Contribuciones a la Economía

 

 

"Contribuciones a la Economía"
es una revista académica mensual
con el Número Internacional Normalizado
de Publicaciones Seriadas ISSN 1696-8360

 

La brecha digital: una brecha más

Lic. Lisbet Martínez Gil (CV)
lisbe99@yahoo.es
lisbe@eco.upr.edu.cu

Departamento de Economía Global y Sectorial
Universidad de Pinar del Río, Cuba

Resumen:

Las desigualdades existentes entre los países ricos y pobres lejos de desaparecer, se profundizan. Las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC), cuyas características y velocidad de expansión favorecen de diversas formas los esfuerzos para alcanzar el desarrollo humano, son un factor de desigualdad, una nueva brecha que se suma a todas las demás abiertas cuya solución no puede esperar más. El comercio electrónico puede ser una vía factible para el crecimiento económico de los países en vías en desarrollo, pero la diversidad de factores que en su implementación influyen requieren de estrategias nacionales, integración internacional y voluntad política para ejecutarlas. En nuestro trabajo exponemos la situación actual del acceso a estas tecnologías y nuestra opinión sobre las limitaciones y aspectos claves para la implementación de una profunda política de aplicación de estas tecnologías con el fin supremo de mejorar la calidad de vida de las personas.

Palabras Clave:

Internet, brecha digital, comercio electrónico, países en desarrollo.


Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Martinez Gil, L.: "La brecha digital: una brecha más" en Contribuciones a la Economía, febrero 2004 en http://www.eumed.net/ce/


Desde hace tiempo las grandes diferencias que existen entre los países que conforman la comunidad internacional en cuanto al desarrollo económico alcanzado, no solo persisten sino que se amplían cada vez más. La riqueza se concentra en una menor cantidad de naciones e incluso de personas y la distancia con la mayoría pobre se profundiza. Si analizáramos puntualmente algunos factores de suma importancia para el desarrollo humano, podríamos concluir en la diversidad de profundas brechas que separan a los habitantes del planeta: el acceso a los recursos, la educación, la salud, el acceso a las tecnologías, entre otros.

Una nueva brecha se abre hoy entre ricos y pobres. Internet, la red mundial, cuyas características hacen pensar en una mayor comunicación, en la posibilidad de acortar las distancias entre las personas de cualquier lugar del mundo, que se ha propagado a una velocidad sin precedentes por todo el orbe, es la raíz de un nuevo término, de la nueva brecha, la brecha digital que no es más que la diferencia en las posibilidades de acceso a las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC).

Para el sitio labrechadigital.org, la brecha digital se define como “la separación que existe entre las personas (comunidades, estados, países…) que utilizan las Nuevas Tecnologías de la Información (NTI) como una parte rutinaria de su vida diaria y aquellas que no tienen acceso a las mismas y que aunque las tengan no saben como utilizarlas”.

El empleo de este adelanto tecnológico con fines comerciales favoreció a una nueva forma de comercio: el comercio electrónico. Esta nueva modalidad brinda una serie de posibilidades para los países en desarrollo que podría resultar una vía factible para su crecimiento económico. Pero la realidad obliga a analizar  el presente y el futuro de Internet y el comercio electrónico con objetividad y desprenderse de la espectacularidad y la retórica sobre los beneficios y ventajas ilimitadas que brinda esta herramienta.

La adopción de Internet tanto por las organizaciones como por los individuos se ha caracterizado por su rapidez desde que en los años noventa del siglo pasado comenzara a utilizarse con fines civiles. En diciembre del año 1995 el número de usuarios de la red era de 16 millones de personas en todo el mundo, en septiembre del presente año 2003 esa cantidad era de 676 millones lo cual significa que ha crecido 42 veces (ver anexo). Este crecimiento en solo 8 años también ha sido un factor muy favorable para el desarrollo del comercio electrónico y aunque existen muchos aspectos en los que avanzar, la posibilidad de acceder a Internet es un factor estratégico para el comercio por medios electrónicos.

Pero este acceso no ha sido uniforme y observamos grandes contrastes en las cifras sobre los niveles de penetración alcanzados aunque la tendencia es a disminuir, muy lentamente, las diferencias. A continuación expondremos, a partir de datos publicados por el sitio Exitoexportador.com, obtenidos de diferentes fuentes, la realidad de la existencia de una brecha digital entre el norte y el sur.

Mencionamos anteriormente el crecimiento en el número de usuarios de Internet desde el año 1995. El crecimiento absoluto de usuarios a nivel mundial desde el 2000 hasta el 2003 es de alrededor de  3 millones y medio de nuevos usuarios. De esta cifra, el 46% vive en los siete países más industrializados. En el caso de América, en el mismo periodo de tiempo los nuevos internautas suman 106 millones, pero de ellos el 76% son estadounidenses. En este continente el índice de penetración alcanza el 26.8% de sus habitantes, pero si excluimos de este cálculo a Canadá y Estados Unidos, este ratio llega solo al 6.5%. En África la proporción de usuarios es de 1 por cada 111 africanos.

