CAPITAL COMERCIAL: capital invertido en la esfera de la circulación su
función principal estriba en obtener ganancias mediante la compra y venta de
las mercancías. En las formaciones precapitalistas el capital comercial era
una forma independiente —la dominante— del capital. Contribuyó al desarrollo
de las relaciones monetario— mercantiles, a la ruina de los pequeños
productores, a la acumulación de grandes recursos dinerarios en manos de
algunos explotadores, lo que facilitó el advenimiento del modo capitalista
de producción. A medida que el capitalismo se desarrolla, el capital
comercial se ve subordinado al capital industrial (ver). El desarrollo de la
economía capitalista se caracteriza por el hecho de que las funciones de
producir y de realizar las mercancías se dividen entre los capitalistas
comerciales e industriales. El capital comercial posee dos formas: 1) la
comercial—mercantil que tiene por objetivo realizar el
capital mercantil
(ver) y la plusvalía contenida en las mercancías; 2) la del capital
monetario-comercial (ver Capital de préstamo), que efectúa operaciones
comerciales con dinero. La disociación del capital comercial de modo que
constituya una forma independiente crea las condiciones para que se acelere
la rotación del capital industrial y se incremente la plusvalía producida
por todo el capital social. La separación del capital industrial respecto
del capital comercial acentúa la contradicción — inherente al capitalismo —
entre la producción y el consumo. Los industriales, al vender la producción
acabada al capitalista comercial, se despreocupan de lo que sucede luego con
los artículos fabricados y siguen produciendo mercancías, acumulándolas en
depósitos a menudo ya repletos, ampliando las dimensiones de las crisis de
superproducción y ahondando, con ello, la contradicción fundamental del
capitalismo: la que existe entre el carácter social de la producción y la
apropiación capitalista privada.