Compañías offshore y Trusts
Es frecuente en una compañía offshore que
en lugar de los nombres de los titulares aparezcan solo los llamados “nominee
directors” que suelen ser abogados de paraísos fiscales que protegen el
anonimato de los verdaderos titulares (beneficial owners) o con la figura
también del derecho común anglosajón del “trust” donde no figura el
nombre del “settlor” o persona que lo establece que cede su fortuna a los
“trustee” en esa figura jurídica que será quien públicamente aparezca a
todos los efectos.
Una inversión busca
rentabilidad, seguridad y liquidez. En estos tiempos la seguridad va acompañada
por la confidencialidad y el anonimato. Y eso lo proporcionan estas dos figuras
que hemos mencionado de la compañía “offshore” y del “trust”
.Y como vimos antes, dado el nicho último de las divisas en los centros
financieros del país madre de cada moneda, la neutralidad o la no alineación
demasiado clara en uno u otro bloque es muy importante a la hora de determinar
el lugar de destino de las inversiones offshore.
Entre la gente que se mueve en este mundo de
circuitos paralelos del dinero nos encontramos con el inversor privado que suele
pertenecer a un grupo de personas que trabajan fuera de su lugar de residencia,
como brokers, financieros, agentes concesionarios, artistas, músicos,
productores, deportistas, escritores, directores de cine, ejecutivos de grandes
empresas, asesores y en general todas aquellos que trabajan con un doble
contrato. En cuanto a personas jurídicas tenemos a los gobiernos, las
multinacionales, o las grandes instituciones como los fondos de inversión, las
compañías de seguros, los bancos internacionales. Para unos se trata de escapar
a los impuestos de sucesiones de su país. Otros quieren aprovechar las ventajas
de las compañías offshore. Otros tratan de encontrar un nicho de residencia
fiscal para su empresa. Otros financian el terrorismo desde el anonimato que les
proporcionan esas figuras jurídicas que hemos mencionado.
Ver también
Blanqueo de dinero
Dinero negro y dinero blanco
Paraísos fiscales
Texto de
Pedro Hernández Álvarez