BOLSA:
mercado donde se conciertan transacciones de distinto género. En los países
capitalistas existen tres tipos de bolsas; la de comercio la de valores y la
de trabajo. Bolsa de Comercio: mercado en que se efectúa la compra y venta
de mercancías al por mayor según muestras y standards. La mercancía objeto
de transacción bursátil puede no pasar directamente de unas manos a otras;
el vendedor puede operar sin mercancía real, y el comprador, sin dinero en
efectivo. A ello se debe que las operaciones se efectúen solo con grandes
cantidades de mercancías homogéneas tales como los cereales, el algodón, los
metales, el azúcar, etc., de las que se forman —conforme a las muestras y
los standards— determinadas partidas de cualidades equivalentes. En las
bolsas de comercio, las transacciones entre capitalistas se realizan, sobre
todo, a plaza. Cuando la transacción es a plazo, el vendedor se obliga a
entregar al comprador, en el termino establecido, la mercancía vendida a un
precio determinado. Este negocio bursátil es el que da más pie a la
especulación con mercancías. El vendedor estima que el precio de la
mercancía al llegar el plazo establecido habrá bajado y que él recibirá la
diferencia en los precios; a su vez, el comprador confía en que los precios
aumentarán, de modo que la transacción le proporcionará una ganancia. En el
comercio especulativo lucran, sobre todo, quienes poseen un gran capital. En
cambio, los pequeños propietarios y los de tipo medio por lo común se
arruinan en estas operaciones. Ahora bien, son los compradores reales de las
mercancías quienes cargan con el peso principal de la fluctuación de los
precios. Todo ello agudiza las contradicciones de la sociedad capitalista,
conduce a un empeoramiento de la vida de los trabajadores. Bolsa de Valores:
mercado de títulos de valor, acciones y obligaciones, que son objeto de
compra—-venta según los precios (curso) registrados en la Bolsa de valores.
La cotización de los títulos de valor se halla sometida a frecuentes
oscilaciones en función de la demanda y la oferta —que se producen
espontáneamente-, de los cambios en la magnitud del
dividendo (ver) y
del tipo de interés. Las grandes fluctuaciones en la cotización de los
títulos de valor se hallan condicionados por el carácter cíclico de la
producción capitalista: en un período de auge de la producción industrial,
la cotización de las acciones se eleva, mientras que en los períodos de
crisis o depresión industrial, baja intensamente. No es raro que tales
fluctuaciones obedezcan a rumores falsos puestos en circulación por los
jugadores de bolsa u otras personas. Esto hace posible la especulación,
sobre todo con las operaciones a plazo, durante el cual se registra el alza
o la baja del curso de las acciones de tales o cuales empresas. En la Bolsa
de Valores, el papel principal corresponde a los grandes capitalistas,
quienes se enriquecen arruinando a los accionistas, de tipo medio, y, sobre
todo, pequeños. Mal informados de la situación, los pequeños accionistas
venden sus acciones a precios ínfimos durante las conmociones bursátiles. La
especulación bursátil contribuye a la centralización del capital, al
enriquecimiento del gran capital monopolista, provoca la ruina de los
accionistas de tipo medio y pequeños y agrava las contradicciones de la
sociedad capitalista. Bolsa de Trabajo: mercado de compra-venta de la
mercancía constituida por la fuerza de trabajo. En los países capitalistas,
este mercado existe bajo el aspecto de instituciones intermediarias entre
los obreros desocupados y los dueños del capital, para la compra—venta de
fuerza de trabajo. La producción capitalista, que se desarrolla
espontáneamente, engendra de manera objetiva los mercados de trabajo
repletos de mano de obra libre que ofrece sus servicios. Las funciones de
las bolsas de trabajo como proveedores de fuerza de trabajo barata para la
reproducción capitalista ampliada corren a cargo de diversas oficinas
mediadoras: sindicales (sobre todo reformistas, reaccionarias), privadas,
municipales y —cada vez con más frecuencia en los últimos años— estatales.
Las bolsas de trabajo constituyen un campo de la lucha de clases entre los
obreros parados que venden la mercancía fuerza de trabajo, y los compradores
de la misma: los capitalistas. En los conflictos entre el trabajo y el
capital, las bolsas de trabajo, por tratarse de instituciones dependientes
del capital, defienden por lo general a los empresarios; obligan a los
obreros desocupados a aceptar las condiciones más duras bajo la menaza de
que van a ser excluidos de las listas de la bolsa de trabajo y privados del
derecho a obtener ocupación en el futuro.