG real y PBG real per capita

período 1995-2000

Concepto

1995

1996

1997

1998

1999

2000

Población total (1)

74.963

79.108

83.185

87.318

91.628

96.243

PBG real (2)

68.159,00

73.234,00

84.689,00

87.555,00

76.803,00

79.326,00

PBG real per capita (3)

0,9092

0,9257

1,0181

1,0027

0,8382

0,8242

 

(1) Estimación propia a partir de datos del Censo 2001 y de proyecciones poblacionales del INDEC
(2) Producto Bruto Geográfico a precios constantes, base 1986=100, Fuente: Dirección de Estadística de la Provincia
(3) PBG real dividido por la Población total  

Cuadro 4: Capacidad de financiamiento propio del gobierno

1995-2000

Recaudación

 44.342

 39.694

 41.168

 44.400

 44.546

 43.638

Gastos corrientes

318.399

266.401

294.432

336.311

354.191

321.873

Indice cap.financ.

0,139

0,149

0,140

0,132

0,126

0,136

 

(1) de los Impuestos s/Ingresos Brutos (incluye Conv.Multilateral), de Sellos e Inmobiliario, en miles de pesos. (Fuente: Dirección General de Rentas de la Provincia).
(2) En miles de pesos. Fuente: Dirección General de Presupuesto de la Provincia
(3) = (1) / (2)  

 

Cuadro 5: Índices de Precios al Consumidor

Variaciones porcentuales

Ciudad

1995

1996

1997

1998

1999

2000

Ushuaia

-  6.6

-  6.0

-  5.3

- 10.3

-  5.9

- 4,1

Río Grande

-  1.8

-  2.1

-  1.0

-  2.6

-  2.6

- 5,6

 

Fuente: Dirección de Estadística de la Provincia  

 

Cuadro 6: Evolución de la Productividad Global

Concepto

1995

1996

1997

1998

1999

2000

PBG real (1)

68.159

73.234

84.689

87.555

76.803

79.326

Poblac. ocupada (2)

27.471

28.803

30.817

33.164

32.281

33.486

Productiv. global (3)

2,48

2,54

2,75

2,64

2,38

2,37

(1) Producto Bruto Geográfico a precios constantes (pesos de 1986)
(2) Fuente: Encuesta Permanente de Hogares
(3) = (1) / (2)  


[1] La Contabilidad Social constituye el equivalente provincial de la Contabilidad Nacional para el total del país. En Tierra del Fuego, el cálculo de algunos de sus componentes lo lleva a cabo la Dirección de Estadística de la Provincia.

[2]El precio relativo de un bien A en términos de otro B, se calcula como el cociente del precio de A dividido el precio de B; cambios en el denominador, en el numerador o en ambos, producirán modificaciones en el precio relativo, cuya magnitud dependerá de las respectivas variaciones.

[3] En particular, el Fondo Nacional de la Vivienda (FO.NA.VI.) aportó ingentes recursos para la construcción de unidades habitacionales y equipamiento comunitario, procurando atender la demanda derivada del crecimiento demográfico.

[4] Cifras provisorias.

[5] Tales como las tasas de desocupación y subocupación, que surgen de la Encuesta Permanente de Hogares.

[6] Esto supone, además, que el resto de las variables permanecen constantes (“cæteris paribus”) [7] Las actividades agrícolas eran, para el período considerado, todavía incipientes y de casi nula significación macroeconómica.

[8] La condición de transparencia de un mercado se analiza en términos de la fluidez y la velocidad con que circula entre todos sus participantes, la información sobre precios y cantidades transadas.

[9] En la medida en que se trata de un costo externo a la producción ganadera, el cual no se ve reflejado en el precio del mercado.

[10] Fuente: Encuesta Nacional Agropecuaria.

[11] Esto tuvo su origen en la estabilidad de precios iniciada en 1991, que posibilitó la reaparición del crédito para consumo y permitió atender la demanda que estaba insatisfecha como consecuencia del proceso hiperinflacionario precedente.

[12] Se conoció de esta forma al proceso recesivo que afectó a la economía mundial, disparado por el default mexicano de fines de 1994.

[13] La depreciación del real abarató las exportaciones y encareció las importaciones en Brasil, complicando de ese modo el desempeño de la producción fabril fueguina que intentaba colocar sus artículos en ese mercado.

[14] Disminución continua del nivel general de precios. Puede describírselo como un fenómeno “de sentido inverso” al de la inflación.

[15] El total de gastos en 1999 resultó superior al de 1991 en casi 125%.

[16] Fuente: Dirección General de Presupuesto de la Provincia.

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