CAPITAL CONSTANTE: parte del capital que existo bajo la forma de medios de
producción (edificios, instalaciones, maquinaria, combustible, materias
primas, materiales auxiliares) y cuyo valor no cambia de magnitud en el
proceso de producción. La división del capital en capital constante y
capital variable (ver), división que estableció Marx por primera vez,
constituyó una premisa importantísima para el análisis científico de la
esencia de la explotación capitalista. Se basa en el hecho de que la fuente
de la plusvalía y del incremento del capital no reside en todo el capital,
sino únicamente en la parte que se dedica a comprar fuerza de trabajo. El
valor del capital constante permanece invariable en el proceso de
producción, y el trabajo concreto del obrero lo transfiere a la nueva
mercancía producida. El capital constante, sin ser fuente de plusvalía, es
condición necesaria para que ésta se produzca y de ella se apropie el
capitalista. Algunas partes del capital constante van transfiriendo su valor
a la nueva mercancía a medida que, en el proceso de trabajo, los medios de
producción se desgastan. Los edificios, las instalaciones y las máquinas
participan en la producción en el transcurso de muchos ciclos de la misma a
lo largo de varios años, transfiriendo su valor, por partes, al producto.
Por el carácter de su movimiento, esta parte del capital constante forma el
capital fijo (ver). La otra parte del capital constante —materia prima,
combustible, materiales auxiliares— se consume por entero en el proceso de
producción de la mercancía en el transcurso de un solo periodo de producción
y transfiere por completo su valor al nuevo producto, constituyendo la parte
denominada capital circulante (ver).