CAPITAL FIJO: parte del capital productivo que, participando por entero y
reiteradamente en la producción de la mercancía, transfiere su valor por
partes al nuevo producto, en el transcurso de varios períodos de producción,
a medida que se va desgastando. Pertenece al capital fijo la parte del
capital desembolsado que se invierte en la construcción de edificios e
instalaciones, en la compra de maquinaria, aparatos y herramientas. La
transferencia del valor por partes a la mercancía terminada condiciona
asimismo la peculiaridad de la rotación del capital fijo, peculiaridad
consistente en que por cada periodo de producción revierte sólo parte del
valor del capital fijo, cuya rotación completa se efectúa en el transcurso
de varios períodos de producción. Después de realizada la mercancía, el
capital fijo también revierte por partes, en forma monetaria, al
capitalista. El capital fijo está sometido a desgaste físico y desgaste
moral. El desgaste físico consiste en la pérdida de valor de uso que el
capital fijo va sufriendo gradualmente. En consonancia con ello, su valor se
transfiere gradualmente al producto, va revirtiendo por partes al
capitalista en forma de amortización (ver), destinada a reponer total o
parcialmente el capital fijo desgastado. El desgaste moral
(ver) es una
consecuencia del progreso técnico y hace que se renueve el capital fijo
antes de que se haya desgastado físicamente.