Los contrastes en cuanto al acceso a las TIC son evidentes cuando realizamos comparaciones entre países. En el mes de julio del 2003, el 75.8% de los habitantes de Suecia tenía acceden a la red global, en Nigeria solo se “conectaba” el 0.1% de sus pobladores. En el hemisferio occidental, Estados Unidos presenta un nivel de penetración del 60.5% y en Haití es de  solo el 0.9%.

 Un dato que ilustra de una manera muy clara las abismales diferencias que han acuñado el término de brecha digital es el hecho de que en los siete países más industrializados se encuentra el 53.6% de todos los usuarios y en toda África solo el 1.2%. Un solo país, Estados Unidos, tiene el 26% de los navegantes de la red de redes.

Las proyecciones en cuanto a las transacciones de comercio electrónico para los próximos años también pronostican grandes diferencias entre desarrollados y en desarrollo aunque estos últimos aumentarán ligeramente su proporción.

En el siguiente cuadro podemos observar el peso relativo por regiones estimado por Forrester Research sobre el volumen de las transacciones electrónicas en el mundo que representarán el 18.4% del total de ventas en el 2006 según esta fuente.

En Miles de Millones de USD.

REGIÓN

2004

%

2005

%

2006

%

Norte América

3 939.8

63.5

5 563.8

60.2

7469.0

58.1

Asia-Pacífico

1 087.9

17.5

1 766.3

19.1

2 645.6

20.6

Europa Occidental

1 076.7

17.3

1 747.5

19

2 458.6

19.1

Resto del Mundo

96.7

1.3

163.1

1.7

264.1

2.0

Total

6 201.1

100

9 240.6

100

12 837.3

100

La tendencia es a disminuir la brecha en esta cuestión pero los países más desarrollados seguirán obteniendo los mayores ingresos en el comercio electrónico. Para el 2006, América del Norte generará el 58.1% de los negocios electrónicos, mientras que la parte de Europa Oriental, América Latina y África y Medio Oriente será solo del 2%.

Existe consenso en lo referente a la importancia que tiene esta aplicación y las TIC para el desarrollo de los países. Se reconocen muchas formas mediante las cuales esta nueva modalidad de comerciar puede impulsar el crecimiento económico de las regiones en desarrollo. Según Golstein y O’ Connor, 2000(1), cuatro de estas formas son: facilitación de acceso de las pequeñas empresas a los mercados mundiales, apertura de vías de internacionalización para los productos locales, permitiendo a las entidades locales y regionales la entrada a los canales de comunicación electrónica para el suministro de inputs intermedios y mejorando la eficiencia de las empresas proveedoras de servicios. Pero dada la amplia y diversa gama de factores que intervienen en la aplicación de las TIC en la economía de manera particular, el diseño de estrategias electrónicas debe integrar todos los factores económicos, jurídicos, políticos, tecnológicos, etc, para dotar de solidez y coherencia el camino a seguir para aprovechar las ventajas de esta nueva herramienta comercial. En opinión de Rodríguez Cohard y Bernal Jurado, 2003; los elementos claves para el desarrollo de la Sociedad de la Información y por extensión del comercio electrónico, son el ámbito físico o infraestructura, los actores y el conocimiento.

Fuente: Rodríguez Cohard y Bernal Jurado, 2003

Estas tres dimensiones se concretan en la capacidad de infraestructura, tecnología y equipamiento necesario; las organizaciones e instituciones de apoyo y el estímulo a la innovación y a la formación de la población. Los países en desarrollo enfrentan grandes obstáculos que minan la capacidad de estos tres pilares estratégicos. El Informe de la Reunión de Expertos sobre Estrategias en Materia de Comercio Electrónico para el Desarrollo, celebrada en Ginebra, Suiza, entre el 10 y el 12 de julio de 2002, señala como las causas que separan a las naciones desarrolladas de los países en desarrollo en cuanto al empleo de este comercio y las TIC: la falta de conocimiento del comercio electrónico y de esa tecnología y sus ventajas, falta de infraestructura de telecomunicaciones y de la conectividad a Internet, el hecho de no ser asequible el acceso a Internet, ausencia de marcos jurídicos y reguladores adecuados, falta de capacidad humana necesaria, no utilización del idioma nacional y el contenido local y la falta de conocimientos y de capacidad empresarial (2).

La solución a estas cuestiones debe basarse en una necesaria estrategia a nivel gubernamental que cree las condiciones favorables para que la sociedad se beneficie de las aplicaciones de las TIC. La Conferencia de las Naciones Unidad para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD, por sus siglas en inglés), reconoce la necesidad de complementar las estrategias nacionales con la cooperación (3).

