DEUDA HIPOTECARIA: préstamo concedido con la garantía de un bien
inmueble (sobre todo tierra) rural o urbano es una de las formas
primeras de crédito, y con el establecimiento del capitalismo se
concentra en bancos hipotecarios especiales. Al hipotecar un bien
inmueble, el deudor conserva el derecho de propiedad tan sólo
formalmente. La deuda hipotecaria constituye una de las formas en que el
cultivo de la tierra se separa de la posesión de la misma, y el capital
penetra en la agricultura. Contribuye en no poca medida a subordinar la
agricultura al capital financiero, a diferenciar a los campesinos, a
concentrar la tierra en grandes haciendas capitalistas, a expropiar a
los campesinos trabajadores. El pago de los intereses de la deuda
hipotecaria absorbe casi todos los ingresos de los campesinos, y si la
deuda no se cancela en el plazo debido, los bienes hipotecados se venden
en pública subasta. Estos procesos han alcanzado enormes proporciones en
el período de la crisis general del capitalismo especialmente en su
etapa presente. En los Estados Unidos la deuda hipotecaria de los
granjeros, desde el 1 de enero de 1950 hasta el 1 de enero de 1963, pasó
de 5.579 millones de dólares a 15.500 millones, es decir, aumentó casi
en tres veces. Casi una tercera parte de la tierra de todas las granjas
de los Estados Unidos se halla hipotecada en los bancos, y la deuda
hipotecaria correspondiente a 1 acre de tierra casi se duplicó de 1950 a
1961. La deuda hipotecaria de los campesinos de la Republica Federal
Alemana aumentó casi en dos veces entre 1950 y 1957. La misma situación
se da en Italia, en España y en otros países. En la U.R.S.S., no existe
el sistema de crédito hipotecario, pues la tierra está toda
nacionalizada, y no puede ser objeto de compra, de venta ni de hipoteca.
Ver también
Hipoteca en el
Diccionario de Economía y Finanzas