En nuestro criterio, la situación de los tres elementos presentados anteriormente, presentan una situación muy difícil y cualquier plan nacional e internacional para impulsar el comercio electrónico y la expansión de las TIC en los países pobres, debe incluir acciones de mayor magnitud. Uno de los aspectos más importantes es la formación y capacitación de los recursos humanos, la dimensión conocimiento. Pero la preparación profesional necesaria para aprovechar eficientemente las nuevas tecnologías es solo una solución a corto plazo si el analfabetismo imperante y creciente desde hace mucho tiempo impiden el avance y desarrollo de la mayoría de los pueblos al ser la educación una variable estratégica del desarrollo humano. La educación y la formación profesionales en el Tercer Mundo distan de estar en condiciones de proveer el capital humano necesario para este reto, si incluso no pueden satisfacer la necesidad primaria de leer y escribir.

En el Informa Anual 2003 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD): “…la tecnología, en cuanto motor de la globalización y del crecimiento económico, puede representar un instrumento para el desarrollo, sobre todo gracias a la caída de los costos.

La revolución de la información permite disponer de conocimientos que pueden agilizar el crecimiento económico y mejorar la atención de salud y la educación. Pero las promesas de la tecnología muchas veces no se hacen realidad, debido a problemas de acceso y de infraestructura. Las computadoras no funcionan sin electricidad; para el acceso a Internet, se necesita una línea telefónica.”

Uno de los problemas que limitan el acceso a Internet en los países en desarrollo es la pobre infraestructura de telecomunicaciones de que disponen. Según datos de la organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en agosto del 2002, en Estados Unidos existían 330 servidores seguros por millón de habitantes y en México solo 3. El número de host de Internet por cada 1000 habitantes en julio del 2001 en esta última nación era de 4.66, mientras que en la potencia de Norteamérica era de 275.26, en Finlandia 183.28 y en Canadá 183.07.

En Europa existen 41 líneas telefónicas fijas por cada 100 habitantes y en África 2.78. De las 299 millones de líneas fijas instaladas en el continente americano, el 63% esta en los Estados Unidos, nación en la que por cada centena de personas hay 66 líneas. Los estadounidenses tienen el 97% de los host totales en el continente(4).

Pero qué acciones deben emprender los países en desarrollo para extender el uso de las TIC y beneficiarse eficazmente de sus distintas aplicaciones.

En nuestro criterio, las políticas nacionales que se asuman para este propósito deben concebirse desde una posición favorable al desarrollo humano. Este enfoque supera el punto de vista económico, incluyéndolo, pero abarcando los demás factores que influyen en la calidad de vida de las personas y, por tanto, su evaluación debe basarse en este criterio.

Mencionamos anteriormente la multipolaridad de las estrategias nacionales: económicas, jurídicas, políticas, tecnológicos, etc. Estas estrategias nacionales deben promover y ejecutar los cambios y reestructuraciones necesarias en estas esferas para dotar de integridad a las acciones a ejecutar a escala nacional. De esta forma se crearán las condiciones para obtener de las TIC el máximo rendimiento encontrando, a partir de un mayor y fácil acceso a ellas, nuevos sectores y formas de utilización.

Estas ideas generales no olvidan la situación objetiva y subjetiva que mantiene a los países pobres en ese estado. Pero no se pueden esperar soluciones desde fuera. Nunca han llegado a pesar de muchos compromisos y discursos.

Una de las acciones sugeridos por Mila Gascó en su trabajo “América Latina ante la nueva economía” es la “profundización de la integración regional por vía de la vinculación de los espacios subregionales como premisa y punto de partida para plantear un nuevo tipo de relaciones con otras regiones”.  Esta integración debe buscar no solo la mejoría en la posición negociadora frente a países y bloques  más poderosos sino también la posibilidad de proyectos conjuntos para el desarrollo de la infraestructura, la formación y capacitación de los trabajadores, el comercio electrónico, etc.

Otra tarea es analizar el impacto de las TIC por sector económico y priorizar aquellos que ofrezcan mejores posibilidades de desarrollo teniendo en cuenta las particularidades de cada nación.

La definición y fortalecimiento del marco legal apropiado para regular y dotar de estabilidad a todo el sistema de la información y las comunicaciones es otro factor importante dadas la complejidad de relaciones y procesos nuevos generados por el uso de Internet y su aplicación de comercio electrónico. La seguridad en las transacciones, la piratería, los contenidos, las características de los productos y servicios que se ofrecen en la red, la solución de diferendos, la contratación electrónica, etc, requieren una legislación a la medida de las condiciones particulares de cada país. Pero qué acciones deben emprender los países en desarrollo para extender el uso de las TIC y beneficiarse eficazmente de sus distintas aplicaciones.

En nuestro criterio, las políticas nacionales que se asuman para este propósito deben concebirse desde una posición favorable al desarrollo humano. Este enfoque supera el punto de vista económico, incluyéndolo, pero abarcando los demás factores que influyen en la calidad de vida de las personas y, por tanto, su evaluación debe basarse en este criterio.

Mencionamos anteriormente la multipolaridad de las estrategias nacionales: económicas, jurídicas, políticas, tecnológicos, etc. Estas estrategias nacionales deben promover y ejecutar los cambios y reestructuraciones necesarias en estas esferas para dotar de integridad a las acciones a ejecutar a escala nacional. De esta forma se crearán las condiciones para obtener de las TIC el máximo rendimiento encontrando, a partir de un mayor y fácil acceso a ellas, nuevos sectores y formas de utilización.

Estas ideas generales no olvidan la situación objetiva y subjetiva que mantiene a los países pobres en ese estado. Pero no se pueden esperar soluciones desde fuera. Nunca han llegado a pesar de muchos compromisos y discursos.

Una de las acciones sugeridos por Mila Gascó en su trabajo “América Latina ante la nueva economía” es la “profundización de la integración regional por vía de la vinculación de los espacios subregionales como premisa y punto de partida para plantear un nuevo tipo de relaciones con otras regiones”.  Esta integración debe buscar no solo la mejoría en la posición negociadora frente a países y bloques  más poderosos sino también la posibilidad de proyectos conjuntos para el desarrollo de la infraestructura, la formación y capacitación de los trabajadores, el comercio electrónico, etc.

Otra tarea es analizar el impacto de las TIC por sector económico y priorizar aquellos que ofrezcan mejores posibilidades de desarrollo teniendo en cuenta las particularidades de cada nación.

La definición y fortalecimiento del marco legal apropiado para regular y dotar de estabilidad a todo el sistema de la información y las comunicaciones es otro factor importante dadas la complejidad de relaciones y procesos nuevos generados por el uso de Internet y su aplicación de comercio electrónico. La seguridad en las transacciones, la piratería, los contenidos, las características de los productos y servicios que se ofrecen en la red, la solución de diferendos, la contratación electrónica, etc, requieren una legislación a la medida de las condiciones particulares de cada país.

Las conclusiones que podemos hacer de estos datos es que la diferencia  en el acceso a las TIC es una forma de aumentar las desigualdades existentes entre los países desarrollados y los países en desarrollo que se suma a la gran cantidad de brechas abiertas en muchos aspectos económicos y sociales.

La brecha digital es un obstáculo para que los pobres puedan utilizar eficazmente las ventajas y oportunidades que brindan estas tecnologías en diversos ámbitos. Hemos expuesto la situación presente de la brecha digital que tiende a decrecer de manera general.


Citas:

(1)     Citados por Rodríguez Cohard y Bernal Jurado en “El comercio electrónico como elemento de desarrollo regional en la Unión Europea. Especial referencia a la Península Ibérica”. Boletín Económico de ICE No. 2767, 2003.

(2)     Informe de la Reunión de expertos sobre estrategias en materia de comercio electrónico para el desarrollo, UNCTAD, Ginebra 10 al 12 de julio de 2002.

(3)     Informe de la Reunión de expertos sobre estrategias en materia de comercio electrónico para el desarrollo, UNCTAD, Ginebra 10 al 12 de julio de 2002.

(4)     http://itu.int/home/index.html. Unión Internacional de Telecomunicaciones.


 Bibliografía:

  • Declaration on Electronic Comerce for Development, Asia-Pacific Regional Conference. UNCTAD. Bangkok, 2002.
  • Documento de antecedentes sobre las novedades y las principales cuestiones relacionadas con el comercio electrónico y las tecnologías de la información y las comunicaciones, Junta de Comercio y Desarrollo, UNCTAD. 2003.
  • El comercio electrónico y la integración de los países en desarrollo y los países con economías en transición en el comercio internacional, Nota de la Secretaría de la UNCTAD, 1999.
  • E-Commerce and development report, OCDE, 2002.
  • Gascó, Mila. “América Latina ante la nueva economía”
  • Informe de la reunión de expertos sobre estrategias en materia de comercio electrónico para el desarrollo. Junta de Comercio y Desarrollo, UNCTAD, 2002.
  • “La Clave del Comercio Electrónico. Guía para pequeños y medianos exportadores”. Centro de Comercio Internacional, UNCTAD/OMC, 2000.
  • Rodríguez Cohard, Juan Carlos y Enrique Bernal Jurado. “El comercio electrñonico como elemento de desarrollo regional en la Unión Europea. Especial referencia a la Península Ibérica”. Boletín Económico de ICE # 2767. 2003.
  • www.exitoexportador.com

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